Zancos
Quedó formalmente instalado el Grupo de trabajo para dar seguimiento a los hechos ocurridos el lunes 27 de marzo de 2023, en la Estación Migratoria Lerdo-Stanton, ubicada en Ciudad Juárez, Chihuahua que cobraron la vida de 40 migrantes. Algunos de los integrantes señalaron la política migratoria y otros pidieron no politizar esta tragedia, además de que pidieron la comparecencia del titular del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño Yáñez, que para algunos debió haber dejado el cargo tras los hechos. (La Gran Carpa, El Economista, El foro, p. 46)
En ambos sudanes hay gente buscando ir a Etiopía. Afganos intentan lo propio en Alemania y más de seiscientos mil rohinyás subsisten en el campamento Kutupalong de Bangladesh. Las ucranianas y sus hijos tienen diferentes suertes y apoyos dependiendo de la geografía.
Venezolanos atraviesan el continente entero, a menudo para quedar de nuestro lado del río. A los cubanos se les sigue invisibilizando a razón de ideología y la anacronía de un latinoamericanismo cruel. Nicaragüenses lo seguirán siendo a pesar de que su gobierno les retire la nacionalidad.
Imagino que ya a pocos les sorprende encontrar un sirio en sus ciudades. Libios y no libios salen de Trípoli rumbo a Italia. Hace unos días, de setecientos cincuenta a bordo de un barco sobrevivieron poco más de cien tras su naufragio.
Una mujer embarazada murió en una lancha inflable rumbo a Canarias. Fue el cadáver entre cincuenta y dos migrantes.
¿Qué tanto hablamos con profundidad de refugio, en el nuestro, un país presente en cada lista sobre el tema?
La asignación de fechas apenas sirve de pretexto para conmemorar lo que no se atiende. En México, el Día del refugiado se carga de distancia y una mitología que no aguanta contradicciones. Si las solicitudes de refugio se dispararon, aquí las emergencias se enfrentan a la claudicación de la ley electoral y a los gustos pop de un ministro en la Suprema Corte.
De ciento ocho millones de desplazados en el mundo, treinta y cinco de ellos son refugiados. Según el Alto Comisionado de Naciones Unidas, la cifra se duplicó en una década.
Invasiones, violencias, dictaduras y sí, crisis climática. El Programa Mundial de Alimentos recortó sus raciones por falta de fondos.
Ucrania y Afganistán tienen seis millones de los suyos sin poder regresar a casa.
Cerca de siete millones de sirios son refugiados luego de 12 años de guerra. A pesar de estudios dando cuenta de que no quieren volver, la normalización de relaciones con la dictadura Assad presiona su retorno. Devolverlos simboliza la indiferencia, permite la entrega de recursos al régimen. Emiratos y Arabia Saudita son impulsores de lo aberrante.
Cada tanto hay que escribir de lo que aparentemente interesa poco. Justo por esa razón. (Maruan Soto Antaki, Milenio, Al Cierre, p. 31)
Silvio Berlusconi, que acaba de morir, fue tres veces Primer Ministro de Italia. Propietario de la televisión privada, vínculos con la mafia, espionaje, escándalos sexuales y la creación de una larga crisis económica por excesos de deuda. Fue el primero de los magnates populistas que llegó al poder. Después Trump, que ahora está procesado por 37 cargos, quedando libre. En sus aspiraciones de reelección no tiene contrincantes dentro de su partido. El que le sigue en preferencias está a 40 puntos abajo.
Lo que resulta sorprendente para todos es que Trump haya sido presidente del país más poderoso del mundo. Estados Unidos tiene una democracia liberal, economía de mercado y una gran importancia económica global. Trump quiere otra vez ejercer el poder presidencial sin que nada socialmente haya realizado durante su pasado mandato. Su característica más nefasta es su intolerancia racial, privilegiando la “blanquitud”. Por el carácter también racista de una parte de la población norteamericana fomentada por las élites regionales, más de 70 millones de personas votaron por Trump en las elecciones que lo llevaron a la presidencia.
Trump y los republicanos que lo apoyan sostienen esencialmente los privilegios de las élites del poder y una política antiinmigrante, lo que es paradójico en un país que se formó de migraciones, mezcla de razas que buscan trabajo para sobrevivir y un destino resultado de circunstancias.
La problemática formal del rechazo a la inmigración es que los dos partidos la sostienen, más tolerante por parte de los demócratas y más intransigente por parte de los republicanos. El Congreso de Estados Unidos, que es donde se resuelven los intereses del poder, ha mantenido una posición ambigua, a pesar de que los inmigrantes constituyen la mano de obra más barata y la requieren los empresarios, especialmente agroindustriales. Pero también los presidentes han mantenido una posición indefinida o de plano negativa. Obama, un expresidente negro, demócrata, fue el rey de las deportaciones.
La lectura que ofrecen estos acontecimientos es que el populismo se ha convertido en un parásito de la democracia, vive en sus entrañas, la erosiona desde adentro utilizando como pretexto las deficiencias del sistema, que son muchas, pero el populismo no las corrige, sino que adopta posiciones distorsionantes y destructivas, que por su simpleza gusta al electorado.
El liberalismo tuvo un giro histórico de dimensiones fuertes con la socialdemocracia del New Deal de Franklin Delano Roosevelt y la construcción de los Estados de Bienestar de Europa Occidental. A partir de 1980 se dio un giro neoliberal hacia las desregulaciones, privatizaciones, lejos de lo que ofrecían los Estados de Bienestar. El liberalismo entró en crisis.
Para revertir las tendencias populistas no solo amenazantes en los países industrializados, sino también en los países en desarrollo, será necesario que las clases políticas retomen la defensa de los derechos humanos, el Estado de Derecho, el gobierno limitado, las libertades de expresión e investigación, que son indispensables como sistema. (Sergio Mota Marín, El Economista, El Foro, p. 47)
Antes que nada, deseo de todo corazón y sinceramente que encuentren con vida a los tripulantes del submarino extraviado.
Lo vimos en el Titanic y lo vemos ahora con los curiosos que querían ver el Titanic, hay de víctimas a víctimas, todo depende del dinero con que lo miren. Ahora bien, debemos sincerarnos y aceptar que para todo hay primera clase, segunda, tercera y hasta cuarta. Y me refiero a que nunca había visto un despliegue de tal envergadura para rescatar a las víctimas de un naufragio, sea de barco o de submarino, y vaya que ha habido muchas a lo largo de la historia. Y todo nos remite a un mismo punto: poderoso don dinero.
“El robot submarino Nautile, en una misión de rescate urgente. El instituto francés Ifremer despliega el robot submarino Nautile en una misión de rescate urgente para localizar al submarino desparecido, Titán. El instituto francés de investigación marina Ifremer desvió su buque Atalante, equipado con un robot submarino de gran profundidad, hacia el lugar del Atlántico Norte donde desapareció un sumergible que visitaba los restos del Titanic, anunciaron las autoridades. El sumergible desaparecido, llamado Titán y operado por OceanGate Expeditions, comenzó su descenso hasta los 3 mil 800 metros de profundidad el domingo por la mañana y perdió contacto con la superficie menos de dos horas después. Cinco vidas en juego: los turistas, que exploraban los restos del Titanic, tienen menos de 30 horas de oxígeno. El uso de tecnología avanzada como el Nautile aumenta las esperanzas de un exitoso rescate (Excélsior online, 21/VI/23)”.
Y sí, aplaudo que se haga todo lo posible, sin escatimar recursos, por rescatar a los cinco desafortunados turistas que hoy mantienen en la zozobra al mundo entero, la vida es lo primero que debe prevalecer y ésta no es la excepción, así sea una persona, cinco o decenas, como los barcos que permanecen a la deriva en las costas italianas o españolas llenos de migrantes hambrientos, quemados y enfermos, pero, bueno, ahí no, ahí sí hay excepción: no valen un quinto.
Ojalá alguna vez valga lo mismo la vida de un multimillonario que la de un desplazado por la guerra, el hambre o la pobreza, quizás el mundo sería un poquito mejor. Mientras, ojalá que las víctimas del submarino sean rescatadas con bien, al igual que los balseros africanos que están muriendo de hambre. (Juan Manuel Fernández L., Excélsior, Nacional, p. 8)

(Gregorio, Excélsior, Editorial, Nacional, p. 10)