PARA MUCHOS gobernadores su atención al conflicto migratorio se limitará a la “Operación Camión“; es decir, poner sobre ruedas a migrantes mexicanos para retornarlos a sus lugares de origen.
NADA MÁS que varios paisanos se han rehusado a subirse a los autobuses porque dicen, con justificada razón, que lo que menos quieren es regresar a las comunidades de donde fueron expulsados por la narcoviolencia.
LOS MANDATARIOS fronterizos tienen otras prioridades y lo que no están dispuestos a aguantar es que los migrantes se queden en sus territorios.
VEN CON buenos ojos la cascada de recursos que ha llegado de la Federación y lo mejor para ellos es aprovechar la circunstancia y regresar a los migrantes a la primera oportunidad.
POR CIERTO, resulta extraño que esos operativos ocurren con dos titulares de Migración en funciones: el saliente que no se va, Francisco Garduño, y el entrante que no llega, Sergio Salomón.
QUÉ GANAS de complicarse la existencia. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)
¿En calidad de qué están en México los extranjeros migrantes expulsados por EU?
En medio de las deportaciones a México por la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, en el Instituto Nacional de Migración al parecer están extraviados con la información, pues cuando se les consulta en calidad de qué están en el país los migrantes extranjeros que son deportados por las autoridades estadounidenses, dicen que esa información la tiene que proporcionar la Secretaría de Gobernación y no ese instituto. Lo único claro es en calidad de qué se encuentra el titular de ese instituto, Francisco Garduño, quien permanece en el puesto desde hace meses en calidad de mientras.
A Trump se le respeta en el Senado
Nos hacen ver que en el Senado muchos siguen tirados en la hamaca, pues llama la atención que en plena crisis migratoria y con un discurso beligerante por parte de Donald Trump contra los mexicanos, varias comisiones como la de Relaciones Exteriores, que preside el exgobernador priista de Oaxaca, hoy neomorenista, Alejandro Murat; y la de Asuntos Migratorios, presidida por el eterno líder del PT, el profesor Alberto Anaya, nomás no aparecen. Algunos ya hasta piensan que no quieren incomodar al nuevo inquilino de la Casa Blanca ni con el pétalo de un pronunciamiento, pues tal vez tengan pensado pronto vacacionar, o atender algún asunto personal en el vecino país del norte y pues para qué se pelean con don Donald, si ya ven que es muy bravo y rencoroso. (Bajo Reserva, El Universal, p. A2)
2 Luz. La llegada de Donald Trump ha causado mucha incertidumbre, sobre todo por las disposiciones que ha ordenado. Sin embargo, el hecho de que la primera llamada que realizó Marco Rubio como secretario de Estado de EU haya sido a México es alentador. La conversación con el canciller Juan Ramón de la Fuente permite avizorar señales positivas del inicio formal de las pláticas de alto nivel que sostendrán ambos gobiernos. La construcción de la relación bilateral deberá sustentarse en el respeto recíproco y la colaboración en temas como la seguridad y la migración. Buen arranque.
3 Preparados. En Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum sigue el maratón migratorio, flanqueada por el canciller Juan Ramón de la Fuente; Roberto Velasco, jefe de la Unidad para América del Norte de la SRE; Francisco Garduño, del INM, aún en la silla, y Sergio Salomón, calentando para ocuparla. Rosa Icela Rodríguez también aparece, liderando la Segob con su estilo eficaz. Entre reuniones interminables acerca del programa México te Abraza, queda claro que la migración es prioridad. Lo mejor que puede pasarle al país es tener las herramientas adecuadas para la avalancha migratoria que promete desatar el señor Trump. (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 11)
Sí, los hay que se les fue el tren de la razón, que no tiene viaje de regreso.
Florestán
Por encima del tema Trump que, insisto, es el inicio de un nuevo orden mundial, hoy quiero recuperar un tema del que cada vez que hablo me dicen que no son los tiempos, pero lo abordo porque, efectivamente, estando lejano 2030, los aspirantes a suceder a Claudia Sheinbaum ya están en lo suyo cuando apenas han corrido 113 días de su gobierno de seis años.
El que ha abierto su juego es Ricardo Monreal, quien desde su posición de líder en el Congreso, y con el respaldo y estructura de Pedro Haces, ya recorre el país.
No arrancan aún, porque le saben, Marcelo Ebrard, que cedió en 2012 a López Obrador, y Adán Augusto López.
Debo apuntar que los tres fueron colocados en la lista de los que López Obrador llamó corcholatas, donde anotó a la hoy presidenta Claudia Sheinbaum y dio espacio a Fernández Noroña, que también anda inútilmente en campaña, y a Manuel Velasco, que, inteligente, la dejó pasar.
Ahora aparecen dos candidatos más. Por su cargo, la jefa de Gobierno de Ciudad de México, Clara Brugada, con los duros de Morena, y, sin duda, Omar García Harfuch, el más cercano de todos a la Presidenta, pero cuyo destino está atado al hasta ahora inalcanzable reto de resolver la violencia e inseguridad.
Pero en esto ya irrumpió el junior Andy, Andrés Manuel López Beltrán, quien hoy como secretario de Organización controla a Morena y es hilo paterno-conductor desde Palenque.
Su padre le había trazado la ruta Tabasco-CdMx-Presidencia, pero él ya eliminó la tierra que nunca ganó su padre.
Por eso en diciembre, en el cierre de la gira nacional de Morena, en Tlatelolco, se declaró chilango: Esta ciudad nos dio todo y por eso le dedicaré mi vida, porque amor con amor se paga.
Así acortó la ruta a Palacio Nacional que pasa por CdMx, aunque los suyos ya lo empujan a que salte esa aduana y busque ya la Presidencia, para que el padre consuma el sueño: su transformación y su hijo.
RETALES
Nos vemos mañana, pero en privado. (Joaquín López Dóriga, Milenio, Al Frente, p. 3)
El pasado lunes se llegó el día de la toma de protesta del presidente número 47 de Estados Unidos de América: Donald Trump. Una de sus promesas de campaña más reiterada fue la relativa al conflicto de la migración legal proveniente de México. Las primeras acciones ya comenzaron con una serie de amplios decretos; entre ellos, declarar una emergencia nacional en la frontera sur e iniciar un proceso para poner fin a la ciudadanía por derecho de nacimiento. Todo esto tiene impacto directo con México.
En nuestro país, quien es responsable de la política de migración es la Secretaría de Gobernación, a través del Instituto Nacional de Migración. Al día de hoy desconocemos quién es la persona que está como titular, ya que a quien se nombró no ha entrado en funciones.
Como podemos recordar, en marzo de 2023 sucedió un hecho lamentable donde, a falta del cumplimiento de los protocolos correctos, en un incendio del centro de detención migratoria de Ciudad Juárez, Chihuahua, fallecieron 40 migrantes, 27 con heridas permanentes y 15 con afectaciones psicoemocionales, entre otras.
Después de esto, la Fiscalía General de la República inició un proceso de responsabilidad en contra del titular del INM, Francisco Garduño Yáñez, el cual ha tenido la facilidad de poder atender desde su posición, y nunca se separó del cargo para enfrentar esta investigación.
Con la entrada de la Dra. Claudia Sheinbaum, el pasado 8 de octubre, nombró como nuevo titular del INM, al gobernador que estaba en turno, del estado de Puebla: Sergio Solomón Céspedes, el cual asumiría el cargo una vez que finalizara su mandato como gobernador en el mes de diciembre.
Pues se llevó a cabo, el cambio de gobierno en Puebla, y Sergio Salomón no asumió la dirección del Instituto Nacional de Migración, ahora con el argumento de que están en un periodo de transición y porque se le harán algunas modificaciones a este instituto.
En conclusión, podemos decir que tenemos dos directores del INM: uno que es el que está todavía en funciones, con un proceso abierto de responsabilidad, y otro que ya fue nombrado formalmente en una conferencia por la Presidenta, pero que aún no asume el cargo.
Ante la embestida que se viene por parte del nuevo presidente de EUA, y con los decretos que se ha firmado, y todas las consecuencias e impactos que tendrá nuestro país ¿no será importante nombrar a alguien que conozca la política pública migratoria y que no tenga un proceso de responsabilidad en turno? (Rubén Guajardo Barrera, El Heraldo de México, País, p. 14)
La oposición partidista debe, sin tibiezas, exigir al gobierno de la República el cumplimiento de sus obligaciones constitucionales, desde el fortalecimiento de las instituciones de procuración y administración de justicia hasta la aplicación de la política pública de prevención, sanción y erradicación de la delincuencia organizada, especialmente de los cárteles de las drogas.
Los llamados a la unidad son más bien el pretexto de las incapacidades e ineficiencias institucionales -incluso complicidades-, que nos mantienen a los mexicanos en estado de indefensión.
No ha habido sorpresas con la reacción del gobierno mexicano frente a Donald Trump y su narrativa, ya conocida -desde su primera campaña-, sobre nuestro país y los cárteles de las drogas. Tampoco fue distinta la reacción de los líderes opositores partidistas que, ansiosos por visibilizarse, solo se mantienen en la intrascendencia.
Pasamos de “México pagará el muro” a “declaramos a los cárteles de las drogas como organizaciones terroristas” y, con ello, el gobierno cuatroteísta se envuelve en la bandera del patriotismo y, la oposición, en la inútil discusión de “trabajar o no por la unidad nacional”. En ese círculo vicioso, los únicos que pierden son los habitantes de ambas naciones, que ven cómo se agravan los problemas, especialmente de inseguridad y economía.
La realidad es que la política pública no existe para los gobiernos, cuyo único propósito es mantener electores cautivos para sostenerse en el poder. La discusión sobre migración y seguridad se queda en el terreno superficial, con consecuencias verdaderamente graves. Me explico.
Mientras todas las mañanas de enero, la presidenta Claudia Sheinbaum dice públicamente que “defiende” los derechos del pueblo, la soberanía y la independencia de México”, en diciembre del 2024, Morena y sus aliados votaban la propuesta del Ejecutivo para disminuir el presupuesto en materia migratoria.
El Instituto Nacional de Migración (INAMI), la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), la Coordinación para la Atención Integral de la Migración en la Frontera Sur, la Unidad de Política Migratoria, Registro e identidad de Personas, disminuyeron sus recursos en más de 50 por ciento, sin contar además, que la conducción del tema migratorio sigue en manos del amigo de Andrés Manuel López Obrador, Francisco Garduño, quien goza de impunidad por la muerte de cerca de 50 migrantes en Ciudad Juárez y, además, no se le ve interés ni capacidad alguna para enfrentar un problema tan severo.
Y mientras, las estaciones migratorias se encuentran con enormes carencias; las organizaciones civiles y los particulares que se dedican a brindar apoyo humanitario a estos grupos se enfrentan a la indiferencia gubernamental y a los riesgos que conlleva la atención a los migrantes, una gran parte de ellos desplazados de sus lugares de origen por la inseguridad y la precaria economía que los agobia.
El avance de los cárteles de las drogas en territorio mexicano es evidente; la situación no sólo es medible por el aumento de los homicidios dolosos reportados en los datos oficiales, sino también por la complicidad de autoridades locales y federales en entidades como Sinaloa, Guerrero, Tabasco, Chiapas, Sonora, Veracruz, Colima, Baja California y Quintana Roo, donde la violencia no cesa y los abrazos, antes públicos, ahora se otorgan en la sombra de palabras tales como “defenderemos a México con uñas y dientes”. Por más operativos que presuman, la realidad y las muertes ubican en su justa dimensión, la ineficiencia gubernamental.
El gobierno no puede seguir negando la existencia de fabricación de fentanilo, debe combatirlo. Tampoco puede seguir culpando al pasado sobre sus responsabilidades actuales, pues cuenta con los recursos, humanos, materiales y tecnológicos para enfrentarlas.
No traiciona a la Patria quien exige seguridad para ellos y sus familias. No traiciona a la Patria quienes señalan los errores del gobierno y tampoco traiciona a la Patria quien desea un país de respeto a la pluralidad y el que piensa distinto. Traiciona a la Patria quien, por sus intereses personales y de grupo, permite que el crimen y el odio predominen. Traiciona a la Patria quien acepta que la muerte sea la costumbre en un país donde debería prevalecer la paz. (Adriana Dávila Fernández, El Universal, Online)
El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca ya puso a prueba al Gobierno de México. En su primer día firmó ordenes ejecutivas para militarizar la frontera y acelerar deportaciones masivas.
Claudia Sheinbaum insiste en que México está preparado. Lanzó el programa México te Abraza, que ofrecerá 2,000 pesos, acceso al IMSS y transporte a los deportados. Pero los números no cuadran.
Si Trump deporta la misma cantidad de mexicanos que en su primer mandato, el gobierno necesitará más de 1,500 millones de pesos sólo para la Tarjeta Bienestar Paisano. Ese dinero ni siquiera está definido en el presupuesto de este año. De fallar, reventará una crisis humanitaria en la frontera.
LA TRAMPA MIGRATORIA DE TRUMP El primer contacto entre el gobierno de México y la administración de Trump fue una llamada entre el canciller Juan Ramón de la Fuente y el nuevo secretario de Estado, Marco Rubio.
Sheinbaum la calificó como “una buena conversación”, pero Rubio señaló en otros espacios que la prioridad de Estados Unidos es frenar la migración y acelerar deportaciones.
En paralelo, Trump ordenó reinstalar el programa Quédate en México, que obliga a los solicitantes de asilo a esperar su proceso en territorio mexicano. También cerró CBP One, la plataforma que permitía a algunos migrantes ingresar a Estados Unidos de manera legal.
Con esto se dieron los primeros pasos para hacer de México un embudo migratorio sin salida. Miles de personas quedarán atrapadas en la frontera, sin recursos, sin apoyo si el gobierno mexicano sigue confiando en el “diálogo” mientras Trump avanza con su agenda sin freno.
MENOS DINERO PARA ACTUAR El problema no es solo la improvisación, sino los recortes que dejan a México sin herramientas para enfrentar la crisis.
Morena fue muy eficiente aprobando las reformas del plan C en tiempo récord, pero no pudieron construir un plan con dinero suficiente. Incluso fue más allá: aplicó austeridad en el momento menos oportuno. Recortaron en casi 10% el presupuesto para atención consular a migrantes, reduciéndolo a sólo 524 millones de pesos. Ni para una bicoca.
El Tren Maya tendrá 40,000 millones de pesos adicionales para este año.
Aquí no termina el golpe. En total, le quitaron a la política migratoria más de 2,200 millones de pesos. El Instituto Nacional de Migración, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados y otras instancias quedaron debilitadas justo cuando Trump ya cerró las puertas.
Desde la oposición, Ricardo Anaya propuso crear un fondo de emergencia para apoyar a los deportados, un programa de visas de trabajo y un tratado bilateral de seguridad con EE.UU. Advirtió que la ingenuidad de Palacio Nacional puede salir cara, pero sin mayoría en el Congreso, sus propuestas no tienen futuro.
En el oficialismo, todo sigue en discursos. Ricardo Monreal y Gerardo Fernández Noroña no han dejado de insistir en la unidad nacional para enfrentar las políticas de Trump. Y no han propuesto nada más.
DIÁLOGO CONTRA FUERZA Mientras se minimiza la crisis, Trump sigue avanzando sin freno. Su orden ejecutiva sobre los cárteles también abre la puerta a sanciones más duras e incluso operativos militares más allá de la frontera con consecuencias imprevisibles.
Hasta ahora, Sheinbaum ha evitado confrontaciones directas con Washington. Su apuesta es la “coordinación” el “diálogo”. pero la realidad es que Trump no está negociando, está imponiendo condiciones.
Pero sin dinero, sin estrategia y sin acuerdos reales, México se encamina a una crisis humanitaria que nadie en Palacio Nacional quiere admitir. (Juan Ortiz, Ovaciones, Opinión, p. 26)
Dentro de una semana, el primero de febrero, el presidente Donald Trump decidirá si aplica o no aranceles a las importaciones mexicanas y canadienses, dependiendo, dijo Trump, de las acciones que se tomen sobre migración y cárteles del narcotráfico. Eso definirá mucho del futuro de México.
El tiempo para tomar decisiones es muy corto, porque, sobre todo, se perdió la ventana de oportunidad entre la elección de Trump, la primera semana de noviembre, y el momento en que rindiera protesta, el lunes pasado. Apenas ayer hubo un primer contacto telefónico entre el canciller Juan Ramón de la Fuente y el secretario de Estado, Marco Rubio, donde hablaron precisamente de seguridad y migración. Se poco más de dos meses muy valiosos.
La Casa Blanca está demostrando que, por otra parte, aplica y aplicará a toda velocidad el programa por el que fue electo Trump. Ayer, ya movilizó algunos miles de militares hacia la frontera, mientras que ordenó que la Defensa establezca un plan de participación militar para garantizar la seguridad nacional ante lo que califica como una suerte de invasión en la frontera sur, se encargará de ello el Comando Norte, el encargado militar de la seguridad del espacio interior en la Unión Americana, y en el que participan México y Canadá.
La narrativa impuesta desde la campaña ha convencido a la sociedad estadunidense de que su mayor desafío son la migración y los cárteles, y Trump está actuando en ese sentido, como lo había adelantado en estos meses de transición. Ante ello, es un error pensar que estamos simplemente ante la repetición de la anterior administración de Trump: no son las mismas medidas, pero, sobre todo, no es el mismo contexto ni la convicción y apoyo con el que cuenta Trump para aplicar esas medidas.
No entiendo cómo se siguen postergando algunas decisiones y por qué no nos adelantamos con otras. En la frontera chiapaneca, como en general en el tema de seguridad, hay avances reales, pero no se entiende que no tengamos aún un nuevo Instituto Nacional de Migración, cómo se sigue permitiendo la salida de caravanas que alimentan el discurso antinmigrante, cómo aún no tenemos un plan de contingencia claro y poderoso en las fronteras sur y norte.
Se ha perdido mucho tiempo. Hace semanas que decíamos aquí que, en el tema de la declaratoria de terroristas a los cárteles, México tendría que haber tomado la iniciativa, incluso antes de que Trump emitiera esa orden ejecutiva. En las mañaneras se intentó desmontar ese calificativo cuando se tendría que haber reforzado.
Ahora, Trump quiere reabrir la renegociación del T-MEC, posiblemente retomando su idea de 2017 de establecer dos tratados separados, uno para México y otro para Canadá, pero también, como advertimos hace meses, esa renegociación incorporará la búsqueda de un acuerdo, de un tratado de seguridad bi o trinacional, con mecanismos y objetivos muy concretos y capacidades de operación muy definidas, mucho más allá de lo que fueron el Plan Mérida o el Bicentenario, que resultaron todo un fiasco.
No se termina de entender que la declaratoria de grupos FTO a los cárteles nos beneficia si tenemos una estrategia común, incluso en terrenos tan importantes como el tráfico de armas desde EU a esas organizaciones criminales.
Hay movimientos que se deben hacer en forma casi obligada: primero, por supuesto, seguir y profundizar mucho más la estrategia seguida en los últimos meses; segundo, asumir como propia esa propuesta de un tratado de seguridad y, de la mano con ello, cambiar, derogar o modificar la ley de seguridad aprobada en la pasada administración, que limita completamente la relación y el intercambio de inteligencia y operación con las agencias estadunidenses. La ley fue detonada por la injustificada detención del general Cienfuegos, pero también fue la que terminó de romper la confianza del gobierno estadunidense en México, hasta llegar a la operación en la que fueron detenidos El Mayo Zambada y Joaquín Guzmán López.
Resulta por lo menos extraño que, en medio de todos estos temas y de la inminente, guste o no, renegociación del T-MEC, se ahonde en el error en temas como enviar al Congreso la reforma para prohibir el maíz y otros productos agrícolas genéticamente modificados, cuando se ha perdido esa controversia en los paneles del propio T-MEC. Agricultura y energía serán temas abiertos en cualquier nueva negociación, incluyendo otra decisión poco racional como la prohibición en México del fracking, cuando será el principal instrumento para la explosión petrolera y energética que impulsará el gobierno de Trump. Ese tema, en términos de dependencia energética, será la mayor limitante respecto a las inversiones del sector en México.
No tenemos un equipo ya formado para la renegociación del T-MEC y de todas las áreas que conlleva, quizá porque se siguió pensando que no habría tal hasta 2026. No será así, Trump quiere abrir esa negociación en forma inmediata y, en realidad, nos conviene para llegar a acuerdos que rompan la incertidumbre. Tampoco tenemos un staff para hacer lobbying en Estados Unidos, no hemos definido si Esteban Moctezuma se queda o se va de la embajada; tenemos 53 consulados, pero muchos cónsules son políticos reciclados sin ninguna capacidad de interlocución, nadie lo representa mejor que Rutilio Escandón, descalificado por haber abierto la frontera sur al crimen y al tráfico de personas, y designado nada menos que cónsul en Miami, donde opera buena parte del trumpismo.
La administración Sheinbaum se muestra mesurada, pero no puede seguir actuando tantos pasos por detrás de la nueva Casa Blanca. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 8)
El sábado 4 de enero agentes de la patrulla fronteriza destacados en la ciudad de Roma, Texas, lanzaron una alerta que movilizó al Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). En esta población texana que colinda con Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas, sede del grupo criminal que se autodenomina Cartel del Noreste (CDN), resabios de la banda paramilitar “los Zetas”, no son inusuales las alertas sobre todo porque los tiroteos, emboscadas y columnas de humo de vehículos incendiados ocurren con cierta frecuencia del lado mexicano como parte de las disputas territoriales, y es frecuente que se escuchen y aprecien desde los vecindarios cercanos al río Bravo del lado estadounidense.
Las balaceras protagonizadas por el denominado cartel del Golfo en su facción “Metros” y el CDN en calles de Miguel Alemán, eran parte del escenario cuando un individuo de origen ruso identificado como Timur Praliev llegó a finales del año pasado a esta ciudad de la frontera en Tamaulipas. Los reportes del CBP indicaban que cargaba una mochila en la espalda con la que cruzó el río para tocar territorio texano aquel sábado por la mañana.
Timur Praliev fue detenido después de pasar la frontera, en su mochila los agentes encontraron un dron, 4 mil dólares, 60 mil pesos y dos pasaportes a su nombre, uno de Kazajastán y otro de Rusia. La sorpresa llegó cuando se investigaron sus antecedentes y se encontró que había trabajado para el grupo paramilitar Wagner, una compañía rusa de mercenarios boletinada en 2023 por el Departamento del Tesoro al ser considerada como una organización criminal transnacional.
La empresa adquirió relevancia internacional por el papel de su fundador Yevgueni Prigozhin, antiguo chef del presidente ruso Vladimir Putin, quien encabezó las operaciones del “ejército privado” en la guerra de Dombás en Ucrania en 2014. Este grupo de mercenarias fue considerado por analistas como un brazo armado “personal” del autócrata ruso, quien respaldó sus intervenciones en las guerras civiles en Libia, Siria, Centroáfrica y Mali. Las diferencias entre Putin y Prigozhin por el derrotero militar en la invasión a Ucrania en 2022, llevaron a una confrontación armada con el ejército ruso que finalizó con una amnistía para los mercenarios sublevados. El fundador de Wagner murió en un extraño accidente de aviación en agosto del 2023 tras sus diferencias con el líder ruso.
El año pasado la compañía entregó un reconocimiento a Praliev semanas antes de ser detenido en la frontera entre Tamaulipas y Texas, según un reporte del sitio de noticias RadioFreeEurope. El reconocimiento fue por los “servicios prestados” con la compañía al ser considerado veterano de la guerra en Ucrania. La huella del mercenario ruso se perdió en Texas hace unos días después de que fue llevado a juicio por violar leyes migratorias. Su paradero de acuerdo con reportes locales es desconocido.
En México fuentes del Instituto Nacional de Migración (INM) dijeron desconocer el caso del ciudadano ruso que cruzó por el país con dos pasaportes de distinta nacionalidad. La presencia de un ex empleado de Wagner en la frontera tamaulipeca se da en el contexto del endurecimiento de la política migratoria estadounidense con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. (Juan Veledíaz, El Sol de México, República, p. 5 y La Prensa, Editorial, p. 14)
El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca el 20 de enero de 2025 marcó un cambio radical en las políticas migratorias de Estados Unidos. Ese mismo día, firmó una serie de órdenes ejecutivas que no solo endurecen el control fronterizo, sino que también afectan profundamente a los migrantes, tanto a los que ya están en Estados Unidos como a los que buscan ingresar. Entre las medidas destacan la declaración de los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas, la eliminación del derecho a la ciudadanía por nacimiento para hijos de migrantes indocumentados o visitantes temporales y la autorización de redadas en espacios previamente protegidos, como escuelas e iglesias.
Estas acciones generan un clima de incertidumbre y temor entre las comunidades migrantes, que enfrentan un hostigamiento constante. Sin embargo, es crucial diferenciar entre redadas migratorias y deportaciones. Mientras que las redadas buscan detener a personas sospechosas de estar en situación irregular, las deportaciones requieren un proceso judicial en cortes migratorias saturadas, lo que limita la capacidad para ejecutar expulsiones masivas de manera inmediata.
Certificados y el acceso a beneficios
El proceso de deportación formal otorga a las personas un certificado de deportación, emitido por las autoridades estadounidenses. Este documento es clave para acceder a programas de reintegración en México, como asistencia económica, vivienda y apoyo psicológico. Sin embargo, muchas personas que retornan voluntariamente, movidas por el clima hostil o el miedo a la separación familiar, no cuentan con este certificado. Esto las deja en una situación de desventaja, ya que no pueden acceder a los mismos beneficios.
En este contexto, surge la necesidad de implementar un certificado de retorno en México, un documento que reconozca oficialmente el regreso de estas personas y les permita acceder a los programas existentes. Para ello, es indispensable replantear los mecanismos actuales y garantizar que el retorno no sea un proceso lleno de barreras.
Propuestas para una respuesta coordinada
Los consulados en Estados Unidos deben ser integrados como un puente clave para atender a las familias que deciden regresar. Permitir que soliciten y obtengan un certificado de retorno antes de cruzar la frontera no solo les otorgará certeza, sino que facilitará su acceso a programas de apoyo en México. Este proceso podría incluir entrevistas presenciales en el consulado, validación de identidad y la emisión inmediata del documento.
La plataforma ConsulApp puede ser una herramienta clave para digitalizar este proceso. Con la integración de un sistema de geolocalización que asegure que las solicitudes se realicen desde Estados Unidos, esta aplicación podría emitir certificados de retorno de forma rápida y segura. Esto reduciría la carga operativa en los consulados físicos y garantizaría que más personas puedan obtener el documento.
Actualmente, México cuenta con 11 módulos de repatriación que necesitan ser ampliados y diversificados. Estos centros deben atender no solo a deportados formales, sino también a quienes retornan voluntariamente. Además de la atención básica, deben ofrecer orientación laboral, asesoramiento psicológico y programas de reintegración adaptados a las necesidades específicas de cada grupo.
Es urgente establecer un registro único y actualizado de personas retornadas. Este padrón, gestionado por el Instituto Nacional de Migración (INM) en coordinación con gobiernos estatales y municipales, permitiría a las autoridades identificar las necesidades de los retornados y diseñar políticas públicas más efectivas. También ayudaría a evitar duplicaciones o exclusiones en la asignación de recursos.
La atención a los migrantes retornados no puede recaer únicamente en el gobierno federal. Es necesaria una colaboración estrecha con gobiernos locales, organizaciones civiles y organismos internacionales. Esto garantizará que las comunidades receptoras cuenten con recursos suficientes para atender a los retornados y evitará tensiones sociales en las zonas más afectadas.
Antes del fin
Las políticas migratorias de Trump exigen que México actúe de manera proactiva y estratégica. La implementación de certificados de retorno desde los consulados, el uso de herramientas digitales como ConsulApp, el fortalecimiento de módulos fronterizos y la creación de un padrón nacional son pasos fundamentales para construir una respuesta integral. Además, una coordinación eficaz entre todos los niveles de gobierno y sectores de la sociedad permitirá enfrentar este desafío con humanidad y eficacia.
El reto no es solo inmediato, sino de largo plazo. Las soluciones innovadoras que dignifiquen la experiencia migrante y garanticen que nadie quede fuera del sistema de apoyo deben ser garantizadas. En este contexto de hostilidad, actuar con empatía y visión estratégica es más que una necesidad: es una responsabilidad compartida que definirá el futuro de las relaciones migratorias entre ambos países. (Nadine Cortés, El Financiero, Opinión, p. 20)
Que el diputado Gerardo Abraham Aguado Gómez, en conjunto con los integrantes del Grupo Parlamentario “Alianza Coahuila” del Partido Acción Nacional, presentó un pronunciamiento en el que pide al Gobierno Federal una respuesta firme, inteligente y estratégica ante las recientes amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Que el legislador señaló que el gobierno federal no ha sabido responder a la altura de las circunstancias, dejando vulnerable a la nación ante las decisiones unilaterales y que en Coahuila se observa falta de preparación del Instituto Nacional de Migración para enfrentar las inminentes deportaciones masivas, así como la ausencia de programas y estrategias para atender esta crisis humanitaria. El tema es dramático, nadie lo duda, pero Claudia Sheinbaum se ha mostrado fría y cauta. (Templete, Milenio La Laguna, Online)
Ariadna se muda a la frontera
A trabajar a la frontera con Estados Unidos se va la secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel. Empieza en Ciudad Juárez, Chihuahua, para supervisar la instalación y operación de los albergues instalados para refugiar a migrantes deportados por la administración del presidente de EU, Donald Trump. Con ella va un equipo de servidores de la nación, pues la idea es que en cada albergue trabajen 50 de ellos, con la finalidad de dar atención e integrarlos a los programas sociales.
Esteban activa negociaciones
Luego de que el canciller Juan Ramón de la Fuente tuvo su primer diálogo telefónico con el secretario de Estado de EU, Marco Rubio, el embajador mexicano en Washington, Esteban Moctezuma, se puso en contacto con otros funcionarios estadounidenses. Busca sentarlos para abordar temas comunes, desde migración hasta seguridad. (Sacapuntas, El Heraldo de México, La 2, p. 2)
Demanda protección para los migrantes
En el contexto del tema migratorio y de las amenazas de expulsión masiva hechas por el presidente del país vecino del norte ofrezco el siguiente testimonio:
En medio de un lugar de sombra para migrantes y sus familias se ubica en Reynosa, Tamaulipas, un albergue de luz y esperanza llamado Senda de Vida, donde se les brinda comida, techo y diversas actividades. Actualmente este lugar se encuentra saturado y el pastor del albergue ha pedido ayuda con víveres, alimentos y personal que atienda a los extranjeros.
Parte de la población en el albergue permanece de tres a seis meses con la expectativa de obtener una cita CBP One y conseguir un permiso para vivir en Estados Unidos.
En el corto tiempo que pernocté en el ahí me di cuenta de que es necesario actuar con precaución, pues la seguridad de cualquiera podría ser trastocada por bandas de la delincuencia organizada. En suma, el migrante sin documentos se expone a la extorsión, al secuestro y la a desaparición forzada, amenazas latentes en cualquier recorrido que el indocumentado quiera hacer.
En este contexto, el fenómeno de la trata de personas, el tráfico de migrantes y el reclutamiento de niños y niñas para su venta y prostitución son una realidad lacerante.
Me pregunto: ¿cuál es la seguridad y protección que el Estado brindará a las personas en situación de movilidad para transitar por las carreteras del país? A este respecto, las políticas de asistencia y reinserción de migrantes del gobierno de Claudia Sheinbaum merecen cabal apoyo. Mientras no exista seguridad, protección y ayuda humanitaria, no puede haber traslados. (Leo Figueiras de Garay, La Jornada, Editorial, p. 2)
A efecto de atender las necesidades de las mexicanas y mexicanos repatriados de Estados Unidos y recibirlos de forma humana y cálida, la presidenta de México impulsa la Estrategia Efectiva de Recepción, MÉXICO TE ABRAZA. Un Plan integral en el que participará todo el gobierno federal con el objetivo de posibilitar su acceso a los programas de bienestar, becas educativas, servicios de salud, transporte a sus lugares de origen, acceso a comunicaciones telefónicas e internet, integración a programas laborales, facilidades para obtener documentación, entre otros beneficios.
Estas acciones se suman al Programa de Apoyo para las y los Mexicanos en EU que prevé el fortalecimiento de los 53 consulados; la puesta en marcha del Centro de Información y Asistencia a Personas Mexicanas (CIAM), para brindar apoyo legal vía telefónica; el Botón de Alerta, para casos de emergencia; y la Ventanilla Única de Trámites Consulares.
La doctora Claudia Sheinbaum Pardo ha defendido con valor, contundencia y claridad la soberanía nacional y los derechos de nuestros connacionales en el país vecino. Ha sido enfática en la importancia del trabajo y el pago de impuestos de nuestras hermanas y hermanos migrantes en el exterior, así como de las aportaciones culturales, humanas y sociales.
El gobierno de México está listo para recibir a quienes retornan, no solo porque se han instrumentado acciones específicas que atienden la coyuntura de la toma de protesta del presidente Donald Trump, sino porque nuestro país hoy tiene mejores condiciones económicas para recibir a los que en años anteriores dejaron el territorio nacional en busca del sueño americano.
La estabilidad de las finanzas públicas, la universalización de los programas sociales, el desarrollo de infraestructura, las becas para todos los niveles educativos, la fortaleza del peso frente al dólar, la recuperación del salario mínimo, la significativa reducción de la brecha de la desigualdad y la confianza que han mostrado los inversionistas extranjeros, así como diversos factores que obran a favor de nuestro país, permiten ofrecer posibilidades reales de bienestar, oportunidades para el progreso, así como el ejercicio pleno de derechos humanos y fundamentales.
No queda duda de que también seguiremos siendo una nación solidaria con las personas migrantes de Centroamérica, Sudamérica y el Caribe y, en general, con quienes han tenido que abandonar su país de origen por causas ajenas a su voluntad. El fenómeno migratorio lo hemos entendido y atendido desde los valores y principios del Humanismo Mexicano.
Las personas no lo son por su estatus migratorio, sino por su propia naturaleza y dignidad; sin embargo, este entendimiento no existe en el modelo neoliberal, donde todo, absolutamente todo, se reduce a lo que dictan los mercados. Las guerras son en realidad luchas comerciales, encarnizadas y declaradas como tales, en las que personas y derechos son vulnerados.
El retorno a México de las personas migrantes, debido a deportaciones masivas, no hacen sino avivar los cuestionamientos a ese modelo, que debería de poner en el centro de las políticas y del quehacer gubernamental a los seres humanos y reconocer su fuerza y aporte económico, social, cultural e incluso político. El consenso hoy a nivel global es por un nuevo neoliberalismo con rostro humano.
Los escenarios se leen desalentadores ante una política migratoria con las características que se han anunciado, porque de una u otra manera en América, del sur a norte, todos perdemos.
Unidad nacional y fraternidad internacional, tomando decisiones con la cabeza fría, como lo ha anunciado la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, serán de aquí en adelante los principios fundamentales sobre los que se construirán nuevas posibilidades para una mejor relación e intercambio con nuestro vecino del norte.
Recordemos que, a través de la historia, los acuerdos bilaterales han superado siempre cualquier escollo que intentan imponernos, por complejo que parezca. Al tiempo… (Paola Félix, El Universal, Opinión, p. A17)
No hay manera por ahora de conocer todas las secuelas que traerán las decisiones que está tomando el presidente de EU; es hoy en día, de manera inevitable, un tema del mundo.
Lo que puede suceder es que estemos en el preámbulo de un rompimiento de un orden establecido con rumbo a nuevas condiciones sociales, políticas y económicas ante las cuales no se ve su derrotero.
Trump intenta cambiar el paradigma, porque al tomar estas primeras decisiones sabe de las repercusiones que pueden tener por la mirada expansionista que tiene de lo que debe ser el rol de su país en el ámbito internacional.
Muchas de las decisiones pasarán por dinámicas complejas al interior de su país debido a que muchos ciudadanos y políticos estadounidenses ya han presentado demandas en contra de las propuestas del nuevo presidente. Los tribunales están teniendo un trabajo inusual e interminable, lo que no queda claro es cuáles vayan a ser sus criterios de decisión.
Trump lo sabe y dará sus batallas. Mientras se decide una cosa u otra y mientras despiertan los estadounidenses ante lo que pueden tener enfrente, está instrumentando sus decisiones. Se está adelantando a lo que puedan decir los tribunales sin importarle por ahora lo que determinen.
En lo que trae mucha prisa es con la migración. Ayer envió 1,500 soldados más a la frontera buscando cerrarla a tope tratando de apurar al tiempo cualquier eventualidad de carácter legal al interior de EU y quizá también de los tribunales internacionales, a los cuales, se sabe, se los pasa por el arco del triunfo.
Ayer también tomó otras decisiones en esta materia. Cerró la frontera a los migrantes y además, autorizó repeler la entrada de inmigrantes sin papeles. Si a alguien le afectan estas decisiones es evidentemente a nuestro país.
Cerrar la frontera a los migrantes es un acto discriminatorio que intenta también burocratizar al máximo el cruce, lo cual va a afectar a una gran cantidad de mexicanos y estadounidenses que cruzan la línea cotidianamente por diferentes razones; más allá del tema migratorio.
El fenómeno de la migración es uno de los muchos asuntos que tienen que ver con México en la agenda de Trump. Están también las cuestiones económicas, de seguridad, y algo que quizás no se vea tan nítidamente pero que está presente: la discriminación a todo lo que tenga que ver con nuestro país.
Tiene su dosis de enigma lo que el Gobierno mexicano está pensando de todo esto. Si bien no se puede responder al día con día a todo lo que dice el ocurrente presidente, no queda en claro cuál es la dimensión que le está dando el Gobierno a la llegada de Donald Trump.
Suponemos que lo vinieron llegar con todo lo que implica. Se insiste en que se llegó a pensar que no llegaría tan lejos. Si así fuera esta suposición sería un grave error del Gobierno. Existían y existen elementos en el pasado de Trump y en su presente que hacen factible que podría pasar cualquier cosa que se le ocurriera por más remota que se pensara, eso sin pasar por alto la fuerza con la que llega.
Más le vale al Gobierno tomar profundamente en serio lo que está pasando. Da la impresión de que estamos solamente en los prolegómenos de lo que puede venir. Insistimos en que no tiene sentido responder en el día por día a un hombre que habla, en la mayoría de los casos, sin pensar en lo que está diciendo.
Sin embargo, las afectaciones al país ya cruzan varias líneas, desde la económica hasta la vida de miles de personas que tienen el derecho a migrar hacia un país que se construyó y desarrolló en las últimas décadas gracias a los migrantes latinos, particularmente los mexicanos.
RESQUICIOS
En medio del drama que están padeciendo los migrantes, hay que poner particular atención en los adolescentes, niñas y niños. Se están rompiendo las familias dejando secuelas de profundo dolor, quién sabe cuándo se puedan reencontrar. Hay que crear un mecanismo oficial de comunicación entre los migrantes y sus familiares. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, Pág. 2)
Mantener la calma en momentos de incertidumbre es, además de prudente, una estrategia determinante para tomar decisiones con claridad. De ahí la importancia del llamado de la presidenta Claudia Sheinbaum respecto a las primeras decisiones del presidente Donald Trump, que afectan a las personas migrantes en Estados Unidos (EU).
La mandataria dejó clara su postura: coordinación sin subordinación y, sobre todo, mantener la cabeza fría para poder distinguir entre lo que se dice y lo que realmente se hace, una lección que ya aprendimos durante la anterior administración del republicano.
Esto significa trabajar en conjunto, pero defendiendo nuestra soberanía y el bienestar del pueblo de México. La no confrontación es un signo de responsabilidad, no de debilidad. Somos un país libre e independiente. Por eso, es muy significativo ver a las y los gobernadores cerrar filas con la jefa del Ejecutivo federal, y desde luego que en el Congreso de la Unión también la estamos respaldando.
Según los reportes, han comenzado las redadas contra migrantes en la Unión Americana, una realidad que nos duele y preocupa. Ante ello, el Gobierno de México ya está actuando con oportunidad y humanismo, articulando acciones para brindar asistencia y ayuda consular, a fin de proteger y reintegrar a las personas repatriadas.
Es lamentable que el discurso antiinmigrante se mediatizara tan agresivamente, más aún cuando no refleja la realidad de la interdependencia económica, social y cultural que existe entre EU y México. Pero también es esperanzador ver que en el propio vecino del norte hay organizaciones civiles que están dando la batalla jurídica contra las medidas impulsadas por el presidente Trump.
En nuestro país, la Estrategia Efectiva de Recepción México te Abraza ya está en operación. Este programa, en el que participan estados fronterizos y otras entidades con alta población migrante, ofrece apoyo integral a las personas deportadas.
Asimismo, las y los repatriados tendrán acceso a servicios educativos y de salud, opciones de empleo, documentos de identidad y orientación jurídica. Además, se les integrará a los programas sociales del Gobierno de México y recibirán la Tarjeta Bienestar Paisano.
Para quienes residen en la Unión Americana, más de 2 mil 600 abogadas y abogados se han sumado al personal de protección consular. Además, se puso en marcha un centro de información y asistencia que brindará apoyo permanente a las y los connacionales. Estas medidas demuestran empatía, voluntad y solidaridad hacia las personas migrantes.
La calma no significa pasividad: es actuar con razón y contundencia. Como país, hemos enfrentado retos similares y salimos adelante. Este no será la excepción. Confiemos en el liderazgo de nuestra presidenta, quien ha demostrado estar a la altura de los desafíos. Desde todos los frentes y en ambos lados de la frontera, seguiremos defendiendo la soberanía nacional y el bienestar de nuestro pueblo. (Ricardo Monreal Ávila, 24 Horas, Estados, p. 11)

(Camacho, Reforma, Opinión, p. 9)

(Kemchs, El Universal, Opinión, p. A16)

(Magú, La Jornada, Política, p. 3)

(Perujo, El Economista, El Foro, p. 39)

(Xolo, 24 Horas, Pág. 2)