El recién publicado Informe Mundial sobre Trata de Personas 2022, da cuenta de dos noticias contrastantes. Por una parte informa que, producto de los efectos de la pandemia de Covid 19, el número de víctimas de trata en el mundo disminuyó por primera vez en los últimos 20 años y, por otra, que durante la última década se incrementó el número de niños y hombres víctimas de dicho delito para ser utilizados en actividades delictivas y formas mixtas de explotación.
Como es del dominio público, en México la leva criminal o reclutamiento forzado de adultos, jóvenes y niños por organizaciones del crimen organizado se desencadenó a raíz de la declaración de guerra al narcotráfico, iniciada a finales de 2006, y continúa boyante sin que se logre generar políticas públicas ni concretar mecanismos legislativos que sirvan de contención a las acciones depredadoras que dichos grupos han desencadenado contra nuestros niños y adolescentes.
Tampoco se han desarrollado medidas suficientes y contundentes que atiendan las condiciones de vulnerabilidad en que viven grandes sectores de menores y que facilitan su reclutamiento voluntario como es: la pobreza, violencia familiar, deserción escolar, las adicciones y falta de expectativas educativas, recreativas y laborales para este grupo poblacional.
Si bien no existen cifras precisas que den cuenta del número de niños y adolescentes que han sido y son víctimas de reclutamiento forzado por parte de los grupos criminales para ser utilizados dentro de sus estructuras para la extorsión, tráfico de drogas y personas, existen datos estimados, difundidos por investigaciones periodísticas, organizaciones de la sociedad civil y organismos nacionales e internacionales que han permitido visibilizar el fenómeno y generar estimaciones que hablan de entre 30 y 35 mil menores reclutados durante los últimos años, del asesinato de al menos 700 de ellos en 2021 y del riesgo de que 250 mil más sean levantados.
La atención al fenómeno supone la denuncia, visibilización y la generación de diagnósticos que proponen medidas concretas para la atención específica de este gravísimo problema.
Dentro de ellos se encuentra el que formuló la Red por los Derechos de la Infancia (REDIM), quién en septiembre de 2022, durante la presentación de su estudio Reclutamiento y utilización de niñas, niños y adolescentes por grupos delictivos: Análisis desde las Política Públicas y la Legislación, ante la Comisión de Derechos de los Niños y Adolescentes de la Cámara de Diputados, demandó que el Estado tipifique y reconozca, en nuestra legislación, la comisión de dicho delito por organizaciones del crimen organizado, en consonancia con las leyes internacionales. No sólo como norma reglamentaria, sino para diferenciarlo de fenómenos delictivos asociados que ya se encuentran contemplados en nuestras leyes, como la trata de personas o la corrupción de menores.
A dichas demandas se vienen a sumar distintas iniciativas de ley promovidas en el Senado y Cámara de Diputados durante 2022, para tipificar el delito de reclutamiento de menores perpetrado por grupos armados y/o de la delincuencia organizada.
Si bien es de celebrar lo anterior, urge acelerar las acciones concretas para ponerle fin a tan criminal acción. Sobre todo cuando hechos recientes dan cuenta de los efectos nocivos que este fenómeno le está generando a nuestra sociedad. Nos referimos al caso de los integrantes de la banda de Los Mexicles y a su líder, El Neto, jóvenes que en su mayoría fueron reclutados por el narco siendo adolescentes y que al alcanzar la mayoría de edad se habían convertido en deshumanizados delincuentes, con pocas posibilidades de ser regenerados y reinsertados socialmente. De ese tamaño es el problema, de ese tamaño el reto. (México SOS, El Sol de México, Análisis, p. 13)
El legendario exfutbolista Gary Lineker tiene tres reglas antes de enviar un tuit: uno, nunca lo hace si ha tomado alcohol; dos, no tuitea si está enojado; y tres, si al releer el tuit antes de enviarlo tiene un uno por ciento de duda, no lo hace. Así se lo dijo en una entrevista al incisivo periodista Ros Atkins de la BBC de Londres.
Pero no sorprende que Lineker, quien es un comentarista deportivo freelance y que aparece en la BBC desde 1999, se haya metido en un lío por un tuit que escribió en defensa de los inmigrantes. Lo que pasa es que el excapitán de la selección inglesa suele dar a conocer su opinión con mucha libertad en las redes sociales.
Así que cuando el conservador gobierno británico anunció nuevas medidas para evitar la llegada de barcos pequeños con inmigrantes a sus costas, Lineker soltó este tuit: “No llegan tantos. Aceptamos menos refugiados que otros países europeos. Esta es una política inconmensurablemente cruel dirigida contra la gente más vulnerable, en un lenguaje que no es distinto al usado por Alemania en los años treinta”.
Poco después, Lineker fue suspendido por violar la política de “debida imparcialidad” de la BBC y no lo dejaron participar en su programa deportivo del fin de semana (Match of the Day).
Las guías de imparcialidad de la BBC son muy extensas y, sin duda, son más estrictas que las de la mayoría de los medios de comunicación. En una de sus cláusulas dice que “las audiencias no deberán determinar, de la programación de la BBC, la opinión de sus periodistas y presentadores”. Y luego añade que ellos “no podrán expresar puntos de vista personales en asuntos públicos… incluyendo blogs personales y redes sociales”.
Hay todo un debate sobre si las reglas de imparcialidad de la BBC se pueden aplicar a un freelance y a un comentarista deportivo. Tras una semana de discusiones y de acusaciones a la BBC de que estaba cediendo ante las presiones políticas del gobierno conservador, se le permitió a Lineker regresar a su programa deportivo. Mientras tanto, la corporación pública británica busca una solución a un problema que comparte con todas las salas de redacción del mundo: ¿qué pueden tuitear y qué no deben tuitear los periodistas?
(…) Además de informar con precisión y veracidad. Para eso sirve el periodismo. Entonces nuestra tarea debe ser esa -cuestionar el poder y reportar la realidad tal y como es- tanto en las redes sociales como en los medios tradicionales de comunicación. En casos de discriminación, racismo, violación de derechos humanos, falta de democracia, mentiras públicas, corrupción y destrucción del medio ambiente, debemos tomar partido.
Por eso, creo que Lineker tuvo razón al denunciar las nuevas medidas antiinmigrantes en Gran Bretaña. No importa que sea un comentarista deportivo o freelance. En el fondo es un periodista y, cuando percibió una injusticia, la reportó y la criticó.
Admiro profundamente a la BBC. Cuando era muy joven y me iniciaba en la radio en México, intenté irme a Londres para trabajar con ellos. Y aunque el esfuerzo no prosperó, tengo un enorme respeto por sus prácticas y sigo a sus reporteros. (…) (Jorge Ramos, Reforma, Opinión, p. 8)
El Grupo Wagner, inmerso en la invasión de Rusia a Ucrania, está utilizando otros frentes para dañar a los aliados de Kiev. Según el gobierno italiano, facilita la salida de migrantes de África para tratar de llegar a Europa con el fin de debilitar a esos gobiernos, provocando nuevas crisis.
Esa organización de mercenarios ha tomado un alto protagonismo como punta de lanza de los rusos en Ucrania, y hoy encabeza las operaciones en Bakhmut, ciudad que se ha convertido en el nuevo objetivo de Moscú.
Al mando de su líder, Yevgeny Prigozhin, amigo del presidente Vladimir Putin, Wagner se ha convertido en una de las voces más activas a la hora de solicitar más material bélico y hombres al frente de guerra, hasta el punto de que este grupo es más admirado por los ultranacionalistas rusos que las tropas regulares.
Por supuesto, el Kremlin niega tener relación directa con este grupo paramilitar, pero lo cierto es que, desde su creación, en 2014, ha intervenido en varios conflictos de África y Medio Oriente, en favor de los intereses de Moscú.
Ahora, en esta llamada guerra híbrida, Wagner está redireccionando sus ataques contra los aliados del gobierno ucraniano. Por ejemplo, Italia es miembro de la Unión Europea, de la OTAN y envía armas a Ucrania por la invasión de Rusia.
Desde ese punto de vista, República Centroafricana y Malí además de Siria y Libia son zonas de influencia del grupo de mercenarios rusos, pero también son los principales puntos de partida de los miles de migrantes que buscan llegar al centro de Europa.
El gobierno de Italia acusó al grupo Wagner de fomentar la migración ilegal en el Mediterráneo hacia Europa. Más de 20 mil inmigrantes han desembarcado en las costas de Italia en lo que va del año, en comparación con los cerca de seis mil que llegaron en el mismo periodo en 2022 y 2021. Unos 100 han perdido la vida.
La Unión Europea, la Alianza Atlántica (OTAN) y Occidente, también, se han dado cuenta de que los ciberataques, muchos de ellos adjudicados al Grupo Wagner, hacen parte del enfrentamiento global que ha abierto la guerra en Ucrania, y que Europa del sur se ha convertido en un objetivo.
Pero más allá de eso, dicen que en tiempos de guerra se vale de todo y, tal cual, Wagner se apega a esa máxima y utiliza a miles de migrantes como carne de cañón para anotarse triunfos.
Difícilmente, Wagner opera bajo un sentido patriótico, más bien busca mostrar su efectividad para ganar más presencia como un grupo efectivo y letal, incluso su líder Prigozhin ha resultado un personaje muy incómodo para la cúpula militar rusa, a la que critica de ineficiente y mal preparada.
No sería nada difícil ver en un futuro en nuestro país al grupo de mercenarios Wagner, trabajando para quien pague mejor. Ya existen registros de sus operaciones en Venezuela, con unos 400 elementos encargados de la protección de empresas rusas que operan en el país sudamericano. (Israel López, El Heraldo de México, Orbe, p. 11)