Opinión Migración 170921

El expediente oscuro de la migración

Desde hace más de cuatro décadas México se ha convertido en un país de origen, destino y tránsito de migración internacional. A diferencia de lo que sucede en Estados Unidos, en México no había una policía migratoria. El Instituto Nacional de Migración (INM) era una instancia administrativa.  A principios de los noventa se crearon los Grupos Betas, primero en la frontera norte y después en la frontera sur para auxiliar a los migrantes, nacionales y extranjeros. Sus agentes no iban armados y su misión era proteger a los migrantes de las organizaciones criminales y de los abusos de autoridades y población.

En 2016 la ley de migración descriminalizó la inmigración ilegal y dejo el tema fuera de la agenda de seguridad nacional. La inmigración ilegal era una falta administrativa, la política migratoria no era de carácter represivo y tenía un dejo de humanitarismo, al menos en el papel. Sin embargo, la corrupción, la ineficiencia y el margen de maniobra de los agentes nunca cambiaron. Los escasos recursos asignados al tema, la inconsistencia institucional y las malas prácticas no desaparecieron. Controlar esta situación nunca fue una prioridad para el gobierno federal. Nuestra política migratoria, a pesar de ser uno de los pocos países con la experiencia de ser de origen, tránsito y destino de la migración, nunca ha sido ejemplo de buenas prácticas.

Con la actual administración federal los principios cambiaron radicalmente. En 2019, producto de las presiones provenientes del gobierno de Estados Unidos, López Obrador tomó la decisión de institucionalizar una política represiva, poner a los militares frente al tema y legitimar el uso de la fuerza frente a quienes ingresan ilegalmente al país. No hay claridad respecto de los protocolos para el uso de la fuerza contra los migrantes. Los militares, ahora integrados en la Guardia Nacional, hacen su trabajo con los medios y prácticas militares con los que fueron entrenados.

La situación en Venezuela ha generado una migración de cerca de cuatro millones de refugiados, concentrados en los países vecinos. En Colombia existe hoy en día una población de más de dos millones de venezolanos, en condiciones de subsistencia. La economía y la población de Colombia han sido capaces de asimilar a esta población sin desquebrajarse ni generar mayores problemas sociales. Gobierno y población de Colombia se han convertido en un ejemplo de solidaridad internacional con los venezolanos, a pesar del conflicto entre sus gobiernos.

En la frontera sur de México el problema no asciende ni remotamente a esas cifras. La población extranjera estacionada ahí con intención de residir en México o transitar hacia Estados Unidos no rebasa las cien mil personas. Sin embargo, las capacidades administrativas del INM están absolutamente rebasadas. No hay recursos, personal, albergues, protocolos ni procedimientos adecuados para enfrentar el problema. En paralelo, por el trabajo de periodistas, organizaciones y activistas sociales, nos enteramos todos los días de las vejaciones y abusos de los que son objeto los migrante y sus familias por parte de la guardia nacional, las autoridades federales y locales y de mexicanos que aprovechan el ambiente represivo y de impunidad para exprimir al máximo a esta indefensa población.

Frente a la crisis económica producto de la pandemia y de las mala decisiones del gobierno, el presidente de México repite una y otra vez el gran logro que significan las remesas ignorando así el hecho elemental de que los mexicanos que se van a generar un ingreso y mayor calidad de vida para sus familias en Estados Unidos lo hacen porque en México no encuentran las condiciones para ello. Para el gobierno federal los migrante mexicanos no son más que una invaluable fuente de ingresos para balancear las cuentas nacionales.

Nunca habíamos caído tan bajo.  Preocupante sin duda la posición del gobierno federal y de sus principales responsables, pero no menos preocupante la actitud de un importante segmento de la población que ve ahora en los inmigrantes indefensos un interesante botín, frente a la indiferencia de las autoridades.

Para las organizaciones criminales “abrazos y no balazos”. Para los inmigrantes extranjeros y sus familias, barreras militares y acciones represivas. Cinco años como Cónsul General en California y treinta años de darle seguimiento al tema me llevan a la triste conclusión de que nunca, como ahora, nuestra política migratoria había sido tan oscura, carente de solidaridad y de calidad humana por parte de quienes la diseñan e implementan. Así pasarán a los anales de la historia de la migración en México. Vaya sin embrago mi reconocimiento y homenaje a las organizaciones y personas de la sociedad civil, los pocos que realmente se preocupan desde una perspectiva humanitaria por la situación de los migrantes. (Luis Herrera Lasso M., El Universal, Online)

Quebradero/Tapachula, al límite

Hemos sostenido conversaciones con habitantes de Tapachula, defensores de derechos humanos y con quienes trabajan en los albergues y en todos los casos hay un diagnóstico común: la situación en la ciudad chiapaneca es un polvorín y está al límite.

Tapachula y sus habitantes no tienen hacia dónde hacerse y sus espacios están saturados lo que incluye comercios, servicios, bancos, calles y hasta parques.

A muchos de los migrantes les mandan dinero, señaladamente Haití y Venezuela, a través de bancos lo que ha provocado largas filas que han impedido que los ciudadanos de Tapachula puedan acceder a las instituciones, ya sea porque se acaba el dinero en los cajeros automáticos o porque no alcanzan a ser atendidos por los horarios de los bancos; las filas son interminables en todos lados.

Éste es uno de los muchos problemas que se están teniendo. La gente local está siendo desplazada y cada vez es más marcada la diferencia entre quienes están en favor de la migración y quienes están en contra. Si hace algunos años la mirada de Tapachula coincidía en apoyar y simpatizar con las causas de los migrantes, hoy las cosas han ido riesgosamente cambiando.

Las ciudades del norte y del sur del país han desarrollado una cultura con la migración. Forman parte de su cotidianidad y conviven de manera solidaria con ella. Sus habitantes son los primeros que salen ayudar a los migrantes, Tapachula es uno de los ejemplos de ello.

Lo que está pasando ahora es que cada vez se tienen más problemas en todos los órdenes de la vida cotidiana de la ciudad. Un factor a considerar con enorme atención es el que tiene que ver con la salud, porque en medio de las caravanas migrantes es en verdad difícil intentar seguir de la manera más puntual posible las indicaciones en la materia por la pandemia. Así como este asunto, están también las filas para ir al baño las cuales, cómo se puede uno imaginar, son desesperantes, largas y de obvios riesgos.

El problema está en que Tapachula se ha convertido en algo así como una olla exprés. No hay para dónde hacerse, porque la política de “contención” impide cualquier movimiento de los migrantes fuera de la ciudad y cuando ellos radicalizan sus posiciones, se desesperan y se defienden de la violencia con que están siendo “contenidos” o detenidos, según se quiera ver, toman las rutas más peligrosas en sus afanes de llegar a la “línea”.

Terminan expuestos no sólo a condiciones por muchos motivos adversas, sino también a la brutalidad de la delincuencia organizada que materialmente los anda “cazando” a sabiendas de sus necesidades y desesperación.

Conversamos con Irineo Mujica, director de Pueblo Sin Fronteras, quien nos presentó un panorama dramático y de alto riesgo. Arremete severamente contra el INM acusándolo de hechos de corrupción, asegura que llega a cobrarles a los migrantes cerca de 30 mil pesos por las tarjetas que les permiten la estancia en el país.

Nos dice que “la contención alimenta la corrupción, porque la desesperación de la gente es cada vez mayor, además muchos servicios están colapsados… el Gobierno federal debería de aprender algo, atender una necesidad y una crisis que es también su responsabilidad… nosotros no estamos apoyando la idea de que se vayan a EU, lo que queremos es que salgan de la ‘cárcel’ en la que aquí están… quieren imponerle a Tapachula la crisis… López Obrador se provoca solo, nadie lo quiere provocar aquí como dijo el padre Solalinde quien cambió a Jesucristo migrante por el Obrador andante”.

La descomposición interna en la ciudad se va agudizando en el día tras día. Efectivamente la crisis no es de la ciudad, pero el cuestionado diseño de estrategia tiene a Tapachula en el límite.

RESQUICIOS

No es que haya reglas para dar el Grito. Lo que pasa es que es una gesta histórica que nos une más allá de militancias, lo que vimos ayer en varios lugares es desproporcionado, oportunismo, servilismo y de ignorancia supina. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, LADOS, p. 2)

Astillero

En la última hora del lunes recién pasado, tres camionetas con personas armadas irrumpieron en un hotel de Matehuala, San Luis Potosí, y secuestraron a 39 huéspedes, entre ellos 23 extranjeros (de nacionalidades cubana, haitiana y venezolana) y 16 mexicanos.

Los delincuentes se llevaron casi a todas las personas que encontraron en el hotel. Un reporte recabado en oficinas militares de la Ciudad de México asegura que policías municipales de Matehuala ya habían ido a medianoche al mismo lugar de descanso a preparar una redada de indocumentados, aunque no la realizaron. Volvieron el mismo lunes en cuya noche se realizarían los secuestros para exigir que les permitieran checar cada uno de los cuartos de hotel y requerir que los hospedados mostraran sus documentos migratorios en regla. La administración del hotel Sol y Luna no estuvo de acuerdo en tal acción, lo cual motivó el enojo de los agentes.

De acuerdo con el primer reporte en poder de las autoridades, a las once de la noche ya no llegaron policías, sino las camionetas con presuntos miembros del cártel dominante de esta región semidesértica de San Luis Potosí. A patadas rompieron las puertas de los cuartos, destrozaron las vidrieras y comenzaron a identificar a los secuestrables, ya que antes se habían hecho de la bitácora de hospedaje. A dos empleados del hotel también se los llevaron, los torturaron y amenazaron.

El escándalo, por la cuantía de los levantados y su condición de extranjeros y migrantes, movilizó a los aparatos federal, estatal y municipal, y más tarde fueron encontrados los extranjeros, deambulando en un camino de terracería. Los mexicanos ya habían sido liberados antes por los propios secuestradores. A un comerciante de muebles, proveniente de Ecatepec, se lo habían llevado con todo y un vehículo de tres toneladas de carga en que transportaba su mercancía; a otra persona le pretendieron robar una camioneta cuya marcha no pudieron activar.

Un investigador federal aseguró que los migrantes habían dicho en el hotel que tenían permisos para estar en México e incluso alguien mencionó algo relacionado con Amnistía Internacional. A pesar de que a cien metros del hotel Sol y Luna se ubican efectivos de la Guardia Nacional, en los momentos críticos no estuvieron disponibles, a pesar de las llamadas telefónicas insistentes; guardias destacados en la carretera federal sí se presentaron.

Una pista que siguen los investigadores federales se refiere a formas de extorsión de migrantes, a quienes se secuestra e incomunica para, con sus datos, contactar a familiares en Estados Unidos a fin de que paguen rescates. También podría tratarse de ajustes de cuentas entre grupos delictivos por el control de grupos migrantes en tránsito hacia el vecino país norteño.

Lo cierto es que en calles de Matehuala y zonas aledañas es frecuente ver vehículos con hombres portando armamento de alto calibre, los comercios y negocios tienen ya institucionalizado el pago de cuotas de protección y algunas tareas de índole gubernamental son realizadas directamente por esas personas armadas, que imponen cobros y sanciones conforme a su criterio. El presidente municipal con licencia, Alejandro Segovia Hernández, conocido como Jano y llegado al cargo a nombre del PVEM, es ahora diputado federal, postulado por el mismo Verde y los partidos Morena y del Trabajo.

Astillas

Con su discurso de ayer ante el presidente cubano, y con la reunión a realizarse de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y la consecuente arremetida contra la Organización de Estados Americanos, Andrés Manuel López Obrador consolida un papel de liderazgo subcontinental pero, al mismo tiempo, provoca imperiales cejas alzadas en Washington… ¡Hasta el próximo lunes, luego de haber visto este jueves en la última fila de invitados al desfile militar a Ken Salazar (con sombrero), flamante embajador de Estados Unidos en México! (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 14)

Pepe Grillo

Protesta extrema

Grupos de migrantes y de activistas aliados a su causa, emprendieron en Tapachula, Chiapas, una huelga de hambre para lograr que los dejen salir de esa ciudad y tomar rumbo a la frontera norte.

Se llega así a un extremo por demás peligroso en las protestas migrantes, sin señales de que una solución esté en camino.

Se habla aquí y en Washington de soluciones de fondo, incluso de grandes inversiones internacionales, que son de largo plazo, pero nadie dice que nada de lo que ocurre hoy mismo en Tapachula que es un polvorín para los migrantes y para la gente que ahí vive y que está sometida a una dura prueba sin deberla ni temerla. (Redacción, La Crónica, Nacional, p. 9)

Migración: no cabe una visión simplista

En cuestión de migración, es urgente ver de otra forma las cosas: son mucho más complicadas. Se tienen que abrir camino a nuevas visiones, pues esta, la que hemos vivido, solo desemboca en crisis humanitarias una tras otra. Nuevas visiones, tanto de los procesos de migración como de las circunstancias económicas y políticas de los países expulsores. En ninguno de estos dos mundos se ha trabajado con suficiente atención. Y hacerlo en ambos es condición para al menos mejorar los saldos este siglo.

El recién llegado embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, le dijo a Azucena Uresti el miércoles que desde hace años hemos tenido “un sistema de migración que no ha trabajado, que está quebrado”. Se requiere uno “que trabaje para que no tengamos este sufrimiento que existe para los migrantes que están huyendo”, insistió.

Hay tal vez un poco más de apertura en el discurso ahora. Vale. En los hechos lo que hay todavía es vergonzoso, por la contención en las fronteras sin ningún sistema ni plan humanitario y por la falta de comprensión, de imaginación y de voluntad para disminuir la migración desde su origen y para organizar dignamente un flujo que sin duda seguirá habiendo.

Junto con otros grupos e instituciones, los jesuitas llevan años atendiendo migrantes. Esta misma semana publicaron la “Postura de la Compañía de Jesús en México y Centroamérica ante las migraciones forzadas”.

Ellos ven la migración contemporánea como “una realidad compleja que rebasa las dinámicas propias de cada país e implica la colaboración con otros contextos”. Han asumido que las personas “se ven obligadas a migrar por: 1) Una pérdida de esperanza en poder resolver su situación personal y familiar al ver que su contexto local, nacional y regional no mejora ni tiene perspectivas de hacerlo. 2) Una necesidad de protección internacional ante la sensación de riesgo vital por la inseguridad, violencia y carencia de recursos económicos. 3) La atracción por irse a Estados Unidos generada por la brecha de oportunidades y salarios que existe entre este país y Honduras, El Salvador o Guatemala. Y 4) la necesidad de mantener la unidad o buscar la reunificación familiar”.

Y ubican, desde esta realidad, “siete causas estructurales: 1) La desigualdad de oportunidades para el desarrollo humano pleno asociada a un modelo económico. 2) La desilusión hacia los procesos democráticos existentes y que se asocia a un modelo de Estado. 3) La deficiencia de los sistemas tributarios y de protección social. 4) La influencia del narcotráfico y el tráfico de armas. 5) La inseguridad, militarización y sistemática violación de los derechos humanos. 6) La vulnerabilidad frente a las amenazas inducidas por el cambio y la variabilidad climática. Y 7) el horizonte individualista de la vida unido al universalismo que da prioridad a las categorías globales sobre las locales.

Más allá del acuerdo o desacuerdo en cuestiones puntuales, es tarde para empezar a enfocar el drama migratorio como un asunto que va más allá de un país, un gobierno, un grupo, un sistema o una política aislada. O una visión única. Vinculada a los problemas que más trabajo nos cuesta enfrentar, la migración está llamada a sacudir el siglo. (Luis Petersen Farah, Milenio, Al Frente, p. 3)

Los tres vínculos con EU se reducen a uno: el militar

La integración dominante de Estados Unidos sobre América Latina no se localiza en la OEA, un organismo político y diplomático que opera sobre dos vínculos de subordinación: el económico por la preponderancia del capitalismo estadounidense y el político basado en la Doctrina Monroe de “América para los americanos (EU)”.

El vínculo más fuerte es el tercero: el militar. El Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca funciona como una especie de OTAN latinoamericano. El TIAR se fundó en 1947, un año antes de la creación de la OEA, en el escenario del Acta de Seguridad Nacional de 1947 que ha determinado la doctrina imperial de Estados Unidos.

Y aunque México, Bolivia, Cuba, Ecuador y Nicaragua no son ya parte del TIAR, los mecanismos de hegemonía militar estadounidense siguen funcionando en el organismo conocido como Junta Interamericana de Defensa y la Conferencia de Ejércitos Americanos.

Este es el contexto más complicado para disolver la OEA y crear un organismo latinoamericano sin Estados Unidos. El accionar militar estadounidense ha funcionado en el financiamiento de golpes de Estado (Chile, Guatemala), la invasión directa (Panamá, Cuba frustrada en Playa Girón, Granada) y sobre todo la dependencia económica latinoamericana del capitalismo estadounidense y ahora el sometimiento social con los 60 millones de hispanos en Estados Unidos según el censo y las caravanas de migrantes mexicanos y centroamericanos que quieren convertirse en estadounidenses para alcanzar el sueño americano del confort dolarizado.

La reunión mañana de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en Palacio Nacional mostrará que nada hay viable en la integración económica y comercial. Y a ello se agrega la nueva fase de la guerra fría que ha encendido los botones militaristas de EU ante el acoso de Rusia, China, Irán y el terrorismo islámico radical.

Zona Zero

Hundido Cuba en el fracaso comunista y penetrada América Latina por el narcotráfico, la Casa Blanca va a darle prioridad regional a la estrategia de lucha contra el narcotráfico. El instrumento de penetración en los países de la región es la Estrategia de Lucha Contra el Crimen Organizado Transnacional de Obama-Biden en julio de 2011 para controlar gobiernos vía la militarización de lucha contra los cárteles. (Carlos Ramírez, 24 Horas, Estados, p. 10)

Provocaciones

Latinoamérica y el Caribe están sufriendo un deterioro acelerado. El 11 de septiembre de 2001 se firmó en Lima la Carta Democrática Interamericana y en la siguiente década la región vivió un proceso de consolidación democrática y desarrollo económico.

Sin embargo, en los últimos años, se ha perdido el consenso sobre los ideales democráticos, resurgen regímenes autoritarios y crece la ingobernabilidad agravada por la recesión económica y los conflictos sociales. Democracias fallidas, países devastados, populistas autócratas de izquierda y derecha, igual de perniciosos.

El llamado triángulo del norte sigue sumido en la desesperanza y expulsando migrantes. El Salvador, Nicaragua, Cuba y Venezuela más al sur sufren los estragos de gobiernos autoritarios eternos o con aspiraciones de serlo. Bolivia, Argentina, Perú, Brasil, Chile, Colombia, todos enfrentan crisis políticas y descontento social.

En este contexto de una América Latina convulsionada y dividida, sorprende la insistencia del gobierno mexicano en la desaparición de la OEA y la pretensión de sustituirla por la CELAC u otro organismo que excluya a Estados Unidos y Canadá. En todo caso, idea parece más un ajuste de cuentas contra agravios presentes (el fraude electoral que obligó la renuncia de Evo Morales en Bolivia) y pasados (el reconocimiento de la victoria de Felipe Calderón en 2006). Y, desde luego, una provocación al gobierno de Estados Unidos, al buscar un organismo que no sea su “lacayo”. Es decir, que manden dinero, inversiones y vacunas, pero que no pidan cuentas ni orden en el vecindario.

El ánimo provocador alcanzó  ayer niveles inéditos en los festejos de la Independencia nacional. Además del despropósito de incluir al presidente de Cuba Díaz Canel como invitado de honor y orador, López Obrador convirtió el tradicional desfile cívico militar en un evento de propaganda política y en una nueva ocasión para desafiar al gobierno de Joe Biden.

Sin una sola mención a las violaciones sistemáticas de los derechos humanos en Cuba, y ante el recién estrenado embajador norteamericano Ken Salazar, López Obrador calificó al bloqueo estadounidense de “estrategia perversa” que obliga al pueblo cubano a enfrentarse con su gobierno y, que de tener éxito, se convertiría en un “triunfo pírrico, vil y canallesco”.

Resulta incomprensible el ánimo de dinamitar puentes hacia Estados Unidos y el presidente Biden por parte de un mandatario que sigue apostando a la ruptura y la polarización. Si el gobierno mexicano quiere tener un liderazgo positivo en la región, y atenderlas causas de la migración, bien haría en incentivar la inversión y el desarrollo, promover las libertades democráticas y el estado de derecho. No ponerse a defender ideologías fracasadas. Y menos aún, respaldar una izquierda revolucionaria que mantiene en la opresión a su pueblo desde hace seis décadas. (Verónica Ortiz, El Heraldo de México, País, p. 8)

Trascendió

Que resulta por lo menos peculiar que el mismo día que el embajador Ken Salazar declara a Azucena Uresti que Estados Unidos ve para adelante y quiere darle “reset” a la relación, su jefe, Joe Biden, firma un memorando en el que se mete a México en la lista negra de países infiltrados por el narcotráfico, sea como terreno de tránsito o de producción. Y como si algo faltara, un día después AMLO se pone a abogar por Cuba, con Miguel Díaz-Canel de invitado especial, y le dice a Washington que “se ve mal” con el bloqueo a la isla. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)

Confidencial/Qué pena con las visitas

Vaya recepción la que tuvo Ken Salazar, nuevo embajador de Estados Unidos en México, pues ayer le tocó escuchar, en vivo y en directo, la crítica del presidente López Obrador a su jefe, Joe Biden, por el bloqueo económico a Cuba. Aparte del trago amargo, el embajador estuvo bajo el sol, como el resto de los embajadores invitados e integrantes del gobierno federal, por lo que optó por retirase de la fiesta

entre latinoamericanos antes de que concluyera el desfile militar. A ver si le quedan ganas de promover el programa Sembrando Vida ante el mandatario estadounidense. (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 41)

AMLO y Biden, mensajes cruzados

Los presidentes de México y Estados Unidos se enviaron ayer 16 de septiembre, sendos mensajes cruzados.

El primero lo hizo de manera indirecta a través de una pieza discursiva. El segundo lo hizo a través de una misiva.

Ambos ocurrieron en torno al festejo por el 211 aniversario de la independencia de México.

Aquí en México, en el marco del desfile militar, el presidente Andrés Manuel López Obrador pidió al presidente de Estados Unidos, Joe Biden que retire el bloqueo económico contra Cuba.

Ante el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel -quien asistió como invitado especial a los festejos- el presidente mexicano se pronunció porque su homólogo estadounidense “ponga fin a la política de agravios hacia Cuba”.Desde el punto de vista del Jefe del Ejecutivo mexicano ningún Estado tiene derecho a someter a otro para obligar a sus ciudadanos a enfrentar a su propio gobierno.

Apenas una hora antes, se publicó una carta -seguramente la conoció y leyó el presidente López Obrador, antes de su discurso público- en la que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden felicita a México y a los mexicanos por el aniversario de la independencia nacional.

El presidente estadunidense, en su breve carta, remarcó que México es uno de los socios más apreciados de EU y expresó su deseo de que ambas naciones continúen reforzando el comercio y la inversión a través del T-MEC, entre otros temas. Lo más probable es que el presidente Biden se enteró más tarde del discurso presidencial mexicano.

Fueron dos mensajes cruzados en tiempo y forma.

El del presidente estadunidense, formal y protocolario, deja ver el interés de EU respecto de México por los intereses mutuos y los avances logrados en el contexto del T-MEC, el fenómeno migratorio y las crisis sanitaria y económica derivadas del Covid-19.

En tanto que el mensaje del presidente mexicano, no solo por el tema sino por la forma en que lo abordó, descubre abiertamente la posición de su gobierno respecto del gobierno de Cuba hoy encabezado por Díaz-Canel.

Calificó al bloqueo de “perversa estrategia” que, “en caso de tener éxito, se convertiría en un triunfo pírrico, vil y canallesco, en una mancha de que esas que no se borran ni con toda el agua de los océanos”.

Y expresó su esperanza porque el presidente Biden, “quien posee suficiente sensibilidad política, actúe con esa grandeza y ponga fin, para siempre, a la política de agravios hacia Cuba”.

Para Cuba y su revolución, el presidente de México, sólo tuvo palabras de reconocimiento.

Expresó que haber resistido 62 años sin sometimiento es una indiscutible hazaña histórica.

Consideró que “por su lucha en defensa de la soberanía de su país, el pueblo de Cuba merece el premio de la dignidad y esa isla debe ser considerada como la nueva Numancia por su ejemplo de resistencia; y, por esa misma razón debiera ser declarada patrimonio de la humanidad”.

Son muchos los mensajes de forma y fondo emitidos por el presidente de México y muchos los elementos a considerar en el contexto del embargo.

1.- La invitación del presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, quien ha sido duramente criticado por su reacción represora reciente frente a grupos de cubanos críticos.

2.- La petición del retiro económico a Cuba, en sí misma no es tan relevante si se considera que a lo largo de la historia ha sido condenado casi una treintena de ocasiones por la mayoría de países, en Naciones Unidas.

3.- Los presidentes de EU han tenido distintos matices en el embargo a Cuba. Recientemente Barack Obama -con la supervisión de Biden como vicepresidente- lo suavizó y posteriormente Donald Trump lo endureció.

5.-Biden, frente a las recientes protestas en Cuba y la represión consecuente, aunque ha prometido una nueva política hacia Cuba, ha mantenido hasta ahora las restricciones en viajes y remesas a la isla impuestas por su antecesor Donald Trump.

Habrá que ver si para México fue el mejor momento y la mejor manera de pedir el cese del embargo.

Ocurre justo cuando en el Parlamento Europeo se está condenado la falta de avances en materia de derechos humanos y libertades fundamentales, así como en las condiciones económicas y sociales de los ciudadanos cubanos.

Veremos la reacción hacia México de nuestro principal socio comercial. (Marco A. Mares, El Economista, Empresas y Negocios, p. 26)

Felicita Biden a AMLO y éste defiende a Cuba

Al mismo tiempo que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, le enviaba un mensaje de felicitación a su homólogo de México, por el aniversario de la independencia de nuestro país, durante el discurso que el Presidente Andrés Manuel López Obrador pronunció antes del inicio del desfile militar, éste le volvió a pedir que ponga fin a la política de agravios contra Cuba y levante el bloqueo económico que su país mantiene a la isla desde hace 60 años.

Esta vez le envió ese mensaje en presencia del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, su invitado especial a los festejos patrios y del nuevo embajador norteamericano aquí, Ken Salazar, que por primera ocasión asiste a un evento oficial, lo que originó una oleada de reacciones a través de redes sociales, las más de ellas críticas por encabezar esa gesta libertaria bajo el balcón de Palacio Nacional, con un dictador a su lado.

DE ESTO Y DE AQUELLO…

LA invitación del Presidente López Obrador al de Cuba, Miguel Díaz-Canel, al igual que la presencia en México de otros mandatarios latinoamericanos que asistirán a la Cumbre de la Celac con la pretensión, ya no de desconocer a la OEA y crear otra que vele y defienda los intereses de las naciones de la región, como se había anticipado, sino para analizar lo que ha hecho, es seguida con interés desde Washington.

Y algo debe haber ocurrido en víspera del inicio de ese evento, porque oficialmente se ha precisado que no se buscará reemplazar a esa organización, como se había anticipado y, al mismo tiempo, anunciar que no asistirán algunos cuestionados presidentes que se habían mencionado, como el venezolano Nicolás Maduro —lo que había generado protestas— sino que en su representación participarán cancilleres y funcionarios de sus gobiernos.

CONTRA lo que esperaban en Palacio Nacional, la invitación a Díaz-Canel para no solamente asistir a los festejos patrios sino hasta pronunciar un discurso de agradecimiento al Presidente López Obrador, previo al desfile militar, lo que nunca antes había ocurrido, motivó severas críticas en distintos sectores por la represión policíaca y encarcelamientos ocurridos en la isla, hace unas semanas.

EN el Grito de Independencia del Presidente López Obrador desde el balcón central de Palacio Nacional y en los de alcaldes capitalinos y diplomáticos mexicanos en algunas ceremonias similares en el extranjero, además de vitorear a algunos de los héroes que nos dieron patria, se agregaron otros “vivas” —como al propio mandatario— que se les ocurrieron y que motivaron críticas.

NO tan desangelados, solitarios y fríos, como estuvo la noche del 15 el festejo patrio en un Zócalo capitalino vacío, fueron los festejos de Independencia que se organizaron en capitales y ciudades, de la mayoría de las entidades federativas. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 6)

Preguntas de alto nivel para un diálogo

Para tener un buen diálogo hay que estar abiertos a escuchar y, a la vez, tener cosas valiosas qué decir: posiciones, ideas, proyectos, visiones.

Un verdadero diálogo implica estar abiertos a cambiar, a convencer y ser convencido.

Los frutos del diálogo serán mayores en la medida en que las conversaciones se enfoquen en construir relaciones gana-gana que fortalezcan los intereses comunes.

Un primer paso es concentrarse en los aspectos más favorables y fértiles de la relación, un segundo es no barrer bajo la alfombra los asuntos problemáticos y espinosos. Construir sobre lo común y crear espacios alternos para atender y resolver aspectos conflictivos.

Hoy en las presidencias de Estados Unidos y México se encuentran gobiernos que se declaran favorables a atender a los sectores más desprotegidos de sus respectivas sociedades. A Joe Biden y su equipo no le ha temblado la mano a la hora de tomar ambiciosas decisiones económicas dirigidas a proteger a las clases populares y medias, en el caso de México, desafortunadamente, el lema “primero los pobres” no ha visto su correlato en las decisiones económicas de un gobierno que ha visto crecer exponencialmente el número de personas en situación de pobreza, al mismo tiempo que ha optado por soportar la pandemia sin generar apoyos ni para los trabajadores ni para las empresas.

Por eso es una buena noticia que se haya retomado el diálogo económico de alto nivel entre Estados Unidos y México. Bajo la batuta del canciller Ebrard no es poca cosa tener una reunión de arranque con la vicepresidenta Kamala Harris, el secretario de Estado Blinken y el secretario de Seguridad Interior Mayorkas (una verdadera plana mayor).

Los resultados dependerán mucho del marco conceptual con el que se aborden los retos y de las respuestas que demos a preguntas de fondo que aclaren nuestra posición y visión sobre el futuro de la región.

¿Cuándo nos atreveremos a admitir que nuestro mayor potencial de generación de riqueza pasa por entender y aprovechar las ventajas que nuestra posición geográfica?

Si los siguientes años y décadas estarán marcadas por la competencia entre Estados Unidos y China, ¿cómo podemos fortalecernos como un aliado y socio realmente estratégico y a la vez generar múltiples beneficios para México como nación y para los mexicanos donde quiera que vivamos?

¿La prosperidad de la principal economía del mundo podrá hacernos entender que desde una perspectiva económica Porfirio Díaz estaba muy equivocado y que una frase alterna pudiera ser: “Un México pobre está cerca de Dios y lejos de Estados Unidos”?

¿Tendremos algún día conciencia de los impactos negativos para la “Marca Norteamérica” causados por haber abandonado sin parpadear el nombre NAFTA (donde la región es lo que importa) y aceptar ciega y sumisamente la definición como USMCA –acá en Estados Unidos– y T-MEC –en México? Las nuevas siglas nos encierran en las fronteras nacionales. ¿Entenderemos algún día que las palabras también pueden crear muros?

¿Podremos trascender nuestros sentimientos mezclados de amor y odio, de admiración y miedo hacia Estados Unidos para dar paso a una hibridación de valores donde aprendamos de la orientación a resultados, el orden y la estructura y a la vez les enseñemos la riqueza de la espontaneidad, la creatividad y el disfrute de la vida?

¿Podremos poner a tiempo nuestro reloj y dejar de ver el desarrollo de las industrias energéticas con los lentes del siglo XX y pasar a aprovechar todas las oportunidades contenidas en la evolución hacia energías limpias y hacia mercados de electricidad y petróleo abiertos, modernos y eficientes?

¿Estamos dedicando suficiente trabajo y atención para crear y fortalecer cadenas de suministro regionales que pueden engancharnos al verdadero tren del progreso económico?

¿Algún día veremos la relación íntima entre la generación de empleos bien pagados en todo el país y la necesidad de condiciones óptimas para la inversión y certidumbre jurídica?

¿Nos estamos dando cuenta de los terribles costos de ahuyentar la inversión en nombre de simbolismos sin implicaciones concretas en la realidad?

¿Cuestionaremos las nociones que romantizan la pobreza y la marginación que se vive especialmente en estados del sur del país?

¿Captaremos el mensaje económico que nos mandan los flujos migratorios donde millones de personas buscan entrar a Estados Unidos mientras que nadie o casi nadie busca migrar a Venezuela o Cuba?

¿Entenderemos que nuestro papel para contener y ordenar la migración centroamericana puede ir mucho más allá de transferir programas sociales mal concebidos y peor instrumentados como “Jóvenes Construyendo el Futuro” y “Sembrando Vida”?

¿Podremos construir puentes entre empresarios mexicoamericanos y mexicanos hoy casi inexistentes, lamentablemente afectados por prejuicios y actitudes poco constructivas, especialmente del lado mexicano?

¿Qué podemos hacer los mexicanos en ambos lados de la frontera para generar beneficios económicos para nuestra gente?

La respuesta a estas preguntas va mucho más allá de lo que los gobiernos de ambos países puedan acordar. Las respuestas nos tocan a todos. (Guido Lara, El Financiero, Opinión, p. 38)

Desfile militar y el bumerán geopolítico

Si las políticas públicas funcionan como símbolos que calman las ansiedades de grandes grupos de personas desorganizadas, ya que la percepción es que el gobierno se está haciendo cargo de resolver sus agravios, esta administración tiene enormes pendientes. Uno ya distintivo es en materia de seguridad cuya estrategia de abrazar a la delincuencia organizada para enfrentar la violencia y el trasiego de ilícitos, ha resultado ser un estrepitoso fracaso y un asunto que no es abordado con la seriedad pertinente. Los resultados están a la vista pese a que el tema no es algo que amerite mucha atención presidencial gracias al maquillaje de los “otros datos” sin embargo, no dejan de ser inquietantes algunos símbolos en la comunicación bilateral reciente.

La función política del vocabulario del Ejecutivo, sus palabras por sí mismas, generan efectos políticos. Una vez que ha establecido que una frase connota una amenaza se convierte en un estímulo para desencadenar energías. Y López Obrador construye diariamente su agenda de asuntos y con ello aparta la atención de un sinfín de situaciones que están comprometiendo la viabilidad de su transformación.

En el marco de los festejos del CCXI Aniversario de la Independencia, Estados Unidos y México han intercambiado señales que parecen ir más allá de “resetear” la relación bilateral. López Obrador ha decidido pintar su raya cuatroté con el régimen de Biden sin importar que una gran parte de la tensión se debe a dos factores estratégicos para la seguridad binacional; por un lado su promesa en 2018 a miles de migrantes de tener frontera abierta, visados y promesas de empleo y por el otro, canales abiertos de negociación con organizaciones delictivas llámese Cártel de Sinaloa o CJNG.

Y en el reciente canje de señales, López Obrador invita como orador en los festejos patrios al presidente cubano Díaz-Canel, blanco de señalamientos internacionales por sus recientes actos represivos y violación de los derechos humanos contra la población civil —algo que la cacareada cuatroté simula repudiar— y el gobierno de Joe Biden confirma que éste no irá a México y en su lugar asistirá a fines de mes, Anthony Blinken. En esta coyuntura el Departamento de Estado emitió su lista de países con alta penetración criminal, productores y exportadores de droga identificando a México como uno de ellos lo que será punta de lanza para seguir apretando esa agenda. Y sin fecha para la reapertura de la frontera terrestre ni para una reunión entre ambos presidentes, al buen entendedor pocas señales.

Empero abrir el micrófono compartiendo podium entre nuestras fuerzas armadas y su homólogo cubano, que aprovechó para construir su agenda y denunciar una campaña sucia contra su país, tiene otra dimensión. Algo así como un desafío con tintes geopolíticos que de paso laceró el significado y protagonismo castrense de la celebración.

López Obrador desde el desfile militar lanzó un mensaje “respetuosamente” provocador a Estados Unidos sobre la política estadunidense y el embargo —no bloqueo— a la isla y al diablo la palabrería de la no intervención.

Sin tamices ni filtros el presidente mexicano terminó de pisotear el espíritu de la conmemoración patria ante atónitos oídos castrenses y sentado a lo lejos, el recién estrenado embajador en nuestro país, Ken Salazar.

El hecho nuevamente no pasará desapercibido al interior y habrá ¿sutil? respuesta por parte de los Estados Unidos. Jugar con los intereses geopolíticos en la región son ligas mayores y el gobierno de México no está en una posición ideal ante la crisis de la descontrolada problemática doméstica.

¿No hubiera sido mejor fijar postura sobre su visión de Cuba “patrimonio de la Humanidad” en la tribuna de la próxima Asamblea General de Naciones Unidas? (Marcela Gómez Zalce, El Universal, Nación, p. A2)

Retorcido siempre

Estados Unidos a cada paso ratifica su espíritu persecutor, vocación discriminatoria, supremacista, de eterna intolerancia hacia los que no sean blancos, caucásicos, como ellos se identifican. Padecen de odio étnico, luchan contra la lógica de la vida que es creatividad.

Ante su asombro las minorías contrarias crecen cada día. Crecen a diario motivando los blancos, primero desagrado, intolerancia después. Ahora sienten miedo a su influencia. Miedo a que en el tiempo los excluidos logren espacios y formas de supremacía, como el caso de Obama.

Un ejemplo criminal más, poco conocido en nuestro medio, es la expulsión de sus tierras y consecuente degradación de tribus indígenas que se intensificó a mitad del siglo XIX. Los migrantes europeos y sus descendientes necesitaban tierras, primero para cazar, luego para su ganadería y agricultura, después para explotar el novedoso oro negro, el petróleo.

Con la compra de Luisiana a Napoleón, en 1803, Estados Unidos adquirió un supuesto derecho sobre las tierras de la enorme cuenca del Misisipi equivalente a 23 por ciento actual del país. A la manera de ver de los colonizadores eso les daba derechos de posesión a costa de los pueblos originarios. Ahora procederían a la limpieza étnica.

Ahora había que limpiar de indios a las tierras entre el Atlántico y abarcando el Misisipi. Después se seguiría al medio oeste hasta las costas del Pacífico. La manera más eficaz para la mentalidad que hasta hoy prevalece fue diseñar la Ley de Traslado Forzoso de Indios, emitida por el presidente Andrew Jackson, en mayo de 1830.

La posibilidad legal de expulsar a tribus originarias proporcionó facultades al presidente Andrew Jackson. Se estima que como consecuencia unos 100 mil indios fueron desterrados hacia el oeste.

Jackson puso una gran presión sobre los líderes de las tribus para que firmasen convenios de expulsión. Esa presión creó graves divisiones dentro de las naciones indias ya que los líderes tribales defendían distintas posturas. Los desalojos fueron impuestos a sangre y fuego, lo que dio lugar a la muerte de una cantidad estimada en 4 mil personas, sólo de la tribu cheroqui, la mayoría por hambre y enfermedad.

Pronto aparecería la figura genocida de la alcoholización inducida y la creación de reservaciones carceleras de la población expulsada. En el siglo XX se introduciría la creación de casinos de juego dentro de ellas. Así se aceleró la destrucción cultural de su población.

La proximidad de las tribus se argüía como una amenaza para la paz y seguridad de los colonos. La solución: expúlsenlos más allá. Así, unos 14 mil fueron trasladados al oeste. Vale recordar que los nativos a menudo eran armados por gobiernos como Gran Bretaña y España, viejos colonialistas que defendían o intentaban apoderarse de tierras.

Hoy viven aproximadamente un millón de indios en 300 reservaciones dirigidas por un llamado bureau en Washington. Este centenario proceso destruyó los hábitos de vida comunitaria, base de su seguridad, productividad y trascendencia.

Estas barbaridades se han visto en mil escenarios. Es una forma de relación humana que como el deterioro ambiental, fue acreditada como intolerable ya muy tarde. A semejanza, la humanidad crece en la toma de conciencia y el retador flujo de migrantes avanza moviéndose de sur a norte, igual en África, Medio Oriente o Latinoamérica.

Como todo desafío mayor, demanda respuestas de gran calado, siempre insuficientes pero inevitables donde el mundo tenga pretensión de ser civilizado. Países europeos, principalmente los de costas mediterráneas, han sido impactados en una reciente versión desde hace quizá 40 años y están sujetos a agudos problemas de identidades étnicas y magnitudes no sospechadas.

Su respuesta ha sido vitalizar el concepto de integración como perspectiva demográfica, de integración cultural, política, social, económica. Es un proceso largo, difícil, véase Francia o Gran Bretaña.

Implica encarar temas espinosos durante la creación de una identidad común de grupos étnicos, lingüísticos, religiosos, extranjeros o procedentes de regiones internas para que se identifiquen como parte de la misma comunidad. Cuando los migrantes son de origen externo es fácil etiquetarlos como amenaza a la seguridad nacional.

El reto no es evitable, por ello peor es postergar su atención por más comprometedora que resulte. La exclusión nunca fue fórmula, nunca funcionó en ninguna parte. Hay mucho que debatir, hay muchos intereses cruzados desde el coyotaje, hasta programas de la ONU. Lo más peligroso es cerrar los ojos de la sensatez.

Todos somos mestizos, híbridos, aunque ciertas apariencias físicas parezcan decir otra cosa. La única diferencia real, de la que pocos hablan, es el nivel educativo, de ubicación social y económico. Es la desigualdad en los índices de bienestar.

En dos palabras, en la negación a la justicia social. Han sido siglos de aplicar argumentos geopolíticos, ideológicos, militares, económicos y étnicos. En el fondo privó el denominador del desprecio al desposeído. En eso hoy estamos nosotros. (Jorge Carrillo Olea, La Jornada, Política, p. 23)

Cartón

milenio

(Rapé, Milenio, Al Frente, p. 2)