Era inevitable la salida de Tonatiuh Guillén del Instituto Nacional de Migración, dependiente de la Secretaría de Gobernación. Guillén no participó de las negociaciones migratorias de Washington, no estuvo contemplado en el equipo que se encarga desde la semana pasada de controlar los flujos migrantes y, más allá de eso fue el principal impulsor, junto con el subsecretario Alejandro Encinas, de la política de fronteras abiertas en el sur del país, incluyendo las facilidades de traslado hacia la frontera norte, que están en el centro de la crisis que se acaba de vivir con Estados Unidos. La ruptura con la política migratoria implementada por Guillén y Gobernación fue completa desde la semana pasada, era inevitable su salida, más aún cuando la propia SG no participa en ninguna posición en el equipo que encabeza Ebrard. Llega al INM un hombre muy cercano a López Obrador y que ya estaba trabajando en el grupo del canciller, Francisco Garduño, hasta ahora responsable de los penales federales. De SG se fue también el director de comunicación, Héctor Gandini, que se incorporará con Zoé Robledo al IMSS. Hacía mucho que no teníamos una SG tan disminuida. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, p. 12)
No fue renuncia. Tampoco despido. Al menos no decidido de origen por Andrés Manuel López Obrador. La salida del comisionado de Migración, Tonatiuh Guillén López, tuvo un origen hasta ahora no revelado. Su salida fue decidida por el canciller Marcelo Ebrard Casaubon, quien lleva de cabo a rabo el operativo comprometido en Washington ante el gobierno de Donald Trump para contener migrantes. De hecho, su salida comenzó a operarse antes de haber sido solicitado y acordado por López Obrador. El 11 de junio se dio a conocer el grupo de seguimiento para satisfacer a Trump. Lo preside Ebrard Casaubon y por recomendación suya no fue incorporado Guillén López, pero sí el ex jefe policiaco capitalino Francisco Garduño, flamante titular del INM. Los demás integrantes son: el general Vicente Antonio Hernández, Javier May, Horacio Duarte y Maximiliano Reyes Zúñiga, éste, ojos y oídos del canciller. (José Ureña, 24 Horas, p.3)
El otro esquema cambiado en la seguridad y enfocado al control de los migrantes en el país es el generado en migración, cuando llega un hombre ligado con lealtad al Presidente y eficiente y honesto como lo es Francisco Garduño, sale de las organizaciones que han luchado y promovido la defensa de los derechos humanos y conoce íntimamente las tragedias que sufren en su recomido los migrantes. Todos sabemos que lo que privaba en el INM era la corrupción, la ineficiencia y los abusos que se ejercían en contra de mujeres y niños, la explotación, incluso, de muchos de ellos a los que entregaban a los grupos criminales y de trata, ahora, se tiene que poner orden con honestidad y profundo respeto a los derechos humanos, ahí es donde Francisco Garduño mostrará su capacidad y la confianza en él depositada por el Presidente, así que a darle que es mole de olla. (Sócrates A. Campos Lemus, Diario Imagen, p.11)
México 56 mil 278 menores. Esto nos indica la dimensión del problema social. La corriente migratoria tiene factores ilegales que la ayudan a concretar sus planes. Todo mundo sabe que los coyotes tienen actividades intensas en la convocatoria para llegar a Estados Unidos. Los citados delincuentes cobran desde 3 mil 500 hasta 5 mil dólares por cada indocumentado que llevan a Estados Unidos. Los ajustes para controlar la migración llegaron al Instituto Nacional de Migración (INM Renunció a la titularidad Tonatiuh Guillén, lo sustituyó Francisco Garduño. Dicho sea de paso, el INM desde el gobierno panista de Felipe Calderón fue calificado como una institución negativa aliada con la delincuencia para cometer atropellos contra los indocumentados. Ojalá que con el nuevo comisionado, la imagen del instituto cambie su imagen. (Augusto Corro, Diario Imagen, p.8)
En el discurso, la Guardia Nacional se convirtió en la solución mágica a la que se han aferrado la administración federal y los gobiernos estatales. Al comenzar a construirse, el gobierno federal, acorralado por la amenaza arancelaria de Estados Unidos, decidió que la primera y más importante misión de la Guardia Nacional, con la que se estrena y será medida su efectividad, no tiene que ver con su propósito inicial y central de bajar la inseguridad, sino que será desviada a contener el flujo migratorio desde la frontera sur del país, por un compromiso con Estados Unidos. De los principios de no intervención, no militarización y sí migración que enarboló históricamente el movimiento político que hoy está en el poder, ya no quedan ni las cenizas. Pero lo cierto es que hoy por hoy la Guardia Nacional no existe. Lo que hay es un despliegue de soldados y marinos, acompañados de elementos de una desmantelada Policía Federal. Si la promesa era un cambio inmediato, luego en seis meses y después en tres años, hoy mejor ya ni ponerle plazo. (Carlos Loret de Mola, El Universal, p. 2)
¿Cuál es la condición, que no la petición, en la era Trump para mantener nuestra relación bilateral sin la amenaza de la recesión?: endurecer nuestras medidas migratorias en nuestras fronteras, para frenar los movimientos de población del sur, por donde entran todos los indocumentados de Centroamérica, cuya mayor motivación es escapar de prácticas nocivas que, al amparo de gobiernos ineficientes o cómplices por acción u omisión, han violentados sus derechos humanos. Estos movimientos migratorios contemporáneos, a decir de expertos, difícilmente se les puede encuadrar como migraciones económicas voluntarias, dada su magnitud y características. Incluso, se ha puesto sobre la mesa considerarlas migraciones forzadas, por surgir de circunstancias similares a las de los desplazamientos forzados. Ambos obedecen a nivel nacional e internacional a causas similares: conflictos armados, violencia generalizada, violencia sociopolítica, desastres naturales, crimen organizado nacional y trasnacional, violencia de género, y más recientemente, por políticas de desarrollo que auspician industrias extractivas a gran escala, con su consecuente impacto ambiental y social. (Gabriela Vargas, El Universal)
Escribir sobre migración conecta con fibras humanas e historias familiares. Hablamos de personas en situación de emergencia. Es hablar de globalización, desigualdad, desempleo, crecimiento demográfico y cambio climático. Es hablar de muerte, migración forzada, ayuda humanitaria, pero, sobre todo, de pobreza. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) define a un migrante como cualquier persona que se desplaza a través de una frontera internacional o dentro de un país, fuera de su lugar habitual de residencia, independientemente de su situación jurídica; el carácter voluntario o involuntario del desplazamiento; las causas del desplazamiento y la duración de su estancia. La interconexión reforzada por internet potencia los procesos migratorios. La gente sueña con imágenes de progreso personal y familiar en paraísos imaginados en el inconsciente colectivo. El “hambre por migrar” choca con la necesidad imperiosa de los Estados por contar con procesos ordenados de ingreso a su territorio. (Francisco Guerrero, Excélsior, p. 14)
FED, ¿bajará tasas en julio? Hoy inicia la reunión de política monetaria de la FED y entre analistas del sector privado se especula una baja en las tasas en EU, pero no mañana sino en las reuniones de julio o de septiembre. Lo interesante de esta reunión es que la FED presentará sus expectativas económicas, que serán claves para anticipar los movimientos en tasas. En el caso de Banxico, la próxima reunión será el 27 de junio y se anticipa que no bajarán las tasas y que la decisión no será unánime. Por lo pronto, el subgobernador, Jonathan Heath, adelantó la semana pasada en una entrevista que las tasas no deben bajar mientras persista la incertidumbre sobre los aranceles a las exportaciones mexicanas porque, transcurridos los 45 días del acuerdo negociado con EU, Trump decidirá si son o no suficientes las medidas adoptadas por México para frenar la migración ilegal. (Maricarmen Cortés, Excélsior, p. Dinero 4)
De acuerdo con asesores del Congreso de Estados Unidos, el gobierno de ese país anunció la reprogramación permanente de 370 millones de dólares de ayuda a El Salvador, Guatemala y Honduras, luego de la más reciente andanada del presidente Donald Trump contra esos países, porque no han impedido que miles de sus ciudadanos busquen asilo en territorio estadunidense desde el lado mexicano de la frontera común. Desde la perspectiva del asunto migratorio, salta a la vista la total falta de lógica de este más reciente exabrupto del magnate neoyorquino: el castigo económico a países que son origen de flujos migratorios se traducirá obligadamente en desempeño económico más insatisfactorio, menos empleos y, por ende, más migración. Se reafirma de esta manera la certeza de que la hostilidad manifiesta de Trump hacia las naciones situadas al sur del río Bravo –empezando por la nuestra– no tiene como propósito central frenar la llegada de migrantes a la suya, sino realizar exhibiciones de fuerza y alardes de prepotencia de cara a su electorado y ante un escenario político interior que se le ha ido complicando en los dos años y medio de su mandato, hasta el punto de que el término impeachment (equivalente a juicio político) se ha vuelto de uso frecuente en Washington, por más que la dirigencia de la oposición demócrata no tenga intenciones de llegar hasta ese punto. (La Jornada, p. 2)
El acuerdo migratorio con EU nos dio un respiro. Alejó la amenaza de los aranceles y sus efectos en nuestra economía. Sin embargo, como el tema de la migración es crítico para la política de Trump y sus aspiraciones de reelección, lo más probable es que esa batalla con México apenas esté comenzando. La inmigración es el asunto más importante para los estadunidenses después de la atención médica, según la más reciente encuesta de The Economist/YouGov (junio 2-4, 2019). Supera incluso a la economía, donde Trump enfrenta una paradoja: los buenos resultados en crecimiento y empleo, aunados a evaluaciones bastante positivas de su manejo en este ámbito (60 no han promovido mejoras en su aprobación general (39% -43%). Difícil predecir qué pasaría con estos índices si la economía se desacelerara. Lo que es un hecho es que, aun de mantenerse el ritmo actual, ya no le sumaría al presidente. (Leopoldo Gómez, Milenio Diario, p.3)
Que el Grupo Flecha Amarilla, que agrupa cinco empresas de autobuses, se tomó en serio la advertencia del secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, de que se procederá contra las firmas que trasladen migrantes con estancia irregular en México, desde extinción de dominio hasta congelamiento de bienes, por lo que emitió un atento aviso a los usuarios. “Atención estimado cliente: se comunica que por disposición del gobierno federal, para poder adquirir tus boletos de viaje se te solicitará presentar INE, cartilla militar, pasaporte o cédula profesional. Agradecemos tu comprensión”. Por cierto, el canciller viaja hoy a Nueva York para reunirse con António Guterres, secretario general de la ONU. (Milenio Diario, p. 2)
El proceso legislativo para aprobar el nuevo acuerdo comercial de América del Norte (T-MEC) está en marcha en las tres naciones que lo suscriben: México, Canadá y Estados Unidos. El Senado mexicano, facultado por la Constitución para aprobar los convenios internacionales, cumplirá en tiempo y forma su encomienda. Pero la amenaza mayor al nuevo tratado proviene, paradójicamente, de seguir siendo utilizado como moneda de cambio para lograr fines ajenos a los netamente comerciales, como ventajas migratorias, dividendos electorales o predominio político y militar en otras regiones del planeta. La amenaza de imponer aranceles de manera unilateral —colocando en entredicho al T-MEC— será utilizada las veces que sea necesario por la administración Trump para imponer sus criterios o para doblegar a sus contrapartes. Es un juego de pelota rudo que en política internacional se conoce como “play kitchen”, porque cocina factores e ingredientes que, entre sí y en condiciones normales, no deben ser mezclados (comercio y migración). (Ricardo Monreal, Milenio Diario, p. 8)
Migraciones.- Gil está muy nervioso. El Presidente utilizó por primera vez la expresión “crisis humanitaria” para referirse a la llegada de migrantes centroamericanos a nuestro país. La violencia, la baja producción agrícola y las luchas políticas orillan a miles de centroamericanos a dejar sus países: “Lo cierto es que hay una gran crisis humanitaria en Centroamérica y mucha gente, por necesidad, se ha echado a andar, a buscarse la vida en Estados Unidos y pasan por nuestro territorio (…) Tenemos siempre que darles buen trato a todos los seres humanos, hayan nacido en cualquier parte del mundo, en cualquier parte del universo”. El Presidente comentó que la amenaza arancelaria de Estados Unidos debe convencer a los productores de la necesidad de alcanzar la autosuficiencia alimentaria. Al sur de Veracruz, personal del Instituto Nacional de Migración (INM), de la Policía Federal y de la Guardia Nacional interceptó el sábado cuatro tráileres de doble fondo en los que viajaban 791 migrantes de diferentes nacionalidades y detuvo a ocho personas. El INM difundió que los migrantes pagaron entre 3 mil y 3 mil 500 dólares por el traslado al norte del país. Sí, una crisis humanitaria. (Gil Gamés, Milenio Diario, p. 47)
Hoy comienza formalmente su intento de permanecer en la Casa Blanca hasta enero de 2025. Hay que recordar que el discurso que pronunció hace poco más de 4 años, cuando, en la Torre Trump de Nueva York lanzó su candidatura, marcó el tono de toda su campaña. Fue entonces cuando criticó rabiosamente a los migrantes mexicanos. México manda a su gente, pero no manda la mejor. Está enviando gente con un montón de problemas. Están trayendo drogas, crimen, a los violadores. Y anunció la construcción del muro. Hace cuatro años eran muy pocos los que tomaban en serio al excéntrico personaje que pretendía salir de las pantallas de la TV a la realidad política. (Enrique Quintana, El Financiero, p. 2)
En la crisis migratoria que vive México en la frontera con Guatemala, hay un personaje que ha pasado desapercibido desde el punto de vista de las responsabilidades políticas de haber provocado el conflicto político con Estados Unidos. Es el padre Alejandro Solalinde, fundador del albergue “Hermanos en el Camino”, a quien se le puede adjudicar la paternidad de las visas humanitarias que otorgó el gobierno mexicano sin control desde diciembre, y de la política de brazos abiertos a inmigrantes de la Secretaría de Gobernación. Solalinde, a diferencia de todos los funcionarios involucrados, no tiene que rendir cuentas a nadie, ni estar sometido al escrutinio público, pero su influencia sobre Andrés Manuel López Obrador metió al Presidente y al país en una situación incómoda y de amenaza permanente desde Washington. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, p.38)
La vía mexicana para atender la crisis provocada por la migración centroamericana ha sido la propuesta para atender las causas, mediante la puesta en marcha de un programa de ayuda para Guatemala, El Salvador y Honduras. Hasta ayer, Washington no sólo no había mostrado interés en la vía mexicana, pues desde hace casi cuatro meses canceló un programa de ayuda institucional para las tres naciones del llamado triángulo del norte centroamericano. Ayer, Morgan Ortagus, vocera del Departamento de Estado, anunció la entrega de más de 400 millones de dólares de ayuda a las naciones centroamericanas mencionadas. O Washington parpadeó primero o en Florida en su mitin de hoy, Trump nos partirá la mandarina en gajos. (José Fonseca, El Economista, p. 39)
El plan especial para frenar la migración centroamericana está en curso, con el despliegue del personal operativo del Instituto Nacional de Migración, la Secretaría del Bienestar y la Guardia Nacional. La primera misión del equipo encabezado por Marcelo Ebrard consiste en desactivar a las organizaciones delincuenciales dedicadas al tráfico de personas. “Ha habido una tolerancia a este tráfico (durante) muchos años, pero es lo más peligroso que puede haber para las personas: puede haber situaciones catastróficas o pérdidas de vidas humanas muy lamentables, como ya hemos tenido experiencia en el pasado”, describió ayer el secretario de Relaciones Exteriores. ¿Tráfico ilícito de migrantes o trata de personas? Han pasado 10 de los 45 días concedidos por la administración Trump para la activación del plan que frenará las oleadas de migrantes centroamericanos que cruzan por México en busca del sueño americano. De su implementación depende la aplicación de aranceles. (Alberto Aguirre, El Economista, p. 42)
Aun antes de que se agudizara la criminalización de la migración en EU y se impusiera la separación familiar de manera masiva a partir del 2017 y sobre todo en el 2018, diversos medios y organizaciones habían denunciado las condiciones carcelarias que se imponen en los centros de detención y sus efectos traumáticos. En el 2017, la Asociación Americana de Pediatría advirtió que la separación familiar y la detención de menores para “desalentar la migración” atenta contra los derechos de la infancia y las leyes del país, y tiene efectos indelebles en el desarrollo de niños, niñas y adolescentes. En México, la separación familiar no es sistemática, pero se ha dado; la detención de menores es común, también en condiciones que transgreden los derechos humanos. Entre los 12,311 menores detenidos entre diciembre del 2018 y abril del 2019, 301 tenían menos de un año. En marzo, Sin Fronteras denunció que hay niños, niñas y adolescentes privados de su libertad. (Lucía Melgar, El Economista, p. 48)
El presidente Donald Trump inicia hoy, 18 de junio, su campaña de reelección, en medio de signos negativos, pero con una sólida base de votantes. Trump inicia su campaña en condiciones muy distintas a las que lo acompañaron cuando se postuló en 2015 a la candidatura presidencial republicana. Esta vez no sólo es el presidente de Estados Unidos, sino que ha logrado mayormente someter, de grado o por fuerza, al aparato de su partido y llevarlo cada vez más a la derecha. Para su desventaja, Trump no es un factor de unidad para un país políticamente polarizado y basa su campaña en temas profundamente divisivos con migración y seguridad –tintes racistas incluidos–, y libre comercio. El presidente Trump perdió el voto popular en 2016 y probablemente tampoco lo gane en 2020, pero a cambio el 35-40 por ciento de los votantes que lo siguen se encuentra concentrado en los estados del sur y del centro estadounidense, suficientes para crear una coalición ganadora en el Colegio Electoral, la instancia legal que elige al mandatario estadounidense. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, p. 21)
La crisis detonada por el anuncio de Donald Trump de imponer aranceles a productos mexicanos fue una bomba que obligó al presidente Andrés Manuel López Obrador a enviar una delegación encabezada por Marcelo Ebrard, quien evitó temporalmente las sanciones, a cambio de frenar la migración de centroamericanos que buscan ingresar a Estados Unidos. ¿Había alternativas para enfrentar la crisis? ¿México cedió demasiado? Aún es temprano para saberlo, pero una vez más se demostró que frente a Trump sería mejor actuar con aliados que en completa soledad. De no haber actuado para frenar el impacto de las medidas unilaterales adoptadas por Trump, se habría incrementado el riesgo de llegar a un escenario recesivo de la economía, motivado por los ajustes al gasto instrumentados en los primeros meses de la administración; según el Inegi, la economía mexicana se contrajo 0.2% en el primer trimestre. (Asael Nuche González, El Heraldo de México, p. 19)
Radicalización ideológica se gesta y promueve por un segmento de la comentocracia y “opositores” de oficio, desbocados por “golpetear” todo lo que huela a cuatroté, sin detenerse a prever las consecuencias nefastas para el país y para la democracia. El tema de migrantes se está convirtiendo en pretexto para diseminar posturas xenófobas, antimigrantes, que sólo benefician a los que pretenden extremar la división social, en aras de buscar más culpables a quienes achacar todos los males de México y, por supuesto, la carencia de soluciones. Son tontos útiles haciendo el caldo gordo a la segregación racial y el desmantelamiento institucional y de valores nacionales. Porque, en el centro argumentativo de sus críticas, justifican el endurecimiento de la política migratoria y la criminalización de los migrantes, creyendo que desacreditan al gobierno de Andrés López Obrador por comprometerse ante Donald Trump, magnate en funciones de presidente de Estados Unidos, a procurar la salud, educación y oportunidades laborales hacia centroamericanos que se internan a territorio nacional con la idea de llegar al vecino del norte. (Raymundo Sánchez Patlán, El Heraldo de México, p. 10)
A medida que se acerca el fin del cuatrienio de Donald Trump y con ello las elecciones en los Estados Unidos, el tema migratorio sale a relucir una vez más, ya que, está comprobado, éste es un asunto capitalizable política y electoralmente hablando, de ahí las amenazas del presidente de la Unión Americana hacia América Latina. Dichos amagos llevan consigo una fuerte dosis de perversidad, pues especialistas en la materia aseguran que las empresas estadunidenses son las que más pobreza y explotación generan en la región central de América y con ello, un fuerte fenómeno de migración, por lo que el hecho de amenazar y cerrarles las fronteras a los países que más han fortalecido su economía significa no sólo un acto de discriminación, sino de conveniencia y abuso hacia los países latinos. Es evidente que lo anterior obedece a una estrategia electoral que llevó al entonces candidato republicano a ganar la Presidencia de los Estados Unidos, pero que hoy en día los números no le favorecen, por lo que analistas aseguran que la no reelección de Trump sería un fracaso rotundo para el magnate pues le pegaría en su enorme ego no ser reelecto para un segundo periodo, tal y como lo han hecho los últimos presidentes de ese país. (Julio Cesar Moreno, La Crónica de Hoy, p.9)
La importancia del encuentro con Bukele.- El presidente López Obrador se reunirá el jueves con el mandatario de El Salvador, Nayib Bukele. El encuentro cobra relevancia no sólo por ser de los pocos Jefes de Estado que vienen a reunirse con el mandatario mexicano (además de quienes lo acompañaron en su toma de posesión, han venido a México, Pedro Sánchez, Presidente de España; Xavier Bettel, el primer ministro de Luxemburgo, y la Princesa Astrid de Bélgica sino por la crisis migratoria en la frontera sur. En marzo ya sostuvo una plática con el salvadoreño, pero en ese entonces era Presidente electo, así que ya se conocen y entrarán directo al grano, sin más rodeos, al tema de la migración. ¿Será? (24 Horas, p.2)
Como parte de las medidas implementadas por las autoridades migratorias para reducir el traslado de centroamericanos a la frontera norte, las principales centrales camioneras del país están solicitando a los usuarios una identificación oficial para comprobar la identidad de quienes usen ese medio de transporte. La Secretaría de Seguridad Ciudadana puso en marcha este dispositivo, similar al que se aplica en los aeropuertos, para evitar el traslado de migrantes que ingresan a nuestro territorio de manera ilegal y que pretenden cruzar la frontera hacia Estados Unidos. Las autoridades han detectado que en muchas ocasiones, y ante la falta de una regulación, los traficantes de personas compran la totalidad de los asientos de un autobús, y de esta manera los mueven como si fueran simples pasajeros, lo que ha provocado que miles de centroamericanos transiten por nuestro territorio, sin siquiera saber sus identidades. (Juan M. De Anda, 24 Horas, p. 6)
Mientras el presidente Donald Trump se alista para anunciar hoy en Orlando, Florida, el lanzamiento oficial de su campaña para su reelección en 2020, en México contamos el avance de los 45 días para la primera evaluación que el Gobierno norteamericano hará al de México en materia migratoria, después del acuerdo alcanzado por el canciller Marcelo Ebrard, para evitar la imposición de aranceles a los productos mexicanos. Se evitó la guerra comercial que hubiese provocado efectos catastróficos a la economía mexicana, por la delegación de alto nivel que viajó a Washington y logró contener la embestida. Pero en nuestro país hubo un sinnúmero de opiniones antagónicas. Tanto que hasta el presidente López Obrador señaló que en su gabinete había celos hacia Ebrard, por la responsabilidad que le dio de echar a andar el plan migratorio. (Dolores Colín, 24 Horas, p.5)
Las elecciones presidenciales en Guatemala se celebraron al centro de la crisis de migrantes centroamericanos hacia EU. En las semanas de cierre de campañas las noticias reflejaron el tenso pulso que sostenía el gobierno mexicano con la administración Trump, que amenazaba con cobrar aranceles si no se aplicaba mano dura en la frontera sur, implicando en el asunto al gobierno de Jimmy Morales. Aunque México terminó cediendo y han aumentado las detenciones y deportaciones, además de anunciarse la llegada de 6,000 efectivos de la Guardia Nacional que custodiarán la frontera con Guatemala, los principales candidatos apenas recogieron el tema en sus discursos y propuestas. El presidente saliente ha aceptado la presencia de efectivos estadounidenses en territorio guatemalteco y México, por su parte, utiliza todos los eufemismos para negar la militarización de la frontera. Los guatemaltecos se alejan, al menos por un periodo más, de un cambio de rumbo que les dé esperanza. La tristeza recorre América en la mirada de cada niño migrante que no comprende tanta crueldad. (Montserrat Salomón, La Razón de México, p. 23)
La necesidad de atender las amenazas de Donald Trump encumbraron al canciller Marcelo Ebrard Casaubón y redujeron, de modo dramático, la capacidad de maniobra de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. Esto resultó así, porque lo que desató la furia del presidente de Estados Unidos fue la migración ilegal. Sánchez Cordero era la responsable de atender la situación y para ello contaba con el auxilio del Instituto Nacional de Migración (INM). Ya no es así, porque el titular de esa dependencia, el doctor Tonatiuh Guillén, renunció y quien despachará en esas oficinas ya no le va a rendir cuentas a Sánchez Cordero. Al secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, le ocurrió algo similar, ya que no lo convocaron a las reuniones en Washington y nadie le preguntó su opinión sobre el despliegue de seis mil militares en la frontera sur de nuestro país. Es más, elementos de la Policía Federal se van a convertir, por arte de magia, en agentes de Migración. (Julián Andrade, Contra Réplica, p. 5)
El gran tema que se escuchará este martes será, por seguro, México. Es una de sus cartas fuertes, el muro ha pasado a segundo plano por el momento, para el presidente es más atractivo y efectivo los aranceles y el flujo migratorio y de no cumplir el gobierno de López Obrador en el plazo de 45 días que ya corren, se aplicará como castigo el arancel a productos mexicanos. Aunque Joe Biden es el aspirante en estos momentos con más posibilidades por parte de los demócratas, también hay otras cartas, Bernie Sanders, o las senadoras Elizabeth Warren y Kamala Harris, y desde Texas ya están apuntados el excandidato a la gubernatura Beto O´Rourke y el exministro de Obama, Julián Castro, personajes que no dudo harán un solo frente para darle batalla al presidente Trump cuyos ejes en esta campaña serán: amenazas, aranceles, y migración de eso no hay duda. (Laura Pérez Cisneros, Contra Réplica, p. 24)
Lealtad a AMLO, obligada: Olga; Germán, el sinvergüenza; reviven los granaderos.- En el gabinete de Andrés Manuel López Obrador están obligados a ser leales. Así lo dijo ayer la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. La semana pasada renunció también Tonatiuh Guillén López al Instituto Nacional de Migración (INM) en medio de las presiones de Estados Unidos y el nombramiento de Marcelo Ebrard Casaubon como jefe de la delegación mexicana que negocia con el equipo de Donald Trump el arancel anunciado, a cambio de contener a los migrantes que buscan brincar el río Bravo. Sánchez Cordero pretendió enviar un mensaje a Andrés Manuel de “aquí estoy y no te traicionaré”, luego de que fue desplazada por Ebrard. ** Vámonos: Donald Trump arrancará hoy oficialmente en Orlando, Florida, la búsqueda de la reelección. El republicano hablantín e ignorante lleva a México como estandarte piñata. (Alberto Montoya, Ovaciones, p. 2)
Reforzar un acuerdo migratorio es importante, pero no hay que perder de vista el robustecer también la protección de los derechos humanos de quienes transitan por el territorio, particularmente de aquellos grupos más vulnerables. Durante años México ha sido un país de tránsito, destino y retorno para miles de personas que buscan mejorar sus condiciones de vida, ya sea por cuestiones que obedecen a causas estructu rales tales como la violencia o las condiciones de la pobreza en gran parte de los casos. Sin duda, ante el incremento considerable y sostenido de migrantes al territorio, hoy se requiere de mayores mecanismos de atención y orientación para estos sectores, en especial para las mujeres y niños que solicitan atención a la salud, apoyo legal y refugio. No hay que olvidar que en México, la Carta Magna reconoce de manera amplia y sin excepción las garantías de toda persona. (Leonel Luna, La Prensa, p. 6)
El señor Trump se hartó de una abrumadora llegada de visitantes, culpando de ello al gobierno mexicano y obligándonos a cerrar las puertas para los migrantes. El problema ahora de México, es qué hacer con los deportados, los que interrumpieron su tránsito a la Unión Americana, (varados actualmente en suelo azteca y los que siguen intentando entrar a gringolandia y de no conseguirlo optar por quedarse un tiempo indefinido en territorio nacional. Menudo lío pues, en el que nos tiene metidos, el fenómeno migratorio. Tal parece que antes, por haber prohijado la idea de que pásenle a lo barrido, hagan lo que les plazca y vayan a donde quieran, y en contraparte, repentinamente, (en un giro de 360 grados advirtiendo a los migrantes que si quieren llegar a los Estados Unidos, no pasen por México. Algo así dijo Marcelo Ebrard tras las negociaciones con el gobierno norteamericano para frenar la migración hacia aquel país. (Freddy Sánchez, Diario Imagen, p. 10)