Opinión Migración 190321

Quebradero / Biden y sus preocupaciones por el vecino

 

El gobierno de Joe Biden está buscando por convicción y deber resolver los muchos problemas internos en EU y para lo que se está valiendo de todo.

 

Estamos ante un político profesional y experimentado, es por ello que estamos teniendo muchos menos aspavientos que con Trump. Como sea, Biden ya está soltando las manos. Arremetió contra el presidente ruso por su presunta participación en las elecciones de EU, le dijo “asesino” lo que fue ocasión para que Vladimir Putin le respondiera “el que lo dice lo es”, así se llevan.

 

Biden está echando a andar una maquinaria que podría beneficiar indirectamente a nuestro país. Ya se abrió la negociación para enviarnos vacunas, no tanto por hacernos el favor, sino porque hacerlo es un asunto de seguridad nacional, a la vez que todo indica que en su acaparamiento le andan sobrando; la negociación incluye a Canadá.

 

La decisión no parece tener que ver con la solicitud que hizo López Obrador. Tiene que ver más con una coyuntura interna que lo está llevando a diseñar una estrategia de varias bandas, porque sabe bien lo que significa que mientras se vaya resolviendo en su país el coronavirus tiene un vecino con un gran problema; el riesgo está latente mientras México siga entre la espada y la pared y con aplicación de vacunas a cuentagotas.

 

EU no tiene amigos lo que tiene son intereses. Como decía Adolfo Aguilar Zinser “somos su patio trasero”, expresión que a muchos molestó e incluso indignó, pero hasta ahora nadie ha podido decir lo contrario.

 

Los problemas de México están llevando a que el gobierno de Joe Biden tenga que voltear hacia nuestro país quizás como pocas veces se ha hecho en las últimas décadas. Nos hemos convertido en una preocupación mayor que tiene al tema migratorio como su centro.

 

Biden debe saber que la reforma migratoria que está instrumentando, por fin alguien parece que lo está haciendo, resuelve parte del problema, pero en el corto plazo sigue teniendo un gran reto con los migrantes en la frontera con México que están solicitando su ingreso al país.

 

Algunas investigaciones llegan a registrar 100 mil migrantes, a lo que hay que sumar el delicado y grave problema que significa la llegada de menores sin padres o tutores.

 

EU ve venir un problema mayor, en tanto que México lo tiene desde hace tiempo en medio de una muy confusa estrategia. Con Trump el gobierno dejó que las cosas pasaran, a pesar de que arremetía día con día contra el país, a lo que se sumaba su obsesión por la construcción de un muro. Poco o nada se dijo desde el Gobierno mexicano y el Presidente, quien en sus tiempos de campaña aseguró que le iba a poner un alto al empresario ahora expresidente.

 

Ahora con Biden la estrategia es esperar una reforma migratoria que le puede quitar a México parte del problema multilateral. Cualquier solución debe contemplar lo que sucede en El Salvador, Honduras y Guatemala al menos.

 

Se propuso hace pocos años una ayuda a estos países para incentivar inversión, generar empleos y crear condiciones de vida distintas que inhiban la migración. Sin embargo, hasta ahora todo sigue igual en estos países, los cuales siguen esperando que algún día les llegue lo prometido por Trump y López Obrador, en ese orden.

 

El país se puede ver beneficiado por la aprobación en el Congreso de EU por el paquete económico propuesto por Biden, se empiezan a presentar algunos indicadores.

 

Al presidente de EU le andan preocupando temas que tienen que ver con nuestro país. Aparecemos en su agenda, pero no pensemos que por ello vamos a dejar de ser su patio trasero.

 

RESQUICIOS

 

Se está cumpliendo un año de que el país empezó a padecer los brutales efectos del coronavirus. Seguimos con la idea de que en un primer momento se minimizó la pandemia. El balance es hasta ahora desigual, lo cual se confirma con la aplicación de vacunas; muy probablemente hayan fallecido hasta ahora cerca de 500 mil personas con nombre y apellido. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, Opinión, p.2)

 

Pepe Grillo

 

Préstamo condicionado

 

Hoy en la mañanera se dará el anuncio oficial de que 2.5 millones de vacunas AztraZeneca que estaban en poder del gobierno de EU llegarán a México.

 

Es una operación ganar-ganar porque esas vacunas no han sido aprobadas para su uso por las autoridades de salud norteamericanas y a nosotros nos urgen.

 

No las regalan, las prestan y se tienen que regresar, pero eso es lo menos hay que recibirlas con beneplácito.

 

Como Joe Biden no es un alma de Dios ni tiene por qué serlo, su gesto viene acompañado de una atenta petición que el gobierno mexicano no puede rechazar: apretar los controles en la frontera entre México y Guatemala para evitar que migrantes centroamericanos pasen por nuestro país y acampen a las puertas EU.

 

Ya comenzamos a cumplir nuestra parte. (La Crónica de Hoy, Opinión, p.3)

 

Trascendió

 

Que Florián Tudor, presunto líder de la mafia rumana, dejó plantada a la Unidad de Inteligencia Financiera y no acudió a la comparecencia que tenía el pasado 12 de marzo, con lo que perdió su derecho de audiencia que él mismo exigía y sus cuentas seguirán congeladas. A diferencia de sus reuniones en la Fiscalía Anticorrupción y en la Secretaría de Seguridad, donde fue recibido por orden presidencial, en la UIF que encabeza Santiago Nieto tenía que dejar celulares y equipos de tecnología en la puerta, por lo que iba a ser imposible grabar la charla de manera clandestina.

 

Que Rusia ya había previsto algún golpe de Occidente y no precisamente el título de “asesino” que Joe Biden lanzó a Vladímir Putin, sino en el tema médico, y ahora se conoce del decomiso de más de 5 mil dosis de una vacuna etiquetada como Sputnik V en Campeche, por parte del SAT y la Sedena, que estaban programadas para trasladarse a Honduras y que Moscú tacha de “dosis falsas” y de “campaña de desprestigio”. Hace una semana, el Kremlin expuso que según reportes de inteligencia, se cocinaba de este lado del mundo un ataque de desinformación sobre “la ineficiencia y el peligro” de su biológico y el riesgo de muertes masivas.

 

Que el mando de Relaciones Exteriores para América del Norte, Roberto Velasco, precisó que “migración y vacunación contra covid-19 son temas distintos”, por lo que nada tiene que ver el plan de Washington de envío de 2.5 millones de dosis de AstraZeneca, biológico aún no aprobado en EU, con las nuevas restricciones a la frontera con Guatemala y Belice, más las fijadas sobre el río Bravo. No, pues quién podría ser tan malpensado, licenciado. (Milenio, Editorial, p.2)

 

En Privado / Las vacunas, el gran pendiente

 

Hoy por la mañana, Marcelo Ebrard anunciará que el presidente Joe Biden mandará a México dos y medio millones de dosis de la vacuna de AstraZeneca, que en Estados Unidos no se aplica.

 

Ayer, Ebrard adelantó que estaba en esa negociación y que hoy tendría buenas noticias, a lo que la vocera de la Casa Blanca respondió que, efectivamente, Biden nos donará esas vacunas en una negociación paralela que incluye una mayor aplicación del gobierno de López Obrador al tema migratorio. Es una conversación que tiene varias capas, dijo.

 

Y sí, esta relación tiene varias capas que me parece en Palacio Nacional no acaban de entender, sobre todo después de la relación López Obrador-Trump.

 

Biden no es Trump ni la relación es la misma, aunque López Obrador sí. Ahí está su mensaje a Vladímir Putin, al que acusó de asesino, lo que aquí tienen que traducir.

 

Pero vuelvo al tema de las vacunas. Al día de ayer, 646 mil 802 mexicanos de 126 millones habían recibido la dosis completa. De ese número, 592 mil 522 son profesionales de la salud, cuando todos debían estar inmunizados en febrero.

 

Y otro dato: de los 15.1 millones de mexicanos mayores de 60 años, solo 36 mil 851 tiene completo el esquema de vacunación, y solo 3 millones 447 mil 555 han recibido la primera dosis.

 

Yo creo que al presidente López Obrador no le están diciendo la verdad en cuanto a metas y avances, proyectos y realidad, y por eso su optimismo. Pero la necia realidad no responde a esa ilusión.

 

RETALES

 

  1. REACCIÓN. Jenaro Villamil, presidente del Sistema de Radiodifusión del gobierno, reaccionó a la columna de ayer sobre el uso de los medios del Estado para rematar a los ajusticiados en la mañanera y me mandó decir me confundía de época, para distraer del uso de esos medios públicos como instrumentos del linchamiento oficial. Esos medios del Estado que preside deben difundir las políticas públicas pero de ninguna manera denostar a los particulares, como ha hecho siempre Villamil, porque no tienen foro para defenderse;

 

  1. GEOLOCALIZACIÓN. A partir de este martes, todas las operaciones bancarias a través de dispositivos móviles serán geolocalizadas por los bancos para reducir los fraudes cibernéticos. Tanto Rodrigo Brand, presidente ejecutivo de la Asociación de Bancos de México, como el consultor Mario Di Constanzo, me hablaron del disparo en los fraudes cibernéticos. Di Constanzo informó que el año pasado sumaron 20 mil millones de pesos; y

 

  1. TOPE. En el aniversario de la expropiación petrolera, ayer en Tabasco, cerca de los pozos que bloqueaba a principios de los 90, López Obrador anunció que la producción petrolera se ajustará a la demanda nacional y que en su gobierno solo se producirán 2 millones de barriles al día, cuando hoy apenas llegan a 1.7 millones. (Joaquín López Dóriga, Milenio, Opinión, p.3)

 

Estrictamente Personal / Vacunas, pero pórtese bien

 

Estados Unidos propone y México dispone. Lo hizo el presidente Andrés Manuel López Obrador con Donald Trump, y ahora lo hace con Joe Biden. Con el primero compartía ideología y le tenía miedo; con el segundo sólo le tiene miedo y necesidad de él. Si quería dosis para enfrentar su creciente déficit de vacunas antiCovid, tenía que aplicarse, y por la cronología de sucesos, la demostración que López Obrador tenía que darle a la Casa Blanca era poner freno a la inmigración centroamericana en la frontera sur, y que dejara de ser laxo en su política migratoria. Trump y Biden resultaron lo mismo, aunque con diferentes métodos: el primero dio golpes en la mesa para lograr su objetivo; el segundo utilizó la diplomacia y cambió aranceles por vacunas para alcanzar su meta.

 

Funcionarios mexicanos repiten que no se trató de un quid pro quo, y Roberto Velasco, director para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores, declaró a The New York Times que las vacunas y la migración son temas separados. Pero, como se suele decir, son demasiadas coincidencias para ser coincidencias, sobre todo por los antecedentes. La posición de López Obrador con Biden como presidente electo imposibilitó la construcción de una relación fluida. La relación bilateral había sido muy tortuosa, incluso, en los últimos meses de Trump, por los casos del general Salvador Cienfuegos y Julian Assange.

 

Desde que el Presidente ordenó divulgar los documentos de la DEA sobre el general Cienfuegos, el entonces embajador Christopher Landau, como represalia inmediata, desarticuló todos los enlaces de la embajada con el gobierno, así como los contactos con los servicios de inteligencia. Y cuando López Obrador anunció que le daría asilo político a Julian Assange, le hizo un extrañamiento a Ebrard, quien se había enterado de la idea del Presidente al mismo tiempo que el diplomático, en la mañanera. Ebrard estaba bastante molesto, pero fue a un acuerdo con López Obrador del que salió peor, porque el Presidente le pidió que hiciera gestiones inmediatas con el gobierno inglés para que les entregaran a Assange.

 

López Obrador, que desconoce, entre otras cosas, cómo funciona la política exterior, dejó a México sin contactos con Estados Unidos, que sólo se dieron por iniciativa de Washington, que lo ha reducido a un papel reactivo. Por eso, cuando le pidió a Ebrard retroalimentación de Washington a su reunión virtual con Biden, le respondió que no tenían ninguna. El gobierno ha tenido que bailar al ritmo que le marca Washington, por el profundo desconocimiento de López Obrador de cómo funcionan allá.

 

En el tema migratorio, como le sucedió con Trump, minimizó las señales de molestia, y dejó de atender la migración hacia Estados Unidos. Cuando los funcionarios estadounidenses se quejaron hace unas semanas de ello, los mexicanos dijeron que no era cierto. Lo que vino después siguió el libreto que utilizan en Washington para presionar. Primero vinieron las notas de prensa en The Washington Post, The Wall Street Journal y Los Angeles Times sobre la creciente crisis migratoria en la frontera con México, y el alto número de niños no acompañados. Luego señalaron que la presión en instalaciones fronterizas, particularmente en Texas, era resultado de la incapacidad del gobierno mexicano para frenar la migración centroamericana. Entonces se publicó en el Times que el gobierno de Biden estaba presionando a México para que resolviera el problema.

 

El propio Biden, señaló el Times, le pidió a López Obrador hacer algo al respecto durante su reunión virtual, y de acuerdo con las corresponsales del diario neoyorquino, la petición específica fue que fortaleciera su vigilancia en la frontera con Guatemala. ¿Qué sucedió ayer? Ebrard anunció que, por razones sanitarias, se cerraba todo el tránsito no escencial en las fronteras norte –¿a quién querrá engañar el canciller?–, una medida que lleva un año, y sur, con lo que México hará, al final de cuentas, lo que pidieron los estadounidenses.

 

La respuesta a su cesión no se hizo esperar. Una vez más, tocando por partitura. Primero, una filtración a la agencia Reuters anticipó que darían en calidad de préstamo 2.5 millones de vacunas a México, y después, la vocera de la Casa Blanca, Jen Psaki, agregó que aún faltaban por definirse algunos detalles, lo que explica por qué hasta hoy tendrá López Obrador la respuesta oficial de Biden. Psaki subrayó también que el tema migratorio y las vacunas no estaban vinculados, aunque se empalmaban. A una pregunta directa sobre si había condicionamientos en el briefing diario de la Casa Blanca, añadió que hay “varias conversaciones diplomáticas –conversaciones paralelas–, (y) muchos niveles de conversaciones”, que se mezclan en las discusiones.

 

Los eufemismos estadounidenses siempre han sido de antología. Oficialmente, no se dieron vacunas a cambio de incrementar vigilancia fronteriza, pero en la práctica eso sucedió. Por semanas presionaron a México para frenar la inmigración, pero López Obrador no ordenó ninguna acción hasta que lo llevaron a un máximo punto en la negociación para obtener vacunas. A eso se refería Psaki por los niveles de conversaciones. La actitud de México cambió, y lo notaron en Washington.

 

El secretario de Estado, Antony Blinken, encabezó la negociación en “conversaciones paralelas” con Ebrard –también participó activamente la embajadora Roberta Jacobson, que atiende la frontera con México en el Consejo Nacional de Seguridad–, y como reflejó The Washington Post, “el gobierno se mostró agradablemente sorprendido por la respuesta de México. El gobierno tenía temor sobre las negociaciones con López Obrador, un líder populista que desarrolló relaciones cordiales con Trump”.

 

Con estos giros coyunturales radicales, es fácil tomarle la medida a López Obrador. No tiene el equipaje de Fidel Castro o Hugo Chávez. Parlotea muchas cosas en Palacio Nacional y arremete contra sus molinos de viento. Pero en privado, es mucho menos determinante y más flexible. No come lumbre. La fiera de las mañaneras, hoy es como lo fue con Trump, un cordero en la Casa Blanca. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Opinión, p.36)

 

Bajo Reserva

 

No hubo trueque AMLO-Biden: SRE

Y a propósito de política exterior, en la cancillería aseguran que los temas de cooperación frente a la pandemia y la gestión migratoria con Estados Unidos no forman parte de la misma conversación, ni es una cosa por la otra. Sostienen que son dos temas diferentes que negocian personas diferentes, por lo que nada tiene que ver el anuncio de ayer en el que el gobierno del presidente Joe Biden finalmente accedió a canalizar a México 2.5 millones de vacunas AstraZeneca que tiene como excedente, con el anuncio de que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador realizó, también ayer, acerca de que cerrará sus fronteras en el sur y el norte para evitar contagios de Covid-19. Es decir, no hubo trueque de vacunas por cierre del paso de centroamericanos hacia Estados Unidos. Los dos anuncios el mismo día fueron pura coincidencia. (El Universal, Editorial, p.2)

 

Apuntes Globales / Vacunas por migrantes

 

Medios estadounidenses y mexicanos han especulado que se está dando un quid pro quo: Estados Unidos nos adelantará vacunas y México se compromete a filtrar a los migrantes en tránsito llegando a la frontera México-Estados Unidos.

 

Es manifiesta la sed tanto de Canadá como de México por las vacunas. Y en ese sentido, es de celebrarse el adelanto que hace el gobierno de Biden. El nuevo inquilino de la Casa Blanca entiende que el bienestar de su país está ligado al de sus vecinos y buscó y encontró la oportunidad de adelantarnos un número importante de vacunas.

 

¿Por qué no es manifiesta la sed de AMLO por evitar una crisis migratoria en la frontera con Estados Unidos?

 

La crisis en la frontera que se deseaba evitar en el arranque del gobierno de Biden ya está aquí –están llegando masivamente migrantes a la frontera sur de Estados Unidos–. Y los republicanos y los antimigrantes en Estados Unidos se han unido nuevamente para señalar que la frontera está fuera de control.

 

The New York Times, por ejemplo, durante lunes, martes y miércoles de esta semana tuvo una nota de primera plana sobre esta llegada masiva de niños y familias centroamericanas y otros nacionales como venezolanos y cubanos que, aprovechando el agua revuelta, intentan alcanzar el sueño americano.

 

En lo que va del año fiscal (1 de octubre), el Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos reporta que se han registrado 396 mil migrantes, en comparación con 201 mil 600 durante el mismo periodo del año pasado. En febrero de 2021, la Patrulla Fronteriza aprehendió a cerca de 100 mil personas, más de cinco veces que en febrero del año anterior.

 

Mientras la crisis migratoria se ha ido gestando, AMLO simple y sencillamente ha estado en otra cosa –reforma eléctrica y su pleito con el Poder Judicial–. Esta aparente despreocupación de AMLO, me parece, es el motivo de la especulación de los diarios: vacunas por migrantes.

 

Los críticos de AMLO han señalado que para que reaccione hay que amenazarlo. Trump lo hizo en mayo de 2019 –o frenan a las familias de migrantes centroamericanos o les imponemos aranceles de 5% mensual hasta llegar al 25%–. Y México se aplicó y filtró a los migrantes en tránsito.

 

Me parece que ahora el tema es más complejo. En junio de 2019, el gobierno de AMLO pudo, de manera relativamente eficiente, filtrar y contener el flujo de familias centroamericanas. Cambió en 180 grados su política migratoria y su narrativa. De “bienvenido hermano centroamericano” a “no vas a transitar por territorio nacional”. Pero los filtros mexicanos estaban respaldados por la retórica abusiva y los muros de Trump.

 

Ahora fue Biden el que cambió el discurso migratorio de Estados Unidos en 180 grados. Los migrantes son bienvenidos. Ya abrió las cortes migratorias y los peticionarios de asilo centroamericanos esperando en nuestro país a través del programa Quédate en México están pasando a Estados Unidos y será en ese país donde esperen el término de su proceso de asilo.

 

En los tiempos de Biden, la narrativa que han creado los polleros y traficantes de personas, pero también muchas organizaciones sociales de buena voluntad, señala que llegó el momento de correr a la frontera de Estados Unidos, pues el nuevo gobierno les dará cabida a todos.

 

El capital político que le está metiendo Biden personalmente a la reforma migratoria y a procesos migratorios más humanos simplemente no tiene precedente. La enjundia de Biden por la reforma migratoria ha sorprendido, incluso, a sus propios seguidores.

 

El país más beneficiado de una reforma migratoria después de Estados Unidos sería México. Si se habla de los DACA, casi el 80% son connacionales; si se habla de irregulares, más del 50%. Nuestra gente en Estados Unidos tiene todo que ganar. Sobra decir que las aspiraciones migratorias de Biden son un bálsamo para nuestra gente en Estados Unidos y, por ende, para sus familiares y redes en México.

 

AMLO tiene que dar la cara por los migrantes. Por los mexicanos y los centroamericanos. Su gobierno aún puede evitar que se profundice la crisis migratoria en la frontera.

 

Hay que tener claro que quienes van a ganar si la crisis se profundiza y la frontera se sale de control son Donald Trump y los grupos supremacistas blancos que lo adoran. Los conservadores en Estados Unidos no sólo le negarán a Biden sus legítimas aspiraciones migratorias, sino que tendrán un trampolín político enorme para arrebatarle a los demócratas la mayoría de las cámaras legislativas en noviembre del 2022 y perfilarse para la Casa Blanca en el 2024. (Rafael Fernández de Castro M., El Financiero, Opinión, p.27)

 

Gran Angular / Cómo se alcanzó el acuerdo de las vacunas con Estados Unidos

 

Para quienes vaticinaron venganzas de Biden porque AMLO visitó a Trump en Washington y porque no lo felicitó hasta que su victoria fue oficializada, nada grato debe ser que las relaciones bilaterales con Estados Unidos y regionales, con Canadá incluido, fluyan hasta ahora en términos inmejorables y recíprocamente beneficiosos, a cuenta –claro está– de los intereses económicos y políticos que apuntala el T-MEC en América del Norte.

 

Hoy a primera hora, no necesariamente en la conferencia de prensa mañanera, los tres países darán a conocer simultáneamente el acuerdo alcanzado para que Estados Unidos transfiera dos millones y medio de vacunas contra el Covid-19 a México, y un millón y medio a Canadá. Este es el inicio de una amplia cooperación en vacunas, dijo anoche el secretario mexicano de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, al confirmar el acuerdo.

 

Las vacunas autorizadas por Biden son de AstraZeneca, de las que el gobierno que preside tiene una reserva estimada en más de siete millones de dosis, aunque su aplicación allá todavía no ha sido autorizada por las autoridades sanitarias estadounidenses, lo que –según las fuentes consultadas por esta columna– ocurrirá durante las próximas semanas.

 

Esta decisión –explicó la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki– se sustentó en dos puntos:

 

  1. Que la pandemia no conoce fronteras y que para contenerla es preciso asegurar que sus vecinos también lo hagan; y 2. Que mientras esperan la aprobación del biológico de AstraZeneca, es factible ayudar a otros países.

 

En el caso de México, los dos millones y medio de dosis de AstraZeneca liberadas por el gobierno estadounidense llegarán en calidad de préstamo. Serán repuestas conforme nos empiecen a llegar las adquiridas mediante el mecanismo Covax, de la OMS, y conforme avance el enfrascado de 74 millones de vacunas de esa farmacéutica en la planta de Ocoyoacac, Estado de México, del laboratorio mexicano Liomont.

 

Ese proceso, como aquí le hemos informado, está retrasado por la falta de insumos para el envasado y por el proceso regulatorio mexicano. Liomont, de Alfredo Rimoch, preveía tener las primeras dosis enfrascadas hacia finales de este mes, pero –según se supo– la demora llegará a mayo próximo.

 

Las dosis de AstraZeneca forman parte de la columna vertebral del plan nacional de vacunación, por lo que la tardanza en su disponibilidad y el hecho de que 13 países europeos suspendieran su aplicación ante la presunción de que estaba propiciando la formación de coágulos en quienes la recibieron, habían encendido los focos rojos.

 

En este sentido, es buena noticia que la disponibilidad se agilice con los dos y medio millones de dosis que enviará Estados Unidos y que servirán para asegurar la segunda aplicación de los 870 mil adultos mayores que la recibieron en febrero pasado. Y también lo es que la Agencia Europea de Medicinas haya dictaminado ayer que la vacuna de AstraZeneca es segura y eficiente, sin que esté asociada al riesgo de formación de coágulos.

 

Sin menospreciar la buena disposición mostrada en esto por el gobierno de Estados Unidos, queda claro que se trata de acuerdos que se toman sobre la base de ganar-ganar. En la medida que la pandemia se acote aquí y allá, se reactivarán las cadenas productivas de valor propias de la integración regional propiciada por el T-MEC y, en términos políticos, Washington dispondrá de una fuerte herramienta de negociación en otros críticos temas de la relación.

 

El Washington Post reveló ayer que el acuerdo de las vacunas obligaría a México a reforzar su compromiso de contener la migración centroamericana, tema que se le complicó a Biden durante los últimos meses. Y aunque nuestra cancillería salió al paso del aserto al señalar que son temas que se negocian por separado, sería ingenuo pensar que el gobierno estadounidense no espere una respuesta favorable de nuestro país en ese tema y, en otros como el relacionado con la energía.

 

Presiones de nuestro poderoso vecino siempre han existido y no dejarán de existir en la complicada relación. Por lo pronto ha salido adelante el acuerdo de las vacunas con Estados Unidos, sin menoscabo de lo conseguido con otros protagonistas centrales del actual orden mundial: Rusia, China y la India, una muestra inequívoca de nuestra sólida y saludable diplomacia. (Raúl Rodríguez Cortés, El Universal, Opinión, p.9)

 

Reforma migratoria en Estados Unidos: ¿un viraje hacia la inclusión?

 

Ahora, como en 2008, la promesa de una reforma migratoria ha llegado a la Casa Blanca. Después de 5 millones de deportaciones en la administración de Obama, el presidente Biden no ha perdido el tiempo y se muestra decidido a revertir el complejo entramado de los más de 1,000 cambios al sistema migratorio estadounidense que tuvieron lugar durante la presidencia de Trump. Quienes deciden emprender el duro camino de buscar una vida mejor en Estados Unidos ciertamente tienen motivos para ser optimistas. El fin del programa “Permanecer en México”, la suspensión temporal del infame muro fronterizo, el establecimiento de un grupo de trabajo para reunir a familias que fueron separadas por las medidas de mano dura de Trump, y la introducción de una iniciativa de ley para regularizar la situación de 11 millones de migrantes son muestra de ello. El viraje es evidente, pero aún no queda claro si será suficiente.

 

En los primeros 100 días de su gobierno, encara una creciente crisis humanitaria en la frontera con nuestro país, con cerca de 30 mil menores no acompañados que han llegado desde octubre de 2020. El titular del Departamento de Seguridad Interior, Alejandro Mayorkas, reconoció que esperan encontrar a más personas en la frontera del suroeste a niveles no vistos desde hace 20 años, mientras que se ha tenido que desplegar a la Agencia Federal para el Manejo Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) para atender la situación con los menores. Todo este debe recordarnos la otra cara de la moneda. No se trata únicamente de un optimismo surgido de una nueva administración por parte de los migrantes: también se trata de familias que han sido orilladas a dejar sus hogares.

 

De ahí la importancia de la Ley de Ciudadanía Estadounidense 2021 que ya fue presentada a la Cámara de Representantes y al Senado. Un elemento central es la apertura de un camino a la ciudadanía al permitir que quienes se encuentren en una situación migratoria irregular puedan solicitar un alto a su deportación, y obtener un permiso temporal. Después de cinco años, estas personas podrán aplicar para una residencia permanente y tener la opción de comenzar con el proceso de naturalización que les permitiría tener una ciudadanía

 

Sin embargo, la iniciativa no está exenta de la polarización que ha marcado a la política estadounidense en las últimas décadas, y probablemente aún tenga que pasar por negociaciones con el Partido Republicano. Aun así, en tanto persistan la inseguridad y el desempleo -que han sido exacerbados por la pandemia- la búsqueda de mejores oportunidades en Estados Unidos seguirá siendo una opción. Quienes tomen esa decisión seguirán en la condición de vulnerabilidad que conlleva la posibilidad de los cambios de gobierno, especialmente cuando todo proviene de órdenes ejecutivas.

 

Si bien el afán aislacionista de Trump marcó la agenda por cuatro años y en algún momento pareció que restringiría de manera definitiva la posibilidad de encontrar una mejor vida en el país norteamericano, no pasemos por alto que el actual mandatario estadounidense ha revertido una gran parte de su legado en tan solo dos meses. Esperemos que el legado de Biden a favor de los migrantes no sufra la misma suerte. (Gabriela Cuevas, El Universal, Opinión, p.11)

 

Día con Día / La oportunidad bracera

 

Al parecer se ha cerrado la primera negociación concreta del gobierno de México con el nuevo gobierno de Estados Unidos.

 

El gobierno de Biden le dará al de López Obrador, en préstamo, una buena dotación de vacunas AstraZeneca que posee en abundancia, pero cuyo uso no ha sido aprobado por su regulador sanitario, y México colaborará al control de los flujos migratorios hacia la frontera norte, en una modalidad no conocida aún.

 

La temporada de presión migratoria en la frontera empieza a dar sus cifras altas aunque, como ha precisado Jorge Castañeda, no tiene las características conocidas de ser una presión migratoria centroamericana.

 

El flujo mayor ahora, al menos según las detenciones de la migra, es de mexicanos y en una proporción considerable.

 

Entre noviembre pasado y febrero de este año, dice Castañeda, “fueron detenidas 351 mil personas por las autoridades fronterizas norteamericanas. De ese total, 201 mil, 59 por ciento, eran mexicanos, la mayor parte varones individuales” (https://bit.ly/3cLdQSb).

 

Resulta odiosa la idea de que a quienes el gobierno de México controlará en su ida al norte, con la Guardia Nacional o las policías fronterizas, vayan a ser sobre todo mexicanos.

 

Hay otra opción, una opción realmente buena, para esta negociación y las que sigan. La dijo al pasar el presidente López Obrador en una de sus conferencias mañaneras y la ha desarrollado por su cuenta, con cifras precisas, el propio Castañeda.

 

La opción es reponer el viejo programa Bracero de 1940-1960, según el cual, EU autorizaba visas temporales de trabajo a miles de mexicanos, que iban a trabajar un tiempo y regresaban a México, para volver a irse en la siguiente temporada de trabajo.

 

De hecho hay esas visas vigentes, la H2a o H2b el año pasado. Dice Castañeda: “Si en lugar de los 247 mil mexicanos que recibieron una visa H2a o H2b el año pasado, fueran este año más de 500 mil, una muy buena parte del problema de la migración indocumentada se resolvería, para bien de EU y sobre todo para bien de México. Ese es el trueque, el cambalache, el acuerdo, el intercambio que debe haber entre México y EU. Sería una gran cosa”.

 

Pues sí. (Héctor Aguilar Camín, Milenio, Opinión, p.3)

 

Sacapuntas

 

Dando y dando

Nos hacen ver que el anuncio de que EU admitió dar a México 2.5 millones de vacunas de AztraZeneca contra el COVID-19, coincidió con la decisión del gobierno de la 4T de cerrar la frontera sur al tránsito no esencial. No se trata, dicen ambos gobiernos, de un intercambio de dosis por freno a migrantes, sino de temas paralelos de la relación bilateral. (El Heraldo de México, Editorial, p.2)

 

La red consular mexicana se moderniza

 

El pasado sábado 6 de marzo fue un día histórico para las Representaciones de México en Estados Unidos. Los 50 consulados de México en ese país y la oficina consular de la Embajada de México en Washington D.C. abrieron sus puertas para una jornada extraordinaria de documentación, en donde se emitió un número record de pasaportes y matrículas consulares. Fue la segunda jornada sabatina del 2021 en la que participó toda la red consular en Estados Unidos y es parte de una serie de esfuerzos para mejorar la calidad y disponibilidad de los servicios consulares para la población mexicana que se encuentra en el extranjero.

 

Con más de 30 millones de personas de origen mexicano en Estados Unidos, la emisión de documentos de identidad y de nacionalidad es una labor fundamental que desempeñan nuestras Representaciones. Permite a las personas acceder a otros derechos y servicios, tanto públicos como privados, mantener lazos con sus lugares de origen y facilitar su integración a las sociedades en las que viven.

 

La emisión de un documento de identidad es el primer acto de protección consular; con esto en mente, la Secretaría de Relaciones Exteriores ha desplegado una estrategia para garantizar el acceso a documentos consulares seguros y confiables. La pandemia de COVID-19 y los respectivos protocolos sanitarios para enfrentarla han obligado a las oficinas consulares de México a limitar la capacidad de atención al público. Frente a ello, nuestros consulados han implementado horarios extendidos y escalonados; han intensificado las jornadas sabatinas y dominicales, así como incrementado la disponibilidad de sus consulados móviles y sobre ruedas.

 

Paralelamente, la Cancillería está trabajando en mejorar la eficiencia tanto del servicio telefónico, como de la plataforma electrónica de Mexitel, el sistema que permite gestionar citas ante las Representaciones en el Exterior. Teniendo como objetivos mejorar el tiempo de espera y la calidad de la orientación, la Cancillería avanza en mejorar la atención a las más de 30 mil solicitudes diarias que se reciben. (Jaime Vázquez Bracho Torres, El Heraldo de México, Opinión, p.11)

 

Astillero

 

Migración y vacunas: dando y dando // Más restricciones fronterizas // Narcodominio en 30 o 35% // China y Rusia, malvados

 

Sin los malos modos ni la estridencia de Donald Trump, el gobierno de Estados Unidos, ahora a cargo del almidonado Joe Biden, ha comenzado a apretar tuercas hacia el sur.

 

Ayer mismo, la administración andresina anunció que a partir de hoy, y hasta el 21 de abril (plazos siempre prorrogables), establecerá medidas restrictivas al tránsito terrestre para actividades no esenciales en sus fronteras norte y sur. La causa de tales limitaciones, asegura el gobierno mexicano, es la prevención de contagios de Covid-19. El propio gobierno estadunidense informó similares restricciones en sus fronteras con México y Canadá.

 

En los hechos, lo que Palacio Nacional ha decidido es reforzar las medidas de control, sobre todo en la frontera sur, del flujo migratorio proveniente de Centroamérica, que busca llegar a Estados Unidos cruzando México. Falta ver si, conforme publicó el Washington Post ayer, México también accede en estos días a recibir más familias provenientes de Estados Unidos como expulsadas, en el contexto de una orden de emergencia sanitaria establecida en el cuatrienio de Trump.

 

El anuncio de la antimigratoria mano dura restituida especialmente en la franja fronteriza sur coincidió con una cesión de la Casa Blanca en especie: este viernes, cuando México imponga las nuevas acciones restrictivas en sus límites, también se informará de los términos en que la administración Biden suministrará a su vecino del sur 2 millones y medio de vacunas AstraZeneca que le sobran. Dando y dando (ah, claro, la Secretaría de Relaciones Exteriores jura y perjura que una cosa no tiene qué ver con la otra; que México decidió soberanamente lo de las restricciones fronterizas).

 

Otro apretón estuvo a cargo del jefe del Comando Norte de Estados Unidos, general Glen VanHerck, quien aseguró en conferencia de prensa que de 30 a 35 por ciento del territorio mexicano es controlado por organizaciones criminales: … narcotráfico, migración, tráfico de personas; todo constituye síntomas de las organizaciones criminales trasnacionales que operan de manera regular en áreas sin gobierno, de 30 a 35% de México, y es lo que está creando algunas de las cosas que enfrentamos en la frontera.

 

En su reporte para La Jornada, el corresponsal David Brooks señaló que VanHerck habló de un imperativo de seguridad nacional estadunidense en torno a la inestabilidad que crean las organizaciones criminales, mencionando el cártel de Sinaloa y lo que llamó Nuevo Jalisco, como también las oportunidades que eso ofrece a actores nefarios, como China o Rusia, aquí mismo en nuestra frontera sur (https://bit.ly/2OPR8k3).

 

Por su parte, el almirante Craig Faller, comandante del Comando Sur de Estados Unidos, dijo que el hemisferio occidental está bajo asalto y que las amenazas más significativas que enfrenta son China y las organizaciones criminales trasnacionales. En concreto, el almirante se refirió al Partido Comunista Chino, que con su influencia insidiosa y corrupta busca dominio regional y global, y cuya influencia está creciendo rápidamente en América por medio de megaproyectos, promoción de su tecnología informática y en prácticas ilegales de pesca, minería y explotación forestal, así como algo que llamó diplomacia de vacuna. (Julio Hernández López, La Jornada, Opinión, p.12)

 

Bitácora del director / Migración y vacunas: dando y dando

 

El 17 de octubre de 2018, el entonces presidente electo Andrés Manuel López Obrador visitó Tamaulipas, donde ofreció otorgar visas de trabajo a los centroamericanos que quisieran dejar sus respectivos países en busca de oportunidades.

 

Eran días en que decenas de miles de hondureños, guatemaltecos y salvadoreños cruzaban la frontera con México y viajaban hacia el norte, en caravanas, buscando llegar a Estados Unidos.

 

“Nosotros, a partir del 1 de diciembre, vamos a dar trabajo, empleo a centroamericanos; el que quiera trabajar en México va a tener una visa de trabajo”, afirmó.

 

Dichas visas nunca llegaron. Y los centroamericanos siguieron cruzando el país y congregándose en la frontera norte, cosa que hastió al presidente estadunidense Donald Trump. A fines de mayo de 2019, éste amenazó con imponer aranceles a las exportaciones mexicanas, a menos de que el gobierno de López Obrador colaborara para detener el flujo de personas.

 

“La pasividad de México para permitir esta incursión masiva constituye una emergencia y una amenaza extraordinaria para la seguridad nacional y la economía de Estados Unidos”, afirmó la Casa Blanca en un comunicado.

 

La presión surtió efecto y México destinó unos 27 mil elementos de la Guardia Nacional para contener la migración, cosa que Trump presumió en muchas ocasiones, incluso después de dejar el poder. Pero, apenas terminó el cuatrienio trumpista, las caravanas de centroamericanos se reanudaron, provocando nuevas presiones en la frontera, cosa que el expresidente estadunidense aprovechó para denunciar la indolencia de su sucesor, Joe Biden.

 

“Están destruyendo nuestro país”, afirmó Trump en una entrevista con Fox News, el martes pasado. “La gente está entrando por cientos de miles. Es una crisis como nunca hemos visto en la frontera”.

 

El nuevo éxodo centroamericano incluso fue ayer la nota principal de diversos noticiarios internacionales, que mostraron cómo comenzaban a llenarse los refugios para migrantes en México. Desde Estados Unidos, Alejandro Mayorkas, el secretario de Seguridad Nacional, y Roberta Jacobson, comisionada para la frontera sur de Estados Unidos, lanzaron llamados desperados para que los centroamericanos desistieran de viajar hacia el norte. “El país no está abierto”, advirtieron.

 

Cuando parecía que las nuevas caravanas se convertirían en una ola incontenible, ayer México anunció que restringiría a partir de hoy viernes el paso terrestre no esencial en sus fronteras norte y sur. La medida –que oficialmente se presentó como una manera de impedir la propagación del covid– no tenía nada de particular en el caso de la frontera con Estados Unidos, que lleva cerrada casi un año –por acuerdo de ambos países–, pero sí en el caso de la frontera con Centroamérica.

 

Llamó la atención que esto se diera a conocer el mismo día que México cerró un acuerdo con Estados Unidos para obtener en préstamo 2.5 millones de vacunas del laboratorio AstraZeneca que el vecino del norte no está utilizando de momento.

 

La Cancillería, que hizo ambos anuncios, se esforzó en subrayar que una cosa no tenía que ver con otra, que los acuerdos sobre vacunas eran “paralelos” a los acuerdos sobre migración.

 

“México determina su política migratoria de manera soberana”, tuiteó ayer por la tarde Roberto Velasco, director para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

 

“Estados Unidos planea enviar millones de vacunas a México y Canadá al tiempo que el gobierno de Biden presiona calladamente a México para que reduzca el flujo de migrantes que vienen hacia la frontera”, publicó The New York Times, horas antes del doble anuncio.

 

Lo único comprobable es que ambas cosas, el préstamo de las vacunas y el cierre de la frontera sur de México, se dieron a conocer el mismo día.

 

Dando y dando: al gobierno de México le urgen vacunas, porque sólo ha podido inocular con el esquema completo a poco más de 600 mil personas (0.5 por ciento de la población), y al de Estados Unidos le urge parar el caos en la frontera, que ya se había convertido en el “se los dije” de Donald Trump. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Opinión, p.2)

 

La Gran Depresión / El cambio, radical, en la política exterior de Biden

 

La política exterior del expresidente Donald Trump parecía más enfocada en pelearse con los aliados que en defender las posiciones de Estados Unidos frente a los adversarios tradicionales.

 

Siempre fue más propenso a insultar a Angela Merkel, canciller de Alemania, que a tener diferencias con Vladimir Putin, presidente de Rusia. Parecía más dispuesto a deshacerle la mano en un apretón a Shinzo Abe, primer ministro japonés, que a negarle una fotografía al dictador norcoreano Kim Jong-un.

 

Con China hacía rounds de sombra por los temas comerciales, pero volteaba para otro lado cuando Beijing aplastaba las manifestaciones de Hong Kong. Buscaba Trump amistad con otros populistas al sur, aunque al norte se peleara con el primer ministro canadiense Justin Trudeau.

 

Obviamente, cuando Joe Biden llegó a la Casa Blanca el establishment respiró tranquilo porque se recompondría el camino diplomático tradicional de Estados Unidos.

 

Y así fue, entre las primeras acciones del demócrata en la Casa Blanca estuvieron el regreso estadounidense al Acuerdo de Paris, el nombramiento aquel de Trudeau como su mejor amigo y un diálogo más fluido con los socios europeos, sobre todo los de la Unión Europea.

 

Pero, al mismo tiempo, en ese intento de dejar sentir una clara diferenciación del gobierno anterior de Donald Trump, puede que la actual administración esté cometiendo algunos excesos.

 

Uno muy notorio para los mexicanos no es el regreso a la tradicional distancia demócrata con el gobierno mexicano, sino los efectos de un giro radical en la política migratoria con una estrategia inconclusa y confusa.

 

Toda la inflexibilidad que mostraba el gobierno de Donald Trump, con todo y el respaldo del gobierno de Andrés Manuel López Obrador para cuidar la frontera de Estados Unidos, y que espantaba a los migrantes, se ha interpretado ahora como una política de fronteras abiertas y el drama humano en el cruce de México a Estados Unidos es mayúsculo.

 

Trump prácticamente ordenó a México frenar la migración si no quería pagar consecuencias comerciales y ahora, de acuerdo con medios estadounidenses, el gobierno de Biden negocia esa misma protección mexicana a cambio de vacunas, pero lo hace con una crisis migratoria en curso.

 

Otro de esos cambios en la política exterior de los demócratas alcanza a los enemigos tradicionales. Con China, por ejemplo, hay menos estridencia en las declaraciones. Pero hay más dureza en los planteamientos.

 

Esta semana entraron en vigor sanciones estadounidenses en contra de funcionarios chinos por limitar la autonomía de Hong Kong y el gobierno de Xi Jinping ya elevó el tono de respuesta a Washington llamándolos fanfarrones.

 

Pero lo que se debe llevar los reflectores, por la estridencia y por las consecuencias, son esas palabras del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, llamando asesino a Vladimir Putin, después de que sus equipos de inteligencia demostraran la participación rusa en un intento de desestabilización política en las pasadas elecciones de noviembre.

 

Es muy probable que el Presidente de Estados Unidos acabe de elevar el grado de alerta de conflicto internacional, el famoso DEFCON, tras señalar con esas palabras al Presidente ruso.

 

Es otro estilo de política internacional y seguro otras consecuencias las que veremos. (Enrique Campos Suárez, El Economista, Opinión, 11)

 

De naturaleza política / ¿Vacunas a cambio de…?

 

Qué bien, en verdad, que funcionarios mexicanos, como el “eficiente” Marcelo Ebrard Casaubon, en concreto, hayan logrado “aterrizar” acuerdos para recibir 2.5 millones de dosis de vacuna anticovid-19 –de AstraZeneca, aclararemos– de parte del gobierno norteamericano… (pero) qué mal, en concreto si ello, al menos en apariencia, se consiguió a cambio de modificar “a modo” la política migratoria nacional.

 

Y esto, no porque sea digna de censura la decisión anunciada ayer por Relaciones Exteriores de imponer restricciones a la migración en las fronteras norte y sur o que la recepción de “excedentes” puestos a disposición por Joe Biden implique elementos inaceptables, sino en esencia, por lo que una conjunción de medidas como las que nos ocupan implicaría en materia de cesión en la definición de políticas por parte de México. Nada más y nada menos.

 

Incidentes como el que ayer captó la atención de analistas de política exterior y de otros ámbitos, sin duda, no son nuevos en la historia del gobierno de la 4T, o si se prefiere, del régimen encabezado por el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador.

 

Ahí, como ejemplo, está lo sucedido en 2019 cuando, en (aparente) atención a exigencias del desquiciado amigou Donald Trump, que por su parte y en aparente muestra de reciprocidad, declinó en su pretensión de imponer aranceles a nuestras exportaciones, y la administración central asumió en los hechos la negada categoría de “tercer país seguro”, tornándose en asiento temporal obligado de miles y miles de migrantes, mayoritariamente, centroamericanos que esperaban solución a su solicitud de asilo y/o visa de parte de la Unión Americana.

 

Vale destacar que fue tal el impacto de la especie del supuesto trueque –“vacunas por política migratoria”– pactado entre los gobiernos de México y Estados Unidos que, en las primeras horas de la tarde de ayer, la cancillería se vio obligada a intentar, sin conseguirlo, vía el exsubsecretario, director general ahora para América Latina, Roberto Velasco Álvarez, poner coto a la misma, por lo que, la hipótesis de una lamentable coincidencia de fechas en la asunción de las decisiones citadas fue desechada por los más. (Enrique Aranda, Excélsior, Opinión, p.15)

 

El Espectador | La diplomacia de las vacunas

 

No hay ninguna relación entre las vacunas que presta Estados Unidos a México con la exigencia de que este país cuide más la frontera sur, reiteró Martha Delgado , subsecretaria de asuntos multilaterales de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), en entrevista con José Cárdenas , en Radio Fórmula.

 

“Estados Unidos planifica enviar millones de dosis de la vacuna de AstraZeneca a México y Canadá, dijo el jueves la Casa Blanca, un paso notable en la diplomacia de las vacunas justo cuando el gobierno de Joe Biden presiona discretamente a México para que frene el flujo de migrantes que llegan a la frontera ”, informó The New York Times y despertó las suspicacias.

 

El diario dijo que Jen Psaki , la secretaria de prensa de la Casa Blanca, dijo que Estados Unidos planea compartir 2.5 millones de dosis de la vacuna con México y 1.5 millones con Canadá, y agregó que “no se ha finalizado todavía, pero ese es nuestro objetivo ”.

 

Roberto Velasco , subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, negó que exista quid pro quo para conseguir vacunas a cambio de medidas migratorias. “Estos son dos temas separados, ya que buscamos un sistema migratorio más humano y una cooperación mejorada contra el Covid-19, en beneficio de nuestros dos países y la región”, dijo a The New York Times .

 

Es menos probable que Biden recurra a las amenazas sobre los aranceles para salirse con la suya, dijeron al NYT funcionarios y analistas. “Pero ahora se le pide a México que mantiene su posición contra una oleada de migrantes, mientras que el gobierno de Biden envía señales de que Estados Unidos es más acogedor para los migrantes”.

 

The Washington Post también alimentó esta hipótesis, al informar ayer que la administración Biden acord suministrar a México dosis de la vacuna contra el coronavirus, y México se está moviendo para ayudar a Estados Unidos a contener un aumento de la migración a lo largo de su frontera sur, según altos funcionarios de ambos países involucrados en las conversaciones.

 

Después de que los textos fueron publicados, Marcelo Ebrard , titular de la SRE confirmó la llegada de las vacunas a préstamo, a través de Twitter: “Me consultan si es veraz que hay un acuerdo de vacunas con EU en seguimiento a la conversación entre los Presidentes López Obrador y Biden . Sí, es correcta la información. Mañana a las 9 am les doy los detalles porque todavía estamos trabajando en ello. ¡Buenas noticias! ”.

 

“En el caso de México, el gobierno de Biden ha instado al país a acoger a más familias expulsadas por las autoridades estadounidenses ya intensificar la vigilancia en la frontera sur con Guatemala, según dos funcionarios mexicanos y otras dos personas informadas de las conversaciones”, dijo The New York Times (Hiroshi Takahashi, El Sol de México, Opinión, p.6)

 

Coronavirus: países confinados

 

La difusión de nuevas variantes del coronavirus causante de Covid-19 ha llevado a que se prorroguen e incluso se endurezcan las restricciones a la movilidad internacional en amplias partes del mundo. En esta tónica, Estados Unidos anunció que, de mutuo acuerdo, sus fronteras terrestres con México y Canadá permanecerán cerradas a viajes no esenciales por lo menos hasta el 21 de abril, en lo que supone la prolongación por más de un año de una medida originalmente concebida para durar un mes.

 

A su vez, el gobierno mexicano decidió, por primera ocasión, replicar dicha política en su frontera con Guatemala.

 

Las restricciones también se dan en el ámbito internacional y, de manera acusada en el espacio europeo. En los días recientes, Francia, Italia y Polonia han experimentado alarmantes repuntes en el número de contagios y hospitalizaciones, a tal grado que se habla de un peligro de colapso de los sistemas de salud. En respuesta, París y otros territorios franceses volverán a cerrar los negocios no esenciales, limitarán los desplazamientos, y sólo permitirán el ejercicio al aire libre en un radio de 10 kilómetros alrededor del domicilio, en un enfoque denominado por el Elíseo de frenar sin encerrar.

 

En la misma búsqueda de afectar lo menos posible a una economía ya devastada, las autoridades italianas cambiaron los cierres nacionales por un sistema de semaforización regional, en el que las áreas designadas con rojo cerrarán las tiendas de artículos no esenciales, apremiarán a la población a mantenerse cerca de casa (con excepciones para asuntos de trabajo o salud), y limitarán el funcionamiento de restaurantes y cafés al servicio para llevar o a domicilio.

 

Estas medidas resultan comprensibles ante el deseo de los gobiernos de evitar la propagación internacional de las nuevas y más contagiosas variantes del nuevo coronavirus y de reducir el ritmo de las infecciones al interior de sus territorios, pero no dejan de ser inquietantes en cuanto traen consigo una serie de implicaciones en todos los órdenes. Ejemplo de ello son las duras cuarentenas impuestas a los viajeros internacionales por vía aérea: en Gran Bretaña, los adultos que ingresan al país deben permanecer 10 días aislados en una habitación de hotel designada por las autoridades, con un costo de 2 mil 450 dólares y bajo amenaza de una multa de 14 mil dólares o una década en prisión si violan las disposiciones oficiales. Hong Kong y Vietnam representan casos extremos, con aislamientos de 21 días que se convierten en desafíos no sólo logísticos y financieros, sino también de salud mental.

 

Todos los involucrados parecen conscientes de que la economía mundial difícilmente soportará un segundo año operando al mínimo, con la incertidumbre como única constante. Sin embargo, el sufrimiento y las pérdidas tanto materiales como humanas se ven prolongadas por decisiones egoístas e irracionales, cuyo principal ejemplo es el acaparamiento de vacunas dentro de los países ricos. Por ello, deben redoblarse los exhortos a los líderes de las llamadas naciones desarrolladas para que compartan las inmunizaciones disponibles y procuren su reparto bajo criterios científicos, no chovinistas o de cálculo político; en el entendido de que esta agonía social, familiar, económica, política e incluso existencial sólo podrá abreviarse si se acelera y racionaliza la producción, distribución y aplicación a escala planetaria de las vacunas. (La Jornada, Editorial, p.6)

 

Desde Afuera / México y EEUU reafirman su dependencia mutua

 

La complicación de las relaciones entre Estados Unidos y México es que todo está ligado, de una u otra forma, y que aun cuestiones que pudieran ser, o estén separadas, tengan impactos entre sí.

 

Es una relación brutalmente compleja, que incluye vínculos sociales, económicos, individuales, políticos y ambientales.

 

Y nada lo demuestra más que la actual situación, cuando se encuentra dominada por necesidades políticas domésticas en los dos países, especialmente en Estados Unidos.

 

Para algunos en ese país, una de las pocas contribuciones de Donald Trump a su política exterior fue haber “descubierto” que era posible presionar públicamente al gobierno mexicano. En 2019, Trump amenazó con imponer tarifas punitivas a las exportaciones mexicanas en caso de que el gobierno no detuviera las caravanas de migrantes indocumentados y peticionarios de asilo centroamericanos.

 

Que las sanciones hubieran golpeado tanto o más a los consumidores y la economía estadounidenses le resultaba menos políticamente importante que aparecer como fuerte.

 

Ahora, según medios estadounidenses, Biden “presiona silenciosamente” a México para frenar temporalmente el flujo de migrantes centroamericanos. Según esos medios, la respuesta mexicana es positiva. Al mismo tiempo, se anunció que el gobierno Biden prepara el envío a México de 2.5 millones de vacunas AstraZeneca, contra COVID-19.

 

Oficialmente no hubo intercambio. Y probablemente sea cierto. Pero el hecho es que el tema migratorio y la cuestión de las vacunas fueron parte de la videoconversación entre Joe Biden y Andrés Manuel López Obrador a principios de mes.

 

Que hayan sido temas separados no elimina un sobreentendido: durante la charla Biden preguntó si México podría hacer más para detener la entrada de migrantes y López Obrador sobre la posibilidad de obtener vacunas.

 

La conversación no fue breve y hubo varios temas. Eso ocurre entre dos países con una profunda interrelación, un diálogo continuo, una enorme capacidad de irritar al otro y acostumbrados tanto a disentir y ayudarse en público como a hacerse favores de manera discreta.

 

La realidad es que la relación bilateral es tan profunda, que a querer o no se integra en la política doméstica de los dos países. Eso las hace complicadas y con frecuencia incómodas, pero también pragmáticas.

 

En el caso de Trump, comercio y migración fueron temas centrales en su política doméstica; más allá, no tuvo interés en la relación con México.

 

La posibilidad de roces entre Biden y López Obrador por conflicto en sus propias agendas domésticas, de migración a energía, medio ambiente y seguridad, ha sido ampliamente reseñada en medios de los dos países. Pero también que hay una tradición de aislar problemas para evitar la contaminación del resto de la relación.

 

Eso ocurre entre vecinos que son interdependientes. (José Carreño Figueras El Heraldo de México, Opinión, p.23)

 

Cartón

 

cartón 2

 

(Reforma Opinión p.9)