A sólo unos meses de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, hay diversas opiniones sobre cómo votará el importante electorado hispano. Una opinión controversial surgió entre los críticos mexicanos de la reciente visita de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) a Washington DC. Entre otras cosas, alegaban que la visita del Presidente mexicano le generaría votos hispanos a Donald Trump, el candidato republicano. Sin embargo, hay varias razones por las cuales este argumento no resulta convincente.
No todos los hispanos son de origen mexicano como para que les interese lo que haga López Obrador. Los hispanos en Estados Unidos son una población de más de 60 millones de personas de diferentes orígenes étnicos, culturas, nacionalidades, lugares de nacimiento y situaciones socioeconómicas y migratorias. Casi 39 millones son de origen mexicano, nacidos en México o tierras estadunidenses. Pero más de 20 millones no lo son.
Los hispanos tampoco son un bloque con los mismos intereses y preferencias políticas. Por ejemplo, para los cubanos y puertorriqueños la política migratoria de Estados Unidos y el T-MEC (tratado comercial México-Estados Unidos-Canadá) no son una prioridad o un asunto relevante, como podrían ser para los de origen mexicano.
Muchos migrantes mexicanos en Estados Unidos apoyan a AMLO, pero no todos. Esto se puede ver en los resultados de las elecciones presidenciales en México en 2018. De los 98 mil que votaron en tierras estaunidenses, unos 64 mil votaron por AMLO. En suma, no todos los mexicanos o de origen mexicano que viven allá tienen los mismos intereses y preferencias electorales y de políticas públicas, ni son potencialmente susceptibles a la influencia de AMLO o de algún otro presidente mexicano. (Patricia Escamilla Márquez, La Jornada, Opinión, p. 18)
Éste es un SOS para el canciller Marcelo Ebrard. Mañana se cumple un año que el cuerpo de Omar Cervantes, un veracruzano de 42 años asentado en Tlaxcala, fue encontrado en un rancho de Texas. Es la hora que su familia no ha podido repatriarlo.
Su esposa, Laura Muñoz, ha acudido a Atención a Migrantes, a la cancillería, a las autoridades estadunidenses. Les dicen que el covid -19 ha retrasado los trámites y que hay que esperar.
Omar se fue de México, como muchos otros, por falta de oportunidades. Había decidido emigrar a Estados Unidos en busca de una mejor vida, pero en el camino encontró la muerte. Un zapato, su credencial de elector y un celular sirvieron para identificar sus restos. El forense de Texas se comunicó con su esposa para dar cuenta del hallazgo.
Días antes, una pollera sin escrúpulos le dijo a Laura que su esposo “ya no pudo caminar y se quedó”. Colgó y nunca más le contestó.
Omar deja en el desamparo a su esposa y a una hija de diez años, que todavía no sabe qué ocurrió. Laura le ha dicho que su papá está “perdido”. La niña tiene apiladas un montón de cartas que le quiere entregar “cuando regrese”.
El Colectivo de Deportados Unidos en Lucha, que encabeza Ana Laura López, ha acompañado a la señora Muñoz, 42 años, en su lucha por recuperar el cuerpo de su marido, pero ni así. (Francisco Garfias, Excélsior, Coronavirus alerta, p. 4)
Es interesante observar que mientras AMLO le hizo el juego a DT, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, optó por no asistir a ese circo, quizá porque todas las encuestas apuntan a que habrá un cambio en el mando supremo estadounidense a partir del próximo año. Y esto, que es lo más probable, no es un buen presagio para AMLO, quien no tuvo el colmillo político de entrevistarse con el candidato demócrata a la presidencia, ni la valentía para ahondar con DT sobre temas candentes como el trato a los mexicanos en EU, el narcotráfico, la situación migratoria, y el denigrante muro en la frontera.
El viaje se limitó a celebrar la entrada en vigor del T-MEC, lo que le hizo el juego a DT, mientras que AMLO y sus colaboradores aprovecharon la ocasión para hacer creer a la población que ganamos con ese nuevo acuerdo comercial. Eso es falso. La mayoría de los analistas considera que para México el T-MEC es menos beneficioso que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). (Salvador Kalifa, Reforma, Negocios, p. 5)