En la frontera sur del país se desarrolla un drama humano, pero también político. Ante el arribo de miles de centroamericanos que intentan ingresar al territorio nacional con el fin de llegar a Estados Unidos, las autoridades mexicanas se han visto desbordadas en diversos momentos, lo que ha dado paso a escenas de confrontación y violencia entre efectivos de la Guardia Nacional y migrantes.
Duelen las imágenes de personas que huyen de sus países de origen por hambre, por inseguridad o por ambas cosas, y acaban enfrentando en el nuestro gases lacrimógenos, golpes y, a la postre, repatriaciones. (Editorial, La Jornada, p. 2)
Las imágenes son cada vez más frecuentes y la escena se repite casi idéntica. Caravanas de migrantes centroamericanos tratando de cruzar la frontera sur para ingresar a México y llegar hasta Estados Unidos. La Guardia Nacional, originalmente concebida para combatir la delincuencia organizada, se ha visto obligada a la contención de las mareas migratorias procedentes de Honduras, El Salvador y Guatemala. Tiene toda la razón el gobierno, por fortuna no se ha producido un choque violento entre las caravanas y la Guardia Nacional que derive en tragedia. Por desgracia, nadie puede garantizar que así sea siempre.
Dentro de la amplísima coalición que integra el núcleo gobernante no hay consenso en torno a las políticas adecuadas para hacerle frente a la situación. La mayoría de los simpatizantes de la 4T guarda silencio sobre el tema. Algunos pocos han decidido pronunciarse. Es el caso del diputado Porfirio Muñoz Ledo, quien escribió en su cuenta de Twitter “Nuestro gobierno tiene la obligación de permitir el paso de los migrantes por el territorio nacional; así lo marca el Artículo 11 de la Constitución y el Acuerdo Migratorio de Marrakech del cual México fue activo promotor y que establece la migración “ordenada, segura y regular.” (Raudel Ávila, El Universal)
¡Cuál crisis migratoria ni qué ocho cuartos! Prácticamente respondieron el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, y la subsecretaria de la misma dependencia, perdón, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, al explicar la actuación de la Guardia Nacional para impedir que la caravana de migrantes centroamericanos se internaran en territorio nacional. México es uno de los países más generosos del mundo en esa materia, subrayaron y explicaron:
Antes de que la Guardia Nacional sometiera a los migrantes ofrecimos cuatro alternativas: Refugio, permiso temporal de trabajo, inclusión en algún programa de bienestar (como el de “Sembrando vida”, acota el columnista), o retorno asistido a su país, señaló Ebrard, quien en la explicación de las causas que originaron que dicha caravana se descolgara a la frontera mexicana se mordió la lengua y empezó a sangrar; “Les habían ofrecido toda clase de informaciones, por no decir falsa, afirmó. ¿Acaso no fueron los funcionarios mexicanos quienes alentaron a internarse en nuestro país para seguir su camino hacia EU? (Luis Soto, El Heraldo de México, País, p. 11)
Segundo tercio. Todo país tiene la obligación y el derecho de poner orden en sus fronteras. México no es la excepción y así lo ha demostrado, incluso frente a las provocaciones como las que se han registrado por parte de las caravanas migrantes que esta semana han intentado ingresar a territorio nacional. El Gobierno mexicano hace bien en aplicar la ley en esa región fronteriza, en donde, nadie estará en desacuerdo, priva la porosidad y por la que transitan, desde hace décadas, migración ilegal, armas y drogas. Tercer tercio. México no cierra las puertas a la migración proveniente del sur. Únicamente aplica la ley y ésta no pasa por caer en provocaciones. Existen opciones y éstas han sido dadas a conocer a quienes forman parte de las caravanas: refugio, permisos temporales de trabajo, regreso asistido a sus países de origen o incorporación al programa Sembrando Vida. (Eduardo del Río, 24 Horas, México, p. 6)
No es con toletazos y represión la forma de controlar a los miles de desplazados por la inseguridad y la falta de oportunidades, sino con el pleno respeto de los derechos humanos y con soluciones globales.
Las caravanas interminables de hondureños y otras nacionalidades de Centroamérica rumbo a Estados Unidos, no se van a detener con la fuerza ejercida por el gobierno mexicano ni con muros, ni el uso del Ejército. Se requiere una nueva narrativa que presente a la migración no como un problema, sino como un fenómeno, que hable de oportunidades y acuerdos migratorios derivados de una agenda de cooperación multilateral. (Alejo Sánchez Cano, El Financiero, Opinión, p. 29)
La facultad de absorción y de integración depende de la prospectiva local y municipal, de provincias y estados. En ese contexto, crece la preocupación por resolver un reto principal y urgente como es el de la solución a los pasos en ciudades transfronterizas y las gobernanzas regionales, como ocurre esta semana en la frontera entre México y Guatemala.
Las transformaciones migratorias y desplazamientos humanos crecientes implican cambios en las gobernanzas regionales y comunitarias. La armonización entre esas dimensiones implica tiempos y diálogo en procesos que toman tiempo y las fronteras, de ahí la importancia de la prospectiva ante la nueva realidad. (Guadalupe González, El Heraldo de Mexico, Orbe, p. 25)
La apuesta antimigrante del gobierno federal es una apuesta políticamente ganadora. No habría de extrañarnos, en estos tiempos, en casi todos los países, esa apuesta lo es.
En la última encuesta nacional sobre discriminación quedaba bastante claro: 53 por ciento decía que a los centroamericanos había que meterlos en un refugio hasta que pudieran regresar a su país, 12 por ciento decía que había que regresarlos inmediatamente y 1 por ciento decía que había, de plano, que sellar la frontera.
La nueva crisis migratoria y las decisiones del gobierno que detiene en ciudades de Chiapas a los migrantes que logra “contener” —permítanme la palabra— hace que esa predisposición se vuelva discriminación abierta. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)
QUE salvo Porfirio Muñoz Ledo, mucho se esmeró el gobierno para defender la actuación de la Guardia Nacional y Migración en la frontera sur, donde se repelió a golpes y con gas lacrimógeno la caravana hondureña, todo para que anoche una autoridad migratoria gringa complicara la trama felicitando a la 4T por “hacer más que el año pasado” en eso de frenar a migrantes. Vaya timing. Por cierto, la presidenta de la CNDH, Rosario Piedra, hará hoy su debut ante la Comisión Permanente y deberá enfrentar los cuestionamientos de PAN y PRD respecto a su silencio sobre el uso de la Guardia para contener la caravana y las quejas contra el Insabi. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)
No fueron los priistas. Ni siquiera los panistas. Los que ayer alzaron la voz de protesta por el uso de la Guardia para frenar a migrantes centroamericanos en la frontera sur fueron legisladores del partido en el poder, Morena. Desde el diputado Porfirio Muñoz Ledo, que cuestionó “la salvaje agresión cometida por la Guardia Nacional contra refugiados hondureños”, hasta su compañera de bancada Gabriela Cuevas, quien advirtió que “no podemos convertirnos en el muro o en la policía migratoria de Trump”, y señaló que es “una vergüenza”. Incluso el líder de los senadores morenistas, Ricardo Monreal, apuntó que “no podemos aceptar que se violente y se viole el tránsito de personas”. Si alguien ve a los de partidos de oposición, avísenles que los están rebasando por la izquierda. (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 33)
La caravana que está intentando pasar por la frontera sur muestra claramente que las personas migran por necesidad, ya sea violencia, inseguridad, pobreza, etcétera, y que en su desesperación están dispuestas a lo que sea. Reforzar la frontera para intentar bloquear la entrada de estas personas ha generado muy lamentables enfrentamientos que no dejan para nada bien parado al gobierno, y lo peor: no resuelve en absoluto el problema, todo lo contrario. Si bien podría pensarse que es una forma de desincentivar posibles flujos, la realidad es que las causas del fenómeno migratorio ahí están y en la medida en que no haya ni visos de cambio, y los países origen no se planteen la necesidad de cambiar sus políticas y las flagrantes desigualdades en la población, los éxodos seguirán. (Ana María Aragonés, La Jornada, Opinión, p.16)
La violencia, la migración, la inseguridad y todas las ramificaciones del negocio de las organizaciones delictivas no cede y no hay éxito en la política de disuasión del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. La realidad se impone y no hay manera de ocultarla. Y esto acrecienta la impotencia y frustración del gobierno del presidente Donald Trump, sumido en un proceso de juicio político y reloj electoral, en la agenda bilateral en materia de seguridad, migración y narcotráfico.
Derivado de esto, y aprovechando el desorden institucional que aún priva en la cuarta transformación, Estados Unidos presiona al gobierno desde dos frentes, el amago de aranceles si no se cumple la tarea de detener el flujo migratorio —que para eso está la Guardia Nacional, faltaba más— y la periódica visita del fiscal William Barr para dar seguimiento a los acuerdos sostenidos a puerta cerrada entre los que resalta la cooperación de México para ir extraditando criminales que forman parte de una gran lista elaborada por autoridades estadunidenses. (Marcela Gómez Zalce, Milenio, Al Frente, p.2)
A pesar de que fue una bandera en sus tres campañas, los derechos humanos no parecen ser algo que esté en top cinco de los temas de interés de este Gobierno. No solo por lo ocurrido antier en el Suchiate, en donde el fallido operativo de contención de la caravana de hondureños que quisieron ingresar a territorio nacional nos regaló escenas y fotografías de escándalo, sino por la forma en la que el tema ha sido tratado. Al presidente López Obrador no le importó pagar el costo político de imponer a una favorita, María del Rosario Piedra Ibarra, al grado de provocar una crisis en el Senado por el método empleado para hacerla ganar la presidencia de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). (Adrián Trejo, 24 Horas, México, p. 5)
El desempeño de la Guardia Nacional en los trabajos de contención de los migrantes en la rivera del Suchiate generó reacciones encontradas al interior del grupo en el poder.
El diputado Porfirio Muñoz Ledo la calificó de “salvaje agresión”. El canciller Marcelo Ebrard vio otra cosa. Dijo que no sólo no hubo agresión sino que la GN evitó una tragedia.
Más allá de los calificativos, Muñoz Ledo sostuvo que se violó el artículo 11 de la Constitución que garantiza el libre tránsito por el territorio nacional. Otro diputado de Morena, Benito Medina, dice que los efectivos de la Guardia “rescataron” a los migrantes.
Por cierto, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, de la señora Piedra Ibarra, ante el desconcierto imperante prefirió hacer mutis. (Pepe Grillo, La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)
Me da pena decirlo, pero veo que el presidente de México está convertido en gendarme de Trump. No se equivocó el magnate yanqui: anunció que nosotros pagaríamos su muro, y así está sucediendo. La Guardia Nacional de AMLO ha servido sólo para frenar a los migrantes que llegan a la frontera sur e impedir que se acerquen siquiera a Estados Unidos. López Obrador le hace el trabajo a Trump. A los narcotraficantes y asesinos se limita a decirles “fuchi” y “guácala”, y los remite para su castigo a sus mamacitas. En cambio a los migrantes sus policías les lanzan gases lacrimógenos y les dan de garrotazos. ¿Derechos humanos? Borrado está el concepto. Cuando alguien le quiere tratar ese tema López Obrador cierra su puerta porque -dice- no le gusta el show, siendo que cada mañana presenta uno. Dos cosas debe ejercer un buen gobierno: política y administración. Ni una cosa ni la otra se miran en este régimen de presidencialismo absolutista que cada día muestra menos rumbo y más falta de eficiencia… (Catón, Reforma, Opinión, 9)
Una vez más, una caravana de migrantes provenientes de Centroamérica coloca al gobierno de México ante una irresoluble disyuntiva: impedir su paso hacia la frontera con los Estados Unidos de América o pagar el doble costo de, por un lado la amenaza siempre latente de imponer aranceles de Donald Trump, y de la muy vocal y notoria reacción de muchos mexicanos que no ven con buenos ojos la entrada, tránsito o permanencia de los centroamericanos. (Gabriel Guerra, El Universal, Opinión, p. A13)
La segunda tragedia tiene dos caras. Una, la de miles de migrantes centroamericanos que se topan con el muro mexicano, ordenado por Donald Trump y ejecutado sin chistar por AMLO. El muro recibe el nombre eufemístico de “migración ordenada”, que en la realidad significa detención en condiciones infrahumanas y deportación segura, sin siquiera atender las justas demandas de asilo. La “narrativa” que quiere imponer el gobierno es insultante: que se les deporta para evitarles un mal mayor en la frontera norte. La otra cara es la crisis humanitaria de los miles de migrantes devueltos por Estados Unidos y que viven en condiciones infrahumanas en las ciudades fronterizas, debido a la ausencia casi total de apoyos gubernamentales. Como no ha vendido el avión, pues no hay recursos. ¿Y los derechos humanos? La subsecretaría de Alejandro Encinas debiera incluirlos en lista de desaparecidos, mientras Rosario Piedra, la titular de la CNDH, está preocupadísima, pero… por la guerra sucia de los años 70. (Guillermo Valdés Castellanos, Milenio, Política, p. 12)
La segunda visita del fiscal general estadounidense fue el pasado jueves 16 de enero. Esta vez no se reunió como AMLO, pero sí con su gabinete de seguridad. Cuatro días después, el pasado lunes 20 de enero, atestiguamos lo hasta hace algunos meses parecía impensable: la Guardia Nacional conteniendo con gases lacrimógenos en la frontera sur a la nueva avalancha de migrantes centroamericanos. ¿Fue a pedido de Washington? (Raúl Rodríguez Cortés, El Universal, Nación, p. A6)
Intereses externos, sobre todo de EU, la falta de pericia de funcionarios de la 4T y hasta la presencia de fuego amigo son factores que han agudizado la crisis de indocumentados centroamericanos en la frontera sur de nuestro país.
De este lado también hacemos nuestra parte. La crisis se agudizó desde 2019 con la implementación de una política fallida a cargo del entonces comisionado Nacional de Migración, Tonatiuh Guillén. (Alfredo González, El Heraldo de México, País, p. 6)
En verdad el diagnóstico sobre los orígenes de la migración, controlada o descontrolada, es desde el punto de vista mexicano o al menos del gobierno de México, impecable. Exacto y preciso.
Sí, es verdad, Las causas de la migración, del desarraigo, de la búsqueda territorial de la felicidad, son de carácter económico. La pobreza, la miseria como generadora de violencia, la falta de oportunidad, el mundo sin horizonte, la grisura de una vida sin posibilidades más allá de la mínima supervivencia.
Es cierto. Tanto como la nube de gases la frontera del sur para evitar el paso de los desesperados por instrucciones, exigencia, condición o chantaje de la potencia imperial ante cuyos designios los mexicanos actuamos obsecuentes. (Rafael Cardona, La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)
La contención de la caravana de migrantes de Centroamérica desató contradicciones entre funcionarios de las Secretarías de Gobernación y Relaciones Exteriores, que justifican el operativo de la Guardia Nacional, con la reacción de integrantes de la bancada de Morena, como Porfirio Muñoz Ledo, quien arremetió contra esa institución militar por “la salvaje agresión” y aprehensión de más de 400 de aquellos. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 7)
El presidente López Obrador enterró sus convicciones sobre los migrantes y se convirtió en el jefe de la policía antimigrante del mandatario estadounidense. Durante décadas, AMLO defendió la migración, exigió no reprimir ni frenar a los migrantes, demandó ser comprensivos con las realidades de pobreza y violencia que los obligan a huir. El 15 de abril de 2015, ese vibrante líder opositor tuiteó: “Salió el viacrucis migrante encabezado por el padre Solalinde. EPN (Peña Nieto) en vez de hostigarlos debe garantizarles la libertad de tránsito”.
Consistente con este discurso, al llegar a la Presidencia anunció que México abría sus fronteras a los migrantes. Empezaron a llegar ciudadanos de todo el mundo, con ganas de caminar hasta Estados Unidos, y Trump puso el grito en el cielo. Le mandó varios mensajes en privado y en público para que se echara para atrás. López Obrador aguantó dos meses la presión. Hasta que Trump amagó con aranceles a México. Entonces AMLO reculó y giró 180 grados su política migratoria: mandó más de 25 mil elementos de la Guardia Nacional a que se convirtieran, de hecho, en el Muro de Trump: sólo en 2019, el gobierno de México detuvo y deportó a casi 180 mil migrantes. (Carlos Loret de Mola, El Universal, p.2)
El ruido y la grilla dentro del gabinete presidencial no paran, y las patadas bajo el mantel llegan a Bucareli. ¿Qué está haciendo la ministra en retiro respecto a la nueva caravana de migrantes?, preguntan algunos de sus detractores. Nos comentan en el equipo de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, que ella alertó desde hace algunos días de la posibilidad de una nueva oleada de migrantes centroamericanos, y que ante este escenario ella mantiene coordinación con la Cancillería y la Guardia Nacional para atender el tema de la caravana hondureña. Paralelamente, en una semana tuvo una agenda apretada: recibió a gobernadores de la Conago; participó en la sesión de trabajo con el fiscal de EU, William Barr, y estableció un diálogo con Javier Sicilia, quien está semana comienza una caravana por la seguridad. Doña Olga, dicen sus colaboradores, sigue su agenda y no se sale del guion, de las tareas asignadas por el presidente Andrés Manuel López Obrador. Así que aseguran que en estos días doña Olga, además de atender su trabajo, también ha tenido que cuidar su espinilla. (Bajo Reserva, El Universal, p. 2)
La cosa está del nabo. Si dejas pasar a los migrantes el Big Brother Trump suelta los misiles; si les impides el paso como hasta ahora ha ocurrido, los otrora xenófobos recalcitrantes blanquiazulinos se transforman en defensores de los derechos humanos. O sea que la posibilidad de que la cuarta transformeichon quede como el cuetero es muy probable, y con regaño de Porfirio Muñoz Ledo incluido.
Así, quizá la única manera de resolver el asunto de manera medianamente elegante sin caer en provocaciones ni exabruptos (se ve mal, neta, que la Guardia Nacional ande barriéndose con los tacos por delante) es mostrarles a los migrantes que cruzar por México no es tan buena idea y lo mejor sea ir a sus naciones a exigirles a sus gobernantes que no se hagan pendejos. (Jairo Calixto Albarrán, Milenio, Al Cierre, p. 47)
En esa lista hay que apuntar el terrorífico borrador de una esperpéntica contrarreforma judicial, la caída en el sistema para emitir la CURP, el desastre en la gestión de la crisis de las nuevas caravanas migrantes que pretenden cruzar el territorio nacional hacia el norte, los niveles de violencia más elevados desde que se tiene medición, y el nuevo intento de golpe a la autonomía del INE (la investigación “de oficio” anunciada por el contralor interno contra la “alta burocracia”, por presunta “afectación patrimonial”, al haber acudido al juicio de amparo para no tener que ajustar sus sueldos por debajo de lo que gana el Presidente, sin reparar en el “pequeño detalle” de que el sueldo de los consejeros electorales no lo fijan ellos, sino la misma Constitución). Pero de todos los despropósitos del año dos de la “era AMLO”, sin duda destaca el caótico inicio de vigencia del Insabi. (Horacio Vives Segi, La Razón, México, p. 10)
Para ella, nuestro país debe ser un día de campo en el ejercicio de los derechos humanos. Probablemente piense que la Comisión nada debe decir sobre la contrarreforma al sistema de justicia que se cocina, donde abusos y arbitrariedades podría ser legalizadas; quizá no le preocupe demasiado lo que sucede justo ahora en la frontera sur entre México y Guatemala, donde miles de migrantes, niñas y niños incluidos, permanecen estacionados entre un ambiente tenso. (Manuel López San Martín, El Heraldo de México, País, p. 10)
Sería interesante saber cuánto le cuesta a México dedicar a la Guardia Nacional, al INM y a la Cancillería corretear, detener y devolver hasta en avión a su país a miles de migrantes, que por lo que se ve, no tienen la menor intención de ingresar por la vía legal a nuestro territorio ni quedarse a trabajar aquí como se les han ofrecido. Ellos han sido claros en su intención de llegar a EU, y por lo pronto el gasto físico y económico corre a cuenta de los mexicanos. Al fin que aquí lo que sobra es dinero para servir a los deseos del presidente… ¡Trump! (Enrique Muñoz, El Heraldo de México, País, p. 11)
Dostoyevski
Los Apuntes o las Memorias del subsuelo, según la traducción de esta obra de Dostoyevski, quizás registrarían hoy las caravanas de migrantes enfrentadas en nuestra frontera sur con la Guardia Nacional. Y difícilmente habría otra rifa capaz de silenciarlas, junto a los clamores de los albergues en nuestra frontera norte, repletos de refugiados retenidos en nuestro territorio, al borde de la crisis humanitaria, por el servicial gobierno mexicano. Y habrá que ver si hay algo más que rifar —acaso la silla legendaria— para desviar la atención de las previsibles indiscreciones de Trump sobre las nuevas concesiones obtenidas por su procurador en sus visitas a México, ocultas hasta hoy en la evasión del gracejo mañanero y bajo el supuesto presidencial de que lo no anunciado en la mañanera, no existe. (José Carreño Carlón, El Universal, Opinión, p.A12)
Sí, México se convirtió en el muro de Trump y, sí, México lo está pagando. Qué vergüenza. Le estamos haciendo el trabajo sucio a Estados Unidos. Se salió con la suya el Presidente de ese país.
Trump nos amenazó con ponernos un arancel a nuestras exportaciones y Marcelo Ebrard salió corriendo a Washington a prometer que nuestra Guardia Nacional detendría a los migrantes centroamericanos que cruzan por México para tratar de llegar a Estados Unidos.
Con criterios meramente economicistas, se comportan los tecnócratas neoliberales que tanto odia López Obrador. No es propio de los santones moralistas de la Cuarta Transformación. Para ellos, incluidos el Presidente, es muy importante la moral en la actuación pública. Pregunto, entonces, ¿el trato de no aranceles a cambio de detener a los migrantes centroamericanos es moral o inmoral? (Leo Zuckermann, Excélsior, Nacional, p. 9)
Nadie debe haber estado tan feliz con las imágenes de la Guardia Nacional persiguiendo y derribando migrantes, agarrándose a pedradas y lanzando gas lacrimógeno, como el presidente Donald Trump. Eso era lo que necesitaba para su campaña, para convencer a los estadunidenses de que el muro no solo lo había pagado México, sino que el muro es México. Lo peor es que el presidente López Obrador está orgulloso de la actuación del gobierno, dice que se logró detener la caravana sin violar sus derechos humanos. Quién sabe a estas alturas del partido qué entiende él por derechos humanos, esos que dice que los funcionarios ya no violan porque lo tienen prohibido.
En menos de un año el presidente pasó de un discurso de bienvenidos todos y habrá visas de trabajo para el que quiera, a convertir a México en el perro guardián de la frontera estadunidense. Ese fue el acuerdo del canciller Marcelo Ebrard con el presidente Trump para evitar los aranceles y estas son las consecuencias. (Diego Peterson Farah, El Financiero, El Informador, p. 31)
Porfirio Muñoz Ledo lo volvió a hacer.
El veterano político, diputado de Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y amigo de Andrés Manuel López Obrador, reiteró ayer que a los migrantes que llegan a México por la frontera sur debe dárseles libre paso en su ruta hacia Estados Unidos.
-Es una salvaje agresión cometida por la Guardia Nacional contra refugiados hondureños y la aprehensión de más de 400 es una violación al artículo 11 de la Constitución y los acuerdos internacionales. Ese vandalismo configura varios delitos que deben ser perseguidos, escribió en twitter. (Alberto Montoya, Ovaciones, Política, p. 2)
A Donald Trump se le lleva a juicio político por presionar a Ucrania en beneficio propio, pero no se le acusa del chantaje que le hizo a México en beneficio personal. Trump le prometió al presidente Volodímir Zelenski la llave del Despacho Oval a cambio de llevar a la opinión pública las huellas de Joe Biden en escenarios de corrupción o de conflicto de interés.
El presidente de Estados Unidos prometió al presidente López Obrador no imponer aranceles a los productos mexicanos, a cambio de que le ayudara a desplazar la frontera estadounidense (en materia de seguridad) hasta el inicio de Guatemala. (Fausto Pretelin Muñoz de Cote, GeoPolítica, p. 39)
1.- Varias veces hemos destacado aquí la lucidez política de Porfirio Muñoz Ledo. Su libertad le permite calificar de “salvaje” la agresión cometida por la Guardia Nacional (GN) contra migrantes hondureños y salvadoreños en el sur del país. Él les llama refugiados. Tras esa expresión crítica abrió la posibilidad de un juicio internacional al Gobierno mexicano por violación de los derechos humanos de acuerdo al artículo 11 de la Constitución y del Acuerdo Migratorio de Marrakech firmado por México. Juicio terrible de consecuencias internacionales. (José Ureña, 24 Horas, México, p. 3)
Para bien o para mal, las tensiones raciales son parte pero también añaden a los problemas de polarización que ya ocurren en el país.
De hecho, el gobierno Trump alberga a grupos o activistas que tienen motivaciones raciales. Stephen Miller, asesor de la Casa Blanca para temas migratorios, considera que la llegada de inmigrantes permitirá un proceso de “sustitución” de la población blanca por los nuevos llegados. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 23)
Las acciones emprendidas por la Guardia Nacional en la frontera sur levantaron indignación en la opinión pública, y por supuesto también entre la clase política, incluidos los integrantes del partido en el poder. El ejemplo más claro fue el de Porfirio Muñoz Ledo, quien condenó la ‘salvaje’ agresión contra los migrantes y señaló posibles violaciones constitucionales y a tratados internacionales. Sin embargo, nos comentan que el expresidente de la Mesa Directiva no es el único que reprueba estas acciones respaldadas por la Segob y la Cancillería, sino que hay un importante número de legisladores de Morena y sus aliados que están inconformes con esta política, pero que no quieren alzar la voz para no salirse de la línea. (Redes de Poder, Reporte Índigo, Reporte, p. 3)

(Magú, La Jornada, Política, p.3 )

(Hernández, La Jornada, Política, p.7)

(Osvaldo, El Sol de México, Análisis, p. 17)

(Kemches, El Universal, Opinión, p. A12)

(Helio Flores, El Universal, Opinión, p. A13)

(Rictus, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 36)

(Perujo, El Economista, El foro, p. 47)

(Redacción, Reforma, Opinión, p. 8)