Opinión Migración 180720

DACA: nuevo revés a Trump

Una corte federal de Maryland dictaminó ayer que el gobierno de Donald Trump está obligado a restaurar en su totalidad el programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por su siglas en inglés). Este fallo significa que, por primera vez en tres años, se abrirá a nuevos solicitantes el esquema implementado en 2012 por el ex presidente demócrata Barack Obama para proteger contra la deportación y dar permisos laborales a los denominados dreamers, jóvenes que llegaron al país de manera irregular cuando eran menores de edad y que encarnan el sueño americano de superación mediante el esfuerzo personal.

Al inicio de su gobierno, Trump pretendió poner fin al DACA y dejar expuestos a la deportación a los 700 mil beneficiarios del programa, una maniobra en consonancia con su agresiva agenda antimigrante, así co-mo con su explícito afán de desmantelar cualquier medida legada por su antecesor. Después de una prolongada batalla legal, el pasado 18 de junio la Corte Suprema de Estados Unidos resolvió que el mandatario no justificó con apego a la ley procesal la cancelación del programa, por lo que ésta resultaba caprichosa y arbitraria. El restablecimiento del DACA fue visto como un duro revés para el magnate, y un triunfo importante en la defensa de los derechos humanos de los cientos de miles de jóvenes que estudian y trabajan gracias a este esquema de protección jurídica. (La Jornada, Editorial, p.2)

 

La pandemia y el derecho a la verdad

Las distracciones que se prodigaron en estos días no resolvieron los males que nos aquejan. El “número” de Washington —una entrevista patética, cuyo examen quedará para la historia— sólo nos distrajo por unas horas de los rigores de la pandemia, la inseguridad y la economía. Aquel “número” comenzó en la víspera del encuentro, con la celebración del muro por el presidente de los Estados Unidos, y culminó un día más tarde con otro festejo del mismo tema. En éste supimos que el muro salva a nuestros vecinos del torrente de la pandemia. En fin de cuentas: el muro, con todos sus significados. Silenciarlo no significó abolirlo. Pero vamos a lo que nos preocupa en este momento.

Hemos padecido el inicio de lo que algunos llamaron, con ilusión, un “cambio de época”. Hubo siembra de esperanzas y promesa de milagros. Pero las cosas no ocurrieron como las soñamos. Por lo pronto, sucumbieron algunas instituciones y otras quedaron en estado “crítico”, arrastradas por el viento de las ocurrencias. Y avanzó la crisis, que no cesa. No mencionaré ahora los capítulos de esta crónica inagotable y agotadora. Sólo pondré el acento sobre uno que nos tiene en vigilia, colmados de interrogantes. (Sergio García Ramírez, El Universal, Opinión, p.8)