Opinión Migración 220325

Rayuela

También a Diego Armando Maradona le negaron la visa para entrar a EU y no por eso dejó de disfrutar del futbol. (Rayuela, La Jornada, Contraportada)

Trascendió

Que el Sistema Público de Radiodifusión lanzó este viernes un nuevo canal llamado “Migrante Tv”, que estará disponible en televisión abierta e internet, y buscará que se transmita por sistemas de cable en Estados Unidos para llevar contenidos del gobierno a los connacionales que viven allá, aunque algunos youtuberos aprovecharon para pedir chamba e incluso reclamar por qué desde la autoridad se apuesta por un método tradicional cuando el futuro está en las redes. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)

Sacapuntas

Lanzan TV Migrante

Presentó la directora del Instituto de Mexicanas y Mexicanos en el Exterior, Tatiana Clouthier, el canal de televisión TV Migrante, que desde ayer se puede sintonizar en 25 ciudades del país, incluída la CDMX, a través del 14.3 de la señal abierta. Esto, dijo la funcionaria, para dar voz a la migración. Lo dirige Emerson Segura(Sacapuntas, El Heraldo de México, La 2, p. 2)

Disco duro / ¿Dónde ponemos a los migrantes?

Ofrecer asilo, trabajo y hasta dinero en efectivo a los migrantes que Trump rebote suena sencillo. El problema radica en que ese mundo ideal de solidaridad continental suele estrellarse con el muro de la realidad.

Tomemos como ejemplo lo que está pasando en la delegación Azcapotzalco. Ahí resulta que de manera subrepticia, sin ningún aviso, el gobierno capitalino comenzó a construir un albergue para inmigrantes. 

Ubicado en las colindancias de Eje 2 Norte Eulalia Guzmán, Plan de San Luis y Cocoteros, existe un predio popularmente conocido como De los Murales, deshabitado por muchos años. De pronto comenzaron a hacerse ahí trabajos de albañilería, sin que exista alguna placa que diga de qué se trata, sin que se exhiba el proyecto de obra, su impacto ambiental o los permisos correspondientes.

Por el descuido de uno de los trabajadores de la obra los vecinos se enteraron de que se estaba construyendo ahí un albergue para migrantes. Por algún tiempo, la autoridad de la alcaldía manejó de manera informal que ahí se establecería un recinto cultural, pero el tiempo pasó sin que nada se concretara.

Fue entonces que la Comisión de Participación Comunitaria (Copaco) de la colonia Nueva Santa María se reunió para buscar a las autoridades y saber exactamente qué estaba pasando. De la alcaldía los mandaron con el gobierno central capitalino, concretamente con el coordinador general de Atención a la Movilidad Humana de la CdMx, Temístocles Villanueva.

El funcionario recibió a una comisión de vecinos y reconoció la construcción del albergue y adujo que por ser un proyecto gubernamental no tenían por qué avisar a los vecinos ni exhibir los proyectos.

Molestos los vecinos por la secrecía del asunto, la falta de información y el tono autoritario de la explicación, juntaron más de 700 firmas para oponerse. José Zárate, uno de los organizadores del movimiento asegura que su oposición no tiene tintes racistas ni xenofóbicos contra los migrantes, sino que la protesta es por el intento de imposición y madruguete de la autoridad capitalina al saltarse a los vecinos en la decisión. 

Cuando un proyecto privado se va a levantar, debe contar con todos los permisos y manifestaciones de la obra a la vista, así como la aprobación vecinal. Quien se atreva a no hacerlo sufre las consecuencias de cierres, clausuras y extorsiones. Que la autoridad diga que por ser proyecto gubernamental no le tiene que avisar a nadie ni pedir permisos no tiene sentido pues al hacer uso de recursos públicos es quien más obligado está a transparentar sus acciones.

El asunto amenaza con escalar a un movimiento de cierre de calles en protesta y movilizaciones ciudadanas.

El hecho duro es que, más allá de permisos y burocracia, y sin que la Copaco de la Nueva Santa María lo admita, nadie quiere migrantes cerca. Se aduce, más por prejuicio, que ellos acarrean inseguridad, suciedad y problemas, por lo que la mejor opción es devolverlos a su país de origen. 

El tema humano queda relegado cuando el problema toca a la puerta, lo cual es una tragedia adicional para quien se lanzó a buscar el sueño americano sin conseguirlo y al quedarse atorado en un tercer país donde puede recibir ayuda humanitaria de manera temporal pero no permanente.  (Alejandro Jiménez, El Sol de México, Nacional, p. 2)

Inmigración y crecimiento poblacional en EU

Cada semana, la señora María Ramírez llega con su podadora a mi casa en Fort Worth, Texas. A sus 70 años, sigue trabajando incansablemente, acompañada de su hijo de 14 años, quien tiene una discapacidad que apenas le permite caminar. Una mañana, al escuchar la podadora, salí a saludarla. Pero en cuanto le pregunté cómo estaba, rompió en llanto:

—Unos güeros me acaban de gritar: “We have too many Mexicans! Trump will send you home!” Y tomaron fotos de las placas de mi troca.

Insultante, sí. Pero no sorprendente. Esa es la percepción de muchos estadounidenses: que hay demasiados migrantes. ¿Es cierto esto? ¿Tiene EU demasiados migrantes? ¿Está sobrepoblada la nación como muchos creen?

Suzanne Gamboa, en su artículo en NBC News (marzo 12, 2025), escribe que el crecimiento poblacional de EU está peligrosamente bajo. Analiza, al igual que el Migration Policy Institute, que todo el crecimiento poblacional de Estados Unidos en 2022-2023 se debió exclusivamente a la inmigración, algo que no ocurría desde 1850. La población inmigrante aumentó en 1.6 millones de personas, alcanzando un récord de 47.8 millones. Mientras tanto, la tasa de natalidad en EU ha caído a su nivel más bajo en la historia, según Gamboa.

En conversación con amigos expertos en migración y demografía, comentamos que, paradójicamente, aunque la inmigración sostiene el crecimiento del país, el 73% de los inmigrantes en EU están legalmente presentes, ya sea como ciudadanos naturalizados, residentes permanentes, refugiados o titulares de visas de largo plazo. Además, el porcentaje de extranjeros en la población sigue siendo del 14.3%, menor al 14.8% registrado en 1890.

Este fenómeno ocurre en un momento en que la administración de Donald Trump ha redoblado esfuerzos para restringir la migración, afectando incluso vías de entrada legal. Trump, por ejemplo, ha propuesto el “Alien Enemies Act”, ley de 1798, (históricamente aplicada en tiempos de guerra), para acelerar deportaciones, calificando la presencia de inmigrantes indocumentado como una invasion de “criminales.”

La pregunta es: ¿podrá Estados Unidos mantener su crecimiento sin los migrantes? Porque, al final del día, son ellos quienes trabajan en la construcción, en los campos, en los hospitales, en la reconstrucción después de desastres como los incendios en Los Angeles, California, y, como la señora María, mantienen en pie a comunidades enteras.

Su llanto de esta mañana no es sólo por el insulto. Es por la incertidumbre. Por el miedo de que la promesa de una vida mejor se derrumbe con cada nueva política antiinmigrante. Pero hay algo que ni los insultos ni las leyes pueden borrar: los migrantes han sido, son y seguirán siendo el motor de Estados Unidos. (Juan Hernández, El Sol de México, Análisis, p. 12)

Del verbo emprender / La migración. Algunas cuestiones

El tema geopolítico del momento es, sin duda alguna, el de la migración,  de países pobres y/o dictaduras hacia países de alto nivel económico y social. El señor Trump y muchos líderes de extrema derecha lo han utilizado como su principal batalla en las recientes elecciones en Alemania, Italia, Hungría y Francia. Definitivamente hay una dosis importante de xenofobia y racismo inaceptables en esta era, pero hay elementos  muy serios para, que en voz de políticos de izquierda y centro  hayan  sido electos, dando un vuelco a las ideologías de las últimas décadas.

En un artículo del New York Times, el autor entrevista a la muy popular  primer ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen del Partido Social Demócrata de izquierda que rompió algunos dogmas y ha sido reelecta por abrumadora mayoría.

Sin duda, Dinamarca es un país escandinavo donde hay un alto grado de bienestar para sus ciudadanos: escuelas y salud gratuitas, casas a precios accesibles y una infraestructura social admirable. Todo a base de altos impuestos y una menor desigualdad entre clases y no los agudos contrastes como los nuestros. Este welfare state difiere con los problemas de otros países  vecinos, como Suecia o Alemania,  y hay una gran diferencia que la distingue: una política muy restrictiva de la migración, tanto legal como el rechazo absoluto a los indocumentados, que no son aceptados. Y su gobierno es socialista, liberal y con legislación de avanzada. ¿Una contradicción o una traición a las consignas democráticas? Su respuesta es clara: una migración sin reglas provoca más desigualdad, reduce los salarios de la clase obrera, provoca aislamiento dentro del país y reduce la integración posible. En menor grado, hay situaciones de intolerancia y delincuencia (terrorismo) en su interior y el problema se agrava.

Su solución parcial es: limitar la entrada en general (excepto a ciudadanos de la Comunidad Europea por el Plan Schengen de movilidad interior), educar obligatoriamente en la cultura y el lenguaje danés a los inmigrantes que quieran adquirir la nacionalidad y sus beneficios, y dedicar fuertes recursos a apoyar a los países que exilian a sus habitantes para mejorar su condiciones de vida y crear empleos internos.

Un tema parecido lo da un profesor norteamericano que habla que el triunfo del señor Trump se debió al creciente malestar de la clase obrera y porque sus salarios han bajado ante la competencia de indocumentados y, peor aún, los que abogan por libre migración lo hacen también para tener migrantes que les hagan labores de jardinería en sus grandes residencias, limpien en sus restaurantes y trabajen en duras labores de recolección agrícola a salarios mucho menores y sin prestaciones de ley. Por lo tanto, es lógico que haya habido un movimiento pendular hacia la derecha en muchas partes del mundo.

¿Habrá soluciones? Yo creo que los gobiernos deben plantear sus necesidades actuales y futuras de personas de acuerdo a sus índices de natalidad, hacer leyes y contratos como los de Canadá con México para trabajadores eventuales, o renacer el sistema de braceros, pagar sueldos de ley y sobre todo ayudar con recursos y tecnología a instituciones y gobiernos honestos a generar empleo y una red mínima de bienestar para sus habitantes y así reducir el éxodo masivo. Sin control de la migración tendremos un mundo muy turbulento, con desigualdad cada vez mayor y con actos terroristas y delincuencia que exacerben la tensión que actualmente existe y que va en aumento. Un tema crítico. (Salo Grabinsky, Excélsior, Global, p. 16)