Que si como dice el senador Javier Corral, su colega y compañero de bancada morenista Enrique Inzunza se ve “tranquilo” y “no se anda escondiendo ni nada que se le parezca”, después de su reunión de ayer en el Country Club de Sinaloa, es justo preguntarse por qué no se ha parado por el Congreso, donde ya acumula cinco faltas. Ahora, nadie le reprocharía que anduviera intranquilo sabiendo que pesa sobre él, caso similar al del gobernador con licencia Rubén Rocha, una solicitud de detención provisional con fines de extradición a Estados Unidos por narco. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)
Estamos a punto de convertirnos, por tercera ocasión, en anfitriones de una de las mayores celebraciones deportivas del planeta. El Mundial de Futbol traerá emociones, turismo, derrama económica y miles de visitantes a México. No obstante, junto con la fiesta también llegarán riesgos que pocas veces se quieren mirar de frente.
Porque los megaeventos no solo atraen aficionados. También atraen criminales.
La combinación de movilidad internacional, anonimato, celebridades, hoteles llenos, plataformas digitales desbordadas y grandes concentraciones humanas crea condiciones ideales para la acción de redes de explotación sexual y depredadores infantiles que saben moverse entre las multitudes.
Mucha gente tiene la idea de que advertir estos riesgos arruina la fiesta, pero cerrar los ojos y la boca expone a la población vulnerable.
Debemos reconocer que México enfrenta una realidad especialmente delicada. Diversos organismos internacionales han señalado desde hace años el crecimiento del turismo sexual infantil en el País. México, ocupa vergonzosamente el segundo lugar mundial en turismo sexual infantil (sólo superado por Tailandia).
Durante el “Foro sobre trabajo sexual y trata de personas”, realizado en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, Rita María Hernández, directora de la Comisión Unidos vs. Trata, recordó cifras alarmantes vinculadas al turismo sexual y la explotación de menores.
Según la Organización Internacional para las Migraciones, cada año ocurren cientos de millones de viajes turísticos internacionales, de éstos, un porcentaje importante incluye búsqueda de servicios sexuales y, dentro de ese universo, existen agresores con interés específico en menores de edad. Detrás de esas cifras hay una realidad brutal: niñas, niños y adolescentes son convertidos en mercancía por redes criminales que operan aprovechando impunidad, pobreza, corrupción y silencio social.
Por ello han cobrado enorme relevancia las organizaciones que trabajan precisamente en la prevención de explotación sexual, trata y abusos durante grandes eventos deportivos internacionales como lo es It’s a Penalty, cuyas representantes reconocen que los megaeventos multiplican las oportunidades para quienes viven de explotar seres humanos.
Los depredadores aprovechan el flujo constante de turistas para conseguir sus objetivos con facilidad. Utilizan hoteles, transporte, aplicaciones digitales y espacios saturados donde resulta más difícil detectar sus conductas sospechosas. La hiperactividad en redes y plataformas facilita además anuncios engañosos, captación de menores y contactos encubiertos.
Son las razones por las que se levantan alertas para elevar la conciencia de estos riesgos. Ahí radica la importancia del trabajo preventivo y la colaboración de aerolíneas, hoteles, plataformas de hospedaje, empresas privadas, Gobiernos, deportistas y organizaciones civiles, invitados a entrenar a sus trabajadores y ciudadanos para la detección temprana de señales de explotación.
En criminología preventiva esto es crucial, convertir a personas comunes en observadores activos capaces de identificar indicadores de riesgo antes de que ocurra el daño.
Hay que saber que muchas veces los delitos sexuales masivos no prosperan únicamente por sofisticación criminal, sino por indiferencia colectiva. Pero también persiste una verdad incómoda que no puede omitirse, la mejor prevención fracasa cuando no existe aplicación real de la ley.
Los países donde la explotación infantil disminuye no son necesariamente los más ricos, sino aquellos donde existe capacidad institucional, investigación especializada, cooperación internacional y consecuencias reales para agresores y cómplices.
La impunidad es el mejor aliado de los depredadores.
En eventos masivos, la protección efectiva depende de una combinación de factores indispensable: familias informadas, instituciones coordinadas, ciudadanos atentos, sistemas de denuncia funcionales, y claro, autoridades que actúen eficientemente.
El Mundial 2026 puede ser una celebración histórica. Pero el triunfo de un país no se medirá solamente por estadios llenos o ceremonias espectaculares, sino por su capacidad de proteger a quienes son más vulnerables mientras el resto celebra.
Ningún trofeo, ninguna derrama económica y ninguna fiesta justifican mirar hacia otro lado mientras una niña, un niño, son victimizados. (Josefina Lerox, Reforma, Online)
FORT LAUDERDALE, Florida.- Las preguntas sobre las que se basa la US Travel Association para hacer el control de daños ante la caída de turistas hacia su país no dejan duda del profundo daño que Donald Trump ha hecho a su país con sus políticas erráticas.
En un documento oficial interno, al que tuvimos acceso, en tono francamente crítico se enlistan:
“En vista de las políticas migratorias de la actual administración ¿cómo podemos ser convincentes ante los visitantes internacionales de que son bienvenidos a EU?
“Hay consenso mundial que EU es uno de los países más complicados para acceder (por visas, por costo) ¿cómo revertir eso?
“¿Por qué los turistas visitarían un país que está experimentando regresiones democráticas e inestabilidad política?
“Legisladores y políticos estadounidenses ¿están subestimando el daño reputacional del país en los mercados de viaje globales?
“Hemos escuchado que la administración Trump desea “mostrar América al mundo” ¿cómo reconciliar eso con políticas de su gobierno que hacen cada vez más difícil y caro visitarlo?
“Estadísticas de buscadores de noticias reportan baja de interés por destinos estadounidenses ¿el daño ya hecho a la percepción turística mundial es reversible y en qué porcentaje?
Y así se sigue el “Global Questions about travel to the United States”, que da por hecho un daño de percepción y reputacional serio a la imagen de Estados Unidos como destino confiable. Para cada pregunta el reporte tiene una respuesta que pone en positivo los retos; no los niega, los da por hecho, pero concluye que solo son temporales.
El organismo advierte que el turismo internacional no solo es una industria estratégica, sino una de las principales fuentes de ingresos externos del país. Antes de la pandemia, Estados Unidos recibía cerca de 79 millones de visitantes internacionales anuales, que generaban más de 250 mil millones de dólares en derrama económica; hoy “sólo” llegan 73 millones.
Sin embargo, la recuperación ha sido más lenta que la de otros destinos globales. El año pasado fue la única potencia mundial que no creció en materia de turismo, por el contrario, se retrajo casi un 5%. Descenso que se mantiene constante en lo que va de este año.
En este contexto, la U.S. Travel Association subraya la importancia de Brand USA, el organismo encargado de promover internacionalmente al país.
Según sus cifras, por cada dólar invertido en promoción se generan más de 24 dólares en gasto turístico, lo que lo convierte en una herramienta estratégica para revertir la tendencia negativa.
Sin embargo, su capacidad de acción está en riesgo: el financiamiento federal fue recortado de hasta 100 millones de dólares anuales a solo 20 millones, lo que podría traducirse en la pérdida de miles de empleos en el sector.
Pese al panorama adverso, la industria ve una oportunidad única. Los grandes eventos programados para los próximos años como la Copa Mundial de la FIFA 2026, los festejos de America 250 y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 podrían atraer hasta 40 millones de visitantes internacionales y generar un impacto económico de 100 mil millones de dólares.
Para la U.S. Travel Association, el turismo también es una forma de diplomacia. Cada visitante internacional es un embajador potencial que puede llevarse una experiencia positiva o reforzar prejuicios existentes.
Por ello, iniciativas como el “Visit USA Act” buscan consolidar una política turística más coherente, donde la promoción, la experiencia del viajero y las condiciones de acceso estén alineadas.
El diagnóstico es claro: Estados Unidos enfrenta un momento decisivo en materia turística. Mientras la industria invierte en mejorar la percepción global del país, las políticas públicas de Donald Trump van en sentido contrario.
En un mercado internacional altamente competido, la confianza, el costo y la facilidad de acceso son factores determinantes. Y hoy, advierte la industria, Estados Unidos no puede darse el lujo de enviar señales equivocadas. (Alejandro Jiménez, El Sol de México, República, p. 2)