Opinión Migración 180923

Inmigrantes: el oro desaprovechado del mercado laboral en EU

Dos millones de los inmigrantes y refugiados en EU poseen una educación superior. Sin embargo, enfrentan significativas dificultades para integrarse al mercado laboral y aquellos de origen negro y latino enfrentan barreras específicas.

Un informe recientemente difundido señala que representan un vasto potencial, hasta ahora desaprovechado, que podría ser crucial para atender la escasez de mano de obra en ese país.

El informe presenta los resultados de un estudio llevado a cabo por Upwardly Global (www.upwardlyglobal.org), una organización sin fines de lucro fundada en 2000 que ayuda a profesionales inmigrantes, refugiados y asilados a reconstruir sus carreras en EU.

Bajo el título Unlocking potential: enhancing community college services for immigrant and refugee students (Desbloqueando el potencial: mejorando los servicios de las universidades comunitarias para estudiantes inmigrantes y refugiados), el informe muestra que, en las próximas dos décadas, la población en edad laboral en EU crecerá en gran medida gracias a estos grupos y sus descendientes. No obstante, más de dos millones de ellos se encuentran desempleados o subempleados actualmente. Estos datos son aún más impactantes si consideramos que el país tiene 8.8 millones de ofertas de trabajo y solo 6.4 millones de personas en búsqueda activa de empleo.

Upwardly Global resalta la magnitud del desafío, indicando que solo en el sector de salud se prevé una demanda de más de tres millones de trabajadores para 2026.

El informe afirma que las universidades comunitarias surgen como una posible solución, proponiéndose como plataformas de capacitación y educación que respondan a las demandas del mercado laboral estadounidense. Muchos inmigrantes, incluso aquellos con títulos universitarios obtenidos en sus países natales, enfrentan el desafío de trasladar esos conocimientos y habilidades al contexto estadounidense.

Un tercio de los estudiantes en universidades comunitarias son inmigrantes. Sin embargo, estas no cuentan con los recursos adecuados para brindarles un apoyo integral. De hecho, solo el 10% de ellas están preparadas para guiarlos en el proceso de reacreditación de sus estudios y en el reingreso a sus respectivas profesiones.

Para mitigar estas deficiencias, el informe sugiere fortalecer las colaboraciones entre universidades comunitarias, agencias laborales y organizaciones comunitarias. La inversión en recursos y formación, adaptados a las particularidades de los inmigrantes es esencial. Esta no es solamente una cuestión de equidad, sino también una necesidad económica. Al apoyar a los inmigrantes, no solo se les beneficia a ellos, sino que se le aporta vitalidad económica al país, sumando decenas de millones de dólares anualmente.

Para concluir, EU tiene la opción de continuar desestimando el inmenso potencial que representan los inmigrantes o de capitalizar esta oportunidad invirtiendo en su educación y formación.

La noche del pasado 15 de septiembre, el presidente Andrés Manuel López Obrador exclamó “¡Vivan los migrantes!”. Pero gritar es fácil, lo importante es que su gobierno apoye a los miles de mexicanos con formación profesional que emigraron a EU para que ganen más dinero y, de paso, envíen más dólares a nuestro país. (Eduardo J Ruiz-Healy, El Economista, Política y Sociedad, p. 49)

Más de la estrella solitaria

El 5 de septiembre, David Ezra, juez de distrito en Texas Occidental, resolvió conceder un plazo de 10 días al gobernador Greg Abbott para que removiera una barrera de boyas desplegadas a lo largo del río Bravo en la frontera con México.

El juzgador resolvió así la apelación interpuesta por el Gobierno federal ante la activa política antimigratoria, llamada Estrella Solitaria, del gobernador Abbott dentro de la cual el despliegue de boyas es una de sus expresiones legales. Ezra determinó que esas boyas constituyen una amenaza a la vida humana, un obstáculo a la navegación y su despliegue probablemente requeriría una autorización del congreso federal de acuerdo con la ley regulatoria de puertos y ríos.

Las reacciones de los actores del proceso fueron inmediatas. El Departamento de Justicia federal elogió la resolución señalando que el juez había coincidido en que la barrera era ilegal y dañaba irreparablemente las relaciones diplomáticas, la seguridad pública y las operaciones de los servidores públicos federales alrededor del río Bravo. Por su parte, la oficina del gobernador manifestó su inconformidad afirmando que la decisión de Ezra simplemente prolongaba la actitud deliberada del presidente Biden de rehusarse a reconocer que el gobierno estatal está haciendo las tareas que corresponderían al federal. Abbott afirmó que apenas había comenzado la batalla para reivindicar la autoridad soberana de Texas para proteger la vida del caos propiciado por la política federal de puertas abiertas y estaba preparado para llevarla hasta la Corte Suprema.

Independientemente de la retórica, la fiscalía texana interpuso al día siguiente una inconformidad ante un tribunal superior: la Corte de Apelaciones del Quinto Circuito. En su escrito, urgió a ese órgano jurisdiccional a resolver a la brevedad, pues la soberanía estatal y la autodefensa resultarían dañadas, aun si la apelación fuera resuelta a su favor. Argumentó que el despliegue de las boyas se hizo con base en la autoridad constitucional del gobernador para defender Texas de la invasión criminal y transnacional representada por los cárteles de narcotraficantes. De ahí que la remoción de la barrera implicara exacerbar los peligros, tanto para los migrantes atraídos por cruzar ilegalmente la frontera, como para los texanos perjudicados por el tráfico humano, el contrabando de narcóticos y la violencia de los cárteles.

El 7 de septiembre, de forma inusitadamente rápida, la Corte de Apelaciones del Quinto Circuito resolvió suspender temporalmente la orden del juez de Distrito. Mientras la Corte concluye el fondo del asunto, las boyas se mantendrán donde han sido colocadas. Aunque el gobierno federal ha limitado sus alegatos a la violación de la ley federal de puertos y ríos, el gobernador texano insiste en argumentar la existencia de una invasión externa. Es arriesgado pronosticar a quién dará la razón la Corte de Apelaciones. Lo que sí podemos asegurar es que, si el fallo no agrada al gobernador Abbott, lo llevará ante la Corte Suprema. Es muy importante que el gobierno mexicano mantenga un seguimiento del proceso legal. (Mauricio Ibarra, La Razón, México, p. 5)

Bajo Sospecha/La extradición de Ovidio

Este fin de semana fue extraditado a Estados Unidos Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín El Chapo Guzmán, donde enfrentará cargos por narcotráfico.

El fiscal general estadounidense, Merrick B. Garland, dio a conocer la extradición de Guzmán López en un comunicado y poco después la Casa Blanca agradeció a México por esta extradición e hizo énfasis en el trabajo de colaboración entre ambos países para la detención y extradición del hijo de El Chapo Guzmán.

Las autoridades mexicanas no han hablado del tema, por lo menos hasta antes de escribir estas líneas.

Las autoridades estadounidenses dieron a conocer una fotografía de Ovidio, con vestimenta de reo, lentes y el cabello corto, en el avión que lo trasladó a Chicago.

Desde el 2021, el Departamento de Estado ofreció una recompensa de cinco millones de dólares por información que condujera al arresto o condena de Ovidio Guzmán.

Y es que Estados Unidos busca con toda la forma de frenar el consumo de fentanilo en su país, lo cual ha provocado una de las peores crisis de salud que han tenido y aseguran que los principales fabricantes y distribuidores de esa droga son los miembros del Cártel de Sinaloa, principalmente los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán Loera, conocidos como Los Chapitos.

Estos jóvenes se han convertido en uno de los principales objetivos del Departamento de Justicia de Estados Unidos; son casi 30 personas las que están acusadas y que el gobierno de ese país quiere extraditar. El pasado viernes 14 de abril, el titular de ese Departamento, Merrick Garland, anunció nuevas sanciones para esta fracción del Cártel de Sinaloa, al que acusa de ser responsable de “inundar” a la Unión Americana de fentanilo y causar miles de muertes.

Un dato importante es que la DEA ha dejado fuera de su principal lucha a otra fracción del Cártel de Sinaloa, la que encabeza Ismael El Mayo Zambada, quien, de acuerdo con los reportes de inteligencia, en México mantiene un mayor control sobre Sinaloa, pero desde la extradición de El Chapo tiene diversas disputas con miembros del cártel en otros estados, incluyendo a Los Chapitos.

El Mayo Zambada también está enfrentado fuertemente con el Cártel Jalisco Nueva Generación y otros grupos criminales. Esto demuestra que el principal objetivo de la DEA y otras agencias estadounidenses es desmantelar a los productores y traficantes de fentanilo.

Otro dato: hay rumores de que El Mayo Zambada está atravesando problemas de salud y que está aislado.

Pero, sin duda, la extradición de Ovidio es un golpe más a los símbolos del Cártel de Sinaloa que, después del “Culiacanazo” en 2019, se sentía empoderado.

Después del primer intento de detención de Ovidio en Culiacán, con la violencia que esto generó, Los Chapitos estaban fortalecidos, pensaron que tenían una suerte de amnistía.

Pero poco después del “Culiacanzo”,  y días antes de la llegada a México del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, el hijo de El Chapo Guzmán fue detenido en Jesús María, Sinaloa, a unos 50 kilómetros de Culiacán.

Desde hace meses estaba recluido en el penal de El Altiplano; su defensa había logrado una serie de amparos para que no fuera extraditado. Hubo una resolución a principios de septiembre que permitió que legalmente se pudiera extraditar, aunque su defensa aseguraba que había más recursos.

En política, en estas cosas no suele haber coincidencias. No sabemos cuáles son las motivaciones, las razones que tuvo finalmente el Gobierno mexicano, que accedió a la extradición de Ovidio Guzmán, pero se da a pocos días de la reunión en México con autoridades estadounidenses de primer nivel.

¿Qué viene para el Cártel de Sinaloa tras la extradición de Ovidio Guzmán?

La extradición de Ovidio Guzmán afecta, pero no de manera radical la operación del Cártel de Sinaloa. El principal líder de esa organización criminal es el veterano y experimentado Ismael El Mayo Zambada, quien por cierto, está enfrentado en algunos puntos del país con gente de Los Chapitos (Ovidio y sus hermanos).

La extradición de Ovidio Guzmán, sin duda, golpea a la organización, sobre todo porque parece haber un cambio de las autoridades mexicanas en la estrategia de seguridad, aunque no lo han querido reconocer públicamente. Sorprende que no hayan anunciado la extradición como el suceso que es. 

Con esta detención y posterior extradición vemos que los “abrazos y no balazos”, no le están funcionando al Gobierno federal como estrategia de seguridad.

¿Quién ocupará el lugar de Ovidio Guzmán?

No será un reemplazo difícil porque otros dos hermanos de Ovidio trabajan en la organización criminal junto con un hermano de Joaquín El Chapo Guzmán. Pero sin duda, esa organización criminal hoy está en la lupa de las autoridades estadounidenses, como nunca antes lo había estado.

Éste, sin duda, es un golpe fuerte a los símbolos del Cártel de Sinaloa.

De acuerdo con la ficha de búsqueda de la DEA, Ovidio Guzmán nació en 1983, es de cabello y ojos cafés oscuros y es conocido como El Chapito o El Rey de la cocaína.

El hijo de El Chapo Guzmán, uno de los tres hombres más buscados por la DEA, que elevó de cinco a 10 millones de dólares la recompensa para dar con su paradero —algo así como 180 millones de pesos—, ha sido extraditado a Estados Unidos.

Veremos si Ovidio se declara culpable y colabora con las autoridades estadounidenses como testigo protegido, algo que han hecho muchos detenidos, para obtener beneficios en la disminución de su condena.

Mientras tanto, hoy duerme en una cárcel de Chicago. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p. 12)

CARTÓN

Semáforo fronterizo

universal1

(Galindo, El Universal, Opinión, p. A14)

HERALDO

(Alarcón, El Heraldo de México, País, p. 2)