El gobernador aviva la hoguera de la xenofobia con sus juegos de guerra antimigrantes. (La Jornada, Contraportada)
TREN. El Instituto Nacional de Migración rescato a 337 migrantes que viajaban en cuatro autobuses, en el estado de Veracruz. Debido a que los conductores de los camiones se negaron a que agentes federales del INM realizaran acciones de verificación en un puesto ubicado en el municipio de Moloacán. Se reportó que el primer autobús, al solicitarle el alto, aceleró; cosa que siguieron las unidades restantes, para evitar ser revisados.
Luego de su huida, los agentes del INM pidieron apoyo a la Guardia Nacional, que persiguieron los autobuses hasta detenerlos. En las unidades viajaban personas de distintas nacionales entre las que destacan Cuba, Ecuador, Guatemala, Honduras, El Salvador y República Dominicana. (El Economista, El Foro, p. 54)
Peligrosa fobia a migrantes
Después de que el gobernador de Texas, Greg Abbott, dijera que buscará nombrar a los migrantes como “invasores”, ahora se prepara para enviar tanques a la frontera, según un documento que obtuvo The Texas Tribune. Y mientras el odio hacia los mexicanos y sudamericanos crece, muchos en México siguen diciendo que lo de Trump y sus seguidores “es sólo discurso” (El Financiero, Nacional, p. 53)
No hay que equivocarse, lo peor de la derecha mexicana, esa que se abraza con el fascismo y elogia a los autoritarios de cualquier parte del mundo, esa que se emocionó muchísimo el fin de semana cuando por fin logró tener en Ciudad de México la reunión de CPAC, la principal organización ultraconservadora estadunidense; no es solo una organización de “derecha”, es hoy en día una organización trumpista, con todo y lo que eso significa para México y millones de mexicanos que llevan años hostigados por ese movimiento.
No es gratuito que su reunión haya cerrado con un mensaje de Donald Trump en el que habló de “asegurar las fronteras” y que en el menú de conferencia hubiera otras menciones antiinmigrantes.
No podría ser de otra manera porque CPAC, la organización estadunidense, es una de las organizaciones que más cabildea en contra de los migrantes, la mayoría mexicanos. Y en momentos que el Partido Republicano quiere comenzar a separarse de Donald Trump, después de ver los resultados de las elecciones recientes, CPAC quiere extender sus brazos por el mundo —sin mucho éxito, por cierto, más allá de los ingenuos mexicanos—.
El jefe de CPAC y su esposa, Matt y Mercedes Schlapp, son ex cabilderos y ex funcionarios de la Casa Blanca de Donald Trump. Y, de hecho, la prensa estadunidense ha documentado el crecimiento de la empresa de cabildeo a cargo de él mientras su esposa trabajaba para Trump en la Casa Blanca y después en la fallida campaña de reelección. Su empresa de cabildeo creció en pocos años, entre otras cosas cabildeando para obtener “perdones” presidenciales. Como en el caso de Parker Petit, un importante donante republicano que se desempeñó como presidente de finanzas de Georgia para la campaña de Trump en 2016. Petit fue condenado por fraude.
Después de la elección de 2020, Matt Schlapp pasó un año haciéndole el juego a Trump sobre el supuesto y nunca probado fraude electoral hasta que en 2021 aceptó que Joe Biden había ganado, aunque no dejó de insistir que habían pasado cosas raras en la elección.
En una entrevista se negó a decir si se había vacunado contra covid: “Sabes muy bien lo que va a pasar si comparto eso, se convierte en una cuestión política sobre lo que el jefe de la CPAC ha hecho con respecto a covid”. Pues sí, son esos conservadores, toda una fuerza antivacunas en Estados Unidos.
Esos son los nuevos jefes de ese conservadurismo mexicano. Nomás para que esté claro. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al frente, p. 2)
La semana pasada la presidenta (speaker) de la Cámara de Representantes, la californiana Nancy Pelosi, anunció su retiro del liderazgo demócrata, una vez confirmado el control republicano de dicha Cámara. Señaló que es tiempo para una nueva generación en el liderazgo demócrata. Pelosi, leyenda en el Congreso y amiga de México.
Conocí a Nancy Pelosi durante mi gestión en Washington. En mi primera entrevista con ella me dijo: “Como californiana entiendo la importancia de México y he estado muchas veces en su país.” Su gestión fue fundamental para la aprobación del TMEC. Su interés se centró en el capítulo laboral y la reforma sobre el tema en México, dada la cercanía del partido demócrata con los sindicatos de EU.
Durante las difíciles negociaciones en junio de 2019 respecto a la amenaza de Trump de imponer aranceles si México no controlaba la migración, Pelosi recibió a nuestra delegación para escucharnos. Invitó al liderazgo demócrata y comentó que, si Trump establecía aranceles con base en una ley que hasta el momento sólo se había aplicado a los enemigos de EU, los demócratas se pronunciarían en contra de la medida. Tenía clara la irracionalidad e injusticia de la amenaza.
Nancy Pelosi fue el foco del ataque al Capitolio el 6 de enero de 2021. Si los insurrectos la hubieran encontrado, posiblemente ahora no estaría viva. Apenas hace unas semanas, un radical entró a la casa de los Pelosi en San Francisco y atacó a su esposo a martillazos en la cabeza. Trump llamó “animal” a Pelosi tras el ataque, no al atacante. Quizás porque ella fue siempre su mayor “dolor de cabeza”. Porque era la única capaz de ponerlo en su lugar.
Pelosi, en opinión de otros expresidentes de EU fue una formidable líder y legisladora, que reunía los votos necesarios para pasar legislación fundamental para el presidente demócrata. Así lo hizo en la reciente aprobación de las tres principales leyes de Biden: Infraestructura, semiconductores y la ley de reducción de la inflación.
En la misma semana, Donald Trump, anunció que se presentará como candidato a presidente en 2024, a pesar de que se le considera en EU el gran perdedor de las elecciones intermedias.
Según Maggie Haberman, periodista del New York Times que recién publicó una biografía sobre Trump, éste vive anclado en el pasado y con resentimientos hacia aquellos que lo menospreciaron. Dice Haberman, y me consta, que puede ser un hombre encantador, si quiere.
Un hombre contradictorio, que no desea dejar paso al cambio generacional. Al que le gana el rencor, que añora el control de la mayoría blanca y se resiste a aceptar la nueva demografía de los EU. Un hombre al que no le gustan los migrantes, ni México y que quiere reiniciar la construcción del muro.
Su candidatura obedece a la búsqueda de protección ante las investigaciones en su contra. Busca recaudar fondos para pagar sus deudas y estar en el centro de atención. (Martha Bárcena, El Heraldo de México, País, p. 7)
En el asiento posterior de una camioneta de lujo, un león africano mira por la ventana derecha las calles de San Juan Chamula. El chofer del vehículo escucha El comando suicida del Mayo , de Los Buchones de Culiacán, y muestra la lista de narcocorridos que aguardan turno para reproducirse (https://bit.ly/3tL3YAN).
La escena, que parece sacada de una serie de ficción, es real. Circuló en redes sociales a comienzos de septiembre pasado. Forma parte de la cultura emergente en ese municipio tsotsil, junto a a la pornografía casera indígena y las canciones de Los Cárteles de San Juan: No nada más en Durango existen hombres chingones, / en el estado de Chiapas también hay vatos cabrones / que usan botas y sombreros y traen sus buenos fogones.
Es una producción cultural que se manufactura y consume de la mano del primer cártel indígena del país: el de San Juan Chamula (CSJC), grupo criminal que, en lugar de subrogar sus servicios a otras bandas, decidió controlar en sus territorios, sin intermediarios, el trasiego de drogas, redes de prostitución, tráfico de migrantes, extorsión, venta de armas, piratería y comercio de autos robados.
Aunque no son los únicos polleros ligados al crimen organizado, como parte de las actividades del CSJC, las martomas (contracción de mayordoma), que antes tomaban como cargo parte de la fiesta patronal, ahora lo siguen asumiendo, en encargos como el buen migrar. Para trasladar jornaleros del otro lado de la frontera, cobran entre 200 y 270 mil pesos, 50 mil de ellos para gastos religiosos. Consiguen visas temporales para chambear en labores agrícolas en Virginia, Florida y las Carolinas. Al terminar su contrato, los migrantes permanecen allí con el apoyo de redes familiares.
Las huellas del boom económico detonado por la industria criminal en poblados y urbanizaciones tsotsiles pueden verse, no sólo en la proliferación de ostentosos vehículos 4×4 y en el aumento en el consumo de las más elegantes marcas de güisqui, sino en suntuosas residencias construidas en un peculiar estilo arquitectónico de reminiscencias californianas, en parajes como Milpoleta, Moxviquil, colindante con La Hormiga, comunidades aledañas a Jobel, como el Arcotete, o en el mismo centro de Chamula.
La profundidad del drama ha sido retratada también en novela. “Hay formas de sufrimiento humano –afirmó el filósofo Richard Rorty– que la literatura puede hacer vívidas de una forma en que la filosofía no puede.” Es el caso de La ira de los murciélagos , de Mikel Ruiz, tsotsil de Chicumtantic, San Juan Chamula, que describe el sufrimiento que se vive en la región, así como la urdimbre que unió el poder y la industria criminal antes del reinado del CSJC, de manera en la que las ciencias sociales no alcanzan a esclarecer.
El libro de Ruiz narra cómo Ponciano Pukuj, antiguo evangélico víctima del cacicazgo chamula amparado en el catolicismo tradicionalista, se convierte, tras migrar a Estados Unidos, en riquísimo narcotraficante asociado al Chapo, que se encomienda a Valverde y disputa, en sangriento e inescrupuloso pleito, la presidencia municipal de Chamula.
Acariciando la posibilidad del triunfo, Ponciano imagina su futuro .“Cuánto gusto –se dice– le daría a mi amigo El Chapo si se enterara que he eliminado a una piedra más en mi camino, cuando sea presidente todo será más fácil. Incluso para que de una vez ampliemos el negocio con nuevas rutas.”
Pukuj se enfrenta al tradicionalista Pedro Boch, quien tiene el apoyo del alcalde saliente, Rigoberto de Jesús, el hombre de Los Zetas , que convirtió la presidencia municipal en centro de operaciones narcomenudista, usa vehículos oficiales para trasladar chapines con drogas y les vende actas de nacimiento. Ellos acusan a Ponciano de ser traidor a su pueblo y tradiciones, y, además, aparecer en la película cristiana Chamula, tierra de sangre (https://bit.ly/3EHr0hl). (Luis Hernández Navarro, La Jornada, Opinión, p. 17)
En verdad que me resulta muy desagradable e insultante que el estado de Texas vaya a usar tanques militares y vehículos blindados en general para tratar de contener la migración.
Cual si fuera una guerra contra un invasor de temer, el gobernador texano ha decidido frenar la “amenaza” con artillería pesada. Más racista no se puede ser.
“Texas usará vehículos blindados para evitar que migrantes crucen la frontera. Además, militares estadunidenses aumentarán los vuelos de aeronaves y los esfuerzos de seguridad en la frontera con México.
Texas desplegará vehículos militares blindados a lo largo de su frontera con México, como parte de un plan para ‘repeler’ a los inmigrantes que intenten ingresar de forma irregular a Estados Unidos, dijeron este lunes las autoridades de ese estado sureño. El anuncio surge cuando falta un mes para el fin de una medida sanitaria que bloquea el ingreso a Estados Unidos a quienes quisieran pedir asilo, lo que hace prever una llegada masiva de solicitantes que aguardan en México la ocasión de atravesar la frontera. El gobernador de Texas, el conservador Greg Abbott, ha adelantado que enfrentará esa situación como si se tratase de una ‘invasión’. El republicano Abbott envió la semana pasada una carta al presidente estadunidense, el demócrata Joe Biden, donde lo responsabiliza por llevar adelante una política de ‘fronteras abiertas’ que ha desencadenado ‘una crisis sin precedentes de migración ilegal’, con lo cual obliga a Texas a defenderse (Excélsior, 21/XI/22)”.
Pues ahí está, don Greg anda muy nerviosón por la “invasión” que se le viene encima de puros pobres, de gente sin trabajo, de mujeres y niños con hambre que amenazan la tranquilidad del vaquero destino.
Me quedo pensando como abuelito o tatarabuelito, cuando Texas era México y los invasores eran ellos; quienes cometieron en verdad atrocidades contra los pueblos originarios fueron también ellos… cuando en el norte del continente se respiraba paz y el único peligro era que un bisonte se pusiera rejego y no quisiera ser cena… En fin, que ahora Texas es de ellos y, por ese simple hecho, se creen con el derecho de matar el hambre a tiros. (José Carlos Hernández M., Excélsior, Nacional, p. 11)

(Llera, Excélsior, Nacional, p. 12)