Rumbo a Washington, los titulares de Marina, Defensa, Seguridad Pública y Migración
Los secretarios de Seguridad Pública, Rosa Icela Rodríguez; Defensa, Luis Cresencio Sandoval; Marina, José Rafael Ojeda, y el director del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño, viajarán mañana a Estados Unidos para reunirse una vez más con una comisión de altos funcionarios del país vecino y tratar el tema migratorio. Nos aseguran que los funcionarios mexicanos presumirán los rescates de migrantes en las fronteras norte y sur del país y esperan convencer a la administración Biden de que las acciones de contención están funcionando y esto ha traído una disminución de detenciones del lado estadounidense. ¿Será que en Washington dan por buenos los datos que lleve la delegación mexicana, cuando ellos tienen sus propios números? Los otros datos no parecen ser buena estrategia más allá de la frontera. (Bajo Reserva, El Universal, p. A2)
Las crisis paralelas del fentanilo y la migración continúan y de lejos como temas centrales de la relación entre Estados Unidos y México.
Más allá del momento electoral estadounidense, que ciertamente tiene su impacto al incrementar la presión sobre sectores políticos y muy concretamente sobre la Casa Blanca, la preocupación por lo que algunos consideran como “el bajo vientre indefenso” de los Estados Unidos parece extenderse cada vez más a votantes republicanos y demócratas.
Y paralelamente, ideas de cómo enfrentar el problema, que si bien van de la absurda idea de usar fuerzas especiales y bombardeos guiados para atacar a los carteles de la droga en México, al uso de presiones económicas para obtener la colaboración del gobierno mexicano.
“Creo que se puede hacer eso sin perjudicar a las empresas estadounidenses que dependen de ese comercio transfronterizo”, indicó el fin de semana el ex aspirante presidencial republicano Asa Hutchinson, que fue también director de la Agencia Antidrogas (DEA) y ha sido abogado de una colaboración cercana con el gobierno mexicano.
En concreto, una propuesta que parece encontrar eco en Washington implicaría menos el ejercicio de medidas de fuerza como la de amenazar con desalentar el proceso de “nearshoring”, o sea el regreso a México de las cadenas de producción industrial que salen ahora de China.
El cierre de la frontera tiene su popularidad, sobre todo entre los republicanos, pero ha sido también citado como recurso posible por legisladores demócratas como el senador Mike Manchin.
De hecho, al menos según las encuestas más recientes, los votantes demócratas, parecen a favor de mantener abiertos los canales legales pero cerrar la puerta a la inmigración irregular y desde luego, ejercer mayor control sobre la frontera.
Esa posición es muy similar a la que tenían hace una década, antes de que la entrada en escena de Donald Trump y su retórica.
De hecho, The New York Times afirma que los demócratas asumieron posiciones mucho más liberales como reacción al fortalecimiento y prominencia de grupos nativistas y supremacistas blancos en el partido republicano.
Pero ahora, la impresión de que la frontera está fuera de control -aunque nunca ha estado bajo control- y el “show” de fuerza del gobierno de Greg Abbott en Texas, son parte integral de una campaña de propaganda político-electoral para subrayar la presunta debilidad del presidente Joe Biden y su gobierno.
Pero parte de esa postura sale de la forma en que Biden y su gobierno han buscado negociar con el gobierno del presidente Andres Manuel López Obrador para convencerlo de la importancia de hacer frente común ante ambas crisis paralelas.
La situación puede leerse ciertamente como una muestra de la vulnerabilidad mexicana ante las presiones estadounidenses, pero también como una señal de la creciente integración económica y social que obliga a los gobiernos de los dos países a tomar en cuenta las necesidades y problemas del otro. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Online)
Ahora Blinken recibirá visita de los mexicanos
A finales de esta semana se llevará a cabo una nueva reunión entre autoridades de México y de Estados Unidos para tratar los flujos migratorios sin precedentes. Este nuevo encuentro será en seguimiento a la visita del secretario de Estado, Antony Blinken; el de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, y la asesora de Seguridad Nacional, Elizabeth Sherwood-Randall, que vinieron a México a finales del año pasado. Encabezados por la canciller Alicia Bárcena, la delegación mexicana corresponderá la visita en Washington. El tema central desde hace meses es frenar el número de personas que llegan a la frontera entre ambos países. Tema delicado en estos momentos en los que el expresidente Trump, que mantiene un duro discurso antiinmigrante, avanza en sus aspiraciones de reelegirse. (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 29)
En la víspera del inicio del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la primera caravana salió de Honduras el 13 de octubre de 2018 con miles de migrantes con destino a la frontera de México con Estados Unidos, cuando el presidente Donald Trump amenazó con imponer aranceles a México si no frenaba el río humano.
No se supo quiénes era los organizadores de la caravana convocada en redes sociales. Las imágenes difundidas por la cadena Fox de televisión, afín a Trump, mostraban la “invasión” sin contención alguna por parte de México en su marcha hacia Estados Unidos.
Marcelo Ebrard, quien aún no tomaba posesión del cargo de secretario de Relaciones Exteriores, se dobló al chantaje de Trump en una reunión secreta con el secretario de Estado, Mike Pompeo, celebrada el 15 de noviembre en Houston, al aceptar recibir en México a los migrantes deportados por los estadunidenses, acuerdo conocido como Quédate en México.
Efectivamente se quedaron en México cientos de miles de migrantes, hombres, mujeres y niños, hacinados en la frontera en condiciones inhumanas sin que el gobierno tuviera la capacidad para recibirlos y menos garantizar sus derechos humanos, como ocurrió con el trágico incendio de la estación migratoria en Ciudad Juárez, donde murieron 40 migrantes.
Desde entonces comenzó la debacle migratoria en la que nos encontramos ahora, sin que Ebrard y AMLO midieran las consecuencias para México, país atrapado entre dos fuerzas contrarias, Estados Unidos y Centroamérica.
Los retos son mayores ahora porque el tema migratorio definirá la reelección entre Joe Biden y Donald Trump y de cierta manera el fiel de la balanza está en manos de López Obrador.
El 9 de diciembre de 2021, el portal hondureño Contra Corriente y el mexicano Animal Político difundieron una amplia investigación conjunta sobre el programa Jóvenes Construyendo el Futuro en Honduras, financiado por la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo, órgano de la Secretaría de Relaciones Exteriores (“Meses trabajando gratis, plazas vacantes y precariedad: las fallas de ‘Jóvenes construyendo el futuro’ en Honduras” / contracorriente.red).
La investigación periodística reveló las fallas del programa: meses trabajando gratis por no recibir la beca a tiempo, plazas vacantes y precariedad para los casi 4 mil jóvenes hondureños becados por el gobierno de México (4 mil lempiras equivalentes a 180 dólares), que equivale solamente a la mitad de un salario mínimo en Honduras.
El principal objetivo de Jóvenes Construyendo el Futuro en Honduras, como en Guatemala y El Salvador, es desalentar la migración a Estados Unidos a través de crear mejores oportunidades de empleo.
Sin embargo, una encuesta levantada a principios de 2023 reveló que 48 por ciento de los hondureños encuestados piensa en emigrar a Estados Unidos debido a la falta de oportunidades económicas y la inseguridad (“Honduras: Background and U.S, Relations”, Congressional Research Services).
Las remesas por 8 mil 500 millones de dólares enviadas por los migrantes a Honduras equivalen a 27 por ciento del PNB, principal fuente de ingresos.
México aporta 150 millones de dólares a Centroamérica, incluyendo a Honduras, que según dijo el Presidente se aplican exitosamente a los programas Jóvenes Construyendo el Futuro.
La realidad es otra, el programa insignia de López Obrador en Honduras, por no decir en El Salvador y Guatemala, ha sido un fracaso a la luz de los resultados.
Como una gota de agua en el desierto se evaporaron 150 millones de dólares otorgados por México para nada. (Agustín Gutiérrez Canet, Milenio, Política, p. 15)
Permítame comenzar con una historia muy personal. Ayer hubiera cumplido 126 años mi abuela Ada. Usaba su apellido de casada, Menéndez, pero había nacido como Castipopulo, en un pueblo perdido en las laderas del volcán Etna, en Sicilia, en unos años donde la pobreza y la violencia se habían ensañado, una vez más, con la hermosa isla del Mediterráneo. Cuando mi abuela Ada tenía 13 años, su madre (sola, no se le conocía pareja), con enormes esfuerzos, le consiguió a mi abuela un boleto en barco de ida a Buenos Aires, y a su hermano, que era uno o dos años mayor, otro pasaje a Nueva York, para que huyeran de la pobreza y no regresaran a Sicilia. Usted se preguntará por qué no envió a los dos hermanos juntos: por una sencilla razón, nadie podía prever, decía mi abuela, cuál iba a ser su futuro. Buenos Aires y Nueva York eran los dos destinos preferidos de los italianos, quizá los únicos viables entonces porque tenían economías boyantes con sed de migrantes y trabajadores.
Mi abuela nunca volvió a tener contacto con su familia. Navegó durante tres semanas, sola, en la cubierta inferior de un barco repleto de migrantes tan pobres como ella y llegó a Buenos Aires sin hablar español y sin saber siquiera a qué lugar del mundo arribaba. Como referencia llevaba un papel y una carta para una familia que había migrado unos años antes del mismo pueblo siciliano a Buenos Aires. En esa época, cada barco que llegaba a la capital argentina desde Nápoles o Sicilia era esperado en los muelles por personas que tenían la esperanza de reconocer algún familiar o amigo. Así, mi abuela logró encontrar a alguien que conocía a esa familia cuyo nombre traía en un papel y allí la recibieron.
Lo demás es historia, Ada trabajó desde el mismo día en que llegó, logró estudiar un poco, aprender español, se casó con otro inmigrante, español, de Vigo, enviudó muy joven y formó una familia. Fui su nieto mayor y cuando tenía 19 años yo también me convertí en un migrante. En mi caso, tuve la enorme suerte de llegar a México hace 45 años y construir aquí, como lo había hecho mi abuela en Argentina, mi vida. Pero ésa es otra historia.
Todo este largo relato personal viene a cuento porque ayer estuve en la presentación de un programa que se llama Ojos en el cielo, en el que participan numerosas asociaciones civiles, entre ellas Fundación Azteca, la aerolínea Volaris y la cadena de hoteles Presidente, y al que ojalá se incorporen muchos más. La base de trabajo es sencilla: establecer protocolos reales para frenar en lo posible el tráfico de niños, niñas y jóvenes que son utilizados en trata de personas, con fines de prostitución y abuso. Son decenas de miles los niños y niñas que terminan viajando solos, migrando, como hace más de un siglo lo hizo mi abuela en un mundo muy diferente al de hoy, sin saber cuál es su destino y buscando huir de la pobreza, la represión y la violencia. Y, en el mundo actual, muchas veces ese tránsito termina con niñitas y jovencitos, capturados por grupos del crimen organizado dedicados al tráfico de personas y al comercio sexual.
Ese tráfico y ese comercio, muchas veces se realizan utilizando líneas aéreas y hoteles, sobre todo en zonas turísticas. Es clave que a las organizaciones que se ocupan de combatir la trata se hayan unido aerolíneas y hoteles porque, con protocolos muy específicos, que en este caso ya están en marcha, se pueden descubrir casos de menores que están en situación de trata o explotación sexual para resguardarlos, protegerlos y, si es necesario y posible, repatriarlos (van unos 134 casos que se han descubierto de esta forma). Para ello se requiere también la participación de las autoridades locales y federales con el fin de atacar un fenómeno cada día más extendido, más grave y, desgraciadamente, más impune.
¿Se imagina el destino que hubiera tenido una niña como mi abuela en el mundo de hoy, en las migraciones movidas por la misma necesidad, pero explotada por los grupos criminales? Es muy fácil condenar a los padres que envían solos a sus hijos a un destino incierto. Lo que sucede es que muchas veces, en sus lugares de origen, el peor de los destinos ya está escrito. Ojos en el cielo es una pequeña contribución para luchar contra la trata de niños y niñas, pero es invaluable cuando tanto falta por hacer.
CARLOS ROJAS
Fue el creador, durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, de Solidaridad, el primero y creo que el más exitoso programa social con sentido comunitario que hemos tenido en México. Carlos Rojas fue un hombre clave del salinismo, pero fue mucho más, era un funcionario serio, responsable, honesto. Su vida política, como muchas otras, fue sesgada por el asesinato de Luis Donaldo Colosio. Con Zedillo se quedó unos meses como secretario de la Sedesol, pero sus visiones eran antagónicas en términos de política social.
Muchos se han preguntado —es un ejercicio inútil y fascinante— qué hubiera sucedido si Colosio, como todo parecía indicarlo, después de su destape, en noviembre de 1993, hubiera designado a Carlos Rojas como su coordinador de campaña en lugar de a Ernesto Zedillo. Muchos colaboradores cercanos a Colosio dicen que la campaña hubiera sido diferente y, si de todas formas no hubiera sobrevenido a la tragedia, hubiera sido Carlos Rojas el sucesor. Lo cierto es que Zedillo fue el candidato y ése fue también el fin del salinismo y del programa Solidaridad.
Sirva para recordar a Carlos Rojas, uno de esos hombres que honraban el servicio público. Ayer falleció muy prematuramente. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 8)
Durante las últimas décadas del siglo pasado, los cambios de sexenio estuvieron acompañados de crisis económicas. Por fortuna, a partir del año 2000 las transiciones de poder han sido más ordenadas. Hay quienes afirman que la elección de 2024 será la más trascendental de la época moderna y que la estabilidad del país está en juego. No lo veo. Si existe un riesgo de crisis sexenal es externo.
Lo cierto es que la situación económica de México es sólida. El año pasado el PIB creció más de 3% y los pronósticos para 2024 son positivos. La inflación, la cual se disparó hace un par de años, parece estar bajo control. El año pasado fue menor a 5% y se espera que en el actual sea inferior a 4%. El peso está fuerte. Es verdad que el estimado de déficit fiscal para 2024 es mayor que años pasados, pero el porcentaje de deuda pública respecto al PIB sigue siendo menor a 50%, una cifra relativamente sana (como referencia, el promedio de los países de la OCDE es cerca del doble). Además, las reservas internacionales de Banxico cerraron 2023 a máximos históricos.
En otras palabras, la economía no parece representar un alto riesgo en vísperas del cambio de sexenio. ¿Qué hay del riesgo político? También lo veo bajo. A reserva de que se genere un conflicto por una elección muy cerrada (que por el momento no se ve factible), el resultado no debe inquietar a los mercados. Si gana Morena, como las encuestas hasta ahora anticipan, será un gobierno con el que ya están familiarizados los inversionistas. Si gana la oposición, vendrá un gobierno formado de partidos que ya han gobernado y que, en principio, simpatizan más con políticas de mercado.
No, el peligro de una crisis no parece ser interno. Lo que me preocupa viene de afuera, concretamente de la elección presidencial de Estados Unidos. Este riesgo aumentó el lunes con la contundente victoria de Trump en Iowa para elegir el candidato del partido republicano. A reserva de que ocurra algo extraordinario, Trump será el candidato y las encuestas lo ubican como gran favorito sobre Biden.
Una segunda presidencia de Trump puede impactar negativamente a México en al menos dos frentes. El primero es el migratorio. Trump ha dicho que en su primer día en la presidencia cerrará la frontera y llevará a cabo la “mayor operación doméstica de deportación en la historia” de su país. Las consecuencias para México de dichas medidas serán devastadoras. El segundo es el comercial. Trump ha mencionado que piensa imponer una tarifa de 10% a todas las importaciones. Para nuestro país, que es el principal socio comercial de EU, un impuesto así será sumamente nocivo.
Es imposible predecir cómo se comportará Trump si regresa a la Casa Blanca. Había mucho miedo en México cuando fue presidente y la realidad es que no nos fue nada mal con él. Espero que se repita la historia si vuelve a ganar; sin embargo, por el momento Trump, y no cualquier amenaza interna, representa el riesgo más latente de una crisis sexenal. (Julio Serrano Espinosa, Milenio, Negocios, p. 18)
Hace unos días se publicó una nota acerca del aumento exponencial del éxodo de cubanos, debido al agravamiento de la crisis económica en Cuba. Tan sólo entre 2021 y 2023 fueron detenidos en Estados Unidos 464 mil 197 cubanos que transitaron por territorio mexicano. Una cifra sin precedentes.
Estos emigrantes han vendido todas sus pertenencias para poder salir de un país en el que el sueldo es de 20 dólares mensuales y en el que el 88 por ciento de su población vive en pobreza extrema y crisis alimentaria.
Pero los líderes cubanos no sufren esas carencias. Su calidad de vida, lo que tienen y disfrutan es incongruente con lo que pregonan. Y así son las vidas de todos los dictadores y presidentes populistas del mundo y sus familias. Obviamente lo niegan, tachando de enemigos del régimen a quienes los descubren, presentándose a sí mismos como personas intachables, idealistas y sin ninguna ambición material.
En repetidas ocasiones diferentes agencias de investigación han dado cuenta de las fortunas de famosos dictadores y presidentes populistas que se jactan de ser defensores de pobres. Según la lista Forbes y otros medios, la fortuna de Fidel Castro ascendía a 900 millones de dólares (mdd); la de Hugo Chávez a 535 mdd y la de su hija a 3,000 mdd; la del dictador de Nicaragua, Daniel Ortega, a 2,500 mdd, etcétera. Y lo mismo con líderes de organizaciones terroristas y extremistas religiosos, como es el caso de los dirigentes de Hamás, Ismail Haniyeh, Khaled Mashal y Musa Abu Marzouk, quienes viven impunes fuera de Gaza, en Qatar y Turquía, con una vida de lujos extravagantes a costa del terrorismo mientras el pueblo palestino que dicen defender sufre todo tipo de miserias y precariedades.
Se ha documentado que la fortuna de Haniyeh, el más rico de los tres, asciende a 3,200 mdd.
Algún día no muy lejano sabremos cuál es la fortuna de López Obrador, la de sus hijos, familiares, testaferros, amigos y colaboradores más cercanos.
Con todo respeto les digo a los seguidores de AMLO y su 4T que han sido engañados. Que el Presidente y su camarilla de la 4T no son diferentes al resto de los líderes populistas del mundo.
Abran los ojos y vean la calidad de vida en Cuba y Venezuela, países gobernados por dictadores admirados por nuestro Presidente y su partido, con los que se ha alineado políticamente, de los que toma consejos y asesorías, y de los que copia leyes y políticas públicas que trata de implementar acá a toda costa.
Sé que cuando nos damos cuenta de que alguien “nos vio la cara” pesa en el orgullo y cuesta mucho reconocerlo. Pero eso no quiere decir que seamos tontos. Lo que sí es tonto es cerrar los ojos a la realidad y continuar apoyando personas que no dieron los resultados que prometieron y no resultaron ni lo honestos que dijeron ser.
No se cierren, es de sabios cambiar de opinión. Vean los datos duros, no vendan sus conciencias a AMLO y a su títere Claudia por 3,000 pesos mensuales, y no por resentimientos o por un justificado hartazgo del pasado, hagan que el futuro suyo y el de todos sea peor que antes.
Tomen los apoyos y el próximo 2 de junio voten por quien quieran, pero sepan que con cualquiera de las otras opciones no sólo continuarán recibiendo esos mismos apoyos, pensiones y salarios dignos, sino que además podremos construir un país moderno, seguro y sostenible que les permitirá a ustedes y las siguientes generaciones ganar mucho más que esas dádivas.
No hay soluciones mágicas y nadie vive de promesas y recriminaciones al pasado. Los conmino a pensar en lo que nos espera en el caso de que la incapacidad y corrupción de la llamada 4T continúen en medio de enormes desafíos y oportunidades globales que tienen que ver con transformaciones tecnológicas y multilateralismo económico y financiero del que AMLO, como Presidente, ha decidido deliberada e inexplicablemente retirarse y aislar a México.
Dice un dicho que “el hombre es el único animal que se tropieza dos veces con la misma piedra”.
Repetir el error de julio de 2018, cuando le dieron su voto a AMLO, es volver a tropezar con la misma piedra. No doblemos la apuesta a sabiendas de que nos han mentido, que ahí sí no habrá excusa para no ser tildados de tontos, y la única expresión que desgraciadamente aplicará será la de: “Te lo dije”. (Ricardo Elias, Reforma, Opinión, p. 12)