* Soy asiduo lector del periódico El País. Todas las mañanas abro con interés la aplicación de su portal. Casi nunca me defrauda. Ayer, sin embargo, me llamó la atención una nota de portada: Un senador mexicano planeó cobrar en Andorra 127 millones (de euros) de Petróleos de Venezuela.
El señalado senador es el priista Heriberto Galindo. Lo buscamos. Nos mandó copia de la carta que envió al editor de El País, Javier Lafuente. Imposible reproducirla en su totalidad. No hay espacio.
La resumo: No se realizaron depósitos ni transferencias en ningún banco; no se realizó ningún proyecto, no se firmó contrato, no se recibió remuneración alguna.
Dice el diario que el proyecto se canceló en 2011. luego de que ni Galindo ni su socio, acudieran a una reunión en la banca privada de Andorra. Lo admite el propio diario. ¿Cuál es la nota?
El tema de los niños y adolescentes migrantes no acompañados, en condición de estancia irregular, se descontrola en la frontera sur. Su número se incrementó en 100 por ciento entre febrero y marzo de este año, según datos oficiales. Oro puro para los traficantes de menores.
El Instituto Nacional de Migración, que depende de la Segob, parece que se puso las pilas. Anuncia que se van a habilitar 17 albergues en Chiapas y Tabasco para protegerlos y brindarles atención.
Suena bien. Veremos… (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p.4)
Hasta hace muy pocas semanas, Roberta Jacobson, exembajadora de Estados Unidos en México, era la carta fuerte del presidente de ese país, Joe Biden, para encabezar los planes que el mandatario tiene en materia migratoria, a fin de controlar ese que ahora es motivo de conflicto, especialmente, cuando grandes caravanas de centroamericanos tratan de ingresar masivamente a territorio estadounidense.
El cargo que para ello ha desempeñado Roberta Jacobson, había sido el de coordinadora de la frontera sur, pero de buenas a primeras, sin que previamente se esperara, anunciado que se separará del puesto, dado que estaba contemplado que solo lo desempeñaría por los primeros cien días de la administración Biden.
En definitiva, ha sido un cargo complicado de desempeñar, por todas las aristas que implica, donde está en juego la relación con México, hay temas fuertemente vinculados con los derechos humanos, atención a la infancia y sobre todo el fuerte papel que los inmigrantes desempeñan en la evolución de la economía estadounidense.
Frente a semejante panorama, el presidente, Joe Biden, optó por enviar a la frontera sur a una genuina peso completo, en este caso se trata de la vicepresidente de Estados Unidos, Kamala Harris, quien con este encargo hace frente a su primera gran misión , desde que llegó al cargo, el pasado 20 de enero de 2021.
Una vez llegada Kamala Harris al mando de lo que en materia fronteriza se opere, Roberta Jacobson quedaba virtualmente anulada en cuanto a estar al frente de lo que se hiciera en la región y más allá hacia el sur, concretamente en Centroamérica, que es desde donde llegan los mayores contingentes de migrantes.
Entonces, por una parte, la exembajadora en México, con seguridad terminará desempeñando alguna otra tarea diplomática para la administración Biden, en la que ella tenga su propia plataforma de proyección, al tiempo que la vicepresidente Kamala Harris, está en un punto en el que se juega el todo por el todo.
Se trata de una fuerte encomienda que le llega desde el propio arranque de este Gobierno y hará frente a una tarea tan complicada, que ninguno de los que han trabajado en ella, han salido bien librados.
Si tomamos en cuenta que Kamala Harris, tiene todas las credenciales profesionales y cualidades políticas para aspirar en un futuro relativamente cercano a ser la primera mujer presidente de Estados Unidos, el éxito que obtienes en esta misión, será determinante en sus aspiraciones para los años venideros.
Hay que recordar que Joe Biden tiene ya 78 años de edad y existe la posibilidad de que no aspirara a un segundo mandato, lo que debería a la hoy vicepresidente enfocada hacia el punto más alto de su carrera, o bien para un fatídico olvido si las cosas no marchan en la frontera.
Es por esto, que, en este espacio, daremos seguimiento a los resultados que Kamala Harris vaya teniendo en su desempeño en la frontera sur de Estados Unidos y la forma en que esto impactará a la relación con México, algo sobre lo que quedan largas páginas por escribir hacia un futuro que luce cercano. (Yolanda De La Torre, El Sol de México, Análisis, p.14)
En medio de la generalizada extrañeza por las extravagantes decisiones de este gobierno, hay algunas cuya naturaleza en torno a los asuntos forestales, sorprende y no muy gratamente.
Por una parte esa vocación sembradora y reforestadora, contenida en el programa “Sembrando vida” cuyo mejor aspecto es su nombre, porque para todo lo demás es un camelo inútil.
Pero si es inútil en México, ya en el afán exportable resulta, además de inservible, ridículo. Y cuando se le quiere convertir en argumento para impulsar la política migratoria de los Estados Unidos, pues es francamente hilarante. Por no decir ridículo como más adelante veremos.
“Sembrando vida” es un hermoso membrete casi tan sonoro y majestuoso como aquel otro –falso también–, de los “Jóvenes construyendo el futuro”, cuando todo se va en aprendizajes mal digeridos y peor dirigidos para cooptar a los ninis y meterlos en el saco de los promotores electorales.
Por otra parte, en el mismo asunto de los árboles y los bosques, la política dominante carece de una verdadera estrategia de combate contra el fuego anual cuya intensidad hoy es tan grande como nunca antes.
Frente a esa realidad aparece el simplismo presidencial, como acabamos de ver. Si hay un incendio, pues lo apagamos. Es María Antonieta vestida de bombero.
Frente a la circunstancia real de haber reducido los presupuestos para atención de emergencias, desastres y atención forestal, el presidente respondió hace un par de días:
“…Es que no se trata de crear plazas, ese es el concepto de antes, de que todo lo querían hacer gastando, contratando personal.
Nosotros lo que queremos es resolver los problemas.
Si se trata de un incendio, pues apagarlo.
“¿Cómo?
“Pues participando todos, habiendo una mejor coordinación.
Gastaban muchísimo en todo lo que era protección civil, bueno, y se robaban muchísimo dinero.
“En las declaratorias de emergencia, si había una inundación, si había un incendio, de inmediato había una declaratoria de emergencia porque había que entregar de dinero a veces a los estados, o los manejaba de manera directa Gobernación o la dependencia a la que le correspondía, y como era una emergencia no se licitaba, tenían ya proveedores preferidos, hasta medios de información eran proveedores…”
Pero no todo mundo comulga con ruedas de molino. El descabellado intento de endosarle a Estados Unidos el programa de la siembra de árboles a Centroamérica como fórmula de contención ante el fenómeno migratorio, el presidente de Estados Unidos, después de preguntarse si le estaban hablando en serio, respondió con una indeclinable sensatez:
“No way”
“(EFE).- Estados Unidos no está interesado en la propuesta del Presidente Andrés Manuel López Obrador de vincular una extensión del programa Sembrando Vida a Centroamérica con un plan que ofrezca visas de trabajo a centroamericanos, dijo hoy un alto funcionario estadounidense.
“De acuerdo a reportes de la prensa nacional, a tan sólo un día de albergar la Cumbre de Líderes por el Clima, la administración del Presidente estadounidense Joe Biden rechazó que el tema de una reforma migratoria en Estados Unidos pudiera ser abordado en vinculación a un plan de reforestación en Centroamérica como propuso López Obrador.
“Esta no es una conversación sobre migración sino una conversación sobre cambio climático”, dijo un alto funcionario estadounidense al ser cuestionado directamente sobre la propuesta mexicana”.
Como se sabe el presidente quiso aprovechar la concurrencia virtual de una reunión sobe cambio climático,para “vender” sus progrfamas redentores en Centroamérica, los cuales además de ser románticos, falsos e imprácticos, resultan imposibles.
Y en cuanto a nuestra incapacidad para reducir incendios o eviyarlos, basta leer parte del documento denominado programa de manejo del fuego 20-24 cuya paternidad es de la Conafor y la Semarnat. Una joya:
“…El principal resultado que pretende alcanzar el presente documento es el de contribuir al cambio de paradigma, de la supresión al manejo del fuego, para ello, se ha establecido como objetivo general el “ Reducir el deterioro de los ecosistemas forestales ocasionado por la alteración en los regímenes del fuego”, para ello, se buscará fortalecer las coordinación interinstitucional, el uso del fuego prescrito, así como las demás actividades preventivas, tanto físicas, como culturales; el fomento a mejorar las tecnologías de monitoreo y la investigación aplicada, el incremento en la capacidad de respuesta a nivel país, así como evitar la presencia de incendios forestales dañinos…”
¿Usted entendió este papasal? Yo tampoco.
Los bosques de aquí reducidos a carbón, pero queremos sembrar Centroamérica entera. Mejor mándenles libros de El llano en llamas. (Rafael Cardona, La Crónica, Tres Opinión, p.5)
El modo tribus de Morena ha estado presente desde la selección de su dirigencia, pero se agudizó en el proceso de encuestas para determinar candidatos a gubernaturas, legisladores (federales y locales) y presidentes municipales.
Una vez que el Consejo General del INE oficializó la cancelación de candidaturas a las gubernaturas de Guerrero y Michoacán, además de diputados y presidentes municipales, provocó un fenómeno de solidaridad entre los militantes y un embate contra la autoridad electoral desde Palacio Nacional. La decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) de regresar al INE para revisión, agravó la agresión de los morenistas contra el INE.
A pesar de los momentos de turbulencia que hemos visto, el árbitro electoral tiene el respaldo legal de la Constitución para sancionar el incumplimiento de las reglas electorales.
Ahora que el INE ratificó las sanciones y la respuesta está en el TEPJF empezamos a conocer declaraciones de los propios candidatos de Morena que responsabilizan a la dirigencia nacional de su partido de incumplir con los informes de fiscalización que por ley deben cumplir.
Félix Salgado Macedonio, que ganó todas las encuestas para ser candidato al Gobierno de Guerrero – a pesar de las acusaciones de las mujeres- en la queja que presentó ante el TEPJF, acusó a los responsables de los partidos políticos de ser los culpables de no presentar los informes de ingresos y gastos. También, señaló a Mario Delgado por no permitirle presentar el informe. Por su parte, Luis Walton, ex alcalde de Acapulco, también sancionado por el INE, responsabilizó a Mario Delgado del “Desastre de las candidaturas”.
Las campañas electorales están en marcha, y todavía no escuchamos que alguien tenga respuesta para los problemas de seguridad, salud y la crisis económica.
SUSURROS
Hoy, en el marco de la Cumbre virtual sobre Cambio Climático, el Presidente López Obrador, presentará al Presidente Biden de los Estados Unidos de América, la propuesta que anunció el domingo de extender el programa mexicano “Sembrando Vidas” a Centroamérica, particularmente a Guatemala, Honduras y El Salvador con una inversión de mil 400 millones de dólares para contener el fenómeno migratorio, que hoy en día está desbordado. Y no sólo eso, también le pedirá a Biden otorgue a los migrantes visas de trabajo por seis meses. Aunque los motivos de los migrantes ya no son sólo el hambre, ahora los expulsa la delincuencia.
El informe de Amnistía Internacional, que contiene cifras de la Organización Mundial de la Salud, señala a México como el país que tiene las cifras más altas en cuanto a número de muertes en el personal de salud por Covid-19, principalmente los médicos de primer contacto, quienes no tienen acceso a vacunas. El 27% de las defunciones del personal de salud de nuestro país no son los que están en la primera línea, sino los de primer contacto, como son los médicos generales, médicos familiares, enfermeras, camilleros, empleados de farmacias entre muchos que viven de cerca el riesgo del contagio. ¡Mis mejores deseos para que pronto sean vacunados sin necesidad de judicializar la vacuna! (Dolores Colín, 24 Horas, México, p.7)
El gobierno de Estados Unidos “bateó” una de las varias sugerencias que el presidente López Obrador le hiciera a su homólogo Joe Biden, de sumarse a un plan de reforestación —como el de “Sembrando Vida” — en Centroamérica para enfrentar el grave problema migratorio, a cambio de visas de trabajo y hasta de ciudadanía en su país. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p.8)
Parece que el Presidente de México no entendió bien –o nadie de la cancillería se lo explicó- de qué se trataba la Cumbre Climática a la que convocó el Presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, y que hoy arranca de manera virtual con la presencia de 40 dirigentes internacionales entre los que figuran los jefes de Estado de Rusia, Vladímir Putin, y de china, Xi Jinping. Porque no, no se trata de una reunión bilateral en la que Andrés Manuel López Obrador pudiera plantearle a Biden algo directamente; mucho menos si ni siquiera se ha conversado entre los equipos de uno y otro país.
Y ya no digamos si su propuesta –extender el programa Sembrando Vida a Centroamérica- mezcla cuestiones migratorias y prácticamente le indica al mandatario estadounidense cuándo y cómo dar visas de trabajo a los centroamericanos.
(“A los tres años, ya que tengas tu cultivo, ya tienes derecho, en automático, a una visa de trabajo por seis meses para Estados Unidos. Vas seis meses y regresas a tu pueblo, y luego de tres años, después de tener tu visa de trabajo, con buen comportamiento, ya tienes derecho a solicitar tu nacionalidad estadounidense”, según explicó AMLO en una de sus mañaneras).
Así que no resulta extraña la respuesta ayer de los funcionarios de la administración estadounidense relacionados con el tema hayan rechazado de antemano la propuesta del Presidente de México.
“No suena como a que haya sido parte aún de una conversación extensa, ni en México ni entre México y Estados Unidos”, apuntó inicialmente uno de los funcionarios que hablaron con los periodistas al preguntársele sobre este asunto.
Luego, de manera diplomática, según refiere EFE, el funcionario reconoció “valor en las soluciones naturales relacionadas con la plantación de árboles. Si vemos la agenda del cambio climático, el tema de la reforestación es una de las prioridades…, la agenda de plantar árboles tiene un enorme valor para el medio ambiente”.
Sin embargo, subrayó, “no estamos enfocados en la intersección entre asuntos. Para nosotros, la agenda climática tiene que ser abordada sola, acorde con sus propios méritos y hacerla avanzar. Y no es una conversación, desde nuestro punto de vista, sobre migración. Es una conversación sobre el cambio climático”. Así de claro. Así de simple.
Venga la pregunta pues para la Secretaría de Relaciones: ¿Por qué exponen —o permiten que se exponga— al Presidente de México a una situación como ésta?
¿Por qué no le explicaron a AMLO que ese no es el lugar ni el momento para plantear su propuesta? (Martha Anaya, El Heraldo de México, País, p.6)
Reiteró una vez más el gobierno de Joe Biden que en el tema migratorio y otros aspectos de la relación bilateral con México, es Estados Unidos el que lleva la batuta y privilegia sus propias políticas por encima de las que se le quieran “sembrar”.
Es el caso de la propuesta del presidente Andrés López Obrador, quien pretendía plantear a su homólogo estadounidense, en la Cumbre de Líderes del Clima, que inicia hoy de manera virtual, su plan para ordenar la migración de centroamericanos.
La idea del mexicano es que EU ayude a financiar la ampliación de su programa insignia Sembrando Vida a El Salvador, Guatemala y Honduras, para que se emplee a potenciales migrantes en la plantación de ceibas y cedros en esas regiones, trabajo que les serviría como abonos chiquitos para hacerse meritorios primero a visas de trabajo y, en al menos seis años, a solicitar la ciudadanía estadounidense.
Sin embargo, ayer, a 24 horas de que inicie la cumbre, la Casa Blanca le mandó decir al mexicano que “ahorita no, joven”, porque el foro de hoy “no es una conversación sobre migración, sino sobre cambio climático”, pero el fondo es que en Washington el programa Sembrando Vida incluso es dañino para el medio ambiente.
Fiel creyente de los informes de sus organizaciones no gubernamentales, el presidente Biden tiene presente el reporte de finales de marzo del World Resources Institute (WRI), con sede en Washington, que documenta una deforestación de 72 mil 830 hectáreas en 2019, debido precisamente a Sembrando Vida, que maneja la Secretaría del Bienestar, a cargo de Javier May.
Las pérdidas mayores, dice el estudio, están en Chiapas, (22 mil 424 hectáreas), Tabasco (13 mil 390) y Veracruz (13 mil 121).
El estudio lo elaboró con datos de la plataforma Global Forest Watch, creada por Google, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el propio WRI, entre más de 40 socios, para monitorear en tiempo real los cambios en la capa forestal del planeta.
La Casa Blanca también considera a Sembrando Vida como un programa caro opaco, pues en dos años ha costado a México 42 mil millones de pesos (15 mil en 2019 y 27 mil en 2020), y en su primer año de operación tuvo observaciones por mil 832 millones 710 mil 896 pesos, según datos de la Auditoría Superior de la Federación (ASF).
También saben en Washington que Sembrando Vida no ha servido para frenar la migración hacia su territorio: datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza indican que la detención de mexicanos aumentó más del doble desde mediados de 2020. Cada mes son capturados 40 mil personas en promedio, cuando en 2019 y años anteriores la cifra era de 16 mil.
En resumen, Sembrando Vida ni reforesta ni contiene la migración. Biden lo sabe, y él es de aquellos que no permiten insultos a su inteligencia. (Raymundo Sánchez Patlán, El Heraldo de México, País, p.9)
Joe Biden organizó una cumbre internacional con el fin de encontrar soluciones para reducir la contaminación del planeta de todas las formas posibles. Los 40 líderes mundiales que representan a las economías responsables del 80% de las emisiones a nivel global fueron invitados.
Tan solo en el año 2018, los combustibles fósiles fueron responsables de la muerte de 8.7 millones de personas en el mundo; para Estados Unidos, la contaminación producto de los mismos, representó la tercera causa de muerte en el país (Greenpeace).
El compromiso sugerido por Biden no es hueco. Regresó a EEUU al pacto de París y está eliminando subsidios a los combustibles fósiles. Además, se comprometió a reducir las emisiones de carbono de su país en un 70% para 2030. Es decir, que en menos de 10 años ese tipo de emisiones será de cero.
Biden entiende que se requiere un compromiso integral y real por parte de los líderes convidados a esta cumbre (y de los habitantes de esos países). No hay tiempo que perder y se pidió a los asistentes sugerir propuestas posibles y plausibles para combatir la crisis climática que azota el orbe.
López Obrador ya anunció que propondrá su programa federal ‘Sembrando Vida’ (que en teoría consiste en sembrar árboles). Los resultados de este programa implementado en México, sin embargo, son terribles. Solo en 2019 se deforestaron más de 73 mil hectáreas de cobertura forestal (Instituto de Recursos Mundiales). Arrasar con bosques y selvas para que los ciudadanos puedan recibir el dinero ofrecido y sembrar pequeños brotes, es obviamente contraproducente y está teniendo pésimos resultados.
De 575 millones de árboles y plantas que debían ser sembrados en el año 2019 de acuerdo a dicho programa, solo se plantaron 80 millones, y de esos solo sobrevivió la mitad (Secretaría del Bienestar).
Pero, adicionalmente, aun suponiendo que el programa fuera exitoso (que no lo es), este debería plantearse como una acción dentro de una propuesta integral para atacar el cambio climático. El proponer ‘Sembrando Vida’ como una forma de parar la migración centroamericana es no entender los objetivos de la reunión sobre el cambio climático.
El presidente de México tampoco entiende que, con sus políticas pro energías fósiles, aleja a México del futuro del planeta. Tan solo en el listado de Bloomberg NEF sobre los países más atractivos para proyectos de energías renovables, México pasó de la 8ª posición a la 51ª en los dos años que tiene la administración lopezobradorista.
Empeora la perspectiva cuando la Agencia Internacional de Energías Renovables señala que, en el año 2020, el mundo agregó más de 260 gigavatios de capacidad de energía renovable (más del 50% registrado el año anterior). Exactamente lo contrario a la apuesta de la 4T al quemar combustóleo y carbón para generar energía eléctrica. Eso además de la construcción de la refinería Dos Bocas, cuando la industria automotriz mundial se encuentra a marchas forzadas para que sus automotores ya no sean de combustión interna y evolucionen a las energías renovables.
El invertir en energías renovables no es de “fifís” o de neoliberales. China ya es el mercado más grande del mundo para energías renovables (aunque también de los que más contamina por el uso de combustibles fósiles, es cierto). En Europa, Portugal cubrió con energía eólica la electricidad necesaria para todos sus hogares y el mismo África continúa expandiendo sus instalaciones en este sentido. Mientras que en Estados Unidos, a partir de 2019, la energía eólica es la más utilizada para la generación de electricidad, López Obrador critica que se ven mal los molinos de viento en el paisaje.
También, mientras los sindicatos de Estados Unidos piden gravar los productos fabricados en países con menores regulaciones de emisiones, en México se tiene la reformada Ley de la Industria Eléctrica que incentiva a contaminar más.
México se aleja de un mejor futuro, lastimando a la población con propuestas por demás arcaicas y contaminantes, por no decir que en la cumbre internacional mencionada seremos el hazmerreír del mundo. (Verónica Malo Guzmán, El Heraldo de México, País, p.10)
Lo variado de los problemas internacionales impone su tratamiento de manera específica, a fin de propiciar acuerdos de aplicación viable, sobre todo ante la complejidad de las migraciones humanas, el tráfico de drogas, personas y armas; el terrorismo, la contaminación ambiental, el calentamiento planetario, la pandemia de covid-19 o la insuficiencia de vacunas.
Mezclar unos con otros confunde y no conduce a nada.
Difícil de solucionarse, el de la migración centroamericana (y en menor proporción antillana, asiática y africana) desde Chiapas hacia Estados Unidos requiere de gran atención, pero no será hoy ni mañana, con el cruce de palabras entre Joe Biden y Andrés Manuel López Obrador, cuando se perfile arreglo alguno.
Para el mexicano la solución es tan fácil como cuando dijo que extraer petróleo es como rascar el suelo para sacar agua. El domingo dijo que aprovecharía la Cumbre virtual de 40 Líderes por el Clima, convocada para estos jueves y viernes por el estadunidense, para proponerle una sencilla fórmula migratoria: que se amplíe a Centroamérica su programa sembrando vida… a cambio de visas de trabajo y hasta de la ciudadanía estadunidense.
Lo explicó así en un video subido a las redes:
“A los tres años, ya que tengas tu cultivo, ya tienes derecho, en automático, a una visa de trabajo por seis meses para Estados Unidos. Vas seis meses y regresas a tu pueblo, y luego de tres años, después de tener tu visa de trabajo, con buen comportamiento, ya tienes derecho a solicitar tu nacionalidad estadunidense…”.
Aunque la forestación incide en el clima, eso no prosperará en esta ni en cualquier otra oportunidad, entre otras razones porque Estados Unidos tiene una política rigurosa para el otorgamiento de visas y la nacionalidad.
López Obrador quiere canalizar los cuatro mil millones de dólares que Biden prometió para ayudar a Centroamérica, mismos que no tienen aún la aprobación de su Congreso.
Adicionalmente, la siembra de árboles en el sur-sureste ha generado críticas de ambientalistas a causa de la deforestación de selvas húmedas, por ejemplo con la plantación masiva de especies arbóreas ajenas a Calakmul, Campeche, una de las reservas de la biosfera más importante del mundo.
El razonamiento de AMLO tiene cierta lógica: que los campesinos pobres obtengan más dinero con la explotación de árboles frutales o maderables que con siembras de temporal, y de esta manera se arraiguen a su terruño y disminuya o cese la emigración.
Pero las visas de trabajo agrícola en EU dejaron de otorgarse desde mediados del siglo pasado (Programa Bracero), y para obtener la nacionalidad hay que satisfacer exigencias ineludibles tales como conversar, escribir y leer en inglés; aprobar exámenes orales y escritos de educación cívica, historia y gobierno de Estados Unidos.
No basta ni bastará con que quienes huyen del hambre o la violencia se porten bien o dominen la siembra de árboles… (Carlos Marín, Milenio, Política p.7)
La petición del presidente Andrés Manuel López Obrador a Joe Biden de ampliar en Centroamérica el programa mexicano de sembrar árboles, en una cumbre mundial sobre cambio climático, estaba condenada al fracaso.
Un alto funcionario de Estados Unidos rechazó la idea de antemano: “Esta no es para nosotros una conversación sobre migración. Es una conversación sobre cambio climático”.
En efecto, el presidente Biden invitó a mandatarios de 40 países a participar en una cumbre virtual sobre cambio climático para subrayar la urgencia y los beneficios económicos a favor del ambiente.
El desaire diplomático se pudo haber evitado si alguien en la Secretaría de Relaciones Exteriores le hubiera explicado a López Obrador que el programa Sembrando Vida para frenar la migración centroamericana no era el foro adecuado ni el tema de la agenda.
Se pudo haber evitado exponer al presidente de México al error diplomático, pero qué se puede esperar cuando el llamado canciller, Marcelo Ebrard, no se atreve a contradecirlo, para no entorpecer su eventual apoyo como candidato presidencial de Morena.
La posición de México de no intervención se contradice cuando solicita al gobierno de Biden visas de trabajo y establece plazos de regularización, sin tomar en cuenta que la política migratoria es competencia soberana de Estados Unidos y es decidida exclusivamente por el Congreso en una negociación entre demócratas y republicanos, sin interferencias de gobiernos extranjeros.
Mientras México se preocupa por sembrar árboles en el sur del país, en el norte arrojamos aguas negras a Estados Unidos.
Las aguas residuales de Tijuana desde hace años se encuentran sin tratamiento, como ocurre en la descompuesta planta Punta Bandera, y arrojadas al Océano Pacífico, porque no hay dinero.
Quizá a la administración de Biden le gustaría saber qué hará el gobierno mexicano para resolver este problema de contaminación marítima que afecta a los vecinos de San Diego, antes de hablar de reforestar Centroamérica.
Estados Unidos presupuestó 300 millones de dólares para reducir los flujos de aguas residuales en el lado estadunidense, mientras que en Tijuana no hemos destinado un solo peso.
La responsabilidad internacional de México debe ser acorde con el peso mundial de la décima cuarta economía, y por lo tanto, asumir sus obligaciones nacionales antes de pedir ayuda a otros países, nos generaría un mayor respeto.
Sobre el Acuerdo de París, es difícil que México cumpla con los compromisos internacionales en materia de cambio climático, debido a la política energética del gobierno mexicano, que favorece a los combustibles fósiles, incluyendo al carbón.
México se comprometió a que el 35 por ciento de la energía generada para 2024, y el 43 por ciento para 2030, sería limpia. Tal parece que no vamos por el buen camino.
La temperatura en México se incrementó en 1.4 grados en 2020, en comparación con los 0.98 grados que reporta el resto del planeta, según la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
Por su parte, la Comisión Nacional Forestal (Conafor) informó que 2,429 incendios arrasaron, entre enero y marzo de 2021, casi 47 mil hectáreas, más lo que se acumule, lo cual casi triplicó las afectaciones del año pasado, que en el mismo periodo registró una pérdida de 17 mil hectáreas.
Y así, mientras México arde, pedimos a Estados Unidos sembrar árboles en Centroamérica. (Agustín Gutiérrez Canet, Milenio, Política, p.18)
Mal momento eligió López Obrador para ponerse creativo, su propuesta para frenar el flujo migratorio no tiene futuro. En este momento el presidente Biden enfrenta una avalancha de críticas de la oposición y hasta de algunos legisladores de su partido por el aumento en el número de migrantes que están haciendo trabajar horas extra a la patrulla fronteriza.
Ya le dijeron que no pero López Obrador insiste, quiere resolver el problema laboral con un programa de trabajadores temporales, una especie de paño caliente que se conoce desde mediados del siglo pasado.
La migración hacia Estados Unidos se reactivó, y además del flujo que sale del Triángulo Norte, está el repunte en el número de mexicanos que están tratando de cruzar la frontera.
El tema, de por sí sensible, se agudizó por el aumento de niños no acompañados que se arriesgan por su cuenta o por la voluntad de sus padres, quienes creen que las condiciones en Honduras, El Salvador y Guatemala, son de mayor riesgo que atravesar medio mundo. Los mandan con un conocido para buscar al pariente que les de cabida cuando logran cruzar la frontera para ponerse en manos de la policía y buscar la reunificación familiar por la vía del asilo o el llamado Acuerdo Judicial Flores.
Biden puso freno a la construcción del muro de Trump, lo que desató la ira de un grupo de legisladores republicanos, quienes sostienen que hay una crisis humanitaria y la verdad es que sí, pero es más grave la que viven las ciudades mexicanas de Tamaulipas, Baja California o Chihuahua.
Las cosas se pusieron tan mal que el presidente de Estados Unidos relevó a la exembajadora Roberta Jacobson y encomendó el tema a la vicepresidenta Kamala Harris, quien en breve emprenderá un viaje a la región para entrevistarse con las autoridades, quienes habrán de sentir la mano de alguien que conoce muy bien la problemática porque ha pasado su vida en California y ha sido procuradora del estado.
Antes de su primer encuentro con su similar, López Obrador deslizó la misma idea, minutos antes del encuentro la vocera de la Casa Blanca respondió que no había el menor interés en un programa de trabajadores migratorios.
Y la verdad es que López Obrador refleja que no tiene la menor idea del tema, lo cual se entiende porque han sido contadas las ocasiones que se ha reunido con la comunidad mexicana en Estados Unidos, ninguna en lo que tiene como presidente.
Tal vez por eso cree que un programa que ha sido fallido en México, pero al que él le tiene fe como Sembrando Vida es replicable en Centroamérica. Propone crear 1 millón de empleos en una primera etapa de tres años y luego otra de tres años más, al término los trabajadores tendrían derecho a solicitar la nacionalidad estadounidense.
Vamos por partes. Igual que en México, los migrantes del Triángulo Norte dejan sus países en busca de mejores oportunidades, para que les paguen 6,000 pesos mensuales, mejor se quedan en sus poblaciones. Seguramente López Obrador ignora que la hora de trabajo mal pagada anda en los 7 dólares, con lo cual los 6,000 pesos de marras los pueden ganar en un par de días.
Puso como ejemplo el Tratado de Libre Comercio, alguien debería explicarle que uno de los escollos más complicados de la reciente renovación estuvo en el sector laboral, los sindicatos tanto de Canadá como de Estados Unidos, exigen una sustancial mejoría en los salarios de México.
Menos sabe el presidente de México el calvario que deben pasar los migrantes para llegar a la nacionalización, un estatus que se consigue después de mucho tiempo, dinero y esfuerzo.
Ahora cabe esperar que López Obrador no vaya a salir con esta propuesta en la reunión a la que convocó Biden a 40 líderes del mundo para hablar de cambio climático. Sembrar arbolitos seguros ayuda al planeta, pero no está entre las acciones urgentes para proteger el planeta. (Juan María Naveja, El Economista, El Foro, p.55)
Negociar con Estados Unidos no es sencillo. Para ello primero se debe entender cómo funciona el vecino país del norte internamente y cómo es que sus prioridades se organizan y se distribuyen en diferentes canales internacionales y por ende, dan la pauta sobre las negociaciones que llevan a cabo con otras naciones. Ello determina en buena medida qué cosas son importantes al momento de la negociación y las transferencias no (aunque sean importantes para su contraparte). Parece complicado, pero en, si logramos entender las motivaciones que tienen, la negociación será mucho más productiva para ambas partes.
En ese sentido, como lo hemos mencionado anteriormente, el tema prioritario en la relación bilateral con México es el asunto migratorio. Y en ello, la administración del Presidente Biden tiene un problema, porque si bien la cantidad de personas que están intentando cruzar a Estados Unidos desde México alcanza cifras récord, la realidad es que internamente tampoco ha sabido encontrar la posición adecuada para darle gusto a su base. En días recientes, el Presidente Biden – a pesar de las recomendaciones de subinete gabinete y de sus asesores – determinó que mantendría la restricción impuesta por el gobierno de Donald Trump respecto al número máximo de personas a las que se les recibiría como asilados. Ello causó grandes críticas entre los demócratas, pues este asunto es de gran relevancia para ellos y tuvieron que dar marcha atrás. No obstante.
Dicho eso, el papel que México juega en este debate es fundamental, puesto que gran parte de la estrategia de contención pasa porque nuestro país detenga las olas de migrantes centroamericanos que llegan a la frontera. Esa es la prioridad para Estados Unidos. Por tal razón no resulta extraño que Estados Unidos determine que la oferta que hizo México respecto al programa que consiste en sembrar árboles a cambio de residencia legal no haya tenido respuesta afirmativa aún, porque no es su prioridad.
Parece que estamos hablando de dos cosas totalmente distintas: para mayor, así como México actúa con base en sus prioridades nacionales para darle gusto a la población, también sucede lo mismo con Estados Unidos: Biden llegó con una agenda determinada que ahora tiene que cumplir . Y muchos de esos temas son divergentes con México (por ejemplo, las inversiones en energías alternativas, el cambio climático, etc.). En ese sentido, si México quiere tener éxito negociando con Estados Unidos, tendrá que entender qué cosas le importan y en qué está dispuesto a ceder. En Washington lo tienen muy claro y nos envían señales definitorias de por dónde quieren llevar la relación bilateral; pero México podría obtener beneficios si logra entender la lógica detrás de ello y negociar inteligentemente. La pregunta entonces es: (Federico Ling, El Sol de México, Mundo, p.24)
El mensaje de Biden
Hoy se dará un nuevo encuentro entre el presidente de México Andrés Manuel López Obrador y su homólogo de Estados Unidos Joe Biden en la Cumbre de Líderes Climáticos que se realizará en el país vecino. La reunión se da en el contexto de una crisis en materia migratoria que enfrentan ambas naciones, pero en particular el grave problema que encara México con los menores migrantes no acompañados que son usados por los traficantes de personas para cruzar. Algunos se preguntan si el mandatario mexicano insistirá con su propuesta de extender el programa Sembrando Vida a Centroamérica con el objeto de controlar esa migración irregular y eventualmente en seis años conseguir una visa de trabajo y la nacionalidad estadounidense. Ayer funcionarios estadounidenses batearon la propuesta mexicana porque si bien hay interés en el medio ambiente, la reforestación no va ligada con el tema migratorio y dejaron claro que la migración no está en la agenda de hoy. ¿Llegaría el mensaje de Biden a Palacio Nacional? (Bajo Reserva, El Universal, Opinión, p.2)
En la Cámara de Diputados están dispuestos a terminar de sacar, entre hoy y mañana, los dictámenes de la Ley de Hidrocarburos (ya aprobada), de la reforma a la Fiscalía General de la República y de la ampliación de mandato de Arturo Zaldívar al frente de la Suprema Corte de Justicia y el Consejo de la Judicatura, incluida en el paquete de todas las leyes secundarias de la reforma al Poder Judicial.
Son iniciativas tan importantes, tan trascendentes, que ameritarían un amplio debate en comisiones y en el pleno, un verdadero parlamento abierto (no como la mayoría de los que se han realizado, que terminan convertidos casi en una farsa, una suerte de monólogos compartidos) y una consideración ponderada de los legisladores. Son iniciativas que, en el fondo, afectan, todas ellas, el sentido mismo de la Constitución, del equilibrio de poderes, del futuro del país.
No se trata siquiera de establecer si estamos de acuerdo o no con esta catarata de iniciativas, se trata de que no exista el espacio y el tiempo idóneo para debatirlas en profundidad. Mucho se critica desde el oficialismo el periodo que llaman neoliberal o conservador, o sea, desde el gobierno de Miguel de la Madrid hasta el de Peña Nieto, pero, incluso en ellos, cada una de las grandes reformas que se impulsaron fueron parte de un debate intenso y se aprobaron, la gran mayoría de ellas, con amplios consensos, incluyendo al PRD en varias ocasiones, cuando todavía el presidente López Obrador era miembro de ese partido. Hubo espacio para el debate, para la discusión, para exhibir la oposición a leyes y reformas. Ahora, lo determinante es la prisa, sacar ya y sin cambiarle una coma, como dijo el Presidente, todas las iniciativas enviadas desde el Ejecutivo federal. Y este Congreso, dócil como ninguno del periodo “conservador”, se ha limitado a aprobar en fast track prácticamente todo.
No se entiende tanta prisa con una exigencia temporal tan terminante, desligada del proceso electoral y de la posibilidad, que no cabía en la estrategia gubernamental hasta hace unas semanas, de no poder mantener la mayoría absoluta en el Congreso (una mayoría que, hasta hace poco, se esperaba que fuera, con sus aliados, incluso calificada) o de perder apoyos estratégicos en el camino hacia el 2024. Y, si no alcanza ahora, está la previsión de un periodo extraordinario después de las elecciones, antes de que inicie la nueva legislatura, para terminar de aprobar todo lo que sea necesario para imponer un nuevo orden jurídico y político.
La cascada de iniciativas aprobadas o a punto de serlo ya lo han determinado. Veamos sólo las de las últimas semanas: la Ley Eléctrica y la Ley de Hidrocarburos que transforman, dan marcha atrás, pero muy atrás, a todas las normas energéticas; la Ley de Outsourcing, que transforma el mercado laboral en detrimento de las empresas y en favor de nuestros competidores extranjeros; las reformas integrales del Poder Judicial y de la Fiscalía General de la República. En el ámbito político, el anuncio de una próxima reforma electoral buscaría modificar profundamente el sistema electoral; amenazas de juicios políticos y de procesos contra distintos actores de la oposición.
No es una suma de incoherencias, como algunos dicen: es una política estratégica perfectamente bien alineada para dejar instaurado, como ha sostenido el Presidente, el modelo de la 4T de cara al futuro, más allá de las elecciones coyunturales, como un modelo de partido hegemónico, similar al que tuvimos hasta el gobierno de José López Portillo. Es una forma de establecer un Nuevo Orden basado en un viejo régimen.
LA CUMBRE DEL CLIMA
Mañana será la intervención del presidente López Obrador en la Cumbre del Clima que convocó el presidente Joe Biden y en la que participarán mandatarios de 40 países en forma virtual. Al Presidente le ha tocado estar temprano en la mañana, junto con otros mandatarios, en una mesa sobre cambio climático, donde, si no hay un cambio de discurso y de conceptos en las próximas horas, López Obrador presentará una agenda que nada tiene que ver con el objetivo de la reunión, en realidad va en sentido contrario.
El Presidente hablará, dijo, de la migración de Centroamérica, de extender su programa Sembrando Vida, de visas de trabajo en Estados Unidos y de exportar menos petróleo y refinar más crudo. Nada de energías renovables y otra vez girando en torno a las energías fósiles, que son las que los organizadores de la cumbre quieren reducir drásticamente.
La Casa Blanca ya ha dicho que el tema de migración no está dentro de la cumbre y que no está interesada en ampliar el programa Sembrando Vida a Centroamérica y tampoco está dispuesta a financiarlo. Vamos a un nuevo choque con Estados Unidos, cada día más evidente en éstos y en muchos otros ámbitos. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p.14)