Opinión Migración 191222

Frentes Políticos

  1.  Desconfianza. Mientras transitaban con sus vehículos por la carretera federal 45, en el tramo Fresnillo-Zacatecas, a la altura del municipio de Félix U. Gómez, un punto riesgoso por los constantes ataques de hombres armados hacia los automovilistas, una caravana de migrantes fue despojada de sus vehículos y ellos abandonados en la carretera, confirmó el diputado migrante José Juan Estrada. “Estamos el día de hoy con la triste noticia de que algunos de nuestros compañeros han sido asaltados. Ojalá que pronto pueda resolverse su situación, en este momento las familias ya están siendo atendidas por el Instituto Nacional de Migración”, sostuvo Estrada. Feliz Navidad, señor David Monreal, gobernador del estado. ¿Algo qué decir? (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 11)

La Esquina

La frontera con Estados Unidos será el miércoles escenario de oleadas de migrantes que solicitarán asilo en el país vecino, pues expira la ley que permitía su expulsión. Las autoridades de ambos países deben evitar que los migrantes no sean víctimas ni botín del crimen organizado, ni de las patrullas fronterizas. Debe haber coordinación para protegerlos. (La Esquina, La Crónica, P.p.)

Rozones

“Mejor regrésense”

Lo que debía ser una temporada para disfrutar, terminó por convertirse en un trago amargo para decenas de paisanos que fueron despojados de sus vehículos y otras pertenencias por parte de criminales, mientras circulaban por carreteras de Zacatecas. Esto ocurre, a pesar de los operativos que las autoridades anunciaron que se implementarían para resguardar la llegada de los connacionales que viven en Estados Unidos. “Hermanos, es triste la realidad que nos aqueja, pero no vengan a México, por favor. Regrésense, porque al paso por Zacatecas no se asegura nada”, se leyó en redes, donde por decenas los zacatecanos manifestaron su molestia por la situación de inseguridad que enfrentan y el reciente atraco a una caravana, reportado incluso por diputados. Así las cosas en la entidad a cargo de David Monreal, quien no podría en estos días decir: “Bienvenido, paisano”, nos comentan. (Redacción, La Razón, LADOS, p. 2)

American curios

Hay un número sin precedente de peregrinos en el mundo –refugiados, migrantes, exiliados– que se han visto obligados a despedirse de sus hogares, de sus familias, de sus amados, de sus mundos, para ir a buscar posada, muchos en países que comparten responsabilidad en provocar el éxodo a través de políticas económicas, guerras, su contribución al cambio climático y más.

John Berger había dicho que el siglo XXI era el siglo en donde nunca antes tanta gente ha tenido que decir adiós, que es el siglo de las desapariciones. El siglo de gente viendo sin poder hacer nada, a otros, que eran cercanos a ellos, desaparecer en el horizonte. El siglo XXI sigue siendo marcado por el largo adiós con la ONU calculando que más de 100 millones de personas fueron forzosamente desplazadas de sus hogares (https://www.acnur.org/datos-basicos.html).

En Estados Unidos, que ahora está atrapado entre su identidad como país de inmigrantes y país envenenado con xenofobia y racismo históricos que han sido elevados a niveles alarmantes por fuerzas neofascistas en los últimos años.

Mientras tanto, hay una disputa para ver cómo continuar limitando el derecho al asilo, un éxito del gobierno de Trump que casi logró anularlo por completo. Los políticos, con sus notables excepciones, siguen usando a los migrantes como peones en su obsceno juego de ajedrez, algunos construyendo nuevos muros o secuestrándolos para enviarlos a otros estados, mientras defensores expresan su preocupación por los migrantes y ofrecen propuestas para manejar este flujo humano de manera responsable, incluyendo lo que dicen que es un regalo para los llamados soñadores, pero hasta ahora, sólo han logrado alargar una pesadilla para los buscadores de posada.

La gran iniciativa del gobierno de Biden para identificar y atender algunas de las causas de raíz sigue evitando una de las causas principales: el propio Estados Unidos ha nutrido el éxodo durante décadas como resultado de sus intervenciones y guerras, su fracasada guerra contra el narco, su promoción de políticas neoliberales y su magna contribución histórica al cambio climático.

Todo, mientras seres humanos –tal vez hasta un tercio menores de edad– buscan cómo sobrevivir una noche más, un secuestro más, una amenaza más, otro día de frío en la zona fronteriza y rumbo al país de la estatua esa que dice que da la bienvenida a los desamparados del mundo.

Ni hablar de los desplazados y desamparados dentro del país. Vale recordar que parte de la historia de esta nación fue el desplazamiento y el exilio interno de millones de indígenas por colonizadores europeos –los primeros migrantes indocumentados– y sus descendientes. Los indígenas estadunidenses aún viven en reservaciones que en algunos casos podrían ser caracterizados como campos de refugiados. Y en el país más rico del mundo, también hay por lo menos 580 mil homeless, personas sin techo, en busca constante de posada. Entre ellos hay miles de veteranos militares que participaron en las intervenciones e invasiones de otros países, provocando desplazamientos y éxodos en varias partes del mundo (https://endhomelessness.org/homelessness-in-america/homelessness-statistics/state-of-homelessness/).

Desde los campos de refugiados al otro lado del río, desde dentro de este país donde más de 11 millones viven en las sombras por no tener papeles, desde las calles bajo cajas de cartón o en el Metro, donde duermen cientos de miles de ciudadanos, se pueden ver los arbolitos de Navidad y otras decoraciones en hogares, comercios, iglesias y oficinas recordando la búsqueda de posada por unos migrantes/refugiados para el nacimiento de su hijo que después sería un trabajador (carpintero) perseguido tachado de ilegal.

¿Habrá milagro? Ante el prolongado adiós, ¿por fin habrá un gran saludo de bienvenida? ¿Quiénes lograrán ese milagro? Dicen, citando a June Jordan, que nosotros somos los que hemos estado esperando. (David Brooks, La Jornada, Mundo, p. 35)

Confidencial

La luz al final del túnel

Poco a poco los mexicanos varados en Perú están empezando a regresar. Connacionales consultados por este diario aseguran que ya están a punto de partir, ya sea hacia Lima, capital del país sudamericano, o hacia su casa en México. En buen momento, ya que entre los compatriotas se dice que este lunes puede regresar el paro, lo que va a representar nuevos caminos bloqueados. Que se siga apurando la embajada. (Redacción, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 41)

Tres retos del próximo presidente

El próximo Presidente de México tendrá tres retos que le llegarán como tsunamis y que deberá resolver desde los primeros meses de su administración. El primero es una crisis migratoria que incluye a México y no sólo a Estados Unidos; el segundo será un boquete en la fuerza de trabajo nacional; y el tercero será corregir el alto grado de informalidad económica.

Llama la atención que prácticamente ningún precandidato ni aspirante ha planteado algún tipo de idea, solución o estrategia mínima para abordar estos problemas colosales. Sólo el canciller Marcelo Ebrard ha esbozado ideas al respecto en el marco de su función: la Alianza para la Prosperidad que discutirán Joe Biden y Andrés Manuel López Obrador podría ser un punto de arranque para propuestas que plantee Marcelo, en caso de convertirse en presidente. Pero se requiere mucho más.

El problema es que el desafío migratorio será de México como país destino, no solo como país de tránsito. Hasta la fecha las políticas públicas se han centrado en contener el flujo migratorio hacia Estados Unidos, viendo a México como país de tránsito; pero México debe resolver qué hará con migrantes que cada día más buscarán asentarse aquí.

De hecho, la oleada de nuevas empresas con el nearshoring abrirá el apetito de miles de personas que querrán venir a trabajar a este país, y paulatinamente van llegando a las grandes ciudades mexicanas, para quedarse. El fenómeno es notorio.

El segundo desafío, la gran escasez de mano de obra, será el cuello de botella del crecimiento de México hacia el futuro. El nearshoring por sí solo no propulsará el crecimiento del PIB mexicano de manera sostenida. Es indispensable que para capitalizar esta oportunidad se resuelva la capacitación de miles de jóvenes para trabajar en manufacturas. Porque la carencia de fuerza de trabajo, ya evidente desde ahora, podría ser la condena a un crecimiento que no supere 2 por ciento anual durante muchos años, debido no tenemos trabajadores suficientes para aprovechar oportunidades.

Y el tercer desafío es la informalidad. México no puede convertirse en país desarrollado si 32 millones de trabajadores permanecen en la informalidad como hasta ahora. El 55 por ciento de la fuerza laboral mexicana trabaja en esa condición, y deberá ser prioritario para el nuevo gobierno plantear una solución al respecto.

No bastará que el próximo Presidente ancle su campaña en continuar las prioridades de la 4T. Ahora han surgido nuevos desafíos, y su gravedad estallará sin misericordia frente al nuevo gobierno.

INFLACIÓN BANXICO

La inflación en 2023 será más baja, incluso romperá el umbral de 5 por ciento. Los economistas encuestados por el banco que encabeza Victoria Rodríguez Ceja ahora piensan que será de 4.99 por ciento. Seguirá fuera del rango objetivo, pero va en ruta de ceder. (Carlos Mota, El Heraldo de México, Merk-2, p. 18)