Opinión Migración 200321

Sobre la marcha / ¿Dando y dando?

 

¿Vacunitas volando? Oficialmente, la insinuación de un quid pro quo entre Estados Unidos y México, vacunas por contención migratoria al sur y norte de nuestro país, está descartada. Sentido común, sospechosismo y malicia básica apuntan a que algo implícito hay en la sucesión de hechos muy recientes.

 

Mensajes entre líneas merecen lecturas integrales. Discursos de rebote, juego de espejos mediáticos que imprimen tono a la nueva relación bilateral en la era del resbaladizo Joe Biden.

 

Primer empellón. En audiencia ante el Senado estadounidense, el jefe del Comando Norte del Pentágono, el general Glen VanHerk, informó lo que sucede en México.

 

Crisis migrantes simultáneas. Una, niños centroamericanos no acompañados migran hacia el río Bravo. Otra, adultos también centroamericanos solicitan asilo y esperan en territorio mexicano respuesta yanqui. Tercera, creciente número de mexicanos buscan aquello que el Presidente López Obrador gestiona ante Joe Biden, la expedición del doble de visas de trabajo temporal para revivir el programa Bracero de 1942.

 

Según Glen VanHerk, 30-35 por ciento de nuestra Nación no es gobernada sino por criminales. La emboscada a policías mexiquenses en Coatepec Harinas con saldo de 13 oficiales asesinados pone un incómodo acento al tema.

 

Fenómenos migratorios y criminales que abren, para los jefes militares de Estados Unidos, enormes vulnerabilidades a su integridad; temor de que entes del mal, como China y Rusia, puedan intervenir y atentar en su contra. Rudo diagnóstico.

 

La defensa. Para nuestro mandatario, las conclusiones del Pentágono se respetan, pero no se comparten. Dice, allá ellos con su “opinión”. Rechaza que semejante panorama sea real. Sin pleitos ni arrebatos a la luz de nuestra multifactorial dependencia, mejor agradece que nos presten 2.7 millones de vacunas AstraZeneca como adelanto de nuestros aletargados pedidos.

 

El distractor. El Presidente volvió a emprenderla en contra del historiador Enrique Krauze por su artículo publicado en el New York Times donde preguntó si Joe Biden podría ayudar a contener el deterioro democrático que, según Krauze, infringe la 4T.

 

El espíritu Masiosare tundió al escritor instándolo a solicitar trabajo en Washington DC como embajador de Estados Unidos en México. Enésimo recorrido histórico a través del conservadurismo corrupto, traidor y rapaz que, a diario, se intenta exorcizar.

 

Hoy el diario El País, a través del editorial, “México crispado”, abona en buena parte a la reflexión de Krauze. Un poder presidencial, señala, que polariza constantemente colocándose siempre en el centro del tablero nacional por un afán electoral. La respuesta no dilata.

 

La fachada. México reforzó desde ayer restricciones migratorias al sur con Guatemala y Belice y al norte en los cruces fronterizos más densos con Estados Unidos. Un muro humano que declara objetivos humanitarios para ayudar a impedir mayores riesgos para quienes buscan el sueño americano.

 

Si no es, ¡cómo se parece! Con esa compleja y hostil realidad como telón de fondo, sobresale el préstamo de vacunas AstraZeneca, mientras la FDA autoriza que los vecinos del norte las utilicen.

 

Destaca el duro diagnóstico militar sobre la cohesión y gobernanza mexicana. Cual tolvanera, las escaramuzas cotidianas del Poder Ejecutivo en contra de contrapesos institucionales y adversarios ideológicos que resisten y terminan por apoyar una épica de amplias licencias fácticas.

 

Migración y vacunas ¿tienen relación? Dicen que no. Parece que sí. Se infiere que bajo el nuevo estilo de la Casa Blanca, las vacunas estimulan la amistad entre los pueblos. Y la cooperación. Sobre todo, de aquí para allá.

 

Hay misiones no cumplidas. A un año de pandemia, confinamiento y abstinencia escolar, los márgenes de maniobra se estrechan.

 

La recuperación productiva de Estados Unidos no será un rebote tras el descalabro pandémico. La de México sí. Aun en los escenarios más optimistas, el ascenso en la economía nacional no compensará la caída del 8.5 por ciento del 2020. Ni la pérdida de empleos formales. Por eso habrá reforma fiscal. Una más. La necesaria será postergada de nuevo para evitar daños político-electorales. (Carlos Urdiales, La Razón, Opinión, p.2)

 

Liberales y Conservadores / Dando y dando: te “presto” vacunas, detienes migrantes

 

Fue a través de la prensa estadunidense que nos enteramos que el gobierno de los Estados Unidos enviaría a México millones de dosis excedentes de la vacuna de AstraZeneca contra el coronavirus SARS-CoV-2, en calidad de préstamo. Dos millones y medio de dosis, de un total de cuatro. El resto sería para Canadá.

 

Curioso que nos “presten” vacunas que no han autorizado para aplicar en su propio país y que naciones como Alemania, Francia, Italia, España, Dinamarca, Noruega, Islandia, Bulgaria, Irlanda y los Países Bajos, han suspendido su aplicación a la espera del resultado de las investigaciones sobre casos inusuales de trombosis cerebral en personas que la recibieron, según reportó Reuters. (Hay quien atribuye la suspensión a que esa vacuna se desarrolló en el Reino Unido y que mas bien parece una represalia política). La Agencia Europea de Medicamentos aseguró que los beneficios de la vacuna de AstraZeneca son mayores que sus riesgos.

 

El canciller Marcelo Ebrard tuvo que salir a confirmar la revelación, puntualizando que el acuerdo ocurrió “en seguimiento a la conversación entre los presidentes López Obrador y Biden, que era para asegurar la segunda dosis de 870 mil adultos mayores, a quienes se les aplicó la primera en febrero”, y que el viernes (ayer) daría mas detalles.

 

Pero en la “mañanera”, el presidente López Obrador se le adelantó y confirmó que el gobierno de Estados Unidos enviará a México 2 millones 700 mil dosis de vacuna AstraZeneca. Que él se lo había pedido a Joe Biden hace dos meses. ¿Qué vamos a dar a cambio?, dijo el Presidente: “lo que siempre hemos dado, amistad y cooperación en todos los órdenes. Es muy importante el que tengamos buena relación con el gobierno de Estados Unidos”. Precisó que recibir ahora la vacuna de AstraZeneca implica que se adelanten las entregas, que es un préstamo.

 

Horas después, en un mensaje difundido en redes, Ebrard dijo en un lenguaje “diplomático” (contrastante con los modos claridosos del Presidente) que se trataba de “sincronizar medidas y acciones, definir políticas comunes. (…) ¿a cambio de qué es? Estamos tratando de construir una relación con Estados Unidos muy cercana (…) tienen preocupaciones comunes con nosotros (…) es muy importante hacer una inversión significativa hacia Honduras, Guatemala y El Salvador, para que no tenga que migrar la gente por condiciones de pobreza o de inseguridad graves. Lo mismo en el Sur de México”.

 

El gobierno del presidente López Obrador debió sentir gran alivio pues cuando pidió el apoyo de Biden la respuesta fue que primero serían sus ciudadanos y luego los demás.

 

El periódico The Washington Post reveló lo que era lógico, que la “ayuda” de Estados Unidos a México no será de gratis. Nuestro país deberá corresponder conteniendo la creciente migración en nuestra frontera norte y también en nuestra frontera sur. Tendrá que manejar el creciente flujo de niños y jóvenes que intentan llegar a Estados Unidos pasando por México y permitir que las familias centroamericanas expulsadas permanezcan en nuestro país. Se espera que México anuncie medidas más robustas para contener el flujo migratorio hacia los Estados Unidos. Por lo pronto, ya limitó el tránsito terrestre en las fronteras Norte y Sur para actividades no esenciales, argumentando la pandemia y que este año se han detectado 4,180 menores de edad usados por criminales como salvoconducto para entrar a Estados Unidos. (Amador Narcia, El Universal, Opinión, p.7)

 

Bajo Reserva

 

Estudiantes extranjeros siguen sin cobro

En donde parece que se han olvidado de los plazos es en la Secretaría de Relaciones Exteriores, particularmente en la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Amexcid), pues hace dos semanas la institución se comprometió a pagar lo que se les debe a becarios extranjeros, quienes llevan desde enero sin recibir lo correspondiente a su beca. Los estudiantes comienzan a pasar momentos difíciles toda vez que de ese pago depende su manutención en México. Los alumnos siguen sin recibir, además, una explicación de qué es lo que está pasando. (El Universal, Opinión, p.2)

 

Disco duro | Diputados migrantes, figura defectuosa

 

Poca atención mediática ha recibido la figura de Diputado Migrante, que vendrá incluida en nuestra boleta electoral el próximo 6 de junio, a través del cual se busca asegurar la inclusión de la comunidad mexicana migrante y residente en el extranjero en la Cámara de Diputados.

 

Por decreto del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), vía una llamada “Acción afirmativa para garantizar candidaturas de mexicanas y mexicanos migrantes residentes en el extranjero” se obligará a los 10 partidos políticos nacionales a integrar en sus listas de plurinominales una fórmula compuesta por personas migrantes, dentro de los 10 primeros lugares (tres fórmulas de mujeres y dos de hombres), en cada una de las cinco circunscripciones nacionales.

 

Al principio la idea era que postularan sólo a mexicanos residentes en el exterior, pero después, en una controvertida resolución, el TEPJF modificó su criterio y lo amplió a residentes en México, “pero con arraigo entre las comunidades de mexicanos en el extranjero, mediante un vínculo demostrable ”, lo que molestó a algunas organizaciones de mexicanos en Estados Unidos, que se sintieron desplazados por esa decisión.

 

Ahora bien, ¿los mexicanos residentes en el extranjero podrán votar por legisladores que los van a representar aquí? La respuesta es no. Seremos los residentes en territorio nacional los que lo haremos por ellos.

 

Este contrasentido surge del hecho de que el Congreso de la Unión, de mayoría morenista, no ha reglamentado el voto generalizado de personas que vivan en el extranjero para votar por la integración del Congreso mexicano, como se hizo en su momento para que emitan su voto por Presidente de la República. Para los actuales diputados no es ni ha sido tema relevante avanzar en ese sentido.

 

Caso contrario es el de la Ciudad de México, que legisló y reglamentó ese tema desde su nueva Constitución, de tal manera que en los próximos comicios, los y las mexicanas en el extranjero que se han registrado para votar por un candidato o candidata en la Ciudad lo podrá hacer.

 

Incluso el Consejo General del Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) aprobó ya los lineamientos para el registro de la Diputación Migrante electa por el principio de representación proporcional, para el Proceso Electoral Local 2020-2021, que será la figura mediante el cual estará representada ante el Congreso local la comunidad capitalina residente en el extranjero.

 

Es decir, por omisiones legislativas, decretos, acciones afirmativas y ocurrencias sobre la marcha, la presencia de migrantes en nuestra Cámara de Diputados será todavía muy defectuosa en la siguiente legislatura, pues para empezar –salvo los de la CdMx– ellos no podrán votar directamente por esa figura, y algunos de los postulados pueden que ni vivan allá, pese a tener “vínculos demostrables” con ellos… (Alejandro Jiménez, El Sol  de México, Editorial, p.2)

 

Nuestro año bajo tierra

 

Aún no nos damos cuenta, pero ya somos otros: estos doce meses de pandemia nos han trastocado para siempre. A ratos, ahítos de nostalgia, quisiéramos imaginar que volver al pasado todavía es posible, que allá, en algún lugar, se parapeta el tiempo prepandémico y, cuando al fin todos estemos vacunados, habremos de regresar allí, a ese espejismo que a ratos nos parece idílico. Lo cierto es que aquel mundo, que ha quedado sepultado para siempre, era bastante atroz, y haríamos bien en ya desprendernos de él. Lo que no significa que esta era, este paréntesis o este entreacto, sea mejor, obstinados en no aprender de los errores previos, en no aprovechar esta insólita fluctuación para rectificar y construir, poco a poco, un mundo mejor.

 

Un año atrás, antes de que muriera el primer mexicano víctima del SARS-CoV-2, México atesoraba una reserva importante de esperanza: aunque las primeras medidas de López Obrador ya empezaban a generar suspicacias -en particular su desfachatada alianza con las Fuerzas Armadas-, prevalecía el discurso que lo hizo arrasar en las elecciones: frenar la maquinaria de corrupción enraizada en las instituciones y el anhelo por que un sinfín de programas sociales atemperaran la grotesca desigualdad heredada de los regímenes anteriores.

 

Sin embargo, los signos de la traición a sus principales promesas de campaña acaso ya estaban allí: el desdén hacia cualquier otro movimiento social que no fuera el suyo -como distintas víctimas de la violencia o, más visiblemente, los grupos feministas-; la cerrazón ante cualquier crítica o disidencia, sin importar su origen; el ansia de llamar a todos los enemigos “conservadores”, aun cuando muchas de sus acciones fueran más conservadoras -por ejemplo frente al aborto o la legalización de las drogas-; y la construcción de una Presidencia reactiva, dedicada mañana a mañana a quejarse de los otros en vez de centrarse en el futuro prometido.

 

La pandemia reveló entonces su lado más frágil: su incapacidad para enfrentar una emergencia y, sobre todo, para aprender de los errores -los de otros países y en particular los propios-. El gobierno mexicano no fue el único sorprendido ni el único que reaccionó dando palos de ciego: prácticamente en todas partes los políticos actuaron instintivamente, equivocándose una y otra vez en sus pronósticos y en la evaluación del desafío. Escuchar hoy cómo hace un año el Presidente desdeñaba el peligro o cómo López-Gatell hacía malabares para no recomendar enfáticamente el cubrebocas genera vergüenza, pero lo más terrible es que ni uno ni otro -como si el jefe hubiera contaminado a su subordinado con su terquedad, o a la inversa- se dieron la oportunidad de rectificar.

 

Un año después, la catástrofe se verificó: el sistema de salud se colapsó en varios momentos y la cifra de muertos llega hoy, en términos oficiales, a casi 200 mil -que en realidad son más del doble, como han demostrado varios estudiosos-. Una cifra que no puede ocultarse y que marca un fracaso inaudito. Y, lo peor, un fracaso que tanto el Presidente como el sub- secretario continúan anunciando como una victoria.

 

Cuatrocientos o cuatrocientos mil muertos.

 

Sin embargo, habría otro símbolo de la tragedia de este año: obligados por las amenazas de Trump, México cambió radicalmente la política migratoria que López Obrador anunció en campaña. Nos convertimos en el Muro que el demagogo tanto presumía, frenando el tránsito de migrantes hacia el Norte y aceptando las brutales políticas de retención en nuestro territorio. Hoy, valiéndose de otro método -más sibilino, no menos efectivo: la promesa de vacunas-, Biden ha vuelto a conseguir lo mismo: mientras que él prepara una ambiciosa reforma migratoria, nos condena de nuevo a fungir como sus policías al obligarnos a cerrar la frontera sur.

 

Los saldos de nuestro año bajo tierra. (Jorge Volpi, Reforma, Opinión, p.9)

 

 

Sexto Día

 

Biden, igual que Trump: vacunas, a cambio de cuidarles su frontera

 

Aunque no sea fácil digerirlo.

 

Joe Biden presionó a Andrés Manuel con el tema migratorio y no hubo otra opción.

 

Vacunas a cambio de ayuda -cooperación, le llaman-, en las fronteras sur y norte.

 

Igualito que Donald Trump.

 

Igualito que cualquier presidente de Estados Unidos.

 

-Tenemos, y gratis, 27 mil soldados cuidando nuestra frontera, alardeaba cada que podía el republicano, en alusión a los 27 mil elementos de la Guardia Nacional que López Obrador tuvo que enviar a cuidar tanto la frontera sur con Guatemala, como la norte con Estados Unidos.

 

-¿Necesitan vacunas?

 

Ahí están.

 

Pero sólo hay de AstraZeneca.

 

Sí, esas que nosotros no hemos autorizado, le dijo el gobierno de Joe Biden a Marcelo Ebrard Casaubon, el apagafuegos de López Obrador.

 

De hecho ella votó a favor de su liberación, por la violación al debido proceso, dijeron, cuando la realidad es que Enrique Peña Nieto hizo un pacto con Francois Hollande, su homólogo de Francia, y lo sugirió a la Suprema Corte, mientras Cossío en contra.

 

Ebrard Casaubon también resolvió en 2019 la amenaza de Trump de elevar los aranceles a la mercancía mexicana si no se ponía un alto a la ola migrante, principalmente de Centroamérica, porque su país, Estados Unidos, ya no podía ni quería recibir más asesinos y delincuentes, como les llama, principalmente a los mexicanos.

 

Son situaciones en esencia parecidas, pero distintas.

 

En aquella ola migrante Andrés Manuel estaba implicado porque desde campaña y, luego, como presidente electo, invitó a los migrantes a cruzar México y/o a quedarse en suelo nacional, donde, decía, habría un empleo para quedarse o apoyo para llegar a la frontera con Estados Unidos.

 

¿Lo recuerda?

 

Trump y Biden también.

 

Hoy, aunque el nuevo presidente estadunidense no ha acusado a López Obrador de promover esa migración, aprovechó el momento para pedir ayuda en el mismo tema, a cambio de ceder las vacunas.

 

No debe olvidarse que la vocera de la Casa Blanca, Jen Psaki, reconoció el jueves que México pidió vacunas y ellos -Estados Unidos – pidieron que “fueran nuestros socios” para enfrentar la crisis en la frontera.

 

Y aunque, obvio, niega relación entre los temas, es evidente que así fue.

 

-Les planteamos nuestras expectativas de que fueran nuestros socios a la hora de lidiar con la crisis en la frontera, y hubo peticiones suyas de obtener dosis de la vacuna, que no están relacionadas (con el tema migratorio), dijo Psaki, según este párrafo de la agencia EFE, que cita a la vocera.

 

No obstante, los diarios The Washington Post y The New York Times informaron que Washington obligó a México a reiniciar el operativo, relajado desde que Trump dejó la Casa Blanca, el 20 de enero. Reuters reveló que serían 2.5 millones de vacunas.

 

Y Ebrard Casaubon, oficialmente secretario de Relaciones Exteriores pero vice en la práctica- aunque en México no exista esa figura-, tuvo que reconocerlo en twitter.

 

Y así fue.

 

Ayer fueron desplegados nuevamente los elementos de la Guardia Nacional -la mayoría militares- y del ejército.

 

El argumento -¿no se les ocurrió otro?- es que se pretende evitar más contagios de Covid-19. Hugo López-Gatell, el zar anticovid, ha dicho siempre que de nada sirve. De hecho, se opuso a instalar filtros en los aeropuertos, porque, argumenta, el virus de cualquier forma iba a entrar al país.

 

Biden ya tiene sus fronteras cuidadas ¡y gratis!, como Trump.

 

Andrés Manuel dijo ayer en Veracruz que no se dio nada a cambio de las vacunas.

 

-¿Qué se va a dar a cambio?

 

Lo que hemos dado siempre: amistad y cooperación.

 

Esa es la cooperación.

 

Biden es como todos los presidentes de Estados Unidos.

 

López es como todos los presidentes de México. (Alberto Montoya, Ovaciones, Opinión, p.2)