La reforma constitucional impuesta por MORENA en el Senado, -para rediseñar al INFONAVIT-, se ha aplazado por el momento, pero no ha quedado desechada. Por tanto, no debemos dejar de analizarla para descubrir sus riesgos, así como sus oportunidades.
El actual director general, -Octavio Romero-, ha presentado una denuncia por corrupción practicada en el INFONAVIT durante la administración del presidente Peña Nieto. Evidentemente si se comprueba este delito, los autores deben ser castigados con todo el rigor de la ley.
Sin embargo, esta denuncia parece no estar motivada por argumentos morales ni éticos. Su objetivo parece ser convertirla en una narrativa para justificar la reforma que se pretende aprobar.
De entrada, las reformas a las estructuras operativas y de control de este organismo, -que hasta la fecha ha sido tripartita, pues su administración está conformada de forma equilibrada por representantes de los trabajadores, del sector empresarial y del gobierno-, pretende minimizar el número de representantes de los dos primeros sectores, para darle control al gobierno en la toma de decisiones. Esto significa un Comité de Vigilancia donde cinco de sus integrantes representan al gobierno, dos a los trabajadores y dos a los patrones.
Además, si el Consejo de Administración no resolviese por unanimidad los acuerdos, el director general del Infonavit podría ejercer su derecho al veto.
Por tanto, esta desproporción de votos en el Comité de Vigilancia equivale a dar facultades al gobierno para decidir el destino de los dos billones de pesos que pertenecen a los trabajadores de México, así como de las aportaciones que hicieron los patrones para hacer crecer los créditos de sus propios trabajadores.
Estas cláusulas no se pueden legitimar con el argumento de la corrupción.
Esta reforma pretende legitimar el control del patrimonio de esta institución, dinero que representa el ahorro de los mexicanos que sueñan con construir su propio patrimonio a partir de su casa propia y se ha manipulado mediáticamente hablando sólo de la cara bonita, que es la construcción que realizaría el INFONAVIT de un millón de viviendas y la posibilidad de que los trabajadores que no pueden comprar arrienden esas viviendas con opción de compra.
Esta institución ha sido, -hasta esta reforma-, una institución ejemplar … ejemplar en organización, eficiencia y administración.
Debemos recordar que antes de la verdadera reestructuración que hizo su director general, Víctor Manuel Borrás, -al inicio del gobierno de Vicente Fox-, obtener una casa del Infonavit era una odisea para los trabajadores, que tenían que recurrir a los denominados “coyotes”, o sea gestores que en un esquema de corrupción y dádivas repartidas internamente ayudaban a asignar viviendas.
En esa época las casas que construía directamente el Infonavit eran de baja calidad, feas, además de que todas eran idénticas.
A partir de que Borrás promovió la reconfiguración del Infonavit como una institución financiera, se estimuló un sistema competitivo en el que los desarrolladores de vivienda competían entre sí ofreciendo casas con diseño y en la ubicación urbana que se ajustaba a las necesidades de los trabajadores.
Para garantizar la calidad de las viviendas edificadas por terceros, el Infonavit creó un sistema altamente eficiente de supervisión de obra bajo su control. De este modo, -en estos últimos veinte años-, el trabajador ha tenido a su disposición una oferta de vivienda amplia entre la cual escoger. La administración a su vez maneja los créditos de modo simple apoyada por un sistema informático de alta tecnología.
Hoy, con esta reforma, todo parece indicar que habrá un regreso al pasado con un Infonavit que construye, financia y vende, lo cual estimulará las viejas prácticas, con casas de baja calidad, sin diseño y quizá una asignación de vivienda manejada burocráticamente, lo cual permitirá el regreso del coyotaje.
De un plumazo, de un día para el otro el Congreso, -dominado por MORENA-, elimina el equilibrio y da un peso mayoritario a los representantes del gobierno y dejan como figuras decorativas a los representantes de trabajadores y patrones. Además, se quitan de encima el control financiero que hasta ahora ejercía la Comisión Bancaria y de Valores sobre las finanzas del Infonavit, quien cuidaba la correcta utilización de este dinero.
Una institución que, de ser orgullo de todos los mexicanos por su eficiencia, por voluntad de los legisladores morenistas, se pretende desfondarla, con el riesgo de que el dinero de los ahorradores termine patrocinando otro tipo de obras.
Además, detrás de Infonavit estaba toda la industria de la construcción del país compitiendo para ofrecer el mejor diseño, calidad y ubicación en cada ciudad y poblado, para que el trabajador, -dueño del crédito-, tuviese opciones de entre las cuales escoger.
Hasta hoy las leyes de la oferta y la demanda en el mercado de la construcción han estimulado la competencia que favorece a quien compra y tiene el poder de su decisión. A partir de esta reforma, -como está redactada-, el trabajador queda en manos del INFONAVIT, quien le otorgaría la casa con el modelo y diseño, precio y ubicación a criterio de los funcionarios que otorguen las viviendas.
Triste navidad
Mientras a nuestro rededor se respira el ambiente festivo de las fiestas decembrinas, es imposible no reconocer la tristeza que se vive en muchísimas familias mexicanas que en estos momentos de festejo colectivo están angustiados por la desaparición forzada de uno de sus miembros, la búsqueda de los restos de un ser querido, -e incluso-, la nostalgia de los jóvenes reclutados a la fuerza por el crimen organizado y retenidos en un estado de esclavitud, los inocentes encarcelados por la prisión preventiva oficiosa, o los migrantes atrapados en un país extraño, -como el nuestro-, acosados y agredidos por autoridades migratorias corruptas, así como por el crimen organizado, -y en general-, resintiendo un ambiente ciudadano hostil como lo es el nuestro.
¡Qué triste navidad!
Seres Invisibles
Una mujer pequeña, muy morena, con ropa muy modesta, -rayando en la precariedad-, que exhibía un profundo cansancio y una gran vulnerabilidad, arrastraba una pequeña maleta con rueditas, bastante deteriorada y se presentó como migrante hondureña se acercó a preguntar por información para continuar su camino hacia el norte.
No tuvo que pedir ayuda económica pues era evidente que la necesitaba.
Para nosotros los migrantes son seres invisibles que viven un infierno en su paso por México sin que hagamos nada para protegerlos.
Exigimos a Estados Unidos el trato respetuoso para los nuestros, que no les damos a ellos en nuestro territorio.
Acosados por los agentes de migración y vulnerados por el crimen organizado
Imposible ignorar esta cruda realidad.
El cinismo
Francisco Garduño, -el hasta hoy Comisionado del Instituto Nacional de Migración-, con total insensibilidad se deslinda de su responsabilidad al frente del INM, donde su gente trata con despotismo a los migrantes. Con cinismo evade su responsabilidad por la tragedia del incendio de la estación migratoria de Ciudad Juárez del 27 de marzo del 2023, cuando los custodios dejaron morir a 40 migrantes y dejaron a 28 lesionados con gravedad y las instalaciones no cubrían los mínimos requisitos de “protección civil”, lo cual es total responsabilidad suya.
Se está despidiendo del cargo haciendo declaraciones, -no sólo irresponsables-, sino carentes de vergüenza. En cualquier otro país por esta tragedia el funcionario a cargo del instituto hubiese enfrentado un juicio. Por vergüenza él debiese haber renunciado, pero no, se acogió al apapacho del presidente López Obrador quien con sus declaraciones paternalistas lo exoneró de su responsabilidad jurídica.
Garduño hizo de las estaciones migratorias “campos de concentración”.
Así es como se ejerce el “humanismo” en este gobierno.
¿A usted qué le parece? (Ricardo Homs, El Universal, Opinión, A17)
Mientras Claudia Sheinbaum y Donald Trump hablaron hace unas semanas por teléfono sobre los esfuerzos urgentes para controlar los flujos migratorios en la frontera entre Estados Unidos y México, en estados de la Unión Americana como Texas siguen impulsando leyes severas contra los migrantes.
En medio de un panorama de incertidumbre diplomática y de leyes hostiles, la esperanza surge siempre en esta época navideña. Recordemos que José, María y Jesús fueron migrantes que escaparon de una cruda realidad, buscando una mejor vida. Hoy, desafortunadamente, la migración sigue siendo una puerta de escape a problemas de gran magnitud como guerras, violencia y desastres naturales. Aunque la migración provoca incomodidad a muchos mandatarios, es claro que la movilización de personas representa un impulso económico e integración cultural para las naciones de destino.
En México, por ejemplo, somos un país que vive y sufre los efectos de la migración en todas sus vertientes. Estamos en plenas fiestas de fin de año y, por un lado, vemos que las caravanas migrantes provenientes de Centro y Sudamérica son cada vez más frecuentes y numerosas, lo que genera una movilización sobre todo de los gobiernos estatales para brindar apoyo humanitario. Así mismo, las organizaciones de la sociedad civil y religiosas, también aportan su esfuerzo y recursos para ayudar a los migrantes.
Por ejemplo, en Guanajuato el Albergue ABBA (ubicado en Celaya) da asistencia de albergue a los migrantes, mientras que la organización Trigo y Miel de Guanajuato Capital entrega apoyos de cobijas y alimentos. De igual forma, no olvidemos que la época decembrina es un poderoso imán para los migrantes mexicanos que retornan a sus comunidades de origen para pasar las fiestas de fin de año junto a sus seres queridos. (De acuerdo con el programa federal “Héroes Paisanos”, se estima que durante el operativo invierno 2024 estarán llegando cerca de 1 millón de connacionales, quienes reactivarán poderosamente la economía al impulsar el consumo local.)
Ahora bien, no podemos dejar de lado el aspecto cultural que aportan los migrantes, sobre todo en esta época. Como lo he comentado en varias ocasiones, los migrantes llevan consigo los usos y costumbres con los que fueron criados en su tierra. Estas tradiciones cobran mayor vitalidad precisamente en fin de año por la nostalgia con la que los migrantes mexicanos viven su día a día en Los Ángeles, Chicago, Phoenix o en la ciudad en la que se encuentren ganándose la vida.
Sólo basta darse una vuelta a las coloridas posadas que organizan los líderes migrantes con sus respectivos clubes, en las que no pueden faltar las piñatas, las tostadas de tinga, el ponche, los aguinaldos y los villancicos que todos cantan con singular alegría como si estuvieran en Puebla, Chiapas o Guanajuato. Es su esencia con la que disfrutan estas fiestas de fin de año y que les cobra factura al no estar cerca de sus familias, a quienes dejaron para buscar mejores condiciones de vida.
Como podemos ver, las contradicciones en torno a la migración son muy marcadas en esta navidad. Mientras Sheinbaum y Trump apenas cruzaron saludos en su llamada telefónica para acordar medidas “cosméticas”, como las definieron los especialistas; y por su parte, el gobernador de Texas, Greg Abbott, alimenta el odio contra los indocumentados, fomentando su criminalización, lo que resultaa en la separación de familias, discriminación y perfilamientos raciales.
A pesar de este panorama que luce desolador para los migrantes, en la cena de navidad, estoy seguro, miles de ellos se reunirán donde quiera que se encuentren para cenar, brindar y rezar a Jesús por un mejor futuro, en el que, si así lo deciden los gobiernos de Estados Unidos y México, lograrán que la esperanza los acompañe en “Noche buena” y toda la vida. (Juan Hernández, El Sol de México, Análisis, p.12)
Desde finales de la Segunda Guerra Mundial, los elementos constitutivos de la vida personal y colectiva de los individuos han cambiado profundamente. Las nuevas exigencias sociales han impuesto a los gobiernos la necesidad de adoptar políticas y estrategias innovadoras.
Factores como el crecimiento demográfico, la migración, la aparición de nuevos conflictos y la preocupación por los problemas ecológicos, entre otros, han complicado aún más las decisiones gubernamentales, por lo que los gobiernos se han visto ante la necesidad de encontrar respuestas rápidas y eficaces para estos retos.
Es cierto que las políticas públicas y las reformas están influenciadas por las inclinaciones y preferencias políticas de los líderes en turno. Sin embargo, la evolución de las sociedades depende también de la forma en que los líderes guían a la población, plantean y ejecutan avances en consonancia con las características ideológicas de cada etapa histórica. Así, el liderazgo tiene un papel fundamental en el progreso, ya que debe saber interpretar las necesidades sociales y los desafíos de su tiempo, buscando siempre el beneficio colectivo.
En momentos de extrema movilidad y constante cambio, es fundamental reconocer que cada miembro de la sociedad actúa conforme a la etapa evolutiva en la que se encuentra, determinada por las circunstancias sociales, históricas y culturales del momento; éstas, a su vez, están condicionadas por los contextos políticos y económicos que imperan en cada sociedad.
Las leyes del Estado, en su función jurídica, marcan los límites y las libertades que los individuos poseen. Son estas normas las que regulan el alcance de los derechos humanos, la seguridad pública, la vivienda, la educación, la salud, el empleo y las garantías individuales y en materia electoral. Es importante destacar que, dentro de este marco legal, los ciudadanos deben tener la posibilidad de promover las reformas que consideren necesarias para asegurar el bienestar común. Los cambios no deben ser estáticos; deben adecuarse a las demandas de la sociedad para garantizar el progreso social.
La composición política de los países, incluido el quehacer de los tres Poderes, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, también se ha visto modificada por las transformaciones. El cambio de las instituciones políticas ha sido un proceso constante, que busca la integración de los nuevos actores sociales y políticos, adaptándose a las circunstancias del momento.
En resumen, la evolución de las sociedades no sólo depende de las transformaciones internas de cada nación, sino también de la capacidad de los líderes y de los marcos legales para adaptarse a las exigencias de un mundo en constante evolución. En este proceso, la firmeza y la visión de los gobernantes son esenciales para guiar a las sociedades hacia un futuro mejor, en el que se respeten los derechos humanos y se logren niveles óptimos de bienestar.
Por otra parte, están la creciente industrialización de los productos de consumo cotidiano y su masificación vía las tiendas de autoservicio, los efectos predecibles e impredecibles de la ecología y el cambio climático y el crecimiento incontrolable de la migración.
Los elementos anteriores hacen extremadamente difíciles los años que nos esperan, por las decisiones que deberá tomar el gobierno mexicano, que, al sortear los complejos problemas, podría esfumarse la transformación y la evolución del país.
El gobierno de Claudia Sheinbaum tiene que enfrentar con humanismo y firmeza el futuro que se nos presentará a partir del 20 de enero, día en que inicia la nueva administración de Donald Trump.
México se enfrentará a retos difíciles que requerirán fortaleza de carácter, soluciones inéditas y la unión de todos para salir adelante en un mundo cambiante que tiende a extremos. (Julio Faesler, Excélsior, Nacional, p.11)
Continuamos con nuestro resumen de este año que ya finaliza. No hay duda que fue excepcional por los acontecimientos internos, pero en otros países también hubo terremotos sociales y eso nos preocupará, al menos a algunos, este fin de año de 2024.
Elecciones en Estados Unidos.— No por haberlo escuchado en múltiples medios, por amplias discusiones con amigos, incluso con ciudadanos norteamericanos de todas las tendencias, el efecto del triunfo legal e inobjetable de Donald Trump deja de ser una bomba que nos ha impactado fuertemente. Y pensar en lo que nos espera el año siguiente. En primer lugar, estar o no de acuerdo como mexicanos sirve de muy poco. Hubo muchos latinos que votaron por él y hay sesudos comentarios ex post facto o a toro pasado de porqué sucedió lo que estamos viendo.
No hay duda que habrá efectos importantes para todo el planeta, pero en especial a varios países nos afectará directamente. México es uno de los principales.
Como dijo sabiamente don Porfirio Díaz “Tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”. No creo que exista un país más cercano (y más lejano) que el de nuestros vecinos. Las influencias culturales, los parientes que emigraron y viven allá, los indocumentados que buscan empleo y son maltratados, aunque contribuyen a la economía de ese país, sus remesas, el comercio, el turismo y un largo etcétera.
Pocos países experimentan esta convivencia, las grandes experiencias de una educación de excelencia, junto con el racismo y la ignorancia de muchos acerca de la cultura y bellezas de nuestro país. La inseguridad y la drogadicción creciente (también en nuestros jóvenes) y la proliferación de delincuentes en bandas exportadoras de veneno y de centros masivos de distribución en todo el país vecino, las armas y la corrupción a todos los niveles. Pero también los cientos de miles de retirados viviendo pacíficamente en nuestro país, los nómadas digitales que gozan las ciudades y muchas relaciones entre la gente. Es un mundo entrelazado e imposible de separar, pero está a punto de ser golpeado, lastimando a inocentes de ambos lados de la frontera. Un nuevo y difícil panorama.
Hay algunos que piensan que Trump ha hecho muchas promesas que afectan a México, pero, en realidad, no son viables. Yo no estoy de acuerdo. Aunque las acciones contra los migrantes, la deportación masiva y otras medidas se ven extremas, a juzgar por los recientes nombramientos de funcionarios que han salido y otras noticias, van a haber acciones muy duras y las consecuencias para México y su población van a ser dolorosas, aunque no (eso espero) catastróficas. Hay muchos intereses en ambos lados que aminoraran los golpes, pero va a doler. Estén muy atentos y prevengan a nivel personal y en sus empresas estos escenarios.
Guerras y otras crisis.— El mundo experimenta varios conflictos regionales, como los de Ucrania y el Oriente Medio. Creo que van a reducirse algunos, pero va a costar hacerlo, para los vencidos. Sin embargo, no deja de haber una posible chispa que provoque un incendio global. El precio del petróleo, un descalabro en la transportación comercial en diversos lugares, sequías e inundaciones son motivo de zozobra. Regímenes dictatoriales en Latinoamérica y en el mundo pueden causar graves perjuicios. El mundo se está dirigiendo a regímenes menos democráticos, incluso dictatoriales. La población está preocupada y busca quien le resuelva sus problemas y sale peor. Un fin de año muy especial. (Salo Grabinsky, Excélsior, Dinero, p. 16)
Cuando millones de indocumentados miran acercarse y crecer sin recato la sombra siniestra de la intolerancia y el odio en Estados Unidos, en el Día Internacional del Migrante los de origen mexicano recibieron desde Palacio Nacional el inapreciable obsequio de un bálsamo espiritual contra el dolor profundo del acoso, la expulsión y la separación de las familias si Donald Trump cumple su amenaza de “llevar a cabo la operación de deportación interna más grande en la historia estadounidense”.
Claudia Sheinbaum el jueves, antes de cederle el micrófono al director general del Infonavit, Octavio Romero, quien explicaría las bondades de la ley de ese instituto promovida por el Ejecutivo y aprobada sin demora en las Cámaras de Diputados y Senadores, prometió para después “una hermosísima sorpresa (para) todos nuestros hermanos, hermanas, paisanos, paisanas, mexicanos, mexicanas, que están del otro lado de la frontera. Les tenemos un regalo el día de hoy, un hermosísimo regalo, ya van a ver cuál es”.
Como tantos a otros en México y el extranjero, la curiosidad detuvo al cartujo frente a la pantalla no solo durante los cuarenta y cinco minutos de la minuciosa, clara y amena exposición del agrónomo Romero, reconocido por su impecable gestión en Pemex, la petrolera más endeudada del mundo, sino hasta el final de La mañanera del pueblo.
Luego se hizo un enlace desde el Paso, Texas, con el canciller Juan Ramón de la Fuente, encargado de fortalecer la red consular para proteger los derechos de nuestros paisanos en EU, donde desean quedarse.
La revelación no llegaba y los nervios iban en aumento. Pero justo entonces, sonriente, la mandataria develó el misterio: el regalo prometido era el “Himno Migrante” interpretado por el grupo Legado de Grandeza. En su última estrofa dice: “Y cambiamos de lugar no de bandera/ Verde, blanco y rojo lo llevo en mis venas/ Como un águila volamos sin fronteras/ Rompemos la malla que separa tierras/ Y nacimos con legado de grandeza”. Ni la “Canción mixteca” ni “México lindo y querido” calan tan hondo en el alma. Gracias, Presidenta. (José Luis Martínez S, Milenio, Al Frente, p.2)
¿Cuántos millones de mexicanos pueden ser recibidos de vuelta en este territorio? ¿Han imaginado ustedes lo que sería la expulsión masiva de nuestros compatriotas, así sea que en un primer momento no vayan a ser deportados todos los que se han afincado ilegalmente en la nación vecina sino bastantes menos, pero centenares de miles de todas maneras?
Por cierto, el gobierno de Barack Obama echó de Estados Unidos a cinco millones de indocumentados. La cifra, durante el mandato de Bill Clinton fue de diez millones. Trump, que no gobernó durante ocho años como esos dos antecesores suyos, expulsó a un millón y medio de personas.
¿El tema sería entonces la retórica antiinmigrante y nada más? ¿No hay un riesgo real de que ocurran deportaciones a gran escala? ¿La suprema promesa de campaña, junto con la implementación de tarifas a los principales socios comerciales de la primera potencia económica del globo, no pasará de haber sido eso, un mero recurso para conectarse con los votantes estadounidenses que se sienten invadidos por extraños indeseables (gente, encima, que se come a sus mascotas)?
No sabemos, en estos momentos, lo que va a ocurrir, pero justamente nos encontramos frente a un escenario de muy perturbadora incertidumbre, sobre todo aquí, en un país que tendría ya que estar tomando medidas puntuales para afrontar una auténtica emergencia nacional.
No es en lo absoluto motivo de orgullo, ni mucho menos de celebraciones, que millones y millones de ciudadanos de este país hayan tenido que emigrar a otras tierras para ganarse la vida, sobrellevando toda suerte de durezas y arriesgando inclusive sus vidas.
Que su patria no les pueda brindar bienestar ni un mínimo desahogo es más bien una afrentosa vergüenza para México y, en los hechos, un fracaso en toda la extensión de la palabra. Lo más curioso, más allá de que reaccionemos atizando el victimismo de siempre y recurriendo al consabido trámite de culpar a los de fuera de todos nuestros males, es que no sólo queremos que las cosas sigan igual sino que el histórico proyecto transformador, ahora mismo, es volver a las recetas –el estatismo, la inversión pública improductiva, las políticas clientelares y el corporativismo, entre otras cosas— que nos han cerrado la puerta en el camino hacia el desarrollo económico y la modernidad.
México está a punto de encontrarse en una angustiosa encrucijada en tanto que las famosas “remesas”, exaltadas por el régimen de la 4T como si fueran un logro propio, pueden sufrir un catastrófico menoscabo si cientos de miles de compatriotas vuelven al paraíso morenista de los bajos salarios, las extorsiones, la violencia, la inseguridad y la falta de oportunidades. Por algo se habían marchado, en un primer lugar, dejando aquí a los suyos y abandonando el entrañable terruño.
¿La última palabra la tendrá Trump? En efecto, así de inaudito como parezca. (Román Revueltas Retes, Milenio, Al Frente, p.3)
El año nos deja una estela de tensiones políticas y sociales que no podemos ignorar. Tuvimos un proceso electoral que lejos de ser un ejercicio pleno de democracia, se vio constantemente amenazado por la intromisión del Ejecutivo Federal desde las mañaneras, la presión ejercida sobre el INE y la asignación discrecional de recursos con fines electorales. Por supuesto también el descrédito de las decisiones de la Suprema Corte y de los organismos autónomos. Además, por colusión u omisión de los gobiernos creció el control del crimen organizado en amplios territorios del país generando tensiones sociales, extorsiones, pérdidas económicas y un gran dolor por los hijos e hijas asesinados o desaparecidos y las miles de familias desplazadas.
A lo largo del año se exhibió el enorme cinismo en el desvío de recursos, contratos otorgados sin licitación a empresas vinculadas a familiares de altos funcionarios y una opacidad en la asignación del dinero público que sugirió intereses políticos por encima del bien común. Cada nuevo escándalo, ya sea la adjudicación de obras a consorcios afines o la manipulación de padrones sociales con fines electorales, fue un recordatorio doloroso de que la transparencia y la responsabilidad en la gestión pública siguen siendo, para muchos, prescindibles.
Si a esta situación sumamos los trágicos eventos que evidenciaron omisiones imperdonables —como la respuesta insuficiente ante desastres naturales, la desatención a personas migrantes varadas en nuestras fronteras, el alarmante incremento en la violencia contra periodistas y activistas y la invisibilidad de las víctimas de las violencias— se concluye sin equivocación que el Gobierno Federal careció de sensibilidad mínima y de políticas integrales para enfrentar las crisis. La inacción, la negación o la respuesta tardía al dolor humano fueron constantes que marcaron el año.
Pese a la gravedad de todo lo anterior, lo que más recordaremos de este trágico 2024 es el uso que se le dio a las mayorías votantes. La sentencia del Tribunal Electoral de permitir que Morena y sus aliados se quedaran con el 74% de los asientos en la Cámara de Diputados (de forma ilegítima) habiendo ganado solo el 53% y el uso político de la justicia para obtener los dos votos faltantes en el Senado, tuvo como consecuencia cambios radicales en la Constitución y por consiguiente un cambio en el régimen político.
Específicamente la aprobación de la Reforma Judicial, que destruye las bases de autonomía del árbitro constitucional y la desaparición de siete de los órganos autónomos, son los cambios más profundos a la Carta Magna desde 1917, se modificaron los equilibrios constitucionales, se concentró el poder en un solo grupo, se terminó con un régimen donde el poder tenía contrapesos y podía ser controlado. Ahora la defensa contra la arbitrariedad del poder para los ciudadanos comunes es mínima o inexistente. En pocas palabras, es la fundación de una autocracia, donde el poder está concentrado en el Ejecutivo, solo disputado por las huestes más radicales de Morena. No obstante, en la práctica el expresidente dejó el poder compartido entre el Ejecutivo, los militares y el crimen organizado.
Sin embargo, a pesar del entorno tan adverso, da esperanza que la sociedad no estuvo de brazos caídos. Decenas de miles de personas salieron a las calles, defendiendo la democracia, exigiendo justicia, señalando la complicidad de los gobiernos ante la inseguridad y la corrupción. Esta efervescencia ciudadana demostró que, el vendaval puede sacudirnos, pero nunca someterá a quienes caminan juntos. La movilización y la colaboración son la vía para un mejor futuro. (María Elena Morera, El Universal, Opinión, A16)
Canto de posadas

(El Fisgón, La Jornada, Política, p. 4)