La crisis sobre la frontera sur es una creación deliberada e irresponsable del Presidente mexicano, mientras la crisis en la frontera norte es producto de las presiones del Presidente estadounidense. Y los ciudadanos atrapados entre ambos. Seis mil efectivos del Ejército y la Marina -disfrazados de Guardia Nacional- han sido acantonados sobre la frontera sur, con todas las tensiones imaginables. El siniestro Francisco Garduño, nuevo director del Instituto Nacional de Migración, se dedica a insultar a los elementos de seguridad en el sur, calificándolos de fifís, y levantando la bandera política de Morena y la Cuarta Transformación. Expresa una conducta absolutamente inapropiada para con elementos que arriesgan la vida, mientras él despacha en la Ciudad de México. Pero sí expresa nítidamente la sobre ideologización que caracteriza a este gobierno y a sus funcionarios. Es el peor rostro del nuevo gobierno. ¿Renunciará? ¡Claro que no! (Ricardo Pascoe Pierce, El Heraldo de México, p. 8)
La Secretaría de Relaciones Exteriores por medio de su titular, Marcelo Ebrard Casaubón, asumió las riendas de negociación con Estados Unidos en una nueva fase, pues la primera estuvo al mando de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y la entonces secretaria del Interior de Estados Unidos, Kirstjen Nielsen. La estrategia del canciller Marcelo Ebrard es que México cumpla a pie juntiñas con las exigencias visibles de Estados Unidos y con ello, evitar planes b de los cuales se pudo haber hablado y comprometido en la mesa. Las acciones sobre lo que se ha hecho en la frontera Sur dan cuenta de una labor cuidadosa en el respeto de los derechos humanos dejos migrantes y de un mayor control en su ingreso o no. Destacada labor la que se realiza para poner orden en ése que es un foco de inestabilidad. En este orden de ideas, es necesario que servidores públicos como Francisco Garduño, nuevo titular de Migración, respalde y brinde el mayor apoyo a colaboradores en lugar de agredirlos y decirles fifis. (José Luis Camacho, El Sol de México, p. 16)
En México, para amar, querer u odiar no hace falta evidencia, hechos o números, sino únicamente percepción. El presidente Andrés Manuel López Obrador ha demostrado que los datos son muy versátiles y que están las fuentes oficiales y las suyas, porque todo depende del criterio o el cristal con que se quiera mirar una situación. En días recientes me han preguntado en las redes sociales cómo resolvería yo el robo de combustible y el desabasto de gasolinas que se ha dado como consecuencia de la aplicación de la estrategia del gobierno federal para combatir aquel delito. Habrá quien considere que los policías federales comisionados al Instituto Nacional de Migración tienen razón en quejarse por dormir bajo la intemperie, en casas de campaña o en pedazos de cartón. Otros, como el propio jefe del INM, Francisco Garduño, que pensarán que eso de dormir en una cama, comer tres veces al día o tener un baño donde hacer sus necesidades es fifí, propio de la burguesía y de los neoliberales. (Vianey Esquinca, Excélsior, p. 15)
Se entiende que han asumido los riesgos de su trabajo, que tienen las condiciones físicas y la disposición mental para desempeñarlo, y que conocen las adversidades a las que deben enfrentarse. Con ello aportan más de lo que la mayoría de nosotros estaría dispuesto a hacer. Nos corresponde, entonces, apoyarlos, exigir para ellos condiciones dignas en sus estadías e impedir que alguna autoridad intente denigrarlos con adjetivos fuera de razón. El comisionado que debería ser el primero en respaldarlos y buscar para ellos condiciones apropiadas, quien debería alentarlos y darles certeza, ha comenzado por agraviarlos. Ahora se preguntará, y nos preguntamos todos, cómo tendrá autoridad para dirigirlos. (Mauricio Farah, El Universal, p. 13)
Las políticas de la actual Administración parecieran haber sido implementadas por los más implacables, doctrinarios y dogmáticos de los neoliberales, siguiendo preceptos de capilla y mandatos de cofradía intransigente. Y quienes están pagando los platos rotos son, curiosamente, muchos de quienes aspiraron en cierto momento a ser los directísimos beneficiarios de las acciones implementadas por el régimen de Morena. ¿Acaso los agentes policiacos de las fuerzas federales a quienes que se les han quitado los seguros de gastos médicos y las primas de riesgo son miembros de los sectores más privilegiados de la sociedad y deben, por ello, ser castigados? ¿Merecen el calificativo de fifís que les asestó Francisco Garduño, el comisionado de Migración del actual Gobierno de la República? ¿Los médicos residentes son también integrantes de esa detestable casta? (Román Revueltas, Milenio Diario, p. 2)
Una amenaza de ese calibre podría tener repercusiones económicas verdaderamente graves, al grado de generar un alza general en el costo de muchos productos de primera necesidad y con ello colapsar ambas economías, ya que ante la imposición de aranceles de un país, lo lógico es que el país afectado haga lo mismo con los productos del otro. La tensión migratoria entre nuestro país y el vecino del norte siempre ha existido. En muchas ocasiones incluso se ha trabajado de manera coordinada para controlar la migración ilegal desde varios países de Centroamérica e, incluso, de México. A través de revisiones, esfuerzos conjuntos y programas en ambos lados de la frontera se ha buscado contener el tránsito de migrantes. Hoy lamentablemente no es así, ya que en propias palabras del mandatario estadounidense, México fue a ofrecer la contención de la migración centroamericana en la frontera sur, para lo cual ocupará a la recién creada Guardia Nacional; sí, ese cuerpo de seguridad que serviría para proteger a los mexicanos ahora será usada para re primir migrantes a fin de cumplir los caprichos de Trump. (Nuvia Mayorga, El Sol de México, p. 17)
En la práctica, el contenido del proyecto de Trump ha significado atacar la migración indocumentada latinoamericana; intentar, sin éxito, el regreso a Estados Unidos de las plantas industriales que se fueron al exterior en busca de mano de obra barata; contraer los controles del gobierno sobre la empresa privada, disminuir los impuestos a los sectores de mayores ingresos, destruir el sistema de salud construido por su antecesor. La meta en política exterior consiste es priorizar el enfoque unilateral y presionar sin recato en temas económicos o políticos lo mismo a rivales que a aliados. Quien propuso a Trump construir su programa en torno al slogan “Hacer Grande otra vez a Estados Unidos”, fue Roger Stone, un veterano e inescrupuloso operador político de Washington, que por años fue consejero de Trump y que sin ambages reconoce que su objetivo es siempre ganar a como dé lugar, sin importar los medios ni las consecuencias de largo plazo (ver al respecto el documental de Netflix, Get me Roger Stone). Sin duda, Trump ha seguido los consejos de este consejero. (Lorenzo Meyer, El Universal, p. 6)
No obstante 2018 nos deparaba un nuevo, siniestro clímax, con un saldo final de 34 mil 202 personas asesinadas, 16 por ciento más que el año más violento jamás registrado en México. Pero el espanto no cesa y el ritmo de homicidios y sevicia no retrocede, sigue aumentando en este año (17 mil 010 en lo que va del sexenio y 14 mil 133 asesinatos en 2019), con un mayo que ascendió la violencia como ningún otro mes estudiado (todos, datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública). Nuestro gran fracaso social y estatal sigue con nosotros. Luego está la oleada migratoria que proviene de Centroamérica y ahora también de ciertos países africanos. 198 mil extranjeros presentados ante la autoridad migratoria es el pico histórico ocurrido en… 2015, cuando Peña Nieto era nuestro Presidente ¿lo recuerdan? 2016 observó los mismos niveles (186 mil) para bajar drásticamente en 2017 y repuntar de nuevo al año siguiente hacia 138 mil 612 migrantes detenidos. Las marejadas diarias de seres humanos, de sur a norte, fluyen entre nosotros al menos desde hace un lustro (Secretaría de Gobernación, datos del Instituto Nacional de Migración, junio de 2019). (Ricardo Becerra, La Crónica de Hoy, p. 2)
Quieren importar el programa de capacitación de AMLO.- De México para Centroamérica podría ir el Programa Jóvenes Construyendo el Futuro, nos comentan. En el extranjero ha habido mucho interés, afirman, por el modelo que ha impulsado México para insertar a este sector de la población en empresas. Nos indican que como parte del Plan Migratorio, los países centroamericanos e incluso el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) han solicitado al gobierno mexicano información sobre esta política pública, puesto que una gran parte del flujo migratorio lo conforman jóvenes que se ven obligados a salir de sus lugares de origen por la violencia y la falta de oportunidades. ¿Será que el programa estrella de este gobierno será exportado a esta región? (El Universal, p. 2)
En las últimas semanas el principal tema de la agenda política y económica de México, nacional e internacional, ha sido la migración. Se trata de un tema complejo, sensible y de múltiples arista; de un fenómeno multidimensional y transversal, nada sencillo de etiquetar. La Ley de Migración vigente en México es clara al definir al migrante como aquel individuo que sale, transita o llega al territorio de un Estado distinto al de su residencia, más allá de las motivaciones por las cuales se desplaza. Se puede entonces afirmar, categóricamente, que la migración y los migrantes per se no representan amenaza alguna. Es inaceptable que se refieran a ellos en términos discriminatorios o peyorativos. Es cierto que los flujos migratorios en nuestra región, en particular aquellos provenientes de Centroamérica, son flujos mixtos en donde las principales causas que motivan el movimiento de personas están relacionadas con un cúmulo de carencias y temas de seguridad en sus países de origen. (Juan Ramón De la Fuente, El Universal, p. 1, 11)
Tenemos ausencia de autoridad donde somos testigos de lamentables transgresiones a la ley que son permitidas por el gobierno. Ahí está el caso de las casetas de carretera que son tomadas por civiles para cobrar derecho de piso, un robo al Estado que es tolerado sin que aparezca La Ley, esta figura emblemática a la que se le ha perdido el respeto, generando una impunidad rampante. Es justo mencionar que estos actos delictivos ya existían en gobiernos anteriores, pero también es imperativo señalar que ahora hay más señales adversas que apuntan al mismo sentido, como si el gobierno estuviera decidido a mostrar que no hay autoridad ni Estado de Derecho. Como muestra están las gravísimas faltas de respeto por parte de civiles hacia las Fuerzas Armadas donde se les ningunea, se les amedrenta y sobaja en un acto que no es nada más dañino y doloroso por lo que es, sino por lo que significa: vacío de autoridad, ¡viva la anarquía!, aquí nadie es castigado por cometer delitos. O qué me dicen de la joya de declaración del comisionado del Instituto Nacional de Migración que, ante las quejas de los miembros de la Policía Federal por sus condiciones laborales, los señala de Fifís porque “quieren hotel y bufet”. El acto del presidente de la República donde hace un reconocimiento a los soldados maltratados por civiles me parece un burdo intento por significar como plausible algo que, bajo las condiciones de una abrumadora cultura de ilegalidad que vive México, es totalmente reprobable. ¿Qué pensarán en privado los militares de alto rango? (Eduardo Caccia, Reforma, p. 8)
Segundo escenario: la carta antimexicana usada por Trump desde 2015 ha sido útil para afianzar sus apoyos entre su base electoral y entre sectores indecisos, aunque convencidos de que la migración es el origen de sus problemas. En la coyuntura actual, y Trump ya lo advirtió en su discurso con el que lanzó su candidatura, la migración es un problema, por lo cual EU podría expulsar millones de migrantes hacia México. Ante la factibilidad de que se cumpla el primer escenario y Trump no reconozca el esfuerzo de México, podríamos decir que la posibilidad de que nuestro país se convierta en tercer país seguro es grande. Dado que Trump ya arrinconó al obediente gobierno de AMLO, ¿por qué habría de dejarlo en paz toda vez que es territorio ideal para desechar a los peticionarios de asilo en espera en EU? Más aún, ¿por qué soltar a un peón que puede ser reciclable a modo en el curso de la campaña electoral? En tanto que Trump lo necesite como leveller político, México seguirá siendo utilizado, digan lo que digan AMLO y Ebrard. (José Luis Valdés Ugalde, Excélsior, p. 9)
Siempre he tenido la sensación de que la formación que muchos recibimos en aquellos años en esa facultad era bastante inútil. Tal vez algunas de las herramientas que obtuvimos entonces nos ayudan a entender en cierta medida la realidad que vivimos, pero no a descifrar del todo el mundo que habitamos. Se necesita más que eso para comprender los fenómenos de la migración, el crecimiento de las ultraderechas, la proliferación de las plutocracias, la llegada al poder de figuras psicológicamente desequilibradas como Donald Trump. (Héctor Rivera, Milenio Diario, p. 31)
El demócrata Jimmy Carter y el republicano Daddy Bush, ex director de la CIA, no se pudieron relegir debido a que el primero fracasó con un operativo destartalado en Irán –Operación Garra de Águila, que intentó rescatar a 55 rehenes de Estados Unidos– y al segundo lo aniquiló la recesión. Hoy Trump va viento en popa en los dos objetivos que se ha planteado para su relección: la migración y la economía. Trump piensa ya en un tercer (sic) mandato (https://bit.ly/2L9Ll4H) cuando ha insinuado permanecer más en el poder si la gente se lo pide y que, ahora sugiere, puede ser “por siempre (bit.ly/2KvdVOj)”. (Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada, p. 12)
Por décadas la migración en tránsito por México fue subrepticia y discreta. Luego se hizo visible, peligrosa y costosa. Cruzar por el país era un verdadero sacrificio. Eran los tiempos de La Bestia, la época cuando las mafias empiezan a extorsionar a los migrantes en el camino. Y cuando surgen una serie de casas de migrantes a lo largo de las diferentes rutas. La migración era fundamentalmente masculina y laboral. La crisis económica en Estados Unidos (2008) y el incremento del desempleo, detuvo el flujo y se incrementaron las deportaciones en la época de Obama. Luego en 2012 el patrón migratorio centroamericano cambió de manera radical y, de ser económica y laboral, se convierte en familiar, infantil, juvenil y de solicitantes de refugio. Esta modalidad entró en crisis en 2014 con la llamada crisis humanitaria de Obama y su correlato en México, con el Plan Frontera Sur. Todo se complica con la llegada de Trump al poder y su política de mano dura con la migración, que ha fracasado en todo sentido, menos en doblarle la mano a México y convertirlo en el culpable de sus fracasos. (Jorge Durand, La Jornada, p. 15)
Como empresario tuve la oportunidad de viajar por toda la República. Mi ramo era el textil, así que prácticamente en cualquier estado del país podía encontrar un cliente, un proveedor o un miembro de la industria. Aprendí, entre muchas cosas, que somos un conjunto de identidades que viven de maneras diferentes lo que nos ocurre, pero que en el fondo solo buscamos paz, tranquilidad y posibilidades para crecer. A lo largo de esa etapa, y luego al frente de una organización civil que se puso la meta de llegar a cada entidad para prevenir el delito y fomentar su denuncia, pude comprobar que México es una nación de mujeres y hombres trabajadores, orgullosos de sus raíces y siempre dispuestos a buscar mejores opciones de desarrollo. Por eso observo con recelo este ruido en redes sociales, y en algunos otros espacios, en contra de la migración que viene de Centroamérica, porque lo mismo he conocido a gente que nació en Jalisco viviendo en Chiapas, como nacidos en Chetumal que encontraron su destino en La Laguna. Esta movilidad ha enriquecido muchas zonas del país y ha cambiado, para bien, muchas otras. El ejemplo más emblemático es la Ciudad de México, cuyas raíces son de migración y que se ha formado de cientos de miles de personas que llegan con la esperanza de encontrar no una oportunidad, sino su oportunidad en la vida. (Luis Wertman Zaslav, El Sol de México, p. 17)