Opinión Migración 210921

Juegos de poder // ¿Unidad latinoamericana? ¡Sí, cómo no!

En Palacio Nacional se llevó a cabo la Cumbre de jefes de Estado y de gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

Me gustaron estos desencuentros. Nos demostraron lo que es obvio, es decir, que en la región hay un amplio espectro de diferencias políticas. Aquí tenemos desde un régimen de partido único, el comunista cubano, hasta una de las democracias liberales más consolidadas del mundo, como Uruguay.

Algo de grano hay en cuatro acuerdos relacionados con un tema que está agobiando a varias naciones de la región: la migración.

 Aquí los compromisos son muy rimbombantes: proteger los derechos humanos de los migrantes; procurar una migración responsable, segura, ordenada y regular; facilitar las vías para la regularización migratoria; rechazar la criminalización de la migración irregular y toda forma de racismo, discriminación racial, xenofobia y discursos de odio; fortalecer los sistemas de protección internacional de los países de tránsito y destino en toda la región.

 No son poca cosa. En el caso mexicano, el gobierno tendría que transmitir de inmediato estos acuerdos a la Guardia Nacional y al Instituto Nacional de Migración, que están conteniendo a los migrantes centroamericanos, haitianos y cubanos en el sur de nuestra frontera. Porque una cosa es firmar con otros jefes de Estado compromisos que suenan muy bien en el papel, y otra es hacerlos realidad en la práctica. (Leo Zuckerman, Excélsior, Nacional, p. 13)

Serpientes y escaleras // Frontera en crisis

Las imágenes que este fin de semana se vieron en la frontera entre México y Estados Unidos, entre Ciudad Acuña, Coahuila y del Río Texas, de Rangers texanos montados a caballo persiguiendo, acosando y lazando a migrantes haitianos que huyen despavoridos ante el embate del hombre montado en la bestia, son tan duras y fuertes, que por momentos evocaban la época de la esclavitud negra en el sur de los Estados Unidos cuando los capataces perseguían y cazaban a los esclavos que intentaban huir de las plantaciones donde eran brutalmente explotados.

 

Y es que miles de haitianos que lograron burlar los muros mexicanos de la Guardia Nacional y que intentan llegar a Estados Unidos para pedir asilo, se están cruzando en numerosos grupos por el río Bravo, en los límites del territorio coahuilense y la entidad texana, en donde la policía montada de Texas ha emprendido una auténtica cacería para impedir que los migrantes ilegales, que en la mayoría de los casos viajan con niños y mujeres, logren internarse en territorio estadunidense y monten campamentos de solicitantes de asilo.

 

Ayer, resultado de los inclementes operativos de los oficiales texanos, cientos de migrantes estaban siendo detenidos en suelo estadounidense y regresados a México sin más trámite que la brutalidad policiaca que arrojaba a los haitianos a Ciudad Acuña donde decenas de ellos deambulan por la ciudad, algunos en hoteles y en las calles y los más en los márgenes del río Bravo intentando encontrar otros puntos para regresar a la ciudad de Del Río, burlando los cercos y operativos de cacería instrumentados por la policía texana.

 Y mientras México y su gobierno buscan ser anfitriones y lideres para resolver los problemas de América Latina y El Caribe, la administración de López Obrador no parece tener un plan claro para enfrentar la crisis migratoria, más allá del uso de la fuerza y el garrote en su frontera sur y las insistentes propuestas del presidente mexicano para que Estados Unidos financie la exportación de programas sociales como Sembrando Vida o Jóvenes Construyendo el Futuro, que no han dado resultados claros y medibles en México y más bien enfrentan denuncias de opacidad y corrupción, y ya los quieren exportar a otros países.

 La problemática de las deportaciones masivas de Estados Unidos, al amparo del título 42 y del programa “Remain in Mexico” que recientemente ordenó reanudar la Corte estadunidense, impacta directamente a varias ciudades fronterizas de México como Tijuana, Ciudad Juárez y ahora Ciudad Acuña, que desde hace tiempo resienten los efectos de tener que albergar en su territorio a los migrantes deportados del vecino país, los cuales demandan servicios, alimentación y hasta vivienda o alojamiento que las ciudades mexicanas no están en capacidad de darles y el gobierno federal tampoco las apoya para enfrentar esta problemática.

 El problema se agrava cuando los gobiernos municipales se ven completamente rebasados ante la ola de migrantes deportados, mientras el gobierno del estado no se hace presente y la Federación se desentiende de un problema que en estricto sentido le compete porque fue a nivel federal, en la Secretaría de Relaciones Exteriores, donde se aceptó que México fuera el receptáculo de los solicitantes de asilo deportados por presiones y amenazas de Donald Trump, con lo que el gobierno lopezobradorista prácticamente aceptó convertirnos en un “tercer país seguro” de los Estados Unidos, sin recibir a cambio ningún tipo de apoyo o compensación económica para atender a los migrantes en suelo mexicano. Esas mismas condiciones y la aceptación tácita de México continúan con la administración Biden, que sigue exigiendo a México frenar con el uso de la fuerza a las caravanas migrantes y recibir en su frontera a los solicitantes de asilo a su país, mientras responden a su petición.

 Todo eso está configurando una frontera caótica y en crisis en la que, para colmo, siguen cerrados los cruces legales no esenciales desde hace año y medio y se acaba de alargar otro mes hasta el próximo 21 de octubre por decisión de Washington. Así que mientras López Obrador quiere convertirse en el nuevo líder latinoamericano que salve a Cuba y a su presidente Díaz Canel, que legitime la dictadura brutal de Nicolás Maduro y que resuelva la crisis de Centroamérica con sus programas sociales de resultados dudosos en México, la problemática del país se sigue agravando con bombazos terroristas en Guanajuato, amenazas de estallidos armados en Chiapas, asesinatos políticos en Jalisco y una frontera norte que se sale de control ante las olas de migrantes haitianos y centroamericanos que intentan cruzar a Estados Unidos o que son regresados de aquel país.

 ¿Y si en vez de resolverle los problemas a otras naciones latinoamericanas el presidente empieza por resolver sus propias crisis en el territorio que dice gobernar? (Salvador García Soto, El Universal, Nación, p. 11)

Pepe Grillo

TEMPORADA DE CAZA

A caballo, la Patrulla Fronteriza caza migrantes haitianos en la frontera con México. Las imágenes de la persecución exponen sin pudor un tropiezo civilizatorio.

 Los haitianos dejan su isla huyendo de la pobreza, la falta de oportunidades, la inestabilidad política, para enfrentar, lejos de su país, violencia, pobreza y falta de oportunidades.

 Nadie sabe qué hacer con ellos. No hay un plan. Se limitan a atrapar a los que se puede y subirlos en un avión de regreso al país del que escaparon.

 México paga, desde hace años, los platos rotos. Ciudades enteras como Tapachula, en Chiapas; o Acuña, Coahuila, han visto trastornadas sus vidas, enfrentando, sin deberla, un grave problema social. La molestia de los habitantes está en aumento. Pueden detonar acciones disolventes en cualquier momento.

¿FUE TERRORISMO?

En el caso del regalo explosivo de Salamanca, es necesario que todos los implicados usen con mucho cuidado el término terrorismo.

Claro que dos personas perdieron la vida al abrir lo que parecía un regalo de cumpleaños que en realidad era un explosivo.

Pero también hay que tener presente que congresistas y gobernantes de la Unión Americana demandan que las bandas criminales mexicanas sean consideradas grupos terroristas extranjeros, de modo que las agencias norteamericanas puedan ir por ellos y atraparlos o eliminarlos donde estén.

No hace mucho, Donald Trump dijo que el gobierno norteamericano podría mandar a sus tropas a México para limpiarlo de terroristas.

 La idea revolotea por allá. (La Crónica de Hoy, Nacional, p. 9)

Duda razonable // El fracaso de la contención

Como se anticipaba, el vergonzoso espectáculo de hace unas semanas en nuestra frontera sur de agentes de migración y Guardia Nacional golpeando migrantes haitianos ha servido de nada.

 Los migrantes se han acumulado ahora en la frontera norte y la crisis de la semana –-cada semana hay una nueva crisis en relación con este asunto— es en Del Río, Texas y Ciudad Acuña, Coahuila.

 Miles de migrantes, en su mayoría haitianos, viven bajo un puente en campamentos improvisados a lado del río mientras esperan a ser admitidos o, como ya empezó a suceder, regresados en avión a su país.

 La crisis humanitaria ya es materia de cobertura de primeras planas en ambos lados de la frontera y, según cuenta The New York Times el fin de semana, los habitantes de Del Río ya empezaron a protestar en contra del presidente Biden.

 La acumulación de esa parte de la frontera sucede, como suele suceder, por rumores de que ahí sería más sencillo el paso y porque algunos de los coyotes y traficantes eligieron, en esta ocasión, ese paso por el Río Bravo. Nada nuevo.

 Hoy, la policía local de Del Río está sobrepasada y no hay manera de acomodar a quienes quieren vivir del otro lado. En Ciudad Acuña las cosas se van poniendo peor cada día.

 Los migrantes entrevistados por varios medios cuentan historias similares, de Tapachula tomaron camiones organizados por coyotes que los han llevado ahora hasta ese lugar en el que se acumula basura, pañales, y restos de comida.

 Atrapados y desesperados frente a la falta de una política pública binacional que evite situaciones como éstas.

 Para colmo, ayer mismo el gobierno de EU anunció la extensión, por lo menos hasta el 21 de octubre, de los cruces fronterizos terrestres para personal no esencial, lo que sigue haciendo crecer el deterioro de las ciudades en ambos lados de la frontera.

 Ayer, el presidente López Obrador insistió en que una posible solución es la exportación de sus programas sociales a Centroamérica, mientras que en EU el Secretario de seguridad interior fue muy claro: “Las fronteras no están abiertas y le pedimos a la gente que no haga esta jornada tan peligrosa… Si vienen a EU ilegalmente serán deportados. La jornada no será exitosa y ponen en riesgo su vida y la de sus familias”.

 Pura palabrería en medio de una crisis humanitaria cada vez mayor. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al frente, p. 2)

Razones // Aquí provocamos; EU reacciona

Hay decisiones políticas difíciles de comprender. Mientras el gobierno federal estaba ocupado en la reunión de la Celac, apapachando a los presidentes de Cuba y Venezuela, Miguel Díaz-Canel y Nicolás Maduro; mientras coqueteábamos con la idea de acabar con la OEA (para lo que obviamente no hubo consenso) pese al explícito rechazo de los Estados Unidos; mientras en sus discursos el presidente López Obrador hablaba de levantar el embargo a Cuba, y le daba el papel de orador principal del día de la Independencia a Díaz-Canel; mientras se proclamaba como un triunfo la resistencia de la Revolución Cubana, Maduro intervenía en asuntos de política interna mexicana sin que nadie le pusiera un alto y decía en Caracas que en México había sido recibido como “un hijo”, mientras todo eso y más sucedía, el mundo real se imponía con toda su terquedad.

El gobierno de EU que hasta donde sepamos no hizo ninguna declaración pública sobre el estropicio diplomático ocurrido en tierras mexicanas en estos días de puente patrio, lo cierto es que anunció el cierre de fronteras en varios puntos de forma completa, para que no siguieran pasando migrantes en forma ilegal, sobre todo en Texas. Eso agudizará la crisis migratoria que viven varias ciudades, en forma notable en los últimos días en una de las más pequeñas y peor preparadas para sostener el alud migratorio, Ciudad Acuña en Coahuila.

 La Casa Blanca también anunció que la frontera terrestre seguirá cerrada para viajes no esenciales hasta por lo menos el 21 de octubre. Informó que se abrían los vuelos con buena parte de Europa, pero que se requerirá un certificado de vacunación con una de las tres vacunas aceptadas por la Unión Americana: Moderna, Pfizer o Johnson (ni las vacunas chinas o rusas, u otras en proceso son autorizadas por Estados Unidos). Ayer, comenzaron los vuelos directos de deportación de migrantes haitianos a la isla, que podrán ser, dijo el gobierno estadunidense, hasta cinco diarios: la idea es deportar a todos los que han podido cruzar a Texas.

 Cuesta entender por qué se subestima tanto la capacidad de reacción de los Estados Unidos en el gobierno federal. Muchos piensan que el conflicto migratorio es tan fuerte para Biden que, mientras se resuelva y México actúe como contención del mismo, lo demás no tendrá influencia.

No se entiende que no podemos jugar con una política exterior esquizofrénica en la que un día se va a Washington a buscar acuerdos y al siguiente se recibe a los mandatarios de Cuba y Venezuela, se los trata con una deferencia que nos deja mal parados, incluso ante los otros mandatarios que asisten al encuentro de la Celac; se premia como orador en el día de la Independencia al mandatario cubano mientras al recién llegado embajador de Estados Unidos, Ken Salazar, se le envía a la última fila de las gradas, la más lejana posible, entre los invitados del cuerpo diplomático en el mismo desfile donde el orador es Díaz-Canel.

 No se entiende que entre el 80 y el 85 por ciento de nuestro comercio exterior se hace con Estados Unidos; que las principales empresas del país están integradas con sus similares del otro lado de la frontera; que de la Unión Americana viene la mayor parte del gas que consumimos (y nuestras reservas alcanzan, sin esos envíos, para unos tres días de consumo) lo mismo que buena parte de las gasolinas.

 Es menos comprensible aún porque la economía nacional y sobre todo la familiar, dependen de los más de 40 mil millones de dólares que envían nuestros paisanos que viven y producen en la Unión Americana para mantener a sus depauperadas familias.

 Y aquí seguimos sumando agravios: se realiza la contención en el tema migratorio, pero no hay avances en seguridad; se suman las quejas formales en EU por la política energética y las violaciones al T-MEC en muchos ámbitos y seguimos sumando restricciones a la producción energética privada, autorizada por la constitución y el propio T-MEC; se reclama crear un amplio espacio regional de seguridad cibernética y cada vez es más notoria la presencia de las empresas chinas en el sector (y eso es lo que le preocupa a Estados Unidos cuando habla de seguridad cibernética). Y en medio de todo eso se pretendía que inmediatamente después de Díaz-Canel y Maduro nos visitara Joe Biden, la próxima semana por el día de la Consumación de la Independencia.

 La administración Biden no está pasando por un buen momento, pero la peor política que se puede hacer es provocar a la Casa Blanca, porque se olvida que tiene instrumentos de sobra para complicarnos las cosas como país y como gobierno. Tampoco un hipotético avance republicano ayudará en nada a México: las voces este fin de semana de todos los sectores, pero particularmente del Partido Republicano, sobre las visitas de los mandatarios de Cuba y Venezuela a México y el trato que recibieron fueron generalizadas y muy críticas en todos los medios de EU.

 Con estos temas no se puede jugar, no se puede tampoco, decíamos ayer, apostar a políticas setenteras y tercer mundistas. Recordemos como terminó Echeverría que fue su alter ego. Y recordemos también cómo todo eso era una mentira, porque Echeverría, siendo presidente, estaba registrado nada más y nada menos que como un activo de la CIA.

 No se trata de ejercer la soberanía, sino de hacerlo ejecutando una política interior y exterior coherente con los intereses de la gente y del país. Y todo lo ocurrido en los últimos días boicotea cualquier esfuerzo nacional. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 12)

Migración: Biden, más trumpista que Trump

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ordenó la deportación expedita de miles de haitianos que buscan asilo en el país vecino apelando a un mandato de emergencia emitido en marzo del año pasado por su antecesor, Donald Trump, que autoriza la expulsión inmediata de migrantes sin darles la posibilidad de solicitar refugio en territorio estadunidense.

 En horas recientes, más de 450 oriundos de Haití que permanecían en la localidad texana de Del Río fueron deportados en vuelos desde Laredo y San Antonio hacia Puerto Príncipe.

 A contrapelo de sus promesas electorales, el demócrata endurece la política migratoria en todos los frentes: tanto en la negación de audiencia a los peticionarios de asilo como en las restricciones adicionales de ingreso a Estados Unidos, con el pretexto de combatir la pandemia causada por el virus SARS-CoV-2.

 Así, Washington anunció que pedirá a todos los extranjeros que pretendan visitar el país que cuenten con un esquema de vacunación completa y presenten una prueba negativa de Covid-19 realizada en los tres días anteriores al vuelo. En cuanto a los ingresos terrestres desde México y Canadá, la prohibición de viajes no esenciales –también impuesta por Trump– se prolongará cuando menos hasta el 21 de octubre.

 Lo anterior forma parte de una estrategia de contención de la pandemia que ha sido criticada por la Organización Mundial de la Salud por ineficaz y que refuerza, para colmo, la idea xenófoba y errónea de que es posible librarse de los contagios cerrando las fronteras nacionales.

 Por si no fuera suficiente con las restricciones migratorias y sanitarias, el Departamento de Estado aplica además vetos en razón de fobias políticas.

 Ayer cinco jueces del máximo tribunal de El Salvador y dos altos funcionarios de Guatemala fueron incluidos en una lista negra de aquellos a quienes se niega la visa porque, a juicio de Washington, atacan las aspiraciones democráticas del pueblo de Centroamérica, en alusión a la forma en que los jueces salvadoreños fueron designados tras la remoción de los anteriores integrantes de la Corte Suprema y a los actos de corrupción atribuidos a los dos guatemaltecos.

 Si bien es cierto que todo gobierno nacional tiene derecho de admitir o rechazar a extranjeros en su territorio, el caso de Estados Unidos es particular, pues allí tienen su sede una diversidad de organismos internacionales; al prohibirle a una persona su ingreso a territorio estadunidense, el Departamento de Estado ejerce además un veto de facto para la participación del afectado en foros como el de las Naciones Unidas, cuyo edificio central se encuentra en Nueva York.

 Así pues, lejos de disipar la fobia que su antecesor promovió hacia los oriundos de otros países, Biden la refuerza de distintas maneras. En esta materia se ha revelado, en suma, como más trumpista que el propio Trump. (La Jornada, p. 2)

Desde afuera // Migración, otra vez factor bilateral

La migración vuelve al primer plano en la lista de problemas del presidente Joe Biden y de la relación entre Estados Unidos y México, ante la situación de miles de migrantes haitianos que tratan de cruzar la frontera común sólo para ser detenidos y deportados.

Las imágenes son brutales y elevan la presión sobre Biden, que en su campaña electoral prometió una política migratoria más abierta, pero desde su asunción, el 20 de enero, se ha visto obligado a mantener medidas de dureza de su predecesor, Donald Trump.

Paralelamente, el gobierno mexicano enfrenta la situación con una combinación de mal disimulado disgusto, ante el énfasis en sus propios problemas migratorios –incluso respeto a derechos humanos– y la racionalidad de sus propias propuestas para paliar incentivos de migración desde Centroamérica. De hecho, fortalece al menos temporalmente la postura del presidente Andrés Manuel López Obrador en la relación bilateral, ya que subraya la importancia de la colaboración de México para reducir considerablemente la llegada de presuntos peticionarios de asilo.

La urgencia de la situación y muy en especial las consideraciones de política doméstica en Estados Unidos son un factor importante en este momento, cuando Biden parece asediado en lo interno y lo externo.

Por un lado, permiten que el gobierno mexicano enarbole su simbólico respaldo a Cuba y Venezuela como reafirmación de la postura independiente de México, mientras agita igualmente el espectro de la inversión china como posible alternativa de financiamiento.

En ese sentido, la presencia de los presidentes de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y Venezuela, Nicolás Maduro, en la cumbre de países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y el Caribe (CELAC), la semana pasada, fue en buena medida una forma de marcar nuevos límites en la relación con Estados Unidos, aunque haya irritado a sectores de ese país.

Pero al mismo tiempo, destacan la necesidad de colaboración y de que el gobierno estadounidense se ponga de acuerdo con el mexicano en planes para el desarrollo del sureste de México y los países del Triángulo Norte de Centroamérica.

Tanto el encuentro de CELAC como el Diálogo Económico de Alto Nivel (DEAN) con Estados Unidos, que lo precedió y subrayó la importancia de la asociación bilateral, encajarían en las intenciones del gobierno mexicano.

El espectro de negociaciones bilaterales sobre seguridad, a realizarse en noviembre, ofrece una perspectiva adicional al problema. El gobierno de López Obrador apuesta a una alianza comercial, económica y de seguridad con EU, pero también a colocar a México no sólo como un socio tan independiente como indispensable para el país del norte, sino como un interlocutor y facilitador de diálogo con un continente donde está representado todo el espectro ideológico.

En el momento actual parece viable, pero toda negociación se trata de intercambios. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 29)

Sobre la marcha // Cumbre chica, crisis (humanitaria) grande

La sexta cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) fue escenario de pirotecnia diplomática. Estridencia que fue apenas sombra de episodios históricos e histéricos con protagonistas de alto calibre; Fidel Castro Rus exhibiendo una grabación no autorizada de la plática incómoda con Vicente Fox o el Rey emérito de España Juan Carlos I callando a Hugo Chávez.

El encuentro del fin de semana de la Celac, en Palacio Nacional, obsequió tímidos reclamos en contra de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Los mandatarios de Uruguay y Paraguay criticaron al régimen de la isla y desconocieron al gobierno de Caracas por lo desaseado de su proceso electoral hace tres años.

Con oratoria rimbombante, Nicolás Maduro retó a debatir lo que haga falta donde y cuando sea conveniente. O sea, nunca. Y el mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, fustigó el gusto musical de su par uruguayo, Luis Lacalle, quien citó los versos finales de la canción “Patria y vida”, antídoto de la oficialista “Patria o muerte”. No más. De exterminar a la OEA, nada. Que luego.

La provocativa presencia virtual del líder chino, Xi Jinping, detonó especulaciones sobre el mensaje o ¿amenaza? que implicó, así como su potencial interpretación en Washington. Ilusión ideológica versus realismo económico. Por eso, el nuevo embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, pidió desde el sábado no “distraernos” y enfocarnos en lo que deja, no en lo que apenas impacta.

 Mientras tanto, abajo en Tapachula y arriba en Ciudad Acuña, haitianos y uno que otro centroamericano son materia de retornos asistidos desde Chiapas o de deportaciones lisas y llanas desde Texas. Flujo migratorio estimulado por las desgracias caribeñas sinfín y la violencia y miseria compartida con Centroamérica.

 Ayer, el gobierno de Joe Biden, además de continuar ignorando la carta que el Presidente López Obrador envió hace días con el canciller Marcelo Ebrard y en la cual propone a Estados Unidos invertir en nuestra frontera sur, y de ahí hasta Panamá, para atenuar razones y causas del actual éxodo. Y de los anteriores.

Lamentó lo atroz, los excesos domésticos en contra de migrantes. Marshalls de la patrulla fronteriza golpean con caballos y lazan, cual ganado, a haitianos que buscan esquivar sus cercos. Con látigos y sogas, los de la border cumplen su misión, imponer miedo como primer dique de contención para los que acampan allá y para los que transitan desde acá.

Durante el fin de semana los estadounidenses ultimaron los detalles de una operación diáfana, expulsar de su tierra y llevarlos hasta lo más cercano a sus puntos de partida, a los haitianos. Vuelo tras vuelo, el puente aéreo comenzó a funcionar.

Modos sutiles con metas idénticas, para nuestros vecinos del norte, republicanos ayer demócratas, acoger a miles sin tierra, está vetado; no pueden ni quieren. Presionan para que México haga lo que hacemos, atomizar caravanas y su impacto masivo. Pero al final llegan y vemos lo que vemos. Crisis enorme para una cumbre chica y excluyente de lo urgente. (Carlos Urdiales, La Razón, México, p. 6)

Empedrado // Entre la izquierda autoritaria y el parto de los montes

Por otra parte, el convidado de piedra ahí estuvo y no hubo manera de decir que no. Resulta por lo menos paradójico que en el comunicado conjunto, en medio de la nube de palabras, no hubiera una sola dedicada al complejo problema migratorio que vive la región. Los países expulsores de migrantes no dicen nada (ya sabemos que es un tanto cuanto vergonzoso). Pero tampoco lo dicen los receptores: ni las naciones de América del Sur que han recibido a cientos de miles de venezolanos, ni mucho menos México, que se ha convertido en los hechos en “tercer país seguro” para los solicitantes de asilo en EU que logran esquivar los macanazos y llegar a la frontera.

La reunión de la CELAC se llevó a cabo mientras en la frontera norte de México se desarrollaba una crisis humanitaria con los campamentos de los miles de refugiados haitianos que Estados Unidos está dispuesto a deportar masivamente. De eso, ni pío. Bonita izquierda.

Puede haber la retórica latinoamericanista, los gestos que quieran, pero a la hora de las realidades, al gobierno de Estados Unidos no se le dice que no. Ahí está el tema del control migratorio de ejemplo.

Es correcta la idea de que la mejor manera para limitar la migración desde Centroamérica es con una política de desarrollo. Pero, se ha visto, es imposible llevarla a cabo sin la colaboración principal del gobierno estadunidense.

Lo mismo se puede decir en materia de comercio, inversión y políticas de sanidad pública. No hay manera de no asociarse a Estados Unidos, a menos de que se quiera confundir soberanía con autarquía. Ni siquiera Cuba puede evitarlo, con todo y el embargo.

Siendo realistas, en el corto plazo no hay manera de dejar a EU fuera de la jugada. Y menos en el caso de México. No hay, al menos no todavía, pieza de recambio (y quién sabe si sea conveniente).

En ese sentido, podemos hablar de una gran impostura. Mientras se habla de “unión americana” y de soberanía, no se dan pasos serios para ello. Mientras se hace hincapié en las diferencias connaturales a la democracia, se da papel protagónico a quienes ni practican ni aprecian la democracia. Mientras se habla de combatir el cambio climático, se apuesta al combustóleo. Mientras se pretende pintar una raya frente a Estados Unidos, el silencio es lo que manda en la política migratoria, y a ver cómo nos pueden seguir ayudando.

Gestos, gesticulaciones, hacer como si. De eso se trata. (Francisco Báez Rodríguez, La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 4)

Puentes y cruces // Cooperación por el desarrollo de nuestra región

El pasado viernes 17 de septiembre, el presidente de Estados Unidos, Joseph R. Biden, convocó de manera virtual al presidente López Obrador, junto con otros diecinueve líderes y representantes de países y organismos internacionales, al Foro de las Principales Economías sobre Energía y Clima. Éste es un esfuerzo de seguimiento a la Cumbre de Líderes sobre el Clima de abril pasado y en preparación a la 26° Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), que se celebrará próximamente en Glasgow, Escocia. Los trágicos desastres climáticos en los meses recientes, así como los hallazgos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) han sido el detonante para que los líderes de las principales economías del planeta se reúnan de nuevo para presentar compromisos y propuestas de solución para hacer frente al desafío global que implica el cambio climático.

Durante sus respectivas intervenciones, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, y el enviado especial presidencial para el Cambio Climático de Estados Unidos, John Kerry, hicieron un llamado a consolidar una respuesta colectiva dadas las pruebas irrefutables de la crisis en la que el mundo se encuentra. El presidente de Estados Unidos destacó que, como parte de las principales economías del mundo, nos encontramos ante una oportunidad para generar empleos a través de acciones contra el cambio climático. De igual manera, invitó a los representantes a sumarse a su Compromiso Global sobre metano para, colectivamente, reducir sus emisiones, así como para formar un fondo que apoye proyectos con ese objetivo.

Desde México se han refrendado programas e iniciativas clave, como el programa de reforestación Sembrando Vida, que tan sólo en Chiapas ha generado empleo para 80 mil sembradores. Cómo señaló el presidente López Obrador en la misiva que envió al presidente Biden, existe además la posibilidad de extender este programa en Guatemala, Honduras y El Salvador, lo que además ayudaría a atender las causas estructurales de la migración en la región. Continuaremos trabajando de la mano del embajador Ken Salazar y agencias del gobierno estadunidense, como la USAID, para la implementación de proyectos en la región que tengan un impacto en el desarrollo sostenible de sus comunidades más vulnerables.

Por otro lado, el día de hoy llegarán a nuestro país 1.75 millones de dosis adicionales de la vacuna contra covid-19 de Moderna, donadas a México por el gobierno estadunidense, con lo que se alcanzará un igual número de personas con el régimen completo de inmunización. De esta forma, se siguen materializando los resultados de la excelente relación entre ambos países.

También esta semana se llevó a cabo la inauguración de los Encuentros Indígenas México-Canadá, en Oaxaca. Hoy más que nunca resulta fundamental reconocer la riqueza de las comunidades indígenas y los retos a los que se enfrentan. Por tal motivo, quisiera felicitar al gobierno del estado de Oaxaca y a la Embajada de Canadá en México por propiciar este espacio de diálogo, reflexión e intercambio cultural, que apoyará a nuestras comunidades. Los lazos de amistad que existen entre México y Canadá se deben, en gran medida, a las conexiones culturales entre ambas sociedades. Sin lugar a dudas, esta plataforma es una nueva oportunidad para estrechar los vínculos entre nuestros pueblos. Agradezco al embajador Graeme Clark y su equipo su invaluable liderazgo para este relevante evento binacional.

Por instrucciones del presidente López Obrador y el canciller Marcelo Ebrard, trabajamos intensamente con Estados Unidos y con Canadá a fin de avanzar en mecanismos de cooperación en una amplia gama de temas, incluyendo contra el cambio climático, así como para llevar a la práctica estrategias que aseguren el desarrollo presente y futuro de nuestra región. (Roberto Velasco Álvarez, Excélsior, Nacional, p. 18)

Las personas migrantes en la CELAC

La reciente reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) ha dado mucho de qué hablar. Se han destacado algunos aspectos positivos pero, sobre todo, los negativos. Los problemas generados por el lugar asignado a los presidentes de Cuba y Venezuela, y las intervenciones de los de Paraguay y Uruguay. También, por la baja posibilidad de que ese organismo sustituya a la Organización de Estados Americanos, como lo planteó el presidente López Obrador. Más allá de elementos anecdóticos, llama bastante la atención la pobreza de los acuerdos en materia migratoria. Uno de los problemas más apremiantes de nuestra región.

En la lista final de los compromisos, únicamente se acordó lo que ahora resumo. Primero, la reafirmación del compromiso de protección a los derechos humanos de las personas migrantes y la promoción de esfuerzos regionales de gobernanza migratoria. Segundo, el llamado a la intensificación del trabajo coordinado para manejar los movimientos migratorios. Tercero, el rechazo a la criminalización de la migración irregular y de toda forma de discriminación e intolerancia a las personas migrantes y solicitantes de refugio. Cuarto, el reconocimiento de que esas acciones y el intercambio de información, permitirán concretar “… de forma exitosa, los procesos migratorios que optimicen el desarrollo de los países de origen, tránsito, destino y retorno”. Quinto, el reconocimiento de “… los esfuerzos institucionales e iniciativa conjuntas orientadas a fortalecer los sistemas de protección internacional de los países de tránsito y destino en toda la región para garantizar el derecho de las personas a solicitar protección internacional acorde al derecho internacional de los refugiados”.

Tomados en serio, ¿qué resulta de estos compromisos? Desde luego, la posposición de las acciones pertinentes para enfrentar el fenómeno y, sobre todo, proteger a las personas migrantes. Los verbos utilizados en los compromisos así lo denotan. ¿Qué puede lograrse cuando las acciones a tomar estarán determinadas por reafirmaciones, rechazos, llamados y reconocimientos? Además de lamentable, es curioso que los jefes de Estado hagan llamados, cuando ellos son responsables de buena parte de las tareas requeridas para enfrentar el problema. Ahí donde debería haber propuestas de mecanismos, órganos, procesos y protocolos, hay proclamas.

A lo que de por sí tuvo de peculiar la cumbre de la CELAC, hay que agregar las omisiones en materia migratoria. No hay diferencias entre el antes y el después de ella. Los flujos seguirán su marcha tal como venían dándose. Las devoluciones tendrán la misma mecánica. Las fuerzas de seguridad —incluida nuestra Guardia Nacional— seguirán imponiendo medidas coactivas o dando lugar —por acciones u omisiones— a violaciones a los derechos humanos.

En el recuento, queda la idea de que las élites gubernamentales de la región —da igual si de izquierdas o de derechas— se reunieron, una vez más, para trasladar a un plano regional sus particulares agendas nacionales. Para decir afuera lo que quieren que se escuche dentro. Nada más. De otra manera hubieran preparado los trabajos conjuntos y las intervenciones individuales. Con prospectiva, decoro y eficacia. No solo en del tema migratorio, sino también de otros de común relevancia. La falta de consensos no solo se dio por las evidentes distancias ideológicas. Se dio también por la ausencia de propuestas a las cuales era posible concurrir. ¿Qué ideas hay en el horizonte de la migración que mínimamente pueda convocar a los estados de la región a realizar algún tipo de trabajo conjunto? (José Ramón Cossío Díaz, El Universal, Opinión, p. 12)

Dictadores: siéntanse como en casa

La reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) en la CDMX dejó claro que los autócratas de izquierda están comprometidos a conformar un bloque que pueda confrontar a EU.

El presidente Andrés Manuel López Obrador demostró su poder de convocatoria entre sus pares, logrando juntar a 17 jefes de Estado, a la vicepresidente de Venezuela y una docena de cancilleres. El objetivo del mandatario mexicano es posicionarse a la cabeza de este nuevo grupo, cobijando a las naciones que sufren los lastres del imperialismo yanqui.

Durante sus primeros tres años en el poder, ha demostrado que esta dispuesto a protegerlos de los intereses ‘intervencionistas’ de organismos regionales y de la comunidad internacional.

En 2019, AMLO mantuvo el reconocimiento de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela cuando alrededor de 40 países proclamaron a Juan Guaidó como líder del país y sostuvo una neutralidad ante el conflicto venezolano. Por eso, Maduro llegó a México como Juan por su casa. El dictador sabe bien quiénes son sus amigos y se sintió con la confianza de criticar a la Organización de Estados Americanos (OEA) y le propuso a sus contrapartes debatir la democracia.

Luis Arce de Bolivia, otro aliado natural de la 4T, agradecido con México por ofrecerle asilo político a su jefe político, Evo Morales, en 2019. Haciendo eco a las declaraciones de México de reemplazar a la OEA, Arce fue el primero en levantar la voz contra el organismo hemisférico.

Aunque no comulga con la ideología de Daniel Ortega, México se abstuvo de firmar las declaraciones de la ONU y la OEA en contra de la represión política en Nicaragua. Y que decir del líder cubano si el presidente López Obrador le entregó nuestras fiestas patrias como plataforma política para hacer un llamado a Estados Unidos a que ponga fin a lo agravios en la isla. No vale la pena echarte encima a tu primer socio comercial a cambio de defender a dictadores que reprimen a sus pueblos. 

Tanto que se queja AMLO de la injerencia de su vecino del norte en los asuntos internos de otros países, pero que fácil le resulta pedirle a la Casa Blanca que levante el embargo contra Cuba, que mande vacunas a México y que otorgue el presupuesto para financiar la ampliación de sus programas sociales en Centroamérica. Es cierto que en estos momentos el gobierno de Biden necesita llevarla bien con la 4T para detener la migración, pero todo tiene su límite y en esta guerra, México saldrá perdiendo.

Una cosa es que países en el cono sur se quejen del imperialismo yanqui, y otra es tener a tu primer socio comercial liderando los esfuerzos de autócratas izquierdistas en contra de EU.

No es coincidencia que los miembros hayan invitado a Xi Jinping. Es una señal directa a Washington que no solamente buscan reemplazar a la OEA, sino que podrán contar con un nuevo jefe dispuesto a financiar sus proyectos en la región. Se entiende porque los autócratas se identifican con el Partido Comunista de China, no les exigirá, como sí lo hacen países occidentales, respetar los derechos humanos, ni fortalecer los principios que rigen a un sistema democrático, como la libertad de expresión, la separación de poderes, medios de comunicación libres e independientes, entre otros. Si China no lo exige en su sociedad, menos lo hará con sus socios.

Por eso vimos cómo Maduro, Arce, Díaz Canel, y otros hablaron con soltura y soberbia en la Celac. Es fácil defender sus gobiernos ante un foro lleno de autócratas. Difícil lo que hicieron los presidentes de Uruguay y Paraguay, hablar con la verdad sobre la represión que existe en muchos de estos países entre líderes antidemocráticos.

Los izquierdistas pueden cambiar de diablo, pero seguirán en el mismo infierno. Hay que saber escoger al menos peor de los dos.

Mientras tanto, México se quedó sin un reemplazo a la OEA, mal posicionado con EU, cercano a China y con un club de dictadores dispuestos a seguir sus órdenes.  (Lila Abed, El Heraldo de México, Editorial, p. 14)

CELAC y Ebrard

México acaba de ser sede de un encuentro latinoamericano al que vinieron representantes de 28 naciones latinoamericanas. A la cumbre faltaron principalmente los presidentes de Brasil, Argentina y Chile por diversas razones. Brasil se salió de CELAC hace tiempo, aislándose en el nativismo de Bolsonaro, el presidente Fernández de Argentina no vino por una crisis política interna, y Piñera porque encabezó los festejos de independencia de Chile este fin. Aunque el encuentro fue secuestrado por los desencuentros de siempre respecto a Venezuela y Cuba y por la oposición mexicana que quiso mostrar la cumbre como un fracaso, hay varios puntos importantes.

La cumbre dejó al menos tres aspectos positivos para la región. El primero fue el compromiso latinoamericano de enfrentar la pandemia de Covid-19, el cambio climático y los desastres naturales. Al respecto de la pandemia, México lideró los esfuerzos regionales para exigir el acceso equitativo a las vacunas, así como, junto con Argentina y la Fundación Slim, consiguió la producción y envasado de la vacuna AstraZeneca para la región. De lo anterior, el mecanismo COVAX ha fracasado, pero el acceso a las vacunas de AstraZeneca se ha acelerado gracias al esfuerzo bilateral con Argentina. México ha mandado dosis de esta vacuna a varios países centro y sudamericanos, pese a las protestas de algunos sectores. Mientras que EU cerró durante meses críticos las exportaciones de vacunas, México y los demás países latinoamericanos voltearon a Rusia y a China para surtirse de alternativas y la apuesta funcionó. EU perdió liderazgo en el continente ante la diplomacia de vacunas de Moscú y Beijing.

Un segundo punto positivo es que en los 44 puntos firmados en la Declaración de la CDMX se destaca la promoción de la democracia e incluso se reconoce como un proceso irreversible. La región sigue muy dividida en torno a Venezuela y a Cuba, tal y como se vio en el encuentro con las debidas declaraciones de los presidentes de Uruguay y Paraguay. Sin embargo, a un encuentro como CELAC no se puede escoger a quién sí invitar y a quién no. El anfitrión está obligado a invitar a todos los miembros activos de la Comunidad. Brasil se autoexcluyó desde hace tiempo, mientras que Cuba y Venezuela aceptaron pronto el llamado mexicano. Mención aparte merece la presencia del presidente cubano como invitado especial a los festejos de la Independencia mexicana, ya que esto sí fue un error, pero su participación en CELAC era obligada. El desencuentro latinoamericano sobre cómo lidiar con el autoritarismo y con los abusos a derechos humanos en Venezuela y Cuba es y ha sido irresoluble. La postura mexicana cambió con el gobierno de AMLO a una neutralidad que ha permitido que México sea el mediador entre la oposición venezolana y el gobierno de Maduro. Ningún otro país de la región podría tener este papel hoy. Lo positivo es que a pesar de la falta de democracia en Cuba y Venezuela y de los retrocesos en El Salvador y Honduras, la región hoy aspira a ser más democrática y la ciudadanía lo demanda.

Finalmente, el tercer punto positivo es que México ha logrado recuperar una vocación latinoamericana o, dicho de otro modo, México ha dejado de ver a EU exclusivamente. Fueron muy notorias la presencia de delegados de la Unión Europea y especialmente el mensaje del presidente chino. La obsesión con EU ha sido obligada por la irreversible integración comercial de América del Norte y por los vínculos sociales entre México y EU, pero el canciller Marcelo Ebrard logró lo que sus predecesores no pudieron: poner a México en el liderazgo latinoamericano y esto a pesar de los abusos que en México sufren también los migrantes centroamericanos y haitianos. Éste quizás sea el punto más débil del liderazgo mexicano. Resolverlo pasa por la cooperación con EU y con Centroamérica y es el reto que Ebrard tiene por delante en su labor como canciller. Para el 24, nulificar a la OEA no le será suficiente y menos con una oposición obsesionada con descarrilarlo en lugar de ver la tarea que realiza. (Genaro Lozano, Reforma, Opinión, p.11)

Dinero

Muertes por Covid-19 sobrepasan las de influenza de hace un siglo // Salinas Pliego presenta libro sobre la libertad // Banorte, meta cumplida

Se necesita vivir en la frontera norte –en cualquiera de sus lados, ambos están sobrepoblados de familias mexicanas– para entender el impacto de la noticia. La gente esperaba que en octubre podría volver a cruzar a pie o en automóvil a Estados Unidos, pero las garitas han permanecido cerradas desde hace más de un año.

La información que se recibió es desoladora: seguirán cerradas y el gobierno del vecino país agregará un requisito para entrar vía tránsito aéreo. Los mexicanos que vuelen a cualquier ciudad de su territorio deberán estar vacunados por completo, además de la prueba de laboratorio expedida en 72 horas recientes que demuestre que no están contagiados.

La nueva restricción entrará en vigor a principios de noviembre próximo. Una duda: ¿aceptarán cualquier biológico o sólo Moderna, Pfizer y Johnson & Johnson, que son las que administran en Estados Unidos? ¿Y las chinas y rusas? ¿Y la AstraZeneca?

Por otro lado, las muertes ocasionadas por Covid-19 en aquel país han superado el número de víctimas de la pandemia de influenza de 1918, una marca que muchos expertos dijeron que era evitable después de la llegada de las vacunas, comenta Bloomberg en su edición digital.

Estados Unidos ha reportado 675 mil 446 muertes desde que empezó la pandemia, según datos de la Universidad Johns Hopkins, superando los 675 mil fallecimientos de un siglo atrás. Se alcanza esa marca fatídica a pesar de la amplia disponibilidad de vacunas que se desarrollaron en un tiempo récord en una muestra de los avances de la ciencia.

Las inoculaciones han sido rechazadas por unos 70 millones de estadunidenses elegibles, muchos de ellos alentados por políticos republicanos y medios conservadores, dice Bloomberg. Para hacerlos cambiar de opinión en algunas ciudades han regalado cervezas si acuden a inocularse, pero la resistencia es fuerte. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Política, p. 6)

El correo ilustrado // Migrantes critican nexos de diputado con Vox

La presente es para expresar nuestro repudio a Raúl Torres, el diputado migrante, representante del PAN en el Congreso de la Ciudad de México, por su participación y firma de la carta de Madrid, signada también por el partido fascista Vox de España.

Ese acto es una verdadera afrenta para los mexicanos en el exterior, así como a los hombres y mujeres que lucharon por la independencia de México.

Los senadores del PAN, firmantes de la carta de Madrid son políticos y moralmente derrotados.

Los migrantes repudiamos esta carta y la primera acción del diputado Torres que de ninguna manera representa a nuestra comunidad en el exterior procedente de la Ciudad de México. (Frente Nacional de Inmigrantes, Chicago, Illinois, Estados Unidos, Carlos Arango, presidente, La Jornada, p. 2)

Cartones

carton 1

(El fisgón, La Jornada, Política, p. 4)

cartón 2

(Hernández, La Jornada, Política, p. 9)

Deportación de haitianos

carton 3

(Rubén, El Sol de México, Análisis, p. 15)

Migrantes

carton 4

(Helio Flores, El Universal, Opinión, p. 13)

Ahora si querido Joe Biden

carton 5

(Calderón, Reforma, Opinión, p. 10)