Donald Trump ligó el tema migratorio con el comercial al escribir un tuit en mayo de 2019 amenazando que, o México frenaba el flujo de indocumentados a Estados Unidos o se comenzaría a aplicar un arancel del 5 por ciento a las importaciones de nuestro país que iría incrementando en tanto México no pusiera manos a la obra.
Ahora no es un tuit, pero el gobierno de Biden está en los hechos ligando el tema migratorio al comercial con efectos muy negativos para nuestra economía. La CBP, Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, que actúa por mandato federal, suspendió las operaciones de los trenes que cruzan El Paso-Ciudad Juárez e Eagle Pass-Piedras Negras para que su personal pueda ayudar a la Patrulla Fronteriza a detener los miles de migrantes que llegan a estas ciudades vía tren.
El problema no es nuevo. Desde mayo de este año se han reportado incrementos importantes de migrantes que se suben a los trenes en Campeche, Chiapas o Tabasco y llegan en dos o tres días a la frontera. Estas oleadas son imposibles de manejar para los 20 elementos de la Guardia Nacional que están asignados para todo el estado de Coahuila, de los cuales 6 están en Piedras Negras. ¡Seis elementos de la Guardia Nacional! Eso apenas llena una mesa del El Charcoal Grill en la ciudad, pero tienen que encargarse de los más de 3 mil indocumentados que llegan al día intentando cruzar a Estados Unidos.
El Instituto Nacional de Migración debería, en teoría, aprehender y volar a los indocumentados de vuelta a sus países de origen. Pero los aviones de VivaAerobus, con quien tiene convenio para estas labores el INM, no pueden aterrizar en el pequeño aeropuerto de Piedras Negras. La alternativa es mandarlos a Monterrey en autobús para que de ahí los vuelen… pero no hay dinero para este trayecto por tierra por los recortes presupuestales al INM.
Hablé con el presidente de la Coparmex en Piedras Negras, Carl Bres Carranza, para preguntarle por las afectaciones económicas de este cierre de los ferrocarriles y me comentó que empresas como Constellation Brands o Rassini están considerando de plano parar sus plantas tan pronto como mañana porque no encuentran otra manera de frenar los costos de no poder mover sus mercancías por tren.
Grupo México y Ferromex han tenido que asumir altos costos por este freno a sus operaciones. Para Ferromex estamos hablando de pérdidas de 40 millones de pesos al día.
Por este cruce pasan las importaciones de México de granos como maíz, trigo y soya, así que pronto veremos el alza en precios ante la escasez que este cierre genere de los productos.
Además, no es solo el cierre del cruce de ferrocarriles lo que detiene el comercio. Para evitar que las oleadas de migrantes sigan queriendo cruzar a Estados Unidos sin documentos, también está cerrado por completo el Puente Internacional I y el Puente Internacional II solo tiene abierto un carril para el cruce de automóviles. El caos es total.
A este desastre hay que sumarle la nueva ley que firmó el gobernador de Texas, Greg Abbott, el lunes, que criminaliza ahora a nivel estatal a los indocumentados.
La respuesta a esta crisis humanitaria, económica y comercial del presidente López Obrador ha sido simplemente decir que Abbott es el malo de malolandia. Así que no pensemos que la situación tan crítica que genera el uso impune de trenes en México para llegar a la frontera con Estados Unidos se va a resolver pronto. (Ana Paula Ordorica, El Universal, Nación, p. A8)
Durante el 18 y 19 de diciembre de 2023, en el teatro Calderón de Zacatecas capital, nos dimos a la tarea de realizar la III Convención Nacional Migrante. En este evento, diferentes grupos y colectivos han puesto sobre la mesa asuntos que afectan o interesan a la comunidad de mexicanas y mexicanos en el exterior; en especial sobre migración, Derechos Humanos y trabajo.
Las conclusiones de las mesas de trabajo serán enviadas a todas las autoridades que tienen competencia en los asuntos bilaterales o binacionales entre México y Estados Unidos. Nuestra apuesta será generar un diálogo institucional para la cooperación bilateral, en favor de la población migrante mexicana en Estados Unidos.
El segundo piso de la Cuarta Transformación debe contemplar la construcción de mecanismos legales que reflejen la importancia de la población migrante. México tiene 170 millones de mexicanos en el mundo, y la inmensa mayoría de estos residen en Estados Unidos. La población mexicana fuera de las fronteras de nuestro país son un auténtico quinto poder en nuestra sociedad.
Zacatecas, mi estado, es uno de los ejemplos más claros del peso de la población migrante. La población zacatecana en Estados Unidos es equivalente a la que reside al interior del estado (1.5 millones en cada lado de la frontera). Las remesas que envían nuestros paisanos, que desde el inicio de la Cuarta Transformación han aumentado en 30%, ya superan a los ingresos petroleros de nuestro país.
Por estas razones, y por la deuda histórica que tenemos con ellos, México debe hacer valer su historia como pionero en el Derecho Internacional y avanzar hacia una Gran Reforma Migratoria, con dimensiones política, social, económica y financiera.
Algunas de las cosas más urgentes son: el reconocimiento de la migración como Derecho Humano; hacer de la población migrante sujeto de derecho pleno en el Estado mexicano; eliminar las barreras a la participación social y política de los migrantes en la vida nacional; la eliminación de los obstáculos al comercio de los empresarios migrantes en ambas naciones; facilitar el registro civil de los hijos de migrantes nacidos en Estados Unidos; garantizar seguridad social (salud, vivienda, seguro laboral y otros derechos) a través del IMSS y la red consular para la población migrante; y crear condiciones financieras para que el envío de remesas e inversiones privadas de capital migrante en Estados Unidos se han aprovechadas por los familiares y las comunidades, y no por las grandes empresas transnacionales de intermediación en los servicios financieros.
Todo esto es parte, pero no es el límite, del proceso que la población mexicana en el exterior ha propuesto para profundizar la Cuarta Transformación en el sexenio que viene.
Lo cierto es que durante estos casi seis años de gobierno de Andrés Manuel López Obrador se han conseguido muchos cambios sustantivos y simbólicos en el mejoramiento de la vida de la población mexicana que reside en el exterior. No obstante aún quedan muchos cambios de fondo que deben lograrse
Para ello, la organización social y política de la población migrante es igual de fundamental que la apertura de la voluntad política en las estructuras del Estado mexicano. (José Narro Céspedes, El Heraldo de México, Editorial, p. 14)
La suspensión de operaciones en dos importantes cruces ferroviarios Eagle Pass y el Paso, Texas, en las fronteras de Piedras Negras y Ciudad Juárez, respectivamente a partir del 18 de diciembre pasado con el fin de redirigir al personal para ayudar a la Patrulla Fronteriza con la detención de migrantes en la frontera preocupa a organizaciones de productores y empresas agropecuarias. Sostienen en el Consejo Nacional Agropecuario que la decisión está afectando al comercio internacional entre ambos países, así como en forma creciente, el flujo de mercancías y suministro de insumos esenciales para la alimentación del sector pecuario y uso industrial. (Redacción, El Economista, El Foro, p. 47)
El fracaso de la autoridad en migración obligó al cambio… no había remedio. (Redacción, La Jornada, Cp.)
En su conferencia matutina de ayer, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que el gobierno de nuestro país emprenderá una impugnación formal en contra de la legislación racista adoptada por el gobernador texano, Greg Abbott, que permite a cualquier policía estatal detener a sospechosos de ser inmigrantes indocumentados y remitirlos ante un juez, el cual, en caso de que se compruebe la carencia de documentos de estancia en el país vecino, podría ordenar su inmediata expulsión del país o bien procesarlos por el delito de no contar con ellos.
Por su parte, las organizaciones estadunidenses Unión de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) y Texas Civil Rights Project, presentaron ayer mismo una demanda contra el estado de Texas por considerar que la ley referida es anticonstitucional y viola la legislación federal.
En efecto, las disposiciones promulgadas el lunes por Abbott invaden la competencia exclusiva de Washington en materia de migración y constituyen una inequívoca violación a las garantías individuales y a los derechos humanos. Cabe considerar, a este respecto, que en caso de aplicarse, esta legislación texana –que empezaría a ser empleada a partir de marzo del año próximo– colocaría automáticamente como posible víctima de persecución policial a cualquier persona cuyas características físicas correspondan, a juicio de los agentes, a nacionalidades latinoamericanas, africanas o asiáticas. Es, por ello, una abominación racista que resulta inaceptable no sólo para las naciones situadas al sur del río Bravo, sino también para buena parte del mundo, e incluso para amplios sectores de la propia sociedad estadunidense que no desean ver reinstaurada en su país la discriminación racial legalizada.
Como ha señalado en diversas ocasiones el mandatario mexicano, esta clase de acciones de Abbott y de otros exponentes de la ultraderecha en Estados Unidos tiene un inconfundible propósito electorero y suele exacerbarse cada vez que se aproximan unos comicios presidenciales: los alardes de xenofobia y racismo están dirigidos a movilizar las fobias y las paranoias de segmentos de la población para los cuales todos los grandes problemas de la superpotencia, ya sea la epidemia de adicciones o la falta de empleos, tienen origen externo; basta con recordar que hace unos días el ex presidente Donald Trump –quien aspira a ganar la elección del año entrante y volver al cargo– acusó a los inmigrantes de envenenar la sangre de Estados Unidos, una expresión característica del fascismo.
Lo cierto es que las acciones y los exhortos en contra de los trabajadores extranjeros por parte de aspirantes a algún cargo tienen una mentalidad racista y xenófoba que no es exclusiva de los republicanos más cavernarios, sino que está hondamente enraizada en muchos ámbitos sociales y gubernamentales de Estados Unidos. Baste con mencionar, como ejemplo de ello, la catastrófica determinación del secretario de Seguridad Nacional del gobierno de Joe Biden, Alejandro Mayorkas, de detener los cruces ferroviarios en Eagle Pass y El Paso con el pretexto de combatir el tráfico de drogas y perseguir a migrantes. La medida ha causado ya un desastre económico que involucra la detención, en plena temporada navideña, de casi 10 mil vagones ferroviarios repletos de mercancías, con las consiguientes afectaciones a la industria, el comercio, la agricultura, los servicios y los consumidores. Semejante desbarajuste no sólo muestra que Mayorkas no logra comprender los fenómenos de la migración y de la epidemia de adicciones en su país, sino que su obsesión ante amenazas externas que tienen mucho de imaginaria –porque la migración no lo es y la drogadicción masiva tiene causas mucho más profundas que el trasiego internacional de fentanilo– lo conduce a un despropósito de graves consecuencias económicas y comerciales.
Es probable, finalmente, que la Suprema Corte de Justicia de esa nación termine por invalidar las odiosas disposiciones de Abbott; pero, por desgracia, la mentalidad racista y fóbica de millones de estadunidenses no podrá ser derogada mediante un fallo judicial. (Redacción, La Jornada, Editorial, p. 2)
Que en una posada masiva en Dover, Florida, Jesús Valdés, coordinador de enlace con organizaciones internacionales y mexicanos en el exterior de la campaña de Claudia Sheinbaum, destacó que la ex jefa de Gobierno considera “héroes” a los migrantes, respalda su lucha y trabaja por ampliar los puentes con ellos. El personaje fue el orador principal en el festejo, en el que participaron más de cinco mil trabajadores temporales con Visa H2A. (Redacción, Milenio, Al Frente, p. 2)
Parece inminente, o en todo caso en enero, un acuerdo entre la Administración Biden y varios legisladores del Partido Republicano sobre la asistencia militar a Israel y Ucrania, así como el endurecimiento de la seguridad en la frontera sur de Estados Unidos y de los requisitos para el otorgamiento del asilo. Si el número de detenciones se dispara, se aceleran las deportaciones. Sin lo segundo, los conservadores norteamericanos no le aprobarán al presidente su paquete de ayuda, de más de 100 mil millones de dólares. Sin lo primero, Biden y los demócratas jamás aceptarían ni las ignominiosas restricciones al derecho de asilo, ni las deportaciones “en caliente” que exige la ultraderecha. México pagará los platos rotos.
En efecto, Biden probablemente concederá a los republicanos varios ajustes en la política migratoria estadounidense, todas las cuales encierran implicaciones perniciosas para México. Aunque los detalles siguen en suspenso, por lo menos dos cambios se antojan inevitables. El primero consiste en volver a la “expulsión expedita” (expedited removal), semejante a lo que fue el recurso del llamado Título 42 durante la pandemia. Se trata de poder deportar a personas que ingresen de una manera u otra sin papeles a Estados Unidos, privándolas del derecho de solicitar asilo y por lo tanto de esperar una audiencia dentro de dicho país, en algunos casos hasta dentro de dos años.
El segundo cambio implica volver al programa Remain in Mexico, o “Quédate en México” de Trump, disposición según la cual los solicitantes de asilo deben esperar su audiencia del lado mexicano de la frontera, convirtiendo a nuestro país en un “tercer país seguro” de facto. Ambas concesiones de Biden a la extrema derecha equivalen de nuevo a atiborrar las ciudades fronterizas mexicanas de migrantes de todo el mundo. Entrañan un costo exorbitante para México en materia de dinero, de violaciones de derechos humanos, de muertes (como los 40 incinerados en las instalaciones del Inami en Ciudad Juárez), de oportunidades para el crimen organizado, y de vergüenza internacional.
Todo esto le fue impuesto a López Obrador por Trump en noviembre de 2018, en la infame por humillante reunión de Marcelo Ebrard y Mike Pompeo, calificada posteriormente de rendición intolerable por Alejandro Encinas. Según varios libros, tanto de periodistas (ver Michael D. Shear, BORDER WARS: Inside Trump’s Assault on Immigration) como en memorias de protagonistas (ver Mike Pompeo, Never Give an Inch) y de acuerdo con múltiples declaraciones del propio Trump (“Nunca vi a alguien doblarse tan rápido (como Ebrard)”), en ese encuentro privado, semisecreto (en México nada lo es por completo), el delegado de López Obrador -antes de la toma de posesión- aceptó que decenas de miles de centroamericanos, venezolanos, cubanos y haitianos se hacinaran en la frontera norte de México en espera de audiencias. Como si se tratara de ciudades seguras, y como si las condiciones de su permanencia allí fueran iguales a las que prevalecen del lado estadounidense de la línea (la definición de un tercer país seguro).
Hablando en plata, López Obrador y a Ebrard no tenían alternativa. Sin experiencia, aterrados por la prepotencia de Trump, desprovistos de los instrumentos de Estado (de algo sirven), tuvieron que ceder. Probablemente se produjo la misma situación meses después, en mayo de 2019, cuando Trump amenazó con imponernos aranceles de hasta 25% si AMLO no hacía algo para detener los flujos migratorios “fuera de control” (aunque muy menores a los de hoy). Era mucho pedir que un gobierno ciertamente con mandato, pero inexperto y timorato, corriera el riesgo de pagar por ver: retar a Trump al responderle que dichos aranceles violarían el recién firmado T-MEC (o el antiguo TLCAN), y que el Congreso jamás se lo aprobaría. No había de otra más que agacharse.
Pero esta nueva amenaza, ante la cual López Obrador se volverá a someter, ofrece una oportunidad. Por motivos que nunca entendí, y que nadie en el gobierno explicó claramente, México se rehusó a pedirle a Washington que asumiera el costo de “Remain in Mexico”. Estados Unidos ha contribuido con recursos a la Organización Internacional de Migración y a ACNUR para atender a algunos de los migrantes hacinados en ciudades desde Matamoros hasta Tijuana, pero nada comparable con el costo de brindarles condiciones decentes de vida y espera.
Creo que fui el primero en comparar la sumisa actitud mexicana con la postura más cínica y oportunista del presidente Recep Erdogan de Turquía, en 2015. En un breve ensayo publicado por la revista Foreign Policy en julio de 2021, sugerí que México debía emular al mandatario turco (como algunos autores emularon mi ensayo, sin citarlo) y exigir una suma similar -seis mil millones de euros- a la que Erdogan le extrajo a Angela Merkel y a la Unión Europea, a cambio de recibir y mantener en su territorio a casi tres millones de refugiados sirios y afganos. Los europeos no han desembolsado todo el dinero, y tampoco han cumplido con la letra de otros compromisos, pero por lo menos Turquía obtuvo algo a cambio de hacer el trabajo sucio de Europa. México, hasta ahora, nada.
Para quienes pensaban que las guerras de Ucrania y Medio Oriente no nos incumben, la lección es evidente. La tasa de ocupación de los albergues en Monterrey y Mexicali depende del curso de los combates en el Donbas y Gaza. Y México es ya un factor en la próxima elección de Estados Unidos, no como piñata, sino porque puede ayudar a Biden, o derrotarlo, como probablemente lo desea López Obrador. En cualquier caso, en vista de que no nos alcanza como país para resistir la presión del norte, por lo menos logremos algo a cambio: recursos para aminorar el terrible maltrato a los migrantes. Triste consuelo, pero consuelo al fin. (Jorge Castañeda, El Universal, Opinión, p. A14)
Mayo fue uno de los meses más violentos del año, incluso el Presidente López Obrador reconoció que iban más de 156 mil muertos en su administración.
El mes inició con balaceras y bloqueos intensos en Tamaulipas, con la detención de Hugo Armando, alias La Cabra, líder de Los Metros, una facción del Cártel del Golfo que tiene su centro de operaciones en Matamoros.
También en esos días fue detenido en Zapopan, Jalisco, Rodrigo Páez Quintero, sobrino de Rafael Caro Quintero. Las autoridades aseguran que era operador del Cártel de Caborca y su grupo mantenía una disputa contra una célula del Cártel de Sinaloa, comandada por Los Chapitos.
Y dos días después, el 5 de mayo, Iván Archivaldo Guzmán Salazar, hijo de El Chapo Guzmán, se convirtió en el segundo hombre más buscado para la agencia estadounidense DEA.
Y, finalmente, se remató el avión presidencial; no hubo quien se ganara la rifa, pero sí se vendió al Gobierno de Tayikistán. Evidentemente, a un precio mucho más bajo que su valor real.
En el mes de mayo, se denunció que 52 migrantes habían sido secuestrados en un camión que había salido de Tapachula, Chiapas, hacia Nuevo León, desapareció durante su trayecto, sobre la carretera federal 57.
Esto mostró una vez más que es el crimen organizado el que trabaja en el traslado de migrantes. Fueron rescatados, estaban en un rancho en Nuevo León. Ellos corrieron con suerte, decenas de migrantes son secuestrados y nunca aparecen mientras cruzan territorio nacional.
Otro caso terrible en este mismo mes fue la desaparición de siete jóvenes que trabajaban en un supuesto call center en Guadalajara, que estaba relacionado con el Cártel Jalisco Nueva Generación.
En el quinto mes del año se intensificaron las precampañas de Morena para ganar la encuesta del partido para ser candidato o candidata a la Presidencia. Las disputas y reclamos al proceso no cesaron.
El 30 de mayo se informó que Emma Coronel dejó la prisión en Texas para cumplir su sentencia en una residencia ubicada en California, como parte del trato que consiguió.
En este mes, Carlos III fue coronado como rey en el Reino Unido tras la muerte de su madre, la reina Isabel II, y también falleció la gran cantante Tina Turner.
Siguen vigentes
Policías de Texas colocan boyas con alambre de púas a lo largo del río Bravo, en la frontera con México, para impedir el paso de migrantes hacia su territorio, en julio pasado. Actualmente, sigue la polémica con ese estado.
Junio
El 4 de junio fueron las elecciones en Coahuila y el Estado de México para elegir gobernador.
En el Estado de México ganó Delfina Gómez, con Morena, la primera vez que el PRI no es victorioso en una elección en ese estado.
En Coahuila ganó el priista Manolo Jiménez.
En este mes la situación de seguridad en la Carretera México-Cuernavaca fue complicadísima. Se dieron muchos asaltos y robos en lo que es una de las carreteras más transitadas del país.
A mediados de este mes se dio una noticia que tuvo al mundo entero en alerta. La explosión del submarino Titán, murieron sus 5 tripulantes que tenían como deseo ver los restos del Titanic.
El 28 de junio se dio uno de los hechos que demuestran que el control de la seguridad en Chiapas está perdido. Catorce trabajadores de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana en el municipio de Ocozocoautla fueron secuestrados. Finalmente, los mismos delincuentes los liberaron.
En Michoacán fue asesinado Hipólito Mora, exlíder de las llamadas autodefensas en La Ruana. Un comando lo emboscó cerca de su casa y lo acribilló.
Para junio la Coparmex dio a conocer que uno de los delitos que más había crecido en el país era la extorsión, y este ilícito siguió creciendo para fin de año, lo que ha marcado récords históricos.
Este mismo mes la Suprema Corte de Justicia de la Nación invalidó la segunda parte del Plan B electoral por considerarlo inconstitucional.
También en este mes se anunció la creación del Frente Amplio, donde se eligió a Xóchitl Gálvez como precandidata a la Presidencia de la República.
En una controversia comercial enorme, Canadá se sumó a la demanda que inició Estados Unidos contra México por la prohibición de consumir maíz genéticamente transformado y productos que hayan sido fumigados con glifosato.
En junio falleció el periodista Ricardo Rocha, compañero y amigo.
JULIO
El 3 de julio decenas de militantes, dejaron al Partido Revolucionario Institucional (PRI), entre ellos Miguel Ángel Osorio Chong, Claudia Ruiz Massieu, Eruviel Ávila y Nuvia Mayorga, quienes acusaron a Alejandro Moreno de destruir al partido y hacerlo “pedazos”.
Para el 4 de julio en Pentalhó, Chiapas, apareció otro grupo armado que se identifica como un ejército de autodefensa para enfrentarse a los llamados Machetes, en medio del incremento de la violencia en la entidad.
En Toluca, Estado de México, aparecieron restos humanos colgando de puentes en la principal avenida de la ciudad, el Paseo Tollocan.
El 6 de julio, desde Chilpancingo, Guerrero, circuló un video de la alcaldesa Norma Otilia Hernández, reuniéndose con el líder de Los Ardillos, un grupo criminal que mantiene el control del municipio. Ella siempre negó esta relación, pero el video es muy claro.
El 18 de julio la Ciudad de México estuvo paralizada por bloqueos realizados por personal médico que exigían una mejora a su situación laboral, buscaban y siguen en la lucha para que se les reconozcan sus derechos y antigüedad con el cambio del Insabi al IMSS-Bienestar.
Un tema que generó mucha indignación de este lado de la frontera, fue lo de las boyas con púas que instaló el Gobierno de Texas en el río Bravo, pero éstas violaban la frontera con México. Se quería evitar la entrada de migrantes y muchos murieron ahogados.
Para el 27 de julio en Poza Rica, Veracruz, fue asesinada Zayma Zoraya Zamora, excandidata a presidenta municipal por Morena.
En julio de este año que termina fallecieron Porfirio Muñoz Ledo, Milán Kundera y Alejandro Martí. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p. 13)
Desde el inicio de su carrera hacia la candidatura republicana, Donald Trump fijó una postura hacia los mexicanos: nos definió como “enemigos de América”. Bajo este género, incluyó a los migrantes, a los dreamers, los ciudadanos de este país en general, a quienes nos perciben como sus empleados, como unos molestos vecinos y como personas de segunda categoría.
Aunque se tome fotos con nuestros presidentes, el desprecio de Trump se mantiene y aumenta. Y eso es algo que es peligroso dejar pasar porque, gobiernos y partidos van y vienen, pero quienes enfrentaremos sus embates seremos los ciudadanos de a pie.
Al principio de los ataques pensé que el desprecio de Trump hacia nosotros respondía a su nativismo, ese prejuicio expresado en Make American Great Again en el que se valoran exclusivamente los factores y los valores tradicionales de Estados Unidos: la piel blanca, ser varón, poseer riqueza. Al tiempo que se desprecia a los migrantes, a las personas de piel oscura o a los ciudadanos con pocos recursos económicos. Me equivoqué.
El odio de Trump hacia los mexicanos no tiene que ver con la raza, ni con el lugar de nacimiento, pues él mismo ha mostrado respaldo a otros grupos. La molestia o poco aprecio hacia los mexicanos es debido a nuestro poco capital económico; si nuestro país tuviera mejores condiciones económicas, seríamos vistos y tratados de forma distinta por Trump y su gobierno. Hay que decirlo una vez más: Trump nos ha llamado violadores, alimañas, envenenadores de la sangre de América. Aunado a esto, ha hecho dos promesas imposibles de olvidar: la primera, que en caso de ser reelecto, iniciaría una campaña masiva de deportación. ¿De quiénes? De migrantes, muchos de ellos son mexicanos. ¿Hacia dónde? A México, pues nuestra situación fronteriza nos convierte en “el patio trasero”.
La segunda promesa es que actuaría como dictador por un día para cobrar venganza en contra de todos sus enemigos; y sus enemigos favoritos somos los mexicanos.
Más allá de las posturas de los Gobiernos o de los partidos políticos, los ciudadanos mexicanos debemos tomarnos en serio las palabras de Donald Trump. Ya sea que vivamos en México o en Estados Unidos, que tengamos familiares aquí o allá, un segundo mandato de Trump solamente traería calamidades para nuestra nación: dentro y fuera de nuestras fronteras.
Entre los destrozos causados por Trump, el más peligroso es que ha hecho del odio el común denominador de sus seguidores: odian a los demócratas, a los migrantes, a los latinos, a los mexicanos. Y así no se construyen sociedades tolerantes sino escenarios de humillación y violencia. Sólo en este contexto, puede explicarse que el gobernador de Texas, Greg Abbott, haya promulgado la ley SB4 que permite las deportaciones basadas en la “apariencia de migrante”: discriminación por donde se mire.
Considero que nos merecemos un trato respetuoso, humano y digno: todas, todos, siempre. Y Trump y sus secuaces polarizan hacia el lado opuesto. No lo permitamos. (Valeria López Vela, La Razón, Mundo, p. 24)
Anoche visité a Adrián Rodríguez. Más bien él me visitó a mí, pues hace varios años está muerto. Salió de esa tumba que es el olvido, la tumba más tumba de todas las tumbas, al fondo del más cementerio de todos los cementerios, y llegó a mi casa, ahora tan vacía que no parece casa. Adrián Rodríguez estaba loco, según decía la gente. Pero la gente no sabe quién está loco y quién no. Era algo raro, sí, este don Adrián. Afirmaba ser el presidente de la República, y se hizo tomar una fotografía vestido de frac, con sombrero de copa, zapatos de charol, polainas y ciñendo la banda presidencial. Decía que el que estaba en Los Pinos era espurio.
¿Locura decir eso? Quizá no. Si aplicamos un recto criterio concluiremos que todos los Presidentes salidos del PRI y sus antecedentes han sido espurios. Los únicos legítimos, a más de don Francisco I. Madero, son Vicente Fox, Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador. Desde luego, esto que digo está sujeto a discusión, igual que todas las cosas, con excepción de las tablas de multiplicar. Adrián Rodríguez fue rico cuando joven, por herencia de familia, pero perdió su fortuna al tiempo que iba perdiendo la razón.
O perdió la razón al tiempo que iba perdiendo su fortuna, no lo sé. El caso es que se vio reducido a la pobreza. Una pobreza digna, sin embargo. Vestía con decoro y limpieza, y aunque calzaba alpargatas las lucía como si fueran zapatos GBH, entonces los de mayor lujo.
Escribía sonoros manifiestos contra el régimen, los ricos de la ciudad y los americanos, a quienes culpaba de todos los males del mundo. Le imprimían sus pliegos, por caridad, modestos impresores en sus prensitas de abanico, y luego los ofrecía a su clientela a cambio de algunas monedas. “Viene calientito” -te decía en voz baja al tiempo que te entregaba su último manifiesto, no sin mirar a todos lados para ver si no andaba por ahí algún agente del gobierno, pues según él lo seguían a todas partes a fin de evitar que distribuyera sus escritos.
La verdad es que eran una serie de frases inconexas, sin sentido ni coherencia. Hagan ustedes de cuenta poesía contemporánea. Una mañana lo encontraron muerto en la calle. Ángel Sánchez, periodista bueno, escribió un bello libro acerca de él, pues se ganó la amistad de don Adrián y supo muchas cosas de ese entrañable personaje saltillero, menos loco que muchos que pululan por ahí poseídos por la locura del dinero, del poder, de los dioses o de la escribidera, que es una de las mayores locuras en que un mortal puede caer.
Antes de irse del mundo Adrián Rodríguez provocó un conflicto internacional. Sintió una extraña animadversión por Nixon -no andaba tan errado-, y se dedicó a pintar en grandes caracteres, con brocha gorda y pintura blanca de aceite, de la que no se borra, la expresiva frase: “Muera Nixon” en todos los vagones de ferrocarril que pasaban por Saltillo.
Eran alquilados, pertenecían a empresas norteamericanas, y cuando llegaron de vuelta a la frontera sus dueños se negaron a recibirlos por llevar esa consigna terrorista contra el presidente de Estados Unidos.
Se acumularon los carros en los patios del ferrocarril, y aquello se volvió un problema que requirió la intervención de las Secretarías de Gobernación, Relaciones Exteriores y Comunicaciones y Obras Públicas, lo mismo que del Departamento de Estado del vecino país, el FBI y creo que hasta la ONU. Ahora la entrada y salida de trenes en los cruces El Paso-Ciudad Juárez y Piedras Negras-Eagle Pass se han suspendido por el problema de los migrantes. Otro tiempo, otro conflicto. Hace falta un manifiesto de don Adrián Rodríguez… FIN. (Catón, Reforma, Opinión, p. 9)
Cartón

(Calderón, Reforma, Opinión, p. 9)