Opinión Migración 200824

Crónicas del Adiós / “Política, es entre otras cosas, manejo de tiempos”

En lo dicho. Los besos, los abrazos, los autógrafos, la cómoda guayabera, el cariño de la gente en los pueblos más apartados del país y el olor a tierra mojada, se quedó allá. En en el viernes, el sábado, el domingo. En el banderazo de arranque a esta semana, mientras el Presidente se hace el nudo de la corbata color magenta, ya está enterado de que en varios estados también madrugaron los trabajadores del Poder Judicial, para sentarse a las afueras de sus sedes, en paro indefinido.

Entra al Salón Tesorería. Da con calma los 15 pasos que hay entre la puerta por la que aparece y el atril al centro del escenario. Anuncia para al rato el homenaje que instruyó para migrantes mexicanos, que en sus remesas constituyen la principal fuente de ingresos para el país. Antes, la sección de ‘quién es quién en los precios’, a cargo del Procurador Federal del Consumidor, David Aguilar, que espera su turno en la única silla sobre la tarima, taciturno… como pensando en otra cosa. No sé si preocupado. Participa. Lee y lee cifras y marcas. Nueve minutos después el mandatario comienza la sesión de preguntas y respuestas.

El reportero Pedro Domínguez lleva mano. Pone el tema de fondo sobre la mesa: Los hijos del Chapo Guzmán y su jefe de seguridad ya negocian su rendición con las autoridades de Estados Unidos y abren la puerta para una eventual cooperación con éstas… “¿cuál es su opinión, Presidente? ¿Y qué implicaciones podría tener para el gobierno mexicano, para la vida política nacional este tipo de acuerdos?”. Respuesta: “Es una práctica que tiene el gobierno de Estados Unidos… dio a conocer que venían manteniendo relaciones para un acuerdo con Guzmán López. Esto lo informaron cuando se detuvo y trasladaron a Estados Unidos al señor Zambada… vamos a esperar, a ver en qué consiste el acuerdo”.

Y habla de lo que se ha temido desde el principio y no ha pasado en Sinaloa, “deseamos que no se agrave la situación… hacemos ese llamado a que se mantenga la paz… que se piense en el pueblo de Sinaloa”. Cuando le preguntan por el imposible caso de que esto quede aclarado antes de que asuma Claudia Sheinbaum, ofrece una respuesta que dice más de lo que dice: “política, entre otras cosas, es tiempo, manejo de tiempos”. Sobre el paro en el Poder Judicial. “Están en su derecho”. Le avisan que el embajador de Estados Unidos, Ken Salazar, advirtió sobre la elección de jueces. “Sí, sí, y todos pueden opinar, nada más que el que decide es el pueblo”.

Luego al patio central de Palacio. Espectáculo folklórico. El Presidente y cinco funcionarios del gabinete, son el único público. Un centenar de participantes… cantantes, músicos, bailarines con vestuarios regionales representativos de todo México, caballos y dos charros floreando la reata… 18 temas y dos popurrís.

‘Tequila con limón’ o ‘La danza del venado’, ‘La danza de los viejitos’ o el ‘Huapango potosino’, ‘El querreque’, ‘La bamba’, cantan ‘Caminos de Guanajuato’ y desde luego la dolorosa ‘Canción mixteca’. Cuelgan los pendones con la bandera en cada balcón. Detrás de cada canción, aplauden seis pares de manos.

De del otro lado del río seguirán susurrando… que lejos estoy del suelo / donde he nacido. De este lado, chiflamos, cantamos queda, la que pusieron de José Alfredo, la más cantinera: no vale nada la vida, / la vida no vale nadaa-a-a-aa, comienza siempre llorando y así llorando se acaba…”. “¡Vivan los migrantes!” grita emocionado el Presidente, sin micrófono, cuando se despide. Y se va. (Carlos Díaz Barriga, Milenio, Política, p. 6)

Recuento de los Daños / Los ‘Chapitos’ en Chicago

Chicago, Illinois. Será una semana clave para la campaña por la presidencia de Estados Unidos con los demócratas reunidos en la convención nacional del partido para nominar formalmente a Kamala Harris. Un evento político al que el mundo, incluido México, estará prestando atención.

Sin embargo, otro punto en esta misma ciudad es del interés de los mexicanos. Está en una celda al interior del Centro Correccional Metropolitano de Chicago. Su nombre es Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo, quien, de acuerdo con lo reportado ayer por mis compañeros Ángel Hernández y Luis Chaparro en estas mismas páginas, llegará a un acuerdo de colaboración con las autoridades estadunidenses y, junto a su hermano Ovidio, seguramente hará revelaciones importantes sobre el cártel de Sinaloa, sus líderes y las presuntas complicidades con autoridades mexicanas.

El centro de detención pasa desapercibido entre la mayoría de los habitantes de Chicago, hasta que se topan en redes sociales con historias de sus inquilinos. Así fue como Julio, un joven migrante venezolano, se enteró que ahí estuvo Ovidio (El Ratón) y ahora se encuentra Joaquín (El Güero).

El domingo que estuve ahí, Julio estaba contemplando el inmueble, veía su celular y escuchaba un narcocorrido. ¿Ahí está el hijo de El Chapo, verdad?, me preguntó admirado.

La fascinación entre los jóvenes hacia estos delincuentes resulta alarmante frente a la falta de oportunidades que tienen de salir adelante. Julio dejó Venezuela en busca de una vida mejor, pero la que tiene en Estados Unidos tampoco es la que quisiera.

Toma de nuevo el teléfono, inicia una videollamada y presume a sus amigos dónde se encontraba. “Estoy afuera de donde estuvo El Ratón, aquí con un reportero”. Se ríen y hasta le admiran.

 

El Ratón y El Güero, junto con otros de sus hermanos son, según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, responsables de inundar las calles de este país de fentanilo, una de las drogas más letales que ha provocado una durísima crisis de salud, con más de 100 mil muertes por sobredosis cada año. Ahora negocian colaborar a cambio de penas reducidas o hasta la protección de por vida, dependiendo lo que aporten como testigos. Y así mantendrán la fascinación de jóvenes como Julio, que ni a los gobiernos de México, ni de Estados Unidos, y mucho menos al de Maduro en su país, les preocupará alejar de las drogas o del crimen. (Alejandro Domínguez, Milenio, Al Frente, p. 3)

Día con Día / Enorme doble vara

Ninguna de las imputaciones que el gobierno ha vertido sobre Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad incluye un hecho ilegal.

Lo único ilegal que hubo en esa hoguera de linchamiento venida de Palacio fueron las palabras del director de la Unidad de Investigación Financiera, Pablo Gómez.

Gómez delinquía mientras hablaba, pues tiene prohibido divulgar datos personales y fiscales como los que divulgó, reservados por la ley.

Es enorme la doble vara con la que el gobierno ataca, ilegalmente, a quien no ha cometido delito alguno, al tiempo que dispensa, ignora o minimiza flagrantes ilegalidades cometidas bajo su mandato.

El propio Presidente reconoció como una mancha en su gestión el fraude de Segalmex. Cierto, pero al Presidente y a su inquisidor financiero los desvelan 98 millones de pesos que MCCI ha recibido de una agencia estadunidense, Usaid, millones que no vienen del erario mexicano, y duermen tranquilos sobre los 16 mil millones de pesos del erario que desapareció Segalmex.

Hay ilegalidad y abuso de poder en el auto de fe celebrado en Palacio contra MCCI. Hay también hipocresía.

El gobierno grita lo que MCCI recibió legalmente de Usaid, una de las agencias del gobierno estadunidense que financia instituciones públicas y privadas en otros países.

Los fondos de Usaid son una parte de la asistencia internacional que dispersa en el mundo el gobierno estadunidense

Del total de esa asistencia internacional, en los últimos cinco años, el gobierno de México ha recibido 11 mil 435 millones de pesos.

Si los 98 millones que recibió MCCI fueron para alimentar la oposición política local, como dice el Presidente, los 11 mil 435 millones recibidos por el gobierno mexicano fueron entregados ¿a cambio de su sumisión?

No hay pruebas de que MCCI haya incurrido en actos de oposición política. Su trabajo ha sido documentar la corrupción mexicana, de todos los gobiernos, de todos los partidos y de las empresas privadas. Ahí está su historia.

Donald Trump dijo, en cambio, que el gobierno mexicano se dobló ante él cuando les dijo que quería 27 mil soldados para contener a los migrantes que pasaban por México o les pondría aranceles arbitrarios.

Y eso sí sucedió. (Héctor Aguilar Camín, Milenio, Al Frente, p. 3)