Opinión Migración 220324

¿Será?

Subsidio a Venezuela

Por cierto, a pesar de que en territorio nacional se ha perseguido a migrantes, y de que sigue libre y en su cargo Francisco Garduño, quien era la cabeza del Instituto Nacional de Migración cuando murieron a causa de un incendio en una estación de Ciudad Juárez 40 migrantes, al Gobierno mexicano le salió lo solidario con los migrantes venezolanos y les otorgará 110 dólares al mes, durante medio año… ¿Remordimiento de conciencia?¿Será?  (¿Será?, 24 Horas, PAG 2. P.2)

Hiel y Miel  /  Discriminación

La ACNUR (Agencia de la ONU para los refugiados) ha denunciado desde el gobierno de Trump hasta nuestros días, la “presión sin precedente” a la que se enfrentan los migrantes, desplazados y refugiados de Centroamérica, el Caribe, (especialmente de Haití y Cuba), de Venezuela e incluso de países de otros continentes que se establecen en nuestras fronteras.

Se ha enfatizado la necesidad de un reparto de responsabilidades regionales y mundiales para intentar regular este problema. El llamado no ha sido respondido por ningún país. En Estados Unidos ni Biden ni Trump han cambiado sustancialmente su política de expulsión sistemática de migrantes.

Al revés, a la luz de las elecciones presidenciales en México y Estados Unidos, la situación se ha tornado cada vez más difícil. Sabemos bien que México se ha convertido en el muro soñado por Trump y se ha consolidado como tal por las decisiones del actual presidente de EUA. Nuestro país se ha ido convirtiendo en un colaboracionista de esta infamia.

Republicanos o demócratas, populistas o no, en Estados Unidos quieren que nuestro país retenga a los miles y miles de seres humanos que con arrojo y jugándose la vida se ven obligados a escapar de situaciones de violencia o pobreza insoportables.

Peor, en muchas ocasiones nuestra nación ha sido cómplice silenciosa de estas brutalidades, como en la lamentable tragedia de Ciudad Juárez donde murieron 40 personas quemadas por la irresponsabilidad e indolencia de las autoridades federales. Recordemos que Francisco Garduño continúa siendo, a pesar de tal crimen, el director del INM.

Hasta hace unos días, la respuesta oficial a lo ordenado por nuestro vecino del norte (que nos ha designado como tercer país de llegada) ha sido de una obediencia total injustificable.

Además de los golpes, violaciones, vejaciones y torturas que padecen cotidianamente los desplazados, existe una situación de insalubridad, carencia de servicios, hacinamiento y falta de atención médica que sufren las personas que cada día en mayor cantidad llegan a nuestras fronteras.

¿Podemos, entonces, exigir a EUA que se trate como seres humanos (y no como animales, como dice TRUMP) a los migrantes mexicanos y del mundo?

La SB4 (ley por momentos aprobada y en otros pospuesta) en Texas propone que cualquier persona “sospechosa “de ser indocumentada puede ser detenida y/o deportada sin mayor trámite. Los morenos o negros, los no caucásicos para decirlo claro, podrán ser víctimas de tales conductas racistas a manos de la policía texana.

La política migratoria es federal en EUA, pero con el recurso del gobernador texano Abbot de mantener el “orden” en su estado tal despropósito se ha ido validando unas veces por algunos jueces y siendo negada por otros.

Lo cierto es que la brutalidad militar, la indiferencia gubernamental, las ambiciones políticas en ambas naciones (con importantes procesos electorales este año) y la falta de respeto a los derechos humanos son temas que deberían conmovernos a todos, pero ni aquí ni allá este problema parece importar un comino. Veremos si como declaran actúan. Muchas vidas humanas están en juego. (Tere Vale, El Heraldo de México, País, p. 09)

Alto mando

DE IMAGINARIA

En medios de EU surgieron nuevas imágenes y audios de lo que pasó la noche del 27 de marzo de 2023, en la Estación Migratoria de Ciudad Juárez, donde murieron 40 migrantes. A un año de la tragedia, Francisco Garduño Yáñez continúa impunemente en el cargo de comisionado del INM(Miguel Ángel Godínez García, Excélsior, Nacional, p. 13)

Definiciones  /  Drama migrante

La crisis está fuera de control y alcanza dimensiones dramáticas. Los gobiernos lucen rebasados por la realidad que se impone a leyes y discursos. Y en medio, el manoseo y uso político; el lucro. Los migrantes como “botín político” y “carne de cañón” electoral. Acá, palabras y declaraciones que no son nuevas. Allá, al norte del río Bravo, violencia verbal y amagos racistas. El más reciente y escandaloso, la detenida Ley SB4, impulsada por el gobernador de Texas, Greg Abbott.

La legislación, que está en un limbo legal del que podría salir en cualquier momento, permite la detención de personas solo por su aspecto. Quien “parezca” migrante puede ser detenido, echado de EU y aventado en México, sea o no mexicano. Nuestro país ya ha dicho que rechaza semejante salvajada. También la administración Biden se opone. Pero el riesgo permanece.

En ese marco, el martes por la noche, en la fronteriza Ciudad Juárez, vimos una estampa de lo que podría suceder ante la desbordada efervescencia. Un escenario perdedor para todos: decenas de migrantes llegaron a la puerta 36 y no los dejaron pasar. Prendieron fogatas para mitigar el frío, y luego, con la luz del día —el miércoles— juntaron cobijas y empezaron a subir a los alambres de púas. Otros aprovecharon para entrar bajo el alambre y correr hacia el muro donde está la patrulla fronteriza. Fueron interceptados por la Guardia Nacional texana y los regresaron. Cuando por fin derribaron la malla, los agentes se pusieron en barricada; subieron sus armas largas y los migrantes no pudieron entrar. Así terminó el intento de entrada en la frontera de Juárez a El Paso.

Quienes migran lo hacen desesperados. Nadie abandona su familia, orígenes, tradiciones e historias, solo porque sí.

Así como Abbott ha buscado “golpear” por todos lados a los migrantes, México necesita una defensa férrea, inteligente y estratégica. No sólo en el terreno federal, sino en lo estatal y, sobre todo, en ciudades fronterizas. Hay, en ese sentido, ciudades sin ley, como Tijuana, que ha vuelto a convertirse en el municipio con más homicidios del país, y ciudades donde las cosas se han hecho mejor y vale la pena observar para replicar. Ciudad Juárez es ejemplo de ello. No es casualidad que el actual alcalde, Cruz Pérez Cuellar, sea dentro de Morena, el tercer presidente municipal con mayor aprobación: 56.2%, según la última medición de Mitofsky, de febrero pasado (0.3% más que la medición previa, de diciembre 2023). Tampoco que encabece con amplitud las preferencias para reelegirse: 63.3% contra 16.7% del candidato del PAN-PRI, según la más reciente encuesta de Massive Caller.

Es un hecho que la ola de centroamericanos, haitianos y venezolanos que huye orillados por la violencia, pobreza y marginación, no se detendrá, por eso se necesitan autoridades que dimensionen la problemática con sus múltiples rostros, que tengan legitimidad para tomar decisiones y capacidad para articular ante un drama que supera lo nacional y se enquista cada vez más en dinámicas locales.

No hacerlo sería gravísimo. El costo de la improvisación para ciudades fronterizas y para todo el país sería demoledor. (Manuel López San Martín, El Heraldo de México, País, p. 11)

Migración politizada

La guerra del gobernador texano, Greg Abbott, contra el gobierno federal del presidente Joe Biden se ha extendido al tribunal más alto de Estados Unidos. Abbott ha hecho de su última gestión un abanderamiento de las causas republicanas más cercanas al trumpismo, como es la migración.

Lic. en Estudios Internacionales por la Universidad de Monterrey. Maestría en Estudios Diplomáticos por el Instituto Matías Romero de Estudios Diplomáticos. Doctorado en Conflicto Político y Procesos de Pacificación por la Universidad Complutense de Madrid. Profesora del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Escuela de Ciencias Sociales del Tec de Monterrey, Campus Monterrey. Es editorialista del Grupo REFORMA. LEE SU

Abbott ha tenido como estrategia causar incidentes que terminen en Cortes federales o hasta en la misma Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos (SCOTUS, por sus siglas en inglés), para obligar a actuar al gobierno federal y para suplir los huecos que deja la ausencia de leyes promulgadas por el Congreso federal, debido más a la necesidad de provocar una crisis que impacte negativamente en la gestión de Biden de cara a las elecciones de noviembre que a la verdadera necesidad de que el Legislativo cumpla su deber de pasar leyes que atiendan los problemas actuales en su frontera sur.

La SCOTUS ha dado una victoria temporal a Abbott, permitiéndole que entre en vigor la Ley SB4, que establece castigos más duros, de hasta 20 años de prisión, para quienes ingresen a Texas de forma irregular. Permite que sus agentes pidan documentos a quienes consideren sospechosos de ser indocumentados y que Texas pueda deportar personas, lo que hasta ahora había sido una facultad exclusiva del gobierno federal.

La Constitución estadounidense es muy clara al establecer que el Congreso tiene la única voz en materia migratoria. Ésta es una facultad que aparece en el Artículo 1, de las atribuciones del Congreso, el poder que representa la voluntad popular. La Sección 8 le otorga “todos los poderes para establecer una regla uniforme sobre naturalización”.

La inmigración se considera dentro de los asuntos pertinentes a la naturalización, que es el proceso por el cual un ciudadano de un país extranjero adquiere la nacionalidad de otro, por lo que se infiere que es un inmigrante, y por ello la inmigración cae dentro de los asuntos del Congreso, no del Poder Ejecutivo.

El Artículo 2, sobre las funciones del Presidente de EU, a quien dota de un poder ejecutivo, en la Sección 3 indica que éste “debe cuidar que las leyes sean fielmente ejecutadas” y lo hace mediante las oficinas que dependen del Departamento de Seguridad Nacional, que se encarga de vigilar las fronteras y las aduanas, para el caso que nos compete.

En cuanto al papel de los estados en la inmigración, éstos no pueden promulgar leyes al respecto. California lo intentó en 1994 con la Propuesta 187 y Arizona en 2010 con la SB1070. Las dos fueron derogadas por jueces federales.

Por otro lado, los estados comparten el poder de hacer leyes migratorias a través de sus senadores en el Congreso federal, pero no pueden promulgar su propia legislación estatal, ni pueden contravenir las leyes migratorias vigentes.

Los estados, sus gobernadores, pueden participar del debate migratorio al exigir mayor presupuesto de la Federación para sufragar los gastos en los que incurren cuando apoyan al gobierno federal (previos acuerdos) en cuestiones migratorias, que suelen ser situaciones de emergencia. Pueden, a través de los senadores, poner temas a discusión en el Senado.

El gobernador Abbott sabe que su partido bloqueó la última iniciativa en el Senado que podría poner orden a la situación actual en la frontera (no es el único con problemas, pero sí el más combativo), pero su labor es hacer que la crisis reviente para que Trump diga que Biden es incapaz de controlar la frontera y que él lo hará mejor.

Biden está tratando de poner mano dura, pero las soluciones no están nada más ahí, sino en abatir las mafias que trafican con gente de todo el mundo. Y para ello requiere la cooperación de gobiernos como el mexicano.

Podría ser que la Corte de Apelaciones y la SCOTUS reiteren la labor del Congreso para temas migratorios en futuros fallos, lo que garantiza la politización y el caos hasta el año próximo que entre el Congreso electo en noviembre y a ver si entonces hay una mayoría que tenga la voluntad de poner orden.  (Gabriela De la Paz, Reforma, Opinión, p. 9)

La participación ciudadana más allá de las fronteras

La ciudadanía suele estar alejada de la política, aunque ésta representa, en muchos sentidos, la mejor vía para tomar decisiones colectivas sobre lo que nos importa a todas y todos: el espacio público. Mejorar la seguridad, el acceso a la salud, la educación y hasta la calidad del agua que bebemos pasa por la participación política de la ciudadanía, y el voto es la ruta más directa. Por décadas en México la participación en las elecciones estaba restringida a quienes residían permanentemente en México. Hace casi dos décadas, en respuesta a la exigencia de múltiples organizaciones de la sociedad civil, el sufragio de los connacionales en el exterior se hizo posible por primera vez en la historia de nuestro país, lo que representó un avance para el fortalecimiento y consolidación de nuestra democracia.

Para hacer del voto de los mexicanos residentes en el extranjero un ejercicio de participación relativamente sencillo se han tenido que realizar ajustes tanto a leyes como a los procedimientos a través de los cuales, los votos recorren el mundo y llegan al INE. Para el proceso electoral de 2006 se incorporó al entonces Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE) la regulación del voto de los mexicanos en el exterior. Desafortunadamente la participación fue limitada. Se recibieron poco más de 32 mil votos desde 71 países alrededor del mundo. A partir de estos resultados, la meta institucional fue incrementar la participación, objetivo que se cumplió en 2012 cuando se emitieron un total de 40 mil 737 votos provenientes de 91 países.

En 2014 con la gran reforma al marco jurídico en materia electoral, se modificó de manera importante la modalidad del voto de los mexicanos residentes en el exterior con el proceso de credencialización en las representaciones de México en el mundo. La credencialización permitió ampliar las garantías a cientos de ciudadanos mexicanos fortaleciendo a su vez la confianza en las instituciones.

En la agenda pública, la participación ciudadana en el exterior pasó a ocupar un lugar central. Para las elecciones más grandes de la historia -hasta ese momento- en 2018, era importante hacer uso de las herramientas tecnológicas al alcance para mejorar las condiciones de acceso al voto. Se incorporó el uso de medios electrónicos para la inscripción a la Lista Nominal de los connacionales por parte del Instituto Nacional Electoral (INE) y, como reflejo de la creciente participación, la población migrante tuvo la iniciativa de observar los procesos electorales en un auténtico ejercicio de democracia participativa.

La constante mejora en la calidad de las elecciones se vio reflejada en 2021-2022 con la implementación del voto postal y electrónico para la elección de las gubernaturas de Baja California Sur, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Querétaro, San Luis Potosí y Zacatecas; una diputación migrante para la Ciudad de México y una diputación de representación proporcional para el estado de Jalisco. De igual manera, con la instalación de Módulos Receptores de Votación en las sedes consulares de Los Ángeles, Dallas, Chicago, y Montreal para las elecciones de Coahuila y Estado de México en 2023.

Para el actual Proceso Electoral Federal 2023-2024, según datos del INE, se espera la participación de aproximadamente 226 mil connacionales, en contraste con lo ocurrido en 2018 cuando 80 mil ciudadanos acudieron a las urnas en el extranjero. A la par de las modalidades electrónica y postal, habrá un despliegue de 23 Módulos Receptores de Votación para el voto presencial en ciudades sede con el mayor número de residentes mexicanos que buscan promover y afianzar la participación con mecanismos seguros y confiables.

La participación en la vida política es un derecho humano fundamental, reconocido en una serie de tratados internacionales, empezando por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que establece el derecho a participar en el gobierno y las elecciones libres, por ello, es relevante que las y los mexicanos residentes en el exterior conozcan y ejerzan efectivamente sus derechos políticos-electorales. Sin su participación, no existe una democracia plenamente inclusiva en nuestro país.  (Reyes Rodríguez Mondragón, El Heraldo de México, Opinión, p. 15)

 

Desde el otro lado  /  Mexicanos al grito de… ¿Trump?

Los hispanos se perfilan como el fiel de la balanza en las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos. Aunque pueda sorprender, las encuestas divulgadas hasta ahora sugieren que podrían inclinarla a favor de Donald Trump. A pesar de sus reiterados insultos a los migrantes y sus políticas migratorias, Trump parece tener el potencial de captar una proporción históricamente alta del voto hispano. Esta situación representa un enorme desafío para el presidente Joe Biden, quien, en un intento por reconectar con esta comunidad, esta semana expresó en una reunión con hispanos en Arizona: “los necesito de vuelta conmigo”.

Según el censo de Estados Unidos de 2020, la población hispana se estima en 62.1 millones, representando aproximadamente el 18.7 por ciento de la población total. Se estima que 36.2 millones de hispanos son elegibles para votar en las próximas elecciones, constituyéndolos como el grupo étnico minoritario de mayor tamaño entre el electorado.

La importancia del voto hispano se magnifica debido al peso de ciertos estados en el colegio electoral. En 2016, Trump alcanzó la presidencia al ganar en el colegio electoral, a pesar de perder el voto popular frente a Hillary Clinton. Arizona y Nevada, dos de los cinco estados en los que los hispanos tienen mayor peso relativo en el electorado, son, además, estados “columpio”, que, junto con Georgia, Michigan, Pensilvania y Wisconsin, completan la lista de estados que decidirán la elección.

En las elecciones de 2020, la victoria de Biden en Arizona se decidió por un margen de solo 10 mil 454 votos, mientras que en Nevada la diferencia fue de 33 mil 559 votos. Con tan estrechos márgenes de victoria y cientos de miles de votos potenciales de los hispanos en juego, la importancia de estos electores es más que evidente. Cerca de 90 por ciento de los hispanos en Arizona y 80 por ciento en Nevada tienen raíces mexicanas. Aunque en otros estados claves los hispanos constituyen un porcentaje menor del electorado, su impacto puede ser igualmente crítico. Un ejemplo notable es Georgia, donde Biden aseguró la victoria por apenas 12 mil 636 votos.

En la más reciente encuesta del New York Times, Trump tiene 46 por ciento de las intenciones de voto hispano, por encima del 40 por ciento de Biden. En estados claves como Arizona y Nevada, las encuestas también registran ese crecimiento de preferencias hispanas para Trump. Aunque al final Biden obtenga la mayoría de ese voto, podría no ser por el margen que necesita para llevarse esos y otros estados claves.

Ante este panorama, esta semana el presidente Biden visitó estos dos estados, para promover sus logros económicos y mejorar sus números entre los hispanos. En estos estados insistió que él entiende y comparte los valores de los hispanos, mientras que Trump los desprecia, insulta y amenaza. Les recordó que fue gracias a ellos que derrotó a Trump en 2020 y lanzó su primer spot dirigido específicamente a ellos, en el que habla de los temas que más les interesan, como la economía y la salud.

Varios factores explican el apoyo de los hispanos a Trump. Contrario a lo que se podría pensar, la migración no es el tema que más los moviliza y menos a quienes ya tienen la ciudadanía de Estados Unidos y, por tanto, pueden votar. Más de 80 por ciento de los hispanos son ciudadanos norteamericanos y casi tres cuartas partes del total solo hablan inglés o lo hablan muy bien.

No sorprende, por ello, que la lista de principales preocupaciones de los hispanos no sea muy distinta de la del público en general. Y, como sucede con otros electores, en este momento los hispanos califican mejor a Trump que a Biden en su capacidad para atender algunas de las más importantes, como son la economía y la inflación. Con la seguridad fronteriza sucede lo mismo. En temas como el aborto o el trato humano a los migrantes, Biden está mejor calificado.

Naturalmente, estas opiniones están influidas por la ideología política y la identidad partidista de los votantes, ya sean hispanos o no. Un análisis de John Burn-Murdoch para el Financial Times (8 de marzo de 2024), muestra que el porcentaje de hispanos que se identifican con los demócratas ha disminuido conforme un segmento significativo de quienes son conservadores se ha ido alineando con los republicanos. Aunque aún hay más hispanos que se identifican con los demócratas y son liberales, las tendencias son preocupantes para este partido.

La campaña de Biden parece estar consciente de la importancia de no dar por sentado el voto hispano, un error que ha sido criticado en el pasado a los demócratas. El viaje reciente a Arizona y Nevada sugiere que los demócratas están tomando medidas desde ahora para contrarrestar esas tendencias y evitar perder la elección. Sería una triste ironía que, si no se activan, los hispanos, la mayoría de los cuales son de origen mexicano, terminen inclinando la balanza de la elección a favor de un candidato tan antiinmigrante y antimexicano como Donald Trump.  (Leopoldo Gómez, El Financiero, Opinión, p. 30)

Quebradero  /  “La Villita”

Chicago.- El crecimiento de mexicanas y mexicanos en EU no para ni parará. Los números son la evidencia de lo que que está pasando: 37.3 millones de personas de las cuales 26.7 son de segunda y tercera generación, 10.6 son nacidos en México y 5.3 indocumentados.

Siempre hay un margen de error, pero estos números muestran más menos el estado de las cosas. En los últimos tres años la tendencia de nuevo ha sido el crecimiento de la migración mexicana, la cual había disminuido.

La situación económica sigue siendo una constante. Las expectativas por vivir mejor son un elemento clave, pero ahora se ha aparecido un nuevo fenómeno que tiene que ver con la violencia que prevalece en muchas comunidades.

Muchas personas han materialmente huido debido a las amenazas y extorsiones que padecen. Se ha intensificado no solamente la migración, sino también las números de solicitudes de asilo o refugio. La particularidad del fenómeno radica en que los migrantes se llevan a sus familias completas.

Chicago no deja de recibir a mexicanas y mexicanos. De un total de 10 millones de habitantes que más o menos que tiene la ciudad, 1.5 son de origen mexicano y son ya una fuerza económica, social, cultural y política cada vez más influyente no sólo en la ciudad, sino en todo el estado.

Para que nos demos una idea está la calle 26 conocida como “La Villita”, que a partir de 1962 los mexicanos fueron construyéndola con comercios de toda índole. Son aproximadamente kilómetro y medio de calles que se han convertido en el centro de mayor pago de impuestos de la ciudad. Pagan más impuestos que lo que pagaba la afamada Avenida Michigan, en donde se encuentran grandes edificios de vivienda, negocios y comercio; la pandemia cambió en muchos aspectos, al igual que en todo el mundo, a Chicago.

Las historias de vida muestran las dificultades interminables de los migrantes. Adolfo Soto llegó hace 40 años a Chicago con su esposa. Se acababan de casar y no tenía dinero. El día de su boda, como se acostumbra en algunos lugares, a Adolfo le fueron metiendo billetes de dinero en su traje, “cuando me di cuenta le dije a mi mujer vámonos al otro lado, porque aquí no hay manera de hacer nada”.

Cruzaron por Nogales, en tiempos en que no se iba la vida cruzando la línea. De ahí se fueron a Chicago sin un quinto, un amigo les recomendó que comprara mangos mexicanos que costaban dos dólares y que los vendiera a siete. Poco a poco se fue haciendo de dinero y puso una tienda. Ha tratado de poner un negocio cerca de Acámbaro, su lugar de origen, pero cada vez que lo intenta lo extorsionan y no lo dejan materialmente hacer nada. No quita la idea de su cabeza, pero sabe que a su edad ya es difícil hacerlo, “aunque sí le digo que no dejo de pensar en regresar y más ahora que se me acaba de morir mi mujer”.

Las historias de vida construyen la migración. Si algo molesta a los y las paisanas es la forma en que los vemos desde México. Se sienten discriminados, hechos menos y, sobre todo, que sólo sienten que lo que les interesa en el país es que lleguen las remesas.

El Consulado de México en Chicago está haciendo un gran trabajo. Tiene un diagnóstico claro de lo que está pasando en la cotidianeidad de los migrantes, atiende por igual a quienes llevan tiempo en la ciudad, que a los que están llegando. Todos son atendidos desde la perspectiva legal hasta la salud, es un trabajo clave porque además el Consulado es en los hechos una extensión de la casa de los migrantes.

Las ciudades están cambiando por la fuerza migrante. Muchos de ellos y ellas que vienen del campo sin nada de inglés y con sólo hablar su lengua originaria, esto forma parte de lo que hoy se está construyendo en, como ayer decíamos, una nueva variante de la mexicaneidad.

Estamos en rumbo de un nuevo orden de las sociedades.

RESQUICIOS

Hemos entrado en el toma y daca de la desaparición de poderes. A este paso pocos estados se van a salvar porque se extiende el autoritarismo en el ejercicio del poder y la violencia no para. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, La Dos, p. 2)

Pepe Grillo

Dañar la relación

El gobierno mexicano puso por escrito, negro sobre blanco, su malestar por la posible implementación de La Ley antinmigrante de Texas, SB4.

Advirtió que la entrada en vigor de la ley dará lugar a una “tensión sustancial” entre los dos países con consecuencias impredecibles de largo plazo.

Es una ley racista que criminaliza a los migrantes, a los que se puede detener por su apariencia, por el color de su piel, lo que es inadmisible.

“Nuestros migrantes no son delincuentes” es la divisa de la cancillería mexicana. La respuesta del gobierno mexicano quiere ser contundente ante el riesgo de contagio por el entorno electoral, y que otros estados fronterizos de la Unión Americana también implementen leyes xenófobas. México no dejará solos a sus migrantes.

No se soslaya que México tiene en esta coyuntura un aliado, que es el embajador Ken Salazar, quien reiteró que la ley texana es anti constitucional.  (Pepe Grillo, La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 3)

El cristalazo semanal   /  La frontera no es una línea, es una cicatriz  

La más reciente aportación a la tradicional xenofobia y el racismo supremacista de los republicanos de Texas en contra de los mexicanos, conocida como SB4, producida por el gobernador Greg Abbott en abierto escalamiento de los demenciales proyectos de Donald Trump en la preparación de su segundo periodo en la Casa Blanca, tiene –por desgracia—muy profundas raíces en la historia del norte de México.

Los colonos texanos iniciaron el movimiento independentista contra México en el siglo XIX. La Guerra de Texas, facilitada por el aislamiento y el abandono de esos vastos territorios por el gobierno centralista mexicano, culminó con la mutilación del territorio nacional. Pero mucho del México de entonces ser quedó en suelo texano.

Porfirio Muñoz Ledo, en la última de sus batallas políticas, hablaba del Gran México: la suma de los nacionales de allá con los habitantes de aquí. Ese razonamiento permitió, entre otras cosas, el voto de los mexicanos en el extranjero, lo cual –con todo respeto a su memoria— resulta absolutamente irrelevante. Como el derecho a votar de los PPL (Personas Privadas de la Libertad; vulgos reos, presos o encarcelados).

Pero ese es otro tema.

La ya dicha guerra texana no sólo dividió el territorio del Grande (Bravo) para arriba o para abajo, sino también partió familias y separó afectos, lazos, linajes y estirpes. Hoy los mexicanos nacidos en Estados Unidos, aunque posean dos componentes nacionales, tiene claro cuál les conviene: ser american citizen. Lo demás, es romanticismo de ocasión.

Muy pocos de ellos dejarían Estados Unidos para asentarse en los solares yermos de sus abuelos al sur de la frontera. El caso contrario es, obviamente, la tendencia dominante.

No se puede vivir en dos culturas simultáneamente. Se pueden tener dos nacionalidades para fines burocráticos o administrativos o para la satisfacción de un discurso político incluyente, pero internamente, en el ejercicio de la lengua, la religión y las tradiciones, la mezcla tarda un tiempo en fraguar. Es el dilema de la cultura chicana.

Ese problema se les presenta a quienes quieren con esa duplicidad de naciones, evadir, por ejemplo, el reclutamiento en tiempos bélicos, los cuales suelen presentarse con frecuencia en Estados Unidos. Los estadounidenses afroamericanos o de origen mexicano o latino, son los primeros en irse al frente. Es cuando quisieran ser mexicanos de a deveras, no por patriotismo, por supervivencia.

La anunciada persecución de los cafecitos, cuya cacería la ley SB4 permite, atacará también los derechos de quienes allá nacieron, pero no se han despojado de su fenotipo mexicano. Aunque sean ciudadanos estadunidenses, se verán forzados a exhibir sus documentos a cada paso en su propia sociedad, en sus calles, en sus barrios y ciudades. Apellidarse González será un estigma, como el pelo negro o los ojos de carbón de las muchachas.

En ese sentido valdría la pena revisar la historia de los hermanos Esparza durante los principios de la guerra texana.

Gustavo Ernesto Emmerich tiene un lúcido ensayo sobre este tema. Estos son sus primeros párrafos:

“El 6 de marzo de 1836 las tropas mexicanas tomaron por asalto el fuerte de El Álamo, situado en el actual San Antonio.

“Todos sus defensores, partidarios de la independencia de Texas, cayeron en la acción; entre ellos, Gregorio Esparza, un nativo de esa ciudad. Finalizada la batalla, fue sepultado por su hermano Francisco, enrolado en el bando mexicano.

“La saga de dos hermanos enfrentados en bandos opuestos tiene indudable calor humano, y ha sido muy socorrida en la historiografía texana. En cambio, en México poco o nada se conoce de ellos, lo que amerita dar a conocer su historia. En particular, porque pone de manifiesto la desgarradora división que sufrió la comunidad de raíz mexicana allí residente, frente al movimiento que llevó a Texas a independizarse de la república mexicana.

“El papel de los hermanos Esparza en la independencia texana adquirió luz pública a principios del siglo XX, por vía de los relatos de un hijo de Gregorio publicados en periódicos de San Antonio.

“Gregorio se había incorporado en octubre de 1835 a un grupo independentista de origen mexicano, y participado en diciembre de 1835 en la toma de San Antonio por los rebeldes.

“En febrero de 1836, las tropas mexicanas reconquistaron la ciudad y pusieron sitio a El Álamo.

“Gregorio, con esposa e hijos, se refugió en el fuerte, donde murió combatiendo el 6 de marzo. Por su lado, su medio hermano Francisco Esparza se había enrolado desde tiempo atrás en la Leal Compañía Presidial de San Antonio, la guarnición local mexicana.

“En diciembre de 1835, esta compañía capituló ante los rebeldes, y ya no volvió a ser movilizada por los mexicanos. Aunque no luchó en El Álamo, Francisco pidió permiso a sus superiores para buscar el cuerpo de Gregorio y darle cristiana sepultura. Lo salvó así de la pira funeraria en que fueron incinerados los restos de los demás vencidos.

“Investigaciones ulteriores confirmaron en lo sustancial estos datos, al revelar que a mediados del siglo XIX el estado de Texas había otorgado tierras a los herederos de Gregorio Esparza, en compensación por los servicios prestados por el difunto a la causa independentista; y también al propio Francisco, en este caso por el solo hecho de haber residido en Texas al momento de su independencia…” (Rafael Cardona, La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 4)

…Con la democracia, no

México está inmerso en un torbellino de gravísimos problemas, muchos de ellos con décadas de retraso en sus soluciones. Sin embargo, los diferentes disparadores de conflictos han surgido en el gobierno de López Obrador. Con funcionarios incapaces e ineficaces en resolver los incendios en áreas estratégicas, para nadie es un secreto que las políticas públicas pasan por el ánimo presidencial. Sin hoja de ruta más que el hígado y su cosmovisión mezclada con el mal humor del momento, el anunciado choque con Estados Unidos toca a la puerta morena con el tema de la migración.

Patear el bote migratorio en una relación bilateral de quid pro quo no le ha dado los resultados esperados al gobierno de Joe Biden y la presión de la campaña presidencial republicana, cuyo eje fundamental está precisamente situado en la migración desordenada en ambas fronteras mexicanas, empieza a entrar al punto de ebullición.

Todo comenzó, y no debe olvidarse, con la irresponsable y demagoga promesa en el 2018 del entonces Presidente electo de abrir sin matices la frontera sur para todos aquellos que buscaban una mejor vida prometiéndoles visados temporales, protección y empleo. ¿El resultado?

Una migración desordenada que ha disparado a lo largo de cinco años una serie de problemas y amenazas para la seguridad nacional y no hay maroma ni distractor mañanero que pueda ocultar otro de los estrepitosos fracasos de este gobierno de cuarta.

La presión sobre los recursos, el crecimiento descontrolado de la población, el impacto en el mercado laboral, las amenazas creíbles en la seguridad fronteriza, los problemas de integración y cohesión social y los riesgos para la salud pública son algunos de los retos que heredará la próxima presidenta de México.

Y aún es incierto quién será el ganador de la elección presidencial en los Estados Unidos. Lo único cierto es que la cooperación entre los dos países es sine qua non para abordar eficazmente esta problemática que sin duda significa una amenaza a la seguridad nacional bilateral.

Hoy la ley SB4 —congelada por un tribunal por el momento— que penaliza a los migrantes en Texas permitiendo su deportación, vuelve al epicentro de la narrativa electoral de los republicanos elevando la tensión latente entre ambos gobiernos.

Y la relación bilateral transita por momentos complicados gracias a los abrazos de la cuatroté a las organizaciones criminales y a la embestida presidencial contra organismos autónomos.

El reconocimiento público hace unos días del embajador Ken Salazar a la SCJN como “..una de las instituciones más importantes para la democracia de México..” fija sin matices la postura del gobierno de Biden que también ve con preocupación las demenciales señales de López Obrador y su golpe blando construyendo el relato de fraude a casi dos meses de la elección.

El mensaje debería surtir efecto. Sobre todo cuando más imponderables surgirán a medida que se acerca el 2 de junio. (Marcela Gómez Zalce, El Universal, Nación, p. A9)

CARTONES

Cartón 22 marzo1

(Alarcón, El Heraldo de México, La Dos, p. 2)  

Cartón 22 marzo2

(Gregorio, Excélsior, Nacional, p 10)

Cartón 22 marzo3

(Xolo, 24 Horas, PÁG. 2)

Cartón 22 marzo4

(Chavo del Toro, El Economista, El Foro, p. 46)