En un sexenio lleno de momentos de cinismo deplorable, las declaraciones recientes de Francisco Garduño, titular del Instituto Nacional de Migración, tendrán un lugar de privilegio en nuestra historia de la ignominia. Cuando están por cumplirse dos meses del terrible incendio en Ciudad Juárez, que costó la vida a 40 migrantes, Garduño dice que no piensa renunciar. Insiste en culpar a las víctimas. Y, justo en ese punto donde se cruzan el cinismo y la crueldad, se lava las manos. Dice que estaba a mil 800 kilómetros de distancia de Ciudad Juárez y que, por ello, duerme tranquilo por las noches.
Este calibre de cinismo no es nuevo en la vida pública mexicana. Las palabras de Garduño me remitieron a una declaración muy parecida en una tragedia también similar: el incendio de la guardería ABC.
Hace casi quince años, un mes después de la muerte de medio centenar de niños en Hermosillo, Sonora, el gobernador saliente de ese estado, el priista Eduardo Bours, declaró que, a pesar de todo, él dormía “como un bebito”. Así lo dijo: “¿Cuánta gente puede decir abiertamente: me he mantenido en mis principios y en mis ideales? Yo duermo como bebito, como niño, porque me mantengo en los fundamentos y eso al final del día es lo importante de todo”.
¿Cómo es posible que el gobernador de un estado donde ha ocurrido semejante desgracia, un hombre que ha visto y escuchado el dolor delirante de los padres de los pequeños, tuviera el descaro de decir esa barbaridad?
Lo mismo habría que preguntarle ahora a Francisco Garduño.
Hace tiempo que quedó claro que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador es incapaz de reconocer errores, mucho menos de asumir las consecuencias de esos errores. Ya es costumbre que, frente a la evidencia, el presidente de México y los que lo rodean, acusen conspiración y respondan (aunque no todos con el cinismo de enunciarlo así como Garduño) que duermen tranquilos, a pesar de sus omisiones, atropellos y, en este caso, tragedias.
Es la cinismocracia. El gobierno del descaro y la desfachatez.
Pero hay una diferencia importante entre aquello que pasó en Sonora y lo que vemos ahora. La tarjeta de la guardería ABC ocurrió un mes antes de la elección para gobernador de Sonora. Hasta la tragedia, el candidato del PRI iba a la cabeza. Un mes después, ganó el PAN (cuyo gobierno fue una vergüenza también, pero esa es otra historia). En otras palabras: la sociedad sonorense decidió sancionar la cinismocracia del PRI estatal.
Bours habrá podido dormir como un bebé, pero su partido perdió el poder.
¿Qué va a ocurrir en México? ¿La sociedad mexicana optará por cerrar los ojos ante los errores –causantes de concretísimas tragedias– del gobierno actual? ¿Habrá sanción en las urnas a la cinismocracia del lopezobradorismo? ¿O más bien los electores mexicanos permitirán que los que han gobernado mal concilien noche a noche el sueño sabiéndose protegidos por la impunidad?
Así duerme Garduño por lo pronto. Y no es el único.
Veremos qué dice la historia. (León Krauze, El Universal, Nación, p. A11)
Astillas
Francisco Garduño dice que duerme tranquilo a pesar de tragedias como la muerte de 40 migrantes en Ciudad Juárez, pues él no podía llegar en los tres minutos en que se suscitó la conflagración, que dos venezolanos provocaron con dolo, y empleados del Instituto Nacional, irresponsablemente, no localizaban la llave… Operación silencio: a partir de ahora, los integrantes del consejo nacional de Morena no podrán proyectar, transmitir, retransmitir, grabar, y compartir, difundir o publicitar su contenido en cualquier medio audiovisual, digital o impreso, público o privado, ya sea parcial o totalmente… Lamento monrealista: los mandatarios de Morena “están más con Claudia y Adán que con Marcelo y conmigo (…) estamos siendo arrollados por excesos del aparato de gobernadores y presidentes municipales (…) quizá nadie –de los gobernadores esté– con Marcelo y muy pocos, o nadie quizá, conmigo”… Y, mientras Ebrard se ha puesto beisbolero en Estados Unidos, Adán Augusto ha ido a hacer campaña a Ciudad Juárez y Claudia ha acompañado a Guadiana en Coahuila, ¡hasta mañana! (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 10)
¿Duerme tranquilo?, le preguntaron el viernes pasado al titular del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño. “¿Yo? Sí”, respondió quitado de la pena. No le remuerde ni un poco la conciencia la muerte de 40 migrantes en la estación migratoria en Ciudad Juárez, Chihuahua, hace casi dos meses. Concilia bien el sueño, pese a que 40 personas murieron en una instalación de la cual es el principal responsable, bajo resguardo de personal bajo su responsabilidad.
Garduño, que no parece conocer el pudor, fue más allá. Argumentó en su favor, pretextando la distancia. “Yo estaba a mil 800 km de distancia del suceso. No podía yo llegar en 3 minutos que se suscitó la conflagración, en la cual (sic) dos venezolanos provocaron con dolo el incendio”, señaló. “No soy bombero”, le faltó decir.
Aunque él “duerma tranquilo”, su responsabilidad en la tragedia es ineludible. Él no los mató, cierto, pero su negligencia e irresponsabilidad, sí. No puede rehuir de su tramo de culpa.
Él y nadie más, es el máximo responsable en el Instituto Nacional de Migración. Fue, precisamente, en una instalación del Instituto donde murieron los 40 migrantes en un incendio, mientras eran vigilados por personal del propio Instituto. No puede esquivar su responsabilidad. Tendría, eso sí, que hacerse a un lado. Pero él se aferra al cargo. No renuncia. Tampoco es removido. Su jefe, el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, ha dicho que hasta que no concluyan las investigaciones, seguirá en su asiento. ¿No tendría, más bien, que ser retirado, para que la indagatoria transcurra sin trabas?
¿Se le encubre? ¿Se le protege?
“Pues es bueno su trabajo, en general siempre ha tenido un buen desempeño. Lo conozco desde hace muchos años, ha trabajado conmigo”, dijo el presidente López Obrador el 14 de abril en la mañanera.
De Garduño se podrán afirmar muchas cosas, pero que “es bueno su trabajo” no es una de ellas.
El presidente, después, le dio al clavo, esa misma mañana: “no voy a proteger a nadie”, aseguró. Entonces, ¿por qué sostenerlo en el cargo?
Es un hecho que no cumplió con sus obligaciones de vigilar, proteger y dar seguridad a las personas e instalaciones a su cargo.
Necesita dejar el puesto para que haya una investigación profunda, sin obstáculos, que esclarezca qué sucedió; porque hay videos del interior de la estación migratoria donde se aprecia que el personal de resguardo deliberadamente abandonó el lugar mientras se propagaba el fuego, dejando encerradas a decenas de personas.
Es insostenible en el cargo. Lo fue desde un inicio. Su permanencia es una losa para el gobierno del presidente López Obrador, y ni se diga para el secretario de Gobernación y su aspiración presidencial.
Lo de Ciudad Juárez es una tragedia, un horror. Es una pesadilla. En serio, comisionado Garduño, ¿duerme tranquilo? (Manuel López San Martín, El Heraldo de México, País, p. 10)
Como si nada
A quien se le vio en el club de golf Los Encinos muy quitado de la pena, como si en su reciente administración en Segalmex no se hubiera realizado un desfalco por más de 15 mil millones de pesos, fue a Ignacio Ovalle, el primer jefe del Presidente en la administración pública, y a quien se le ha cubierto con el manto protector de Palacio Nacional… Ya hay varios detenidos, pero como es costumbre en esta administración a los amigos no se les toca, a pesar de la gravedad de las acusaciones o que le pregunten a Ana Gabriela Guevara o a Francisco Garduño. ¿Será? (Redacción, 24 Horas, p. 2)
Exigen liberar a preso político en Guatemala
El 14 de diciembre de 2022 nos publicaron en este espacio una carta en pro de la liberación del preso político César Montes, de padre originario de Comitán, Chiapas, e hijos guerrerenses, actualmente encarcelado en Guatemala, condenado a 174 años de prisión por delitos que no cometió.
Montes, quien es autor del libro Más allá de las rejas, fue detenido en Guerrero y deportado al vecino país por la Interpol y el INM, pese a que además estaba en trámite su solicitud de asilo en México.
En esta ocasión, y en atención además a la petición explícita en pro de su liberación que hizo el presidente Andrés Manuel López Obrador, el 15 de mayo en su conferencia mañanera, así como a la solicitud de audiencia (a la fecha, aún sin respuesta) que presentamos entonces por escrito, tanto al titular de Gobernación, Adán Augusto López, como al de SRE, Marcelo Ebrard, después de entregar una carta dirigida al presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, en la embajada de su país en México.
Quienes integramos el Comité Libertad del Preso Político César Montes convocamos de nuevo a la prensa y al público en general a un acto informativo, el 24 de mayo a las 9:30 horas, frente a la embajada de Guatemala en México, sito en Explanada 1025, colonia Lomas de Chapultepec , alcaldía Miguel Hidalgo, CDMX. (Redacción, La Jornada, Editorial, p. 6)
INM, ¿con nuevas estrategias?
El secretario de Gobernación, Adán Augusto López, estuvo ayer en Ciudad Juárez, y a menos de dos meses del incendio que dejó 40 muertos, aseguró que el Instituto Nacional de Migración (INM) tiene ya una nueva estrategia frente a la ola migratoria. Al salir de Durango rumbo a Chihuahua, el suspirante tabasqueño fue cuestionado por periodistas del estado sobre la situación que guardan las estaciones del INM y del cierre de algunas de ellas, a lo que respondió: “El cierre forma parte de una estrategia, se adecuó la estrategia migratoria, pero ya otro día les platico…”. Aunque el secretario sólo acudió al Centro de Convenciones Las Anitas para sostener sus Diálogos por la Gobernabilidad… en su campaña, pues. (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 37)
“No maltratarás, ni oprimirás al extranjero, pues extranjeros fueron ustedes en el país de Egipto” Éxodo 22, 20
México vive una crisis humanitaria debida a la realidad migrante que ha tocado a nuestras puertas desde hace meses, quizás años. Ya de por sí hemos resentido la falta de una política migratoria integral, pero esta crisis se ha recrudecido porque de telón de fondo tenemos las siguientes circunstancias:
Mientras en Estados Unidos se anunciaba el fin de la pandemia y el “regreso” de las medidas migratorias bajo las perspectivas de seguridad nacional; el gobierno federal mexicano anunció el cierre de más de 30 estancias provisionales en las que se llegaban a otorgar permisos de tránsito hasta por 45 días. Además, a la jefa de Gobierno de la Ciudad de México decidió clausurar, sin previo aviso, el albergue que había en Tláhuac y se le ocurrió redistribuir, en un día y sin plan alguno, a más de tres mil migrantes. Lo que pasó fue que familias completas fueron subidas a camiones para enviarlas a destinos que ni siquiera conocían. De un día para otro unos amanecieron en Acapulco, otros en San Luis Potosí y otros en albergues de la Ciudad de México instalados desde hace tiempo por congregaciones religiosas como las de los Scalabrinianos y las Josefinas, todo lo cual ha generado una sobrepoblación en estos últimos.
He tenido la oportunidad de conocer algunos de estos albergues que nos exigen un mínimo de solidaridad con quienes se encargan de estos miles de migrantes y que lo hacen con verdadero amor (esa es la palabra). Todos deberíamos de ser capaces de reconocernos en esos rostros que nos reclaman una mirada y una ayuda. Todos deberíamos de ayudar a estas personas que llevan su vocación de servicio hasta el extremo de entregarse a rescatar la dignidad humana en estas casas migrantes y que nos recuerdan que fuimos creados para el bien.
Por lo anterior, propongo que nos solidaricemos apoyando a los albergues a través de donaciones y de tiempo voluntario. La Arquidiócesis de la Ciudad de México ha publicado la lista de cosas e insumos que se necesitan, así como un registro de voluntarios.
También pido a las autoridades, particularmente a las de la Ciudad de México y al Instituto Nacional de Migración, que asuman su responsabilidad y que al menos ayuden a conseguir un sitio para que los albergues no estén sobrepoblados con los riesgos humanitarios que eso significa. Las autoridades han abandonado a quienes prestan el servicio de atención a miles de migrantes a través de los albergues. Y, sobre todo: las autoridades han abandonado a miles de hombres, mujeres, niños y niñas que buscan una vida digna en un país extranjero, justo como lo han hecho nuestros connacionales en Estados Unidos a lo largo de años; literalmente los han desamparado.
México también será juzgado por el trato que damos a los migrantes. (Margarita Zavala, El Universal, Opinión, p. A20)
La frontera entre México y Estados Unidos ha generado fuertes tensiones. Estados Unidos asegura que su seguridad nacional se vulnera con la cantidad de migrantes que intentan cruzar a Estados Unidos vía nuestro país.
Para sumarle a la discusión hace unos días un terrorista afgano, de quien no se reveló el nombre, intento cruzar desde México. Agentes de seguridad fronteriza hicieron un escaneo de huellas dactilares y se supo que este hombre se encuentra en la lista de vigilancia terrorista del Buró Federal de Investigación, FBI. Fue detenido por la Patrulla Fronteriza cuando viajaba con un grupo de migrantes en la región de Otay Mesa, en zona de San Diego, California.
La noticia se difundió el pasado martes 16 de mayo con declaraciones de Darrel Issa, legislador republicano de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, quien confirmó la detención indicando que la administración del presidente Joe Biden no lo haría.
Jim Desmond, miembro de la Junta de Supervisores del Condado de San Diego, secundó a Issa y detalló que la Patrulla Fronteriza le informó que el presunto terrorista fue detenido el 10 de mayo, es decir, un día antes del fin del Título 42 y que al interrogarlo les dijo que pretendía solicitar asilo.
Vienen elecciones próximamente en Estados Unidos y parte del discurso para confrontarse entre republicanos y demócratas ha sido el tema de la migración cruzado con la seguridad nacional.
Con la detención del supuesto terrorista afgano, funcionarios republicanos lo han utilizado para fortalecer su discurso. El diputado local, Darrel Issa, criticó a la administración de Biden y de cómo ha manejado el tema de la migración y aseguró que esa detención es “un severo recordatorio de que el gobierno federal debe fortalecer la frontera”.
Es verdad, cientos de personas entran a Estados Unidos de manera ilegal, pero también es cierto que nunca alguien que haya perpetrado un atentado en nuestro vecino país, ha ingresado desde territorio mexicano.
Con información del FBI y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, la CBP, se asegura detuvieron entre 2019 y 2022, casi quinientos presuntos terroristas en la frontera.
EU ve en migración riesgos para la seguridad nacional
El informe obtenido por el diario detalla que en los límites que colindan con Baja California, Sonora, Coahuila, Chihuahua y Tamaulipas arrestaron en 2019 a 280 terroristas, en 2020 fueron 74, para 2021 detuvo a 103 y para el año siguiente capturó a 42. Mientras que, en marzo de este año, el CBP informó que van 69 detenciones de este tipo.
En el documento aseguran que se trabaja con “personal altamente capacitado, sistemas de monitoreo terrestres y aéreos y sólidas redes de inteligencia e intercambio de información”, lo que contradice la queja de los funcionarios republicanos por el caso de afgano detenido recientemente.
Los terroristas que han perpetrado atentados, muchos han sido legales en Estados Unidos y han entrado en su mayoría en vuelos de Europa o por la frontera con Canadá.
Recordemos que los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, cuando se derribaron las Torres Gemelas, los pilotos de los aviones eran legales en Estados Unidos, incluso tomaron los cursos de aviación en ese país.
En ese 2001, en el que cuatro grupos de terroristas mataron a más de tres mil personas y lesionaron a otras seis mil tras secuestrar cuatro aviones que estrellaron contra las Torres Gemelas de Nueva York, el Pentágono y otro que no logró su objetivo, pero cayó en Shaksville, Pensilvania, se demostró que los verdaderos enemigos de Estados Unidos ya estaban en su territorio.
Los 19 terroristas pertenecientes a Al-Qaeda, prepararon el ataque con mucha precisión, ingresaron a ese país a principios de 2001 con visas saudíes árabes. Reitero, los cuatro terroristas que tomaron los controles de cada avión tomaron cursos de pilotaje en Estados Unidos y Mohamed el-Amir Awad el-Sayed Atta, considerado el autor material del ataque y líder de ese pequeño ejército, envió 31 mails a escuelas de pilotaje para saber los costos de los cursos y posibilidades de alojamiento.
Investigaciones sobre ataques terroristas señalan que entre 1975 y 2017 se registraron 192 terroristas nacidos en el extranjero que entraron legalmente a Estados Unidos y planearon, intentaron o realizaron ataques, de acuerdo con especialistas, ninguno de éstos entró de manera ilegal por México.
El 25 de diciembre de 2009, Umar Farouk Abdulmutallab, un nigeriano entrenado en Yemen por Al-Qaeda, trató de esconder explosivos en su ropa interior en un vuelo de Ámsterdam a Detroit. En 2012 fue sentenciado a cadena perpetua en Estados Unidos y desde entonces se le conoce como “el bombardero de los calzoncillos”. No llegó desde México.
Otro antecedente es lo ocurrido en el maratón de Boston el 15 de abril de 2013, cuando explotaron dos bombas que mataron a tres personas e hirieron a otras 264. Los autores del ataque fueron los hermanos Tamerlan y Dzhokhar Tsarnaev, son de origen checheno y emigraron legalmente a Estados Unidos.
Estados Unidos está catalogando a grupos del narcotráfico en México como terroristas, y muchos de éstos si están llegando a su país, trabajando con socios norteamericanos para la distribución de la droga, lo cual sin duda vulnera su seguridad, hay más de 100 mil muertos al año tan sólo por fentanilo.
Es gravísimo que metan droga a Estados Unidos, pero también es una realidad que las autoridades de ese país tienen que estar atentos también a personas que llegan de manera legal a su país, porque son ellos los que han realizado los atentados terroristas, afortunadamente los que han intentado ingresar desde México, han sido detenidos. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p. 13)
En los 18 años que han transcurrido desde que se supo de los primeros secuestros de migrantes en México, estos eventos, con mayor o menor frecuencia, han formado parte de los graves delitos que padecen las personas indocumentadas en el país.
Los secuestros comenzaron cuando las bandas del crimen organizado extendieron sus actividades al tráfico de migrantes, atraídas por el incremento de las tarifas para pasar a Estados Unidos, causado a su vez por el acentuado aumento de las medidas de vigilancia en la frontera tomadas por las autoridades de ese país.
Los secuestros comenzaron cuando las bandas del crimen organizado extendieron sus actividades al tráfico de migrantes, atraídas por el incremento de las tarifas para pasar a Estados Unidos, causado a su vez por el acentuado aumento de las medidas de vigilancia en la frontera tomadas por las autoridades de ese país.
El pasado mes de abril se supo del secuestro de 23 personas de diversas nacionalidades en la carretera 57, cerca de Matehuala, San Luis Potosí. Sorpresivamente, las autoridades hallaron a un total de 105 migrantes que habían sido privados de su libertad.
Como reiteración de aquellos hechos, la semana pasada fueron interceptados 49 migrantes que circulaban por esa misma carretera, y que unos días después fueron encontrados con vida en diversos puntos, algunos en la propia pista, otros en viviendas y algunos más en una casa de seguridad, en el municipio de Doctor Arroyo, Nuevo León.
Lo más importante es haber hallado con bien a los 23 hombres, 15 mujeres, seis niños y cinco niñas, originarios de Honduras, Venezuela, Haití, El Salvador, Brasil y Cuba, así como a los dos operadores del autobús en que viajaban.
Enhorabuena que patrullen la zona elementos del Ejército y la Guardia Nacional, porque no se puede descartar la ocurrencia de hechos similares y porque siguen abiertas algunas preguntas, entre otras: ¿A quién y cuánto habían pagado estos migrantes para ser llevados al norte en un autobús en el que sólo ellos iban? ¿Cómo los detectaron, quiénes los interceptaron y con qué fin? ¿Cuáles son los detalles de su escape o liberación?
Un migrante hondureño declaró a la fiscalía de San Luis Potosí que uno de los secuestradores les dijo: “El problema es que el chofer no se reporta con nosotros, como debe hacer siempre que pase por aquí”. El migrante dijo también que los secuestradores habían exigido sin éxito al dueño de la unidad mil quinientos dólares por cada uno de ellos.
Esta exigencia de un peaje delincuencial puede colocar a otros migrantes en medio de una disputa que les es ajena y de la que pueden ser víctimas.
El estado de alerta en esa zona no puede relajarse, pues los eventos de abril y mayo harían suponer una constante que merece atención para impedir la repetición de secuestros, y especialmente para evitar una eventual acción criminal que todos lamentaríamos, verbo que se materializa, por definición, siempre demasiado tarde. (Mauricio Farah, El Heraldo de México, Editorial, p. 14)
EBRARD NO PARA
Y el que en las últimas semanas no para y mantiene actividades que le reportan una notoria presencia en espacios informativos es el canciller Marcelo Ebrard. Ayer, por ejemplo, estuvo en Florida, donde se encontró con el popular beisbolista mexicano de origen cubano, Randy Arozarena —hubo foto con brazos cruzados incluida—, además de que lanzó la primera bola del partido entre Tampa Bay y los cerveceros de Milwaukee. Luego, nos cuentan, el titular de la SRE, quien claramente es una de las principales “corcholatas” de Morena, se reunió con trabajadores agrícolas mexicanos, que retornarán a territorio nacional tras prestar sus servicios en el país vecino, y acordó con líderes comunitarios celebrar un encuentro para diseñar una estrategia de acción frente a iniciativas y leyes antiinmigrantes y racistas. Marcelo pisa el acelerador a fondo, nos hacen ver. (Rozones, La Razón, LADOS, p. 2)
El jueves pasado, la Suprema Corte estadounidense desechó la última controversia relacionada con la utilización del Título 42 de la ley de servicios públicos de salud como medida de contención migratoria. Basándose en esa norma, que faculta a una agencia gubernamental federal a impedir la entrada de portadores de enfermedades contagiosas, al inicio de la pandemia de Covid-19 la administración Trump prohibió el ingreso de migrantes en sus fronteras. Ello le permitió expulsarlos sin que pudieran acceder a un proceso legal que determinara si podían ser acogidos como asilados o refugiados.
El triunfo de Joe Biden en las elecciones de noviembre de 2020 no significó un cambio inmediato de la política migratoria, pues prorrogó el uso del Título 42. En abril de 2022, el gobierno federal anunció que dejaría de utilizarse ya que la emergencia sanitaria había concluido. Sin embargo, a partir del anuncio, la aplicación de la medida llegó a los tribunales federales. Primero varios fiscales de estados gobernados por los republicanos pidieron a un juez federal en Luisiana que impidiera la suspensión. Sin cuestionar que lo peor de la pandemia había pasado, alegaban que no se habían seguido los procedimientos para dejar de aplicarla. Aun cuando el gobierno federal apeló la resolución, el juez impidió suspender la aplicación de la medida.
Por otro lado, un grupo de organizaciones de migrantes inició una demanda ante un juez federal con sede en Washington D.C. En diciembre de 2022, dicho juzgador determinó que la aplicación del Título 42 era ilegal, ordenándole al gobierno federal concluirla de manera inmediata. Muchos de los fiscales estatales que habían sido actores del juicio en Luisiana se inconformaron ante la resolución. El juez, sin embargo, rechazó la participación de los fiscales. Esto motivó que buscaran la intervención de la Corte Suprema de manera urgente, solicitándole mantuviera la vigencia del Título 42 para evitar una crisis migratoria en la frontera.
Así, por una estrecha mayoría, a fines de 2022 el máximo tribunal decidió bloquear la resolución del juez con sede en la capital federal, manteniendo indefinidamente la vigencia del Título 42. También acordó realizar audiencias durante este periodo de sesiones para escuchar a los actores y determinar si los fiscales estatales podían participar en el juicio llevado a cabo en Washington D.C. Ahora bien, el 11 de mayo la administración Biden dio por concluida la emergencia sanitaria derivada del Covid-19 y con ello la aplicación del Título 42. De ahí que la Corte decidiera cancelar las audiencias programadas para fin de mes. Finalmente, el jueves pasado los togados regresaron el asunto al juzgado federal con sede en Washington D.C., ordenándole desecharlo por haber quedado sin materia. El justice Gorsuch, perteneciente al ala conservadora, emitió una declaración reiterando que la crisis en la frontera entre Estados Unidos y México no estaba relacionada con el Covid-19 y que la Corte había actuado equivocadamente en diciembre al garantizar la vigencia indefinida del Título 42. Tiene razón. (Mauricio Ibarra, La Razón, México, p. 6)
Jesús, el ejemplo del migrante
Habla con un acento inconfundible. Lo tiene cerrado, como si hablara para dentro. Es un tipo muy afable. Mi admiración por Jesús Joaquín se acrecienta mientras me va contando su historia de vida donde tuvo que dejar una parte de su alma en Cuba para poder terminar en Miami.
Jesús es un privilegiado. Hace cinco años le tocó la lotería. Fue una lotería vital. Consiguió nada menos que un puesto de trabajo en Quito, Ecuador. Se marchó con lo puesto y un poco más. No le quedó más remedio que echar tierra de por medio. Dejó a sus padres, a sus amigos, a su Cuba con la que todavía hoy sueña. Y lo hace despierto, esperando a la esperanza de que Cuba sea libre algún día.
Viajó hasta Quito. Allá ahorró y ahorró todo lo que pudo para emprender un viaje a ninguna parte y a todas a la vez. El hambre, tenía hambre. Y él, su mujer y su pequeño de cuatro años lucharon por ese sueño.
Llegaron a Colombia y a Panamá y a todo Centroamérica, sorteando peligros hasta poder llegar a la frontera de Chihuahua con Estados Unidos. Durmieron en selvas y bosques, dentro de camiones, en lugares donde nunca imaginó que pudieran existir. No tenían dónde quedarse. En Costa Rica – siempre tierra de paz – pudieron hacerlo en iglesias dónde llegaron incluso a darles colchones. Tampoco había duchas, ni para el cuerpo ni tampoco para lavar el alma. En esa experiencia de vida, Jesús, su mujer y su hijo conocieron lo más grandioso del ser humano, pero también lo más mísero.
Un “coyote” de nacionalidad dominicana logró pasarles de la frontera de México a Estados Unidos. Le costó dieciséis mil dólares que habían ido consiguiendo poco a poco con paciencia de joyero y precisión de cirujano
De aquella experiencia han pasado cinco años. Hoy Jesús es un chofer que vive en Miami. Mira a los ojos con dignidad, recordando cómo miles de migrantes intentan conseguir el sueño que hoy es una realidad en la vida de Jesús. Es un sueño y es una realidad gracias al esfuerzo y al trabajo. (Alberto Peláez, 24 Horas, Mundo, p. 16)
En el último artículo mencioné algunas de las causas identificables para la migración: la pobreza, los desastres naturales, la inseguridad y una búsqueda por una mejoría de vida. También existen otras, como las guerras, la persecución política y las crisis ocasionadas por regímenes autoritarios. De estas dos últimas claramente se identifican, los casos de Venezuela y Nicaragua. Los movimientos masivos de desplazados están generando presión social y política en algunos de los países receptores como Chile, Costa Rica y Estados Unidos.
Ante cualquier crítica u oposición, muchos defensores de la migración reaccionan de manera agresiva, acusando de antiinmigrantes, sin hacer el mínimo esfuerzo por comprender el contexto y las razones por las que algunas personas adoptan una postura de rechazo. En sus discursos, no hay lugar para términos medios ni matices: o se es promigrante o se es antimigrante, blanco o negro, sin opciones. Sin embargo, en muchas ocasiones, estas mismas personas que abogan por la libre entrada a los países no asumen la responsabilidad ni participan en garantizar una adecuada integración de los migrantes en el país receptor. Una vez que los migrantes están dentro, el problema pasa a ser responsabilidad del gobierno o de las ONGs.
En muchos casos, los críticos de la migración están transmitiendo las preocupaciones y la presión de la población a la que representan o a la que pertenecen y los efectos que genera una inmigración masiva. Los dedos siempre señalan a los políticos como los responsables de buscar una solución y dar respuesta a esta demanda. En lugar de acusar y señalar sin escuchar, los defensores de la migración podrían ser parte de la solución. Me permito compartir algunas ideas: haciéndose responsables de una persona migrante, de su inserción en la sociedad, la cultura, el idioma y del cumplimiento con los trámites legales de inmigración. En EU, en el Estado de Connecticut ya existe un programa de ciudadanos voluntarios que se convierten en patrocinadores y mentores de refugiados ucranianos. Los gobiernos también podrían tener una participación más proactiva.
Un ejemplo de cómo se inserta la población migrante a Israel, es lo que se conoce como Ulpan. La función del Ulpan es la de enseñar a los inmigrantes adultos el idioma hebreo, historia, cultura y geografía israelí. El objetivo es ayudar a los migrantes a integrarse lo más rápido y fácilmente posible a la vida económica y cultural del país. Una iniciativa similar podría regularizar y sistematizar el ingreso de migrantes en países receptores, al mismo tiempo que mitiga los temores de que la migración transforme la cultura y lingüística en algunas naciones. Por ejemplo, la preservación de la cultura del vino en Francia, la diversidad culinaria en Italia y el laicismo en los países nórdicos, entre otros ejemplos.
Existen aproximadamente 89 millones de personas desplazadas en el mundo. La mayoría no están intentando inmigrar a cualquier país, se centran en países como Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, España, Turquía, Alemania, Colombia, Costa Rica o Chile. En Costa Rica han inmigrado más de medio millón de nicaragüenses, un país con una población de 5 millones de habitantes. Lo mismo ocurre en algunos condados fronterizos de EU como la ciudad, Del Rio, donde los migrantes casi duplicaron la población total.
AMLO y muchos medios aseveran que en EU solo los republicanos son los antiinmigrantes, pero si analizamos lo que está pasando en el mundo veríamos que el tema, como dije antes, es más complejo. En Chile, que es un país de inmigrantes y con un gobierno de izquierda, el 77 por ciento de la población cree que los migrantes les causan daño. La crisis migratoria está causando tensión entre los gobiernos de Chile, Bolivia y Venezuela. ¿No es hora de buscar soluciones a largo plazo que involucren la participación de todos los países del G20 o de la OCDE? (Jacques Rogozinski, El Financiero, Economía, p. 11)
En Florida, después de promover nuevas medidas contra migrantes, el gobernador y aspirante presidencial Ron DeSantis promulgó leyes para prohibir instrucción en aulas sobre temas de orientación sexual e identidad de género y otra contra los “ show de drag”, obsesión sospechosa de la ultraderecha (tal vez vieron La jaula de las locas). DeSantis declaró que con estas medidas, entre otras, vamos a permanecer un refugio de cordura una ciudadela de normalidad, y los niños deben ser criados reflejando eso. Pero al parecer Mickey Mouse y sus amigos no están tan contentos con esa normalidad con Disney –esa fábrica de felicidad– se enfureció y canceló un proyecto de mil millones de dólares en Florida por su disputa con DeSantis. (David Brooks, La Jornada, Mundo, p. 25)
Quienes crean que el ex Presidente Trump fue cruel al separar a los niños pequeños de sus padres indocumentados en la frontera deberían ver lo que está haciendo su probable principal rival en las elecciones primarias republicanas, el Gobernador de Florida, Ron DeSantis. Es igual de despiadado, o peor.
DeSantis está tratando de posicionarse a la derecha de Trump en temas como la cacería de inmigrantes, la prohibición del aborto, y la facilidad de obtener armas. El Gobernador sabe que quienes tienden a votar en las elecciones primarias son los sectores más extremistas de su partido, y está tratando de captar a esa clientela.
No me extrañaría que la inmigración sea su principal tema de campaña, y que las primarias republicanas serán una competencia entre Trump y DeSantis para ver cuál de los dos es el más agresivo contra los indocumentados.
Con el desempleo en Estados Unidos en solo un 3.4 por ciento, su cifra más baja en más de 60 años, y la inflación comenzando a bajar, a Trump y DeSantis no les quedan muchos otros temas que explotar a su favor. Sus posturas radicales contra el aborto y a favor de las armas no son muy populares entre los votantes moderados.
Así que los candidatos republicanos están poniendo cada vez más esperanzas en crear una histeria colectiva sobre una supuesta “invasión” de indocumentados. En realidad, a pesar de un aumento reciente, los inmigrantes, tanto legales como indocumentados, representan alrededor del 13.7 por ciento de la población, menos que hace cien años, según el Centro de Investigación Pew.
Además, contrariamente a lo que nos quieren hacer creer Trump y DeSantis, EU necesita urgentemente más inmigrantes, por razones demográficas y económicas. La población está envejeciendo rápidamente y el país pronto no tendrá suficientes trabajadores jóvenes para subvencionar las jubilaciones de quienes se retiran.
DeSantis, quien se espera anunciará formalmente su candidatura en estos días, firmó el 10 de mayo lo que orgullosamente describió como “la ley contra la inmigración ilegal más dura del país”.
La ley estatal, que entrará en vigor el 1 de julio, requiere que los hospitales de Florida pregunten a los pacientes sobre su estatus migratorio y reporten sus datos a las autoridades. Muchos indocumentados tendrán miedo de ir a los centros de atención médica por temor a ser deportados, con gran riesgo para su salud.
La nueva ley también estipula que los familiares o amigos que lleven inmigrantes indocumentados a un hospital, o la escuela, pueden ser acusados de traficantes de personas. También obliga a las empresas con 25 o más empleados a usar el sistema electrónico E-Verify para verificar el estado migratorio de todos sus trabajadores.
Yesica Ramírez, organizadora comunitaria de la Asociación de Trabajadores Agrícolas de Florida, me dijo que muchos indocumentados “ya se están yendo o están pensando en irse” a otros estados.
Todo esto también está generando pánico en la comunidad de negocios. Las industrias de la construcción, restaurantes, hotelería y agricultura de Florida dependen en gran medida de trabajadores indocumentados.
Ya hay una escasez para cubrir las vacantes existentes. Según la Cámara de Comercio de Florida, solo hay 61 personas desempleadas en el estado para cubrir cada 100 puestos vacantes.
“Si muchos migrantes se van, las empresas pagarán el costo, y los consumidores vamos a terminar pagando más por la comida, la vivienda, y casi todo lo demás”, me dijo Samuel Vilchez Santiago, director estatal de Florida de American Business Immigration Coalition, ABIC.
Trump, quien alimentó la histeria anti-inmigrante cuando afirmó falsamente en 2016 que la mayoría de los migrantes mexicanos son delincuentes y violadores, probablemente intentará sonar tan despiadado contra los migrantes como DeSantis. Ambos compiten por la misma franja del ala racista de su partido.
Y ni Trump ni DeSantis podrán argumentar que solo se oponen a la inmigración “ilegal”, porque ninguno de ellos ha apoyado las propuestas para una reforma migratoria integral, que aumente los controles fronterizos y permita un aumento muy necesario en la inmigración legal.
En resumen, tanto Trump como DeSantis están satanizando a los indocumentados latinoamericanos para sus propios fines electorales. Lo gracioso es que su duelo por ver quién es el más cruel contra ellos, podría terminar ayudando a reelegir al Presidente Biden. (Andrés Oppenheimer, Reforma, Internacional, p. 16)

(Falcón, La Crónica, La Dos, p. 2)