Opinión Migración 220625

Los migrantes y los impuestos

Dos son los orígenes muy claros de los Estados Unidos: uno es la migración y el otro, el pago de impuestos.

Esa vasta región del noreste de Norteamérica se empieza a poblar por inmigrantes europeos, ingleses, escoceses y luego alemanes e italianos; muchos de ellos, huyendo de la intolerancia religiosa. Según la profesión religiosa se organizan las originales trece colonias. Se toleran entre sí, pero son diferentes en su credo, aunque todas de prácticas cristianas. En el nuevo mundo, son libres de practicar sus propias creencias, sin la persecución del monarca absolutista en Europa.

El punto del rompimiento viene cuando la matriz -Inglaterra- les empieza a fijar impuestos a los colonos americanos sin consultarles. Allí nace la famosa divisa “no taxation without representation”: no impuestos sin representación, sin previo conocimiento y consentimiento.

A Inglaterra le importa un bledo y les fija impuestos al té, al azúcar y al timbre. Los colonos se inconforman, se insubordinan y comienza la guerra por la independencia: el objetivo es muy claro, separarse de la madre patria para no pagar impuestos.

Finalmente ganan la independencia y se organizan por estados y el resto de la historia es harto conocida.

Y ahora, hablemos de los paisanos, los mexicanos que se han ido allá en busca de nuevas oportunidades. Muchos de ellos han llegado sin seguir las reglas y técnicamente están indocumentados. Contra ellos, en los últimos meses, toda la fuerza de la maquinaria del gobierno federal para expulsarlos… pero, resulta que ellos pagan impuestos: primero los directos a su salario y además los que se pagan por la compra de bienes y servicios.

Otra vez la paradoja del origen de ese país. Los paisanos pagan impuestos, pero no se les reconoce como contribuyentes ni tienen derecho a la seguridad social que, teóricamente, se paga con el impuesto sobre el trabajo. Hay una figura, el ITIN que otorga la agencia de impuestos pero que, de forma ladina, les recoge los impuestos pero no les da derecho a nada.

¿Y entonces, dónde quedó el “no taxation without representation”? (Antonio Meza Estrada, EL Heraldo de México, Escena, p. 13)

Cuidémonos hasta pronto

En el año 2009, tuve el honor de recibir la invitación del licenciado Don Mario Vázquez Raña (1932-2015) para escribir en El Sol de México a través de la columna Cuidémonos.

epresentó oportunidad profesional, también responsabilidad ética: de investigar, reflexionar y comunicar de realidades comunitarias.

Así, durante 16 años en este medio, cada artículo simbolizó una grata experiencia de vida… enfocada particularmente desde la vivencia laboral de más de 26 años en diferentes responsabilidades en el sistema penitenciario mexicano.

En esos espacios, aprendí que cada persona tiene una historia que merece ser escuchada, pero, también respetar la ley. Los artículos recogían testimonios, silencios y palabras que reflejan su realidad, y esperanza construida en talleres de lectura, en las áreas de visita, en los espacios de trabajo orientados a la reinserción social.

Recuerdo un artículo significativo para mí Los caminos de la vida. Inspirado en esa canción popular que resonara en los centros penitenciarios, muestra la dimensión humana y que la vida no es lineal, ni sencilla. Por cierto, en nuestros días se trabaja favorablemente para que sea más justa.

Escribí sobre varios temas vinculados: el arte como espacio de libertad, la visita es sagrada en los centros penitenciarios, la salud mental como prioridad pública, etc. Deseando no perder de vista una constante: el ser humano y comprendí que aún, en las capas más sombrías, siempre hay posibilidad de transformación.

Recientemente, abordé un tema profundo: la migración y los flujos migratorios que atraviesan nuestro país y sus desafíos, la protección de los derechos humanos de las personas migrantes, la capacidades requeridas. Al igual, soy testigo, que se trabaja con alta prioridad en el tema.

Por ejemplo, en la columna titulada Un imperativo humanitario: dignidad de los migrantes señalé que hablar de migración no puede ser un asunto de cifras, sino de rostros. Cada persona en tránsito lleva consigo una historia. Desde los niños no acompañados hasta mujeres y adultos mayores que caminan miles de kilómetros. Sin duda, un tema complejo en todas sus aristas.

Hoy, por motivos personales, decido hacer una pausa para escribir artículos.

No ha sido fácil tomar esta decisión, pero creo que las pausas también son necesarias para reorganizar el pensamiento, reencontrarse con uno mismo y regresar (cuando sea el momento) con renovada fuerza y visión.

Es, como bien dice el título, una pausa. No puedo concluir sin antes agradecer intensamente a quienes acompañaron en este trayecto: A las lectoras y lectores que dedicaron tiempo a leer estas columnas, gracias por su generosidad y sus comentarios.

A los colegas y todo el personal de El Sol de México, gracias por su profesionalismo, paciencia y su apoyo constante. Cada artículo publicado fue posible gracias a ustedes, quienes, con sensibilidad editorial, supieron acompañar mis textos con cuidado y respeto.

Y por supuesto, gracias al licenciado Don Mario Vázquez Raña, cuyo legado periodístico, empresarial y humano sigue vigente. Su visión sigue inspirando a quienes, desde distintas trincheras, creemos en la fuerza de la palabra escrita y formar comunidad en tiempo y forma.

Me despido (por ahora) con la convicción de que los caminos de la vida, si bien, a veces inciertos, siempre ofrecen nuevas oportunidades para el reencuentro. Cuando eso suceda, solicitaré un espacio para compartir con ustedes amables lectores de El Sol de México.

Cuidémonos… (Hazael.Ruiz, El Sol de México, Análisis, p. 14)

Bajo Reserva

Gana Servicio Exterior 9-8 a políticos

En los próximos días se anunciará a los 17 nuevos titulares de consulados de México y nos comentan que en la decisión tomada desde Presidencia y Relaciones Exteriores se estudiaron los perfiles requeridos para atender las necesidades del momento, en especial en las ciudades estadounidenses que más resienten el azote de la política migratoria del presidente Donald Trump. Pero, además, nos aseguran, se puso especial atención en mantener el equilibrio para que no se atropellara a diplomáticos de carrera. El resultado: de los 17 que serán nombrados, nueve pertenecen al Servicio Exterior Mexicano. En Palacio Nacional y en Cancillería, nos comentan, quedaron satisfechos por haber conseguido un balance inmejorable. (Bajo Reserva, El Universal, La Dos, A.2)

Los mexicanos que hacen grande a América

Mientras Donald Trump levanta la voz una vez más con un discurso de muros, redadas y deportaciones masivas, millones de mexicanos en Estados Unidos se levantan cada mañana para construir un país que muchas veces no los reconoce, pero que no podría sostenerse sin ellos. Y si bien es cierto que la gran mayoría entraron de manera ilegal, también es cierto que no todos son delincuentes.

Es curioso —y profundamente preocupante— que a estas alturas se busque gobernar con la política del miedo, señalando al inmigrante como amenaza, cuando en realidad es ese inmigrante quien mantiene vivas muchas de las industrias que sustentan la economía más poderosa del mundo.

Los mexicanos en EU no llegaron a invadir ni a delinquir, como algunos discursos pretenden hacer creer. Llegaron con sueños, con una cultura de trabajo heredada de generaciones, y con un profundo deseo de dar a sus hijos lo que en su país les fue negado: estabilidad, educación, oportunidades.

Son los jornaleros que recogen los frutos que llenan los supermercados…. Las cocineras, los obreros de la construcción, los encargados de limpieza en hospitales, los que hacen el trabajo que otros no quieren hacer. Pero no solamente eso, también hay empresarios, estudiantes brillantes, soldados que han vestido el uniforme de un país que aún les llama “ilegales”.

Pero para Trump, y para quienes siguen su narrativa xenófoba, esos hombres y mujeres son solo cifras en un discurso populista. Él no ve las historias de sacrificio detrás de cada remesa enviada a México, ni el desvelo detrás de cada turno doble. No ve a las madres que cruzaron la frontera para poder alimentar a sus hijos, ni a los jóvenes que crecieron bajo el amparo de DACA, sin conocer otro país que no sea Estados Unidos.

Su política no es de seguridad nacional; es de exclusión. Y no se trata de proteger la frontera, sino de explotar el miedo. Trump no construye muros para proteger, los construye para dividir. Y en medio de esa división, los más vulnerables pagan el precio.

Por eso, urge una reforma migratoria real. Una propuesta justa y humana podría comenzar por abrir un camino claro hacia la residencia legal para quienes han trabajado por años, sin antecedentes criminales, y han contribuido a la economía. No se trata de regalar ciudadanía, sino de reconocer méritos y esfuerzo. Programas como DACA deben fortalecerse, no eliminarse. Y se debe crear una vía para regularizar a millones que ya son parte de la comunidad, del vecindario, de la fuerza laboral y del corazón de América.

El pueblo mexicano, aquí y allá, sabe lo que es levantarse ante la adversidad. Y los inmigrantes que viven para trabajar de manera honrada en Estados Unidos merecen una oportunidad que quizá, desafortunadamente no encontraron en nuestro país, no merecen persecución. Porque han demostrado, día con día, que su contribución va más allá de los estereotipos y son quienes también hacen grande a América. (Nelson Vargas, El Universal, Opinión, A. 14)

Frentes Políticos

Trinchera. El canciller Juan Ramón de la Fuente reafirma que México no tolerará abusos contra sus migrantes ni en Alabama ni en Nueva York. Desde la red consular en EU, y con el embajador Esteban Moctezuma, se fortalece el mensaje: ningún mexicano está solo. La presidenta Claudia Sheinbaum, por su parte, convirtió su paso por el G7 en tribuna para elogiar a los “mejores trabajadores del mundo”. Diplomacia con raíz obrera. Algunos ven a los migrantes como un problema, pero el gobierno los abraza como bandera. Ahora falta que la protección consular no sea discurso, sino urgente realidad. (Frentes Políticos, Nacional, p. 11)