Opinión Migración 230821

A la sombra

Que en tremendo brete está metida la Secretaría de Relaciones Exteriores de Marcelo Ebrard con las agrupaciones de migrantes mexicanos en Estados Unidos. Resulta que la tarjeta que sirve como identidad que proporciona el servicio exterior mexicano tiene un costo, pero los clubes de migrantes quieren que la identidad única sea la credencial del INE, que es oficial y gratuita. (El Sol de México, p. 2)

Cuarto de guerra // Rumbo al Tercer Informe de Gobierno en Seguridad

El 1 de septiembre la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, entregará el Tercer Informe sobre el estado que guarda la administración pública federal. Podemos adelantar rubros que el Presidente y su gabinete de seguridad presumirán importantes avances y otras áreas en donde quedan pendientes importantes. Revisemos algunos rubros.

Cambios y avances institucionales. El Presidente podrá informar que la Guardia Nacional alcanzó un estado de fuerza de 100 mil elementos. La oposición argumentará que este mayor estado de fuerza no está reduciendo la inseguridad y violencia en el país. En un hecho histórico la Sedena creó la Comandancia General del Ejército Mexicano que busca mejorar la administración de recursos y operación del Ejército y la Fuerza Aérea como se tiene en la mayoría de los países del mundo.

Relación con EU. Este es un rubro que pesa por las reformas a la Ley de Seguridad Nacional que exigen reportes mensuales a las agencias de inteligencia de todo el mundo. Hay fuertes tensiones entre los gobiernos por la estrategia contra el crimen organizado, armas y fenómenos migratorios irregulares. (Gerardo Rodríguez, El Heraldo de México, País, p. 13)

San Fernando a campos de exterminio

Hace 11 años 72 migrantes, en su mayoría centroamericanos, fueron asesinados en el ejido El Huizachal, municipio de San Fernando, Tamaulipas.

Cuatro años antes de aquel 23 de agosto de 2010 habíamos detectado desde la Comisión Nacional de los Derechos Humanos la recurrencia del secuestro de migrantes y, un año antes, lo habíamos documentado en el Informe Especial sobre secuestro de migrantes en México.

La noticia de la masacre no sólo fue brutal y dolorosa, sino también frustrante porque todas las alertas habían sido en vano y estábamos ya ante hechos que habrían podido evitarse.

Unos meses después se localizaron en San Fernando 47 fosas clandestinas con restos de 193 personas. Era el absurdo e injusto resultado de la batalla entre criminales por controlar el corredor de tráfico de drogas y armas en que han convertido esa zona.

Por entonces era frecuente que pasajeros de autobuses en la carretera hacia San Fernando fueran bajados y llevados a la fuerza por hombres armados. Muchos eran migrantes mexicanos y centroamericanos. Se los llevaban por sospecha de ser integrantes del grupo rival, o bien porque pretendían reclutarlos como espías o pistoleros.

Ser o parecer sicario enemigo o no aceptar ser reclutado eran culpas que se pagaban con la muerte. Se encontraron en las fosas clandestinas cadáveres decapitados, evidencias de tortura y de asesinatos causados por golpes con objetos contundentes. Se trataba de violencia extrema, tal vez escarmiento, quizá diversión.

Cientos de personas de Centroamérica y de México comenzaron entonces a buscar a sus familiares desaparecidos en aquella carretera a la que bandas delincuenciales dieron cruenta fama y donde empezaron investigaciones que aún no terminan, largos peregrinajes, sobre todo de madres en busca de sus hijos, pues la mayoría de las víctimas tenían entre 20 y 30 años.

La masacre de San Fernando no fue, a pesar de su enorme difusión y generalizada condena, un punto final. Frenar desde entonces la violencia en esa zona habría sido la forma más digna de honrar a las víctimas.

Pero la violencia no sólo no terminó, sino que pareció enraizarse: los cárteles en pugna, especialmente los Zetas, siguieron asesinando, aunque evitaron los reflectores que lanzaron sobre ellos los hechos de San Fernando.

Entonces crearon los que recientemente autoridades y colectivos de búsqueda han llamado campos de exterminio: amplias zonas donde criminales llevaban a víctimas, las asesinaban y luego las trituraban o deshacían con ácido.

De estos campos de exterminio, que se dice existen en al menos cuatro estados, entre ellos Tamaulipas, hay mucho por descubrir. Lo que sí sabemos ahora es que no hemos sido capaces de aprender de lo que sucede en el mundo del crimen para ponerle un alto enfático y definitivo. (Mauricio Farah, El Heraldo de México, Editorial, p. 16)

Epicentro // historia de una revocación inmerecida

California, el estado más potente de Estados Unidos, está a punto de poner a prueba la democracia directa con la posible destitución de Gavin Newsom, el gobernador demócrata. Electo cómodamente en 2018 con 62% de los votos, Newsom enfrenta ahora la remoción en un proceso que concluirá el 14 de septiembre (pero que ya está en marcha gracias a la posibilidad del voto temprano, que en California es relevante).

Por meses, Newsom desestimó la posibilidad de que los republicanos reunieran el millón y medio de firmas requeridas. Cuando lo entrevisté hace poco más de un semestre me dijo que el asunto era solo “una distracción”. Se equivocó. Al final, la oposición californiana recabó las firmas y ahora Newsom está en un problema. En este momento, las encuestas sugieren que la elección está dentro del margen de error.

¿Merece la remoción? Probablemente no. Curiosamente, Newsom goza de un 57% de aprobación. Es, en todos sentidos, un gobernador popular.

Si Newsom cae, el barroco proceso podría concluir con un republicano como gobernador por lo que resta de su periodo. Para elegirlo, los californianos tienen que escoger de una lista de… 46 candidatos. El que más votos obtenga sería el gobernador.

El más probable ganador de este extraño asunto es Larry Elder, un locutor de radio ultraconservador, mentor de Stephen Miller, artífice de las más agresivas políticas antiinmigrantes de Donald Trump.

Y es ahí donde un proceso absurdo se convierte en un riesgo severo, sobre todo para la enorme población hispana de California, un estado inmigrante por excelencia. Con todos sus defectos (y no le faltan) los gobiernos progresistas de California han logrado proteger de muchas maneras a la población inmigrante.

La historia nos lleva, entonces, a los verdaderos protagonistas del voto contra Newsom: los hispanos. Dos de cada tres votantes hispanos apoyaron a Newsom en el 2018. La pregunta ahora es si se presentarán a las urnas en números suficientes y, claro, si están dispuestos a respaldarlo de nuevo.

La comunidad latina ha sufrido los estragos de la pandemia como ninguna otra. Mucha gente está dolida, angustiada, de luto… o una durísima combinación de las tres. Pero los hispanos están obligados a ejercer el voto de manera racional. ¿Lo entenderá a tiempo la comunidad hispana? En el 2020, los números de participación entre los latinos crecieron.

Puede ser que haya sido un parteaguas, pero también es posible que el entusiasmo se haya debido, al menos en gran parte, a la presencia de Donald Trump en la boleta. Si los hispanos optan por la apatía o por el castigo a Newsom, estarán actuando contra sus propios intereses. Sería una pena, aunque a veces la única manera de aprender de democracia es sentir sus consecuencias. (León Krauze, El Universal, Nación, p. 2)

Jaque mate // ‘Me quiere fregar’

El Cierre

Se ha extendido nuevamente, ahora hasta el 21 de septiembre, el cierre de la frontera terrestre con Estados Unidos. La medida no tiene sentido sanitario, porque se aplica solo a mexicanos y no a estadounidenses. Es un triunfo de las ideas antimexicanas de Donald Trump, ratificadas por Joe Biden. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 8)

De nuestras Jornadas // Tijuana hará nichos para no identificados

Tijuana, la ciudad más violenta del país (se cometen un promedio de ocho homicidios dolosos al día), dejará de enviar a la fosa común decenas de muertos que no son reclamados. El ayuntamiento ordenó la construcción de 3 mil nichos en el panteón municipal ubicado en la tercera etapa de Río Tijuana, donde los cuerpos esperarán el reclamo de los familiares.

La pretensión es acoger también los restos de los migrantes, de tal manera que se requerirán alrededor de 8 mil nichos en los próximos años. Un promedio anual de mil 200 cuerpos son sepultados en la fosa común de Tijuana.

En los últimos años el drama de las familias es que además de perder a un ser querido tienen que gastar alrededor de 60 mil pesos para rescatar un cuerpo de la fosa. Familias de Michoacán, Sinaloa y otras entidades del país se ven obligadas a hacer colectas para recuperar los restos.

El municipio destinará alrededor de 2.5 millones de pesos al proyecto de módulos de michos para atención a migrantes y fosa común. La alcaldesa, Karla Ruiz Macfarland, quien dejará el cargo el último día de septiembre, se comprometió a dejar construidos los primeros 300 nichos y listo el terreno para cuando menos 3 mil.

Las autoridades de Tijuana quieren resolver dos problemas: el hacinamiento en el Servicio Médico Forense y el de las familias de migrantes que llegan a esta frontera. Las muertes violentas son tantas que no hay dónde acumular cuerpos en espera de que alguien los identifique, y los familiares de los migrantes tardan hasta meses en juntar recursos para llegar a Tijuana.

Aunque en enero pasado el presidente Joe Biden anunció una reforma a su política de inmigración, así como la reinstauración del sistema de asilo en Estados Unidos, las expulsiones a México continúan. Entre marzo de 2020 y julio de 2021, a un año y tres meses que se instaurara el Título 42, las autoridades migratorias estadunidenses han expulsado a más de un millón de migrantes, muchos de ellos a territorio nacional.

La perspectiva de la autoridad local es que en los próximos meses Tijuana recibirá nuevas oleadas de migrantes, entre los que vienen del sur y los deportados del norte. (La Jornada Baja California, La Jornada, Opinión, p. 30)

Vecinos distantes… socios necesarios

Las remesas enviadas a nuestro país por los mexicanos que trabajan en Estados Unidos siguen aumentando. De acuerdo al Banco de México, entre enero y mayo de este año superaron los 19 mil millones de dólares. Es la cifra más alta desde que se tiene registro.

Son muchas las familias que han podido atravesar la crisis económica que vive nuestro país gracias al trabajo de los migrantes. Con lo que envían no solamente rescatan a sus cercanos, también le dan a México un alivio que no se ve de dónde más podría obtenerse. El año pasado las remesas constituyeron el 3.8% del PIB. Esto equivale a más de 875,000 millones de pesos. Hace dos décadas tenían el quinto lugar como fuente de divisas y para 2020 llegaron al segundo; quedaron muy por encima de los ingresos petroleros y casi duplicaron la inversión extranjera directa.

Las historias de esfuerzo detrás de este salvavidas para nuestra economía son demoledoras. Incluyen la manera en que cruzaron la frontera, la añoranza por abrazar a sus padres o hermanos, las intensas jornadas de trabajo y la nostalgia incesante por un país al que aman a pesar de que los expulsó.

Recientemente pude conversar con algunos de esos mexicanos que hacen que las cosas funcionen allá y que no terminen de desmoronarse acá. Sus testimonios no tienen desperdicio. Desde la cocina de un restaurante en Houston, Marcelino me habló de la razón por la que tuvo que irse: en Guerrero no había trabajo. “Me da nostalgia recordar la forma en que cruzamos. Lo logramos hasta el tercer intento.” Tuvo que nadar por el Río Bravo. Era invierno y el agua estaba helada. Recuerda que sentía miedo y mucha tristeza, pero no había otra opción. “Llevo 30 años trabajando aquí y le he podido dar de comer a mi familia. Son muchas horas diarias, pero hay que seguirle dando.”

En ese mismo lugar estaba Juan Antonio. En buena parte de los restaurantes estadounidenses es un mexicano quien pone el sazón. Es el caso de este paisano que nunca soñó con ser cocinero, pero la necesidad lo llevó a convertirse en uno. Con su trabajo ayudó económicamente a sus padres hasta que murieron y ahora sigue mandando dinero para apoyar a sus hermanos. “Trabajamos bastante, desde que amanece hasta que se hace de noche. Hay que seguir esforzándose duro todos los días. No hay de otra.”

Estados Unidos no solamente es la principal fuente de inversión extranjera directa para México, sino también el proveedor de empleo para todos estos mexicanos que han sido cruciales en medio de la actual crisis. Los apoyos destinados por el gobierno norteamericano tanto a los negocios como a los trabajadores durante los meses más críticos de la pandemia, terminaron beneficiando indirectamente a muchas familias de este lado de la frontera. Pero eso no sería posible sin el esfuerzo y compromiso de quienes nacieron acá, pero trabajan allá. Su generosidad y valentía nos han sacado a flote. Es mezquino no reconocerlo. También lo es el presentar el resultado de ese trabajo como si fuera un logro del gobierno. El beneficio es para muchos de este lado de la frontera, pero el mérito es solo de ellos. (Paola Rojas, El Universal, Opinión, p. 10)