Sin concesiones el balance que hizo la Oficina de Washington para América Latina (WOLA) sobre las relaciones del gobierno de Biden con los países al sur del río Bravo, a un año de su llegada a la Casa Blanca.
Dice que si bien el demócrata liquidó la agresiva retórica antimexicana que caracterizó a Donald Trump, subraya que ningún área de la política hacia América Latina ha sido más “decepcionante” que sus vacilantes políticas migratorias.
WOLA señala que Biden se ha centrado principalmente en presionar a México para que detenga a los migrantes en su frontera sur, con graves consecuencias humanitarias.
“El enfoque primordial en la aplicación de la ley migratoria de la administración de Trump predomina a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México”, asegura el análisis de los expertos.
Añade: “Esto es así, incluso para familias, niños y niñas vulnerables que buscan protección. Hoy, la doble barrera del Título 42 y la renovación, ordenada por la Corte de Quédate en México continúan devolviendo a decenas de miles de migrantes y solicitantes de asilo a los peligros del territorio mexicano”. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)
Ayúdenos a que se haga realidad el Plan de Desarrollo Integral (PDI) para Centroamérica”, pidió la doctora Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, a los asistentes a la Reunión de Embajadores y Cónsules 2022.
El encuentro anual fue celebrado en la CDMX a instancias de la Secretaría de Relaciones Exteriores (enero 11 al 13) para discutir la política exterior mexicana, en la cual el tema migratorio es de suma relevancia.
El problema no es nuevo, como tampoco los intentos de solución.
Sin ir más lejos, en 2014 y cuando Joe Biden era vicepresidente de los EUA en la administración de Barak Obama, estuvo a cargo las negociaciones con líderes del Triángulo del Norte -Guatemala, El Salvador y Honduras- para aterrizar un paquete de ayuda por cuatro mil millones de dólares anuales. Para su sorpresa, que no para la nuestra, pocos fueron los resultados porque una parte de los recursos se consumieron en corrupción y burocracia.
Donald Trump no tuvo tanta paciencia. Después de escalar las detenciones de indocumentados en la frontera durante 2019, amenazó con recortar los planes de ayuda a los tres países, si no contribuían decididamente a detener la migración.
Poco antes, los presidentes de México, El Salvador, Guatemala y Honduras suscribieron un entendimiento para una nueva relación, a fin de promover el desarrollo regional. Lo hicieron en fecha memorable: la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador.
Quien agarró el toro por los cuernos fue la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y en 2019 presentó el Plan con cuatro pilares: “i) desarrollo económico; ii) bienestar social; iii) sostenibilidad ambiental, cambio climático y adaptación, reducción del riesgo de desastres, y iv) gestión integral del ciclo migratorio.”
Basta leer el documento para convencerse de sus bondades; como bien dice la doctora Bárcena, “articula propuestas del todas las agencias, fondos y programas del Sistema ONU que actúan en la región”.
El Plan cuenta con 15 programas temáticos y 114 proyectos listos para ponerse en marcha, involucrando a la sociedad civil organizada, empresas, las agencias de ayuda y los gobiernos, para trabajar a nivel regional, nacional, local y sectorial.
Desde su perspectiva, la zona requiere un nuevo modelo de desarrollo, basado en la sustentabilidad, la integración, el aprovechamiento de su ubicación geográfica, la tradición cultural y las capacidades productivas.
La llegada de la pandemia lo único que hizo fue exacerbar las debilidades estructurales de los tres países y el sur de México, así como la urgencia de implementar el PDI.
Como todo lo bueno, el PDI tiene un “pero”. Requiere 45 mil millones de dólares a ser invertidos en cuatro años… Y nadie los ha puesto todavía.
El 2021, la vicepresidenta de EUA, Kamala Harris, anunció inversiones privadas y apoyos gubernamentales por algo así como cinco mil millones de dólares. Encabezados por España, varios países y organizaciones europeas prometieron 110 millones dólares para 2022. Muy generosa la ayuda, pero muy lejos de lo que se requiere.
Por razones humanitarias y políticas la migración no debe continuar, pero en un contexto de inflación internacional, la cuarta ola de COVID10 y una economía mundial que no acaba de asentarse, veo difícil que los apoyos económicos al PDI prosperen.
Espero estar equivocado. Pero mientras, ¿qué hacemos? (Leopoldo Mendívil, La Crónica de Hoy, Política, p. 5)
Crisis migratoria
Ayer el canciller Marcelo Ebrard y su homólogo de Guatemala, Pedro Brolo, inauguraron el consulado honorario de ese país en Toluca. Los diplomáticos además refrendaron el compromiso para impulsar una migración segura, ordenada y legal, así como seguir trabajando en las investigaciones del lamentable hecho ocurrido el 9 de diciembre en Chiapas, y combatir las redes de tráfico y trata de personas en la región. Mucha investigación, pero pocos resultados ante la crisis migratoria. (El Financiero, Nacional, p. 29)
Rescatando a mexicanos
Mar y tierra, nos dicen, está moviendo el embajador de México en Nueva Zelanda, Alfredo Pérez Bravo, para repatriar a los dos ciudadanos mexicanos que se encuentran en Tonga, donde más se ha resentido el impacto de la erupción de un volcán submarino. La instrucción del canciller Marcelo Ebrard es procurar que ambos estén sanos y salvos en todo momento. (El Heraldo de México, La dos, p. 2)
Bienvenido, welcome
Dos años de pandemia han propiciado que los países se alejen desde sus vínculos culturales y comerciales, especialmente a través del turismo. Algunas naciones lo intentan revertir, a pesar de la variante Ómicron y su alto nivel de infección, mientras que otros persisten en el aislamiento. México parece arrimarse al primer caso. Un esfuerzo integrado por más de 10 dependencias federales fue lanzado ayer, “Amigas y Amigos de México”. A la cabeza, la cancillería de Marcelo Ebrard, desde donde ha quedado claro que la misión es presumir al país, ahora utilizando recursos de la tecnología y modernizando servicios migratorios. A esperar los puentes. ¿Será? (24 horas, La dos, p. 2)
¿Trump y Ron DeSantis lucharán por la nominación presidencial del Partido Republicano en 2024?
Se van asentando las probables candidaturas de los dos principales partidos de EU. Del lado demócrata, la vicepresidenta Kamala Harris, de 57 años, se ha desfondado con una aceptación para la presidencia de un lastimoso 13 por ciento (https://bit.ly/3fyTKfQ) –pese al apoyo del eje Silicon Valley/Wall Street/Hollywood (https://bit.ly/34VSC3L)–, mientras la aprobación de Biden (79), sigue periclitando a niveles preocupantes y Hillary Clinton empieza a mover sus piezas para ser de nuevo la candidata presidencial en 2024. Aquí habría que matizar ya que el muy popular gobernador de California, Gavin Newsom (54), puede encumbrarse como el caballo negro. Tampoco se puede eliminar una candidatura de la muy popular Michelle Obama (58), la esposa del ex presidente.
Del lado republicano pareciera existir mayor claridad con el retorno del trumpismo, con o sin Trump, debido a los graves errores de la dupla Biden/Harris: desde el sensible contencioso de la migración, pasando por la incoercible hiperinflación, hasta la ineptitud en manejar la nueva variante del covid-19. La claridad se debe a una sencilla dicotomía para ungir al candidato presidencial republicano: o repite Trump o bendice a su sucesor.
Cabe señalar que el nepotismo dinástico de los Bush no entendió el zeitgeist de la dinámica electoral de los republicanos que tampoco asimilaron los Cheney, ni la hija de McCain ni Chris Christie ni el mormón Mitt Romney. Tampoco representa mayor peligro la candidatura del cubano-canadiense-texano Ted Cruz, quien no ha ofuscado para nada a Trump.
Trump filtró su furia en forma privada contra el popular gobernador de Florida, Ron DeSantis (43), a quien considera una personalidad aburrida y sin carisma, amén de ingrato y quien, a su juicio, no tendría la menor posibilidad de ganarle la nominación (https://bit.ly/3FRYlVn). Si a unos políticos les ha ido pésimo con el manejo de la pandemia, a otros les ha ido muy bien, como al gobernador de Florida, con 20 millones de habitantes, quien sería el favorito, según las encuestas (https://politi.co/3GKqcI8), si Trump no es considerado candidato. DeSantis está muy por encima del malhadado ex vicepresidente Mike Pence. (Alfredo Jalife Rahme, La Jornada, Política, p. 14)