Hay quienes dicen que sería absurdo atribuir el fenómeno de las novedosas caravanas de migrantes hondureños a un plan concertado por el imperialismo, las oligarquías regionales y las mafias de tratantes de personas. Pero como en política la mala fe es de oficio, no se puede descartar así como así esa posibilidad.
Sin embargo, tampoco se puede negar que la violencia, la criminalidad, la miseria, el abandono y la carencia de oportunidades para lograr una vida digna son factores objetivos que empujan a la gente a emprender la muy incierta y peligrosa aventura de la migración indocumentada, por tierra y atravesando México, hacia Estados Unidos. Quizá, y con alta probabilidad de que este sea el caso, se trate de una combinación de ambos factores.
(Miguel Ángel Ferrer, El Sol de México, Análisis, p.15)
El nuevo presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, asumió el gran reto de combatir la pobreza rapaz que golpea ese país (59.3% de la población), acompañada de un acentuado desprestigio de gobierno, fomentado por las anteriores administraciones, casi todas acusadas de corrupción.
Otro tema que debe abordar rápidamente Giammattei es el migratorio, pues su antecesor prácticamente fue obligado por el mandatario estadounidense –como es su costumbre– para convertirse en un tercer país seguro. Ese mismo problema lo obliga a trabajar de manera conjunta con el gobierno mexicano y los otros dos países del llamado Triángulo Norte (El Salvador y Honduras ) para contener los flujos migratorios que en 2019 provocaron una avalancha de migrantes que buscaban llegar a Estados Unidos, y que la mayoría se quedó varada en México.
(Israel López Gutiérrez, El Heraldo de México, Orbe, p.17)
Alrededor de 32 millones de latinos podrán votar en las elecciones presidenciales de Estados Unidos en noviembre próximo. De acuerdo con Pew Research, el mayor voto de una minoría, por primera vez en la historia, sería el voto latino superior al afroamericano. La comunidad latina puede definir la elección en 2020. Una elevada afluencia a las urnas de latinos se inclinaría por el candidato del Partido Demócrata y podría decidir la elección. Eso si no sucede lo que aconteció en las elecciones de 2016, cuando una parte importante de latinos no fueron a votar.