Opinión Migración 200820

Contracorriente // Crímenes de lesa humanidad: 72 migrantes

El 72 es un número que inmediatamente trae a nuestra memoria uno de los acontecimientos que más dolor han causado en México: 72 migrantes (58 hombres y 14 mujeres) de diversas nacionalidades, fueron torturados y ejecutados, durante su tránsito hacia Estados Unidos.

Garantizar una investigación con miras a dar con la verdad, sí implicaría reparar parte del daño a las familias de los 72 migrantes. Para ello, las familias deben ser partícipes del proceso en las mismas condiciones que las mexicanas y con el apoyo institucional necesario, pues son personas en situación de pobreza extrema que obviamente no viven en México.

Con una investigación exhaustiva del caso de San Fernando, se abrirá una oportunidad para saber qué ha pasado con personas migrantes que han sido y siguen siendo secuestradas en su paso por México. En 2009, la cifra de secuestros de migrantes era de 9 mil ocurridos en un periodo de 6 meses y en el que se reportaba participación de agentes del Estado.

A 10 años de la masacre queda mucho por hacer para reparar a las familias de los 72. Además de ofrecer verdad, las autoridades del Estado mexicano deben atender las necesidades de las familias, quienes por su lucha incansable y dolor hoy requieren asistencia médica y cuidados para que sus hijos continúen con sus proyectos de vida, que fueron rotos por el asesinato de sus familiares en busca de un sueño. (Maité Azuela, Milenio Diario, Política, p. 13)

 

La nota dura // San Fernando en presente

Hablo del caso de la Masacre de San Fernando –insisto, dado que la memoria es lo que más nos falla, un breve recordatorio: hace 10 años 74 personas fueron llevadas a una bodega en el municipio de San Fernando, Tamaulipas, ahí les dispararon a todas, sólo dos sobrevivieron y por eso conocimos la tragedia. 58 hombres y 14 mujeres fueron asesinados ahí–, ¿qué queda de una de las heridas más dolorosas del calderonismo? La impunidad.

Ana Lorena Delgadillo, directora de la Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho, es contundente: “No hay que olvidarnos que todo esto sucedió porque Felipe Calderón tomó una decisión muy equivocada para enfrentar al crimen organizado (…) esto lo que trajo como consecuencia son las más de 74 mil desapariciones en el país; no sabemos cuántos de ellos son migrantes, porque los migrantes NO se contabilizan, y las más de 250 mil muertes violentas.

Esto sucedió por la estrategia equivocada del expresidente Calderón y también porque hubo una decisión de NO investigar, y yo quiero remarcar esto, hubo una decisión de NO investigar ni con Calderón ni con Peña Nieto, pero también hay una decisión de NO investigar todavía con el actual gobierno, porque no vemos la voluntad que se requiere para que esto pueda avanzar, hemos podido avanzar algunas pequeñas cosas, pero si no trae una decisión aparejada del más alto nivel, que es con el Fiscal General, pues seguiremos en estos casos hundidos en la impunidad”. (Javier Risco, El Financiero, Nacional, p. 34)

 

Migrante en el Congreso

Es un hecho. Habrá una diputación migrante en el Congreso capitalino, lo que lo convertirá en el primero del país en contar con una representación directa de su diáspora. Las deliberaciones legislativas se enriquecerán con el punto de vista de una persona que conozca en carne propia la problemática que enfrentan quienes residen en el extranjero y cuente con el mandato de las comunidades viviendo fuera del país.

Muchas constituciones estatales reconocen a sus migrantes el derecho al voto. La de la CDMX es vanguardista, en el sentido de reconocerles también el derecho a ser votados. Esta última prerrogativa fue recogida por la ley electoral en la figura del diputado migrante que se elegirá por vez primera en 2021.

Fue el propio Congreso de la Ciudad el que, a principios de este año, derogó la figura. La historia posterior es interesante. Capitalinos en el extranjero promovieron un juicio ciudadano para rescatarla. Argumentaban que la supresión violaba el derecho de la diáspora al voto pasivo. (Yuri Beltrán Miranda, El Universal, Opinión)

 

Una clave mexicana para Biden

Trump ha vuelto a las andadas. El breve interludio de amor se ha terminado. La política manda. Con la enorme presión que está sintiendo para lograr su reelección, ha retomado el expediente que tan buenos resultados le rindió hace cuatro años: insultar a México y a los mexicanos.

En esta ocasión no se tomó la molestia de agradecer el trabajo que realiza nuestra Guardia Nacional como filtro migratorio. Seguramente él y sus asesores políticos perciben la necesidad de retomar los ataques contra el vecino del sur, como fórmula infalible para ganar las elecciones en noviembre. Nos esperan dos meses y medio de persistentes ráfagas antimexicanas, de ataques al prestigio y la dignidad de nuestros paisanos.

El demócrata Joe Biden podría ganar la Casa Blanca si es capaz de voltear los argumentos y los ataques de Trump. Es un hecho que el votante de origen mexicano, los latinos en general, se encuentran en un grado avanzado de orfandad política. De parte de Trump no reciben otro mensaje más que no son bienvenidos, que aunque tengan detrás más generaciones que muchos anglosajones (y que la misma familia de Trump), en realidad no puede considerárseles norteamericanos. De parte de los demócratas tampoco se detecta una estrategia de acercamiento serio hacia el voto hispánico, concretamente hacia el voto mexicano.

La persistencia de los ataques de Trump contra todo lo que huela a México debería inclinar a nuestros paisanos a votar por cualquiera que no se llame Donald Trump. Sin embargo, ya vimos que en la elección pasada Hillary Clinton en ningún momento intentó ponerle un alto al magnate neoyorquino y granjearse la simpatía de los mexicano-americanos.

Es un hecho que Estados Unidos históricamente no cambia de presidente en circunstancias de guerra o de crisis. En ese sentido, la lógica apuntaría hacia una reelección de Trump. Sin embargo, el pésimo manejo de la pandemia hace de Trump más un corresponsable de la crisis que un salvador. Biden no puede confiarse en que los errores de su adversario sean la principal fórmula para alcanzar el éxito. Resulta indispensable que atraiga al voto mexicano, manera masiva, para conquistar la Casa Blanca. Veremos si el hombre de Delaware lo comprende y lo capitaliza. (Enrique Berruga Filloy, El Universal, Opinión)

 

Economía y sociedad // ¿Por quién doblarán las campanas?

Joe Biden ya entró a la sustancia de la campaña electoral al declarar: “Trump enjaula a los inmigrantes, destruyó nuestra salud y nuestra economía”. Ha planteado igualdad racial y de género.

Su candidatura se fortalece al incorporar a Kamala Harris como vicepresidenta, una mujer de color y posición política de centro. Con ello se está reconociendo a las minorías y hay un intento de integración, base para la cohesión social.

De frente a la realidad, el nuevo gobierno, si ganan los demócratas, tendrá la posibilidad de realizar una política migratoria, sustentada en el realismo económico, la cual se ha venido posponiendo por décadas. La ofreció Barack Obama y no cumplió. En vez ello se convirtió en el rey de las deportaciones. Con Trump, la migración ha tenido una narrativa de horror. También ignoró iniciativas importantes para resolver la problemática de Centroamérica.

Sobre el muro, el presidente del Partido Demócrata, Tom Pérez, de familia de origen dominicano, expresó su opinión en los siguientes términos: “Es el más monumental desperdicio de dinero”. La posibilidad de extender el muro seguramente será ignorada, por muchas razones, entre otras por la depresión económica que vive Estados Unidos. (Sergio Mota, El Economista, Opinión)

 

El informe Oppenheimer // La hipocresía de Trump

Según un nuevo informe de la Organización de Estados Americanos (OEA), el 85 por ciento de los 5.2 millones de migrantes y refugiados venezolanos que han abandonado el país en los últimos años han sido recibidos por países de América Latina y el Caribe.

El informe de la OEA, titulado “Crisis migratoria y de refugiados venezolanos”, muestra que Colombia ha otorgado residencia temporal a la mayoría de sus 1.8 millones de emigrados venezolanos, Perú ha aceptado 900 mil y Chile a 455 mil. En comparación, EU, la economía más rica del mundo, ha recibido solo 422 mil, y se ha negado a otorgar el Estatus de Protección Temporal (TPS) a una gran parte de ellos.

Los expertos en migración me dicen que, debido a las políticas antimigrantes de Trump, EU ha detenido a muchos exiliados del país petrolero, y ha deportado a algunos a esa nación.

Julio Hernández, un abogado de migración con sede en Boston y coordinador de la organización no gubernamental venezolana Foro Penal, me dice que “más de mil 100 venezolanos han sido detenidos durante largos períodos de tiempo, en algunos casos durante un año o más, sin haber cometido algún delito”.

Hernández agregó que “más de 300 de ellos siguen tras las rejas, con riesgo de infección por Covid-19 y enfrentando un futuro incierto en el laberíntico sistema de migración”.

Y las cosas pueden empeorar para los migrantes venezolanos, porque Trump ha propuesto nuevas medidas que restringirían aún más el número de asilados procedentes de esta nación, negando las admisiones de asilo a quienes ingresen en EU desde terceros países. (Andrés Oppenheimer, Reforma, Internacional, p. 14)