Opinión Migración 180626

Dinero

Mexicano, tras California

¿QUIÉN ES XAVIER Becerra? Hijo de trabajadores migrantes mexicanos, es el candidato del Partido Demócrata para gobernador de California, el estado más rico de la Unión Americana. Se enfrentará en una segunda vuelta al republicano Steve Hilton, abanderado que apoya el presidente Trump. Becerra tiene una larga trayectoria en el servicio público. Tras servir en la Asamblea Estatal de California en las décadas de 1980 y 1990, su ascenso político ha sido continuo. Dejó el Congreso para convertirse en fiscal general de California. Tras cumplir un mandato, respondió al llamado del presidente Joe Biden para asumir el cargo de secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos. ¿Qué dice Becerra sobre inmigración? Brindaría cobertura de salud a los indocumentados, lucharía contra el gobierno federal para protegerlos y otorgar permisos de trabajo, así como protección contra la deportación de los beneficiarios de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés). (Enrique Galván Ochoa, La Jornada Política, p. 6)

Contracorriente // EU, China y América Latina

Bajo el gobierno de Trump se está configurando una nueva estructura del poder en la que participan el propio ejecutivo estadounidense, las fuerzas armadas y las grandes corporaciones tecnológicas.

Hemos abordado el tema en este espacio anteriormente. Se trata de la configuración del poder entre un gobierno envuelto en el nacionalismo económico y político —óptica desde la cual ve múltiples amenazas a la seguridad nacional— y las corporaciones de alta tecnología en una relación estratégica con el ejército.

En la forja de esa relación entre gobierno, corporaciones y fuerzas armadas, Trump ha ido trasladando la generación de información y del conocimiento estratégico desde las instituciones de gobierno a las grandes corporaciones.

Al ser esas corporaciones tecnológicas las que generan y analizan los datos, van adquiriendo una influencia determinante en la toma de las grandes decisiones.

Es un nuevo sistema de gobierno económico-político y social que se asemeja al de China en un aspecto: el de operar con una dirección centralizada.

La diferencia es que en EU, las decisiones corren a cargo de corporaciones privadas, mientras que en China, los capitalistas (que son muchos) no establecen las estrategias de inversión, sino que deben seguir los planes que señale el Partido Comunista.

A falta de democracia, la burocracia de China no es responsable ante el pueblo de sus decisiones, pero el modelo está funcionando con mayor eficiencia económica que el neoliberal de las últimas décadas en Occidente.

En la alianza estrecha entre gobierno, ejército y las grandes corporaciones, la tecnología constituye el corazón de un poder concentrado en sus dueños, con intereses propios.

Los críticos del modelo ven, con razón, que las corporaciones privadas que desarrollen la planeación y estrategias económico-políticas de crecimiento no tendrán que rendirle cuentas a la sociedad, circunstancia en la cual los controles democráticos pierden relevancia.

Con una nueva configuración del poder tecno-político de la economía más poderosa del mundo, es con la que Washington pretende afrontar los desafíos geopolíticos y económicos de China.

México, igual que el resto de América Latina y otras regiones del mundo, es escenario de la rivalidad entre Estados Unidos y China por acrecentar su respectiva influencia regional.

La presencia mercantil, como inversionista y como prestamista de China, ha crecido muy rápidamente en la región. Ha superado a la Unión Europea como segundo socio comercial de América Latina.

Según el Consejo de Asuntos Exteriores de China, ese país ha elevado sus intercambios comerciales con Latinoamérica de 12 mil millones de dólares que eran en el año 2000, a 518 mil 470 millones en 2024.

Brasil —caso aparte— exporta a China más que a Estados Unidos y a Europa juntos.

Por supuesto que Beijing tiene intereses estratégicos en la región, como es dominar la explotación del 56% de las reservas mundiales de litio, las cuales se encuentran en territorios de Argentina, Bolivia y Chile, territorios a los que está canalizando grandes inversiones.

En contraste, la Casa Blanca actúa en Latinoamérica conforme a su Estrategia de Seguridad Nacional —el addendum a la doctrina Monroe— presentada en 2025, que es abiertamente coercitiva en su propósito de “expandir” su presencia en la región y hacer frente a “influencias extranjeras”.

La «estrategia» la resumió el propio Trump al declarar que “En el hemisferio hacemos lo que queremos, porque pertenece a Estados Unidos”.

Para “reclutar” a los gobiernos afines al estadounidense en el hemisferio, Trump convocó en marzo pasado a 16 gobiernos en una de sus propiedades, el Trump National Doral de Miami.

Ahí les habló Trump a los jefes de gobierno invitados de formar El Escudo de las Américas con cuatro propósitos que le interesan a Washington: contener la migración de hispanos hacia EU, contener la influencia de China en la región, reforzar la hegemonía estadounidense en el continente y combatir al narcotráfico y al crimen organizado.

Ni los presidentes de México, Brasil y Colombia, ni el primer ministro de Canadá, fueron convocados.

Conforme a sus prioridades internas y geopolíticas, el gobierno de Trump pretende asegurar el alineamiento incondicional de América Latina; en algunos países ha conseguido imponerse.

Lo hizo en Panamá, donde un fallo judicial declaró inconstitucional un contrato con Panama Ports Company y su matriz hongkonesa CK Hutchinson Holding, grupo que por casi tres décadas había operado las terminales del canal.

Las presiones son también como elector; en las elecciones intermedias de Argentina, Trump advirtió con toda claridad que, de no resultar fortalecido el presidente Milei, cancelaría una ayuda de 20 mil millones de dólares que le era indispensable a Buenos Aires. Ganó Milei.

En los días previos a la elección presidencial de Honduras, Trump amenazó con retirar toda ayuda al país si no ganaba Nasry Asfura, candidato del mismo partido que el expresidente Juan Orlando Hernández, condenado en Estados Unidos a prisión de 45 años por narcotráfico; en plena campaña hondureña, Trump lo indultó. Asfura fue elegido.

El recurso extremo de Estados Unidos es la criminalización de gobiernos; con el mismo protocolo judicial ha tratado este año a Venezuela, a Colombia, a Cuba y, el 29 de abril, el Departamento de Justicia presentó cargos penales contra el gobernador de Sinaloa en funciones.

Aunque no ha procedido judicialmente, Trump ha acusado al presidente Gustavo Petro de Colombia de ser “líder de narcotraficantes”. Su favorito en la elección presidencial colombiana es el ultraderechista Abelardo de la Espriella, quien ganó la primera vuelta del 31 de mayo y puede ganar el 21 de junio en segunda vuelta.

Son presiones con fines injerencistas con el pretexto de combatir criminales, que tienen la franca intención de determinar el perfil ideológico de gobierno en nuestros países que le permita a Washington “hacer lo que quiera”.

Hay una creciente efervescencia por la pobreza de las pensiones en México y de la hacienda pública para elevarlas, que puede llegar a convertirse en factor de inestabilidad social y ser parte del protocolo injerencista que vemos en otros países. (Guillermo Knochenhauer, El Financiero, Opinión, p. 30)

Antes Del Fin // La visa que falta

México tiene una omisión migratoria que ya empezó a ordenar sus ciudades. No por decreto, sino por silencio.

Durante años hablamos de gentrificación como si fuera solo un problema inmobiliario, de plataformas de hospedaje o de barrios que cambian de idioma. Pero debajo de esa superficie hay una pregunta más incómoda: ¿qué pasa cuando una persona deja de ser turista en la vida real, pero sigue siendo turista para la ley?

Ese es el punto ciego de los nómadas digitales.

No son turistas en sentido estricto. Tampoco encajan en la vieja imagen del trabajador migrante que cruza una frontera para emplearse en el país receptor. Su movilidad rompe las categorías tradicionales: viven en México, trabajan para empresas o clientes ubicados fuera de México, cobran en otra moneda, consumen aquí, rentan aquí, ocupan servicios aquí y transforman barrios aquí.

La diferencia importa porque el fenómeno ya no es marginal. MBO Partners estimó para 2025 alrededor de 18.5 millones de nómadas digitales solo en Estados Unidos.

El Departamento de Estado ha calculado cerca de 1.6 millones de ciudadanos estadounidenses viviendo en México, aunque ahí se mezclan residentes, retirados, familias binacionales y trabajadores remotos. Justamente por eso el dato central es otro: México no sabe con precisión cuántos nómadas digitales tiene, dónde viven, cuánto tiempo se quedan ni qué presión territorial generan.

Esa falta de datos también es política pública.

La Ciudad de México sí ha medido una parte del impacto. En 2021, los trabajadores remotos dejaron una derrama estimada de 9 mil 300 millones de pesos, equivalente a cerca de 15 por ciento de los ingresos turísticos de la capital. El dato muestra el atractivo económico, pero también el límite del enfoque: si solo se mide la derrama, se mira al visitante como ingreso y no como presión urbana.

Porque una persona que vive seis meses en la Roma, la Condesa, Oaxaca, Mérida o Playa del Carmen no es solo una visitante. Para la ley puede seguir siendo alguien de paso; para la ciudad ya es residente.

Y cuando el Estado no nombra una realidad, el mercado la nombra por él.

México no necesita una visa para perseguir nómadas digitales. Necesitan una visa para dejar de fingir que son turistas.

Hoy existen figuras de visitante, residencia temporal y permisos para actividades remuneradas. Pero el trabajo remoto internacional quedó atrapado en una zona gris: no es empleo local, pero tampoco es turismo puro. No necesariamente desplaza un puesto mexicano, pero sí puede presionar vivienda, servicios, plusvalía, precios de barrio y dinámicas de convivencia.

Otros países entendieron antes esa mutación, han creado categorías específicas para trabajadores remotos internacionales. La lógica no es expulsarlos, es definirlos, registrarlos, comprobar ingresos, exigir seguro médico y establecer reglas fiscales claras.

México tendría que hacer lo mismo.

Hace falta una visa específica: una residencia temporal para trabajo remoto internacional. Una figura que exija ingresos comprobables, seguro médico, domicilio registrado, vínculo con empresa extranjera, prohibición de trabajar para empleadores mexicanos salvo permiso específico y una contribución territorial para mitigar impactos urbanos en las ciudades receptoras.

No como castigo, como equilibrio.

El debate de fondo no es si México quiere recibir extranjeros con capacidad económica. El debate es si va a permitir que esa capacidad económica reordene barrios completos sin datos, sin registro, sin contribución proporcional y sin política pública.

La migración de altos ingresos también es migración. Regularla no es discriminar: es reconocer que no toda movilidad produce los mismos efectos.

Un migrante centroamericano, una familia haitiana, una solicitante de refugio venezolana y un programador estadounidense que gana en dólares no enfrentan el mismo trato institucional ni generan el mismo impacto urbano. Pero el Estado mexicano suele ser más duro con la migración pobre que con la migración rentable.

Esa es la contradicción moral. A unos les exige papeles, citas, permisos, esperas, revisiones y sospecha. A otros les concede la comodidad de la ambigüedad. Los primeros son leídos como presión; los segundos, como oportunidad. Pero una política migratoria no puede depender únicamente del poder adquisitivo de quien cruza la frontera.

La visa para nómadas digitales no resolverá por sí sola la gentrificación. Sería ingenuo decirlo, pero sin una categoría migratoria clara, México seguirá mirando solo una parte del problema.

Lo que no se regula, también gobierna. (Nadine Cortés, El Financiero, Opinión, p. 31)

La cultura

De acuerdo con Ridley, cada cultura llegó a su estado actual a través de un proceso evolutivo. Como bien ha demostrado el paso del tiempo, una cultura logra el éxito cuando se impone sobre otras y extingue a las demás, a través de la adaptación y la fusión de las anteriores. Por ejemplo, la cultura mexicana moderna ha evolucionado a través de los siglos: ya es distinta a la de nuestros abuelos y a la de nuestros bisabuelos y tiene poco que ver con la forma de vida en tiempos de Hernán Cortés.

Bajo una perspectiva histórica, nuestra cultura es el fruto de la interacción de muchas otras, especialmente la combinación de los distintos modos de vida y costumbres prehispánicas y españolas, fruto de la Conquista hace 500 años. Pero nuestra cultura es un crisol de varias como las que trajeron los inmigrantes franceses, ingleses y libaneses a lo largo de décadas ―la globalización también nos ha marcado, no debemos combatirla.

Precisamente porque la cultura es un proceso evolutivo, debemos impulsar un cambio cultural que nos lleve a crecer y evolucionar como sociedad. La obra de Ridley nos hace pensar que este cambio nos obliga a incorporar elementos capaces de sobrevivir a un proceso de selección natural. Para ello, tendríamos que observar qué fundamentos de distintas culturas las han llevado a ser exitosas y adaptarlos a nuestra forma de ser, porque la evolución también es un proceso de adaptación al entorno. (Ricardo Salinas Pliego, El Sol de México Análisis, p.17)

Serpientes y Escaleras

NOTAS INDISCRETAS…

Los Obrador nomás no dejan de causarle problemas al gobierno de Sheinbaum. Y no nos referimos esta vez a los polémicos hijos del expresidente, cuyos lujos y excesos siempre son tema de critica y cuestionamientos. En esta ocasión se trata de la prima del expresidente, Manuela Obrador, actual delegada del Bienestar en Chiapas, quien el martes pasado, durante una reunión de Morena justamente en Palenque, donde radica su tío, se aventó fuerte y sin miedo en contra del presidente Donald Trump, a quien la funcionaria federal llamó “el tirano misógino que es un tipo asqueroso” y para rematar dijo que es “burdo y quiere nuestro país”. La opinión personal de doña Manuela no tendría ningún problema si la hubiera hecho en privado y quizás si no se apellidara Obrador. Pero siendo funcionaria del gobierno federal y estando en un acto público y partidista, la acelerada Manuela cometió un doble y garrafal error al insultar de ese modo al mandatario de los Estados Unidos. El tema llegó ayer hasta la mañanera de Palacio Nacional, donde la Presidenta primero se deslindó de los dichos de su funcionaria y cuestionó que Manuelita confunda su carácter de funcionaria de su gobierno con su militancia partidista y que no entienda que siendo parte de la administración federal no puede proferir públicamente ese tipo de insultos contra el presidente estadounidense. “Ayer me informó la secretaria del Bienestar, le pedí que hablara con ella para ver si hubo alguna falta administrativa en el trabajo que ella realiza. Pero no es correcto, eres delegada del Bienestar o eres militante de Morena; a lo mejor puedes ser militante de Morena pero no puedes estar en cualquier tarea. Entonces le pedí a la secretaria del Bienestar hablara con ella y obviamente no representa el sentir del gobierno de México, que más allá de una opinión personal de alguien, pues es representante del gobierno y nosotros tenemos que ser respetuosos del presidente de Estados Unidos”, dijo la Presidenta, quien anunció que revisarán los dichos de Manuela Obrador y, si aplica, será sancionada o por lo menos le harán una llamada de atención. Ay Manuelita, ¡Obrador tenías que ser!..Por cierto que tras el resbalón de Manuelita, ayer en Chiapas ya se hablaba de que la prima del ex será relevada y ya se barajaban nombres de posibles sustitutos para la delegación federal de los programas del Bienestar. Y entre los nombres que suenan está el de la diputada federal Azucena Arreola, de Antonio Santos, que es el hombre de confianza de la Presidenta en Chiapas, y también mencionaban a Plácido Morales Vázquez, actual Procurador Federal del Trabajo…Y hablando de la mañanera, también ayer en los chismes que le suelen llevar a la Presidenta, en forma de supuestas preguntas, una de las reporteras que dice representar a “mis hermanos migrantes” acusó al cónsul de México en Nueva York de haber llevado a cabo un festejo por los 200 años de existencia de dicho consulado en la gran manzana con un recorrido “a todo lujo y con invitados VIP” en un barco que navegó por las aguas de la bahía neoyorkina, dijo la preguntadora que atribuyó su información a “mis hermanos migrantes”, que según ella acusaban al cónsul mexicano de no haberlos tomado en cuenta en esos festejos y en incurrir en excesos por haber festejado a bordo del ferry neoyorquino. La Presidenta le contestó que le pediría al secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, que investigara con qué recursos se hizo dicha celebración y que si era necesario hubiera un llamado de atención al cónsul. Ayer mismo, fuentes de la SRE compartieron a esta columna un oficio con el que el cónsul Marcos Bucio responde a los señalamientos de haber organizado un festejo lujoso y de espaldas a los migrantes mexicanos en Nueva York. El oficio está dirigido al canciller Velasco y en él se lee la explicación de lo que realmente pasó con ese festejo: “Me permito entregarle un informe detallado sobre el evento que realizó el Consulado General de México en Nueva York con el personal de esta representación y sus familias, en el marco de la celebración del 200 Aniversario de su establecimiento en este estado. El origen de esta iniciativa se remonta al pasado 1 de abril, fecha en la que representantes de la empresa Empire Cruises, entre ellos su socios Christian Hoyer y Rony Vargas, junto con el líder comunitario Felipe Salinas, acudieron a las instalaciones del consulado para ofrecernos, de manera generosa y completamente gratuita, el uso de un ferry. Cabe destacar que Felipe Salinas es presidente de la Plaza Comunitaria “M.A.N.Y.”, una organización aliada que nos ha prestado sus instalaciones de manera constante durante más de cuatro años para la realización del Consulado Sobre Ruedas. El propósito central de este ofrecimiento fue brindar un espacio de convivencia para los Prestadores de Servicios Profesionales Independientes (PSPI) y sus familias, a fin de reconocer y celebrar la gran labor que realizan diariamente. Este gesto resulta de suma relevancia, ya que no es común que el personal cuente con espacios para disfrutar junto a sus seres queridos, sobre todo tomando en cuenta el alto costo de vida en esta ciudad, lo que dificulta el acceso a este tipo de experiencias recreativas. En seguimiento a esta propuesta, el evento se llevó a cabo el día 23 de mayo, zarpando del muelle Pier 36 a las 11:00 a.m. y concluyendo el recorrido a las 1:30 p.m. Para su organización, se envió oportunamente un correo institucional en el que se detallaron los horarios, la logística y se especificó claramente que se trataba de una modalidad totalmente gratuita y exclusiva para los prestadores de servicios y sus familiares. Cabe destacar que este Consulado cuenta actualmente con una plantilla de 96 prestadores independientes, quienes expresaron un profundo agradecimiento. De acuerdo con los testimonios del personal de áreas como Documentación, Protección y Consulado Sobre Ruedas, jamás en el tiempo que llevan laborando aquí habían sido reconocidos. Por otra parte, considero de suma importancia señalar que la información que se proporcionó a la periodista Nancy Rodríguez fue suministrada por Ada Omaña Márquez de mala fe y de manera completamente tergiversada. Al respecto, Pedro Matar, quien conoce muy bien la dinámica de los líderes comunitarios en la ciudad y el estado, ha manifestado que conoce el actuar de esta persona y que no es la primera vez que ataca al Cónsul General en turno, siendo esta una práctica común en ella”, escribió el cónsul Marco Bucio en su comunicación al canciller. O sea que, como suele suceder en las mañaneras, la Presidenta tiene que responder chismes, grillas e informaciones falsas e imprecisas como la del supuesto festejo VIP del consulado mexicano en Nueva York, que en realidad fue un simple paseo en ferry gratuito y para los trabajadores de dicho consulado…Los dados mandan Doble Serpiente. Caída libre. (Salvador García Soto, El Universal, Nación, A7)

La copa del mundo y la explotación sexual de infancias

“¿Qué vidas son consideradas dignas de duelo y cuáles pueden desaparecer sin alterar el orden de las cosas?” La pregunta atraviesa buena parte de la obra de Judith Butler y resulta incómodamente pertinente para México en vísperas del Mundial de 2026. Hay vidas cuya pérdida sacude a una comunidad, moviliza autoridades y ocupa titulares. Hay otras que se consumen en silencio, lejos de las cámaras, fuera de las estadísticas que conmueven y de las conversaciones que importan. En esa zona de invisibilidad viven miles de niñas y niños mexicanos expuestos a una de las formas más crueles de violencia: la explotación sexual.

Los patrocinadores que invierten millones, los medios que tienen el monopolio de las transmisiones, las autoridades deportivas de cada país, bien podrían invertir un diminuto porcentaje de sus dineros en prevenir la explotación sexual y difundir protocolos para evitarlo.

Arrancó la Copa del Mundo y México volvió a hacer lo que mejor sabe hacer frente a la incertidumbre: aferrarse a una alegría colectiva. Durante semanas hablaremos de selecciones, estadios, derrama económica, turismo y ceremonias. Las ciudades sede se preparan para recibir millones de visitantes y el gobierno aspira a mostrar al país como una potencia organizadora capaz de estar a la altura del evento deportivo más importante del planeta.

La fiesta es legítima. La omisión no. Los Mega Eventos Deportivos generan mucho más que espectáculo. Mueven personas, dinero, infraestructura, consumo y flujos masivos de población. También crean condiciones propicias para mercados clandestinos que prosperan precisamente donde convergen el anonimato, la euforia, la desigualdad y la impunidad. Entre ellos, la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes.

Los datos son difíciles de ignorar. La Organización Internacional del Trabajo estimó en 2021 que 6.3 millones de personas viven en condiciones de explotación sexual comercial forzada. Una de cada cuatro víctimas es menor de edad. No se trata de una tragedia lejana. Entre 2015 y mayo de 2022, casi mil ochocientos menores fueron identificados como víctimas de trata en México. El Estado de México y Nuevo León, entidades vinculadas a la organización mundialista, figuran entre las zonas con mayores registros.

La experiencia internacional muestra una dinámica particularmente perturbadora. El problema no radica únicamente en quienes viajan buscando víctimas. Con frecuencia aparece otro fenómeno: individuos que llegan atraídos por el evento deportivo y que, al encontrarse en entornos donde el abuso parece tolerado, cruzan límites que jamás habrían cruzado en sus comunidades de origen. La corrupción, la ausencia de vigilancia efectiva y la percepción de impunidad terminan haciendo posible lo que en otras circunstancias parecería impensable.

Un estadio lleno. Un hotel saturado. Una zona turística desbordada. Una aplicación de transporte. Una plataforma digital. Una fiesta improvisada. Espacios diseñados para la convivencia pueden convertirse en eslabones de una cadena de explotación cuando nadie está preparado para detectarla.

Brasil dejó una lección que debería perseguirnos. Durante el Mundial de 2014, muchas de las niñas y niños explotados sexualmente ni siquiera eran identificados como víctimas. La pobreza, la marginación, el abandono y el racismo habían hecho su trabajo mucho antes de que comenzara el torneo. Eran invisibles antes de ser explotados y siguieron siendo invisibles durante la explotación. La violencia encontró el terreno perfectamente preparado por la indiferencia.

Hay otro elemento aún más doloroso. Algunos menores no reconocen lo que viven como una agresión. Han crecido en contextos donde el abuso forma parte de la normalidad. Otros perciben los intercambios económicos asociados a la explotación como una forma de supervivencia. Algunos incluso desarrollan vínculos afectivos con quienes los controlan. Nada de eso reduce la gravedad del delito. Al contrario. Demuestra el nivel de vulnerabilidad en el que se encuentran.

México posee leyes, protocolos y tipos penales suficientes para combatir la trata de personas. Lo que escasea es la capacidad para aplicarlos de manera consistente. Faltan policías capacitados, agentes migratorios entrenados, coordinación institucional y mecanismos eficaces para involucrar a hoteles, transportistas, plataformas tecnológicas y prestadores de servicios. Faltan ojos donde hoy hay puntos ciegos.

Dentro de algunos años recordaremos los goles, las eliminaciones sorpresivas y las imágenes espectaculares de los estadios. Habrá documentales, balances económicos y estadísticas de audiencia. Lo que probablemente no aparecerá en las memorias oficiales serán los nombres de las niñas y los niños que pudieron convertirse en víctimas durante el torneo.

Y sin embargo, ahí debería estar la verdadera medida del éxito. Porque una sociedad se define menos por la magnificencia de sus celebraciones que por aquello que decide proteger cuando todos están mirando hacia otro lado. Porque el Mundial terminará en unas semanas, pero las consecuencias de nuestra indiferencia pueden acompañar a una víctima durante toda la vida. (Maite Azuela, El Universal, Opinión, A14)

Si es Trump

A pesar de los esfuerzos (poco efectivos, por cierto) que hizo la presidenta Claudia Sheinbaum para tratar de liberar al presidente estadounidense de la responsabilidad en la campaña “injerencista” en contra de su gobierno, Trump, un día y otro también, no deja de cuestionarla.

Sheinbaum dijo que “no creía” que fuera el propio Trump quien estuviera detrás de “la campaña” que cuestiona los lazos de gobernadores con la delincuencia organizada.

La atribuyó a los “grupos de ultraderecha” que lo asesoran.

La realidad es que el propio Trump, cíclicamente, reutiliza el discurso en el que exhibe a un país “gobernado por los cárteles” y a una Presidenta “mujer muy buena” pero temerosa para actuar en contra de la delincuencia organizada.

El colmo fue que ayer, el mandatario estadounidense, volvió a la carga con su discurso pero lo hizo ante los mandatarios de las siete potencias económicas del mundo, el llamado G-7.

En su discurso, Trump se refirió al acuerdo para combatir el narcotráfico y la inmigración ilegal que habían firmado los países del G-7 cuando volvió a centrarse en México.

”Ahora vamos a centrarnos en el tráfico terrestre, ya que las drogas llegan a través de México, un país que ha perdido el control de su territorio”, dijo.

“Los cárteles controlan México y es triste; la presidenta (Sheinbaum) es una mujer muy buena, pero está muy asustada. Los cárteles de la droga controlan totalmente México”, declaró Trump.

Si eso no es una directriz para las agencias de inteligencia, migración y la DEA, entonces estamos entendiendo todo mal.

Hasta la noche de ayer (cuando terminó de redactarse este texto), el Gobierno mexicano no había fijado una respuesta oficial a tales dichos.

Bueno, de qué tamaño fue el golpe que hasta la propia Kenia López Rabadán, presidenta de la Mesa Directiva de San Lázaro, llamó a construir “una respuesta de Estado”.

La diputada panista consideró indispensable responder “con altura institucional y una posición clara” frente a la percepción internacional de que el crimen organizado tiene una influencia determinante en distintas regiones del país.

Para que el PAN, que ha llamado narcopartido a Morena y acusa un narcogobierno en el país, solicite una respuesta de Estado, el trancazo fue de knock out.

Como dice el comediante Eugenio Derbez en un clip que es viral para muchos temas: Trump, “¡ya nos exhibiste!”.

Ya se sabe que los funcionarios de Morena son expertos en jugar con las cifras para imponer su percepción de “los otros datos”.

Ayer le tocó el turno al bat de la secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora, quien presentó cifras y proyecciones para hacerle creer al pueblo bueno y sabio que el Mundial dejará cascadas de billetes y empleos en México, por los próximos años.

Según la funcionaria, es mentira que la ocupación hotelera en las tres ciudades sedes del Mundial de Futbol (CDMX, Guadalajara y Monterrey), estén en niveles propios de la temporada, es decir, entre el 60 y el 65 por ciento.

Aseguró que, según sus cifras, la ocupación en tales ciudades es de entre el 65 y el 75%, “un éxito” comparada con la ocupación hotelera en Estados Unidos y Canadá, que ronda, según ella, entre el 30 y el 40 por ciento.

Lo que no checa es que, a pesar de su optimismo, resumió que hasta el momento se registra un ¡3%! más de ocupación en la ciudades sedes mexicanas comparado con el mismo periodo del año anterior… en el que no hubo Mundial. (Adrián Trejo, 24 Horas, México, p. 4)