Tal como se previó, agentes del Instituto Nacional de Migración y de la Guardia Nacional iniciaron ayer, en la frontera sur, la contención de la caravana de emergencia, constituida por entre dos y tres mil centroamericanos –hondureños y salvadoreños en su mayoría– que intentan cruzar el territorio para luego internarse en Estados Unidos. La nueva política migratoria impuesta por el desquiciado norteamericano Donald Trump al país, pues, está en marcha…
Ayer, en apego a las instrucciones dictadas desde la oficina principal de Relaciones Exteriores, de su ocupante Marcelo Ebrard Casaubon, en particular, miles de efectivos del INM, del comisionado Francisco Garduño Sánchez, y la Guardia Nacional, del general Luis Rodríguez Bucio, fueron desplegados en el puente fronterizo “Rodolfo Robles”, en Chiapas, así como a lo largo de la rivera de los ríos Suchiate, Usumacinta y Hondo –vías alternas usadas para ingresar de manera ilegal a México– con el exclusivo propósito de impedir “a toda costa…” el ingreso violento, masivo, de migrantes que, de lograrlo, intentarían llegar a la frontera norte. Huelga decir que si bien el arribo de la caravana de emergencia generó ya un primer enfrentamiento con los elementos responsables de guardar el punto fronterizo, lo cierto es que horas después del mismo, ya en un entorno de mayor orden y respeto a la ley y a los derechos humanos, cientos de caminantes fueron recibidos en los puntos de ingreso e informados, inclusive, de programas tales como “Sembrando Vida” y “Jóvenes Construyendo el Futuro” que el gobierno de la 4T ofrece como alternativa para evitar que continúen su tránsito hacia la Unión Americana. (Enrique Aranda, Excélsior, Nacional, p. 14)
Hace algunos años, en una reunión sobre migración en Centroamérica, escuché por primera vez hablar del Triángulo Norte. En un principio creía que tenía una referencia geográfica, algo así como el Cono Sur, pero por más que revisaba el mapa no veía ninguna relación gráfica. Es más, al norte de Centroamérica también está Belice y ésta, como suele suceder, quedaba excluida. Finalmente me decidí a confesar públicamente mi ignorancia preguntando por qué le llamaban Triángulo del Norte a El Salvador, Guatemala y Honduras. Y la respuesta que me dieron fue simple y contundente: ¡triángulo igual a tres! (Jorge Durand, La Jornada, Opinión, p. 16)
Sheinbaum y Durazo siguen firmes
Por otro lado, ante la amenaza de que la caravana de migrantes centroaméricanos crucen México rumbo a EU, la presencia de la Guardia Nacional en Chiapas y Tabasco ha sido el elemento de contención de mayor eficiencia. La preocupación por el riesgo de la infiltración de terroristas islámicos por nuestro país, causa gran intranquilidad al gobierno de Donald Trump. La visita a México, la semana pasada, del fiscal de Estados Unidos, William Barr, coincidió con el inicio de la marcha de migrantes que salió de San Pedro Sula anunciando su decisión de llegar hasta la frontera estadounidense. Alfonso Durazo estuvo muy pendiente de la actuación de la Guardia Nacional en el apoyo al Instituto Nacional de Migración, a efecto de que se impidiera el paso, con fines de tránsito, de los centroamericanos. (José Luis, El Heraldo de México, País, p. 8)
Una nueva caravana migrante llegó ayer a la frontera sur de México, pero lo que más llamó la atención a los sectores sociales que dan seguimiento al tema fue que ni una gota de indignación se generó en las “benditas redes sociales” frente al portazo que las fuerzas de seguridad mexicanas les dieron a los centroamericanos. Cómo cambian los tiempos, nos dicen, pues una acción exactamente igual hace apenas año y medio, pero con otro gobierno al frente, hizo a más de uno rasgarse las vestiduras, mientras que ahora prefieren simplemente hablar de otras cosas. (Bajo Reserva, El Universal, p. 2)
UPPERCUT: Quedó enterrada la política buena onda de AMLO para enfrentar la caravana de migrantes indocumentados provenientes de Centroamérica. La 4T cambió el ofrecimiento de las visas de trabajo, de estancia en el país y de apoyo económico por los garrotazos, como ayer, cuando fue frenada la nueva ola de migrantes que intentaban cruzar la frontera sur. (Alejandro Sánchez, El Heraldo de México, País, p. 05)
Este año se pone a prueba la nueva óptica oficial de la migración. El rigor policial es evidente por los números de deportaciones y las capturas (presentados como “rescate”) de quienes van hacia el norte. Sin duda, el Gobierno de la República está en su derecho de aplicar esas acciones como parte de una política migratoria general, pero su otra promesa, retener a la población con desarrollo y oportunidades de trabajo en sus países de origen, es indispensable para que esto no quede en mano dura a secas. (La Esquina, La Crónica Hoy, P.p)
Veterano de los círculos del poder en Washington; halcón inclinado a la mano dura, el procurador norteamericano William Barr nos visitó por segunda ocasión en un mes, con una agenda que busca poner al gobierno mexicano contra la pared. Será cada vez más difícil presentar su injerencia como colaboración y no lo que es: puño de hierro envuelto en guante de terciopelo.
Este visitante incómodo habría dejado claro que la Casa Blanca está aún lejos de sentirse cómoda frente a cómo se maneja el problema de la migración, que consideran un peligro para la seguridad nacional, un vector del crimen organizado y un fenómeno dominado por el negocio del tráfico de personas. (Robert Rock L., El Universal, Nación, p.A10)
Que el NL sigue, lo decimos con matices, quienes criticamos la austeridad presupuestal que obliga a “esterilizar” millonarias reservas monetarias pese al crecimiento cero; la promesa de reforma fiscal… hasta 2021; la agudización de la violencia (especialmente contra activistas y dirigentes indígenas, mujeres, jóvenes); tener una moneda fuerte (apreciada) por altas tasas de interés que atraen la inversión extranjera especulativa; la casi nula creación de empleos y la caída de la inversión pública; la transmutación de la “mafia en el poder” (los mega-ricos) en consejo asesor presidencial; las cesiones a Trump cambiando la figura de la Guardia Nacional y asignándole contener a migrantes; las inspecciones laborales, concedidas para ratificar un T-MEC lesivo a México; el maquillaje de viejos mega-proyectos del foxismo (Trans-Istmico) y el impulso a los suyos propios (el Tren Maya y la Refinería de Dos Bocas), mediante consultas a modo sobre ellos. (Alejandro Álvarez Béjar, El Universal, Opinión, p. A13)
Atención prioritaria en 2020 para la política exterior del presidente López Obrador debe ser la relación con el Istmo Centroamericano. Los medios de comunicación y las redes sociales determinan en gran medida la importancia de casi cualquier tema. Despiertan el interés colectivo y la atención de los políticos cuando surge una crisis o un evento inesperado (las caravanas de migrantes) y las dejan de incluir y con ello, desvanece el interés por las mismas. Lo anterior sucedió con la “crisis centroamericana”. Trump hizo de ello un tema de “seguridad nacional”, impuso a México obligaciones de largo alcance y una vez que los flujos disminuyeron (porque no han terminado), el “enorme reto” fue olvidado. ¿regresarán los flujos masivos? ¿mantendremos la Guardia Nacional en labores de contención migratoria? ¿habrá recursos económicos en apoyo desarrollo de la región? (Gustavo Mohar, Excélsior, Nacional, p. 8)

(Osvaldo, El Sol de México, Análisis, p. 15)

(Redacción, La Prensa, Editorial, p. 6)

(Fernando, Excélsior, Nacional, p. 8)