La reciente detención de turistas mexicanos en el infame centro de reclusión migratoria conocido como “Alcatraz de cocodrilos” pone de relieve hasta qué punto el sistema migratorio estadunidense ha optado por la humillación y la violencia institucional como herramientas de política pública. No se trata de un incidente aislado; es la confirmación de un modelo de detención basado en el miedo y el encierro extremo, donde la dignidad y los derechos de las personas se ven deliberadamente pisoteados.
Ubicado en los pantanos de Florida y rodeado por humedales infestados de cocodrilos, este recinto, inaugurado bajo la era Trump como símbolo de fuerza antiinmigrante, tiene la capacidad de encerrar a más de cinco mil personas al mismo tiempo. Los testimonios de compatriotas y asociaciones civiles no dejan espacio a la duda: el hacinamiento es brutal, la privación de contacto consular es la norma y la reclusión se lleva a cabo en condiciones de aislamiento inhumano. Se reportan temperaturas extremas, alimentos en mal estado, falta de agua potable, rejas que no distinguen entre adultos, jóvenes y niños, y una vigilancia implacable que busca anular la voluntad de quienes ahí son confinados. La crueldad, incluso, ha sido públicamente ironizada por altos funcionarios estadunidenses que llegaron a bromear sobre la necesidad de que los migrantes aprendan a escapar de cocodrilos si quieren intentar huir.
No es casual que el nombre y los métodos de este centro evoquen prácticas de terror y deshumanización programada. Más allá de la retórica antimigrante, lo que sucede en Alcatraz de cocodrilos recuerda los peores capítulos de la historia del siglo XX: los gulags soviéticos y los campos de concentración nazis. Aunque cada uno responde a contextos, escalas y fines específicos; el paralelismo es inevitable: el encierro masivo por motivos políticos o étnicos, el aislamiento físico y psicológico, las condiciones indignas y el uso del miedo y la degradación como forma de advertencia colectiva. Que estos horrores se repitan bajo el pretexto de la protección de fronteras constituye una traición a los valores democráticos y a los derechos humanos más elementales.
La comunidad internacional, los gobiernos involucrados —especialmente el de México— y los actores políticos estadunidenses no pueden permitir que esto continúe. Resulta urgente exigir el acceso inmediato de consulados a los detenidos, la supervisión de organismos internacionales de derechos humanos dentro de estos centros y la repatriación inmediata de quienes han sido capturados de manera irregular, incluyendo turistas con papeles en regla. Tanto demócratas como republicanos tienen la responsabilidad ética de rechazar públicamente este modelo de reclusión, avanzar hacia una reforma migratoria de carácter humanista y proponer alternativas reales a la detención masiva. Organizaciones civiles y gobiernos deben impulsar demandas legales y campañas de visibilización para poner un alto definitivo a estas prácticas.
Aceptar el encierro en condiciones inhumanas como política migratoria es consentir, en el presente, la perpetuación de los peores excesos represivos del pasado. Mientras lugares como Alcatraz de cocodrilos sigan existiendo, la sombra de los gulags, campos de concentración y prisiones infames seguirá vigente y creciente sobre la conciencia global. Frenar este horror no es sólo una obligación legal o diplomática, es el mandato moral más urgente de nuestra era. (Yuriria Sierra, Excélsior, Nacional, p. 12)
Que quien estuvo ayer en Palacio Nacional, por cierto, fue el embajador de México en EU, Esteban Moctezuma, quien participó en una reunión de la presidenta Claudia Sheinbaum con integrantes de su gabinete en el contexto de las mesas binacionales de trabajo para alcanzar un acuerdo global de migración, seguridad y comercio. También estuvieron el secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, y el jefe la Unidad para América del Norte, Roberto Velasco, entre otros funcionarios. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p.2)
Todd Lyons
Director de ICE El titular del Servicio de Inmigración de EU ha permitido crueldades contra migrantes detenidos en Florida, donde para comer les obligan a arrodillarse, con manos esposadas en la espalda, y a tomar alimentos de un plato como si fueran “perros” (Sube y Baja, La Crónica, La Dos, p. 2)
En cierta forma, era lógico. Y tiene un fondo político importante: Donald Trump necesita algo que parezca o pueda devolverle el aura triunfal de hombre fuerte que busca proyectar en su Presidencia. Y para eso, tiene “chivos expiatorios” a modo.
La decisión de poner en alerta a México por presuntas faltas al Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) era conocida ya hace rato. El último aviso, la reunión del 11 de julio en Washington, cuando los estadounidenses presentaron una lista de lo que consideran como violaciones al T-MEC.
La delegación mexicana, encabezada por los secretarios de Economía, Marcelo Ebrard, y de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, no tuvo respuesta, pero la verdad, es que tal vez no hubiera ayudado mucho. Hoy por hoy el gobierno de Trump tiene la iniciativa en la relación bilateral y en ese marco, tiene sentido la idea de poner sobre la mesa, como violatoria del T-MEC, la decisión de llevar los vuelos internacionales de carga al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA): después de todo, fue literalmente determinada con la idea subyacente de llevar tráfico real a una terminal aérea que por decirlo así, no acaba de despegar.
Y esa es solo una de las quejas. Luego la afirmación del secretario de Comercio estadounidense Howard Lutnick, de que el gobierno estadounidense buscará renegociar el tratado norteamericano y reubicar de hecho la producción automotriz en Estados Unidos en beneficio de los trabajadores estadounidenses y porque Trump, según dijo, no quiere vehículos hechos en México o en Canadá.
Cierto que a Trump le gusta negociar desde posiciones de fuerza y en las eventuales renegociaciones del T-MEC, o lo que quede de él, México y Canadá llegarán debilitados ante demandas de abordar problemas de narcotráfico, migración y comercio. Cada uno de ellos ha explotado hasta por turnos, porque la verdad sea dicha, también, la aprobación para el trabajo del mandatario va cuesta abajo incluso en esos temas, que fueron la base de su campaña electoral.
Y para peor, está en medio de un escándalo por sus presuntos vínculos en torno al caso del financiero Jeffrey Epstein, muerto en 2019, mientras esperaba juicio por tráfico de menores, y que presuntamente mantenía una lista de “clientes” con prominentes nombres demócratas… y tal vez Trump.
Al celebrar los primeros seis meses de su segundo gobierno, Trump aseguró que había logrado fortalecer la imagen de Estados Unidos, y que hace un año “nuestro país estaba muerto, con casi ninguna esperanza de resurgimiento”.
Pero la verdad es que sus promesas de negociar la paz en Ucrania y en Gaza se han topado con pared, mientras su aprobación interna y la imagen externa de su país están en problemas. Necesita, pues, un cambio de conversación y presentar éxitos que satisfagan al menos a su ahora inquieta base. Los problemas de migración, aranceles y fentanilo parecen sus recursos más viables. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 31)
La psicología nos ha mostrado que a amar se aprende. Del mismo modo podemos decir que el odio también puede enseñarse y, lo que es peor, manipularse con fines políticos.
En los últimos días un pequeño poblado en el sur de España ha sido el nuevo escenario de la violencia racista. Torre Pacheco, al sur del país, es un poblado de agricultores que produce y exporta más de la mitad de los melones que se consumen en España y Francia. Con una población multicultural, cuyo principal origen es Marruecos, es un lugar en el que los migrantes han tomado las extenuantes, imprescindibles y mal pagadas labores del campo. Este tranquilo paraje ahora ruge con esvásticas tatuadas en sus muros.
Parecería que todo empezó con Domingo, de 68 años, que denunció que tres jóvenes lo golpearon sin piedad. Los chicos, reportó, hablaban árabe. La indignación corrió y los buitres no tardaron en llegar. Aunque los culpables fueron detenidos inmediatamente y se comprobó que no pertenecían al poblado, los influencers y políticos xenófobos agitaron las redes y llamaron abiertamente a sus seguidores a ir a Torre Pacheco a “cazar al moro”. Disturbios, heridos, consignas y una población asaltada por el oportunismo de un partido, Vox, que ha hecho de la persecución del inmigrante su carretera al poder.
La población de Torre Pacheco no salió a las calles a cazar a sus vecinos, lo hicieron jóvenes ideologizados que convocados por redes y que provenían de otras regiones. Los inmigrantes más jóvenes salieron armados con lo que podían para defenderse mientras sus autoridades políticas y religiosas los llamaban a la calma. Es un problema creado. Una manipulación mediática para encender la hoguera del debate nacional. Domingo y Torre Pacheco son un pretexto para ganar votos.
España no subsistiría sin la inmigración. Es un país envejecido que no puede sostener sus planes de pensión ni atender sus campos. En el último año su tasa de nacimientos cayó en un 38%, siendo una de las más altas en la Unión Europea.
Sin embargo, el racismo viene en aumento. Vox quiere “salvar al pueblo” expulsando a millones de migrantes de primera y segunda generación, y lo hace porque el odio es un sentimiento que manipula con gran efectividad.
Propagar el odio es muy sencillo y es una estrategia vil y oportunista. En lugar de que los políticos enfrenten la ineficacia de las instituciones españolas, su corrupción y los problemas acuciantes que vive el país, han decidido irse por la sencilla estrategia de buscar un chivo expiatorio: el inmigrante. Generar un enemigo común al cual achacarle los males del universo. Presentarse como el paladín que acabará con semejante villano y esperar que el temor y el clamor popular los aúpe al poder. Simple, sencillo, eficaz e inmoral. (Montserrat Salomón, La Razón, Mundo, p. 22)
La nueva administración estadounidense heredó una economía en su quinto año de expansión, con un consumo sólido, un mercado laboral robusto y una inflación cerca del objetivo del 2%. Sin embargo, desde principios de 2025, EU enfrenta grandes cambios políticos: aranceles al nivel más alto en un siglo, restricciones migratorias estrictas y un paquete fiscal que recorta impuestos, pero arriesga un aumento del déficit.
Los aranceles, que ahora alcanzan un promedio del 15%, seis veces más que en 2024, amenazan con reducir la demanda y frenar el crecimiento. Aunque algunas empresas absorberán parte del costo en sus márgenes, el consumidor final sufrirá el mayor impacto inflacionario en los precios de bienes en la segunda mitad del año.
Por otro lado, la emisión de visas migratorias cayó un 20% anual en mayo, la cifra más baja desde la pandemia, y las deportaciones están en aumento. Si esta tendencia continúa, la reducción del flujo migratorio limitará uno de los motores clave del mercado laboral estadounidense, justo cuando la generación Baby Boomer se retira masivamente.
Mientras tanto, los recortes de impuestos por la nueva ley fiscal “One Big and Beautiful Big Act”, con efectos retroactivos a enero de 2025, aumentarán temporalmente el ingreso disponible de los consumidores a inicios de 2026.
A largo plazo, no obstante, el impacto negativo de los eleva dos aranceles podría superar los beneficios fiscales. A pesar de los recortes de gastos incorporados y de los ingresos anuales potenciales de 300 mil millones de dólares que podrían generar los aranceles, estos no compensarían los recortes de impuestos y la pérdida estimada de 4.5 billones en ingresos públicos durante los próximos diez años. Ante esta incertidumbre fiscal, la mayoría de los escenarios proyectan un rápido incremento en el déficit fiscal estadounidense.
La secuencia de estos cambios políticos es clave, ya el impacto económico podría sentirse como una montaña rusa: una desaceleración del crecimiento del PIB al 1% hacia fines de 2025, seguido por un repunte breve en 2026 debido al impulso fiscal y una nueva desaceleración hacia un crecimiento del 2% a finales de ese mismo año. Un mercado laboral que se enfría combinado con presiones inflacionarias probablemente mantendrá a la Reserva Federal (Fed) paciente y cautelosa, recortando las tasas solo una O dos veces durante el resto de este año, a menos que haya una rece sión. En otras palabras, la tasa de referencia de la Fed, actualmente entre 4.25-4.50%, podría permanecer alta por más tiempo.
A pesar de mucha volatilidad, los mercados han tomado las noticias del primer semestre de 2025 con cierta dosis de optimismo. Después de una corrección máxima del 19% para el S&P 500, las acciones de EU se han recuperado desde la pausa de 90 días de los “aranceles recíprocos” en abril, lideradas por las Magnificent 7, y ahora están un 7% arriba en el año. La renta fija demostró su valor como diversificador con el índice U.S. Aggregate subiendo un 1.9% (superando el efectivo que subió un 1.1%), mientras que las acciones internacionales superaron a las de EU por 1,200 puntos básicos.
Se evitaron los peores escenarios, los riesgos de recesión disminuyeron y la economía sigue resiliente, proporcionando un respaldo favorable para los activos de riesgo.
Pero aún sigue la pregunta: ¿Se traducirá este panorama económico y político incierto en más estrés, o seguirán los mercados viendo el vaso medio lleno? Afortunadamente, de cara a la segunda mitad de 2025, la política ha pasado de ser un problema agudo a uno crónico para los mercados. Ya no causa volatilidad tan drástica en el día a día, pero aún requiere atención debido a sus efectos secundarios. Además, las acciones de EU están vulnerables a nuevos choques.
Los inversionistas no deben intentar predecir el futuro con precisión, sino reequilibrar carteras concentradas en EU tras más de una década de dominio. La clave es mantenerse selectivo, diversificado y priorizar activos de calidad.
Una asignación a renta fija de duración corta 0 intermedia, en bonos gubernamentales, corporativos y securitizados, ofrece ingresos estables. Incluir algo de duración protege contra recesiones, pero extenderla demasiado es riesgoso debido a las preocupaciones por el déficit, que mantendrán elevada la prima de riesgo y la volatilidad en la curva de bonos.
En renta variable, es importante mirar más allá de las Magnificent 7y buscar empresas de infraestructura digital, ciberseguridad, software, industriales y servicios públicos, que seguirán atrayendo flujos globales a medida que aumente la adopción de IA.
Diversificar hacia Europa, Japón y mercados emergentes, con valuaciones atractivas y oportunidades en tecnología, friendshoring, gasto fiscal y reformas corporativas, sigue siendo una estrategia sólida para 2025. Además, activos alternativos como infraestructura ofrecen protección contra la inflación y flujos estables. (Marina Valentini, El Financiero, Economía, p. 10)
El escándalo de corrupción en el gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE) golpeó la credibilidad del presidente Pedro Sánchez, quien logró salir librado de su comparecencia en el Congreso con el refrendo condicionado de sus aliados de coalición. Quemó sus siete vidas, pero salvó al gobierno. Ahora han surgido nuevos escándalos, como si un acto de corrupción pudiera tapar a otro, esta vez en las filas del conservador Partido Popular. Quizá en México no sorprendería que empresas energéticas contrataran un despacho de abogados vinculados al ministro de Hacienda del gobierno de Mariano Rajoy, Cristóbal Montoro, y le asignaran contratos a cambio de la redacción de leyes en el Congreso afines a sus intereses, así como el trato preferencial con disminución, quitas o condonación de impuestos; o la aparición de grabaciones que comprueban espionaje y campañas al estilo de # TelevisaLeaks desde el ministerio del Interior.
Aunque los niveles de corrupción no se comparan, no se puede ser un poco corrupto. Se es o no.
En la competencia entre los dos partidos históricos, parece que se trata de ver quién tiene más grande la infección interna. Con la economía fortalecida -el país presenta la menor tasa de desempleo desde 2009-, los últimos barómetros indican que la corrupción es la principal preocupación de los españoles que se sitúan en el centro del espectro político, el cual suele determinar el resultado de las elecciones.
Como ya se ha teorizado y demostrado empíricamente, la desafección política da oxígeno a las fuerzas anti-establishment tanto de derecha como de izquierda.
En España vimos un primer surgimiento de nuevos partidos políticos con Podemos y Ciudadanos, el primero ya desinflado y el segundo extinto. El descontento con las instituciones lo absorbe ahora el recalcitrante partido de ultraderecha, Vox.
Es casi un hecho que el PP ganará las próximas elecciones generales. Recordemos que triunfó incluso en las pasadas, pero no logró los apoyos parlamentarios suficientes para formar gobierno. Es poco probable que
Vox se acerque al segundo puesto en preferencia electoral (a menos que los escándalos de corrupción impliquen directamente y de manera severa a los líderes del bipartidismo). Sin embargo, es cada vez más claro que el PP necesitará de Vox para gobernar y esto significa que el partido ultraderechista entrará al gobierno.
España tiene varios traumas políticos de los cuales Vox se alimenta. En primer lugar, las divisiones ideológicas alrededor de la guerra civil siguen enfrentando a “rojos” y “fachas”. En segundo lugar, el independentismo catalán y vasco enfurece a sectores conservadores y de centro.
Ahora, Sánchez se está viendo obligado a hacer más concesiones en términos tributarios a los catalanes para mantener a flote su gobierno, lo que acerca a muchos votantes a Vox. En tercer lugar, la inmigración genera tensiones raciales y culturales que hoy en día están al rojo vivo. Apenas hace una semana, el dirigente de Vox amenazó con expulsar a 8 millones de inmigrantes, independientemente de su estatus migratorio y de los beneficios que generan al resto de los sectores económicos.
En Torre Pacheco, poblado murciano con 40 mil habitantes, de los cuales un tercio son inmigrantes de Marruecos dedicados a la producción agrícola del melón, a partir de la presunta agresión a un anciano, grupos de ultraderecha de la región organizaron “cacerías de migrantes”.
Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, cree equivocadamente que la disputa con Vox es por las mismas banderas, por lo que tiende a radicalizarse y ahora comienza a producir un discurso de “mano dura” con la inmigración. Esta estrategia legitima las políticas de Vox y sitúa el debate público en los términos que le conviene a la ultraderecha. Electoralmente tampoco es óptimo para el PP pues, al final, nadie es tan bueno en ser Vox como Vox mismo, aunque a veces Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid por el PP, se queda muy cerca.
Para garantizar una salud democrática e institucional, las derechas del mundo (incluido el PAN) deben aprender a no perder simpatizantes frente a la ultraderecha. Son las posiciones más centristas y no las estridentes y radicales las que permiten mantener la cohesión de una mayoría conservadora. Aunque Vox no gobierne, la batalla se pierde si su ideología marca la agenda pública e influye en las políticas.
Por otro lado, las izquierdas pueden aprender de las victorias de nuevos cuadros como Zohran Mamdani, quien ha conseguido el apoyo incluso de votantes de Trump en la elección pasada. Las fuerzas políticas que defienden la igualdad y los derechos humanos deben mantener el difícil equilibrio entre oponerse firmemente a la ultraderecha y, al mismo tiempo, no alienar a los votantes que han sido seducidos por ella.
Lectura recomendada: ¿ Quién vota a la derecha? De qué forma el PP, Ciudadanos y Vox seducen a las clases medias de Alberto Garzón (Península). (Luis Castro
Obregón, El Financiero, Opinión, p. 27)
Carrusel
Legisladores del partido oficial se reunieron con cónsules de México en Estados Unidos para conocer las acciones que implementarán en defensa de connacionales. Este segundo encuentro busca coordinar esfuerzos ante la actual situación migratoria y fortalecer la protección a mexicanas y mexicanos en el exterior mediante estrategias diplomáticas y legislativas conjuntas. (La Gran Carpa, El Economista, El Foro, p. 54)
BERKELEY – A menos de seis meses de su segundo mandato, el presidente Donald Trump y su equipo han infligido un daño sustancial a la economía estadounidense y mundial. Desde el despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), a menudo violentos y encapuchados, contra inmigrantes -tanto legales como indocumentados, muchos de los cuales trabajan en industrias clave- hasta la imposición o amenaza de aranceles elevados y el despido indiscriminado de funcionarios gubernamentales, la administración ha generado una profunda incertidumbre y volatilidad, socavando la confianza de empresas y consumidores.
Cabe recordar que Trump heredó una economía sólida con un PIB y un crecimiento del empleo robustos, y una inflación en descenso. En su pronóstico para finales de 2024, la Reserva Federal de EU anticipó un crecimiento continuo del 2.1% y una inflación que descendería al 2.5% en 2025. Tres meses después, estas proyecciones se redujeron al 1.7% de crecimiento y al 2.7% de inflación. La mayoría de los analistas, desde el Conference Board hasta el Fondo Monetario Internacional, coinciden en que la economía estadounidense se desacelerará significativamente, con un crecimiento que se situará entre el 1.4% y el 2%, y un crecimiento mundial que caerá del 3.3% en 2024 al 2.3% en 2025.
Si bien los pronunciamientos políticos diarios de Trump (a menudo emitidos a través de redes sociales) y sus órdenes ejecutivas legalmente cuestionables son evidentes, un hecho menos visible, pero aún más trascendental, es el daño causado a la confianza global en Estados Unidos, como lo demuestra la caída del 10% del dólar frente al euro y el franco suizo. A pesar de que los mercados bursátiles estadounidenses se han recuperado tras la suspensión de los aranceles más punitivos del “Día de la Liberación” anunciados en abril, el dólar se mantiene débil y los rendimientos de los bonos del Tesoro se mantienen elevados.
Peor aún, si la ley One Big Beautiful Bill Act (OBBBA) de Trump y sus compañeros republicanos logra aprobarse en el Congreso -como parece probable-, la deuda del gobierno federal aumentará al menos 3 billones de dólares para 2034. Los vigilantes de los bonos ya están indignados ante esta perspectiva, como lo evidencian las mayores tasas de interés para la deuda federal a diez y 30 años.
En un momento en que la mayoría de los votantes consideran la economía su principal preocupación, las deportaciones y el acoso a los inmigrantes, brutalmente persuasivos, de Trump traerán consigo costos económicos adicionales. El turismo en Estados Unidos ya está en declive, con una reducción de casi el 40% en las visitas de canadienses respecto al año pasado. Los inmigrantes representan aproximadamente un tercio de la fuerza laboral del sector del ocio y la hostelería, y casi el 75% de la fuerza laboral agrícola, donde la mayoría son indocumentados. Debido a la preocupación de las empresas por la escasez de mano de obra, Trump anunció recientemente una flexibilización de las restricciones migratorias en estos sectores, pero rápidamente revirtió su postura ante la oposición de su equipo.
Pero el futuro está a la vuelta de la esquina. El enfoque draconiano de la administración hacia la inmigración limitará el crecimiento de la fuerza laboral y, por ende, de la economía; reducirá la disponibilidad de mano de obra cualificada, socavará la innovación, aumentará los costos y disminuirá la rentabilidad empresarial en todos los sectores afectados.
A nivel macroeconómico, el crecimiento potencial a largo plazo de la economía depende de la oferta y la productividad laboral, ambas dependientes de una inmigración neta positiva. Así, al socavar el crecimiento potencial mediante restricciones migratorias, la administración ha asegurado que la ya elevada relación deuda/PIB, inherente a la OBBBA, aumente aún más rápido hasta niveles insostenibles.
Además, los recortes masivos al apoyo federal a la ciencia básica ralentizarán el crecimiento de la productividad total de los factores de la economía. Estados Unidos ha sido durante mucho tiempo el líder mundial en innovación, en gran medida gracias a sus inversiones públicas en investigación y desarrollo. El retorno de estas inversiones ha sido enorme, oscilando entre el 30% y el 100% o más. Según un estudio del Banco de la Reserva Federal de Dallas, la I+D financiada por el gobierno representa aproximadamente una cuarta parte del crecimiento de la productividad total del sector empresarial desde la Segunda Guerra Mundial.
El gobierno ya ha despedido a miles de científicos, cancelado millones de dólares en becas científicas pendientes y suspendido la financiación de importantes universidades. Pero ahora, la OBBBA asestará un duro golpe a la infraestructura de investigación que ha sostenido el liderazgo tecnológico estadounidense, con una reducción del 44% al 55% en la financiación de las becas de la Fundación Nacional de Ciencias, los Institutos Nacionales de Salud, la Agencia de Protección Ambiental y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, cada una.
Estos recortes tendrán consecuencias negativas drásticas para las universidades de investigación, que dependen del apoyo federal para contratar profesores, formar a estudiantes de posgrado y cubrir los gastos generales de funcionamiento de laboratorios y proyectos. Justo cuando la IA y la computación cuántica prometen impulsar innovaciones con profundas implicaciones económicas y de seguridad nacional, y mientras el calentamiento global amenaza con convertir el planeta en una zona inhabitable, el gobierno está destruyendo los cimientos de la investigación de vanguardia estadounidense.
Hasta hace poco, Estados Unidos era el destino predilecto de los académicos nacidos en el extranjero, muchos de los cuales llegan como estudiantes y luego se quedan para formar a la próxima generación de investigadores o para fundar empresas. Las contribuciones de estos inmigrantes a la productividad estadounidense (y mundial) han sido enormes; un estudio reciente calcula que son responsables de alrededor del 36% de la innovación estadounidense. Sin embargo, con la administración Trump difamando a todos los inmigrantes como “invasores” y desalentando a los científicos y estudiantes extranjeros a venir, sometiéndose a requisitos de visa más estrictos, incluyendo la verificación de sus publicaciones en redes sociales, el futuro de la innovación y el crecimiento económico estadounidense está en peligro.
La autodestrucción de los últimos seis meses no ha tenido precedentes. La agenda del segundo mandato de Trump, descrita en detalle en el Proyecto 2025 de la Fundación Heritage, no solo está causando un daño sustancial a corto plazo a la economía estadounidense, sino que también amenaza fundamentalmente la posición y la competitividad de Estados Unidos en el mundo. Al reprimir la disidencia y desplegar las fuerzas armadas estadounidenses en el país, Trump está siguiendo el manual del autócrata. Hay que detenerlo antes de que el daño sea irreversible.
La buena noticia es que el público estadounidense parece haber despertado ante el peligro. Trump está en una situación muy precaria en las encuestas nacionales, tanto en términos de desempeño general como en todos los temas principales, excepto en inmigración, donde los resultados son dispares. La mala noticia es que la OBBBA probablemente se aprobará, a pesar de la oposición de la gran mayoría de los estadounidenses.
Esta horrenda legislación desplazará los ingresos de los más pobres a los más ricos, dejará a 17 millones de personas sin seguro médico, así como a 3,2 millones de adultos y un millón de niños sin asistencia alimentaria, y añadirá billones de dólares a la deuda federal. Las primas de riesgo y los tipos de interés de los valores del gobierno estadounidense aumentarán significativamente, al igual que los tipos de interés para las empresas y los consumidores estadounidenses. Una economía en auge que Trump deterioró está a punto de empeorar considerablemente. (Laura Tyson y Lenny Mendonca, El Economista, Finanzas Globales, p. 37)
Hay muchas preguntas en torno al viaje que va a emprender la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, rumbo a Guatemala en donde se va a encontrar con su homólogo Bernardo Arévalo de León. Es un hecho, nos dicen del otro lado de la frontera, pese a que aún no se tiene definido en qué sitio van a sentarse a hablar de los tres temas que le urge a México resolver: Seguridad y narcotráfico; migración y medio ambiente además hay que tomar en cuenta que Guatemala anunció en junio que intensificará las acciones de vigilancia contra el narcotráfico porque ya pasó que hubo un enfrentamiento armado registrado en el paso Cuauhtémoc-La Mesilla, en el departamento de Huehuetenango. Oficialmente la agenda es bastante más relajada, pero hay que tomar en cuenta que la porosidad de la frontera en ambos lados de la línea ha permitido que los cuerpos de seguridad mexicanos rebasen la línea imaginaria y que del otro lado sea el ejército el que patrulle directamente las zonas conflictivas. En teoría el encuentro está pensado para agosto y se espera una gran interacción entre ambos gobiernos aunque el antecedente es de enero de este año cuando mantuvieron una llamada telefónica en enero pasado. (Red Compartida, La Prensa, Lo De Hoy, p.2)
LA POPULARIDAD de Donald Trump se está derritiendo como su maquillaje naranja bajo el sol de Florida. De acuerdo con la última encuesta de la CBS, su aprobación ha caído ¡10 puntos! en sólo 6 meses, lo cual es irónico porque prometió que los únicos que bajarían serían los precios, pero no fue así.
ESTA CAÍDA significa que ha perdido el apoyo que logró fuera de la tradicional base MAGA. Es decir, todos aquellos que votaron por él esperando algo mejor, muy rápidamente se desilusionaron. Por ejemplo, el tema de las deportaciones les parece que ha ido demasiado lejos.
Y AUNQUE sus seguidores se mantienen más o menos fieles, entre este sector también hay descontento, pues dicen que se está enfocando más en los aranceles que en los precios. Y los MAGA believers lo que quieren es menos Estado, menos inmigración y menos inflación.
ASÍ QUE nadie se sorprenda si en los próximos días sale Donald Trump a culpar de la carestía a Felipe Calderón, perdón, a Joe Biden, es que el truquito se parece mucho. (Templo Mayor, Reforma, Opinión, p. 8)
Estoy de acuerdo: no se debe condenar a nadie sin pruebas, pero el gobierno y Morena lo hacen constantemente. Cuando dicen que no son iguales, simplemente ratifican que gozan de impunidad.
En 2023, cuando era secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández habló de las acusaciones contra Genaro García Luna: “El responsable principal de todo eso no fue Genaro García Luna, fue Felipe Calderón Hinojosa. García Luna, pues, fue el ejecutor, pero ni modo que quien ocupaba la máxima responsabilidad del Estado, pues, no supiera”.
¡Cuánto ha cambiado su posición! Sobre su colaborador cuando era gobernador de Tabasco, Hernán Bermúdez Requena, acusado de encabezar una banda criminal, le dijo ayer a Ciro Gómez Leyva: “No, la verdad es que no sospeché. Si hubiese yo sospechado de él, pues inmediatamente lo hubiésemos separado del encargo”. No se enteró como gobernador, tampoco cuando fue secretario de Gobernación federal. Sin embargo, documentos de la Defensa filtrados por Guacamaya Leaks señalan que desde que Adán Augusto lo nombró secretario de Seguridad estatal el 11 de diciembre de 2019 ya había señalamientos en su contra.
Al llegar este domingo a la reunión del Consejo Nacional de Morena, Adán Augusto declaró: “Hay mucha politiquería en todo esto”. En el interior algunos militantes le corearon: “No estás solo”. La presidenta del partido, Luisa María Alcalde, afirmó: “Morena no protege a persona alguna, sea militante o no, que incurra en un acto de corrupción o que traicione los principios que dan vida a nuestro movimiento… Y si existiera alguna duda o señalamiento, que sea la autoridad la que, sustentada en pruebas, resuelva y determine su responsabilidad”. Añadió: “No somos iguales… Morena es distinto, porque se guía por los principios de no mentir, no robar y no traicionar al pueblo”.
Y es verdad que no son iguales. Francisco Garduño era titular del Instituto Nacional de Migración cuando se registró el incendio del 27 de marzo de 2023 en una estación migratoria de Ciudad Juárez que dejó un saldo de 40 inmigrantes muertos. Si bien está sometido a proceso, se le permitió no solo enfrentar su juicio en libertad, en un régimen enamorado de la prisión preventiva, sino que se le mantuvo como director del INM hasta el 30 de abril de 2025. Ignacio Ovalle, director de Segalmex durante el fraude de 12 mil millones de pesos, no solo no fue procesado, sino que en 2022 se le nombró, para protegerlo, director del Instituto Nacional para el Federalismo y Desarrollo Municipal. Ninguno de los militares y autoridades que permitieron que el 18 de enero de 2019 se arremolinara gente durante horas alrededor de un ducto perforado de Pemex en espera de robar gasolina, en Tlahuelilpan, Hidalgo, fue objeto de sanción tras la explosión que mató a 137. En cambio, el gobierno ha procesado y encarcelado con prisión preventiva a quienes considera sus enemigos, como Rosario Robles o Alejandra Cuevas, esta última perseguida por el fiscal Alejandro Gertz por razones personales. Las dos fueron exoneradas por tribunales independientes, pero estos ya van a desaparecer.
A López Obrador le gustaba citar una frase apócrifa de Benito Juárez: “A los amigos, justicia y gracia; a los enemigos, la ley a secas”. La cita no solo es falsa, sino que contradice los principios liberales de Juárez, según los cuales todos debemos ser iguales ante la ley. Pero la filosofía de Morena y de la 4T así es: “No somos iguales”, estamos por encima de la ley. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 8)
Habitantes de la frontera sur de Estados Unidos, que colinda con Tamaulipas y con Nuevo León, se quejan de bajas ventas en negocios pequeños, medianos y grandes, debido a la falta de mexicanos que “pasen para el otro lado” para ir de compras.
La versión que circula es que en tiendas de McAllen, Laredo y Río Grande, en Texas, hay muy poca presencia de clientes provenientes de México, de los que acostumbran a ir a “chivear”, a “macalear”, o como le quieran llamar, todo ello por el temor a las políticas impuestas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Por su parte, los regios ya no quieren ir por temor a un mal trato de parte de las autoridades gringas y por la burocracia que hay en los puentes internacionales, ya que, del lado mexicano, desde hace unos meses se implementa una revisión exhaustiva a los vehículos, para evitar, de acuerdo con el Gobierno, que se trafiquen drogas al vecino país.
El caso es que las ganancias están disminuyendo en los comercios texanos, y lo mismo en el sector hotelero, donde, por ejemplo en la Isla del Padre, uno de los sitios favoritos de los regios, en donde cada vez se ven menos autos con placas de Nuevo León circulando por aquellos rumbos.
Ni hablar, Trump, ya le pega hasta a los bolsillos de sus propios ciudadanos. (Redes de Poder, Reporte Índigo, Mty, p.25)
› Mexicanos en Alcatraz de Caimanes
Y nos piden no perder de vista el caso de dos mexicanos que fueron detenidos en Estados Unidos y enviados a la cárcel conocida como Alcatraz de Caimanes. Se trata de Carlos y Alejandro González, quienes fueron detenidos en Orlando. El primero estaba de vacaciones con una visa de turista y del segundo se sabe que está casado con una ciudadana estadounidense y fue aprehendido al tratar de visitar a su hermano. En esas detenciones se han reportado una actuación anómala y una posible violación a los derechos civiles de los connacionales, ya que la prisión donde se encuentran no pertenece al gobierno federal (ICE), sino al estado de Florida, por lo que aún no cuentan con número de “alien”, ni de caso, impidiéndoles el acceso a una defensa adecuada. El caso de los hermanos, sobre todo su atención y resolución, puede ayudar a dar credibilidad al programa de apoyo con abogados que echan de menos los paisanos en EU, nos comentan. (La Razón, La Dos, p.2)

(Camacho, Reforma, Opinión, p. 8)
Tal Cual

(Alarcón, El Heraldo de México, La Dos, p.2)

(Fisgón, La Jornada, Política, p. 5)

(Chavo del Toro, El Economista, El Foro, p. 54)