Imposible, es simplemente imposible, que 585 médicos, paramédicos e ingenieros biomédicos cubanos hayan llegado a México para auxiliar durante la emergencia sanitaria a causa del Covid-19 y que las autoridades de Salud no sepan quiénes son, cuántos son, qué hacen y dónde están. Por lo menos así lo han indicado diversas autoridades de la Secretaría de Salud y del Instituto Nacional de Migración que juegan al “ping pong”, aventándose unos a otros la obligación de responder los cuestionamientos sobre el tema. Nos dicen que ya que como sujetos obligados no quieren responder a la ciudadanía a través de los recursos de transparencia, lo único que queda es que los legisladores los llamen a comparecer para que rindan cuentas sobre el tema. Pero por lo pronto, esos médicos cubanos son como una especie de fantasmas a los que ninguna autoridad vio. (Bajo Reserva, El Universal, Nación, p. A2)
Debe haber pocos lugares en la Ciudad que tenga tal concentración de policías sin ser una instalación policial. El aeropuerto tiene a la Fiscalía General de la República (FGR), a la Fiscalía General de Justicia Ciudad de México (FGJCDMX), Policía Auxiliar (PA), Instituto Nacional de Migración (INM), Guardia Nacional (GN), Policía Preventiva y seguridad privada. Debe ser también uno de los lugares con mayor cantidad de cámaras y todo tipo de controles de seguridad. Hasta hay un operativo permanente (Programa Aeropuerto Seguro) “de seguridad, vigilancia, control de tránsito vehicular y de estacionamiento en la zona perimetral y vialidades que confluyen a dicha terminal aérea” (Secretaría de Seguridad Ciudadana). ¿Alguna vez estuvo en el aeropuerto? Es imposible moverse sin cruzarse con un policía o algún control de equipaje, de documentación, una patrulla interna, algo… (Gustavo Fondavila, Reforma, Ciudad, p. 4)
La Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación confirmó la diputación migrante para la capital federal.
El partido impugnador de la diputación mencionada fue Morena, el cual, en su Programa nacional, articula en 10 puntos su proyecto, y en el numerado como 9, “Por el respeto a los Derechos Humanos y contra la violencia”, declara que lucha por defender los derechos humanos de los migrantes en territorio nacional.
Es el mismo partido que, al registrar su plataforma electoral 2018-2024 ante el Instituto Electoral de la Ciudad de México, declaró que tiene como objetivo hacer un buen Gobierno… “un Gobierno con ética, que abra paso a la implementación de la primera Constitución Política de la Ciudad de México, y a las profundas transformaciones que ello implica, para hacer realidad el principio rector que le dio origen: la dignidad de las personas y el respeto irrestricto a los derechos humanos”. (Obdulio Ávila, La Razón, Ciudad, p. 12)
Ensenada, B.C.- El canciller Marcelo Ebrard anunció este 13 de agosto que se mantendrá el cierre parcial de la frontera entre México y Estados Unidos hasta el 21 de septiembre: “Nosotros ya le dijimos a Estados Unidos que nosotros somos de la idea de que sí se prolongue por lo que tenemos en la franja del lado de ellos. Ellos tienen ahorita un resurgimiento en la parte sur, entonces la frontera no se podría abrir ahorita, y nosotros en algunos estados vamos más o menos a la baja”.
Parecería que México está pidiendo cerrar la frontera para evitar contagios que provienen de “la franja del lado de ellos” porque “tienen ahorita un resurgimiento en la parte sur”. La verdad es muy distinta. El cierre, que tiene un costo brutal a ambos lados, ha sido impuesto por Donald Trump porque argumenta que el muro en la frontera “ha tenido un impacto grandioso, positivo”, que “era para un propósito diferente, pero funcionó muy bien para lo que estamos haciendo en este momento y para la pandemia”. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 8)
LA BUENA NOTICIA es que miles de estadounidenses tienen planeado viajar a México dentro de tres semanas. La mala noticia… es la misma pero con coronavirus.
SEGÚN lo que se comenta en Estados Unidos, un millón de personas viajará por el puente de Labor Day (del 4 al 7 de septiembre) a lugares como Florida, Nevada y, por supuesto, las playas mexicanas. Se trata sin duda de un alivio para la industria turística nacional, pero también de una nueva preocupación para las autoridades sanitarias dados los rebrotes de Covid-19 en aquel país.
LA SUSPENSIÓN de viajes turísticos entre ambos países concluye este viernes; y el canciller Marcelo Ebrard ya dijo que le van a pedir a Estados Unidos extender la prohibición un mes más. Hasta ahora no hay acuerdo, habrá que ver qué se decide. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)
La república estadunidense está bajo amenaza por un régimen con tintes neofascistas que está acelerando la contribución de Estados Unidos al fin del mundo con sus políticas antiambientales y militares, así como su apoyo a fuerzas derechistas por todo el mundo.
A la vez, este es un país donde hay un cambio demográfico y generacional fundamental, en el cual la mayoría de los menores de 16 años no son blancos y una mayoría de jóvenes favorecen al socialismo sobre el capitalismo. A la vez, es un país que, como siempre, es rescatado, resucitado y culturalmente educado por los migrantes.
El futuro depende de cómo se enfrenta y aborda una coyuntura en la que está en juego, pues, casi todo en Estados Unidos. Y hoy día, casi todas las personas conscientes afirman que la tarea más urgente es la derrota del régimen actual, considerado el más peligroso en la historia de Estados Unidos.
Para ello, mucho depende de la conformación de algún tipo de frente popular por lo menos en los hechos, el cual incluye un mosaico extenso de todo tipo de expresiones que se han asomado en tiempos recientes, entre las cuales está el movimiento de protesta social más grande en la historia de Estados Unidos, Black Lives Matter, el cual contiene a su vez cientos de agrupaciones y organizaciones. A la par, el gran movimiento ambientalista, y el movimiento contra la violencia, antiarmas, y por otro lado el de los derechos de los migrantes, han sido renovados y radicalizados en años recientes por jóvenes. (David Brooks, La Jornada, Mundo, p. 25)
El ruido de la coyuntura nacional nos hace olvidar la relevancia de noviembre para el futuro inmediato de México. ¿Qué tan importante para nuestro país es el triunfo o derrota de Trump este año?, juzguemos a la luz de los hechos: llevamos cuatro años priorizando, adaptando, nuestras políticas migratorias y comerciales a los designios de Trump, que son más electorales y pragmáticos, que ideológicos. Llevamos cuatro años atajando golpes, soportando agravios, encontrando un punto de equilibrio entre la dignidad y la inteligencia; entre la defensa de la patria como idea, y de nuestro país como una maquinaria que no puede dejar de funcionar. Lo que pasó en Estados Unidos en 2016, nos guste o no, definió buena parte del margen de maniobra de México, con independencia del partido en el gobierno. Estuvimos cerca de quedarnos sin tratado de libre comercio y al borde de una crisis migratoria. México ha sido la parte sensata y no podría ser de otra manera. Las asimetrías son tan brutales como nuestra cercanía. Nuestras diferencias, tantas como los kilómetros de frontera que nos unen. (David Penchyna Grub, La Jornada, Política, p. 14)
Hoy arranca la convención demócrata en Milwaukee para investir como candidatos a Joe Biden y Kamala Harris, con lo que iniciará la lucha electoral más trascendente de los últimos tiempos para Estados Unidos y con repercusión en el mundo entero. México no será una excepción.
De ganar Biden se volvería a una relación institucional y no dependiente de la amistad o simpatía con el yerno del presidente de EU. Trabajo conjunto entre dependencias y agencias, e inclusión de los temas de seguridad, derechos humanos, democracia y medio ambiente en el centro de la agenda bilateral.
Con Trump ha sido una relación heterodoxa: presidente López Obrador contróleme la migración, no se meta conmigo y haga lo que quiera. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 32)
El narcotráfico, el secuestro, y también la trata de personas son problemas que arrastramos desde hace décadas. En los 80 ya teníamos capos importantes. En los 90 surgió la infame figura de El Mochaorejas, que logró concretar un centenar de secuestros antes de ser arrestado. Sin embargo, los cárteles y las bandas del siglo pasado eran distintos a los actuales. Eran, a fin de cuentas, negocios familiares. Se enfocaban en una sola actividad y no pensaban en diversificarse. Podían ser despiadados con sus rivales y sus víctimas. Cuando hacía falta corrompían a la policía o al ministerio público. Sin embargo, no aspiraban a mucho más. No les pasaba por la cabeza la idea de reclutar grandes ejércitos, cobrar impuestos (es decir, “derecho de piso”), y convertirse, de facto, en el gobierno de municipios o estados completos.
Hasta hace no mucho, la trata de personas era operada primordialmente por organizaciones familiares, generalmente desconocidas. Aunque había –y hay– grupos de tratantes de este tipo en varias regiones del país, un sólo lugar acaparó por años la atención de la prensa: Tenancingo, un municipio tlaxcalteca de apenas 12 mil habitantes. (Eduardo Guerrero Gutiérrez, El Financiero, Nacional, Política y Seguridad, p. 36)