Opinión Migración 181224

La cuestión migrante y el INM

En opinión de Onel Ortiz Fragoso, pese a la importancia del asunto migratorio y las amenazas de Donald Trump, al frente del INM se necesita a un verdadero crack y no a Francisco Garduño.

A dos semanas de concluir el año y a poco más de un mes de que Donald Trump asuma nuevamente el poder, la totalidad de las declaraciones y acciones -entre éstas los nombramientos clave de la nueva administración estadounidense- que nos llegan, hablan de que, el otra vez presidente de Estados Unidos cumplirá su promesa de detener la “invasión” de indocumentados y realizar la deportación masiva más grande en este siglo.

Bien hace la presidenta Claudia Sheinbaum en prepararse ante los desplantes de Donald Trump. En este aspecto, el gobierno cuenta con el apoyo de todos los sectores de la sociedad. En ese plan de trabajo, el Instituto Nacional de Migración (INM) es una pieza clave.

Recordemos que el INM es el organismo del gobierno que se encarga de aplicar la legislación migratoria y de garantizar la seguridad y los derechos de los migrantes. Entre sus funciones se encuentran: verificar la situación migratoria y los documentos de los extranjeros en el país; asegurar y presentar a los migrantes con estancia irregular; orientar a los inmigrantes para su entrada al país; emitir resoluciones para conceder, denegar o cancelar permisos de permanencia; elaborar y coordinar programas de apoyo y asistencia a los migrantes.

Dada la coyuntura, al frente del INM se necesita a un verdadero crack, una persona con gran capacidad profesional, experiencia, trayectoria y sensibilidad social, no solo alguien cercano a la secretaria de Gobernación o a  la propia presidenta de la República. El problema es que, hasta el momento, la presidenta mantiene a Francisco Garduño al frente de Migración, a pesar de su pésima gestión y resultados durante el sexenio anterior.

Recordamos a Garduño actuando como policía represor en la contención y detención de migrantes en la frontera con Guatemala, pero sobre todo su actitud y comportamiento indolente ante la tragedia del incendio en el centro de detención de migrantes en Ciudad Juárez el 27 de marzo de 2023, donde el fuego mató a 40 personas y dejó a 26 gravemente heridas. (Onel Ortiz Fragoso, SDPNoticias, Online)

Pulso Político / Reacción empresarial a reforma Infonavit

DE ESTOY DE AQUELLO…

El Servicio de Investigación Legislativo del Congreso de Estados Unidos reveló que este país entregó más de 176 millones de dólares a los gobiernos de Enrique Peña Nieto y de Andrés Manuel López Obrador para controlar y contener la migración irregular en territorio mexicano, al instalar equipo de control biométrico en 52 estaciones migratorias de nuestro país y que las agencias estadounidenses tuvieran acceso a ellas.

Sin embargo, asegura que la Presidenta Sheinbaum “continúa implementando las políticas de control migratorio de su antecesor López Obrador”, cuando éste ordenó el despliegue de más de 25 mil efectivos de la Guardia Nacional en apoyo al Instituto Nacional de Migración, tras la amenaza de Trump, en su primer mandato, de imponer aranceles a productos mexicanos en 2019, por lo que hasta el final de su mandato adoptó una línea más dura que sus antecesores. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 9)

Migrantes bajo asedio

Hoy se conmemora el Día Internacional de las personas migrantes en medio de un ambiente de estigmatización y rechazo en contra de quienes se ven forzados a abandonar sus hogares. Desde 2011 la guerra civil en Siria registró el desplazamiento de 13 millones de personas (mujeres, niñas y niños en su mayoría) y sigue en aumento el flujo de quienes emigran del África Subsaharianapor citar dos ejemplos con consecuencias globales.

Mención aparte ocupa el drama migratorio en América Latina. La crisis política y económica en la otrora próspera Venezuela presionó la salida de 7.7 millones de personas durante la última década, según datos de ACNUR. Colombia acoge a la mayor cantidad con más de 3 millones. El vacío de poder, la ausencia de Estado de Derecho y la violencia de las pandillas detonó el éxodo de 2 millones de haitianos.

¿Cómo se mira y se asimila ahora la migración? Una corriente de pensamiento y opinión en el mundo occidental está empeñada en demonizar a las personas que arriban a sus países; desdeñan los datos que muestran su contribución al empleo, a la economía y su pronta integración a la sociedad. En Alemania y Francia los gobiernos de Scholz y Macron respectivamente, tambalean ante el avance de los partidos de extrema derecha que han conquistado adeptos en su retóricaantiinmigrante.

El credo trumpista que considera a los inmigrantes como responsables de todos los males que padece la sociedad norteamericana, caló profundo en el electorado y fue determinante para llevarlo a la Casa Blanca. Las familias que esperan sus trámites de asilo en la frontera México-estadunidense viven bajo el asedio y la amenaza constantes que empeora su calamitosa situación. Y la nueva temporadadel populista anticipa una pesadilla para ellas.

Las medidas adoptadas por la Administración Biden (permisos a nacionales de Haití, Cuba, Nicaragua y Venezuela y solicitudes de asilo hechas fuera de EU) abatieron las cifras de personas indocumentadas. Respecto a México, en 2022 un total de 808 mil connacionales fueron detenidos por la Patrulla Fronteriza; en este año fueron 653 mil. La migración ya no solo es por causas económicas sino de seguridad.

De enero a octubre pasado, el INM reportó que 39,515 niñas y mujeres mexicanasfueron repatriadas, el 23% del total de las deportaciones, una cifra que va en aumento si se considera que en todo 2023 representaron el 18%.

Desde ahora Tump deja ver su política de mano dura migratoria en claro guiño a sus votantes. Ha nominado al halcón Tom Homan como “zar de la frontera” quecomo responsable del Servicio de Inmigración y Aduanas, fue conocido por separar a niñas y niños de sus familiares. Ahora se encargará de la deportación masiva de miles de indocumentados bajo la promesa de que no separará a las familias porque, ha dicho, pueden ser deportadas juntas.

¿Qué estrategias pondrá en marcha México ante las amenazas reales de Trump y su equipo? Está por verse, lo cierto es que desde 1994 cuando se firmó el TLC la agenda migratoria ha sido el elefante en la habitación en la relación bilateral, un fenómeno que 30 años después no ha concitado una respuesta conjunta ni políticas factibles entre ambas naciones.

En el Día Internacional de las personas migrantes debemos reivindicar el derecho humano a la movilidad y el desplazamiento. Y actuar para dignificar a millones de personas que se ven en el dilema de salir de sus comunidades en busca de un futuro próspero de sobrevivencia. (Claudia Corichi, El Sol de México, Análisis, p. 22 y Ovaciones, Opinión, p. 26)

Historias de reportero / Lo que no se vio en la reunión Sheinbaum-gobernadores

Los gobernadores salieron frustrados de la reunión con la presidenta Sheinbaum, según me han confiado varios. Unidos, pero frustrados. Se encontraron a una Presidenta muy clara de que la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca va a ser un huracán para México. Muy segura de que vendrá una oleada de deportaciones. Incluso cuantificó el impacto: para febrero, 10 mil migrantes, de golpe, estarían entrando a México.

Pero la doctora Sheinbaum no fue más allá. Una vez que hizo el diagnóstico, se volteó con los gobernadores y les dijo: estén preparados. No puso sobre la mesa un plan específico de contención. Sólo anunció que mandaría elementos de las Fuerzas Armadas, pero no dejó claro para qué. ¿Para detener a los migrantes, para conducirlos a algún lado? Nada de albergues, transporte, incluso espacios en cárceles para los que están acusados de crímenes allá (no acusados del “crimen” de migrar, sino sentenciados por delitos como temas de narco, asesinatos, violaciones). Algunos de los mandatarios asistentes le preguntaron por partidas presupuestales extraordinarias ante la emergencia, y se llevaron evasivas como respuesta.

En resumen, salieron con la impresión de que cada quien se tiene que rascar con sus propias uñas. Los más alarmados fueron obviamente los mandatarios del norte del país. A ellos les va a tocar recibir a “porta gayola” la embestida de las deportaciones masivas de Trump. Seis estados: tres de Morena, uno del PAN, uno del PRI y otro de MC. Hay lugares como Tijuana y Ciudad Juárez en los que el paisaje urbano ha cambiado dramáticamente en los últimos años por la presencia descontrolada de migrantes.

El diagnóstico presentado por la presidenta Sheinbaum a las gobernadoras y los gobernadores del país tuvo un tono diferente al que ha tratado de comunicar en su conferencia mañanera. En contra de la sensación de “vamos a poder arreglarlo” que trata de permear con la narrativa de sus conferencias de pren sa, a los mandatarios les dijo: esto va a pasar, y se va a poner difícil.

En algunos mandatarios la preocupación fue aún más profunda. Temen que la falta de control sobre la oleada de migrantes deportados pueda derivar en una crisis social y de seguridad. Que ante la falta de techo y comida, puedan desatarse actos de rapiña motivados por la desesperación, saqueos a tiendas de autoservicio y de conveniencia. El escenario es de alerta máxima.

Lo único bueno —coinciden los asistentes— es que existe un sentido de emergencia y también un enorme compromiso de enfrentar a Trump con unidad de todas y todos quienes encabezan una gubernatura, vengan del partido que vengan. Y eso, al menos eso, dejó un buen sabor de boca. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. A10)

Estrategia frente a la nueva administración en Estados Unidos

Hay cada vez más indicios de lo que quiere la administración entrante de Donald Trump en materia migratoria. Sin duda, su prioridad inicial va a ser bajar el número de llegadas irregulares en la frontera México-Estados Unidos aún más y empezar la campaña de deportaciones más amplia de migrantes indocumentados viviendo en el país que hemos visto en la historia reciente.

No conocemos de los detalles de lo que están planeando, pero sí los contornos de sus propuestas. Se ve muy probable que echen mano de una declaración de emergencia nacional, desde el primer día, así como legislación de hace más de dos siglos sobre “extranjeros enemigos” en el país, que permitiría que usen a las Fuerzas Armadas en (algunas) tareas migratorias. También ejercerán presión sobre países del hemisferio en el control migratorio y para recibir a indocumentados de sus naciones, así como a ciudadanos de otros.

¿Cómo responde el gobierno mexicano a estas nuevas circunstancias? Creo que lo primero que hay que tener claro es que el interés principal de México es la protección de sus propios ciudadanos, incluyendo a los que han vivido muchos años en el extranjero. Habrá que ser pragmático y flexible, para no terminar en una guerra comercial, que sería dañina para ambos países, mientras se sigue concentrando en los intereses centrales del país de proteger a mexicanos (como debe hacer cualquier gobierno).

No hay que dudar que Donald Trump de veras considera que sus prioridades son la de cerrar la frontera y hacer frente al narcotráfico. Así lo señala el nombramiento de un embajador en México que sí tiene experiencia diplomática, pero también una trayectoria en temas militares y de inteligencia. Está dispuesto a supeditar otros temas, incluyendo los económicos, a estas prioridades, aunque tampoco es suicida. Prefiere arreglos con otros países a guerras comerciales, aunque está dispuesto a ambos.

Sospecho que el gobierno mexicano va a tener que asumir aún más responsabilidad en control migratorio, incluyendo un restablecimiento del programa “Quédate en México” (que no sería tan diferente en lo práctico a lo que existe ahora con la app de CBP One que hace que los migrantes esperen su turno para una cita de asilo en México) y quizás hasta un acuerdo de tercer país seguro. Pero mucho depende de lo que ofrezca la administración de Trump a cambio.

Casi 80 por ciento de los mexicanos viviendo en Estados Unidos en 2022 habían estado ahí desde 2010 y más de 50 por ciento desde 2000, es decir, casi 25 años. Han entrado algunos nuevos migrantes mexicanos desde entonces, pero de los 10.7 millones de mexicanos que estaban en 2022, la gran mayoría estaban muy asentados e integrados en el país del norte. De los soñadores, que son alrededor de medio millón hoy en día, casi 80 por ciento son mexicanos, jóvenes quienes han crecido en Estados Unidos.

Es probable que estos mexicanos, que tienen profundo arraigo en el país vecino, deberían ser el enfoque de las negociaciones de parte del gobierno mexicano, para asegurar que no sean prioridad en deportaciones y que los que tienen protección como soñadores no pierden su estatus allá. A cambio de eso, quizás hay posibilidades de mayor control fronterizo de parte de México, pero siempre cuidando la imagen de México de ser un país de acogida de refugiados y un destino posible para los que buscan mejorar su vida. Y los detalles de los acuerdos importan. Si hay negociaciones sobre un acuerdo de tercer país seguro, que permite que el gobierno de Estados Unidos regrese a los migrantes que buscan asilo en la frontera a México, por ejemplo, tendría que haber excepciones para quienes no pueden vivir con seguridad en México por alguna razón ligada a los grupos que los persiguen.

También hay interlocutores conocidos en el gobierno de Estados Unidos, incluyendo exembajador Chris Landau, quien conserva mucho respeto por México, y el senador Marco Rubio, quienes serán el subsecretario y secretario de Estado y pueden ser buenos interlocutores. Y como es el estilo de Trump, habrá que buscar otros interlocutores no oficiales con peso en la administración Trump, porque así se negocia con él, a través de canales oficiales y no oficiales de confianza al mismo tiempo.

Y no habrá que descuidar las relaciones con otros países que estarán en la misma situación: El Salvador, Guatemala, Honduras, Costa Rica, Panamá y Colombia, entre otros. Conviene mucho que haya comunicación entre vecinos latinoamericanos que estarán en la mira de la administración Trump, para que sepa cada uno qué se está negociando y dónde hay sinergias posibles.

Es de esperarse que venga un periodo difícil en la relación México-Estados Unidos en temas migratorios, pero por eso es clave tener prioridades claras y múltiples canales de comunicación hacia el norte y hacia el sur. (Andrew Selee, El Universal, Opinión, p. A17)

Trato a migrantes: ingratitud injustificable

Los organizadores de la 18 Caravana de Migrantes del Orden y la Legalidad estiman que 14 mil de sus integrantes cruzarán hoy el puente Juárez-Lincoln, que divide las ciudades fronterizas de Laredo y Nuevo Laredo para salir mañana hacia distintos destinos en 13 entidades de la República, a fin de pasar las festividades con sus familias. El cruce colectivo es coordinado desde 2010 por la organización Migrantes Unidos en Caravana con el propósito de coordinar los trámites con las autoridades de todos los niveles, garantizar la seguridad de los mexicanos que radican en Estados Unidos y evitar extorsiones por parte de las autoridades o agresiones del crimen organizado durante el trayecto. Aquel año, el secuestro de dos camiones de migrantes en la Sierra Gorda de Querétaro, la masacre de San Fernando, Tamaulipas, y el deterioro generalizado de la seguridad pública persuadieron a los paisanos de que era necesario viajar acompañados si querían sortear los peligros presentes en sus recorridos.

Son encomiables la capacidad logística y el ánimo solidario de los migrantes, así como el apoyo que les brindan varias corporaciones policiales en el retorno anual a sus lugares de origen. Sin embargo, resulta vergonzoso que los trabajadores mexicanos en Estados Unidos se vean orillados a tomar este tipo de medidas para encarar las amenazas a su integridad física y patrimonial, medidas que les suponen costos y esfuerzos adicionales en los que no tendrían por qué incurrir cuando acuden a reunirse con sus seres queridos después de un año de arduas labores.

La persistencia de iniciativas como la Caravana de Migrantes del Orden y la Legalidad revela los tremendos pendientes en materia tanto de seguridad como de atención a los mexicanos que trabajan en el extranjero. Cabe recordar que en 2023 el monto de las remesas enviadas por los paisanos ascendió a 63 mil 313 millones de dólares, casi el doble de la inversión extranjera directa (36 mil 58 millones), pese a que la captación por este concepto marcó un récord histórico. Los primeros ocho meses de este año las remesas alcanzaron un nuevo máximo de 43 mil 27 millones de dólares, los cuales suponen un ingreso fundamental para millones de familias e inyectan dinamismo a la economía de localidades de todas las dimensiones, en particular en zonas rurales o semirrurales donde escasean las fuentes de trabajo.

Lo menos que se puede hacer por estos connacionales es garantizarles entrada, tránsito y estadía seguros cuando visitan el país al que aportan una parte tan sustancial de sus divisas y de su actividad económica. Hacerlo constituye un deber permanente del Estado mexicano, que cobra mayor relevancia en momentos en que los migrantes vuelven a enfrentar las bravuconadas de Donald Trump y la hostilidad creciente de políticos y ciudadanos estadunidenses entregados a la intolerancia y al odio racial. Es inadmisible que se reci-ba a los inversionistas con alfombra roja al mismo tiempo que se dejan pasar amenazas, malos tratos, abusos e inseguridad en contra de quienes, con sus remesas, invierten mucho más en México y sin esperar una ganancia a cambio. Si las razones éticas y humanitarias correctas no mueven a proteger a los migrantes que vuelven a casa, el pragmatismo debiera ser suficiente para reconocer la necesidad de velar por su seguridad y su bienestar. (Editorial, La Jornada, p. 2)

Economía Política / Cine mexicano: Sujo, hijo de un sicario

Sujo es la película dirigida por Astrid Rondero y Fernanda Valadez que la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas ha postulado para los premios Oscar en Estados Unidos y los Goya en España en 2025.

Sujo es un niño de cuatro años que juega con su luchador de plástico mientras viaja de pasajero en el vehículo en que su papá, Josué, “El Ocho”, se desplaza para dar con las víctimas que tiene por encargo liquidar. Pronto él será el blanco; quien lo va a ejecutar le advierte que al crío también lo meterán en el mismo tambo donde van a diluir su cadáver.

La tía materna, con la valiente solidaridad de una amiga, acoge a Sujo en su precaria vivienda, alejada del pueblo donde la amenaza es también una condena. La vida de ese México rural transcurre entre relinchos de caballos, el pastoreo de cabras, aullidos de perros, el canto nocturno de los grillos, bajo la brillante constelación de Orión, el cacareo de gallos al amanecer, el zigzagueo del machete para cortar la leña que arde al interior de la choza sin luz, siempre invadida de humo. Pero no es más un paisaje bucólico, pues lo que marca e interrumpe la existencia cotidiana es la presencia omnímoda de la violencia criminal. Es Tierra Caliente en Michoacán, pero bien podría ser Fresnillo en Zacatecas, Jiutepec en Morelos, Petatlán en Guerrero, Luvianos en el Estado de México, San Fernando en Tamaulipas…

El niño Sujo formula preguntas: “¿Y mi papá?”, regresó con los animales, es la respuesta; “¿ese perro es de usted?”, no, es del cerro; “¿qué es hacer agua?” y sólo obtiene silencio. Y realiza una afirmación: quiero ir a la escuela, pero al hacerlo corre peligro. Las mujeres cuidan y quieren a los hijos, a los propios y a los huérfanos, los alimentan, visten y asean, juegan con ellos, pero no consiguen ponerlos a salvo de la ley de las pistolas, de la herencia sicaria, de la absoluta falta de justicia que asola a los pueblos, las rancherías, las ciudades del país. Sin ley, el pueblo se extermina a sí mismo. Las frecuentes imágenes religiosas de la Virgen de Guadalupe, del Cristo Redentor, del Santo Malverde ofrecen a víctimas y victimarios por igual su misericorde protección: ninguna.

Astrid Rondero y Fernanda Valadez, guionistas, directoras y productoras egresadas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ya habían retratado de frente la violencia criminal en trabajos previos. Destaca la serie documental El Portal: la historia oculta de zona divas (Netflix, 2024), producida por Laura Woldenberg, que da cuenta del enorme mercado de la prostitución, demandada por hombres jóvenes y mayores, con frecuencia padres de familia; muestra la necesidad de chicas de hogares humildes y también su ambición de “triunfar” cueste lo que cueste en el mundo que creen será el del espectáculo; los anuncios que suelen ser engañosos para ellas; la extensa red transnacional de trata de personas; la corrupción de las autoridades migratorias y policiales de México; la extorsión bajo la que viven esas mujeres; los narcotráficantes, salvajes sin humanidad alguna, que violan y violentan a las chicas, las amenazan, incluso torturan y mutilan —todo documentado en audios y vídeos— y hasta asesinan; unas autoridades de procuración de justicia corrompidas hasta la médula.

“¿Tú crees que la gente puede cambiar su vida?” pregunta Sujo ya de joven. Huye de Michoacán, termina en la Central de Abastos como cargador de verdura. El milagro centellea: llega a Ciudad Universitaria, se cuela de oyente en la Facultad de Filosofía y Letras. Una hada protectora, la maestra Susana —Sandra Lorenzano— le procura libros, amistades, consejos. Pero la lealtad carnal de Sujo está con el criminal que lo visita para llevarlo a traicionar a su mentora y a sus sueños. La educación pública, única salida, requiere esfuerzo, dedicación, lo contrario al dinero fácil que persiguen los hijos del crimen.

Susana, de joven, escapó de la dictadura en Argentina. ¿Cómo es tu tierra? Inquiere Sujo: “un lugar hermoso y lleno de muertos”. Como el México actual. En el Cono Sur, en los setenta, el horror venía de la atrocidad criminal del Estado; en nuestro país hoy el terror se ejerce ante la ausencia total del Estado en vastas zonas del territorio, donde nacen y crecen sin futuro, sin la posibilidad de permanecer en la escuela, de encontrar algún empleo formal, cientos de miles de Sujos.

Sujo, una obra cinematográfica que se ocupa de lo que las autoridades desprecian. (Ciro Murayama, El Financiero, Opinión, p. 28)

Coordenadas / Trump para principiantes (en 10 pasos)

La conocida columna de The Economist, Lexington, presenta en su edición de esta semana, un útil y divertido texto que denomina ‘Trump for dummies’.

Le resumo lo esencial de la pieza dedicada al candente tema de la inmigración.

“¡Hola y bienvenido a la ‘Donald J. Trump School de Política y Políticas Públicas’! Como sabrá, somos la única escuela de posgrado acreditada para enseñar el Método Trump. Cuando se trata de política interna, solo hay un método de Trump, de diez pasos para ganar y gobernar, y los aprenderás todos aquí en Trump 101: Inmigración ilegal. Tarda cinco minutos. Aquí vamos”:

Paso 1: Identifica un problema real.

 

Paso 2: Exagera el problema. No es suficiente identificar una oleada de migración ilegal. Hay que decir que miles de asesinos y violadores están sueltos, mazmorras extranjeras y manicomios están vomitando su contenido a través de la frontera.

 

Paso 3: Promete medidas extremas, pero no seas específico. Por ejemplo, podrías amenazar con el “mayor programa de deportación de criminales en la historia de Estados Unidos”, pero no digas lo que quieres decir con “criminales”.

 

Paso 4: Cuenta con los pasos 2 y 3 para trastornar a tus oponentes, incluida la prensa liberal. Si estás a favor de algo, ellos estarán en contra, y estarán en contra en el mismo grado que tú a favor. Esto te ayudará. Si están tratando de explicar el problema, estás ganando, porque tienes el paso 1 correcto, el problema es real, y los estadounidenses lo saben.

Paso 5: ‘Deja las migas de pan para que encuentren el camino’. Insinúa que estás a favor de una inmigración legal. La prensa minimizará esta charla, ya que complica la historia, pero los centristas estarán tranquilos, y tales señales preservarán un activo que Trump valora: espacio para moverse.

 

Paso 6: Esta es la parte divertida. Poco después de ganar, afirma que ya has resuelto gran parte del problema. El paso 2 hace esto fácil, porque el problema nunca fue tan grave como dijiste. Una manifestación clásica llegó el 8 de diciembre de 2024, cuando Trump apareció en “Meet the Press” de NBC y logró reclamar el éxito simultáneo de sus políticas arancelarias y de inmigración sin haber hecho nada más que hacer un poco de ruido.

 

Paso 7: Establecer prioridades de sentido común. Como hizo Obama, concéntrate primero en deportar a los migrantes que cometen delitos, luego en aquellos que llegaron más recientemente. Evite dividir a las familias o deportar al personal de los agricultores o de los plutócratas de Silicon Valley.

 

Paso 8: Aprecia a tus aliados pero más a tus oponentes. Los astutos demócratas jugaron a la pelota. Los cínicos argumentan que Eric Adams, alcalde de Nueva York, suspiró por reunirse con el “zar fronterizo”, Tom Homan, porque el Sr. Adams estaba pescando un perdón. Pero también estaba luchando con una crisis migratoria en una ciudad que se estaba volviendo más ‘Trumpier’ bajo sus pies. En California, el gobernador Gavin Newsom, con el ojo de postularse para presidente, afirmó de inmediato la complejidad de que los demócratas habían luchado por reconocer, que la inmigración ilegal era un tema matizado, “no negro y blanco”. Por el contrario, el alcalde Brandon Johnson, de la problemática Chicago, fue una bendición. Elegir peleas con él convenció a los votantes de la base de Trump de que el alcalde estaba siendo más agresivo de lo que realmente era.

 

Paso 9: Controla a tus fanáticos. Este es un peligro creado por los pasos 2 y 3, y Trump luchó con él, junto con su propio instinto de dividir a los estadounidenses. El trato más escandaloso de los migrantes fue el resultado de que lo tomaran literalmente. Incluso, el pobre J.D. Vance, con su deseo de construir castillos intelectuales sobre la política en constante cambio de Trump, tuvo que revisar sus afirmaciones sobre que la inmigración era responsable de todo lo que estaba mal con Estados Unidos, porque ganar el voto popular le dio a Trump una idea de cómo podría ganar la aprobación de la mayoría de los estadounidenses.

 

Paso 10: Perseguir la reforma migratoria bipartidista. Y punto.

Lleno de ironías, el texto de The Economist da una idea de las manipulaciones de Trump, y también de algunos secretos de su éxito.

Si le es posible, lea el original en la edición de la revista de esta semana. (Enrique Quintana, El Financiero, Página Dos, p. 2)

Desde el Biopoder / Arzobispo, defensor de migrantes

Víctor Sánchez Espinosa, arzobispo de Puebla, tomó posesión de su cargo el 2 de abril de 2009 en una ceremonia que se desarrolló en el estadio Cuauhtémoc, donde estuvieron presentes más de 40 mil fieles.

Desde aquel día y hasta la fecha, Sánchez Espinosa se caracteriza por levantar la voz por los que más sufren y, en particular, por los migrantes que pasan por la arquidiócesis con dirección al norte del país.

El líder de la grey católica se suma a los llamados para que se respeten los derechos humanos de los migrantes. De manera particular, pide respeto a su vida, principal derecho porque sin ella, no se puede entender nada.

“¡Cuánto sufren nuestros hermanos migrantes! Salen por mejores condiciones de vida y, muchas veces, encuentran la muerte. Entran por la frontera sur y quieren llegar a la norte. En este camino, los maltratamos”, lamentó, en su momento, el arzobispo.

Sánchez Espinosa, una y otra vez, mantiene sus palabras y, de manera constante, pide respeto a los derechos de los llamados “sin papeles”, ora por ellos, quienes, en muchas ocasiones, son víctimas de la delincuencia.

Al mismo tiempo, el arzobispo de Puebla, desde su llegada, impulsa la operación de una red de albergues para brindar descanso, alimento y un baño a los migrantes. En la actualidad, las Parroquias de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos, ubicada en la colonia San Rafael Poniente; Nuestra Señora de la Asunción, ubicada en la colonia Aquiles Serdán; y Nuestra Señora de los Desamparados, en el fraccionamiento Valle Dorado, son puntos de apoyo para quienes están en busca de mejores condiciones de vida. Las tres parroquias son sedes de la Comisión Diocesana para la Movilidad Humana, realizando un trabajo coordinado y en común.

La arquidiócesis que encabeza Sánchez Espinosa reconoce que los transmigrantes, es decir, quienes están de paso por territorio mexicano y buscan llegar a Estados Unidos, están viajando en condiciones infrahumanas y peligrosas. Sin duda, las personas en movilidad están arriesgando su vida con el objetivo de obtener recursos para mejorar su realidad y la de los integrantes de sus familias que se quedaron en zonas expulsoras. (Jaime Zambrano, Milenio Puebla, Online)

La compleja confluencia entre México, Estados Unidos y Trump: deportaciones masivas y el fentanilo

El regreso de un Donald Trump más radicalizado a la política estadounidense no sólo reactiva sus polémicas en el ámbito doméstico, sino que también repercute profundamente en la relación bilateral no solamente con México, sino que también le está repartiendo a Canadá. Sus recientes declaraciones sobre deportaciones masivas y la implementación de medidas extremas de seguridad fronteriza marcan un nuevo capítulo en esta compleja relación.

Trump ha amenazado desde el inicio de su mandato con deportaciones masivas, un tema que, según una encuesta reciente realizada por la encuestadora, Question Mark, genera diversas expectativas entre los mexicanos. Mientras que el 46% cree que estas deportaciones sí ocurrirán, un significativo 39% las duda. La presidenta Claudia Sheinbaum ya está planeando acciones aún antes de que Trump llegue a su segundo mandato, proponiendo que los migrantes sean retornados directamente a sus países de origen en lugar de ser abandonados en México y el 78% de los mexicanos está de acuerdo con ella.

Por otra parte, el narcotráfico sigue siendo un punto crítico en la relación bilateral, y el fentanilo ocupa un lugar central en esta narrativa. El reciente decomiso histórico en Sinaloa pone de manifiesto el compromiso de México para contener este problema, especialmente dado que la crisis de opioides en Estados Unidos es consecuencia de la alta demanda en ese país. Sorprendentemente, el 50% de los mexicanos desconocía el impacto del fentanilo antes de ser informados?, pero una abrumadora mayoría del 87% respalda estas operaciones de decomiso.

El reto, sin embargo, radica en encontrar un balance en la relación con Trump, un líder que históricamente ha usado la narrativa de “México como amenaza” para movilizar a sus bases electorales. Mientras el 45% de los mexicanos considera que la postura de Sheinbaum debería priorizar la soberanía, un 39% aboga por un enfoque pragmático, incluso si esto implica negociar con Trump.

Por otro lado, la empresa de behavioral analytics Metrics, analizó los más de 319 mil mensajes publicados en Estados Unidos, en español, en la red social X, relacionados con las deportaciones y el decomiso de fentanilo en Sinaloa y encontró que hay más de 135 mil usuarios, ubicados principalmente en Texas, California, Florida, Nueva York y Arizona, que participaron en la conversación. La actitud de los usuarios hacia Donald Trump en este sentido es 49% negativa.

México enfrenta un doble desafío: por un lado, prepararse para una posible crisis migratoria masiva y, por otro, demostrar su compromiso en la lucha contra el narcotráfico sin ser sometido por las políticas de seguridad de Estados Unidos. En este contexto, el liderazgo de Sheinbaum será crucial para navegar estas aguas turbulentas, promoviendo acuerdos que beneficien a ambos países defendiendo la dignidad y soberanía mexicanas. (Javier Murillo, El Heraldo de México, La 2, p. 2)

Pepe Grillo

Tren de Aragua

México no puede ser la tierra prometida de bandas criminales extranjeras que suponen que aquí, por la fragilidad institucional, harán negocios pingües.

La migración sin control proveniente de varios países sudamericanos ha permitido a delincuentes colombianos y venezolanos, operar en México con la protección de autoridades uniformadas y civiles. Ya hay en el país células de la banda venezolana conocida como Tren de Aragua, que operan de manera descarnada en la trata de personas, negocio que por cierto no puede prosperar sin anuncia policiaca.

Esos delincuentes han cometido delitos graves, asesinatos incluso, por lo que es necesario llevarlos ante la justicia para que se atengan a la consecuencia de sus actos.

Se necesita cooperación real, más allá de los discursos de buena voluntad, con los gobiernos de Venezuela y Colombia, para evitar que nos manden a sus delincuentes. (Pepe Grillo, La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 2)

Enero 2025, a la vuelta de la esquina

El 2024 comienza a correr tras de sí las cortinas que lo harán pasar como un año de gran intensidad política para nuestro país. El histórico – por vía doble por lo que hace al género y por la contundencia de la votación – triunfo de Claudia Sheinbaum; la declinación de la candidatura demócrata, ya iniciada la campaña, de Joe Biden y su sustitución por Kamala Harris; la aprobación de reformas constitucionales estructurales que transforman al Poder Judicial en un nuevo espacio político en demérito de la justicia y su independencia, así como aquellas que desaparecen órganos constitucionales autónomos, señaladamente el INAI; la construcción del particular estilo y forma de gobernar de la presidenta, que aún no se consolida y por momentos muestra signos de debilidad; el triunfo de Donald Trump no solo en el Colegio Electoral, sino incluso en la votación popular, con anuncios tan radicales como la expulsión inmediata de millones de personas migrantes o el aumento de aranceles a todas las importaciones que aquél país haga desde México; una crisis de valores que parece haber inoculado a todas las personas de la región el virus de la indiferencia, el conformismo, la exclusión y el egoísmo.

El 2025, a la vuelta de la esquina, nos espera con eventos ya fijados en el calendario, como la audiencia del Ismael Zambada, el próximo 15 de enero, o la asunción de Donald Trump a la presidencia estadounidense, el 20 de ese mismo mes. Ambos hechos, por sí solos, sacarán chispas y alterarán la normalidad del inicio de año. Cualquier declaración que involucre a políticos de Morena o de la Cuarta Transformación, junto con aquellas definiciones asumidas por Trump en forma de Órdenes Ejecutivas, sacudirán el entorno nacional y dificultarán el ejercicio de gobierno, pero sobre todo la primacía del poder político, de la presidenta Claudia Sheinbaum. En nuestra anterior colaboración ya señalábamos la importancia de ganarle días al tiempo y acelerar la estrategia con la que se enfrentará a Trump y sus decisiones arbitrarias.

El pasado 20 de junio, al momento de anunciar sus primeras designaciones del equipo que la acompañaría en su mandato, Claudia Sheinbaum logró, en mi opinión, incorporar a tres de los mejores perfiles que hoy forman parte del gobierno: Rosaura Ruiz, Juan Ramón de la Fuente y Marcelo Ebrard. De ellos, los dos últimos hoy forman parte del equipo compacto que habrá de hacer frente a las negociaciones con Estados Unidos. Quizá en aquel momento la expectativa era que Joe Biden retendría la presidencia y no se presentarían mayores sobresaltos, pues no fue sino hasta un mes y un día después que se conoció la declinación del demócrata. Entonces, desde el 21 de julio y hasta el 5 de noviembre, todo fue incertidumbre, hasta que esa misma noche el destino parecía sellarse. Incluso tras el triunfo del republicano había quienes no apostaban por una radicalidad como la que ha mostrado y esperaban una moderación en sus declaraciones e intenciones. Los anuncios directos, así como las nominaciones de sus próximos colaboradores, dejan ver otra realidad.

Los primeros días del año por venir no pintan sencillos para México y buena parte de la estabilidad económica, comercial, social y política dependerá del éxito que el gobierno de la presidenta Sheinbaum tenga al momento de iniciar las conversaciones con nuestros vecinos del norte. No me queda duda de la capacidad de varios de quienes, como De la Fuente o Ebrard, participarán en las primeras charlas con el próximo gobierno estadounidense. Acaso, lo único que vale la pena recordar es que frente a ellos no estarán políticos improvisados ni mucho menos novatos, sino verdaderos tiburones que tienen muy claro que el triunfo de Donald Trump estuvo basado, principalmente, en identificar a México como el enemigo, al ser nuestro país el principal exportador de fentanilo, ruta de paso para las caravanas migrantes y socio estratégico de China para el tráfico ilegal de productos que golpean a la economía norteamericana.

Por el bien de nuestro país y la estabilidad nacional, en verdad deseo que Sheinbaum, De la Fuente y Ebrard, así como quienes les acompañen en este grupo compacto – probablemente Rosa Icela Rodríguez, Omar García Harfuch y hasta Esteban Moctezuma – sorteen de forma exitosa la aduana que enero ya anticipa. (Joaquín Narro Lobo, La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 5)

La Encerrona / Trump, la portada del Time

“Es alguien que hizo un regreso histórico, que reorganizó la Presidencia estadounidense y que está reordenando la política estadounidense”: Sam Jacobs

Ser escogido como “hombre del año” (a partir de 1999 persona del año) por la revista Time es un suceso al que todo el mundo está pendiente año con año. Esta tradición que comenzó en 1927 ahora marca la influencia de cada uno de los personajes seleccionados a nivel mundial. En esta portada anual han estado retratadas personas como la reina Isabel II, Greta Thumberg, de Gaulle, los soldados estadounidenses, casi todos los presidentes estadounidenses, Kamala Harris, Putin, Kennedy, Martin Luther King, Churchill; también los movimientos pacifistas, el sismo al sistema que fue Me Too, Taylor Swift y, en este año, y por segunda ocasión, Donald Trump (2016 y 2024).

Es cierto que la designación de la “persona del año” por parte de la popular revista estadounidense siempre crea polémica, más aún en los años recientes donde vivimos en climas de alta polarización; sin embargo, la designación de Donald Trump para la portada de este año desató más controversia ya que todos los conflictos en el mundo, suponía otro personaje en la tapa, pero pues, como menciona el editor de la revista Time, Sam Jacobs, “para bien o para mal, Trump fue la persona que más influyó en las noticias de todo el año que está por concluir”.

Por un lado, Trump tuvo un año de ensueño -para él y para sus seguidores-, su regreso a la política electoral, primero arrasando con Joe Biden y después con Kamala Harris, su frescura y apoyo de los Obama y millones de estadounidenses; salir ileso de un atentado; ser juzgado por tribunales y condenarlo; sumar millones de votos más que los que su partido esperaba; tocar la campana de Wall Street para iniciar las operaciones bursátiles de la economía más grande del mundo, y que todo “se le acomode” para su regreso triunfal a la Casa Blanca, claro que supone que es la persona del año, nos guste o no.

Por otro lado, el mensaje que Time manda al mundo es uno turbio. El magnate neoyorquino ha vuelto a tomar la mentira como arma -de desinformación masiva- para encarar la campaña y será peor en la presidencia. Además Trump fue declarado culpable de 34 cargos de falsificación de registros comerciales por pagos a su entonces abogado Michael Cohen para reembolsar un pago de $130,000 dólares a la estrella de cine Stormy Daniels para que no hablara sobre un supuesto romance antes de las elecciones de 2016 y el día de ayer fueron ratificados estos cargos, por lo que Estados Unidos tendrá a su primer presidente condenado por sus tribunales, aunque estos cargos no tengan efecto durante su periodo presidencial. Su propuesta de gabinete, también refiere a lo más recalcitrante en el quehacer político y millones de inmigrantes serán sus primeras víctimas. Alguien así no tendría que ser ejemplo y mucho menos portada en ninguna revista.

Así es como entrará al Salón Oval el próximo 6 de enero de 2025, con bríos recargados, con ánimos de venganza, con más kilómetros de muro fronterizo, con encargados férreos para detener la inmigración -cueste lo que cueste- (derechos humanos incluidos), sin nada que perder. Así, con su cara en la revista Time también llegará a la Casa Blanca. En esa portada de la revista donde estuvo Putin, Stalin o el mismo Hitler. (Adriana Sarus, El Heraldo de México, Online)

El embajador en México, ¿acabará con los carteles?

El candidato electo Donald Trump anunció este martes al excoronel Ronald Johnson como su propuesta para la Embajada de Estados Unidos en la Ciudad de México. El republicano se decantó por un halcón, con más de una década de experiencia en las Fuerzas Armadas y 20 años en la Agencia Central de Inteligencia (CIA) (El País, 10 diciembre 2024).

Johnson fue representante de Washington en El Salvador durante el primer mandato del ex presidente Trump, con la encomienda explícita de reducir el impacto de la delincuencia organizada y los flujos migratorios. Lo cual se ha logrado en el transcurso de los años con el presidente Bukele.

La experiencia de Johnson en escenarios de alta tensión y su comprensión de dinámicas complejas le otorgaron una perspectiva única para gestionar los desafíos en la frontera. Su perfil contrasta con el de diplomáticos tradicionales, destacando el enfoque de Trump en priorizar la seguridad y la gestión militar en su política exterior bilateral.

El candidato elector Trump afirmó que Johnson trabajará junto a Marco Rubio, su próximo secretario de Estado, para impulsar políticas que defiendan los intereses nacionales de Estados Unidos en México. El nombramiento aún tiene que ser ratificado por el Senado estadounidense, con mayoría del Partido Republicano.

El propuesto embajador Ronald Johnson tiene una trayectoria de más de cuatro décadas en el servicio público estadounidense y especialista en Seguridad. Estuvo de 1984 a 1998 en el Ejército de Estados Unidos. Estuvo en la CIA, involucrado en tareas de inteligencia para combatir el narcotráfico y el terrorismo, en misiones en Irak y Afganistán (El País, 10 diciembre 2024).

También fue asesor sénior del Comando Sur, una institución clave del Pentágono para coordinar la política militar estadounidense para América Latina. Con este nombramiento, el presidente electo Trump completa así un equipo de funcionarios con un perfil de una política migratoria y antidrogas restrictiva. Además de los nombramientos de Tom Homan como “zar de la frontera” y a la gobernadora de Dakota del Sur, Kristi Noem, como secretaria de Seguridad Nacional.

El perfil de Johnson también presenta retos en un ambiente donde las relaciones bilaterales están marcadas por desconfianza y de presiones por parte del candidato electo Trump. La percepción de una militarización de la diplomacia genera críticas de sectores que abogan por enfoques más tradicionales y diplomáticos. Además, los desafíos internos en México, como el crimen organizado, implican fortalecer la cooperación.

El nombramiento de Johnson refleja cómo la administración Trump buscó alinear sus prioridades de seguridad nacional con la diplomacia internacional. Al mismo tiempo, se aprecia la relevancia de la frontera compartida como un espacio donde convergen problemas globales, como el cambio climático, la migración y el comercio internacional. Johnson será un intermediario crítico para traducir las políticas del presidente electo Trump en acciones concretas que involucran a ambos países.

El nombramiento de Ronald Johnson ofrece importantes lecciones sobre cómo gestionar relaciones bilaterales complejas. En primer lugar, resalta la importancia de designar a figuras que comprendan las dinámicas locales y regionales. En segundo lugar, muestra que el éxito de la diplomacia depende de la capacidad de balancear intereses nacionales con un enfoque cooperativo. Finalmente, subraya que los retos compartidos, como la migración y el comercio, requieren soluciones innovadoras y coordinadas basadas en la seguridad regional.

El nombramiento del ex coronel Ronald Johnson como embajador en México durante el gobierno de Trump marcará un punto de inflexión en la relación bilateral. Su enfoque basado en seguridad y gestión pragmática responderá a las prioridades de la nueva administración republicana, aunque carece de experiencia diplomática convencional. Su gestión implica la necesidad de enfoques multidimensionales para abordar los complejos vínculos entre Estados Unidos y México en el marco de 102 años de relaciones diplomáticas. (José María Ramos, CASEDE, El Sol de México, Análisis, p. 20)

¿Hay condiciones para enfrentar a Trump en el tema migratorio?

El 22 de noviembre del 2016 escribí en The New York Times que ante las amenazas de deportaciones masivas formuladas por Trump durante su primera campaña, el gobierno de México debía adoptar una postura de cierta firmeza. Sugerí a las autoridades mexicanas (de Peña Nieto) que desde luego nos veríamos obligados a aceptar y recibir con los brazos abiertos a todos los nacionales mexicanos que Trump llegara a deportar, pero no a los demás. Planteé que le correspondía a Estados Unidos la responsabilidad de demostrarle a México que cada deportado era un mexicano, y que quienes no pudieran probar su ciudadanía mexicana sencillamente no serían admitidos. Peña Nieto Luis Videgaray optaron por una postura distinta.

Concluyeron que no existía la fortaleza mexicana para oponerse de esa manera a Trump, y a partir de la primavera del año siguiente, cuando comenzaron las primeras deportaciones, recibieron más o menos a quien Trump mandara, insistiendo sin embargo que no aceptaban un acuerdo de Tercer País Seguro entre México y Estados Unidos, como existía entre Estados Unidos y Canadá, y como pedía Washington. No sabemos exactamente cuántos no mexicanos recibió el gobierno de Peña Nieto entre esa fecha y el 30 de noviembre de 2018 cuando salió, pero debe haber sido un número significativo.

Tampoco se supo a ciencia cierta qué ocurrió con los no mexicanos enviados a México durante esos dos años: si permanecieron aquí, si volvieron a irse a Estados Unidos, o si el gobierno de México a su vez los deportó a sus países de origen. No fue una posición especialmente noble y valiente, pero era obviamente lo que los gobernantes mexicanos pensaron que era posible en ese momento. López Obrador y Ebrard hicieron más o menos lo mismo, pero lo formalizaron.

A partir de la reunión secreta de Ebrard con Mike Pompeo en Houston, en noviembre de 2018, y posteriormente ante la amenaza de Trump en mayo de 2019 de imponer aranceles si México no aceptaba a los deportados de todas las nacionalidades, la nueva administración mexicana acordó con Washington el programa llamado Quédate en México. Dicho esquema estipulaba que los no mexicanos que fueran deportados de Estados Unidos a México, o que trataran de ingresar a Estados Unidos desde México, debían esperar su cita con CBP en México.

Si fuera rechazada su solicitud de asilo o fueran deportados por otras razones, permanecerían en México antes de ya sea volver a sus países, o intentar de nuevo el ingreso al norte sin papeles. Ya con el gobierno de Biden, a partir del 2021, y sobre todo a partir de finales del 2022, México llegó a un acuerdo con Washington para que a cambio de que ellos otorgaran 30 mil visas temporales al mes a cubanos, venezolanos, nicaragüenses y haitianos, México admitiría a un número equivalente cada mes de las mismas nacionalidades.

Efectivamente, Estados Unidos sí otorgó esas visas por dos años, que en muchos de los casos ya han vencido. Trump ha amenazado con suprimir el programa de indulto humanitario o humanitarian parole. No se sabe si en realidad Biden envió a México a 30 mil cubanos, venezolanos, nicaragüenses y haitianos cada mes durante el 2023 y el 2024, ni tampoco si dichos deportados permanecieron en México o si México a su vez los envió a sus países de origen.

En otras palabras, ni Peña Nieto ni López Obrador, ni con Trump ni con Biden, se atrevieron a negar la entrada a México a no nacionales deportados por Estados Unidos al carecer de los papeles exigidos. Por un lado, creo que esta decisión fue incorrecta y que había márgenes para escoger otro rumbo, pero por otro debo reconocer que dos gobiernos mexicanos de signos políticos diferentes, ante dos administraciones norteamericanas también de orientaciones distintas, se resignaron ante una posición de debilidad mexicana.

No les fue posible negarse a una aplicación clara del derecho internacional de asilo humanitario, de acuerdo con los cuales ningún país está obligado a recibir nacionales de otros países. Ahora Claudia Sheinbaum y sus colaboradores parecen decir que, a diferencia de los dos gobiernos anteriores, con la nueva administración Trump no aceptarán dicha devolución.

Recibirán desde luego a mexicanos, pero no a decenas o cientos de miles de venezolanos, cubanos, nicaragüenses, haitianos, ecuatorianos, guatemaltecos, salvadoreños, hondureños y nacionales de otros países tanto de América Latina como del resto del mundo. Trump, por su parte ha declarado, sobre todo en los últimos días, que Venezuela, por ejemplo, tendrá que recibir a los 750 mil venezolanos a los cuales Biden otorgó ya sea el estatus de protección temporal (TPS), ya sea el indulto humanitario, y que si no, la dictadura de Maduro enfrentará severas consecuencias económicas.

De acuerdo con Bloomberg, el equipo de Trump ya estableció contactos más o menos secretos con México y otros países (parece que El Salvador) para que efectivamente estos países reciban a ciudadanos de otras nacionalidades. Me encantaría que Sheinbaum tuviera la fuerza necesaria para mantenerse en el rumbo que ha insinuado. Sin embargo, lo dudo. No por ella ni por su equipo, sino simplemente porque México no parece estar en condiciones de enfrentar a Estados Unidos en este tema.

Tal vez Trump no pueda imponer de nuevo el acuerdo de Tercer País Seguro, pero al final del día López Obrador y Ebrard ya habían admitido un acuerdo de facto en este sentido. Ojalá me equivocara, pero no lo creo. Lo que México sí puede hacer, como yo he dicho y muchos otros también, es exigirle a Estados Unidos que asuma el costo de la repatriación de México a los países originarios de quienes nos envíen, y sobre todo, el costo de alojamiento, alimentación, protección, educación, etcétera, de todos los no nacionales enviados por Estados Unidos a México.

Esto ya sucedió, como se ha dicho hasta la saciedad, con Turquía y la Unión Europea en 2015, con millones de refugiados sirios y afganos. Sucede actualmente con el gobierno panameño, que logró que Estados Unidos sufragara los gastos de repatriación de todas las personas que atraviesen el Tapón del Darién y que carecen de los papeles apropiados para permanecer en Panamá o seguir su camino.

Huelga decir que acuerdos parecidos se han celebrado entre distintas naciones europeas y otros países que se encuentran en una situación semejante a la de México. Lo sabremos muy pronto y nada me daría más gusto que equivocarme. Pero en este caso, como en el de las demás amenazas de Trump, me parece que van en serio. La presión será enorme, y México no está en condiciones de resistir más que con soluciones no óptimas, pero finalmente aceptables. O con mentiras, como el gobierno anterior. (Jorge Castañeda, El Universal, Opinión, p. A16)

CARTONES

Sigue prometiendo su muro

Sigue prometiendo su muro

(Fernando Llera, Excélsior, Nacional, p. 12)

Reflexión

Reflexión

(Xolo, 24 Horas, Página 2)