Si la comparamos con la situación de hace 45 días, hay que decir que la relación con Estados Unidos ha entrado en una lógica de cierta normalidad, pero cuando se comienza a observar con mayor detalle se puede ver que existen muchos agujeros negros en esa relación que no sabemos qué nos pueden deparar, sobre todo porque la administración Trump parece que encontró, con el tema migratorio y la amenaza de aranceles, el recurso para poder extorsionar políticamente a México.
Comencemos con la migración. El gobierno federal hizo lo que tenía que hacer con el tema migratorio: la política de puertas abiertas era un sinsentido que generó un ingreso incontrolado al país de cientos de miles de personas en pocas semanas. Decidir llevarlos, o facilitar su viaje, a la frontera con Estados Unidos aumentaba los riesgos y se constituía casi en una provocación.
La administración Trump utilizó esa situación en su beneficio, pero debemos ser conscientes de que pudo hacerlo por los errores cometidos al inicio del año y hasta el encontronazo de hace dos meses. El gobierno federal actuó por la presión estadunidense, pero también por una necesidad de seguridad nacional. E hizo bien. La pregunta es hasta dónde se puede estirar esta política sin daños graves para el propio país.
Estados Unidos no abrirá sus puertas para esas decenas de miles de refugiados que están esperando en la frontera y la mayoría de ellos no quiere quedarse en México, tampoco las comunidades en que se están asentando los aceptarán si la estadía se alarga. Mientras tanto, el acoso contra nuestros paisanos, con papeles o no, continúa en el discurso y la acción dentro de la Unión Americana. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, p. Principal 10)
¿Intento de Boicot a Muñoz Ledo?- En la Cámara de Diputados por poco cancelan la exposición Porfirio Muñoz Ledo. Su tiempo, su vida, su visión, que se inaugurará hoy a las 11:00 horas, en el Museo Legislativo. Ayer, la Dirección General de Servicios de Documentación, Información y Análisis de San Lázaro publicó en la Gaceta Parlamentaria la invitación y luego, al parecer por un errorcito, apareció como cancelada. Sin embargo, miembros del equipo del presidente de la Cámara de Diputados aseguran que el acto sigue en pie. Hay quienes consideran que en política no hay casualidades y este error se da en momentos en que don Porfirio Muñoz Ledo ha tenido posturas críticas al gobierno y al partido Morena, como en el caso de la negociación en materia migratoria que el Poder Ejecutivo realizó con el gobierno de Donald Trump, y como sus afirmaciones en torno al caso de Baja California, donde se modificó la ley para alargar de dos a cinco años el gobierno del morenista Jaime Bonilla. ¿Boicot? (El Universal, p. Nacional 2)
La encuesta más reciente de The Washington Post y ABC News da a Donald Trump la aprobación más alta en lo que va de su presidencia. Según esta medición, 44 por ciento de los encuestados (y 47% de los electores registrados) aprueba la forma en la que realiza su trabajo.
El manejo de la economía es donde Trump suma más apoyos, con un saldo positivo de opiniones que no alcanza en otros temas centrales para los estadunidenses, como la migración y la salud.
Aunque la evaluación favorable de la economía se viene reportando desde octubre de 2018, los números cada vez son mejores para Trump. El resultado no sorprende, ya que la tasa de desempleo se redujo de 4.7% al inicio de la administración a 3.7% en junio pasado. Adicionalmente, la economía creció de 1.9% a 3.2% y cerca de la mitad de los encuestados da a Trump el crédito de ese buen desempeño.
Hasta este momento las buenas evaluaciones sobre el manejo de la economía no se habían traducido en mejores niveles de aprobación para Trump. Por ello, en este espacio he argumentado que es previsible que el presidente no suelte la bandera de la migración a lo largo de su campaña por la reelección. Aunque a la luz del conjunto del electorado no es un tema en el que salga bien librado, sí resulta fundamental para movilizar a su base social. (Leopoldo Gómez, Milenio Diario, p. nal3)
La importancia de México en el ámbito internacional es manifiesta desde el momento mismo que nuestro país fue uno de los 51 Estados que fundaron la Organización de Naciones Unidas, en 1945. Son 74 años en los que el organismo ha velado por la discusión y solución civilizada de los problemas globales: la paz y el respeto a los derechos humanos, el cambio climático y el desarrollo sostenible, así como las emergencias humanitarias y de salud, entre otros.
México se ha ganado un lugar en el escenario internacional acorde con su peso económico en el mundo. Regresar al Consejo de Seguridad en el periodo 2020-2021 debe servir para fortalecer su prestigio diplomático e impulsar temas que contribuyan a la paz global y convertirse en la principal voz de una región que requiere de mayor presencia en organismos internacionales.
Los planes de transformar a México no deben marginar la participación en puestos de relevancia en organismos internacionales. El país tiene problemas cuya resolución se daría de mejor manera si se alcanzan acuerdos globales para contenerlos, pues no son exclusivos de México, por ejemplo la migración indocumentada, la legalización de las drogas y el combate a la corrupción.
El mundo debe tener presente los principios diplomáticos de México: pacifismo y respeto al Derecho internacional. Sea en Naciones Unidas o en otros foros internacionales, la voz de México merece ser escuchada. (El Universal, p. Nacional 12)
Si el presidente Trump gobernara a México, su política migratoria sería ovacionada entre la población. “Más de seis de cada 10 mexicanos asegura que los migrantes son una carga para el país porque ocupan puestos de trabajo y obtienen beneficios que deberían pertenecer a los mexicanos”; encuesta publicada por The Washington Post/Reforma, 17 de julio.
“(Entre mexicanos) 55% apoya la deportación de los migrantes que viajan por México para llegar a EU”.
“Que se vayan”, les dice Trump a cuatro congresistas estadounidenses negras. Sus países son “corruptos”, alega; él parece ser el conductor y dueño de la cadena de televisión llamada Casa Blanca.
Así es el rostro de una parte importante de la población mexicana: xenofóbica y nada solidaria en un momento de la historia, cuyos referentes temporal y geográfico se ubican en la guerra civil siria detonada hace una década por los fuertes vientos de la Primavera Árabe. Sus externalidades negativas son: el Brexit y Trump.
La realidad: Todo comenzó el 15 de noviembre pasado en Houston. En su reunión con Mike Pompeo y Kiestjen Nielsen (entonces secretaria de Seguridad Nacional), Ebrard se comprometió a seguir el plan que estamos viendo ahora. México es policía migratoria de EU. (Fausto Pretelin Muñoz De Cote, El Economista, p. Principal 45)
Los próximos cinco años se mantendrán las presiones migratorias sobre la frontera sur de Estados Unidos y de México, tanto de migrantes centroamericanos como sudamericanos y extracontinentales (africanos y asiáticos, especialmente). Las causas que generan esta migración extraordinaria son la desertificación de tierras de cultivo en el planeta (por el calentamiento global), la violencia política o criminal y la precariedad del empleo y del ingreso familiar. En la medida que estas causas no se atiendan, la migración irregular, lejos de contenerse, podría aumentar hasta llegar a una auténtica crisis humanitaria, como el caso de niñas y niños no acompañados.
México estará constantemente expuesto al “efecto sándwich”. Por el lado del norte, se incrementará el número de connacionales retornados, así como el de los extranjeros que deberán esperar del lado mexicano su cita con las autoridades estadunidenses. Probablemente, nueve de cada 10 serán rechazados, por lo que su estadía en México pasará de temporal a indefinida. Por el lado del sur, disminuirán los flujos anárquicos gracias a la contención militar y policial de México, pero no se alcanzará la “migración cero” que tanto exigen algunos sectores de Estados Unidos. México se consolidará entonces como país de origen, tránsito, destino y retorno de migrantes, con todas las implicaciones sociales, económicas y políticas que ello implica. (Ricardo Monreal, Milenio Diario, p. nal11)
En estas semanas, el discurso racista del presidente de Estados Unidos ha alcanzado niveles “inimaginables”: no contento con insultar a poblaciones y países enteros, tachándolos de criminales o infestados de crimen, dirigió sus dardos más recientes contra cuatro congresistas “de color”, cuyas familias de origen no provienen de Europa y permitió que en un mitin la masa exaltada gritara “mándala de vuelta” (a su país) contra Ilhan Omar, congresista en funciones.
Lejos de condenar la cruzada xenófoba del presidente, su partido y muchos medios han pretendido esquivar la polémica, como si no importara que el mandatario (todavía) más poderoso del planeta provocara y luego minimizara semejante estallido de odio. Ante tan tibia reacción contra lo que algunos comentaristas y políticos han llamado una conducta ajena a los principios de EU (un-American), no es de extrañar que la inhumana política contra las poblaciones migrantes vaya también normalizándose en ese país.
Contra este discurso nacionalista y securitario que pretende maquillar la violencia bajo un lenguaje políticamente correcto y bien intencionado, surgen reportajes —en medios alternativos, sobre todo— que sacan a la luz las condiciones inhumanas en que sobreviven miles de migrantes de un lado y otro de nuestra frontera norte. Allá, niñas y niños separados de sus familias, hombres y mujeres devorados por el sol y la mugre o congelados en galerones sin camas ni cobijas, seres humanos sedientos y hambrientos, encerrados porque, en la visión oficial, sólo quieren “aprovecharse de las leyes de inmigración”. Acá, mujeres secuestradas y violadas por tratantes, hombres secuestrados y torturados, niños, niñas y jóvenes a merced del crimen organizado o desorganizado, seres humanos al garete… ¿Es ésa una política humanitaria integral? (Lucía Melgar, El Economista, p. Principal 49)
El canciller Marcelo Ebrard conoce su trabajo, sabe actuar con cautela y entregar buenos resultados, así lo confirmó ayer cuando ante la prensa informó al presidente Andrés Manuel López Obrador que México había cumplido con el acuerdo de Estados Unidos, reducir el flujo migratorio en 45 días.
El despliegue de la Guardia Nacional en la frontera con Centroamérica fue una decisión eficaz, logró reducir el tránsito de migrantes de tres mil 880 por día, el 7 de junio, a dos mil 652 personas el 13 de julio. Es decir, 36.2% menos.
Las acciones fueron reconocidas por el propio Mike Pompeo, secretario de Estado del país vecino, quien señaló que México ha dado pasos muy importantes para reducir el flujo migratorio. Sin embargo, comentó, aún queda mucho por hacer. (Salvador Guerrero, 24 Horas, p. Principal 9)
México pasó bien su primer examen para evitar que se convierta en realidad la amenaza de aplicar aranceles a las exportaciones de nuestro país a los Estados Unidos.
El secretario de Estado del Gobierno estadounidense, Mike Pompeo, vino a revisar la tarea hecha por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, y claramente el canciller Marcelo Ebrard salió con una estrellita en la frente.
El siguiente examen es dentro de otros 45 días, y después, bueno pues ya Trump dirá.
Hay que reconocer que el canciller Ebrard ha sabido capotear muy bien un problema que parecía una crisis comercial inminente. El problema es que con el Presidente de Estados Unidos nunca se sabe.
Encontró un botón rojo que mueve a los mexicanos y que seguramente estará tentado a tocar con frecuencia en la medida en que avance su campaña política con rumbo a las elecciones que son ¡dentro de 16 meses! (Enrique Campos, 24 Horas, p. Principal 16)
La hoy tenue pero filosa voz de Porfirio Muñoz Ledo, presidente de la Mesa Directiva en la Cámara de Diputados, apuntó directo al incómodo y delicado tema de la doble moral. Hoy nuestro gobierno hace los trabajos de la policía fronteriza estadounidense en nuestro territorio.
Nos convertimos, dijo Muñoz Ledo, en socios de la migra, esa a la que detestamos por generaciones a causa de sus atropellos, abusos y extorsiones. La “política de jaula” es la que, a juicio del parlamentario, se practica hoy en México sin empacho alguno.
Las amenazas del gobierno del presidente Donald Trump, su veleidosa actitud de felicitación -tan sólo lleva 15 al gobierno de López Obrador, en poco más de 6 semanas- y de amenaza continua -aranceles, muro, cancelación de visas o asilos, etc.- ha provocado una auténtica -esa así- transformación en la política migratoria.
Hoy la Guardia Nacional mexicana ha contribuido a elevar el número de detenciones de migrantes centroamericanos en 88 por ciento durante los últimos 45 días. Se ha reducido el flujo de migrantes según el canciller Marcelo Ebrard, en un 36 por ciento. Es como el mundo al revés. (Leonardo Kourchenko, El Financiero, p. 29)
A principio del mes de junio, el Presidente de Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump, lanzó sendas amenazas al Gobierno mexicano sobre la imposición de 5% de aranceles a las exportaciones de nuestro país, si no se implementaba una política migratoria restrictiva que favoreciera al Estado norteamericano.
Por ello, el canciller Marcelo Ebrard viajó al país del Norte para detener este impuesto, consiguiendo después de una negociación difícil, larga y tensa, que tanto el tema comercial como el económico se subordinaran a la migración ilegal que llega por la frontera sur de EUA, por lo que el Estado mexicano se comprometió a realizar ciertas acciones.
Se le otorgaron 90 días a nuestro país para que realizara las acciones suficientes con el fin de detener el flujo migratorio en ambas fronteras o, de lo contrario, se convertirá en un tercer país seguro -situación que se da cuando una persona solicita asilo en un país y mientras se resuelve su situación migratoria, es enviado a una tercera nación que se considera segura por ello se desplegaron 700 elementos de los seis mil que se habían acordado con el Gobierno norteamericano, para posteriormente asignar un total de 21 mil elementos a ambas fronteras y realizar las detenciones necesarias para impedir que los migrantes lleguen a la Unión Americana. (Kenia López, 24 Horas, p. Principal 6)
Maestro de ceremonias.- Continúa la postura crítica de Porfirio Muñoz Ledo, presidente de la Cámara de Diputados, en contra de la política migratoria, pues el diputado de Morena insistió en que el gobierno de México aceptó con EU ser tercer país seguro o “una política jaula” para los migrantes. Sentenció que la Guardia Nacional está siendo una “migra mexicana”, pese a que la ley garantiza una migración ordenada, libre y regular. El canciller le respondió que si quiere cambiar la política migratoria, que promueva reformas legales. (Los Hermanos Fuentes, El Economista, p. Principal 54, 55)
¡Pasamos! La buena es que el secretario Mike Pompeo nos dio calificación aprobatoria. Hemos reducido el flujo de migrantes a Estados Unidos en 36 por ciento en 45 días. El problema es que tendremos otra evaluación en 45 días y no sabemos qué tenemos que hacer para que nos aprueben otra vez. (Sergio Sarmiento, Reforma, p. Nacional 10)
Cuidado con confundir a quien enfrenta a Estados Unidos —al grado de haber “invadido” ese país en su momento— con un patriota y defensor de la soberanía nacional.
Si a esas vamos, entonces tomemos la política anti inmigrante del presidente Donald Trump como modelo a seguir para desplegar una conducta nacional correcta y soberana. ¡Un momento! Ello me lleva al segundo asunto a comentar.
Andrés Manuel López Obrador apenas dijo en su mañanera del lunes que “nuestra agenda ya no se dicta desde el extranjero”. Es cierto —y no pude evitar abrir los ojos y levantar las cejas—: ahora se nos instruye por escrito vía Twitter o, peor aún, desde el piso 22 de nuestra propia Cancillería en boca de Mike Pompeo, secretario de Estado estadounidense.
Con los migrantes ilegales (compatriotas y extranjeros por igual) hemos adoptado como parangón la actitud bravucona y de golpeteo de nuestro vecino anaranjado. Tanto así que el gobierno de Estados Unidos AVALÓ las acciones que está llevando a cabo México, mismas que arrojaron una reducción de 36% en la migración ilegal y que continuarán al menos 45 días más. (Verónica Malo Guzmán, El Heraldo de México, p. 9)
Pompeo salió de la oficina de Marcelo Ebrard después de ponerle, en el sentido figurado, una estrellita en la frente porque éste hizo bien su trabajo de caza-migrantes que le indicó el gobierno de Estados Unidos; implementar redadas en nuestro país para contrarrestar el flujo migratorio de centroamericanos y recibir en territorio mexicano a los repatriados no sólo mexicanos, sino guatemaltecos, salvadoreños y hondureños, entre otras nacionalidades.
La visita de Pompeo demuestra cómo una vez pasado el tiempo, más de tres años, ahora es Ebrard quien afronta la dolorosa derrota, la cual volvió a experimentar ahora en su oficina a la que sólo entraron ellos dos. Ahí, ante su escritorio y frente al secretario de Estado estadounidense, cargo que ocupó su amiga Clinton, el canciller tuvo que demostrar, según sus propias palabras, con documentos y cifras los resultados de sus redadas. Ésta sigue siendo, sin duda, la venganza de Trump contra Ebrard.
Queda México otra vez a supervisión y bajo amenaza latente de EU porque en otro lapso, también de 45 días, Pompeo volverá a pedirle a Ebrard que saque la libreta para revisarle la tarea y si no se aplica en todo este tiempo a mantener el flujo migratorio hacia EU, Ebrard no volverá a recibir una estrellita en la frente. En cambio, puede hacer enojar a los estadunidenses y éstos volver a la amenaza de imponer aranceles a las mercancías mexicanas. (Alejandro Sánchez, El Heraldo de México, p. 7)
Mike Pompeo llegó a México, revisó el cuaderno, puso un seis en la tarea y estrellita en la frente al alumno Marcelo Ebrard Casaubon por buena conducta. Aprobación de panzazo y mantenimiento de la advertencia de que habrá un segundo examen dentro de 45 días… o arancel de incremento gradual a partir del 5 por ciento a toda la mercancía mexicana.
Y el secretario de Relaciones Exteriores, de Gobernación y virtual vicepresidente salió a vender ayer la idea de que es el cuasi salvador de la Patria y de que el acuerdo firmado el 7 de junio en Washington es lo mejor que pudo pasarle al país, además de él, claro.
Pero Ebrard Casaubon está ocultando lo evidente: México ya es en la práctica un tercer país seguro.
Ya aceptó las condiciones y exigencias de Donald Trump y dar albergue a los migrantes que soliciten asilo a Estados Unidos mientras éste resuelve su situación es eso, precisamente.
El Carnal dice que no y que ha rechazado ante los estadunidenses esa posibilidad, pero, acá entre nos, se han acatado todas instrucciones desde Washington. (Alberto Montoya, Ovaciones, p. nal2)
“Yo se lo voy a decir al Presidente; porque, con todo respeto, a nuestro primer mandatario no le han explicado bien”, me comenta Alejandro Rojas Díaz Durán, candidato a la presidencia nacional de Morena, quien de ganar el máximo puesto de ese partido, propondrá que el Turismo haga amalgama con la Economía del Conocimiento y sean la columna vertebral del desarrollo sustentable.
El que fuera secretario de Turismo en la jefatura de gobierno de Marcelo Ebrard, considera que el hub o centro de conexión, es lo que requiere nuestro país, por conectividad más rápida en cambio de avión sin necesidad de realizar migración o aduana. Es pensar la infraestructura aeroportuaria desde el punto de vista turístico. (Edgar Morales, El Heraldo de México, p. 32)
Imaginemos que los países, como los conocemos actualmente, desaparecieran. ¿Qué orillará a cambiar la geografía actual? La falta de capacidad para determinar y cuidar de sus fronteras por las masivas oleadas de refugiados que exceden al control de sus policías y cuerpo militares.
Podríamos pensar que esos grandes éxodos ya están sucediendo; sin embargo, las dimensiones en las siguientes décadas serán mucho mayores, con miles de millones de refugiados tratando de entrar a nuevos territorios. Estos mares de personas tendrán un motivo muy claro para cambiar de residencia. No buscarán un trabajo en un país acaudalado o escapar de una guerra étnica, lo que estos nuevos migrantes buscarán serán países que tengan las mínimas condiciones habitables: agua, comida y aire respirable serán más que suficientes. (Pedro Kumamoto, El Financiero, p. 31)
Aleksei Makeev nació el 22 de agosto de 1974 en la Federación de Rusia. Más adelante, llegó a México, y obtuvo un trabajo como instructor de buceo en Cancún, Quintana Roo, mismo del que fue despedido. Además de instructor de buceo, el señor Makeev subía vídeos a YouTube con el nombre de Alex Time. Allí, se le observa insultando y agrediendo a mujeres y niños.
El día 19 de mayo de 2017, se difundió en redes sociales un llamado para lincharlo. Querido lector, usted puede encontrar un video de 1 hora 40 minutos donde se observa cómo se reunieron los vecinos para tomar justicia de propia mano y, sobre todo, ver la presencia de elementos de la policía municipal que poco hicieron y se retiraron del lugar. El señor Makeev cometió infracciones o delitos, pero también era nula la respuesta de las autoridades; y cuando se juntó la gente para linchar a una persona también las autoridades fueron incapaces de resolver el problema.
A las 6:30 pm, de ese día, la tragedia se pudo detener. Había personas que solo querían la actuación de la policía y otras que francamente lo querían linchar. Un elemento de la policía municipal llegó para intervenir en el asunto, y los convocados lo escucharon (al principio) con tranquilidad. Sin embargo, el policía le echó la responsabilidad al Instituto Nacional de Migración y a la extinta PGR. (Javier Cruz Ángulo, El Sol de México, p. Nacional 18)
“Me parece que AMLO tiene una visión muy clara de lo que se puede hacer estando tan cerca de Estados Unidos y por eso es tan cuidadoso”. Gil se llevó los dedos pulgar y anular a las sienes, un gesto urgente de nuestros tiempos: tan cuidadoso que para evitar los aranceles que quiso imponer Trump hemos arrestado a mil migrantes al día y sellado nuestras fronteras, la sur y la norte. (Gil Gamés, Milenio Diario, p. nal47)
Pendiente de Trump.- Se esperaba más de la visita de Mike Pompeo. Trajo el reconocimiento de Donald Trump, pero no el avance enviado a Andrés Manuel López Obrador a través de Marcelo Ebrard desde Osaka: -Van muy bien. Síganle así y ya no habrá aranceles a sus exportaciones. Ni modo, a esperar otros 45 días. (José Ureña, 24 Horas, p. Principal 3)