Opinión Migración 210226

Trump te paga 2,600 para que te vayas

Roberto Méndez lleva 12 años en Chicago. Trabaja en construcción, paga renta, manda remesas a Michoacán. El lunes recibió un mensaje de su primo: ¿Ya viste? Te pagan pa que te regreses. Roberto abrió Facebook. Ahí estaba: un video de la embajada de Estados Unidos promocionando CBP Home, la nueva aplicación del gobierno de Trump. dos mil 600 dólares, vuelo gratis y perdón de multas si te vas voluntariamente.

Roberto leyó el mensaje completo. Su primera reacción fue simple: Es una trampa.

No está solo. Desde que el Departamento de Seguridad Nacional aumentó el bono de salida de mil a dos mil 600 dólares el 21 de enero, la aplicación CBP Home divide a la comunidad mexicana en Estados Unidos. Para unos, es dinero tentador. Para otros, es comprar tu propia expulsión.

Una deportación forzada cuesta 18 mil dólares, una voluntaria cuesta cinco mil.

El gobierno de Trump promociona CBP Home como un ahorro para el contribuyente estadounidense. Una deportación forzada cuesta 18 mil 245 dólares por persona. Una autodeportación con la app cuesta cinco mil 100. La diferencia: 13 mil dólares de ahorro por cada mexicano que descargue la aplicación, suba su foto, llene sus datos y acepte irse.

El Departamento de Seguridad Nacional asegura que 2.2 millones de personas se han autodeportado desde enero de 2025. La cifra es imposible de verificar. Un análisis de Brookings Institution la calificó como no creíble. Las deportaciones formales documentadas son 675 mil en el mismo período.

Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional, fue directa: Los extranjeros ilegales deberían aprovechar este regalo y autodeportarse porque si no lo hacen, los encontraremos, los arrestaremos y nunca regresarán.

La aplicación ya tiene casi 100 mil usuarios registrados. La embajada de Estados Unidos en México la promociona con videos generados por inteligencia artificial. El mensaje es claro: La cura para la nostalgia está aquí.

Miles de mexicanos enfrentan el dilema: tomar el dinero o arriesgarse a quedarse

¿Y luego qué?, pregunta Roberto. Me dan dos mil 600 dólares, llego a Michoacán y después qué. No hay trabajo. Dejé a mis hijos en Chicago.

Elizabeth Uribe, abogada de inmigración, explica que autodeportarse no limpia récords migratorios. Lo único que puede obligar a alguien a esto es el miedo. Te están diciendo: te estamos dando una oportunidad de que tú mismo te salgas.

El gobierno promete que quienes usen CBP Home podrían tener facilidades para regresar legalmente en el futuro. Pero no hay garantías escritas. No hay promesas legales. Solo la palabra de una administración que declaró emergencia nacional en la frontera el primer día de gobierno.

Para miles de mexicanos, la decisión no es entre quedarse o irse. Es entre vivir con miedo constante en Estados Unidos o volver a México sin red de seguridad. Los dos mil 600 dólares alcanzan para unos meses. Después, nada.

Presión disfrazada de ayuda económica

CBP Home no es solo una aplicación. Es una estrategia de presión psicológica. El Departamento de Seguridad Nacional anuncia que quienes se registren para salir voluntariamente serán despriorizados para detención mientras preparan su salida. Traducción: ICE no te buscará… todavía.

Pero la amenaza está clara. Trump ha anunciado que 2026 será el año de las deportaciones masivas. El Congreso republicano aprobó 170 mil millones de dólares para ampliar la capacidad de detención, contratar 12 mil nuevos agentes de ICE y realizar redadas laborales sin precedentes.

El mensaje es: toma el dinero o enfrenta algo peor

La embajada de Estados Unidos en México lo dice sin rodeos en sus redes sociales: Los extranjeros en situación migratoria irregular no tienen NINGUNA razón para ignorar esta generosa oferta.

La pregunta que nadie quiere responder: ¿cuánto vale tu salida?

México recibió 160 mil 192 deportados en 2025, la cifra más baja desde 2001. Pero eso fue antes de CBP Home. Antes de los dos mil 600 dólares. Antes de la campaña publicitaria masiva que convierte la deportación en producto con precio de mercado.

Roberto sigue en Chicago. No ha descargado la aplicación. Si me van a deportar, que me deporten. Pero yo no voy a pagar para que me corran de donde trabajo, de donde vivo.

Otros lo ven diferente. En grupos de WhatsApp, algunos mexicanos calculan: Son casi 50 mil pesos. Con eso puedo empezar algo en México. La tentación es real. El miedo también.

Trump ofrece dos mil 600 dólares por cabeza. La pregunta no es si alguien va a aceptar. La pregunta es cuántos millones de mexicanos están dispuestos a ponerle precio a su salida de Estados Unidos.

Y cuántos, como Roberto, prefieren el riesgo de quedarse que la certeza de irse con un cheque del gobierno que los quiere fuera. (Juan Hernández, El Sol de México, Análisis, p. 12)

Trump y los aranceles: revés político

La Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó ayer que el presidente Donald Trump transgredió la Constitución al invocar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés) para imponer los mal llamados aranceles “recíprocos” a un centenar de países. De acuerdo con el máximo tribunal, el Ejecutivo requiere la autorización del Congreso para llevar a cabo acciones de “gran trascendencia económica y política”, entre las cuales se incluye el establecimiento de tarifas comerciales indiscriminadas. A raíz del fallo, se estima que empresas estadunidenses podrían solicitar devoluciones por hasta 175 mil millones de dólares, lo cual, de concretarse, sería un golpe demoledor para las finanzas públicas en un contexto de recortes masivos de impuestos a los más ricos y gasto descontrolado en la persecución de migrantes y el armamentismo.

La administración republicana pudo haber aprovechado la coyuntura para culpar al Poder Judicial por el déficit fiscal y, al mismo tiempo, capitalizar la bajada de precios en los productos importados para adjudicarse un buen manejo de la inflación de cara a las elecciones de medio término que tendrán lugar a final de año. Sin embargo, Trump no es un individuo capaz de soportar que se le contradiga, ni siquiera cuando ello le beneficia. En vez de usar la sentencia para abordar la crisis de costos que se perfila como principal tema de campaña, reaccionó con un ataque visceral a los jueces que han legitimado casi todas sus violaciones a las leyes, y anunció de inmediato un arancel global de 10 por ciento. Éste se sustenta en la sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que faculta al presidente para imponer restricciones temporales a la importación por un máximo de 150 días en caso de desequilibrios graves de la balanza comercial o como medidas de represalia. Dado su limitado alcance temporal y la evidente ilegalidad de aplicar esta medida a países con los que no existe asimetría marcada en la balanza comercial, se da por sentado que el uso de la cláusula citada es un recurso transitorio en tanto la Casa Blanca da con otras maneras, legales o no, de mantener la guerra comercial en la que embarcó al planeta.

Para México, el veredicto supone una pérdida relativa de competitividad: hasta el momento, más de 80 por ciento de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos se encuentran libres de todo gravamen al estar amparadas por el T-MEC, pero sin los aranceles “recíprocos”, otros países padecerán menos cuotas de las que venían pagando. A la vez, siguen en pie los impuestos dirigidos a cobre, aceros, aluminio, semiconductores, maderas, automóviles y otras mercancías sin contenido estadunidense; es decir, los que más afectan a la industria mexicana. Por ello, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, aconsejó prudencia y cabeza fría para entender y asimilar los cambios en tanto se esclarecen sus pros y contras.

Los hechos son, por una parte, que el trumpismo recibió un fuerte golpe político al mostrarse que ni unos jueces tan parciales y obsecuentes con él como los que instaló en la Corte Suprema durante su primer periodo presidencial, están dispuestos a complacerlo cuando sus caprichos afectan a poderosos intereses empresariales. Por otra, que el magnate no cejará en el empeño de imponer su voluntad sin importar las consecuencias, por lo que el resto del mundo, y en particular naciones con un elevado nivel de integración a la economía estadunidense como México, deberán persistir en el desarrollo de nuevas estrategias de adaptación y resiliencia, al menos hasta el final del mandato de Donald Trump. (Editorial, La Jornada, p.2)

El Correo Ilustrado

Trump, “fanfarrón caprichoso y prepotente”

Ya son varios hechos que demuestran no sólo el fracaso de las políticas generales del gobierno de Donald Trump, sino también su desesperación y sus arrebatos insensatos, lo cual evidencia que sólo es un fanfarrón caprichoso y prepotente que está al borde de la locura porque no las tiene todas consigo.

Particularmente, hago referencia a dos hechos relevantes de los últimos días; el primero de ellos, el relativo al show de medio tiempo del Supertazón 60, el cual estuvo confeccionado especialmente contra Trump y todos sus simpatizantes dentro y fuera de Estados Unidos, y que tuvo como propósito dejarle claro que dentro de ese mismo país existen también, junto con los caucásicos, varias culturas y razas humanas que conviven con ellos, lo que derivó en que Trump disminuyera a regañadientes las redadas antinmigrantes.

El otro hecho fue lo que resolvió la Corte Suprema de Estados Unidos al considerar que no es facultad de Trump, sino del Congreso, determinar los impuestos a los productos que importan, lo cual desdibuja las medidas de presión que ha utilizado el presidente Trump para frenar la economía de otros países, a fin de condicionarlos a que hagan lo que él quiere.

En reacción a ese fallo, Trump anunció que ahora aplicará de manera excepcional un impuesto general de 10 por ciento a todos los productos que importe Estados Unidos, lo cual constituye un arrebato desesperado sólo para ganar tiempo, pues tal medida nada más podrá sostenerla por cinco meses, pero después de eso, se le acabará su chance de seguir imponiendo aranceles.

Quienes golpean a Trump desde dentro de su país ya lo tienen muy claro: tarde o temprano, el loco caerá y será recordado como una pesadilla que no querrán repetir. (Javier López, La Jornada, Editorial, p. 2)

Therian

En días pasados, un abogado llamado Mauricio Castillo presentó una iniciativa ciudadana en el Congreso de Nuevo León contra la discriminación hacia los therians en las escuelas. Éstos son una comunidad virtual que se identifican con rasgos animales ( ther es “bestia” en griego y an de “antropoide”), que tienen rituales de validación para elaborar sus disfraces y hacen de su experiencia una muy íntima ensoñación que recuerda a los nahuales, el chamanismo o a las mitologías griega y china.

El abogado detrás de esta propuesta es el mismo que defendió la reforma para incluir candidatos independientes en su estado, con la cual Jaime Rodríguez, El Bronco, llegó a la gubernatura. También ha propuesto que se baje la edad penal para sentenciar a menores como adultos. Ahora presentó esta “iniciativa ciudadana” con un veterinario de 28 años de edad, Luis, que portaba una cabeza de caballo hecha de cartón.

El hecho de que no existe ninguna demanda real debajo y de que, en todo caso, el tema de discusión legislativa debería ser sobre los protocolos antibullying en las escuelas de Nuevo León, el propósito es ridiculizar la cultura identitaria, como sería el caso de los transgénero, sugiriendo que la identidad de género y de especie son igualmente absurdas. Que si se puede ser hombre o mujer “a capricho”, también hay que proteger a quien se reivindica como fuera de la especie. Que las leyes que protegen contra la discriminación serán infinitas. Que hay que regresar a los “límites biológicos” de nuestras identidades. De inmediato, la ultraderecha formuló esa similitud y un fantasma convocó a una convivencia de teriotipos en la UNAM, como en los peores momentos de la convocatoria –que luego asumió el PRI– de la Marcha Gen Z y que, como recordarán, terminó en un intento de golpe de Estado desde Tv Azteca.

La idea es tomar a ese culto de audiencia que son los therians y los “aparte-de-humano” –que incluye gente que se piensa en la intimidad como ángel, dragón, unicornio, elfo, vampiro– como caricatura del género, como autopercepción que ha dado lugar a reformas que posibilitan cambiarse el nombre, el sexo y la imagen en los registros oficiales. El ataque contra estas leyes fue llevado al extremo en la pobre Argentina de Milei –el que dice ser león–, usando de la misma manera el tema de los teriántropos para generar pánico social. Ciertos medios argentinos que están abiertamente en contra de los derechos, y no solamente los de género, empezaron a difundir noticias falsas de transeúntes mordidos por therians y previniendo a la opinión pública del riesgo en el que estaban los niños y niñas por “la confusión” que generaban.

Esta estrategia de criminalización de la diferencia no es nueva para la ultraderecha. En Estados Unidos, Marjorie Taylor Greene, la llamada “candidata de QAnon” y luego, y hasta la crisis por los archivos Epstein, diputada trumpista por Georgia, aseguró en más de una ocasión que “la identidad de género es una fantasía animal”. El representante por Nebraska, Bruce Bostelman, inventó que, por culpa de la identidad autopercibida, se estaban instalando cajas con arena en los baños de las escuelas porque algunos infantes se sentían gatos, en burlona referencia a los baños unisex.

La forma de utilizar lo no-humano contra el género autopercibido es la misma que utilizó el propio Donald Trump contra la inmigración sin papeles. Se recuerda todavía que en el debate del 10 de septiembre de 2024 con Kamala Harris, Trump aseguró que los inmigrantes haitianos se estaban comiendo a las mascotas en Ohio: “En Springfield se están comiendo a los perros, se están comiendo a los gatos, se están comiendo a las mascotas de los vecinos”. El que ahora es vicepresidente de Trump, JD Vance, dijo después que era necesario “inventar estas historias para que la gente pusiera atención en ciertos temas”. Esa vez fue la inmigración. Después, los derechos de las minorías. Ahora, en Nuevo León son los trans.

El diputado del PAN en la Ciudad de México Raúl Torres Guerrero, que fue junto con Alazraki, Cabeza de Vaca, Jorge Fernández Meléndez y Beatriz Pagés al encuentro de la Conferencia de Acción Política Conservadora, aseguró inmediatamente después de la presentación de la llamada ley therian en la oficialía de partes del Congreso local: “Lo que hoy vemos con el fenómeno de los therians no es casualidad. Es el resultado de años de políticas públicas de izquierda que han confundido libertad con relativismo y han inyectado ideología en lugar de valores, ciencia y responsabilidad de nuestros jóvenes”. Hay que decir que Torres Guerrero aseguró muy “científica y responsablemente” en la conferencia de la ultraderecha en Washington, el pasado 5 de febrero, que “86 por ciento del territorio mexicano estaba controlado por los cárteles” y que el T-MEC debía “disolverse” porque el gobierno de Claudia Sheinbaum “tenía vínculos con el crimen organizado”. Ahora utiliza la terantopía como arma para dañar, mediante el pánico social, las conquistas identitarias de los géneros. Pero me detengo ahora en Nuevo León. En esa misma conferencia de la ultraderecha también estuvo el que quiere fundar un partido de Trump en México, Juan Iván Peña Nader, que dijo, sin nombrar encuesta alguna, que 74 por ciento de los neoleoneses y del Bajío pedían una invasión militar de Estados Unidos. Sembrar pánico social puede ser una estrategia indirecta para saber cuántos pueden decidirse por la ultraderecha.

En 1993, un sitio de Internet sobre la licantropía se convirtió en uno sobre identidades no-humanas. No era de gays ni de trans ni de lesbianas. Eran personas que a veces sentían que cambiaban de alma. Es ruin usarlos para evitar hablar con claridad de que, en realidad, estás en contra de los derechos de los demás. (Fabrizio Mejía Madrid, La Jornada, Política, p. 10)