Expulsan a haitianos
Ayer se dieron más argumentos a quienes señalan que México hace el trabajo sucio a Washington en materia migratoria. Y es que agentes del INM comenzaron a retirar a haitianos que permanecían apostados en el puente internacional que conecta Acuña, Coahuila, con Del Río, Texas. Llevaron a más de 120 al aeropuerto de Piedras Negras para subirlos a aviones que los alejaron de la frontera estadounidense. Las primeras críticas vinieron de Wilner Metelus, quien señaló: “Mala noticia. Gobierno mexicano inicia deportaciones de migrantes a Haití”. Y calificó el hecho como “un crimen de odio. Doble moral, pura hipocresía. Gobierno mexicano es antimigrante”. (El Financiero, Nacional, p. 29)
La semana pasada, el nuevo Embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, entregó sus cartas credenciales al presidente Andrés Manuel López Obrador. Con tres prioridades -migración, seguridad y pandemia-, no pudo haber escogido un momento más idóneo para aterrizar en México. Tan solo un par de días antes de su llegada, ambos gobiernos resucitaron el Diálogo de Alto Nivel para abordar temas regionales de manera estratégica y cooperativa, indicando un nuevo capítulo de la relación bilateral.
Según comentarios de su contraparte mexicana en Estados Unidos, el tema de los programas de trabajo temporal surgió durante el Diálogo. Esto está en línea con las declaraciones de mandatarios de ambos lados de la frontera, quienes han promovido las visas de trabajo como una forma de migración ordenada, segura y regular.
Esperemos que la llegada del Embajador Salazar renueve la perspectiva sobre el tema, y que a diferencia de sus colegas aborde la migración laboral a partir de los derechos humanos.
Los programas de migración laboral permiten a cientos de miles de personas migrantes, en su mayoría mexicanas, trabajar en Estados Unidos cada año con una visa. Desde agricultura y paisajismo hasta procesamiento de mariscos, hay industrias estadounidenses enteras que dependen de la labor de personas migrantes. La estructura de estas visas restringe la libertad de movimiento de las personas migrantes y obstaculiza su acceso a servicios legales, exponiéndolas a abusos como acoso, condiciones insalubres, robo de salarios y trata de personas.
No hace falta ver más allá de este verano para encontrar noticias sobre el abuso sistemático que enfrentan las y los trabajadores bajo estos programas. Inclusive es el motivo de la primera queja en contra del gobierno de Estados Unidos bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, los gobiernos de México y Estados Unidos continúan recurriendo a la visas de trabajo para frenar la migración proveniente del Triángulo Norte. Y en sus discursos orientados a “soluciones estratégicas” parecen olvidar que la temporalidad y los abusos en este sistema lo convierten en una propuesta inviable para abordar los asuntos más urgentes de la región.
El Embajador Salazar ha expresado su compromiso de impulsar un sistema de migración que funcione para México y Estados Unidos. Pero es indispensable que tal sistema se base en las voces y perspectivas de personas migrantes -y que funcione para ellas, sus familias y sus comunidades.
Aunque la meta de reformar estos programas de migración laboral puede parecer lejana, el Embajador puede comenzar con un paso sencillo desde su propia trinchera: incrementando la transparencia en el proceso de reclutamiento. Actualmente, el Departamento de Estado no publica de manera regular el desglose de datos de las personas que tramitan sus visas de trabajo en la embajada y los consulados de Estados Unidos en México. Contar con los datos sobre las comunidades de origen, género y edad de personas migrantes en relación a sus empleos es de suma importancia. Además de revelar la discriminación, esta información sería una herramienta fundamental para asegurarnos de que los legisladores implementen políticas basadas en datos. A pesar de ser un avance crítico, esto no reemplazaría la necesidad subyacente de rediseñar estos programas.
La migración laboral debería ser un tema preeminente para la región, y sin duda uno que se incluya en el Diálogo de Alto Nivel entre Estados Unidos y México. Pero sin una perspectiva de derechos humanos cimentada en las experiencias de aquellas personas que viven los defectos de los programas de trabajo temporal, no podemos más que recaer en el ciclo de violencia e injusticia una y otra vez. El Embajador Salazar tiene la oportunidad de romperlo. (Evy Peña, Reforma, Opinión, 11)
Asteriscos
Cuestión de días, horas, a decir de alguno, que la crisis migratoria provocada por el desordenado arribo y contención de miles de haitianos a la frontera norte, a Texas en especial, se convierta en un problema de dimensiones impredecibles para México y su gobierno, merced a la devolución “de golpe” y sin previo aviso incluso de miles de aquellos a nuestro territorio… (Enrique Aranda, Excélsior, Nacional, p. 18)
Ahora a NY
Para el canciller Marcelo Ebrard no acaban los compromisos internacionales. El fin de semana pasado encabezó la reunión de la CELAC, y ahora se alista para ir a Nueva York. Participará en la apertura del 76 periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU, y estará en una reunión con el secretario de Estado de EU, Antony Blinken, sobre migración y vacunas. (El Heraldo de México, La dos, p. 2)
Va para largo
El drama de la migración, éxodo le llaman algunos, no tiene para cuándo terminar.
La solución, de haberla, será de largo plazo, cuando ninguno de los actuales protagonistas políticos de la región continúe en el cargo.
Ni siquiera el doloroso capítulo de los haitianos está en vías de terminar.
De hecho, el canciller Marcelo Ebrard alertó que un nuevo contingente de haitianos se desplaza por todo el continente tratando de cruzar la frontera con México y alcanzar la “tierra prometida” del otro lado del Río Bravo.
La nueva caravana arrancó en el extremo sur de América. Los gobiernos de los países por los que pasan los haitianos ni las manos meten. (La Crónica de Hoy, Nacional, p. 9)
Una nueva crisis de migrantes se ha desencadenado en nuestro país. En esta ocasión, a consecuencia de la salida de nutridos contingentes de Haití. Las medidas impulsadas por Estados Unidos y México son un fracaso.
Baste recordar las lamentables imágenes de la represión de migrantes por parte de la Guardia Nacional y agentes de migración en la frontera sur. Los haitianos no abandonaron su patria por gusto. La dejaron por necesidad. Cualquier persona tiene derecho a procurar mejores condiciones de vida para ella y para su familia. En estos momentos, los desplazados se encuentran en Ciudad Acuña, Coahuila, tratando de pasar a Del Río, Texas.
Las imágenes evidencian las circunstancias en las que viven: debajo de un puente, sin agua ni víveres, apenas aprovechando la primera oportunidad para cruzar el río Bravo. Una vez en la otra orilla, agentes de la Border Patrol los embisten con sus caballos, golpeándoles con las reatas. Regresan humillados, vergonzantes, lastimados. Alguien les comentó que serían tratados de manera humanitaria. Nada de eso. Despreciados allá y aquí. La crisis de los migrantes haitianos es una crisis humanitaria. México es el patio trasero de Estados Unidos. México trata a los migrantes haitianos como invitados indeseables. Las circunstancias en Ciudad Acuña y en Del Río cada día empeoran.
Es inevitable pensar que el desprecio de que son objeto los migrantes aumente con el paso de los días. Ciudad Acuña está desbordada. No puede hacer frente a la avalancha humana. Desbordados, parece previsible la irrupción del racismo. El otro no sólo es despreciado por ser migrante, sino por ser diferente. La situación se antoja un polvorín.
El gobierno estadounidense amplía hasta el 21 de octubre la fecha para liberar los pasos fronterizos, restringidos ahora a actividades esenciales. Hay once mil haitianos en Ciudad Acuña, más los que van llegando.
Desde Texas salen aviones para regresarlos a su país. La tragedia humana es tratada con indiferencia o saña. Los haitianos se suman a los centroamericanos en busca de oportunidades. La migración es un problema sin solución si no hay complicidad y cooperación entre los gobiernos. Cada migrante es una historia trágica, todos juntos una gran tragedia que afea la incompetencia de los gobiernos. La utopía acordada es financiar a los países de origen para evitar el trasiego de migrantes.
Pero es sólo una utopía, reiterada en cada reunión de alto nivel pero siempre pospuesta. Estados Unidos no ha querido invertir en aquellos países que expulsan a sus habitantes porque son incapaces de ofrecerles un futuro. Sin embargo, es la solución más sensata si se quiere evitar el flujo migratorio que se incrementa día con día. En la actualidad, México debe atender a los migrantes llegados a Ciudad Acuña, y debería hacerlo con respeto a los derechos humanos.
La migración es un problema complejo que se agrava a cada momento. Es natural que un ser humano quiera cambiar de país si tiene mayores oportunidades en el de acogida. Pero también la migración ilegal genera problemas en los países de paso o de acogida. Parece oportuno atender a estas coyunturas. De momento hay un problema grave de índole humanitaria que México debe resolver. No se trata de expulsar a los migrantes sino de encontrar una fórmula que proteja su derecho a una vida mejor. (Jorge Camacho Peñaloza, La Razón, México, p. 11)
Nunca el mundo produjo más riqueza ni hubo más pobreza. La riqueza se concentró en el norte y la pobreza en el sur. Esta realidad está en el fondo de la carta que envía López Obrador a Joe Biden. Las oleadas migratorias tienen su explicación en esa realidad. ¿Lo entenderá así el norte? Por de pronto, la carta va acompañada de una alternativa concreta de producción que arraigaría a decenas de miles de migrantes. Y no hay de otra: insistir por la vía diplomática y de mandatario a mandatario. (Donceles, Milenio Diario, Al frente, p. 2)
Dónde queda la relación con Estados Unidos, luego de los mensajes enviados durante los festejos del 211 aniversario de la Independencia y la subsecuente reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC)?
En el mismo lugar que siempre. Es, y seguirá por el futuro previsible, como la más importante asociación de México en todos los sentidos y una de las más importantes para Estados Unidos.
No tiene que gustar, o disgustar. Es un hecho. Pero eso no la hace una relación invulnerable a problemas, alzas y bajas si se quiere.
Resulta claro que desde el principio de su gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha buscado llevar adelante una política que, desde su punto de vista, no sólo amplíe el margen de maniobra, sino ofrezca una mejor posición de negociación en una relación que es inescapable.
El gobierno de López Obrador enarboló recién su simbólico respaldo a Cuba y Venezuela como señales de la postura independiente de México y agitó igualmente el espectro de la inversión china como posible alternativa, justo cuando la administración de Joe Biden parece asediada en lo interno y lo externo.
A cambio, ofrece lo que según el senador Marco Rubio, un republicano cubano-estadounidense de Florida, es el mantra de la relación: no importa si es de izquierda o de derecha siempre y cuando recuerde que para tener éxito necesita tener en cuenta los intereses de EEUU.
Y la administración de AMLO ha sido cuidadosa en ese sentido. Ha colaborado con los gobiernos de Trump antes, y de Biden ahora, en cuestiones como tratar de reducir los migrantes que atraviesan México para buscar asilo en Estados Unidos, y como sus predecesores, en algunos temas de seguridad.
En los hechos ha planteado una alianza comercial, económica y de seguridad con reglas claras, estabilidad y la conversión de México en “bisagra” entre Estados Unidos y una Latinoamérica donde algunos en su gobierno parecen creer que el ascenso de la “marea rosa” es o puede ser permanente.
En todo caso, podría afirmarse que México y su estabilidad son de enorme interés para la seguridad nacional, la economía y la sociedad de Estados Unidos y eso opera en favor de las propuestas de López Obrador, pero también que partes de su discurso o su estilo han llevado a la pérdida de aliados en Washington, especialmente en el Congreso.
Y Estados Unidos es la relación más importante de México. Una literal letanía de cifras puede demostrarlo, pero sobre todo, la interrelación hace de lo que ocurra en cualquiera un tema de interés interno para el otro gobierno.
No tiene que gustar, y puede afirmarse que hay muchos en ambos países que no están contentos con el país vecino.
Pero la realidad es que México y Estados Unidos están atados por geografía, geopolítica, sociedad y economía, y a querer o no, obligados a entenderse y a negociar, por encima de intereses de momento. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 31)
México tiene una de las fronteras más dispares del mundo, navegamos siempre en tormentas por lo que respecta a nuestra política exterior. Al norte tenemos frontera con el país más poderoso del mundo, Estados Unidos, y con Canadá tenemos a nuestro segundo socio comercial estratégico. Hacia el sur (desde Guatemala hasta Argentina) convivimos con América Latina, un mosaico de historia, tradiciones, religión, idioma, injusticias, pobreza y caos político. Un auténtico relajo.
En el norte, nos ven con mucha desconfianza y cierto miedo. En el sur, nos ven con desconfianza y no poca envidia. Nosotros vemos al norte con mucho miedo y mucha envidia. Al sur prácticamente no lo vemos. Cuba es una historia aparte.
Latinoamérica (como el resto del mundo) está convulsionada: Argentina es una solución en búsqueda permanente de problemas. Perú cambia de Presidente cada seis meses, el actual es un ignorante total que no sabe ni puede distinguir entre un monopolio o un burro de planchar. Brasil en manos de un perfecto irresponsable. Chile paralizado.
Los gobiernos de Centroamérica están encantados con la salida en masa de sus migrantes, que cada quién se busque la vida (o la muerte) como pueda. Los gobiernos tienen un solo objetivo en mente: divisas. Entre más migrantes, más divisas. Que lo resuelvan México o Estados Unidos, a ellos les da lo mismo.
La reunión de la Celac nos mostró la disparidad y el despropósito latinoamericano hoy. Podemos ser mexicanos del futuro sin renunciar al pasado. Podemos vivir en América del Norte sin renunciar a Latinoamérica.
¿Estarán conscientes el presidente López Obrador y el canciller Marcelo Ebrard de que estamos defendiendo lo indefendible con Cuba, Venezuela y Nicaragua? ¿Comprenderán el momento tan complejo que vive Estados Unidos? ¿Entienden nuestra obligación de crear las condiciones de diálogo para ser la solución regional y no un problema de seguridad nacional con EU? ¿Podrá entenderlo AMLO? (Pancho Graue, 24 Horas, Estados, p. 11)
Nada que ver con el argumento de la icónica novela de Emily Brontë. Aunque atenidos al Real Diccionario ya hay una descripción exacta en dos acepciones de “borrascoso”: dícese de la vida, cuando predominan el desorden y el libertinaje; dícese de reuniones, movimientos históricos y políticos agitados o violentos.
Por supuesto que hablo de la recién concluida Sexta Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, Celac, celebrada en la Ciudad de México. Una insensata apuesta, sin ningún resultado concreto.
Para empezar, el presidente Andrés Manuel López Obrador y su canciller Marcelo Ebrard nos vendieron el evento como un monumental esfuerzo diplomático, un encuentro histórico, que cambiaría el rumbo de esta América Latina nuestra; y por supuesto, como el fin de la odiosa OEA, con sede en Washington y vecina de la Casa Blanca. El propio AMLO prometió una nueva y poderosa entidad al estilo de la Unión Europea, que replantearía el equilibrio de fuerzas con Estados Unidos y Canadá. Una iniciativa que nació condenada.
A propósito: hasta para un niño de clases presenciales está claro que Andrés Manuel López Obrador no soporta a Joe Biden. Y es muy probable que de allá para acá la antipatía sea igual o peor. Ya quedaron en el anecdotario, pero no en el olvido, los desaires del habitante del Palacio Nacional cuando el triunfo electoral del demócrata. AMLO mantuvo hasta el final la esperanza y el deseo de que el ganador fuera su amigo Donald Trump. El mismo que lo amenazó con subirle aranceles si no protegía bien el patio trasero de las dos fronteras para bloquear migrantes. Pero que no molestaba con tonterías como los derechos humanos y el cambio climático.
Cuidado, si López Obrador piensa que puede doblar a Biden con la Cumbre Borrascosa apapachando a sus abominables Maduro y Díaz Canel, y al mismo tiempo exigirle 1,200 millones de dólares para exportar sus programas sociales a Centroamérica, está muy equivocado. El presidente de México está jugando con fuego. (Ricardo Rocha, El Universal, Opinión, p. 13)
“Es un placer recibir junto con el canciller @m_ebrard a @bienvenido_us un grupo de inversionistas de EEUU que ven a México como una oportunidad para invertir y estrechar nuestras relaciones culturales y comerciales”, tuiteó ayer la subsecretaria Martha Delgado, una de las más cercanas colaboradoras del canciller y suspirante presidencial para suceder a AMLO.
Pero quién es Bienvenido y, sobre todo, quién está detrás de ese grupo.
Si se consulta en la página de bienvenido.us dice que es una organización sin fines de lucro, dedicada a la comunidad hispana en Estados Unidos. Entonces, todo bien con que los reciban los más altos funcionarios de la Alameda, ¿cierto? Pues no tan rápido. Porque parece que a Ebrard y a sus más cercanos colaboradores les urgía hacerle competencia al senador panista Julen Rementería en aquello de abrazar a extremistas de la derecha internacional.
Empecemos por que el fundador y presidente de la organización, el joven Abraham Enriquez, que lanzó esa iniciativa a los 24 años, y quien se presenta como una estrella emergente del Partido Republicano, presume entre sus logros en la página misma de bienvenido.us haber logrado avanzar supuestas políticas en pro de la comunidad hispana en la administración de Donald Trump.
Además, en la elección del 2020, se puede leer en bienvenido.us/team-4, Abraham junto con otras organizaciones conservadoras en Estados Unidos movilizó el voto del segmento latino. O sea que si el mundo respiró cuando Trump perdió esa elección, Enriquez en cambio estaba triste.
Al revisar la página de Facebook de esta organización se encuentran publicaciones sobre las causas más visibles de la ultraderecha estadounidense: resistencia al mandato de vacunarse contra el Covid, combate al derecho de las mujeres a decidir y rechazo a la migración.
Pero no para ahí. Si uno regresa a bienvenido-us/advisors es posible encontrar un quién es quién de la derecha extrema estadounidense, entre los que aparece el mexicano Eduardo Verástegui, quien en los últimos días se ha destacado como un crítico frontal de las decisiones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a favor de la libertad de las mexicanas a decidir sobre su cuerpo.
Entre otros consejeros de bienvenido_us están: el embajador de Trump en México, Christopher Landau, y figuras como Tim Huelskamp, excongresista que llegó a ser considerado el más extremo a la derecha por un índice que evalúa los posicionamientos de los miembros del Capitolio. Ha sido referencia por sus iniciativas en contra de la Corte de EU en torno a permitir el matrimonio igualitario.
Recientemente se incorporó como consejera de bienvenido.us Mercedes Schlapp, quien fuera jefa de Comunicaciones Estratégicas en la Casa Blanca de Trump y esposa de Matt Schlapp, lobbista y presidente del consejo del American Conservative Union, organización muy cercana a Trump y dedicada a monitorear qué tan conservadora es la conducta política de sus congresistas afines.
En una fotografía publicada también ayer por la subsecretaria Delgado en Twitter sobre la visita de la delegación de Bienvenido, aparte de Enriquez y la misma Martha aparecen el canciller Ebrard y Christos Marafatsos, quien en su Linkedin se describe como consejero del expresidente Trump y vicepresidente del consejo de la Coalición Nacional de la Diversidad a Favor de Trump.
Una más de las facetas contradictorias del canciller Marcelo Ebrard, él que como jefe de Gobierno promovió la ampliación de derechos, él a quien le toca abogar por los derechos de los mexicanos en suelo estadounidense, abre las puertas de la Cancillería a la ultraderecha estadounidense que se moviliza contra migrantes y contra la decisión Roe vs. Wade, que despenalizó el aborto en Estados Unidos. (Salvador Camarena, El Financiero, Nacional Política y Sociedad, P.34)
En México el fiscal general de Colombia
Esta semana, nos informan, estará en México el Fiscal General de la Nación de Colombia Francisco Barbosa Delgado. Durante su visita, don Francisco tratará con autoridades mexicanas dos temas fundamentales: el tráfico de migrantes y el narcotráfico. Se espera, nos dicen, que el fiscal colombiano sostenga una reunión con su homólogo mexicano, Alejandro Gertz Manero, titular de la Fiscalía General de la República, y con algunos otros funcionarios y diplomáticos con quienes revisará el estado de la cooperación y la coordinación de estrategias entre los dos países contra las organizaciones delincuenciales del crimen trasnacional. (El Universal, Nación, p. 2)
Se reparten el pastel en San Lázaro
Como si fuera un segundo capítulo de las elecciones federales de junio pasado, los líderes parlamentarios de la 4T están enfrascados en una discusión con los dirigentes de la oposición.
Esta vez para repartirse 50 comisiones en San Lázaro y poder acomodar a sus principales cuadros, en el que Morena lleva mano porque nos adelantan que ya tiene nombres bien perfilados: en Presupuesto, con el tamaulipeco Erasmo González; Emmanuel Reyes Carmona, en Salud; el exlíder de la CNTE Santiago Chepi, para Educación; Julieta Kristal Vences repetiría en Asuntos Migratorios, Salma Luévano, para Igualdad de Género, y hay una enorme interrogación para ver donde aún hay varios nombres, mientras que entre el PAN y PRD habrá un duelo para definir quién preside la Comisión del Deporte, ya que el blanquiazul cuenta con el clavadista retirado Rommel Pacheco y el sol azteca con la excampeona de taekwondo Edna Gisel Díaz Acevedo. (La Razón, La dos, p. 2)
De vuelta al Senado
Y a propósito del Senado, el que regresó con todo fue Víctor Fuentes, no solo fue muy bien acogido por sus compañeros senadores sino que le han dado su confianza al designarlo secretario de las comisiones de Hacienda y de Medio Ambiente, además de integrar las de Economía y Asuntos Fronterizos. Vaya responsabilidad ante la discusión del presupuesto, la contaminación de Monterrey y los problemas de migrantes y que van en incremento día con día. ¿Será? (24 Horas, La dos, p. 2)
La cumbre de la Comunidad de Estados Caribeños y Latinoamericanos, hizo crack. Me pregunto qué tiene en la cabeza el tlatoani: si quiere ser el sucesor de Fidel Castro o de Hugo Chàvez, o reencarnarse en un Benito Juárez, que debe estar revolcándose en la tumba de ver tanta barbaridad.
Ni duda cabe que el objetivo de la archimentada Cumbre era el de lanzarlo como líder máximo de Latinoamérica. La reunión, lo único que confirmó son las diferencias ideológicas irreconciliables, de los gobernantes de los distintos países.
Deslumbrado consigo mismo, como está, fue incapaz de darse cuenta del rechazo de la mayoría del globo terráqueo, a las dictaduras. Endiosó al tlterillo heredero de Fidel y Raúl Castro, pseudo presidente de Cuba, porque, en última instancia el mentado “pueblo”, tan cacareado por AMLO, no lo eligió. Lo colocó en las candilejas permitiéndole que discurseara, en pleno 16 de septiembre, mientras sus incompetentes e ignaros lacayos, mandaban a la última fila de los invitados al recién llegado a Mèxico, embajador de Estados Unidos. ¡Que se asoleara y tuviera que escuchar majaderías contra la nación a la que representa!
Inauguró la Cumbre en la que se previó que se trataran los problemas que agobian a gran parte del sacrificado Continente: ni mención. Colombia, Chile y Brasil ni se molestaron en aparecerse.
Vinieron entonces los reclamos de tres Presidentes, en defensa de la democracia. Luis Lacalle de Uruguay, Mario Abdò de Paraguay y el de Ecuador, Guillermo Lasso, reclamaron la asistencia de los dictadores de Cuba y Venezuela.
Sus voces cruzaron fronteras con el clamor de la libertad para quienes viven bajo el yugo de semejantes tiranías. Lacalle exigió el respeto a los valores esenciales de la democracia, los distintos poderes del Estado, la celebración de elecciones libres, periódicas, transparentes y a los Derechos Humanos. Abdó dijo que no reconocía a esos gobiernos. Lasso fue más discreto, pero igual expresó su rechazo.
Terminó la reunión con el intento de Marcelo Ebrard por decir que se lograron grandes avances y rubricaron 40 puntos. La cara de López Obrador, lo dijo todo. Fotografías en las que aparece –no sabe uno-, si profundamente aburrido o “empadronado” por el fracaso. Imposible que no se diera cuenta.
Se esperaba se trataran los temas candentes que afectan a millones de seres humanos. La pobreza generalizada, la falta de oportunidades, la migración que lacera a tantos infelices en la frontera Sur, donde la guardia nacional los detiene a base de golpes. (Catalina Noriega, El Sol de México, Análisis, P.15)

(Jabaz, Milenio Diario, Al frente, p. 2)

(Magú, La Jornada, Política, p. 5)
Frontera de libertad

(Kemch, El Universal, Opinión, p. 12)

(Camacho, Reforma, Opinión, p. 11)