Opinión Migración 230822

Desde afuera // Migración, otra vez

Una reciente encuesta incluye, sin decirlo ni ponerlo sobre la mesa, un aviso para México. Más de la mitad de los adultos estadounidenses creen que es completamente, o algo cierto, que Estados Unidos experimenta una invasión en la frontera sur, y la mitad cree que al menos hay algo de verdad en la opinión de que los migrantes que traen fentanilo y otras drogas ilegales sobre la frontera sur y son responsables de los aumentos de muertes por sobredosis en el país.

La encuesta de IPSOS para la Radio Pública Nacional (NPR) de EU subraya cómo la información engañosa o la retórica políticamente cargada sobre la inmigración se han arraigado entre una parte significativa del público estadounidense. En general, las percepciones sobre los inmigrantes y la política de migración dependen en gran medida no sólo de la afiliación del partido, sino de sus hábitos de consumo de medios.

Y de hecho, los más frecuentes usuarios de tal información, o mejor dicho desinformación, son los republicanos, de Donald Trump para abajo y en especial dos de los principales aspirantes a tomar su manto en caso de que su candidatura presidencial no se concrete. 

Los gobernadores de Texas, Greg Abbott, y de Florida, Ron DeSantis, compiten entre sí por definir quién está más a la derecha, sea en temas como el aborto o la actitud de dureza respecto a los migrantes.

El que las afirmaciones antiinmigrantes, aunque falsas, sean repetidas una y otra vez por políticos y aspirantes republicanos y medios informativos afines, no es extraño. Una parte de sus argumentos electorales de la derecha se basa en presentar a los inmigrantes, especialmente indocumentados, como parte de un siniestro plan antiestadounidense. Con todo, los hechos, y las encuestas, demuestran que las falsas afirmaciones sobre la inmigración tienen un profundo impacto en la opinión de los estadounidenses, y no sólo en lo que se refiere al fentanilo.

Más de la mitad de los republicanos cree, incorrectamente, que es más probable que los inmigrantes usen los beneficios públicos que la población nativa, y aún que reciben más beneficios que ellos, aunque muchos de los recién llegados, y los indocumentados aún menos, ni siquiera califican para la mayoría de los beneficios federales.

La afirmación de que es más probable que los inmigrantes cometan delitos, aunque los estudios han demostrado repetidamente que no es así. Pero esas aseveraciones son repetidas una y otra vez por los grupos más nacionalistas y derechistas de Estados Unidos, incluso algunos de sus más prominentes líderes, ahora integrados entre los republicanos.

Lo cierto, es que la migración es una preocupación que por ahora no está, ni de lejos al nivel de temas como la economía. De hecho, sólo 13%. Pero eso puede cambiar durante la campaña electoral de este año: por décadas, los inmigrantes y las minorías étnicas son usados con fines electorales como chivos expiatorios de los problemas estadounidenses. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 27)

Puentes y cruces // Frontera próxima

Para México, Estados Unidos es el mercado principal de nuestras exportaciones. A su vez, éstas son uno de los principales motores económicos de nuestro país. Por ejemplo, el año pasado comerciamos con nuestro vecino del norte más de 661 mil millones de dólares, cifra superior a las economías de Argentina y Uruguay juntas. En ese sentido, la exportación a Estados Unidos requiere una inversión binacional inteligente y coordinada que nos permita dotar a nuestra frontera de la innovación necesaria para aprovechar nuestro potencial comercial.

La semana pasada avanzamos a través de dos proyectos clave en esta dirección. En primer lugar, desde San Diego, California, presenté el jueves pasado la aprobación de México del Acta 328 de la Comisión Internacional de Límites y Aguas. El nuevo documento refleja el compromiso de los dos países para realizar una inversión conjunta de 474 millones de dólares para el saneamiento de agua del río Tijuana. La firma del Acta 328 es fruto del trabajo binacional que llevamos a cabo por más de un año. Así, anunciamos diecisiete nuevas obras de infraestructura hídrica y saneamiento fronterizo con un impacto positivo para el medio ambiente, la sostenibilidad y el futuro de la región Calibaja.

En Imperial Beach, la ceremonia fue un reflejo de la cooperación binacional entre México y Estados Unidos. Estuvieron presentes las dos titulares de la CILA: Adriana Reséndez, del lado mexicano, y María Elena Giner, del lado estadunidense. Acompañaron también nuestros cónsules en San Diego, el embajador Carlos González Gutiérrez, y en Tijuana, Thomas Reott. Además, se contó con la presencia de representantes de la Conagua, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, congresistas y autoridades locales de ambos lados de la frontera. Es decir, observamos cómo la cooperación entre distintos actores mexicanos y estadunidenses da resultados concretos en beneficio de nuestras sociedades.

En segundo lugar, el día de ayer celebramos el inicio de las obras del nuevo proyecto Otay Mesa II, un cruce fronterizo de vanguardia que permitirá agilizar el comercio y las actividades binacionales en la zona de Calibaja. La inversión binacional del proyecto constará de 1,500 millones de dólares por parte de Estados Unidos y 4,500 millones de pesos que serán invertidos por el gobierno de México. Se estima que el nuevo cruce beneficiará a más de 1.6 millones de personas tan sólo del lado mexicano. Otay Mesa II permitirá llegar a la primera inspección del lado estadunidense en tan sólo veinte minutos. Se trata de un proyecto de infraestructura ejemplar, pues contará con innovaciones positivas para el medio ambiente, la seguridad y las economías de la región en su conjunto.

En coordinación con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes hemos presentado a las autoridades de California los avances del proyecto ejecutivo del lado mexicano. Lo anterior va desde las vialidades de acceso y el derecho de vía hasta la reubicación de las líneas de la Comisión Federal de Electricidad y la construcción del nuevo puerto por parte de la Sedena. La primera piedra de la construcción del lado estadunidense es también una muestra de cooperación estrecha entre los dos países.

Destacaría la presencia de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, así como la vicegobernadora de California, Eleni Kounalakis.

En síntesis, el trabajo conjunto con Estados Unidos, y en particular con las autoridades de la región Calibaja, son un botón de muestra de cómo la cooperación puede dar resultados concretos en beneficio de nuestros pueblos. De este modo, de acuerdo a las instrucciones del presidente López Obrador y a la visión estratégica del canciller Marcelo Ebrard, la diplomacia de México avanza hacia la frontera próxima. (Roberto Velasco Álvarez, Excélsior, Nacional, p. 16)

Política irremediable // Centenares de miles de cadáveres, y…

La politización de esta atrocidad, sin embargo, ha desvirtuado los quehaceres de la justicia y ha terminado por configurar una descomunal acusación, a saber, la de que “fue el Estado”, infiriendo con ello que no se trata de una salvajada perpetrada por sanguinarios delincuentes –como la masacre ocurrida en San Fernando, Tamaulipas, en la que los asesinos del grupo Los Zetas mataron a 72 emigrantes centroamericanos o la desaparición de 300 personas, 42 según las autoridades, que tuvo lugar en Allende, Coahuila— sino de una maquinación orquestada por el régimen anterior cuyos designios y objetivos, con perdón, no nos quedan nada claros a quienes somos simples testigos de las cosas.

Vista la monstruosa cantidad de cadáveres sembrados en el paisaje de México, uno pensaría que el enemigo a vencer no es el Estado –por más omiso que pueda parecer— sino la delincuencia. Pero… (Román Revueltas Retes, Milenio Diario, Al cierre, p. 31)