Opinión Migración 210222

Trascendió

Que el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que visitará la región de La Montaña de Guerrero cada tres meses a partir de mayo y durante tres fines de semana seguidos para recorrer los 23 municipios que formarán parte del programa de caminos artesanales anunciado durante su gira de este fin de semana por la entidad. El principal objetivo es llevar servicios de educación y salud, además de conectar comunidades, lo que representa reactivar las economías locales, generar empleos y desalentar la migración. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)

Epicentro / La preocupación en Washington

La semana pasada, Ted Cruz, senador republicano de Texas, manifestó su preocupación sobre “el colapso del estado de derecho” y la violencia contra periodistas en México, incluido el ataque del presidente contra Carlos LoretLópez Obrador respondió diciendo que era “un orgullo” que un senador como Cruz se expresara así del gobierno mexicano, “por lo que representa” Cruz.

Vale la pena analizar con frialdad qué “representa” realmente Ted Cruz.

En efecto: Cruz es un fiel representante de la derecha nativista. Aunque hace años se le enfrentó, desde hace tiempo es aliado incondicional de Donald Trump. Por eso mismo, Cruz no está en los márgenes del partido republicano: lo representa fielmente. Es probable que ese partido republicano, con Cruz y otros como figuras emblemáticas, tome el control del Congreso estadounidense después de las elecciones de noviembre. Por ahora, el movimiento conservador al que pertenece Cruz ya tiene el control de la Suprema Corte. Si las tendencias políticas se mantienen, es también muy posible que gane la Casa Blanca en el 2024. De ser así, el partido republicano que Cruz “representa” tendrá el control de los tres poderes en Estados Unidos dentro de menos de tres años.

Por eso, más allá de antipatías morales e ideológicas, la opinión de Cruz importa.

También importa porque no está solo en su alarma sobre el rumbo de la seguridad en México.

Hace un par de semanas, Marco Rubio, también senador republicano, firmó una carta pidiendo al Departamento de Estado una explicación sobre la seguridad de los periodistas en México. Vale la pena, también, analizar qué representa Rubio. Hasta hace unos años, Rubio parecía el candidato ideal para encabezar al bloque moderado en el partido republicano en diversos asuntos, empezando por la migración. Desde esa posición buscó la candidatura republicana en 2016. La perdió frente a Trump. En la presidencia de Trump, Rubio se movió a la derecha y se dedicó a servir sin matices a la agenda trumpista. Rubio fue la figura clave de la política exterior de Trump en América Latina, y es probable que tenga un papel destacado en un hipotético segundo periodo.

Varias voces han optado por descartar la opinión de Cruz y Rubio porque son figuras de la derecha estadounidense. Es curioso: fue a esa misma derecha nativista a la que el presidente López Obrador le hizo el caldo gordo al apoyar a Donald Trump durante dos años, incluida la campaña del 2020. Pero dejemos eso de lado. Lo importante es que la preocupación sobre México va más allá de los republicanos. El senador demócrata Tim Kaine también firmó la carta de Rubio. Nadie puede acusar a Kaine de conservador o ignorante. Al contrario: Kaine tiene una larga experiencia, personal y profesional, en América Latina. Fue candidato vicepresidencial con Hillary Clinton. Su opinión importa.

A las palabras de Kaine, Cruz y Rubio hay que sumar las declaraciones de Brian Nichols, subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental en el gobierno de Biden. Nichols también expresó públicamente su preocupación por la violencia en México y los riesgos inaceptables que enfrentan los periodistas. En los últimos meses, otros legisladores han manifestado la misma alarma. En privado, la preocupación por México es todavía mayor.

El gobierno mexicano enfrenta, así, una disyuntiva. Puede optar por victimizarse y acusar una conspiración injerencista o puede asumir que, como explicara Duncan Wood, respetado experto en la relación bilateral, “hay una creciente preocupación en Washington con el estado de derecho en México y las implicaciones que tiene para la economía y la seguridad pública de los Estados Unidos. Estas ya no son opiniones aisladas”. Lo ideal sería un ejercicio de humildad y autocrítica para intentar reparar la inquietud que hay a ambos lados del espectro político en Washington sobre el rumbo de las libertades de México y su relación con la seguridad estadounidense.  El otro camino, el de la teoría de la conspiración, el victimismo y el viejo recurso del antiamericanismo, corre el riesgo de exacerbar divisiones. Es previsible cuál de los dos caminos elegirán el presidente y sus simpatizantes. Y es una pena.  (León Krauze, El Universal, Nación, p. A10)

El cajón del filoneísmo / ¿Recogerá la 4T la bandera antiyanqui?

La relación entre México y Estados Unidos en tiempos de la 4T está ante una encrucijada. La primera etapa fluctuó entre el miedo y la simpatía a Donald Trump (DT), la segunda entre el engallamiento y el arreglo con Joe Biden (JB), y ahora que AMLO y JB están desgastados el horizonte se nubla. Pero vamos por partes. De 2018 a 2020 la Cancillería mexicana optó por continuar la doctrina Videgaray de la complacencia voluntaria, para usar una vieja expresión de la radio: se tocaba la canción que pidiera DT. AMLO le hacía el trabajo migratorio sucio a su homólogo y, en tanto le ayudara a cumplir su promesa de construir el muro (que se movió del Bravo al Suchiate, sustituyendo ladrillos por efectivos de la Guardia Nacional), podía intercambiar favores en su lógica casuística. El intercambio fue asimétrico, desde luego: apoyos que no costaron nada a DT —absorber una pequeña parte de nuestra contracción petrolera o facilitar ventiladores— tuvieron para AMLO un precio muy alto: el acto de campaña a DT en la Casa Blanca.

De 2020 en adelante la agenda siguió girando en torno a la migración. Dado que en ese terreno AMLO ya había cedido todo a DT, incluyendo el penoso acuerdo apodado Remain in Mexico, y puesto que esas concesiones resultaban muy útiles para un gobierno demócrata bajo bombardeo republicano por la oleada de inmigrantes, JB decidió no aligerar ni en un adarme la carga a quien le jugó las contras en la contienda electoral y se negó por varias semanas a felicitarlo por su triunfo, validando así (junto con Putin y Bolsonaro) la acusación de fraude esgrimida por DT. Lo que sí cambió fue el discurso de este lado y los favores de aquel. AMLO, que no tocó ni con el pétalo de una invocación a la Doctrina Estrada a DT, intuyó el encarecimiento de su respaldo fronterizo, se envalentonó y comenzó a lanzarle dardos simbólicos al débil JB; este, por su parte, se hizo de la vista gorda en la postura de la 4T en electricidad y medio ambiente.

Pero ese quid pro quo se resquebrajó. JB encara elecciones con un partido dividido, aprobación decreciente y la amenaza rusa en Ucrania y, paradójicamente, su mayor debilidad perjudica a AMLO, pues le resta margen a JB para resistir presiones de empresarios y del Congreso respecto de la reforma eléctrica y la fobia mañanera contra el periodismo crítico. Peor aún, el desdén del Departamento de Estado a la queja por el financiamiento de USAID a la ONG que participó en el reportaje de la casa de Houston ha hecho a AMLO sospechar que en ese caso hay mano gringa (nuestros vecinos podrían llamar a esta coyuntura, con bastante precisión, a Mexican standoff). La cuestión es si el obligado reacomodo en la relación llevará a AMLO, que está en busca de un tema potente para retomar el control de la narrativa, a recoger la bandera antiyanqui. El revire a Ted Cruz no es el único presagio (ni el mejor: el senador es de la calaña de DT, y si los reproches de uno son timbre de orgullo los elogios del otro serán vituperios). Y es que la “pausa” con España empieza a oler a fiasco y urge otro distractor. Aunque parece impensable que AMLO confronte en serio a Estados Unidos (ante la carta china se allanó ipso facto), la tentación del antiimperialismo retórico aumentará en la medida en que siga bajo fuego. (Agustín Basave, Milenio, Política, p. 15)

Uno hasta el fondo / Durazo y la carabina de Ambrosio

Gil caminaba sobre la duela de cedro blanco con los pelos de punta y punto. El gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, ha hecho en Sonora lo mismo que hizo como secretario de Seguridad Nacional para contener la violencia: nada. Su premio a la oquedad de su cabeza y la inacción fue la candidatura de Morena al estado de Sonora.

Gil lo leyó en un reportaje, un relato estremecedor y magnífico de Elena Reina publicado en su periódico El País: “La noche del martes nadie miraba a Caborca, la última ciudad del desierto de Sonora que comunica con Estados Unidos, de unos 89 mil habitantes. Y los hijos despiadados del que fuera el mayor narcotraficante del mundo, Joaquín El Chapo Guzmán, estaban a punto de sitiar de nuevo una localidad completa. Mientras eso sucedía, toda la información nacional estaba centrada en la división entre los partidarios de Andrés Manuel L(i)ópez Obrador y sus adversarios por una investigación periodística contra el hijo mayor del mandatario; los habitantes de las zonas acomodadas de la Roma y la Condesa, en la capital, protestaban en redes por la ‘invasión yanqui’ que ha disparado los alquileres; los periodistas se unían por primera vez porque los están matando en el interior del país; el país hervía desde el centro y mientras eso sucedía, una guerra se acababa de desatar en el norte, pero también en Michoacán, en Colima, en Guerrero y en Zacatecas, y miles de habitantes rezaban en sus casas para que las balas no atravesaran la pared. Todo esto pasa en México todos los días al mismo tiempo”.

La sonrisa

El relato de Elena Reina cuenta con una precisión estremecedora el río de sangre que desemboca en Sonora: “Hace sólo seis días, L(i)ópez Obrador emprendía una gira por Sonora con Alfonso Durazo, gobernador desde septiembre. El recorrido incluía la revisión de las obras en estadios de béisbol y reuniones con autoridades de los pueblos yécora, seri y yaqui”.

Todo muy bonito, van a macanear de lo lindo en los estadios, las fotos con los seris y los yaquis revelaron su sensibilidad y ocuparon las primeras planas de los periódicos. A Durazo se le veía satisfecho y al presidente también. Así las casas, perdón, así las cosas, “Alrededor de las siete de la tarde del martes, un convoy con más de 20 camionetas desfiló desde Altar (Sonora) hacia Caborca, unos 35 kilómetros al norte. En Altar se han hecho fuertes los hijos de El Chapo, conocidos como Los Chapitos, más sanguinarios e impredecibles de lo que fuera su padre, según los expertos consultados. En este pueblo recóndito a pocos kilómetros de Estados Unidos, el narcotráfico ha encontrado en los últimos años otro negocio muy rentable: los migrantes (…) Y en Caborca mantienen el poder los herederos del histórico capo de los noventa, Rafael Caro Quintero, agrupados bajo su lugarteniente, apodado El Cara de Cochi. Los Chapitos quieren todo el negocio: las rutas de la droga, las armas y los migrantes, cuentan veteranos reporteros de la zona. Por este motivo, amenazan y sitian, cuando se les antoja, la ciudad del enemigo”.

Hay una probabilidad de que el gobernador Durazo se quitara el sombrero y se rascara la cabeza preguntándose como todos los habitantes de Caborca cómo un convoy con más de 150 hombres pasara por delante del destacamento de la Guardia Nacional, y después de otro de la Secretaría de la Defensa, sin que nadie, ni un solo soldado, se asomara a defender el pueblo. Mucho menos la policía municipal: “No hubo una sola autoridad que saliera a enfrentarlo, se escondieron todas las corporaciones. No se trató de un enfrentamiento entre carteles, sino de una exhibición de fuerza que comenzó con la toma de la ciudad, desolada a esas horas, con balaceras a casas, agujereadas sus fachadas, el asesinato de dos hombres que quedaron tendidos en la calle y la búsqueda de posibles enemigos”.

Gil sabe lo que hará el gobernador Durazo: saldrá armado con su carabina de Ambrosio a sonreír. Siempre sonríe Durazo, una rara Mona Lisa de Morena.

Números

El Estado, de casi tres millones de habitantes, explica Reina, tiene una tasa de homicidios que ronda los cinco al día. En 2021 murieron asesinadas mil 968 personas, una cifra que no ha dejado de crecer y que batió un récord letal de 23% más muertes que el año anterior. ¿Cómo la ven?

Todo es muy raro, caracho, como diría Mark Twain: “Es mejor tener la boca cerrada y parecer estúpido que abrirla y disipar la duda”. (Gil Gamés, Milenio, Al Cierre, p. 39)

Leer es poder / El ganso cojo

Si existieran pruebas de que la casa en Houston en la que habitaba el hijo del presidente fue rentada, a tres semanas de que estalló el escándalo que lo involucra, ya las hubiera presentado. Esas pruebas no existen.

Si la casa, propiedad de un alto directivo de una empresa petrolera que tiene contratos con Pemex, no fue rentada entonces se trataría de un soborno. Una vida de lujos a cambio de renovaciones de contratos cada vez más cuantiosas.

¿Lo sabía el presidente? Por supuesto que sí. El video de su hijo menor bailando frente a la alberca del hijo mayor lo demuestra. Una infancia de privaciones, debió considerar, justifica una vida de lujos. La revolución les hizo justicia.

A mi juicio, a este rompecabezas le faltan algunas piezas para poder distinguir el dibujo completo. No se trata sólo de un asunto doméstico. Las piezas faltantes son las del contexto en el que se enmarca el escándalo actual.

Desde hace algunos meses los gobiernos de México y Estados Unidos iniciaron una ronda de negociaciones en torno a la contrarreforma energética que el gobierno mexicano quiere aprobar.

Casi cada semana han visitado México altos funcionarios del gobierno de Biden. Visitas frustrantes en las que el presidente da cuenta de su amplio acervo de viñetas de la historia de bronce. Al finalizar cada visita, el gobierno mexicano, para el consumo interno, habla de reuniones tersas y amistosas. Pero, por lo visto, las visitas guiadas para ver los murales de Diego Rivera no han sido suficientes. Cansados de reuniones inútiles, fue la secretaria de Energía norteamericana la que arrojó un balde de agua fría sobre el contenido de esas reuniones. En cada una de ellas, afirmó, el gobierno de Biden ha hecho saber al de México su preocupación por la contrarreforma energética mexicana.

Un paréntesis. Hace unos años, en plena campaña electoral norteamericana, López Obrador fue a Washington para apoyar a Trump. Los mexicanos lo recordamos bien porque fue la primera vez que vimos al presidente con cubrebocas. El simbolismo fue claro: frente a los mexicanos, detentes y desplantes; frente a Trump se tuvo que cuadrar. Durante ese viaje Trump ofreció una cena al presidente mexicano. Lo sentó en una mesa con los directivos de las compañías energéticas más poderosas, los cuales le pidieron una sola cosa: respetar lo que México firmó en el Tratado. López Obrador les dijo que así lo haría. Creyó que se había salido con la suya. Cierro el paréntesis.

A lo largo de las tensas reuniones con los funcionarios norteamericanos en México y en Washington, el gobierno de López Obrador defendió la postura soberanista de su contrarreforma aduciendo que era una consecuencia de su lucha contra la corrupción.

Fue justo en medio de esas negociaciones, en las que el presidente mexicano no parece entender razones, que apareció un reportaje que desnuda y deslegitima la postura anticorrupción de nuestro gobierno. Elementos centrales de ese reportaje son documentos fiscales que tiene el gobierno norteamericano, de imposible acceso para un periodista mexicano y para una organización de la sociedad civil como lo es Mexicanos contra la Corrupción. ¿Con qué cara podrá el gobierno de López Obrador hablar de corrupción si su entorno más cercano está sumergido en el pantano de contratos y conflicto de intereses?

Los norteamericanos son negociadores muy duros. Es su estilo. En 1836 el presidente Jackson mantuvo prisionero a Santa Anna hasta que éste reconoció la “independencia” de Texas. Jacques Rogozinski en este diario ha revelado las mañas que empleó el gobierno norteamericano al momento de estar negociando el TLC. Se vale de los instrumentos de sus aparatos de inteligencia para doblegar a sus contrapartes. La presión es real. La corrupción en el entorno familiar del presidente, también.

El gobierno mexicano, en las negociaciones en curso, ha perdido piso y legitimidad. Las parrafadas moralistas del presidente quedaron pulverizadas. Para el gobierno de Biden la contrarreforma energética que busca aprobar López Obrador es contraproducente en medio de los enfrentamientos geopolíticos con los otros bloques económicos. El gobierno de Biden no va a ceder, sobre todo porque ya se dio cuenta de que las razones de López Obrador para promover esa contrarreforma son argumentos nacidos de su mitología nacionalista, buenos para su frente interno pero nefastos para el bloque norteamericano.

López Obrador no traga fuego. Lo vimos ceder vergonzosamente frente a Trump en el asunto de los emigrantes en la frontera sur. Su gobierno terminará cediendo. Discretamente darán marcha atrás en la contrarreforma energética.

Sin la aprobación de ésta, la reforma sobre la Guardia Nacional y la reforma electoral están liquidadas. La recesión económica, la creciente violencia y, sobre todo, la sucesión presidencial adelantada, harán el resto. En Estados Unidos se le llama ‘pato cojo’ al presidente que ha perdido toda su fuerza. En México, casi a la mitad del sexenio, tendremos el lamentable espectáculo de un ganso cojo. (Fernando García Ramírez, El Financiero, Opinión, p. 36)

A fuego lento / Paisanos en EU, ¿nuevos opositores de AMLO y la 4T?

Al arranque de este año, las remesas de Estados Unidos a México rompieron un récord histórico, motivo de celebración y algarabía para el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), porque, según él, esto significa que los mexicanos en la Unión Americano confían en la economía de la 4T.

Le asiste la razón. Pero eso confirma también que nuestros paisanos están ocupados y preocupados por lo que pasa en territorio azteca y están ciertos de que su poder económico les da derecho para incidir en la vida de este lado de la frontera.

Por eso, muchos de ellos se han convertido en verdaderos influencers. Son voces que pesan sobre las decisiones que toman sus familias en México y no solo en aspectos culturales y sociales, sino que también en el ámbito de la política.

Imponen moda en la vestimenta y el entretenimiento. Los atuendos y grupos musicales que la rompen allá son un éxito en México, revelan diversos estudios sobre hábitos de consumo y la industria musical.

Ese mismo fenómeno permea en decisiones políticas. Por ejemplo, en el 2018, paisanos influyeron en sus familias para que Andrés Manuel ganara la Presidencia, basados en información cotidiana sobre el mal desempeño de anteriores gobiernos.

Y es que la “lejanía” genera un mayor interés. Se informan y escuchan atentos a los líderes de opinión y a los políticos estadounidenses. Les importa saber cómo ven a México.

Con base en ese fenómeno, de aquel lado del Río Bravo crece en este momento una corriente de opinión muy adversa al gobierno de AMLO.

Medios, congresistas, demócratas y republicanos, así como funcionarios de la administración Biden han emprendido una campaña de ataques a la 4T.

Los republicanos critican a México por violaciones sistemáticas a los derechos humanos, por el asesinato de periodistas y activistas, pero también por el descontrol migratorio, así como por la amenaza que representa la Reforma Energética de AMLO. Como opositores, usan a México, para pegarle a Joe Biden.

Pero los demócratas tienen también sus propios motivos para criticar a México y a López Obrador, y añaden otros temas como el descontrol en materia de seguridad y la falta de resultados frente al crimen organizado.

El catálogo de temas contra AMLO, su gobierno y la 4T, es infinito, incluido el tema de la Casa Gris o la Mansión del Bienestar, que involucra a José Ramón López Beltrán.

Hoy, como nunca, la corriente de opinión es mayoritariamente adversa, y de cara a las elecciones del próximo 5 de junio, en las que se renuevan gubernaturas en Aguascalientes, Hidalgo, Durango, Quintana Roo, Oaxaca y Tamaulipas, prevén un impacto negativo para el presidente y Morena.

No se vislumbra nada bueno, sobre todo cuando hay estados, como Durango, que tienen más duranguenses en la Unión Americana que en territorio mexicano.

Y esos que mandan carretadas de dólares y que son motivo de orgullo para AMLO, son los que están moviendo las tendencias electorales, como en Durango, en donde según la encuesta más reciente de El Heraldo de México, hay un empate técnico, a pesar de que hace unos meses Morena llevaba la delantera y el PAN lo daba por perdido.

La apuesta del bloque opositor, conformado por PRI, PAN y PRD, es que crezca el descontrol en Palacio Nacional, que Morena pierda simpatías en el interior de la República y que los gringos suban el tono de sus reclamos y críticas.

Razones hay de sobra, porque cada vez son más los temas sin resolver en la agenda bilateral, en los acuerdos derivados del T-MEC, pero también en la relación cotidiana.

Y si a eso le sumamos los pleitos domésticos entre demócratas y republicanos, México será carne de cañón y alguien, en este caso Morena y AMLO, pagarán las consecuencias en el 2022, 2023 y 2024.

 

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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “Quien se enfada por las críticas, reconoce que las tenía merecidas.” (Alfredo González, El Heraldo de México, País, p. 7)

Bajo sospecha / Denuncia y le dan 100 latigazos y cárcel

Lucha contra la impunidad

Paola Schietekat es una mexicana que fue violada sexualmente en Qatar y por denunciar a su agresor ahora es condenada a 100 latigazos y siete años de prisión.

Las autoridades de ese país ven como una afrenta que una mujer se atreva a denunciar a su agresor sexual. Parece una pesadilla, pero es una realidad la que vive Paola.

Su trágica historia comenzó la noche del 6 de junio de 2021, cuando estaba en su departamento de Doha, en Qatar. La maestra en Políticas Públicas por la Universidad de Oxford asegura que un hombre, a quien consideraba su amigo, ingresó a su residencia aprovechándose del conocimiento de que no le ponía más seguridad a su puerta, ya que, en ese país, considerado de los más seguros del mundo, la mayoría de la gente confía en la seguridad del edificio.

Cuenta que su agresor, de origen colombiano, entró cuando ella dormía, durante la agresión hubo forcejeo, pero en un momento ambos cayeron al piso y ella aprovechó para escapar. Horas después le aparecieron moretones en el brazo izquierdo, el hombro y la espalda.

Ella se encontraba en ese país de Medio Oriente trabajando para el “Supreme Committee for Delivery and Legacy”, es decir el comité organizador del mundial de futbol que inicia el próximo 21 de noviembre.

Sola y consternada por el violento momento, decidió alejarse y esconderse de su agresor lo más pronto posible y pasó la noche en un hotel, fue ahí que se convenció de presentar una denuncia.

Al día siguiente acudió al departamento de policía con un certificado médico que había conseguido y con lo que pensó sería su mayor respaldo: la asesoría del cónsul. Ahí inició la segunda tragedia de su historia.

Con la insensibilidad que caracteriza a la burocracia judicial de todo el mundo y peor aún en un idioma que en su mayoría desconoce, le preguntaron en árabe que si quería una orden de alejamiento, no hacer nada o ir hasta las últimas instancias, cuenta que cansada, con miedo y consternada, consultó con el cónsul y éste le respondió: “hasta las últimas instancias”. Entonces dio toda la información que le pidieron, incluidos los datos de su agresor y firmó la declaración hecha en árabe.

En la noche recibió una llamada de la policía para que regresara a sus oficinas para continuar el proceso, dice que le extrañó esa parte de la investigación y preguntó que si era necesario ir, siendo que un día antes había sido agredida, le respondieron que si no acudía, su denuncia sería desechada.

Ya en el departamento de policía la encararon con su agresor, quien se defendió de las acusaciones diciendo que eran novios. La interrogaron por más de tres horas, le exigieron su celular porque según los policías querían comprobar que en realidad no existiera una relación amorosa, denuncia que hasta le exigieron una prueba de virginidad.

Entonces Paola fuera sentenciada a los siete años de cárcel y los latigazos o aceptar casarse con su agresor para que retiraran la condena, debido a que ésa es la sanción en Qatar para las mujeres que mantiene relaciones fuera del matrimonio.

Paola contó que por unos momentos pensó en aceptar casarse con su agresor, impulsada por el miedo, coraje, frustración y las acusaciones en su contra, en un caso en el que pasó de víctima a perseguida. Recuerda que su abogada y la de su agresor le dijeron que ésa era la solución a su problema.

El 26 de junio Paola pudo regresar a México gracias al apoyo del área del gobierno donde trabajaba, y aunque el proceso continúa y hubo una segunda audiencia el pasado 14 de febrero, ésta se canceló porque su agresor abandonó Qatar y ningún representante de la embajada mexicana se presentó; la siguiente audiencia se realizará en marzo.

A pesar del informe médico y las imágenes de las cámaras de seguridad de su edificio, su agresor fue absuelto por que las cámaras no apuntan directamente a la puerta de su departamento. Los cargos contra ella siguen vigentes, lo que le impide volver a Qatar y recuperar la vida que había hecho desde los 19 años en el país que albergará en unos meses el mundial de futbol.

Finalmente Paola ya está en México, ahora tiene el respaldo de la Cancillería. El pasado viernes 18 de febrero, y luego de que su historia fuera retomada por varios medios, el canciller Marcelo Ebrard se reunió con la joven, a quien le aseguró que el consultor jurídico de la SRE, el mejor abogado de la dependencia, se haría cargo de defenderla y de que sean respetados todos sus derechos como mexicana. Además, el canciller le reconoció “su valentía y resolución”.

La historia de Paola es horrible, pero es lo que enfrentan miles de mujeres no sólo en países como Qatar, sino en otras partes del mundo. Ella estaba trabajando en un organismo internacional para el próximo mundial de futbol. Pasó de ser víctima a acusada. Afortunadamente ya está en México, aunque su proceso legal continúa abierto en Quatar y no podrá regresar a su trabajo y a su vida cotidiana.

Es una violación a los derechos humanos de cualquier mujer que además de haber sido acosada o violada, si ésta se casa con el agresor se le perdona al violador.

Pero no es un tema sólo de Quatar, en más de 20 países, incluidos los de Medio Oriente y África, tienen leyes que perdonan a un violador si éste se casa con su víctima, como en Irak, Bahrein, Libia, Kuwait, Angola, Argelia, Camerún, Guinea Ecuatorial, Eritrea, Siria y Tayikistán, así como en Rusia y Venezuela.

Condenan a las mujeres a violaciones y agresiones de por vida. Estas “supuestas” leyes, lo único que defienden son el honor de la familia y no a la víctima.

No hace mucho este tipo de leyes existían en Europa. Italia fue el primero en eliminarlas en 1981 y Francia en 1994. En América esta protección legal a los violadores se eliminó en 2006 en Uruguay, 2007 en Costa Rica y 2013 en Bolivia.

En México los acosadores y violadores también se sienten impunes. Por miedo a denunciar el 98.6 por ciento de los casos no son denunciados, y los que denuncian muy pocos reciben sentencia.

Afortunadamente aquí las mujeres que denuncian no son sometidas a latigazos, ni cárcel, pero hay mucho que trabajar en los derechos humanos de las mujeres.

La historia de Paola es una tragedia, afortunadamente ya está de vuelta en nuestro país y el canciller Marcelo Ebrard ha dicho que tendrá una muy buena defensa y será protegida en México. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p. 11)

‘Malos’ mexicanos

Qué desazón cuando Donald Trump clasificó a los inmigrantes provenientes de México como “bad hombres”, a quienes juzgó como moralmente inferiores y socialmente deleznables. Qué desilusión cuando Beatriz Gutiérrez Müller hace algo similar, refiriéndose a los “malos mexicanos que por lo común ignoran las mejores causas históricas (…)”. O el desconsuelo que provocan los senadores de Morena al afirmar que quienes se oponen a AMLO y la 4T, no son más que un puñado de mercenarios, traidores a la Nación, a la patria y al pueblo. O la desolación que produce el presidente de México al descalificar a cualquier crítico como golpista. Y en la misma semana, El Fisgón -monero que también encabeza el Instituto de Formación Política de Morena- habla del “golpe blando” que la derecha y el gobierno estadounidense preparan contra el gobierno y contra el país. Así, los monopolistas de la moral se adjudican el papel de porteros: deciden quién es patriota y quién es traidor, quién está con el pueblo y quién lo saquea, quién pertenece a México y quién no tiene legitimidad para actuar o escribir o participar aquí. (Denise Dresser, Reforma, Opinión, p. 9)