Opinión Migración 190821

Refugio para la mujer afgana

Para México la situación en Afganistán es lejana geográficamente hablando, pero no por ello debe ignorarse. La llegada nuevamente al poder del régimen talibán coloca en una situación de desventaja y de peligro a las mujeres; por ese motivo, es correcto el anuncio del gobierno mexicano de ofrecerles refugio en nuestro país.

El anuncio de México de que aceptará peticiones de refugio de mujeres afganas, las que procesará a través de su embajada en Irán, les abre una puerta de esperanza hacia una vida en que les sea reconocida su condición de mujer y su derecho a desarrollarse plenamente a través del estudio, el trabajo, el arte o el deporte.

Seguramente habrá protestas por quienes consideren que antes que apoyar a extranjeras, se debe procurar mejorar las condiciones en las que viven las mujeres mexicanas, en especial las que habitan en zonas de alta marginación, pero la realidad de ser mujer en Afganistán es angustiante y desalentadora.

En cuando a una posible injerencia en asuntos fuera de la esfera de competencia de México, se debe aclarar que no se trata de una intromisión en la autodeterminación de un país, sino acudir al llamado de quienes ven amenazados sus derechos, lo que constituye una simple cuestión de humanidad.

La política de refugio, por cierto, es una práctica que ha venido a menos en este siglo en comparación con lo que prevaleció el siglo pasado, cuando la caída de regímenes y el ascenso de otros motivó un gran desplazamiento de personas.

En tanto, la lucha de las mujeres ha avanzado en el mundo para lograr una mayor equidad de género, el respeto a sus derechos, a la no violencia, incluso en el mismo Afganistán, pero con el regreso de los talibanes se da un retroceso en lo logrado, no solo en ese país, sino para todo el mundo democrático.

Las 29 restricciones que impone el Talibán a la mujer afgana están dirigidas fundamentalmente a invisibilizarlas o nulificarlas, confirmando que se trata de un régimen esencialmente misógino.

Y aunque los talibanes aseguran ser diferentes a los que estaban en el poder hace poco más de 20 años y han manifestado su intención de actuar de manera distinta con las mujeres, hay escepticismo tanto al interior como al exterior y hay visos de que han empezado a incumplir su promesa.

La puerta que México y algunas otras naciones están ahora abriendo para las mujeres afganas es un primer paso para darles un hálito de esperanza en medio de la desolación que ha traído el retorno del Talibán sobre Afganistán. (Editorial, El Universal, Opinión, p. 10)

México: éxodo afgano y deber humanitario

La Secretaría de Relaciones Exteriores informó ayer que México está atendiendo solicitudes de refugio de ciudadanos afganos y en particular las de mujeres y niñas que buscan salir del país después de que el Talibán tomara la capital, Kabul, y precipitase la huida del gobierno apoyado por Washington. Según anunció el canciller Marcelo Ebrard, el embajador de nuestro país en Irán, Guillermo Puente Ordorica, colabora activamente para ofrecer refugio a quienes así lo soliciten, gestión que fue elogiada por la oficina local del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) como una muestra más de la solidaridad de México con las personas que requieren protección internacional.

La importante distancia geográfica, las barreras culturales y lingüísticas, así como la falta de lazos históricos significativos entre México y Afganistán hacen pensar que el flujo de personas refugiadas no será abundante. También apuntan en este sentido las dificultades experimentadas por las potencias occidentales para evacuar de la nación centroasiática a sus connacionales y a los afganos que colaboraron con ellos, quienes temen por su integridad tras el derrumbe del régimen pro occidental: en el caso de Estados Unidos, apenas logró evacuar a 2 mil personas entre el martes y el miércoles, de las cuales 325 eran ciudadanos estadunidenses.

Es también previsible que la loable actitud del Estado mexicano genere reacciones adversas entre sectores xenófobos, islamófobos, clasistas o simplemente ignorantes, reacciones que dicen criticar una decisión del gobierno federal, pero que en realidad atentan contra principios humanitarios elementales.

Sin duda, el escenario deseable pasa por despejar las fobias a los extranjeros, en este caso afganos, y que las muchas o pocas personas de esa nacionalidad que lleguen a México encuentren aquí las mejores condiciones para rehacer sus vidas. Asimismo, cabe hacer votos por que el régimen talibán honre su palabra de conducir un gobierno moderado, en el cual no se repitan las atrocidades contra las mujeres, las minorías sexuales, las expresiones culturales, el periodismo y la libre expresión que caracterizaron su paso por el poder entre 1996 y 2001, y que le valieron la condena unánime de la comunidad internacional.

En la medida en que los nuevos gobernantes de la nación asiática quiten justificación a los temores de que han vuelto a Kabul idénticos a sí mismos, los afganos podrán retomar sus actividades en paz y los flujos migratorios perderán su razón de ser. (Editorial, La Jornada, p. 2)

Opinión del experto // Joe Biden y López Obrador, ¿llegó la hora del sur?

Hace pocos días, durante la visita a nuestro país de una comitiva del gobierno estadunidense, el presidente López Obrador invitó al mandatario de aquella nación a venir a México a finales de septiembre. Desafortunadamente, en lo que parece un desaire, la respuesta fue que en este momento existen otras prioridades, pero que en Washington podrían reunirse con la vicepresidenta Kamala Harris, por lo que el 9 de septiembre será el encuentro de una misión mexicana que será encabezada por el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard y la de Economía, Tatiana Clouthier.

Es buena noticia que uno de los objetivos del encuentro tenga que ver con la prosperidad del sur de México. La Cancillería anunció que sólo cooperando entre los países puede aspirarse a que quienes decidan emigrar no lo hagan forzados por la pobreza.

Más allá de lo positivo que resulte el encuentro por razones diplomáticas será productivo sólo si se logran resultados concretos en materia de colaboración para la creación de fuentes de empleo en el sur y en el triángulo norte de Centroamérica, poniendo en marcha los viejos y nuevos proyectos para activar la economía regional que no han avanzado por falta de financiamiento.

La agenda entre los dos países es amplia y compleja. Para nuestros vecinos es fundamental la seguridad fronteriza, la migración y el comercio, mientras que para nosotros lo más urgente es el desarrollo. Es posible que la prevención y la solución de conflictos ocupen el mayor esfuerzo en este encuentro, no la búsqueda de oportunidades económicas, particularmente para los estados sureños.

El sur es pródigo en recursos naturales que son patrimonio de la nación: petróleo, gas, generación de electricidad, biodiversidad asombrosa, culturas vivas y arqueología, agricultura, ganadería, bosques y selvas, así como las mayores reservas de agua dulce del país.

También es territorio de paso de miles de inmigrantes. Apenas en julio pasado, las autoridades de los Estados Unidos detuvieron a más de 212 mil personas que entraron ilegalmente por nuestro país, siendo la cifra más alta en cuatro lustros. A estas personas, principalmente centroamericanas, que huyen del hambre, la violencia, los estragos de los fenómenos naturales adversos y la falta de oportunidades, se unen miles de mexicanos.

Con estos datos es importante considerar que, por su posición geopolítica, México ha pasado de ser un país de tránsito de emigrantes para volverse, cada día más, un país de destino.

En la frontera sur el tráfico de armas y personas, así como contrabando de mercancías son las principales actividades delictivas del crimen organizado. Los criminales cometen secuestros, afectando principalmente a mujeres y menores, pero también explotan a los migrantes causando problemas de seguridad pública y derechos humanos, a los que se ha agregado la guerra entre cárteles, lo que mantiene en vilo a muchos ciudadanos y atemoriza a posibles inversionistas.

Con Centroamérica nos unen fuertes lazos históricos y desafíos comunes como la protección y el aprovechamiento de la diversidad geográfica, cómo hacer frente a vulnerabilidad de los ecosistemas, la dependencia de las mismas actividades agrícolas y la falta de industrialización. Ya se ha dicho que tenemos una frontera porosa, pero es conveniente recordar que en un amplio territorio común simple y sencillamente no existe frontera alguna, donde históricamente se ha dado una gran movilidad de bienes y personas, creciente en los últimos 30 años.

Seguramente que los grandes proyectos de infraestructura de la actual administración —Tren Maya, refinería de Dos Bocas y Transístmico— no serán la cortina que detenga la movilización de personas indocumentadas rumbo al norte, aun si hubiese la creación de empleos prometida.

Es necesario que las autoridades mexicanas convenzan a sus pares norteamericanos de que es urgente apalancar proyectos locales que arraiguen a la población en sus lugares de origen. La colaboración no puede basarse en la subordinación o en el apoyo para hacer una eficiente campaña de deportaciones o el despliegue de la Guardia Nacional en el Suchiate. La cooperación debiera basarse en la búsqueda de soluciones a los problemas de fondo, a las causas.

Es necesario encontrar alternativas de largo plazo que impulsen el desarrollo regional, la oferta de empleos y la reducción de tan altos niveles de pobreza que impele a miles de personas y familias enteras hacia el norte. Las “soluciones” de corto plazo, como es el establecimiento de programas sociales, resuelven en lo inmediato, pero resultan medidas paliativas que no atienden la problemática estructural.

El sur es campeón en la producción de café, plátano, mango, rambután, ganadería y en otros sectores, pero urge focalizar esfuerzos para financiar plantaciones forestales y hortofrutícolas, parques agroindustriales, cuencas lecheras, acuacultura en sus presas, ríos y lagunas, infraestructura de comunicaciones, multiplicar proyectos de ecoturismo, abrir nuevas ciudades arqueológicas, promover sus pueblos mágicos, construir gasoductos y otras propuestas que ya están diagnosticadas como favorables para la creación de corredores estratégicos.

Estamos ante la gran oportunidad de hacer las cosas de manera diferente y mejor, sobre todo por los resultados fallidos de los programas de cooperación binacional del pasado reciente. Hoy que un hombre del sur gobierna la nación ¿se construirá la oportunidad esperada? (Juan Carlos Gómez Aranda, Excélsior, Nacional, p. 15)

Sube y baja

Sube

Marcelo Ebrard

Es justa la intención de dar asilo a los refugiados afganos que así lo soliciten, especialmente mujeres y niños. (La Crónica de Hoy, La Dos, p. 2)

SRE vs. armeros

La SRE anunció la presentación de una demanda ante las instancias judiciales norteamericanas, contra 11 empresas fabricantes de armas por su comercio “negligente”. También afirmó que más de medio millón de armas se trafican anualmente hacia México y que el daño causado es aproximadamente del 2% del PIB.

Debemos congratularnos por esa acción legal, cualquier decisión de este calado requiere decisión y voluntad política, además de un trabajo previo exhaustivo, de ahí que me resulten algunas inquietudes que estimo pudieran sumar al éxito de este desafío que México enfrenta.

Un antecedente es la resolución del máximo tribunal alemán en contra de la fábrica de armas Heckler & Koch, por la exportación ilegal de fusiles de asalto a México. La controversia fue planteada por organizaciones de la sociedad civil afirmando que indebidamente el fabricante había vendido a nuestro país armamento sin tomar en cuenta que existía prohibición judicial sobre su distribución en algunas entidades federativas, lo que provocó a la postre graves violaciones a derechos humanos. Se desconoce por qué se optó por demandar a las empresas privadas en la vía civil ante una corte norteamericana, en lugar de usar las instituciones del derecho internacional y demandar al Estado Norteamericano la imposición de medidas efectivas.

En su defensa, las empresas demandadas han señalado que es responsabilidad del gobierno mexicano el tráfico ilegal de armas que nos afecta y que las verdaderas causas son la corrupción, impunidad y violencia que padecemos. Lo cierto es que cada país es responsable de lo que ocurre en su territorio y de su frontera, pero existe corresponsabilidad en el problema.

La resolución estará en manos de autoridades judiciales de Boston, Massachusetts, en donde México enfrentará acusaciones de corrupción y crimen organizado como la causa generadora del tráfico, y será ese el tema que se discuta. En el caso alemán nuestro país fue imputado de falsificación de documentos, pero sí se condenó a la empresa por la violación a las obligaciones legales y de cuidado que debería tener en la venta de armamento con restricción; se impusieron medidas efectivas y no se cuestionaron los problemas de criminalidad.

En EUA la venta de armas entre particulares, que no tiene control ni seguimiento por las autoridades, es una de las debilidades que han aprovechado los criminales. En términos del derecho internacional, los Estados pueden incurrir en responsabilidad internacional cuando sus actos producen daños transfronterizos a otros Estados o a sus habitantes, y las personas jurídicas particulares pueden incurrir en violaciones a los derechos humanos cuando producen daños a los habitantes de un Estado y no atienden obligaciones internacionales de respeto, garantía y prevención con actos que indirectamente afecten a las víctimas de un delito.

El problema con la demanda planteada es que por un lado conllevará que sea una corte extranjera la que efectúe la valoración de la política y actuación del Estado mexicano frente a la DO, y por otra parte, la misma instancia judicial cuantificará los daños al Estado mexicano por las omisiones de las fábricas de armas; daños que serán muy difíciles de probar y cuantificar. Si hubieran demandado las víctimas, el daño estaría probado y la obtención de medidas que frenen el contrabando de armas sería más factible, como fue en Alemania. (Daniel F. Cabeza de Vaca, El Universal, Opinión, p. 10)

Cartones

(Gregorio, Excélsior, Nacional, p. 12)