De entre todas las tareas y objetivos de la política exterior de México, la más alta prioridad es la protección y atención de las personas mexicanas en el exterior. Sin lugar a duda, destaca la población mexicana en América del Norte, particularmente nuestras comunidades en Estados Unidos.
En ese sentido, desde la Secretaría de Relaciones Exteriores trabajamos de manera comprometida y sistemática para ampliar los mecanismos de protección y atención consular para nuestros connacionales. A pesar de los grandes retos que ha impuesto la pandemia por covid-19, hoy podemos observar algunos resultados del primer semestre de 2021.
Al día de hoy, a través de la Dirección General de Servicios Consulares, en coordinación con la red consular de México en Norteamérica, la Secretaría de Relaciones Exteriores rebasó los registros históricos en la emisión de documentación a connacionales en Estados Unidos y Canadá.
Por tres meses consecutivos en la primera mitad de 2021, la red consular mexicana superó los registros previos de producción de distintos documentos para nuestros connacionales, con más de 140 mil pasaportes emitidos tan sólo en el pasado mes de mayo. A nivel global, en lo que va de 2021, hemos producido 2.47 millones de documentos para las y los mexicanos en el exterior, de los cuales 2.39 han sido expedidos en Estados Unidos y Canadá.
Los resultados se explican, por un lado, gracias a las nuevas jornadas sabatinas coordinadas en las que nuestros connacionales pueden acudir a nuestros consulados en América del Norte fuera de horarios laborales. Por otro lado, los admirables equipos de nuestra red de representaciones en el exterior continúan con la implementación de consulados sobre ruedas y consulados móviles, a fin de brindar atención a las y los mexicanos que viven en comunidades más distantes.
Además, hemos puesto en marcha nuevas medidas para erradicar la venta de citas, en coordinación con distintas plataformas digitales como Facebook. No permitiremos que ningún tipo de corrupción obstaculice la atención para nuestros migrantes.
La emisión de documentos es una labor de protección preventiva esencial. Por ello, es fundamental que la emisión de documentación sea eficiente y esté disponible para todas y todos nuestros paisanos, sin importar su estatus migratorio. Junto al embajador Esteban Moctezuma, en Washington, y Juan José Gómez Camacho, en Ottawa, y en coordinación con nuestra red consular, seguiremos trabajando para mejorar la atención para todas las personas mexicanas en Norteamérica.
Finalmente, vale la pena mencionar dos importantes eventos que muestran la integración norteamericana y el futuro de la región. Por un lado, este fin de semana arribaron más de cien combatientes de incendios mexicanos a Toronto, Canadá. Nuestro embajador Juan José Gómez Camacho, junto con nuestro cónsul en Toronto, Porfirio Thierry Muñoz Ledo, recibieron al contingente que ayudará a combatir los incendios que dañan distintas partes de la provincia de Ontario. Además de mexicanos, llegaron contingentes de Quebec y de Wisconsin para proteger los bosques canadienses. Esta es la solidaridad, amistad y cooperación que distingue a Norteamérica.
Además, el día de ayer tuve el gusto de dar la bienvenida a las y los jóvenes mexicanos del Programa de Inmersión Cultural y Voluntariado para Estudiantes de Origen Mexicano, un programa organizado por el Instituto de los Mexicanos en el Exterior para profundizar los vínculos de nuestros connacionales con su país.
En conjunto con las embajadas de los Estados Unidos y Canadá en México, buscamos fortalecer las conexiones personales de nuestras y nuestros ciudadanos multiculturales. Cómo le expresé ayer al grupo de 78 jóvenes, las cancillerías nos encargamos únicamente de la relación formal entre los tres países, pero son las relaciones entre nuestras sociedades y, sobre todo, entre las personas, las que forman las bases de las relaciones bilaterales y trilateral. A ellas y ellos, que son el futuro de la región, les damos la más cálida bienvenida a México, su tierra. (Roberto Velasco Álvarez, Excélsior, Nación, p. 16)
Ya han pasado más de 100 días del inicio del gobierno del presidente Joe Biden.
El entonces presidente electo llegó a la Casa Blanca generando elevadas expectativas en diversas áreas, una de ellas, en materia migratoria.
Durante los cuatro años de gobierno de Donald Trump, su atención se volcó hacia un discurso erróneo en el cual México estaba enviando a criminales y violadores hacia los Estados Unidos, y que, adicionalmente, no se había hecho lo suficiente por frenar los flujos migratorios.
Joe Biden encontró un sistema migratorio fracturado debido al excesivo número de órdenes ejecutivas firmadas por Trump en materia migratoria. Entre estas órdenes se encontraban: la culminación de DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, por sus siglas en inglés) y el endurecimiento de las detenciones sin importar el estatus migratorio, es decir, poco importaba si se contaba o no con una green card.
El registro de deportaciones del pasado mes de abril es el más bajo desde que se inició el conteo en esta materia. La agencia encargada de realizar las expulsiones, el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), sacó del país a 2,692 inmigrantes dicho mes. Fue la primera ocasión que la cifra mensual quedó por debajo de las 3,000 deportaciones. Durante el mismo periodo, pero en 2017, con Trump recién llegado a la Casa Blanca, la cifra fue de 6,800 deportaciones.
El rubro que no se ha podido revertir, lo cual es preocupante, es enmendar el sistema de asilo y refugio donde se buscaba pasar de una admisión de 15,000 a 62,500 personas por año. Sin embargo, el 16 de abril el presidente Biden declaró que mantendría el tope de 15,000, debido al incremento en el número de arribos y de solicitudes de asilo en la frontera sur de los Estados Unidos.
Sin duda alguna el discurso de bad hombres que criminalizaba la migración ha desaparecido en la presente administración. Por el contrario, se observa interés de parte de Biden/Harris de dar un vuelco más humanitario y comprensivo en torno a la migración. Sin embargo, la presión política y mediática por parte de los republicanos, incluyendo a Donald Trump, y algunos demócratas, podrían frenar las aspiraciones y expectativas de Biden en cuanto a su interés de dar un cambio radical en el sistema migratorio de los Estados Unidos.
En lo que sí ha sido enfática la administración de Joe Biden y Kamala Harris es en el lanzamiento de un mensaje hacia los migrantes: “I can say quite clear: don´t come over” (puedo decirlo claramente: no vengan).
Si hacemos crecer el periodo de estudio sobre la migración de mexicanos hacia Estados Unidos, los que llegaron a ese país entre 2013 y 2018, fueron 870,000, una cifra mayor que el número de mexicanos que salieron de Estados Unidos hacia su país: 710,000, un fenómeno contrario al ocurrido durante la década anterior (2003-2008), de acuerdo a un estudio publicado la semana pasada por Pew Research Center.
Entre el periodo de 2009 a 2014, por el contrario, alrededor de un millón de personas salieron desde EU para viajar a México, mientras que 870,000 mexicanos hicieron el viaje en sentido contrario, lo que arrojó una migración neta de unas 130,000 personas que viajaron de EU hacia México.
El entorno de las cifras las justifica. La crisis hipotecaria en Estados Unidos (2007-2009) impactó en sectores que contratan la mano de obra mexicana por lo que pudo haber incentivado a un gran número de mexicanos a regresar a su país.
En el año fiscal 2020, el número de detenciones de adultos mexicanos en la frontera entre Estados Unidos y México alcanzó niveles no vistos desde 2013. Hubo 253,118, un 52% más que los 166,458 del año anterior.
Es difícil predecir lo que ocurrirá en materia migratoria en los próximos años. La historia nos ha mostrado que las presiones migratorias en el discurso de aquellos que se oponen a la migración tienden a ganar la batalla impulsando políticas migratorias duras e inflexibles. (Natasha Uren, El Economista, Geo Política, p.41)
La Secretaría de Relaciones Exteriores de Marcelo Ebrard y la Unidad de Inteligencia Financiera que lleva Santiago Nieto han tenido días de intenso trabajo conjunto. Primero, ambas dependencias revisaron el seguimiento a las recomendaciones del Grupo de Acción Financiera Internacional y, posteriormente, se reunieron con autoridades de Estados Unidos para establecer una estrategia conjunta con la que se pueda fortalecer la cooperación bilateral contra el tráfico ilícito de armas. ¿Será? (24 Horas, La Dos, p. 2)