Opinión Migración 190719

Quebradero / El domingo hay evaluación

El gobierno mexicano lleva cerca de 45 días diseñando una estrategia que le permita ordenar y organizar, ante las nuevas circunstancias que se están viviendo, la migración.

Pero también, y quizá esto es lo que lo tiene más ocupado y preocupado, está tratando de pasar una suerte de ominoso examen ante Estados Unidos.

Los grandes perdedores y víctimas de esto están siendo los migrantes. No hay discurso del lado mexicano en que no les elogie o reconozca. Si bien se está intentando crear las mejores condiciones en los albergues y en el proceso de detenciones, el gobierno en los hechos está construyendo el muro que el presidente Trump aseguró que iba a construir, y que nosotros íbamos a pagar.

Llámesele Guardia Nacional o militarización, lo cierto es que los migrantes están rodeados. Por un lado, México ha enviado cerca de 6 mil efectivos a la frontera sur, lo cual entre la búsqueda de seguridad y de que no pasen por el país, está provocando intimidación y sicosis. En el terreno de los hechos, esto es inevitablemente parte de la política migratoria. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, Opinión, p.2)

Apuntes Globales / Acuerdo migratorio sin sustentabilidad

Con el presidente Donald Trump uno nunca puede estar seguro. Todo indica, sin embargo, que el lunes próximo, julio 22, en que se cumplen 45 días del acuerdo a que llegó el canciller Marcelo Ebrard con Washington el 7 de junio, no habrá sobresaltos.

Hay resultados positivos. No espectaculares. El número de detenidos por la patrulla fronteriza de Estados Unidos bajó 29 por ciento -de 133 mil a 95 mil. Y las deportaciones realizadas por México se incrementaron en ese mismo periodo en un 50 por ciento. De 14 mil a 22 mil.

Es decir, México está cumpliendo su compromiso de incrementar el control migratorio en la frontera sur y a lo largo de todo el territorio. Para eso el presidente Andrés Manuel López Obrador despachó a 6 mil 500 efectivos de la Guardia Nacional a la frontera sur.

También México se comprometió a recibir a más centroamericanos a través del programa de Protocolos de Migración Segura o Quédate en México. La cifra durante el mes de junio prácticamente se doblegó, de 10 mil que llegaron hasta mayo, sólo en junio nos regresaron casi 10 mil más.

Más aún, México modificó su postura en 180 grados. De una secretaría de Gobernación y su instrumento migratorio, el Instituto Nacional de Migración, que abrieron las puertas de par en par pregonando -son bienvenidos los centroamericanos y les daremos visas humanitarias-, a una política restrictiva no sólo en la frontera sur, sino en todo el territorio nacional. (Rafael Fernández de Castro M., El Financiero, Opinión, p.29)

Otros Ángulos / De rodillas ante los yanquis

El domingo, fecha calendario rarísima para que nos visite el procónsul norteamericano Michael Richard Pompeo, tiene un propósito: le deberemos mostrar los datos que lo convenzan de que hemos hecho la tarea que nos encomendó su jefe Trump para no ser castigados.

El secretario de Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubon, hará gala de sus nuevos dominios y le explicará que a la frontera sur él ha enviado a seis mil soldados para tratar de sellar, o al menos impedir que migrantes de diversas nacionalidades transiten por México para llegar a Estados Unidos y encontrar la paz y las oportunidades que no encuentran en sus países, los cuales no son sólo Guatemala, El Salvador y Honduras, sino también Nicaragua, Cuba y hasta provenientes de Somalia y Bangladesh.

Marcelo Ebrard también hará cuentas de los elementos del Instituto Nacional de Migración destinados a interrogar, enlistar y clasificar a perseguidos y esperanzados que aspiran lograr the american dream. (Raúl Cremoux, El Financiero, Opinión, p.30)

La Feria / La Segob da miedo

La titular de esa dependencia, Olga Sánchez Cordero, no es una voz predominante o de referencia en los debates.

Aunque cuentan que ella ha advertido que nadie debe equivocarse, que ella es la interlocutora de la gobernabilidad en el país, la rectora de las políticas de interior, esas versiones refuerzan lo evidente: si la secretaria de Gobernación tiene que andar repitiendo que es la puerta más importante de la administración, entonces no lo es. Si tienen que desmentir que no se ha ido…

Sánchez Cordero no gravita en la discusión sobre la nada laica alianza de la Presidencia de la República con las iglesias evangélicas. Sánchez Cordero sigue en Twitter, como los otros mortales, el reporte de la discusión del Ejecutivo con el Legislativo sobre la agenda de probables leyes.

Y por supuesto Sánchez Cordero está al margen de la importante agenda migratoria. (Salvador Camarena, El Financiero, Opinión, p.42)

Bajo Reserva

Los datos de Ebrard para Pompeo

A paso redoblado se trabaja en México sobre el tema de migración, con datos duros y estadísticas, de cara a la próxima visita del jefe de la diplomacia de Estados Unidos, Mike Pompeo. Nos comentan que las autoridades mexicanas difunden un corte diario para dar a conocer reportes sobre camiones que son detenidos en las distintas carreteras del país y las revisiones en los autobuses, donde descubren a cientos de migrantes centroamericanos que buscan llegar a la frontera norte para tratar de ingresar a suelo estadounidense. Los indocumentados, nos comentan, son llevados por lo general a estaciones migratorias mexicanas y los oficiales del Instituto Nacional de Migración abren procesos y buscan que sean retornados a su país de origen. Son las formas de contención migratoria de la que México hablará con Estados Unidos en la visita dominical de don Mike a la CDMX, donde será recibido por el canciller Marcelo Ebrard, quien ya tiene sus datos a la mano. (El Universal, Opinión, p.2)

Gran Angular / ¿Pondrán estrellita a Ebrard?

El lunes que viene, 22 de julio, vence el plazo fijado por el gobierno de Estados Unidos y aceptado por el de México para frenar el flujo de migrantes centroamericanos, a cambio de no imponer, por el momento, aranceles crecientes a los productos que nos compran los vecinos del norte.

Pasado mañana, domingo, en vísperas del vencimiento de ese plazo, se reunirán en la Ciudad de México el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, y el jefe del Departamento de Estado norteamericano, Mike Pompeo. Viene a calificarnos, a ver si el gobierno de AMLO hizo la tarea. Nada nuevo en esa difícil relación, pero esta vez sin apariencias.

¿Nos pondrán la palomita? Quizás sí, si nos atenemos a la felicitación que hace un par de días le extendió Trump a México por desplegar “a 21 mil soldados que están deteniendo a la gente para que no venga a nuestro país”. (Raúl Rodríguez Cortés, El Universal, Opinión, p.7)

Trump y la mala vecindad

Para quienes por varias décadas hemos seguido la política exterior de Estados Unidos (EU) y su relación con México, el fenómeno Trump es algo inédito. Cierto es que los gobiernos de EU nunca han visto a México como un aliado estratégico. De hecho, hasta 1992, el único mecanismo formal de cooperación binacional era la Comisión Internacional de Límite y Aguas (CILA), acotada a resolver temas en los límites terrestres. En 1994 se formaliza la relación comercial con el TLCAN y surgen otros mecanismos formales de coordinación como la Comisión Binacional MEX-EU, el Grupo de Alto Nivel para el Narcotráfico, los Mecanismos de Enlace Fronterizo y las reuniones interparlamentarias.

Los atentados terroristas de 2001 frenan la construcción del andamiaje binacional de cooperación. EU entra en su primera fase de unilateralismo que lo distancia del resto del mundo. El miedo al terrorismo hace de todo extranjero un potencial enemigo. En 2008 George W. Bush le hereda a Barack Obama la peor crisis financiera desde 1929. En este contexto la relación con México dista de ser prioridad. Funciona inercialmente. Por ambos lados. (Luis Herrera Lasso M. El Universal, Opinión, p.12)

Migrando a distancia

Escribo estas líneas desde Tapachula, Chiapas, en la frontera con Guatemala, en donde un simple paseo por la ciudad revela la cantidad de extranjeros de Haití, Cuba, India, países africanos y otros lugares distantes que pasean por esta ciudad. Si bien casi toda la atención en México y Estados Unidos se enfoca en los migrantes irregulares que vienen del llamado Triángulo del Norte de Centroamérica —Guatemala, Honduras y El Salvador— también hay un número importante de migrantes irregulares de lugares un poco o mucho más lejanos que están haciendo un viaje peligroso por México para intentar llegar a los Estados Unidos.

Desde octubre hasta mayo, según fuentes oficiales del gobierno de Estados Unidos, casi 7 por ciento de los 593,507 migrantes aprehendidos en la frontera México-EU vienen de países más allá del Triángulo del Norte (que contribuye con 75%) y México (18%). En los dos años fiscales anteriores (que en Estados Unidos abarca desde octubre hasta septiembre), el porcentaje de migrantes de otros países rondaba por el 4% y era mucho menor antes de 2016. Así que al mismo tiempo que se ha incrementado el número de migrantes irregulares, también ha aumentado el porcentaje de los que vienen más allá del Triángulo del Norte y México. (Andrew Selee, El Universal, Opinión, p.13)

Honduras: ¿por qué tantos huyen de su patria?

Nadie abandona su hogar por gusto, y menos una niña, niño o adolescente que para huir de la violencia de su país de origen viaja sin compañía adulta a otro país para solicitar refugio.

Los gobiernos de Estados Unidos y de México quieren una vía rápida para disminuir el éxodo centroamericano, y despliegan a policías, marinos, militares o guardias nacionales para contenerlo.

¿Cómo nos aseguramos de que los centroamericanos se queden en su país de origen, o de perdida que su número se reduzca?, inquieren diplomáticos, agentes migratorios, estrategas de seguridad nacional y de seguridad pública, oficiales de inteligencia militar, funcionarios de distintos rangos.

No preconizo aquí el paso libre, ni las fronteras abiertas. Simple y sencillamente trato de entender cómo la gente vive la angustia de salir de un país en llamas, y postulo que convertirnos en el muro de Trump no es la solución. (Carlos Heredia Zubieta, El Universal, Opinión, p.13)