El gobierno de EU encabezado por Joseph Biden ha hecho del tema migratorio una de sus prioridades legislativas y políticas. Esto es en parte como una reacción al gobierno anterior, el de Donald Trump, que lo puso en el centro de su agenda política para atraer a un numeroso grupo de la población y legalmente lo hizo pedazos con parches, decisiones siempre cuestionadas en tribunales, actos inhumanos en sus fronteras y refugios, y la polarización dentro de las agencias encargadas de lo migratorio.
El asunto no es, ni mucho menos, novedoso en la política estadunidense. Todos los presidentes han tenido que lidiar con él de una u otra forma y ninguno lo ha logrado de manera integral. Porque el asunto no sencillo. Ahora, el huracán del año pasado más la crisis económica producto de la pandemia, la migración desde Centroamérica y desde México hacia EU se ha incrementado.
Además, como quedó claro en la conferencia de prensa de Roberta Jacobson hace unos días, el mensaje de cambios en el sistema migratorio para ser más amable con quienes quieren llegar a EU ha sido interpretado por ellos, y aprovechado por coyotes y organizaciones de tráfico de personas, como una invitación a viajar al norte, creando una nueva crisis en medio de cambios a reglas y procedimientos.
Hoy estarán en México Roberta Jacobson, enviada especial presidencial para la Frontera; Ricardo Zúñiga, enviado especial presidencial para el Triángulo Norte de Centroamérica, y Juan González, director para el Hemisferio Occidental del Consejo Nacional de Seguridad, para reunirse con las autoridades mexicanas. Después irán a Guatemala.
Una migración “segura, ordenada y regular” suena bonito, pero son décadas sin lograrlo. Existe consenso político en EU para regular a quienes ya están allá y llevan años —sin documentos o con documentos temporales como TPS o DACA—, pero aumentar, como se necesita, la migración legal no cuenta con apoyo suficiente y la apuesta de dar dinero en Centroamérica no es más que un sueño que será siempre insuficiente, además de lejano en resultados.
Desde tiempo de Clinton la promesa demócrata había sido legalizar y ampliar vías legales para llegar a EU a cambio de endurecer medidas contra aquellos que quieren llegar sin documentos.
Poco ha cambiado. Hay que celebrar la reunión de hoy y el diálogo iniciado. El asunto, sin embargo, necesita mucho más. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al frente, p. 2)
Hoy llega a nuestro país una delegación gubernamental de alto nivel procedente de Washington con el fin de dialogar con las autoridades mexicanas sobre la definición de un curso de acción efectivo y humanitario sobre migración.
El grupo está integrado por Roberta Jacob-son, ex embajadora de su país en el nuestro y actual coordinadora del gobierno de Joe Biden para la frontera sur; Juan Hernández, director para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional, y Ricardo Zúñiga, enviado del Departamento de Estado para el Triángulo Norte centroamericano, compuesto por Guatemala, Honduras y El Salvador. Tras su estancia en México, el equipo viajará al primero de esos países.
De acuerdo con lo dicho por esos funcionarios, el propósito del viaje es abordar las causas de raíz de un flujo migratorio que no empieza ni acaba en la frontera sur de Estados Unidos y buscar la adopción de una estrategia conjunta de desarrollo en el sur de México y en las naciones del Triángulo Norte, que son los puntos de origen de la mayor parte de la migración. En tanto se logra ese objetivo, el propósito de la administración de Biden es cambiar el sistema migratorio, intencional y cruelmente debilitado en el cuatrienio de Donald Trump, quien pervirtió el legado estadunidense como lugar de asilo y refugio.
Es pertinente recordar que la idea de atajar los tránsitos masivos desde México y Centroamérica hacia Estados Unidos, por medio de la promoción del desarrollo con acciones y programas promovidos por nuestro país y por Washington, ha sido sostenida por el presidente Andrés Manuel López Obrador, desde que era candidato e incluso antes.
Se trata de una propuesta radical que va mucho más allá de estrategias fronterizas, administrativas o humanitarias para regular o hacer menos insegura la migración; se trata, en cambio, de acabar con las causas que le dan origen: la pobreza, la inseguridad y la falta de perspectivas de vida en amplias regiones de nuestro país y de las naciones vecinas del sur. Como lo ha reiterado el propio titular del Ejecutivo, su objetivo es que nadie se vea obligado a dejar su lugar de residencia y a separarse de su familia y su entorno social por hambre o violencia.
Ha de apuntarse también que, al llegar a Palacio Nacional, el mandatario consiguió el respaldo verbal de Trump, pero éste no mostró, en los hechos, un compromiso real en su aplicación. Y aunque hasta ahora no se hayan registrado cambios con respecto al gobierno anterior en el duro e inhumano trato que las autoridades federales y estatales del país vecino reservan a quienes llegan a Estados Unidos en busca de trabajo o de refugio, el relevo en la Casa Blanca ha significado, por lo que puede verse, una mayor receptividad de ideas en materia migratoria, como lo prueba el discurso de los funcionarios que hoy inician su visita a México.
Cabe esperar, finalmente, que los cinco países involucrados en el fenómeno logren formular y poner en práctica estrategias de desarrollo capaces de arraigar en sus lugares de origen y residencia a cientos de miles o millones de personas, no sólo para evitarles los peligros y sufrimientos que conlleva su desplazamiento al norte, sino también para crear condiciones de vida más favorables, combatir el desempleo, dignificar las condiciones de trabajo, abatir la inseguridad y contener y erradicar la delincuencia organizada en su faceta de tráfico de personas. (Editorial, La Jornada, p. 2)
Primer round sobre migración entre México y EU. ¿Vendrán a negociar y lograr acuerdos, o sencillamente impondrán sus condiciones? (La Jornada, Contraportada)
La vicepresidenta de Estados Unidos está a favor de acoger a los niños migrantes. “Tenemos que tratar este tema de una manera que refleje nuestros valores como estadounidenses pero tenemos que acogerlos”, señaló Harris sobre la crisis migratoria de menores en Estados Unidos. (La Crónica de Hoy, La Dos, p. 2)
Madruguete de Roberta.- Roberta Jacobson llega a México antes que las vacunas AstraZéneca que prometió prestarnos el gobierno de Joe Biden. Tal vez porque vivió años aquí y conoce atajos para llegar más rápido.
Biden reconoció el dominio que tiene Roberto del tema mexicano y la nombró asesora coordinadora de asuntos de la Frontera Sur. Es una profesional.
Viene por un acuerdo con el gobierno mexicano sobre temas de migración que esté vigente el resto del sexenio de López Obrador. Hablará sobre el tema con el canciller Ebrard.
Allá quieren saber a qué atenerse en el crucial ámbito de la seguridad fronteriza. De lo que diga Jacobson a su regreso a la Casa Blanca dependerá si las vacunas toman el camino corto, o si se lo toman con calma y viajan paso a pasito. (La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)
No basta sólo con la voluntad de Joe Biden para alcanzar una reforma migratoria.
Las mafias que rodean a la migración son parte central del problema para México y EU. El flujo de personas nos va a acompañar por siempre, el reto es cómo instrumentarlo y cómo lograr que en medio de ello se establezca un auténtico respeto a los derechos humanos y al derecho a migrar.
Los motivos que tienen miles de personas para intentar llegar a EU pasan por necesidades apremiantes y de vida. No obedecen a caprichos o algo parecido, tiene que ver con razones económicas, sociales y políticas, las cuales tenemos que recordar una y otra vez.
Se migra como respuesta ante la vida de cientos de miles de personas que están en vilo. No es sencillo dejar a la familia, a los cercanos y a un conjunto de hábitos y costumbres con las que se ha vivido. Por más que esto se haya dicho no se debe soslayar, porque en muchas ocasiones las autoridades de los países que tienen que ver con la migración se vuelven insensibles, violentos y corruptos con los migrantes.
Poco o nada les resulta que la migración sea sinónimo de peligro desde su lugar de origen hasta su destino. Cada vez son más los casos en los que los migrantes huyen por razones políticas. Saben lo que les espera y están dispuestos a todo.
Pasar por México significa la vida o la muerte. Están expuestos a las autoridades migratorias y a las bandas que son, paradójicamente, la “esperanza” de llegar a EU después de soltar altas cantidades de dinero para su economía personal, al tiempo que quedan expuestos a lo que los “polleros” decidan.
Si éstos encuentran algún problema en la ruta se echan a correr dejando a los migrantes a la intemperie, no les importa que vayan mujeres y niños en el viaje. No hay manera de que las autoridades de los países involucrados no sepan lo que pasa, la mayor crítica que merecen los gobiernos es la pasividad y complicidad.
El escenario bajo el cual estamos es de “enorme complejidad”, nos dice Tonatiuh Guillén. Es una coyuntura con un gran movimiento de personas a lo que hay que agregar que muchos mexicanos están migrando hacia EU, a diferencia de lo que había pasado en los últimos años.
Lo que está siendo evidente es que el Gobierno mexicano está de nuevo endureciendo su política migratoria, desde 2019 se ha venido alineando con Washington. Donald Trump quería construir un muro, hablaba mal de los migrantes mientras que desde acá se optaba por el silencio.
Una salida colateral podría ser que México y Canadá se asumieran como países refugio. Es importante colocar en la fórmula a los canadienses, porque forman parte del T-MEC y porque el problema los puede terminar por alcanzar.
En lo que prepara el terreno, EU está tomando decisiones delicadas y forzadas. Se asegura que a muchos migrantes que entraron por Texas, los están deportando por California, con todo lo que esto repercute entre ellos. No es nada sencillo regularizar a más de 11 millones de migrantes. De alguna manera EU está pidiendo tiempo pero en el proceso está expulsando migrantes los cuales quedan varados en la frontera norte al tiempo que México cierra su frontera sur.
Estamos jugando el papel de contener sin la plena certeza de que la reforma migratoria de Biden pueda alcanzar sus objetivos, y de alguna manera estamos viendo el partido que también es nuestro desde la tribuna. (Javier Solórzano, 24 Horas, La Dos, p. 2)
El problema con las excepciones es que todos asumen que pueden obtenerlas. La frontera sur de EU sigue cerrada, pero Biden abrió unas pocas puertas por motivos humanitarios. Ello bastó para desatar una nueva gran crisis migratoria. Huir de la pobreza y la violencia es una razón humanitaria para cientos de miles de centroamericanos y mexicanos que buscan una tierra no prometida, pero que les dará un mejor chance.
El asunto, empero, se salió de control. Hoy, una delegación encabezada por Roberta Jacobson estará en México. ¿Será el inicio de una mejor cooperación?
La única manera de evitar la migración es creando oportunidades y desarrollo. Como naciones, no hemos buscado la integración en un bloque económico real. EU tiene casi el triple de habitantes que México, pero el tamaño de su economía es 20 veces mayor. Los 35 millones de pobladores de origen mexicano suman un poder adquisitivo de 880 mil millones de dólares, cuatro quintas partes del PIB de este lado de la frontera, así que no sorprenderá que dentro de muy poco la riqueza que obtengan sea igual o mayor a la de todo este país.
¿Por qué allá es posible emplearse o emprender y alcanzar un bienestar, aun con todas las dificultades que significa migrar? En Centroamérica las condiciones de pobreza y violencia son más pronunciadas. La cooperación en dinero es urgente, pero no suficiente. ¿Cómo diseñar mecanismos para que los países expulsores apliquen políticas públicas eficaces y erradiquen la corrupción para que puedan construir bienestar?
Las naciones expulsoras han sido las sumidas en crisis internas por guerra, delincuencia, gobiernos corruptos y falta de libertades. Los regímenes socialistas extinguieron la riqueza y flagelaron a su población con autoritarismo. Los países donde se arraigan las mafias sufren plagas de violencia y delito que compran voluntades oficiales a cambio de impunidad y someten a las personas a un infierno de zozobra y miseria.
Migrar huyendo de eso no es mejor. Coyotes que cometen vejaciones y explotan a los migrantes; mafias que los extorsionan y hasta asesinan, como el caso de 19 calcinados en Camargo, Tamaulipas. ¿Qué tan terrible es la vida en sus lugares de origen para que estén dispuestos a arriesgar hasta su vida en esa cruel odisea? El gobierno mexicano desplegó ya a elementos del Ejército y la Guardia Nacional en el borde del río Suchiate.
En las instalaciones fronterizas se limitaron los cruces a las actividades estrictamente esenciales. Mientras aquí se cumplen compromisos y acuerdos para la seguridad del vecino de arriba, su trato suele ser despótico y simulado. Joe Biden nos presta unas vacunas de las que tiene almacenadas por millones, las de AstraZeneca, que allá no han terminado de autorizar. ¿Desdén disfrazado de buena vecindad?
En ese contexto, estamos otra vez en medio de una crisis migratoria. ¿Cómo romper el círculo vicioso? Es necesario avanzar entre todos los países involucrados en una solución que elimine de una vez por todas ese infierno. (Adriana Delgado, El Heraldo de México, País, p. 8)
En la política, como en el ajedrez, las piezas del tablero cambian, y con un solo movimiento se produce una inesperada convergencia de intereses. La semana pasada, el gobierno estadounidense anunció que enviaría 2.5 millones de dosis de la vacuna AstraZeneca a México.
Es un acierto para la 4T. Primero, porque este cargamento le permite asegurar la segunda dosis para 870 mil adultos mayores, y también porque AMLO por fin se cuelga la medalla de que pudo afianzar la petición que le hizo a su homólogo estadounidense en la reunión virtual del 1 de marzo.
En aquel encuentro, la Casa Blanca enfatizó que no compartiría vacunas hasta que todos los estadounidenses quedaran inoculados. Por eso, la decisión de EU 18 días después de la reunión, sólo se entiende en el contexto político en el que está el presidente Joe Biden. Uno de los pilares de su agenda es implementar una política migratoria más digna y humana en la frontera con México, al igual que pasar la reforma migratoria en el Congreso.
Aunque los demócratas consiguieron una mayoría en el poder legislativo, necesitarán el apoyo de al menos 10 republicanos en el Senado para aprobarla. Será muy difícil conseguirlo, ya que el expresidente Donald Trump tiene secuestrado al partido republicano y utilizarán la política migratoria de los demócratas, que según ellos es “una frontera abierta”, para derrotarlos en las elecciones intermedias de 2022.
En sus primeros 100 días en el poder, Biden ha revertido la mayoría de las medidas migratorias de su antecesor. Es por ello, que una ola de migrantes, provenientes de Centroamérica, se dirigió hacía la frontera con la esperanza de que sus probabilidades de ingresar a Estados Unidos serían mayores.
En mi columna de la semana pasada informé que, hasta el momento, el gobierno de Biden niega una crisis en la frontera. Sin embargo, desde inicio de año, la cantidad de personas detenidas ha incrementado sustancialmente.
Y es precisamente por esta razón que las cosas cambiaron. El gobierno estadounidense requiere de la cooperación de las autoridades mexicanas para contener el nuevo flujo de migrantes. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, negó que el préstamo de las vacunas este relacionado con el tema de control migratorio, afirmando que son conversaciones que corren de manera paralela con México. En pocas palabras, ambos países desmintieron la existencia de un quid pro quo: algo a cambio de algo. Vacunas a cambio de frenar a los migrantes.
Quid pro quo o no, los cambios no ocurren por mera coincidencia. Los astros se alinearon. La Oficina Oval necesita evitar una bomba política que pone en riesgo el triunfo de un eje de su administración y el futuro del partido demócrata en el Congreso. Por su parte, México recibe con brazos abiertos las vacunas y acepta colaborar con Estados Unidos en el tema migratorio. (Lila Abed, El Heraldo de México, Editorial, p. 21)
Desde que llegó a la Casa Blanca Joe Biden pasó del discurso a los hechos, ahora busca el cambio que quiere en la frontera, algo que ningún presidente ha logrado, el anhelado acuerdo migratorio. Durante el gobierno de Obama, cuando Biden era vicepresidente, se lanzó el programa de apoyo para los “dreamers”, ahí comenzó a verse la luz que Trump se encargó en sus 4 años de mandato de hacerlo un oscuro túnel de incertidumbre y amenazas.
Ahora ya caminó en la Cámara de Representantes un proyecto de ley que irá al Senado en el que 9 republicanos también han apoyado el camino para que millones de “soñadores” puedan obtener la ciudadanía, pero también está la vía para obtener la “green card”, o residencia permanente, a los inmigrantes que trabajaban en el campo.
Estos cambios no se pueden dar de la noche a la mañana porque las deportaciones siguen su curso hasta febrero de este año: van más de 26 mil migrantes; sin embargo, las formas vaya que han cambiado.
De hecho hoy el canciller Marcelo Ebrard se reúne con la exembajadora de EU en México Roberta Jacobson, quien ahora es la coordinadora en asuntos de la frontera sur, para acordar una estrategia conjunta en el trato que habrá tanto de los migrantes, como de las caravanas que vienen desde Centroámerica.
Biden sabe que el regular la frontera, no sellarla, debe conllevar un trabajo conjunto con México porque tanto la economía, como la seguridad y la pandemia van de la mano y, aunque no se ha confirmado, se sabe que el presidente de Estados Unidos visitará en breve la frontera con México para conocer de primera mano la situación, pero sobre todo el mandatario podrá ver el cambio en las formas de cómo se tratan a los migrantes. (Laura Pérez Cisneros, Contra Réplica, Opinión, p. 15)
Hasta antes de la pandemia, la movilidad laboral era una constante, sobre todo para empresas de ciertos sectores que requieren talento especializado, ya sea para proyectos de corto o largo plazo, que contaban con políticas definidas para este tipo de asignación.
A raíz del confinamiento mundial implementado para mitigar el impacto y los contagios del COVID-19, muchas organizaciones se vieron en la necesidad de implementar el trabajo remoto, también conocido como Work from anywhere, como una alternativa para continuar operando en los periodos de confinamiento obligatorio impuestos a nivel mundial. Sin embargo, adoptar esta medida las ubicó en dos escenarios: a) colaboradores móviles atrapados en lugares fuera de su país de residencia fiscal y con permisos migratorios vencidos y, b) empleados que se trasladaron, dentro del mismo país, a ciudades donde podían estar con sus familiares.
Visto desde una perspectiva general, esta situación no genera retos porque, al contrario de lo que se pensaba, ha permitido a las empresas visualizar incrementos en la productividad de los colaboradores, sin embargo, a medida que la pandemia continúa, esta práctica empieza a detonar una serie de riesgos, que van desde lo fiscal, legal, migratorio, laboral, de nómina, protección de datos y hasta de seguridad social.
¿Por qué es relevante que las empresas sepan desde dónde están trabajando sus empleados durante la pandemia?
Uno de los principales riesgos tributarios detonados por el work from anywhere es el del establecimiento permanente, mecanismo que permite juzgar el derecho de un país a percibir ingresos fiscales de una empresa extranjera. En este rubro, hemos identificado que los ejecutivos puedan configurar establecimiento permanente en un país distinto al de su residencia fiscal, simplemente por seguir trabajando desde un lugar temporal, situación que representa una preocupación para las organizaciones.
Adicional a ello, también es necesario identificar si esto desencadena obligaciones tributarias, empezando con algo tan elemental como presentar una declaración de impuestos.
Si esta situación no es identificada oportunamente, puede generar riesgos de doble tributación, mismos que en muchas ocasiones terminan en solicitudes de devolución, ya sea en México o el extranjero, lo cual implica invertir tiempo y recursos.
Otro rubro que considerar es el migratorio, muchas organizaciones cuentan con extranjeros considerados como residentes temporales y permanentes que regresaron a sus países de origen y trabajan desde allá en forma remota, con formas migratorias vencidas o por vencer. Y si bien el Instituto Nacional de Migración (INM) ha dispuesto la suspensión de cualquier vencimiento hasta nuevo aviso, es prioritario monitorear correctamente las fechas en que tienen pensado regresar para evitar incurrir en una situación migratoria irregular.
Finalmente, y no por ello menos importante, aquellas personas que se encuentren trabajando en otro país, o desde México, en beneficio de otra entidad que se encuentra en el exterior del país, también deben analizar aspectos laborales y de seguridad social.
De acuerdo con el artículo 28 de la Ley Federal del Trabajo (LFT), el contrato donde consten las condiciones de trabajo de los trabajadores mexicanos que presten servicios en el extranjero debe someterse a la aprobación de las autoridades laborales. En caso de no cumplirse con lo anterior, se pueden detonar varios riesgos, entre los que se encuentran una multa por parte de las autoridades laborales, o bien, que el trabajador reclame la rescisión de su relación de trabajo y tenga derecho al pago de una indemnización completa.
Prioridades para las empresas frente a este contexto
Si bien esta situación es compleja, es fundamental que las empresas empiecen a trabajar en ello. En EY realizamos un estudio al que nombramos Cómo los trabajadores varados por la crisis están creando problemas fiscales involuntarios, del que retomo cuatro aspectos prioritarios para mitigar riesgos:
Las empresas deben evaluar cuál es su situación de cara a esta práctica
Identificar en dónde están los trabajadores
Diseñar e implementar protocolos orientados a establecer el periodo que los empleados pueden pasar en otros países, además de establecer las actividades que se consideren apropiadas por esa jurisdicción (en términos fiscales) y los protocolos de la empresa
A medida que se vayan levantando las restricciones de viaje, el reto será regresar a los trabajadores varados en otro país o ciudad.
Adicional a los retos sanitarios que trajo la pandemia, las organizaciones ahora deben considerar también el rediseño de la manera en que operan y establecen las relaciones laborales, desde una perspectiva integral y multidisciplinaria, de manera que brinden facilidades de acuerdo con las necesidades de los trabajadores y acordes a los retos del mundo pos-COVID-19 y a las regulaciones aplicables. (Óscar Ortiz, El Financiero, Economía, p.15)
Afirma la cancillería mexicana que la visita de la delegación estadounidense encabezada por la coordinadora de asuntos de la frontera del Consejo de Seguridad de la Casa Blanca Roberta Jacobson es para acordar “agenda conjunta migratoria”.
Es evidente que Washington tiene un problema político mayor por el aumento de migrantes centroamericanos que llegan a su frontera sur, atribuido por algunos malquerientes a que México aflojó la vigilancia en la frontera con Guatemala.
La señora Jacobson, exembajadora en México, seguro esbozará con el canciller Marcelo Ebrard los términos de la “agenda migratoria conjunta” y, de paso, quizá sepa México hasta donde puede estirar la liga en esa materia. (José Fonseca, El Economista, Ciudad de México, P46)
Bancos se montan en ola optimista de Herrera
Tras el anuncio del secretario de Hacienda, Arturo Herrera, de que la economía podría crecer fácilmente más del 5% este año si están vacunados 80 millones de mexicanos en julio, especialistas económicos consultados por Citibanamex mejoraron su expectativa para el crecimiento económico del país este año. La proyección para el avance de la actividad pasó de 4 a 4.5 por ciento. Santander ubica su pronóstico en una tasa de 4.1 por ciento; Banorte en 5.3 por ciento y Scotiabank en 4.9 por ciento.
Centros de migrantes, al tope
Sin duda, la crisis migratoria se ha convertido en el primer gran obstáculo del gobierno de Joe Biden. Funcionarios estadounidenses están teniendo dificultades para albergar y procesar a un número cada vez mayor de niños no acompañados, muchos de los cuales han estado varados en puestos fronterizos durante días mientras esperan ser colocados en albergues gubernamentales ya abrumados. Mientras, los menores esperan en habitaciones separadas por láminas de plástico, en el suelo, apiñados juntos.
En busca de respaldo por alcaldía de Tamaulipas
Quien anda muy movido acercándose a personajes que le ayuden con más popularidad a fin de ganarse el respaldo de los tampiqueños es el presidente municipal en Tampico, Jesús Antonio Nader Nasrallah “Chucho Nader”, pues el panista busca reelegirse en el cargo y para ello contrató al hermano de Magdalena Peraza Guerra, su contrincante en las pasadas elecciones, pues se dice que la maestra puede aportarle popularidad en las zonas humildes, además de que cuenta con un gran poder de convocatoria; otro más es Jesús Mennah, personaje que puso al frente del Instituto de Atención a la Juventud, quien por cierto no ha hecho nada más que dar descuentos en restaurantes; a la fila se suma también Gloria Alfaro, a quien le ofreció el puesto de directora del Instituto de la Mujer, pero no tiene idea de política.
Biden enfrenta su primer crisis en el tema de las armas y masacres
Joe Biden se estrenó ayer con su primera crisis en el tema de la regulación de la venta de armas y las masacres. El autor de esta, un hombre que disparó en un supermercado en la ciudad de Boulder, Colorado. El saldo, hasta el momento, de 10 personas fallecidas. A la par de su confrontación verbal con el presidente ruso Vladimir Putin, la crisis de niños migrantes, ahora deberá definir su postura en la venta indiscriminada de armas que caen en manos de francotiradores, sicarios y cárteles, estos últimos de este lado del Río Bravo.
PARA CERRAR: LAS PULLAS DEL TITULAR DE LA SCT A LOS INGENIEROS MILITARES
El secretario de Comunicaciones y Transportes, Jorge Arganis Díaz Leal, criticó el protagonismo que han tomado los militares en la construcción de infraestructura en el país. Al inaugurar un ciclo de conferencias por los 130 años de la SCT, consideró que es fundamental que profesionales de la ingeniería civil, como lo es él, dirijan la Secretaría. “Así lo he dicho y así lo considero, a lo mejor me corren por eso, porque ahora están de moda los ingenieros militares”, puntualizó. ¿Se le cumplirá el sueño al secretario? (Contra Réplica, Opinión, p. 2)
La guerra contra la República española (1936-39) indujo posiciones divergentes entre los dos presidentes y la dialéctica del debate político y diplomático influyó en la construcción final de la decisión estadunidense. LC daba un vasto apoyo militar, diplomático y humanitario a la República española; muy lejos de ello se situaba FR; pero acabó convencido de que LC podía tener razón: el apoyo nazi/fascista de Berlín y Roma a Franco, podía extenderse a México. Unos 20 líderes sociales, académicos y sindicales fueron enviados a EU a contrarrestar la propaganda de las petroleras, mediante conferencias y mesas redondas. LC, además, pudo pasar a su lado al embajador estadunidense J. Daniels. La revuelta de Saturnino Cedillo contra LC, con el alemán Ernst Von Merck como asesor militar, acabó inclinando la balanza contra las empresas petroleras. Merck gozaba de buenas relaciones con la embajada nazi en México.
México debe rechazar los principios de los privados, nacionales y extranjeros, de que no se vale cambiar las reglas del juego. Por supuesto que se vale si, como ocurre, están contra el interés general, muy principalmente de los de abajo. México debe rechazar también el principio de competencia económica entre empresas públicas y privadas. Este debate no es económico ni jurídico, es un asunto político sobre la idea del Estado. No más reglas neoliberales. Los saqueadores Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto escribieron unas reglas para estafar a los mexicanos. Según esas reglas los excluidos deben aceptar que se jodieron para siempre.
Biden tiene un problema mayúsculo con los emigrantes de Centroamérica (CA); en febrero debió aprehender a 100 mil. Y tiene encima al trumpismo, y su frágil mayoría desfallece cuando entran en escena los senadores demócratas Kyrsten Sinema y Joe Manchin cuestionando todo, basculando hacia el trumpismo. Los trabajadores mexicanos de las armadoras fronterizas, y los de la agricultura, la industria y los servicios que laboran en EU, son un recurso económico y pueden ser también un recurso político para México. Debemos aprender a usar a fondo las circunstancias prevalecientes en EU. México debe alcanzar un Estado fuerte capaz de garantizar los derechos humanos de los excluidos. EU debe ser convencido de esa necesidad imperativa nuestra. Si esto se alcanza, España y otros serán un problema de menor envergadura.
La expropiación petrolera no tiene que ser una hazaña non. Debemos explotar los aprietos gringos y hacer ver a EU que buenos vecinos son los que están satisfechos con su vida y que, si no lo están, gran parte de la explicación está en la historia de sumisión económica que EU nos ha impuesto. A México y CA… y al resto de América Latina. (José Blanco, La Jornada, Opinión, On line)
Camachistas y colosistas // Ebrard y Durazo // RSP: candidaturas familiares // Vuelve Jacobson a México
“No digo adiós, sino hasta luego, expresó Roberta Jacobson en mayo de 2018, al dejar la embajada de Estados Unidos en México, que ocupó durante casi dos años. Hoy, la diplomática vuelve a México, al frente de una delegación del gobierno de Joe Biden que dialogará con Marcelo Ebrard sobre el flujo migratorio centroamericano y las maneras de contenerlo. Con Trump, el gobierno obradorista cedió en esa materia ante la amenaza de que impusieran aranceles a productos mexicanos. Con Biden, las formas son distintas, pero el resultado apunta a ser el mismo: la frontera sur de México al servicio del interés estadunidense en materia de seguridad nacional.

(Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 8)
Nuevo Plan Migratorio

(Xolo, 24 Horas, Opinión, p. 2)