Opinión Migración 210925

Templo Mayor

QUIEN hizo ayer faena con la vista en los tendidos fue el diputado local de la CDMX Pedro Haces Lago, quien presentó su primer informe de labores en una ceremonia con sabor a destape.

EL HIJO del diputado federal y líder sindical de la CATEM, Pedro Haces Barba, fue arropado por morenistas que tienen cargos públicos en el acto celebrado en la plaza de toros del restaurante Arroyo ubicado en la alcaldía Tlalpan.

Y ES QUE precisamente ahí es en donde tiene la mira puesta el joven legislador, quien busca ser candidato a alcalde de esa demarcación en el 2027.

ENTRE quienes lo acompañaron y aplaudieron sus pases, destacaron dos morenistas capitalinos muy cercanos a Palacio Nacional, el ex dirigente local del partido guinda y actual director de Fonatur, Sebastián Ramírez, y el subsecretario de Seguridad, José Luis Rodríguez.

TAMBIÉN acudieron el vicepresidente de la Cámara de Diputados, Sergio Gutiérrez Luna, quien es muy cercano a Haces papá, y el ex gobernador de Puebla y actual comisionado del Instituto Nacional de Migración, Sergio Salomón. Esa porra sí se ve. (Reforma, Opinión, p.8)

Trump: insania peligrosa

El presidente Donald Trump amenazó a Kabul con “cosas malas” si no “devuelve” a Estados Unidos el control de la base aérea de Bagram, construida por Washington durante el régimen colonial que mantuvo en la nación centroasiática de 2001 a 2021. En una conferencia de prensa con el primer ministro británico, Keir Starmer, el magnate expresó que está tratando de recuperar las instalaciones porque los afganos “necesitan cosas de nosotros”, una manifestación más de su concepción obtusamente transaccional de las relaciones internacionales.

En su primer periodo presidencial (2017-2021), Trump redujo la presencia militar estadunidense en Irak hasta el punto de hacer inviable la continuidad de su control colonial sobre el país, formalmente liberado de las fuerzas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) el 30 de agosto de 2021, ya en el mandato de Joe Biden.

Fiel a su estilo, el magnate culpó a su sucesor por las bochornosas imágenes de las tropas occidentales huyendo de Kabul del mismo modo en que medio siglo antes salieron de Saigón en caótica estampida. Asimismo, niega cualquier responsabilidad en la fulminante caída del gobierno afgano y la vuelta al poder del talibán tras dos décadas de sanguinaria e infructuosa ocupación.

Por otra parte, amagó con “consecuencias incalculables” a Caracas si se niega a aceptar a los migrantes venezolanos deportados, con énfasis en “todos los presos y las personas de instituciones mentales (…) obligados a entrar en Estados Unidos”. Más allá del contexto de creciente agresión contra Venezuela con el explícito propósito de derrocar al presidente Nicolás Maduro, las palabras de Trump resultan delirantes, productos de la alucinación y el absurdo: ni hay “instituciones mentales” o cárceles enviando a sus pacientes a Estados Unidos, ni hay un solo caso reportado de personas obligadas a ingresar a ese país.

Vale la pena detenerse en la referencia a los individuos con problemas mentales, una auténtica obsesión del magnate en su discurso xenofóbico, que carece del más tenue sustento en la realidad. De acuerdo con cifras de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) del propio Estados Unidos, en América Latina existen apenas 3.3 camas siquiátricas por cada 10 mil habitantes; por lo que, incluso si Venezuela estuviera en ese rango promedio (escenario impensable dadas sus dificultades económicas inducidas por el bloqueo estadunidense), contaría con un total de 9 mil pacientes siquiátricos, una cantidad ínfima frente a los 600 mil venezolanos que actualmente residen en territorio estadunidense.

Las extorsiones de Trump contra todo aquel que no se pliegue a su voluntad no se limitan al extranjero: sólo en días recientes, ha amenazado con lanzar una invasión militar sobre Chicago por rehusarse a participar en su cacería antimigrante, demandó a The New York Times por 15 mil millones de dólares por “difundir falsedades que afectan directamente a su reputación”, continúa las presiones sobre la Reserva Federal para que recorte sus tasas pese al riesgo de un estallido inflacionario, y amordaza a todo medio de comunicación que divulgue críticas al asesinado agitador de ultraderecha Charlie Kirk.

En conjunto, los actos referidos dan cuenta clara de la veloz construcción de un régimen totalitario en el país que se presenta como “faro de la democracia” y se siente facultado para evaluar el grado de libertad de que disfrutan los ciudadanos de otras regiones, pero también exhiben a un personaje que, a fuerza de mentir, se ha vuelto incapaz de distinguir entre los hechos y sus fabulaciones, lo cual representa un peligro global cuando el enajenado detenta el poder de lanzar ojivas nucleares. (La Jornada, Editorial, p. 2)

El asesinato de Gaza

En su reciente visita a Israel, Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, refrendó su alianza con Benjamin Netanyahu, haciendo caso omiso del genocidio cometido contra la población palestina en la Franja de Gaza y de las crecientes demandas de la comunidad internacional por un alto el fuego. Según informó una de las principales cadenas de televisión israelíes, el paso de Rubio por Israel daría un nuevo impulso al proyecto para reubicar a miles de gazatíes en el exterior, algo que el gobierno israelí presenta como una “migración voluntaria”. Según esta versión, es posible que el plan para transferir población gazatí a otros países se inicie en octubre. No ha trascendido que algún país del mundo haya aceptado la propuesta de recibir gazatíes, ya sean estos migrantes voluntarios o deportados. Durante los últimos meses distintas informaciones incluían a Etiopía, Indonesia, Libia, Uganda o Somalilandia como posibles destinos. Y todo esto para repartirse Gaza con el fin de cumplir un capricho delirante de Trump de construir sobre los cadáveres de los miles de muertos asesinados por Israel, la Riviera del Oriente Próximo, frente al Mediterráneo. La mezquindad que esto tiene es total.

La radicalización de Trump hacia la extrema derecha a nivel doméstico, la cual incluye la censura a los medios ABC y CBS, pasa por dar su apoyo a un régimen genocida y racista como el israelí que al día de hoy lleva en su haber y responsabilidad el asesinato de 65 mil palestinos en Gaza y cientos de personas, principalmente niños, muertos por inanición. El plazo que Netanyahu impuso a los gazatíes en la ciudad de Gaza para que desalojaran ya se cumplió hace unos días y se puede observar la diáspora de más de medio millón de palestinos (algunos cálculos la cifran en 800 mil) que huyen del terror israelí y dan ya por perdidas sus propiedades inmobiliarias y otras. Los ataques del ejército israelí ya iniciaron y las consecuencias están siendo devastadoras para miles de familias gazatíes.

Mientras tanto, la comunidad internacional observa impávida la tragedia. Por lo pronto (al menos), el cambio de postura de la Comisión Europea al lanzar a los Estados miembros de la UE un plan para suspender partes del acuerdo comercial con Israel por su guerra contra Gaza, está obligando a los Estados miembros a posicionarse abierta y claramente sobre las vulneraciones de los derechos humanos en la Franja. Alemania e Italia son los dos grandes países claves para inclinar la balanza hacia uno u otro lado. Para que la propuesta aprobada por la Comisión Europea el miércoles pasado reciba la luz verde final necesita el voto favorable de, al menos, 55% de los Estados miembros (15 de 27) y que estos representen como mínimo 65% de la población total de la UE. Es por ello que eso implica que al menos uno de los grandes que aún están dudosos, Italia y Alemania, vote a favor. Y Roma no se ha mostrado demasiado partidaria de la medida. Lo cierto es que el voto de Berlín resultará decisivo porque podría “movilizar a otros”, mencionan fuentes diplomáticas en el seno de la UE. Las medidas de castigo contra Israel que se discuten en la Comisión Europea, supondrían reinstaurar aranceles a productos israelíes por valor de unos 5 mil 800 millones de euros (37% del total de las ventas de Israel a la UE), lo que derivaría en un costo extra de unos 227 millones de euros al año para los exportadores israelíes. Otras medidas que están a discusión son las sanciones de carácter más personal para vetar a dos ministros extremistas israelíes –el de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, y el de Finanzas, Bezalel Smotrich– y a un grupo de colonos violentos y también extremistas. Pero para estas medidas de castigo se requiere unanimidad de Los Veintisiete. Y Hungría ya ha dicho que no respaldará esas restricciones, por lo cual es difícil pensar que saldrán adelante.

En todo caso, se antojan como muy tardías estas medidas de un bloque tan importante como la UE. Dejaron que la sangre corriera en forma vasta y que el extremismo de Netanyahu y de Trump se apoderara de la narrativa y de la iniciativa en su ofensiva contra Hamás, que ya hacía tiempo que se había desbordado y expresado en forma desproporcionada. Habrá que ver cuáles serán los resultados del debate en la UE y en el encuentro venidero en la ONU con relación al reconocimiento del Estado Palestino, sobre lo cual ya se han pronunciado varios países europeos de importancia como Francia, Reino Unido, Alemania, Irlanda y España, entre otros. Cualquiera que sea el resultado, es de lamentar que la institucionalidad mundial (ONU) o la postura de los diferented gobiernos, como el nuestro, no hayan estado a la altura de las circunstancias, algo que se cobrará cuando la historia dé su veredicto, que muy bien puede ocurrir muy pronto. (José Luis Valdés Ugalde, Excélsior, Nacional, p. 9)