Opinión Migración 180623

Transformación

Dicen que el partido oficial está en un proceso interno para elegir al “coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación” —una forma de llamar a su candidato a la Presidencia de la República, para evitar una sanción por actos anticipados de campaña—, y ello implicará recorrer el país en busca de apoyo, pero podría ser la oportunidad perfecta para palpar la realidad y verificar que hay mucho por hacer.

En estos cinco años no se siente, no se vive ni se respira la transformación. Permanecen enquistadas en los diferentes niveles de gobierno, la impunidad y la corrupción (la escoba no ayudó); las crisis educativa y de salud se agudizaron, y ni siquiera se han podido surtir los medicamentos; los “apoyos directos” a las mujeres, madres solteras y trabajadoras no compensaron el cierre de estancias infantiles ni los refugios contra la violencia.

Los resultados del Sistema Nacional de Alerta de Violaciones a los Derechos Humanos (SNA) —mecanismo que monitorea la situación de los derechos, de acuerdo con los expedientes de queja registrados en la CNDH—, revelan que dependencias del gobierno federal violan las garantías de la siguiente manera: no proporcionar atención medica; cometer acciones y omisiones que transgreden los derechos a los migrantes y de sus familiares; faltar a la legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficacia en el desempeño de las funciones, empleos, cargos o comisiones, así como acciones u omisiones contrarias a los derechos de las personas privadas de su libertad, entre otros.

El foco rojo está en la salud y quienes buscan continuar el proyecto de transformación deben tener presente lo siguiente:

“En el país todavía persiste una deuda y desatención en la protección a los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, como es el caso del derecho a salud, pues se ha identificado un aumento en el registro del número de expedientes (en el periodo enero-marzo), tanto de 2022 como de este 2023, cuyos principales hechos violatorios fueron: omitir proporcionar atención médica; omitir implementar la infraestructura necesaria para una adecuada prestación de los servicios de salud y prestar indebidamente el servicio público; faltar a la legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficacia en el desempeño de las funciones, destacando el caso del suministro de medicamentos, cuyos casos registraron una baja de enero a marzo de este año”, lo advierte la CNDH en su reciente informe.

Evidencia que IMSS, el Instituto Nacional de Migración, el Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Readaptación Social de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana; la Secretaría de Bienestar y el ISSSTE “se constituyeron como las cinco autoridades con mayor número de expedientes de presunta violación a los derechos fundamentales registrados en dicho periodo”.

Quien coordine las acciones futuras para la transformación del país también debe observar las carencias en el sistema educativo y, por ejemplo, con ayuda de sus legisladores, reconsiderar un presupuesto específico de más de 5 mil millones de pesos para el servicio de alimentación y horario extendido en las más de 27 mil escuelas llamadas de Tiempo Completo.

El programa beneficia, no sólo con horas extra de clases, sino también con servicios de alimentación balanceada y nutritiva para 1.6 millones de niñas y niños en estas escuelas que se ubican, en su mayoría, en las zonas rurales de alta marginación.

Tal como lo narra en un video un maestro de la comunidad étnica El Nayar, en el estado de Nayarit, las y los estudiantes perdieron el servicio de alimentación que consistía en leche, lentejas, arroz, atún y sardina, entre otros productos, actualmente llegan a la escuela con una tortilla con sal en el estómago y, en mejor de los casos con frijoles o queso.

De acuerdo con la investigación de Mexicanos Primero, con el presupuesto para escuelas de jornada ampliada que no ha sido ejercido con esa finalidad, a cada estudiante le corresponderían mil 388 pesos, lo que les alcanzaría para comprar diariamente, durante más de un mes, un litro de leche, una lata de atún, un kilo de lentejas, un kilo de arroz y una lata de sardinas.

La organización subraya que la evidencia nacional e internacional indica que en los planteles con servicio de alimentación hubo mayor aprovechamiento académico, un alto índice de asistencia escolar y una disminución importante del abandono.

Quienes aspiran a la candidatura presidencial de Morena, digo, a coordinar la transformación futura de México, tienen la misión de observar las necesidades, escuchar las demandas y entender los reclamos de la población para diseñar verdaderas políticas públicas, aunque lo más probable es que sólo se dediquen a recorrer el país y transformar el paisaje urbano en bardas y espectaculares para pedir el apoyo ciudadano y ganar la encuesta de septiembre. (Fabiola Guarneros Saavedra, Excélsior, Nacional, p. 4)

Movilidad limitada y tecnología avanzada

Los migrantes de todos los tiempos han estado ligados a los avances tecnológicos en las comunicaciones. El vapor trajo a millones de Europa a las Américas y a otras partes del mundo. También el ferrocarril fue un importante medio de comunicación para ellos; finalmente, el transporte terrestre. No obstante, la movilización aérea tiene sus bemoles y resulta muy complicada en los vuelos internacionales.

En tanto, los migrantes en el siglo XIX y buena parte del XX se comunicaban por carta, cuando el correo sí funcionaba. El telegrama era muy útil, pero el mensaje era incluso más limitado que un Twitter. El teléfono fue de gran ayuda, pero era muy caro en el ámbito internacional. No obstante, el telegrama servía para enviar noticias cortas y remesas, giros o money orders hasta los lugares más remotos.

Hoy en día se apoyan en dos avances tecnológicos del siglo XXI, el celular y el sistema electrónico de transferencias de dinero. Recordemos que al comenzar el siglo XXI los celulares eran del tamaño de un zapato y las transferencias eran sumamente caras. En una ocasión, en 2016 visité una casa de migrantes en Tijuana y me llamó la atención la cantidad de teléfonos celulares que estaban cargándose en uno de los corredores. Había llegado un grupo muy numeroso de haitianos que abarrotaron las casas de acogida. Nadie viaja sin celular.

El celular inteligente conectado a Internet es el instrumento perfecto para un migrante, que puede mantenerse comunicado con su familia de origen, su lugar de destino, sus compañeros de viaje, incluso con sus abogados o las autoridades de cada país. Es la fuente de información más directa e inmediata de las condiciones de la ruta, de lo que sucede o puede ocurrir en el trayecto. Puede servir de localizador en caso de necesidad o peligro. Todo el know how, el saber cómo de la experiencia migrante, circula en las redes de manera inmediata.

El celular también es la vía para solicitar dinero a parientes o conocidos durante la ruta; por celular llega el número de Western Union o de cualquier remesadora y se puede acceder a tener dinero fácil y seguro. En 2000, un grupo de migrantes mexicanos enjuició a Western Union, Money Gran y Orlandi Valuta, por el costo de las transferencias que solía ser de 10 por ciento; enviar mil dólares costaba cien. Al juez no le preocupó la ganancia excesiva, pero sí la falta de información sobre el tipo de cambio y la imposibilidad para el consumidor de saber cuánto iba a recibir finalmente el beneficiario. Falló a favor de los migrantes y multó a las compañías con millones de dólares. A partir de ahí, los costos fueron bajando y ahora, para enviar mil dólares, sólo cobran 10, uno por ciento.

Una de las causas por las cuales suben las remesas en México y otros países de Centroamérica, que son países de tránsito, son las transferencias que reciben los migrantes a su paso. Para hacer un cálculo grueso y conservador, podemos considerar que atraviesan por México, unos cien mil de estos viajeros al mes, de acuerdo con las capturas de la patrulla fronteriza. Las rutas y los tiempos son muy distintos en cada caso. Unos se trasladan en camión, otros en el lomo del tren, otros por avión y muchos otros caminan largos trechos. Toda movilidad tiene un costo, al igual que cada día que pasa, que podríamos estimar en 500 dólares para atravesar México, lo que significaría unos 50 millones de dólares mensuales y por 12 meses, 600 millones de dólares anuales que se contabilizan, en su mayoría, como remesas.

En este cálculo no entran en cuenta los coyotes, las coimas, las extorsiones y los rescates que muchos sufren en la ruta, que alcanzan cifras millonarias y que también utilizan el sistema de transferencias y casas de cambio. Todo ello documentado, pero no fiscalizado por las autoridades, que podrían dar fácilmente con los delincuentes y extorsionadores de migrantes.

Pero lo más moderno de la tecnología de la comunicación se topa con una realidad, tan terrible como palpable: hemos regresado al estadio más primitivo, la movilidad pedestre, al nomadismo. Miles de miles de migrantes atraviesan desiertos y selvas a pie, con el único objetivo de avanzar un trecho en su camino, hacia un destino cada vez más esquivo.

La selva impenetrable del Tapón del Darién, en Panamá, da cuenta de miles de cadáveres en descomposición acelerada en ese sitio tropical. Los desiertos de Altar y Sonora, de otros tantos que se calcinan en territorios inhóspitos. Pasa lo mismo en el Mediterráneo, en el desierto del Sahara, en el de Atacama y en tantos otros lugares.

Paradojas trágicas del siglo XXI donde los migrantes viajan a pie y con un celular en el bolsillo. Les permiten atravesar fronteras y transitar de la Patagonia Chilena al Río Bravo, pero no saltar fronteras. Por eso muchas veces tienen que caminar. La entelequia de la soberanía de los estados nación les pone trabas y les impide ingresar. (Jorge Durand, La Jornada, Opinión, p. 12)

Cartón

EU y China tratan de frenarlo

excélsior

(Llera, Excélsior, Nacional, p. 10)