En México, el fenómeno migratorio ha marcado la agenda bilateral con Estados Unidos, que se ha complicado de sobremanera por el terrorismo, particularmente a partir de 2001, así como por el narcotráfico, la trata de personas y el tráfico de armas.
Sin embargo, la presencia e importancia de los migrantes mexicanos en Estados Unidos es innegable. De acuerdo con datos de 2018, existían alrededor 38 y medio millones de residentes en Estados Unidos de origen mexicano. De éstos, 12 millones 300 mil nacieron en México y 26 millones 200 mil son mexicanos de segunda y tercera generación.
Del lado de nuestro país, el trabajo de los migrantes se ha convertido en la principal fuente de remesas del país. Tan solo este año, en los informes preliminares de los que se dispone, se señala que las remesas alcanzarán el récord de 35 mil 460 millones de dólares, lo que significa un aumento de 5.3 por ciento respecto al año pasado.
De esta manera, los migrantes no solo son los héroes anónimos, sino la fuerza productiva más importante y motor de nuestra economía. Haciendo a un lado las cifras y los datos, lo más importante es el factor humano: la fuerza social y cultural de nuestras hermanas y hermanos migrantes.
Por todo lo anterior y particularmente en esta temporada, las y los migrantes, las familias de ambos lados de la frontera merecen estar otra vez juntos.
(Miguel Barbosa, Milenio, Política, p.8)
Justo a tiempo para los paisanos viajeros deseosos de venir a México a visitar parientes durante las fiestas navideñas, el Departamento de Estado norteamericano acaba de lanzar una alerta de viaje en la que recomienda tajantemente NO VIAJAR a CINCO Estados mexicanos. Ellos son Colima, Guerrero, Michoacán, Sinaloa y Tamaulipas. Ello mientras coloca a todo México en un estado de alerta Nivel 2, esto es, “Ejerzan mayor cautela” debido a un mayor riesgo de homicidio, secuestro, robo de automóvil y asalto. Al mismo tiempo recomienda a sus ciudadanos “reconsiderar” viajar a Estados como Chihuahua, Durango, Coahuila, Jalisco, Nayarit, Estado de México, Morelos, Nuevo León, San Luis Potosí, Sonora y Zacatecas.
(Manuel J. Jáuregui, Reforma, Opinión, p.13)
Ahora sí se desataron. Este 2019 está plagado de Gemas. Y quien se lleva la corona —ya podrán imaginarlo— es el habitante del Palacio Nacional.
Pero no comenzaremos por él (lo dejaremos para una segunda entrega de las Gemas del año), sino por otros actores destacados en esto de las frases —declaraciones, dichos, ironías— que más gustaron a lo largo de estos 12 meses.
Porfirio Muñoz Ledo, presidente de la Cámara de Diputados hasta septiembre, no podía quedarse atrás. Más allá de convertirse en el gran opositor a la política migratoria emprendida, soltó múltiples perlas, pero se ganó el premio en el cierre del periodo que presidió: “¡Chinguen a su madre, qué manera de legislar!”
El canciller Marcelo Ebrard se ganó un espacio con la respuesta a quienes reprocharon su activismo como multiusos del gabinete: “No (yo no soy vicepresidente —diría— Tenemos mucho Presidente y no necesitamos vicepresidentes”.
Francisco Garduño, comisionado nacional de Migración, sí que se ganó una Gema al referirse a los miembros de la desaparecida Policía Federal: “Ellos eran fifís y quieren seguir como fifís…(y es que) estar en un cuartel con disciplina, comiendo lo mismo que los soldados y estar en el Holiday Inn, pues es totalmente diferente”.