Opinión Migración 190624

Duda Razonable / Biden, los migrantes y la elección

 

Me decía, con razón, Jorge Ramos en una conversación sobre su más reciente libro, que presentó ayer, que después de tantos años cubriendo las elecciones estadunidenses ha descubierto lo que, entre broma y veras, llama síndrome Cristóbal Colón.

 

Cada cuatro años los políticos estadunidenses “descubren” a los mexicanos y a otras poblaciones, pero sobre todo a mexicanos que viven en sus territorios. Este año ese juego político será más intenso y podría tener consecuencias más graves.

 

Ya habíamos comentado en este espacio que como Trump ha cambiado la narrativa y ha construido una base social antimigración con base en mentiras de todo tipo para provocar y alentar el miedo de quienes se sienten “invadidos”; muchos demócratas y el propio Biden habían tomado decisiones como la de hace unos días para reforzar la frontera y hacer más complicada la llegada de migrantes que piden asilo.

 

Ayer Biden hizo un anuncio en sentido contrario que desde el primer minuto recibió el aplauso y apoyo de demócratas y la comunidad migrante mexicana. Comunidad que en los últimos años, por cierto, ha comenzado —poco— a votar por los republicanos.

 

El presidente Biden anunció nuevas protecciones para cientos de miles de inmigrantes que han estado viviendo ilegalmente en EU durante años, pero que están casados con ciudadanos estadunidenses. Bajo la nueva política, unos 500 mil cónyuges indocumentados estarán protegidos de la deportación y se les dará un camino hacia la ciudadanía y la capacidad de trabajar legalmente en ese país. Es una de las acciones presidenciales más expansivas para proteger a los inmigrantes en más de una década.

 

También se espera que se anuncien otras acciones que facilitarían el acceso de visas de trabajo a los jóvenes indocumentados, muchos de ellos, lo que se conoce como dreamers y que llevan una década en el limbo.

 

Está clara la movida de Biden: beneficiar a los que ya están allá y ser duro cual Trump con los que quieran llegar. Eso, buscando votos, haciéndole al Cristóbal Colón. Ya veremos cómo le funciona en noviembre.

 

Lo que también veremos es si alguien del equipo de Claudia Sheinbaum está pensando algo que no sea solo reaccionar, como llevamos años haciendo. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)

 

Pepe Grillo

 

Biden aprieta y acaricia

Avanza la campaña en Estados Unidos y Joe Biden, en plena campaña, se muestra cada vez más ríspido con el vecino del sur, o sea México, para complacer al electorado conservador.

 

Los albergues de migrantes deportados ubicados en diferentes plazas de la frontera están desbordados. Estados Unidos elude su responsabilidad y le pasa la bolita a México. Biden quiere presumir que es un deportador inclemente.

 

A lo anterior hay que añadir la decisión unilateral de suspender las importaciones de aguacate mexicano por problemas de seguridad en Michoacán. Lo que inquieta es que no regresarán las inspecciones y por lo tanto las compras de aguacate, hasta que “haya seguridad”, lo es una frase ambigua porque podrían pasar años, incluso décadas, hasta que esa aspiración se cumpla.

 

Al mismo tiempo, para complacer a los votantes hispanos se habla de nuevos programas que beneficiarán a miles de compatriotas que emigraron.

 

La competencia política lo condiciona todo. (Pepe Grillo, La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 3)

 

Refugiados

 

La ONU conmemora el Día Mundial del Refugiado como homenaje a millones de personas que abandonan su hogar de manera forzada, por conflictos diversos. El asunto es alarmante, pues cada minuto 24 personas huyen de la guerra, la persecución, el terror o de determinados espacios geográficos por presiones ecológicas, demográficas y culturales. Actualmente son más de 130 millones.

 

La ACNUR define a un refugiado como toda persona con temor fundado de ser perseguido por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo u opiniones políticas, que se encuentra fuera del país de su nacionalidad y no pueda o no quiera regresar a su lugar de residencia.

 

El empobrecimiento de una sociedad, ya sea como causa o como consecuencia de un conflicto, ocasiona desintegración social, gestando una crisis migratoria interna que provoca mayores niveles de violencia entre grupos que disputan los bienes escasos y una fuerte emigración para asegurarse un futuro. Los Estados empobrecidos son vulnerables a los cambios en la economía global, ocasionando movilidad forzosa de trabajadores, que en la actualidad se incrementa por las migraciones internas, por los conflictos humanitarios o políticos en la región, influyendo a su vez en las economías nacionales y produciendo un desigual desarrollo de los territorios, que al no resolverse mediante la cooperación y la diplomacia ocasionan movimientos masivos, internos o transfronterizos de desplazados internos o de refugiados. Si estos flujos se producen de manera irregular o forzosa, se traducen en crisis migratorias conflictivas para los Estados de origen, tránsito o destino.

 

Las crisis humanitarias permiten la violencia, persecución, tortura y otras violaciones de derechos humanos, a su vez, de una diversidad de crisis en las que el componente político, social, económico, demográfico y medioambiental interactúan entre sí.

 

El factor humanitario impulsa la protección de personas que enfrentan graves riesgos en sus países de origen, pues se calcula que cinco de cada 10 refugiados globales son menores de edad, al tiempo que los Estados ven estos desplazamientos como un reto para sus políticas de seguridad fronteriza y de extranjería, que suelen ser medidas de asilo, refugio o evacuación temporal.

 

Desde el estallido de la Primavera Árabe en 2011, Europa ha afrontado una crisis migratoria motivada por los miles de refugiados que intentaban huir del conflicto sirio y miles de inmigrantes procedentes de países de África subsahariana que continúan buscando en su territorio oportunidades que en sus lugares de origen no pueden hallar. La existencia de un sistema de normas para la admisión de nacionales de terceros es una de las primeras áreas de integración, consolidándose un Sistema Europeo Común de Asilo (SECA) sólo a partir de 1999.

 

La cifra migratoria se oficializó en 2015 cuando Alemania eliminó las restricciones al derecho de asilo, provocando el ingreso de refugiados a toda Europa, con excepción de Hungría, Polonia, la República Checa y Eslovaquia, que la rechazan. Ahora bandera política de los ultraderechistas nacionalistas que ganaron amplios espacios en el Parlamento de la Unión Europea. Asunto similar estamos viviendo en México con la presión migratoria de Centroamérica y la orden ejecutiva de Joe Biden, que restringe el derecho de asilo y que provocará una masiva deportación de personas, decisión tomada para fortalecer su reelección como presidente de su país.

 

A nivel mundial, la gran mayoría de los refugiados por conflictos armados trascienden sus fronteras para salir de un país y buscar refugio por motivos de vida o muerte. Las motivaciones de estos desplazamientos suelen ser la huida del reclutamiento, o la violencia armada, la persecución por parte de las fuerzas gubernamentales o combatientes opuestos al gobierno o paramilitares.

 

La guerra Rusia-Ucrania, ha provocado que siete millones de refugiados ucranianos estén en diversos países de Europa y el conflicto de Gaza, además de los 35 mil muertos, tiene a 5.6 millones de palestinos en calidad de refugiados. Cifras impresionantes. ¿O no, estimado lector? (Juan Carlos Sánchez Magallán, Excélsior, Nacional, p. 12)

 

Carta desde Washington / Sembrando vientos en tiempo de huracanes

 

Una vez más ha quedado demostrado en días recientes que por mucho que el Presidente de México ignore al mundo, el mundo no nos ignora a nosotros. Y una vez más quedó también evidenciado, de manera palmaria, que la evisceración del Estado mexicano, por un lado, y la falta de norte geopolítico, reducción de banda ancha en la agenda de seguridad e intercambio en materia de inteligencia con Estados Unidos y nuestros enormes y crecientes déficits en términos de capacidades institucionales en esta materia, por el otro, pueden acabar echando por la borda la relación con nuestro principal socio diplomático y comercial en detrimento de la prosperidad, seguridad y el bienestar de México y de los mexicanos.

 

Y es que el miércoles pasado, el gobierno estadounidense divulgó que el FBI había detenido en Los Ángeles, Filadelfia y Nueva York a ocho ciudadanos tayikos con posibles vínculos con el grupo terrorista ISIS que cruzaron hace varias semanas a territorio estadounidense a través de la frontera con México. Para cuando el análisis de inteligencia estadounidense estableció la potencial conexión terrorista de estos hombres, los mismos ya habían sido procesados por oficiales de inmigración y obtenido permiso para internarse en el país. Aunque no parece haber pruebas fehacientes que indiquen que fueron enviados a EU para planear o ejecutar un ataque terrorista, al menos algunos de los tayikos habían recurrido a retórica extremista, ya sea en redes sociales o en comunicaciones privadas entre ellos.

 

El episodio se produce mientras funcionarios y exfuncionarios de inteligencia han formulado advertencias públicas sobre condiciones prevalecientes (en Gaza en particular) que elevan el riesgo de un ataque terrorista en suelo estadounidense a su nivel más alto en la última década. Pero de manera más alarmante para nosotros, los arrestos también han vuelto a poner el foco de atención en la frontera con México, tanto por el contexto que impera en Medio Oriente como por el número exponencial e inédito de migrantes y refugiados que están llegando a nuestro país de todas partes del mundo.

 

Este es un tema que los republicanos, trumpizados y  en un año de elecciones presidenciales, han amplificado y alcahueteado, tanto en su esfuerzo por arrinconar a la administración Biden como en abono a su narrativa de que el verdadero peligro a la seguridad nacional de EU no reside en la agresión y el revanchismo ruso o el poder ascendiente de China o lo que ocurre en el Levante, Irán y el golfo Pérsico, sino en las vulnerabilidades que le abren México y su frontera. Por si fuera poco, este caso se suma a lo que ya había ocurrido el año pasado cuando se descubrió que un grupo de uzbekos que cruzaron a EU había llegado a México gracias a un contrabandista de migrantes turco con vínculos y apego a ISIS. En 2023, 160 migrantes y refugiados cuyas identidades empatan con individuos en la lista de “personas de interés” del gobierno estadounidense fueron detenidos al intentar cruzar la frontera; en 2022 sumaron 100.

 

Lo que está claro es que con la demolición del Inami y el Cisen, cortesía de López Obrador, México hoy carece de los instrumentos más básicos para vigilar y controlar suelo mexicano y abonar y garantizar la seguridad de nuestro vecino y principal socio comercial. A ya más de dos décadas del 11 de septiembre de 2001, sus consecuencias geoestratégicas, políticas y éticas se han vuelto más evidentes, particularmente con la fluidez, volatilidad e incertidumbre que hoy caracterizan al sistema internacional de siglo 21. Pero ese momento aciago para EU tuvo un efecto transformador en un área que siempre había quedado rezagada en el cambio tectónico de la relación bilateral provocado una década antes por la decisión de negociar un acuerdo de libre comercio.

 

Impulsados primero por la enorme convergencia socioeconómica desencadenada por el TLCAN y luego por la creciente y más asertiva cooperación en materia de seguridad e inteligencia que surgió de los imperativos de seguridad detonados por el colapso de las Torres Gemelas, ambos países empezaron a construir de manera paulatina una asociación estratégica y con visión de futuro basada en la responsabilidad compartida. Sin duda lo que impulsó esto fue la constatación cardinal de que si EU llegase a percibir que México y una frontera porosa encarnaban una vulnerabilidad de seguridad nacional que pudiesen capitalizar terroristas, la agenda comercial y económica y la relación en su conjunto que se había forjado con el TLCAN colapsarían como un castillo de naipes.

 

Hoy México tiene que asumir la necesidad imperiosa de profundizar y ampliar la cooperación para restaurar y relanzar un paradigma norteamericano común de seguridad. No es menor lo que está en juego y México –tanto el gobierno en funciones como el próximo– no puede seguir, en el mejor de los casos, chiflando en la loma, o activamente minando los cimientos fundacionales de la relación moderna –y de futuro– con Norteamérica. (Arturo Sarukhan, El Financiero, Mundo, p. 27)

 

Las cosas que no hacemos / La batalla por el voto

 

En medio de una atmósfera marcada por la polarización y un afán por recuperar terreno electoral, Joe Biden ha anunciado una nueva política de asilo que permitirá que cónyuges e hijos indocumentados de ciudadanos estadounidenses, soliciten la residencia permanente sin tener que salir del país. Esta medida, aunque beneficiosa y aplaudible en términos sociales y humanitarios, parece estar motivada por aspectos tanto políticos como económicos que no debemos pasar por alto.

 

Desde la perspectiva económica, la inmigración ha sido clave para Estados Unidos, dada la alta contribución de este sector a las arcas federales. Sin embargo, también ha supuesto una alta presión para los gobiernos estatales y locales, especialmente en áreas como la educación pública o la asistencia social; lo que ha hecho del equilibrio entre beneficios y costos de la inmigración un tema de debate constante en la contienda.

 

Desde el punto de vista político y ante el inminente debate presidencial, es crucial reconocer la estrategia detrás de esta nueva medida de asilo. En un año electoral donde la reelección de Biden y el retorno de Trump a la Casa Blanca están en juego, el voto latino se ha convertido en el trofeo más deseado, pues este sector tiene el potencial de inclinar la balanza hacia el bando demócrata o republicano –un hecho que ambos bandos reconocen plenamente.

 

En ese marco, es importante señalar que encuestas recientes indican que un 59% de los votantes latinos respaldaría a Biden en un enfrentamiento directo con Donald Trump, quien obtendría un 39% de apoyo. No obstante, estos porcentajes se reducen al 47% y 34%, respectivamente, si un tercer candidato entra en juego. Esto se debe a que un 17% de los votantes latinos muestra interés en una alternativa fuera del bipartidismo tradicional.

 

Por lo que con cuatro millones de nuevos votantes latinos en este ciclo electoral, movilizar a este sector se vuelve vital, y las acciones tanto del equipo de Biden como del de Trump reflejan esta preocupación. Sin embargo, aunque se ha advertido un ligero cambio del voto latino hacia el Partido Republicano, los expertos se muestran escépticos sobre su significado. En ese sentido, la nueva política de asilo puede ser vista como un esfuerzo para recuperar este voto, ofreciendo una respuesta tangible a las preocupaciones de los inmigrantes y sus familias.

 

Ante tales circunstancias, la nueva política de asilo de Biden no es sólo una cuestión de derechos humanos y justicia social; parece ser también una estrategia económica y política en un año crucial para su reelección. De modo que al mantener a las familias unidas y facilitar el proceso de legalización, la administración busca equilibrar la balanza entre las necesidades económicas del país y las aspiraciones políticas de un electorado cada vez más diverso y exigente.

 

Por lo que en un contexto donde la economía y la inmigración son temas centrales, esta medida podría ser el movimiento decisivo que defina no sólo a quien encabezará el próximo gobierno, sino también el futuro político de Estados Unidos y la integración de este sector. (Francisco X. Diez Marina, 24 Horas, Negocios, p. 15)

 

Un Montón de Plata / Apretón aleccionador al aguacate

 

Ya mostró la medida correctiva Estados Unidos contra México cuando algo sale de la lógica elemental: castigar las exportaciones. Primero fueron los cierres fronterizos que impidieron que los trenes cruzaran desde México a Eagle Pass y El Paso (porque aquí no se cumple la ley y los migrantes fluyen libremente como coladera en nuestras fronteras). Pero esas medidas tuvieron un costo elevado para la industria de Texas.

 

Con el aguacate las cosas son distintas. Estados Unidos consiguió lo que necesitaba: forzar a toda la estructura de seguridad mexicana a trabajar en su deber. En el caso del aguacate el cese de importaciones del fruto michoacano puede ser no tan costoso para EUA. ¿A quién le afecta la escasez de guacamole? Así que surtió efectos: hasta el presidente Andrés Manuel López Obrador salió a reclamar lo draconiano de la medida.

 

El gobierno de Joe Biden sabe el poder que tiene frente a México. Desafortunadamente nuestro país no tiene cartas que jugar al respecto, porque la seguridad es ese pilar básico del mundo Occidental, y cualquier resquebrajamiento que exhiba a un Estado como incapaz de garantizarla, es sujeta de un castigo severo.

 

Por eso en Occidente se reprueba con énfasis el secuestro de ciudadanos israelíes a manos de Hamás, o se denuesta a un país como Arabia Saudita por facilitar el asesinato del periodista Jamal Khashoggi dentro de su consulado en Estambul. En pocas palabras: en Occidente la seguridad es sagrada. Por eso el castigo contra el aguacate vino acompañado de una alerta estadounidense contra Michoacán.

 

En México vivimos una realidad distinta, donde retener y agredir a dos inspectores parece únicamente una travesura. No nos damos cuenta de la gravedad del hecho, debido al menú diario de violencia que le da coloratura a nuestra convivencia social.

 

Pero si México quiere su tramo de relevancia en el mundo occidental, alejándose del bananerismo del Sur de América, debe garantizar la seguridad de la gente. Esa tarea es irrenunciable para mexicanos y extranjeros; solo que estos últimos vienen acompañados de la fuerza de sus Estados cuando México falla. Por eso el castigo a los aguacates.

 

Aquí olvidamos los casos, debido a tantos que hay. Pero en Perth, Australia, el sábado pasado se llevó a cabo un servicio masivo para conmemorar la vida de Callum y Jake Robinson, dos jóvenes australianos asesinados en México. A media mañana cientos de remadores de paddle se tomaron de la mano en el mar y, elevando sus remos hacia el cielo, oraron por ellos. Aquí, ya los olvidamos.

 

DUOLINGO

La organización de enseñanza de idiomas que encabeza Kim de Anda ofrecerá el uso de su exitosa aplicación de manera gratuita e ilimitada a los usuarios de AT&T, “para contribuir a reducir la brecha tecnológica y fomentar la adquisición de competencias digitales en el país”. (Carlos Mota, El Heraldo de México, Merk-2, p. 18)

 

Sube y Baja

 

Enrique Alfaro, Gobernador de Jalisco

Recibió al embajador de EU en México, Ken Salazar, quien reconoció el trabajo y colaboración del gobernador en seguridad, migración y economía. Alfaro reiteró que hasta el último día en su cargo, seguirá trabajando de la mano con Washington. (Sube y Baja, La Crónica de Hoy, La Dos, p. 2)

 

La Conversación en Redes Sociales / Imagen del día

 

La secretaria de Relaciones Exteriores, Alicia Bárcena Ibarra, celebró, en nombre del Gobierno de México, un acuerdo con el Gobierno de la Confederación Suiza, que establece que este país protegerá, representará y ejercerá los intereses y funciones diplomáticas y consulares de México en Ecuador tras el rompimiento de relaciones diplomáticas con ese país. (La Conversación en Redes Sociales, Reporte Índigo, p. 2)

 

 

CARTONES

 

Regularizará inmigrantes sin documentos

Regularizará inmigrantes sin documentos

(Llera, Excélsior, Nacional, p. 12)

 

Tal Cual

Tal Cual

(Alarcón, El Heraldo de México, La 2, p. 2)

 

Aguacate…

Aguacate…

(Rictus, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad)