No es exagerado afirmar que el gobierno de México ha estado arrinconado con el proceso migratorio, que vive una etapa particularmente crítica. El fenómeno migratorio es tan viejo como la historia de la humanidad, y se presenta recurrentemente en diversos rincones del planeta. Hoy se dan simultáneamente migraciones numerosas en diversas regiones, provocadas por conflictos étnicos, religiosos, culturales, sociales (violencia), o por desplazamientos y fenómenos naturales y, sobre todo, por crecientes diferencias económicas, que inducen migraciones en busca de mejores condiciones de vida.
Debido a su vecindad con la economía más rica del mundo, en México siempre ha existido migración de quienes, al no encontrar oportunidades de trabajo y condiciones de vida y seguridad adecuadas, emigran a EU. La intensidad de esas migraciones fluctúa con la situación económica relativa de ambos países (oportunidades de ocupación y niveles de ingresos).
La crisis migratoria que ha vivido México desde 2019 forma parte de otra global y hemisférica. El gobierno debe tener esto claro al definir los recursos para enfrentar el fenómeno y sus alcances reales. También el principio de que migraciones como las que enfrenta, no se evitan o detienen, sino que solo se administran.
En su último Informe sobre las migraciones en el mundo (2022), la ONU señala que en 2020 migraron 281 millones de personas, de los cuales casi dos tercios (169 millones) eran trabajadores migrantes y 14% (41 millones) niños. Además, que la migración permanente hacia la zona más septentrional de América (EU y Canadá) fue de 1.1 millones al año, lo que equivale a poco más de tres mil por día. Entre los “aspectos complejos y emergentes de la migración”, destacan la trata de personas, la desinformación, la inteligencia artificial y los efectos de evolución gradual del cambio climático, todo esto acentuado por el impacto heterogéneo del Covid-19 en el mundo.
México está entrampado en este proceso. Por una parte, es territorio de paso para contingentes muy numerosos de población desde Centroamérica, El Caribe y Sudamérica, que buscan cruzar el río Bravo. Por otra, también enfrenta una avalancha de migración, por la falta de creación de ocupaciones suficientes. Por su naturaleza, es difícil contar con datos precisos sobre migrantes ilegales que cruzan la frontera, sin embargo; es posible dimensionar este fenómeno a partir de las detenciones fronterizas. Los mexicanos detenidos cada mes aumentaron de 22 mil en el segundo trimestre de 2019 a 75 mil en el segundo trimestre de 2022. Adicionalmente, por el territorio nacional cruzaron 153 mil personas provenientes de otros países.
¿Cómo “administrar” este fenómeno sin resolver el problema de fondo, que es la desigualdad de la dotación de capital por trabajador entre los países? Mientras el capital por trabajador sea mayor en EU, la productividad será mayor y las compensaciones por trabajador también. O se mueve la gente o se mueve el capital. Si el movimiento de personas es social y políticamente insostenible, lo que corresponde es aumentar los flujos de capital hacia economías con mayor mano de obra. AMLO parece entender esto; de ahí, que impulse su principio de “atender las causas para evitar que la gente tenga que migrar”. El principio es correcto, pero la ejecución es un desastre, pues no se establecen políticas e incentivos suficientes y efectivos para que fluya más capital.
Por eso la frustración sobre lo que sucede en materia de migración, pues se sabe que la causa raíz es la falta de capital, por lo que la “administración” del fenómeno necesariamente fracasará. Es indispensable cambiar el énfasis: lo que se requiere es un verdadero y cuantioso programa de inversiones en México y en otros países expulsores. No se vislumbran las condiciones para eso. (Jesús Reyes Heroles G. G, El Universal, Opinión, p. 16)
De esto y de aquello…
LO que por presunción, desconocimiento o ignorancia se desdeña la protesta estadounidense por incumplimiento o franca violación a compromisos suscritos en el T-MEC, pueden significar no solamente una sanción de miles de millones de dólares sino, peor aún, la imposición de nuevos o mayores aranceles, como los que aterraron al gobierno morenista cuando Donald Trump amenazó aplicarlos y logró el despliegue de miles de militares mexicanos en la frontera sur para evitar la entrada de migrantes. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 8)
Lo menos que podemos decir sobre la reacción del presidente López Obrador al anuncio de que Estados Unidos pidió que se abrieran consultas sobre la política energética de México es que fue muy poco seria y ofensiva hacia su principal socio comercial. En tono de burla, López Obrador dijo:
“Nos tiene muy preocupados. A ver si me consigues a mi paisano Chico Che y ponemos esa de Uy, qué miedo, y la puso en la mañanera. No sólo eso. Vaticinó que no pasará nada. “Ya lo consulté con Jesús Seade y tengo la respuesta: No hay ninguna violación al tratado”, dijo.
¿No pasa nada? No, nada más hay un alto riesgo de que nos pongan aranceles a las exportaciones mexicanas. Acuérdense del vergonzoso episodio derivado de la sola amenaza de poner aranceles a México, si no movilizaba soldados para detener los flujos de migrantes centroamericanos hacia Estados Unidos. No es necesario abundar. El expresidente Trump ya contó lo que ocurrió unos minutos después de que lanzó su amenaza frente al canciller Marcelo Ebrard. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)
Hace unos días tuvimos el ejemplo de lo que es una comunicación institucional amigable entre gobiernos internacionales, ya que el presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Andrés Manuel López Obrador, visitó a su homólogo en Washington y se pudo percibir la buena disposición de parte de ambos gobiernos para poder coordinar esfuerzos internacionales.
Respetuosamente, nuestro Presidente fue recibido en el país vecino del norte como se suele acostumbrar, sin embargo, rompiendo la vieja tradición de sumisión y entreguismo de antiguos gobiernos mexicanos ante gobiernos con capitales extranjeros, el presidente Andrés Manuel hizo hincapié en cinco grandes propuestas.
No podía quedar fuera el tema migratorio, con lo que se exhortó al presidente Joe Biden a otorgar un mayor número de visas temporales de trabajo a migrantes mexicanos, tanto como centroamericanos.
Estos hechos hacen ver a México internacionalmente con una actitud propositiva, no sumisa, ante gobiernos imperialistas y con consciencia social de los problemas que sus países vecinos del sur también sufren.
Tuve la oportunidad de estar en las mismas fechas que el presidente Andrés Manuel en Estados Unidos, en mi caso, atendiendo el Foro Político de Alto Nivel de la ONU, y realmente me gustaría compartirles con orgullo y agradecimiento a los paisanos nacionales, de quienes siempre se recibe el apoyo y esperanza motivacionales para continuar trabajando por los mexicanos en México y fuera de nuestro país. (Ricardo Velázquez Meza, Excélsior, Nacional, p. 10)
El pasado 12 de julio se llevó a cabo una segunda reunión bilateral entre los presidentes Andrés Manuel López Obrador y Joseph Biden, la cual reflejó la apremiante necesidad de actuar de manera conjunta para buscar resolver diversos desafíos que presenta la región de América del Norte.
Algunos de los temas abordados en el encuentro fueron migración, inflación, productividad comercial, seguridad fronteriza binacional y tráfico de migrantes, en cuya atención nuestro país desempeña un papel fundamental a nivel continental, por su papel como interlocutor o puente comunicante de facto entre Estados Unidos y varias naciones de América Latina, y como un Gobierno con autoridad moral y política que le permite insistir y urgir, en forma respetuosa, a su contraparte norteamericana respecto a la necesidad de avanzar en la resolución de tan acuciantes problemas.
El presidente López Obrador subrayó la importancia de concretar una reforma migratoria que regularice a 11 millones de personas indocumentadas que viven y trabajan en la Unión Americana, y que contribuyen al desarrollo de ésta. Asimismo, hizo el planteamiento de ampliar el número de visas temporales para trabajadoras y trabajadores de diversas profesiones, ante la necesidad de fuerza laboral en la Unión Americana, en particular para llevar a cabo el plan de infraestructura estadounidense planteado por el presidente Biden en 2021.
Ese plan contempla crear puestos laborales mediante la inversión en infraestructura, como carreteras y puentes en mal estado, ampliación del acceso a internet de banda ancha, construcción de estaciones de carga para vehículos eléctricos y de líneas de transmisión de energía, inversiones en puertos y aeropuertos, entre otros rubros.
Por su parte, el presidente Biden no soslayó el tema migratorio, lo calificó como un desafío hemisférico, y agregó que su Gobierno busca emitir una cifra récord de 300 mil visados temporales para trabajadores mexicanos en 2022.
En relación con la inflación, el comunicado conjunto suscrito por los mandatarios al final de su encuentro señala que las dos partes la seguirán combatiendo, acelerando la facilitación del comercio bilateral y reduciendo los costos comerciales.
Por otro lado, el presidente mexicano invitó a su contraparte estadounidense a crear un plan de inversión público-privada que elimine las importaciones provenientes de otros países. Es oportuno señalar que México recibirá una inversión de 40 mil millones de dólares en lo que resta de la actual administración, por parte de empresas estadounidenses en el sector energético.
Respecto a la seguridad fronteriza, ambos presidentes se comprometieron a combatir a las organizaciones criminales que generan violencia en los dos países; ello incluye el combate al tráfico de armas, drogas, fentanilo y personas. Además, México anunció una inversión de 1,500 millones de dólares en proyectos de infraestructura para la modernización de su frontera norte, a fin de hacer más seguro y eficiente el flujo comercial y de personas. Por su parte, el Gobierno estadounidense indicó que ha invertido 3,400 millones de dólares, con el objetivo de fortalecer la infraestructura fronteriza, luchar contra el tráfico de personas y frenar el contrabando de drogas.
En esta reunión bilateral se abordaron las dificultades que tiene ante sí la región de América del Norte y la urgente necesidad de resolverlas, así como la posibilidad de enfrentar ambas naciones juntas los retos que impactan la vida de millones de personas. Frente a la crisis, la salida no está en la preservación del statu quo, sino en la transformación, como lo ha referido el presidente López Obrador. (Ricardo Monreal, El Sol de México, Análisis, p. 14)
Para utilizar el lenguaje coloquial que usa y entiende el presidente Andrés Manuel López Obrador, la Casa Blanca lo trae a sombrerazos. Aún no se recupera de la desastroza visita a Washington, y ayer volvieron a apalearlo. La buena relación bilateral es inexistente; que no lo traten a gritos y empujones como el expresidente Donald Trump, no significa que los apretones de tuerca que le está haciendo el gobierno del presidente Joe Biden son menos duros de los que hizo su antecesor. Pero, clásico de López Obrador, se echó para adelante. El Presidente, cuya operación política se define por intuición y canciones populares, respondió con una melodía de Chico Che, donde ironiza “uy, qué miedo, mira cómo estoy temblando”.
López Obrador sí tiembla, pero de enojo. La semana pasada hizo una evaluación de la visita a Washington con su equipo, que concluyó que no había sido favorable. Sus propuestas fueron ignoradas por completo y, en cambio, se comprometió a invertir mil 500 millones de dólares en la frontera, apoyando el muro de seguridad que quiso Trump y nunca logró un peso mexicano, lo que motivó la burla del vocero alterno de la Casa Blanca a López Obrador en Twitter. Esta semana comenzó a fluir la información detrás de la captura de Rafael Caro Quintero, que tampoco lo deja bien parado. López Obrador pidió acciones propagandísticas inmediatas.
El embajador en Estados Unidos, Esteban Moctezuma, declaró que el gobierno de Biden daría 260 mil visas temporales a trabajadores agrícolas mexicanos, sin existir evidencia alguna de ello, o si se refería a las 300 mil ya asignadas dentro del presupuesto del año fiscal 2021-2022, que aún no se concretan. El Presidente dijo, tras su desayuno en Washington con un grupo de empresarios de los dos países, que habría 40 mil millones de dólares de inversiones, lo que tampoco quedó claro si serían nuevas o formaban parte de las inversiones atoradas por las diferencias en materia energética.
López Obrador ha negado conflictos con las empresas estadounidenses, y en vísperas de viajar a Washington dijo que habría anuncios de inversiones. Mentira. Es todo lo contrario. Más de 16 reuniones desde diciembre con empresarios estadounidenses en Palacio Nacional, no resolvieron los problemas. Como consecuencia, Biden, a través de la representante comercial de la Casa Blanca, Katherine Tai, acusó ayer al gobierno mexicano de violar cuatro artículos del tratado de comercio norteamericano, y solicitó consultas a sus contrapartes mexicanas, que tienen un plazo de 30 días para responder. De no llegar a un acuerdo, Estados Unidos puede pedir un panel que revise el litigio. Como era de esperarse, el gobierno canadiense, que también se ha venido quejando de lo mismo, se sumó a la denuncia.
La frivolidad con la que López Obrador procesó y respondió es preocupante para los mexicanos. Primero dijo que era resultado de las quejas de los empresarios mexicanos, no los estadounidenses, utilizando propaganda pura para tender cortinas de humo. Tai no responde por los empresarios mexicanos, sino por los de Estados Unidos. La declaración presidencial es tan absurda que insulta la inteligencia. Pero para el doble discurso de López Obrador, en el circo mañanero, es probable que Chico Che fuera un recurso para esconder la gravedad de lo que significan las denuncias. Lo que no puede ocultarse, sn embargo, es la completa irrealidad en la que vive.
“Todo lo que estamos haciendo en materia energética es de conformidad con la Constitución, con nuestras leyes”, dijo el Presidente. “Les molestó muchísimo lo de la ley eléctrica, sobre todo la resolución de la Corte, porque ellos pensaban que en el Poder Judicial se iban a revertir medidas como lo del autoabasto y la Corte decide que el autoabasto es un fraude legal. Ya parece que el gobierno de Estados Unidos va a exponerse a que nosotros les contestemos que están apoyando a corruptos”.
La gimnasia y la magnesia no son lo mismo, aunque lo diga el bravucón mañanero. Lo que está desafiando Estados Unidos es la enmienda a la ley eléctrica, que prioriza la electricidad de la CFE sobre la que producen sus competidores privados, así como la inacción mexicana, las demoras, negación y revocación de las capacidades de compañías privadas para operar en el sector energético. También denunciaron las ventajas regulatorias que le dieron a la CFE y a Pemex en materia de un máximo de contenido de sulfuro en combustibles y en el uso de la red de transporte de gas natural.
Esas medidas, dijo en un comunicado la Oficina de la Representación Comercial de la Casa Blanca, parecen ser inconsistentes con varias de las obligaciones del acuerdo norteamericano, incluidos los capítulos de acceso a mercados e inversiones, y los de las empresas estatales. La vocera de la ministra de Comercio Internacional de Canadá, Mary Ng, le dijo a la agencia Reuters que se sumarían a la denuncia de Estados Unidos porque, en efecto, las políticas energéticas de México son inconsistentes con el acuerdo trilateral.
Dieciocho meses de protestas de empresas estadounidenses y canadienses no movieron para nada a López Obrador. Incluso, en la última reunión que tuvo con el representante de Biden en materia de cambio climático, John Kerry, cuando quiso tocar el tema de la ley eléctrica, el Presidente lo paró. De ese tema no hablaron y Kerry ya no regresó a Palacio Nacional. Con sus intransigencias y rupestre manejo político, López Obrador se metió en un dilema. O resuelve México, dentro de lo establecido en el acuerdo comercial norteamericano, la disputa, o se arriesga a que le impongan tarifas a productos mexicanos. Si resuelve para evitar la guerra comercial, lo que sucederá es que la Casa Blanca habrá frenado la carrera de López Obrador hacia la estatización del sector eléctrico.
Los escenarios para López Obrador son negativos. Cualquier decisión que tome traerá consecuencias, al tener que decidir entre el destino mexicano bajo sus creencias personales o mantener su obligación como Presidente. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 36)
Tras dos años de la emergencia sanitaria, no es un secreto que muchos países enfrentan la escasez de trabajadores, como ha ocurrido en Estados Unidos y Canadá. En el caso de la nación que encabeza Justin Trudeau, el problema laboral supera las 430 mil vacantes de empleos sin cubrir, de acuerdo con datos de la Federación de Negocios Independientes de Canadá.
“Esto supera las cifras registradas antes de la crisis financiera de 2008: ahora seis de cada 10 Pymes en Canadá tienen problemas para encontrar candidatos que cubran plazas destinadas para profesionistas. A lo anterior se suma el problema de la jubilación: son más de 400 mil personas que se están retirando por año en Canadá. Para solventar este déficit el gobierno canadiense habilitó una serie de estrategias inéditas en el mundo, pero igualmente efectivas: la migración por la vía educativa”, explicó Bruno Perrón, presidente de CLASS Education.
De acuerdo con el reporte “La solución de la escasez de talento en Canadá está en México”. elaborado por CLASS Education”, diariamente se jubilan alrededor de mil 100 canadienses, se presentan 934 muertes, y se van del país 12 personas, versus 984 nacimientos diarios y la llegada de 648 inmigrantes por día, es decir, que se presenta un déficit de 414 personas diarias en la nación de la hoja de maple.
Es por ello que el gobierno comenzó a hacer ajustes en su política migratoria para revertir dicha tendencia de los baby boomers.
“Ahora son miles de extranjeros, incluyendo a 30 mil mexicanos, que están cumpliendo sus sueños: estudiar una carrera en una universidad o college canadiense con la posibilidad real de quedarse a residir en el país de forma permanente”, explicó Bruno Perrón.
Lo anterior se presenta por las ventajas que otorga la ley canadiense: las personas extranjeras que realicen estudios de licenciatura, maestrías o diplomados con duración mínima de dos años, pueden laborar desde el inicio: medio tiempo durante sus clases y tiempo completo en periodos vacacionales, siendo que tienen derecho a seguir trabajando tres años una vez que terminen sus estudios, pero desde el primero pueden calificar para obtener la residencia permanente. (De Jefes, El Financiero, Empresas, p. 19)
Si en política la forma es fondo, el diálogo entre los presidentes Biden y López Obrador fue un desencuentro diplomático caracterizado por la frialdad de los mensajes emitidos entre ellos, la falta de un acompañamiento mayor por parte del Presidente estadounidense y la discusión surgida entre ambos sobre el papel de China en la economía mundial y la manera de resolver el problema migratorio que sufren ambos países.
Es obvio que no se trató de un momento de tensión diplomática, ni de reclamos por la ausencia de un compromiso mutuo que le diera solidez a la relación política y comercial en la zona.
Después de 25 minutos de una clase de historia de México y de Estados Unidos, Biden se despidió y tomó rumbo al Medio Oriente. Su prioridad fue la búsqueda de soluciones a la problemática del petróleo y los desafíos que representa la nueva globalización regional, donde nuestro país “no pinta”.
La empatía personal entre Joe Biden y Andrés Manuel López Obrador simplemente no existe.
Ni siquiera las alusiones del mandatario mexicano al referirse a un enemigo común –“los conservadores”– modificaron la percepción del mandatario estadounidense en un encuentro en el que ni siquiera existió el “comes y te vas”.
Simplemente se redujo a un protocolo mínimo de no agresión y de reconocimiento pragmático de que un pleito de grandes proporciones dañaría enormemente la estabilidad de ambos países. Y la demostración de esto se produce en forma inmediata cuando la DEA hace pública su participación en la operación de captura de Rafael Caro Quintero, mientras el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, lo desmiente en una actitud que más bien parecería situarlo como funcionario de nuestra cancillería y no del Departamento de Estado de la unión americana. (Ezra Shabot, El Heraldo de México, País, p. 10)