Ante crisis migrante, titular del INM tiene otras prioridades
El que dejó a varios con la boca abierta en Chihuahua, nos cuentan, fue el comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), Francisco Garduño Yáñez (Morena), por la importancia que dio a su visita a esta ciudad hace unos días. Nos recuerdan que el estado vive una de las peores crisis por la llegada de migrantes, por lo que la gobernadora Maru Campos (PAN) ha solicitado apoyo federal para atender la problemática, sin respuesta. Don Francisco, nos dicen, estuvo en el palacio de gobierno, pero no para dialogar con doña Maru: “Vine a persignarme y a rendirle homenaje al cura Hidalgo, padre de la independencia”, respondió cuando se le cuestionó sobre su visita. Ni cómo ayudarlo. (Kiosko, El Universal, Estados, p. A15)
No sabemos cómo fue ni cómo paso, pero en un abrir y cerrar de ojos la ciudad de Tijuana comenzó a ver la presencia de una nueva migración de personas procedentes de Rusia a mediados de julio de 2021. Se podría suponer que se estaban adelantado al conflicto con Ucrania, el cual terminó estallando el 24 de febrero de 2022, o bien, huyendo del régimen autoritario que actualmente predomina en aquel país.
Poco a poco, las y los rusos comenzaron a hacerse más visibles en la ciudad por sus intentos e ingresos irregulares por la frontera entre Tijuana-San Ysidro. Encontraron una manera astuta de burlar los procedimientos de asilo ante la autoridad estadunidense, haciéndose pasar como visitantes fronterizos a través de la fila vehicular y, al momento de llegar al punto revisorio ante un agente migratorio, proclamaban la palabra “asilo”, ya que durante esas fechas la frontera estaba cerrada para solicitarlo de manera legal y ordenada, provocado por la pandemia de covid-19 y la política migratoria llamada Título 42, una declaratoria de salud pública cuyo propósito es evitar que cualquier virus se propague entre sus fronteras.
La ruta trazada por la comunidad rusa para llegar a Tijuana y luego solicitar asilo a Estados Unidos es relativamente sencilla. De acuerdo con el catálogo de la Secretaría de Relaciones Exteriores, personas con pasaporte ruso pueden viajar a México sin la necesidad de tramitar visa mexicana, sólo tiene que realizar un procedimiento en línea Sistema de Autorización Electrónica (SAE). Una vez llegando a México, ya sea a través del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México o de Cancún, toman otro vuelo a la ciudad fronteriza, evitando así el viacrucis que realizan otras migraciones como la haitiana, venezolana o personas procedentes del continente africano, quienes se ven obligados a caminar durante siete días la selva del Darién, sin olvidar las demás dificultades que atraviesan por el sólo hecho de migrar en precarias condiciones.
De acuerdo con cifras de la Unidad Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación, de enero a agosto del presente año han ingresado al país 43,456 rusos como turistas. Es imposible saber si realmente todas esas personas vienen con el propósito de solicitar asilo en Estados Unidos, ya que, al presentarse con el agente del Instituto Nacional de Migración en el puerto de entrada, demuestran que tienen solvencia económica para realizar actividades turísticas en nuestro país.
Pero hay un indicador que evidencia que una gran parte de turistas rusos llegan realmente a solicitar asilo en Estados Unidos, es la aplicación para uso de teléfono celular de nombre CBP ONE, la cual se ha convertido en la principal vía legal para miles de solicitantes de asilo que necesitan protegerse de alguna persecución que vienen sufriendo desde su lugar de origen. Esta aplicación ha generado muchas críticas por las organizaciones pro migrantes por no distinguir la vulnerabilidad de las personas, nacionalidad y el estrato social.
De acuerdo con la última cifra de entradas de solicitantes de asilo a Estados Unidos a través la aplicación CBP ONE, por el puerto de entrada Tijuana-El Chaparral, conocido en inglés como PedWest, han ingresado desde el día de su lanzamiento, el 18 de enero, hasta septiembre, 13,151 rusos, lo que representa el 30% de los que han ingresado como turistas durante el año; 19% de cruces regulares por Tijuana y son el segundo lugar después de los solicitantes de asilo de nacionalidad mexicana.
La migración rusa en Tijuana, al principio, generó ciertas complicaciones en la convivencia binacional que se tiene entre Tijuana y San Ysidro, ya que sus intentos forzados por entrar a territorio estadunidense provocaron cierres temporales en el puerto de entrada vehicular e inspecciones minuciosas que generaron demoras en los cruces de miles y miles de personas que día a día ingresan a EU para realizar actividades laborales, académicas, negocios, entre otras. Hoy en día, la llegada a Tijuana de solicitantes de asilo de nacionalidad rusa, más que generar una crisis de alojamiento o cruces irregulares, ha sido de la manera que Estados Unidos y muchos organismos internacionales han impulsado una migración ordenada, segura y regular. Por supuesto, en nada se compara al perfil socioeconómico de migrantes de otras nacionalidades que no cuentan con los recursos suficientes para llegar en iguales condiciones a las ciudades fronterizas entre México y EU.
Tijuana es conocida por su gran turismo médico, pero hoy en día comienza a surgir un turismo migratorio de solicitantes de asilo en EU. Con la llegada de la comunidad rusa a la ciudad, los propietarios de hoteles, rentas departamentos o cuartos a través de la aplicación Airbnb se han visto beneficiados, debido a que están ocupando estos espacios por una temporalidad de hasta 6 meses, tiempo estimado que un solicitante de asilo espera a que la aplicación CBP ONE le envíe una cita programada para poder presentarse en el puerto fronterizo elegido e iniciar su ingreso regular o legal a EU. Mientras que esto sucede, los rusos frecuentan cafeterías, restaurantes, centros comerciales o centros turísticos de la ciudad.
A esta manera de emigrar a EU, como lo están realizando las y los nacionales de Rusia, se han sumado otras, cuyos países pertenecieron a la exUnión Soviética, como Armenia, Bielorrusia, Ucrania, entre otros. Tijuana se ha convertido en una ruta internacional para las migraciones y, circunstancialmente, turísticamente atractiva para muchos solicitantes de asilo que, mientras esperan su turno para ingresar a EU, están descubriendo y disfrutando su cultura, gastronomía y de múltiples actividades de entretenimiento que tiene esta ciudad fronteriza. (Enrique Lucero Vázquez, Director municipal de Atención al Migrante en Tijuana, Excélsior, Nacional, p. 14)
La realización del Encuentro Palenque: Por una vecindad fraterna y con bienestar, que tuvo lugar ayer en esa localidad chiapaneca con la participación de 10 países de Centro, Sudamérica y el Caribe, además del nuestro, y la asistencia de los presidentes de Cuba, Honduras, Colombia y Venezuela, así como el primer ministro de Haití, con Andrés Manuel López Obrador como anfitrión, es una gestión sin precedente para abordar el fenómeno de los flujos migratorios de la región en una forma integral, radical y fraterna.
Los representantes gubernamentales reunidos en Palenque emitieron al finalizar el encuentro una declaración en la que se manifiestan por la adopción de políticas y prácticas migratorias acordes con la realidad actual de la región y por el abandono de “aquellas inconsistentes y selectivas para evitar producir arbitrariamente tanto ‘efectos llamada’ como disuasivos, tales como la regularización de ciertas nacionalidades”. Asimismo, acordaron exhortar a los países de origen, tránsito y destino a emprender políticas migratorias integrales, que respeten el derecho humano a migrar, resguardando la vida y la dignidad de las personas migrantes y sus familiares, incluyendo la promoción de opciones de regularización permanente, que permitan potenciar las contribuciones de las diásporas en sus comunidades de origen y destino.
Para México, el encuentro se traduce en un notable éxito diplomático, en la medida en que logró exponer su punto de vista sobre las formas de abordar el fenómeno migratorio y sumarle a esa visión el respaldo de 10 países. Así, gobernantes y cancilleres se comprometieron a emprender acciones concretas para generar bienestar en sus naciones y combatir el tráfico de personas, la inseguridad y la corrupción, como formas concretas de atacar las raíces de la emigración, algo que ya ha venido realizando el gobierno mexicano en El Salvador, Honduras y Guatemala con la aplicación en esos países de los programas sociales Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro.
No menos importante, el encuentro otorgó su respaldo a Cuba y se manifestó por el inicio de un diálogo entre esa nación y Estados Unidos que conduzca a la normalización de las relaciones entre ambos, lo que no puede entenderse sino como la superación definitiva del bloqueo económico criminal que Washington mantiene desde hace seis décadas sobre la isla caribeña y que es uno de los factores causantes de la emigración cubana actual. Debe remarcarse, asimismo, el beneplácito de los asistentes por la paulatina superación de la crisis que ha padecido Venezuela y que, al igual que en el caso cubano, tiene su principal razón en las sanciones comerciales impuestas por Estados Unidos en contra del gobierno de Caracas.
Cabe esperar, finalmente, que las naciones que acudieron a la convocatoria del Presidente mexicano traduzcan en acciones los compromisos signados y que la clase política estadunidense acuse recibo del mensaje que se le envía desde Palenque: que la migración debe atenderse no con muros, policías, cárceles y persecución, ni con regulaciones hipócritas e inhumanas, sino en forma propositiva, fraterna y humanitaria. (Editorial, La Jornada, p. 2)
Si bien el fenómeno migratorio pasa por cuestiones económicas, son las cuestiones políticas las que cada vez están siendo más importantes por las persecuciones a los ciudadanos críticos de sus gobiernos. También están para considerar las condiciones locales en donde los terratenientes y las bandas locales tienen a los ciudadanos bajo condiciones totalmente adversas.
Sin conocer los resultados de la cumbre en Palenque, Chiapas, de nuevo está claro que por más promesas y discursos de buena voluntad, acompañados de una alta dosis de oportunismo, mientras las condiciones económicas y políticas no tengan variantes que permitan a la gente quedarse en sus lugares de origen las cosas no van a cambiar absolutamente nada.
No vemos a los gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua cambiando las condiciones internas en sus países, abriendo espacios a la participación y haciendo a un lado la persecución política que se ha vivido en los últimos años. Habría que preguntarse si están dispuestos a hacerlo, porque quizás al llevarlo a cabo perderían el poder que les hace posible mantenerse.
La “buena voluntad” de la cumbre difícilmente podrá trascender, porque en el fondo hay cierta dosis de hipocresía de algunos de los gobiernos de la región.
Presumimos que la cumbre tardía se llenó de reconocimientos a los migrantes y que incluso se habría dicho que se hará el máximo esfuerzo para tratar de ayudarlos. Sin embargo, en los hechos la voluntad ha sido sometida claramente por la terca realidad.
López Obrador desde su campaña alentó a los migrantes a que vinieran a México. Al paso del tiempo se ha visto que no se pudo ofrecer empleo y lo más grave, no se crearon condiciones, ni se ve que se vayan a crearse, en materia de seguridad en el paso de los migrantes por el país. Al problema económico de la región y del propio país se ha sumado un tema que tiene a México en un callejón sin salida, la inseguridad.
Si los mexicanos la padecemos es evidente que los migrantes pasan por el mismo rasero. En muchos casos la padecen aún más por la explotación que las bandas delictivas hacen aprovechando la situación por la cual cruzan el país. Es un callejón sin salida en donde enfrentan la explotación, el secuestro, incluso se ven sometidos a la trata de personas.
A pesar de que recientes informes aseguran que Venezuela es el que hoy tiene más migrantes que buscan cruzar la línea, el fenómeno mexicano no puede ser soslayado. La cantidad de migrantes nacionales sigue siendo alta y va creciendo a lo que hay que sumar un asunto particularmente delicado: cada vez hay más solicitudes mexicanas de refugio en EU, no sólo son individuales son familias enteras las que lo buscan.
En la misma línea se encuentran las solicitudes de refugio en México. Se han incrementado de manera significativa, porque muchos migrantes por ningún motivo quieren regresar a sus países de origen, aunque esto sea ocasión de que renuncien a su deseo de llegar a EU.
Es una cumbre tardía, porque el fenómeno viene incrementándose a la vista de todos desde hace varios años y porque pareciera que nadie se atreve a cuestionar lo que hacen los gobiernos de la región para evitar este proceso.
Si Cuba, Venezuela y Nicaragua, por hablar de los casos más significativos, están dispuestos a cambiar las condiciones internas para democratizar sus sociedades y con ello permitir mejores condiciones de vida, tanto en lo económico como en lo político, muy probablemente de la buena voluntad pasaremos a la posibilidad del atemperamiento.
Es importante que estén reunidos. Pero de esto a que pueda ver resultados de largo aliento hay una enorme distancia.
RESQUICIOS.
Por más que el Presidente menosprecie e ironice la manifestación de los trabajadores del PJF es trascendente. Es paradójico que se presente una protesta de esta naturaleza contra un gobierno que se define defensor de la clase trabajadora y que desde la tribuna se asegure que los manifestantes están “manipulados”. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, México, p. 2)
La canciller de México aseguró que vienen 12 mandatarios a la cumbre convocada por AMLO en Palenque sobre migración, “y con nosotros somos 13”. Sin embargo, la lista termina siendo una de amigos: Cuba, Colombia, Venezuela, Honduras, Guatemala. Quizá habrá más representantes de menor rango en asistencia representando otros países.
Según declaraciones de la Cancillería, hay dos grandes objetivos de la cumbre. Primero, indagar las “causas” de la migración y sus posibles soluciones. Dos, plantear métodos para asegurar su paso libre y seguro por las zonas de tránsito.
Para atender esos objetivos con eficacia, es de suponerse, como sucedería en cualquier cumbre internacional convocada con propósitos muy específicos, que equipos de todos los países asistentes habrán estado preparando estudios y propuestas sobre la materia. Así que, al arribar los mandatarios, el evento público consistirá de discursos grandilocuentes y la firma y la protocolización de los acuerdos previos.
Hasta el momento no se ha dado a conocer documento alguno con los estudios ni de las propuestas que serán objeto de acuerdo. Hay que recordar que el propósito primero es reconocer el fenómeno migratorio, sus causas y posibles soluciones. El objetivo es amplio. Amerita, por tanto, la producción de buenos documentos elaborados por expertos de los países asistentes.
Sería muy interesante, por ejemplo, conocer lo dicho por los expertos cubanos en materia de migración, cuando la posición oficial de su gobierno es que no reconoce problema alguno en la materia. “¿Quién querría salir del paraíso socialista?”, se preguntan las autoridades cubanas.
O la postura de Maduro, de Venezuela, cuando afirma que los venezolanos que salen de su país son “lacras y traidores a la patria”. “¡Qué bueno que se fueron!”.
Con esos enfoques oficiales sobre la migración, será difícil encontrar “soluciones” al fenómeno. Por lo menos soluciones sociales reales que no impliquen cárcel, tortura o fusilamientos de los “infractores”.
A esas negaciones oficialistas se suma otro ingrediente. Debido a la crisis económica aguda interna en la mayoría de sus países, los gobernantes en realidad deliberadamente promueven, aunque sea de manera velada, la migración masiva al exterior de sus connacionales. La explicación es sencilla: les quita la presión de tener tantas bocas que alimentar. En sus círculos cerrados festejan “que se encarguen los gringos, promotores del neoliberalismo”.
Visto así el problema, no hay nada serio que discutir. Cualquier opción de solución que se ofrezca será aceptada con una sonrisa sardónica y sarcástica. “¿Qué más proponen, mis queridos letrados en la materia?”, dirán.
En cuanto al segundo propósito de la cumbre, seguridad para los migrantes, pues ese es un problema interno de México y un conflicto político interno para el gobierno estadunidense en su frontera sur. Los países expulsores, con la excepción notoria de México, ven de reojo y con absoluta enajenación el problema. Que los migrantes sean enganchados o contratados por el crimen organizado y secuestrados para la venta de órganos o la trata de personas, es problema de México. Lo que sucede en México, se queda en México.
¿Cuál, entonces, es el verdadero propósito de la cumbre en Palenque? Parece ser que formalmente se discutirá todo para quedar en la nada. Claro, habrá una declaración final (¿La Declaración de Palenque?) con frases históricas y conmovedoras, de compromisos incumplibles y de tareas que no se realizarán a futuro. Fue una cumbre que ofrecía resolver todo y no resolvió nada.
López Obrador deja la Presidencia en once meses. Da la impresión de que la cumbre será recordada como la Cumbre de Despedida con Mis Amigos. Sin más. (Ricardo Pascoe Pierce, Excélsior, Comunidad, p. 29)
Ante la situación por la que atraviesa el fenómeno migratorio en nuestro continente, y específicamente en nuestra región, la iniciativa del Presidente Andrés Manuel López Obrador, de convocar a mandatarios de la región a reunirse en Palenque para evaluar opciones y tomar decisiones en torno a éste, llega puntual y debe considerarse un acierto.
Algunos críticos han intentado desacreditar el encuentro centrando la discusión en el cariz político de los líderes de los países convocados; sin embargo, la problemática vigente obliga a dejar de lado cualquier asunto de esta índole, para centrarse en la resolución del diagnóstico y la búsqueda de opciones para, como dice el Presidente mexicano, atender las causas.
Al Encuentro de Palenque asisten líderes de 11 países de la región, teniendo como lema del mismo y misión, “Una vecindad fraterna y con bienestar”. Es importante recordar que éste no es ni el primero ni el único esfuerzo que el Gobierno de México emprende para ir a la raíz de los factores que provocan la migración.
De esta forma, mandatarios de Belice, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Panamá y Venezuela dialogarán y —seguramente— encontrarán puntos de acuerdo que impulsarán en pro de la solución. Y sólo con la participación de los países emisores y receptores de personas será posible articular estrategias medianamente eficientes.
No podemos dejar de lado el enorme riesgo que corren los migrantes en su tránsito desde los países de origen y hasta Estados Unidos, usualmente país objetivo de la inmensa mayoría de ellos. En la búsqueda de una migración regular, ordenada y segura, todos los actores involucrados deben privilegiar la seguridad y el bienestar de los migrantes, teniendo presentes la infinidad de riesgos que la ruta implica. Aunado a ello, los países deben privilegiar dentro del diálogo, medidas para evitar que las propias instituciones gubernamentales se vean involucradas en ejercicios de extorsión, engaño y diversas formas de amenaza para los migrantes.
Sobrediagnosticado se encuentra el fenómeno migratorio y para su atención existen un sinfín de programas, planes y políticas públicas que lucen desarticuladas. Es justo éste el acierto de la iniciativa del Gobierno mexicano. Sabemos que migramos en la búsqueda de prosperidad y bienestar; sin embargo, hoy por hoy ha sido la violencia uno de los elementos que ha obligado a millones de familias a dejar sus comunidades.
Ante tan complejo cuadro, será necesario detonar crecimiento económico en la región que permita la oferta de oportunidades en los países emisores de migrantes, fortalecer el combate a la inseguridad y la violencia en la región, además de procurar una migración segura, buscando así que quien migre lo haga en la búsqueda de la construcción de sus sueños y no huyendo del peligro, además de hacerlo libre de riesgo en ese tránsito hacia el país objetivo.
No podemos olvidar el gran legado que los migrantes dejan en los países que les abren las puertas. Gente buena y trabajadora que se une a la construcción de naciones aportando talento, esfuerzo y creatividad. (David E. León Romero, La Razón, México, p. 10)
En medio de cortes de energía eléctrica en la zona, transcurrió ayer la cumbre sobre migración en Palenque. Allí estuvieron dictadores, representantes de un Estado fallido, mandatarios cuestionados o que no quieren dejar el poder pese a que perdieron las elecciones, uno o dos que podrían ser calificados como democráticos, pero todos tienen un signo común: son países expulsores de migrantes, como México, que no otorgan a sus ciudadanos las condiciones mínimas para vivir con libertad y una cierta prosperidad. En los discursos de la Cumbre de Palenque, sin embargo, los responsables son otros y ninguno de esos gobiernos, incluyendo el nuestro, asume sus propias responsabilidades.
Imagínese usted que alguien propusiera un programa real para evitar la expulsión de ciudadanos de esos países. Comenzaríamos por Cuba con un altísimo porcentaje de migrantes, 15 por ciento de la población de Cuba vive fuera de su país. Pero las actuales olas migratorias son más intensas aún, sólo entre enero y junio de este año se han registrado, tratando de ingresar a Estados Unidos, luego de largos periplos por distintos países incluyendo México, unos 160 mil cubanos.
Hubo una época en que muchos de quienes migraron lo hicieron por razones políticas, pero el régimen cubano lleva casi 65 años ininterrumpidos en el poder y no ha podido establecer unas mínimas cadenas productivas para sustentar la alimentación de su población, para darle un trabajo remunerado; la infraestructura está en una situación crítica: los derrumbes de edificios en esa maravilla que alguna vez fue La Habana Vieja son cotidianos, simplemente por falta de mantenimiento, no hay inversiones productivas porque los locales no pueden hacerlo y para las extranjeras no alcanzan la energía eléctrica ni los insumos.
Los jóvenes simplemente no tienen futuro, salvo que entren en la anquilosada estructura burocrática, pesada, inútil, represiva y antidemocrática que gobierna el país. No es responsabilidad del llamado bloqueo: Cuba comercia con casi todos los países del mundo; ni siquiera, con todas las limitaciones del mismo, es por el sistema de gobierno: Vietnam no tiene un régimen de gobierno muy diferente al de Cuba y tiene una prosperidad económica creciente luego de décadas de guerra (que Cuba, pese a la mitología del régimen, nunca sufrió desde 1962, luego de la crisis de los misiles hasta ahora).
Se basa en una economía de mercado. No vemos a ciudadanos vietnamitas o chinos desesperados lanzándose en balsas al mar para tratar, como sea, de huir de su país. Hay quienes quieren migrar de ambas naciones, pero es fundamentalmente por causas políticas o persecuciones religiosas, no por falta de trabajo.
Cuba, sostenida económica y militarmente durante décadas por la URSS, luego por Venezuela y hoy en parte por México, Irán, China y Rusia, es el mayor fracaso económico de la historia de las naciones de lo que fue el sistema socialista y se mantiene sólo por la cerrazón del régimen, heredado por los burócratas de la revolución.
Nicolás Maduro en Venezuela, en un proceso que inició Hugo Chávez, ha logrado convertir al país más rico de América Latina en uno de los más pobres y depauperados. Las reservas de petróleo, de piedras preciosas, de minerales, las zonas agrícolas y ganaderas, no han servido más que para alimentar al chavismo y sus herederos. Siete millones 700 mil venezolanos han dejado su país desde la llegada de Chávez y Maduro al poder, de una población de apenas 30 millones de habitantes, cerca de 25 por ciento de sus habitantes se fueron.
Como en el caso de Cuba, al inicio del régimen muchos lo hicieron por razones políticas, hoy porque simplemente no hay comida, trabajo, libertades, condiciones mínimas de sobrevivencia. Como en el caso de Cuba, sin garantizar elecciones libres, una economía de mercado y libre del burocratismo y la corrupción, no se podrá romper la cadena migratoria: desde que comenzaron ambos regímenes la tendencia de sus pobladores es, cada vez más, abandonar su país.
En Haití el Estado no existe. La capital, Puerto Príncipe, está tomada por bandas criminales que imponen sus condiciones. Haití fue el primer país que se independizó en América y hoy es el país más pobre del continente; desde el asesinato del anterior presidente, el gobierno es un eufemismo, la seguridad pública está completamente desarticulada y la economía como tal no funciona más que para la explotación de riquezas naturales en manos de empresas extranjeras bajo protección de fuerzas criminales. A la gente que quiere algún futuro, si puede hacerlo, no le queda más que tratar de huir.
No vino a la cumbre Daniel Ortega, un dictador peor que Anastasio Somoza. Ortega no sólo no otorga a su gente las condiciones de vida como para vivir en su país, sino que incluso ha tomado como norma expulsar a sus opositores, comenzando por quienes en los años 70 u 80 fueron sus compañeros de partido en el FSLN, como el escritor Sergio Ramírez o los jesuitas, y muchos otros. La gente no tiene más opción que huir y lo está haciendo y el régimen trata que se vayan los más posibles sin llevarse nada (una forma de tener mayor capacidad de control sobre los que se quedan y, paradójicamente, como ocurre en Cuba o Venezuela, para que así los que se quedan puedan vivir de las remesas que envían sus familiares desde el exterior).
Ecuador está asolado por los cárteles; en Colombia, un país rico y con enormes posibilidades, la política, el narcotráfico, la inseguridad, son un freno constante. Centroamérica tiene una endémica situación de pobreza, corrupción, explotación económica y represión, que ha estancado a la región por décadas. Pero nada de eso, por supuesto, se dijo o se reconoció en Palenque. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 10)
De amigos, es el trato que el gobierno del presidente López Obrador da a quienes han desaparecido derechos y libertades en sus países, y han forzado a millones de sus ciudadanos a huir para buscarse una vida en otro lado.
Los dictadores Nicolás Maduro y Miguel Díaz Canel, son responsables del colapso de las economías de sus naciones, que ha derivado en una profunda crisis social con dimensiones de drama humanitario, donde escasean los alimentos y medicamentos; y se persigue a quien piensa distinto.
Ninguno es demócrata. Ambos se mantienen en el poder utilizando el aparato del Estado que controlan y persiguiendo a sus adversarios políticos. Los dos acallan a ciudadanos que piensan distinto al régimen. Maduro y Díaz Canel oprimen la libertad de expresión, de manifestación y de prensa. No es novedad. El mundo entero lo sabe, pero a López Obrador no parece importarle demasiado. Ayer los recibió en Palenque, Chiapas, junto a otros mandatarios y representantes de AL. Y los trató como amigos. Los invitó “con la finalidad de impulsar programas de desarrollo en la región para acotar los flujos migratorios hacia EU”. ¿Dos de los principales expulsores de migrantes, encontrarán solución al problema que ellos alimentan? Ver para creer.
¿Quién, sino Maduro, es el principal responsable de que los venezolanos escapen de su país, jugándose la vida?
Los venezolanos son quienes más intentan cruzar hacia EU (Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EU). Desde luego no huyen porque haya prosperidad en su país; lo hacen ante la carencia de lo más elemental. Tan solo en septiembre pasado 54 mil 833 venezolanos fueron detenidos por EU. Venezuela vive sumida en una crisis política, social, económica y humanitaria desde hace, al menos, una década. Maduro se ha ensañado con sus ciudadanos. Una de las naciones con mayor riqueza petrolera del mundo, vive una lacerante pobreza.
Ningún discurso alcanza como justificación. El dictador no solo mantiene a millones en la pobreza, y muchos lejos de su país (casi 8 millones han emigrado, es decir, 25% de su población, según ACNUR), también ha perseguido a sus adversarios políticos, encarcelándolos o dejándoles el exilio como única opción.
Pero quien ha cometido innumerable cantidad de delitos, es tratado como “amigo”. Lo mismo sucede con el dictador cubano.
No es una cosa aislada, ni es la primera vez. El presidente está convencido que Miguel Díaz Canel es digno de admiración.
“Usted, presidente, Díaz-Canel, es para el gobierno que represento, para el gobierno de México, un huésped distinguido, admirado y fraterno”, le dijo en febrero pasado, durante la entrega de la Orden mexicana del Águila Azteca, la mayor condecoración que nuestro país entrega.
¿Qué puede admirarse de un dictador? ¿Qué puede reconocerse de la cabeza del gobierno que más personas encarcela por motivos políticos en el mundo? ¿Qué se le puede aplaudir a quien viola sistemáticamente los derechos humanos y atropella las libertades? Los cubanos siguen siendo vigilados por el régimen, perseguidos y encarcelados.
En la Isla se acalla, persigue y encarcela a los críticos, no hay libertad, mucho menos democracia.
Cuba y Venezuela son un infierno para sus ciudadanos. (Manuel López San Martín, El Heraldo de México, País, p. 12)
La reunión en Palenque sobre migración abrió la puerta al verdadero debate sobre las motivaciones de millones de latinoamericanos que quieren incorporarse de manera directa al “sueño americano” del bienestar que sus países les niegan.
Mientras el Gobierno de Estados Unidos no sale del asombro y sólo reacciona con el pánico de la invasión humana, las naciones que están empujando a sus ciudadanos a huir de su realidad local tienen la idea general de que está fallando el modelo económico capacidad de bienestar, pero no existe ninguna iniciativa real para reconfigurar el sistema productivo y las relaciones comerciales internacionales.
La migración ilegal es la expresión de un problema muy profundo que se puede resumir en una sola idea: el fracaso del modelo productivo capitalista subdesarrollado. México, por ejemplo, tiene un tratado comercial con EU que le ha permitido multiplicar por diez el comercio exterior, pero sin ningún efecto en el bienestar social: 60 por ciento de los trabajadores sigue siendo de informales y 80 por ciento de la población vive en condiciones de restricciones, marginación y pobreza. En cambio, 15 ricos mexicanos tienen 12 por ciento del PIB.
Y a la situación de sistemas productivos insuficientes se suma el fracaso en la gestión política de los estados por la consolidación de bandas del crimen organizado que han tomado controles territoriales de las soberanías de los estados y están imponiendo su régimen de violencia, entonces los ciudadanos de países al sur del río Bravo lidian con la pobreza y con la violencia.
La reunión de Palenque tuvo la decisión de excluir a Estados Unidos, sin entender que el problema radica justamente en EU: el sistema productivo capitalista ya no alcanza para generar bienestar y los adictos estadounidenses están determinando el volumen de producción y tráfico de drogas.
Es decir: no habrá solución al problema de migración y narcotráfico sin un compromiso real de Washington.
Zona Zero
Una semana con el cierre del Poder Judicial ha causado un daño profundo en la impartición de justicia, porque ministros, jueces y trabajadores judiciales le dieron prioridad a la defensa de sus privilegios salariales por encima del compromiso de atender el de por sí muy deteriorado e ineficiente régimen de impartición de justicia. La puesta al corriente de expedientes por el paro ilegal de labores tardará meses en corregirse. (Carlos Ramírez, 24 Horas, Estados, p. 14)
El patio de la Organización de Estados Americanos en Washington, hace cuarenta años o algo así, tenía similitud con la escenografía de Hollywood cuando Carmen Miranda falsificaba en una película de ambiente tropical latinoamericano, y ayudaba al imperio a crear la falsedad visual de ese mundo tan exótico ubicado “south of the border”. Shit holes, les llamaba Trump, nuestro amigo (la traducción la hace usted).
Y para quienes lo ignoren, Carmen Miranda, una actriz guapa, guapa, se exhibía en el cine con un pañolón en la cabeza cubierta de frutas (bananos y piñas); una falda chillona y una sonrisa de “beautiful señorrita”.
Dicho eso regresemos a la OEA.
Tenía un patio central y se parecía, a pesar de su mala inspiración, al edificio de gobierno de la ciudad de Guatemala. Con todo y las falsas grecas del hotel Princess de Acapulco. Era una arquitectura del perjuicio. Y en cada esquina del cuadro, con arcadas, había una jaula enorme y cada una de esas prisiones para pajarracos, se mecía aburrida una guacamaya. O un papagayo.
–Así nos ven, me dijo con una pícara sonrisa el gran diplomático mexicano, Don Rafael de la Colina.
Hoy, por ventura de las nuevas doctrinas sociales de América Latina, ya no hay necesidad de reunirse en la OEA. Hoy se pueden hacer cumbres (no muy altas, por cierto), entre países iberoamericanos y caribeños, para lograr –o para no lograr nada, sólo palabras–, algo de enorme importancia: analizar el fenómeno migratorio en los países de este continente, sin la intervención más importante: el país de destino de toda esa marea humana: los Estados Unidos, a quien cuando más, se le pide dinero para el desarrollo terapéutico de la migraña migratoria.
Pero si la rimbombancia sustituye en nuestros países a la eficacia, no es problema de las economías subdesarrolladas. Es característica.
El presidente de México ha dicho una y otra vez: debemos atacar las causas del desplazamiento: miseria, desigualdad, desempleo, falta de oportunidades, ignorancia, injusticia y demás. Y es verdad.
Pero si esas circunstancias existen de manera inherente y crónica, acumuladas por siglos y agudizadas, entre otras razones, por la explosión demográfica de la región, no será la siembra de arbolitos en El Salvador o Guatemala cómo se salga del atolladero.
Tan inútil resultó el programa que los presidentes de Guatemala y El Salvador ni siquiera se tomaron la molestia de venir a Palenque a mirar la hermosa pirámide y la tumba de Pakal. Parece cosa de risa, invitar a los hondureños y guatemaltecos a un “tour” por Chiapas, como si no conocieran Petén o Tikal.
Pero en el asunto político la rimbombancia se alza con argentina voz:
“(Acordamos) exhortar a que los países de origen, tránsito y destino implementen políticas migratorias integrales que respeten el derecho humano a migrar, resguardando la vida y dignidad de las personas migrantes y sus familiares, e incluyendo la promoción de opciones de regularización permanente…”, dijo la señora secretaria de Relaciones Exteriores, Alicia Bárcena quien se siente en ese pastoso mundo de las declaraciones sonoras, como mojarra en el río.
Y nuestro humanitario señor presidente dijo:
“…El Encuentro de Palenque, por una vecindad fraterna y con bienestar, es una convocatoria a (PARA), sumar esfuerzos, voluntades y recursos para atender las causas del fenómeno migratorio. Se trata de un asunto humanitario en el que tenemos que trabajar unidos. Presidenta, presidentes y primer ministro: cuenten con nuestra cooperación en todo lo que se necesite”
En todo esto sobresale una frase: “la promoción de opciones de regularización permanente”.
Esa regularización tiene un significado no explicado:
¿Significa nacionalización, visado laboral, permiso de tránsito; empleo temporal?, ¿asilo?
No se dice claramente. Pero suena bonito. Falta traducirlo para los gringos. (Rafael Cardona, La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 2)
Qué gran honor para Obrador fraternizar con los más grandes exportadores… ¡DE MISERIA del Continente! Cuba y Venezuela, con Gobiernos tiránicos y violadores de los derechos humanos, han logrado que la mayor parte de su población HUYA despavorida pasando por MÉXICO rumbo a Estados Unidos.
Es de no creerse que el Señor de Macuspana -a tiro de piedra- se sienta orgulloso de ser el anfitrión de una “CUMBRE”… de sátrapas. Ninguna honra le aporta a México, o a su Gobierno actual, que hayan sido convocados a venir a México individuos de la talla de Maduro o Díaz-Canel.
Resulta harto preocupante que el Presidente de lo que es -o debe ser- una democracia, como es México, tenga como amigos a puro dictador, a puro tirano repudiado en todo el mundo por el sometimiento al que tienen encadenados a sus respectivos pueblos.
Dice mucho del Presidente actual que los “invitados” presiden Gobiernos que no practican ni reconocen la democracia, que no respetan los más básicos derechos humanos y que llegaron al poder -y se sostienen en él- por la fuerza de las armas.
No sólo dice, sino que grita a los cuatro vientos, este hecho de que el macuspano aspira a ser un Maduro, o un Díaz-Canel, o un Daniel Ortega. Afirma con esta “Cumbre” que su sueño es convertir a México en otra Cuba. No en balde le quiere regalar PETRÓLEO, y que no puede hacerlo, ya que los bienes de la Nación no son de su propiedad para que él disponga de ellos.
Claro está, bien sabemos que a este señor anfitrión, las leyes -y la democracia- le valen tres cacahuates y que está más que acostumbrado a regalar lo ajeno, incluso lo que le pertenece a los otros PODERES.
Increíble que no le caiga el veinte al macuspano que la gente que HUYE de Cuba o Venezuela es porque escapa de la MISERIA, del HAMBRE, de la falta de oportunidades, empleo, techo, educación y salud que han creado los tiranos con los que se abraza y enrosca en halagos mutuos.
Sus “cuates” invitados tienen algo en común: son descomunalmente hábiles para destruir economías.
En Cuba racionan hasta el papel del baño y en Venezuela no hay ni para comer, ello además de padecer inflaciones altísimas, falta de empleo, de productividad y competitividad.
Los TIRANOS amigos del anfitrión y dueño y futuro residente de un rancho ahí en Palenque que este mismo señor bautizó como “La Chingada”, han convertido a sus respectivos países en FÁBRICAS DE MISERIA. ¿Y cree Obrador que dialogando con los de esta calaña va a solucionar los problemas de migración del Continente?
La única forma de lograrlo sería convenciendo a estos tiranos a que RENUNCIARAN y convocaran a elecciones LIBRES supervisadas por la OEA o algún organismo internacional similar. Los sátrapas en cuestión no dejan VOTAR a sus pueblos, entonces VOTAN CON LOS PIES y salen como búfalos en estampida en búsqueda de mejores oportunidades al norte del Bravo.
Ahora que, debe decirse, que los MEXICANOS también votan con los pies… muchos de nuestros compatriotas ya están hartos de la violencia, falta de empleo, inflación, de una economía mediocre, de la corrupción y NI LAS DÁDIVAS gubernamentales los convencen de que se queden en México.
El mismo Presidente reconoció hace pocos días que la fuente número uno de divisas para México son las REMESAS que mandan nuestros conciudadanos a sus familiares que dejaron en México.
¿Cuántos millones de mexicanos hay viviendo y trabajando en Estados Unidos? Arriba de 7 millones, lo cual equivaldría a una segunda área metropolitana más poblada de México.
Increíble es que por haber provocado un ÉXODO de esta magnitud quienes nos desgobiernan se sientan orgullosos por “mandan mucho dinero”. Sí, pero es dinero que no se pudieron ganar en MÉXICO, por lo que deberían preguntarse qué los motivó a buscar empleos bien remunerados fuera de México.
Y también, de pasadita, preguntarse qué es lo que como Presidente debería hacer para que se quedaran a trabajar Y PRODUCIR aquí en México, para engrandecerlo, crecer su economía y mejorar su competitividad.
Mucho se podría hacer, pero DEFINITIVAMENTE NO perder el tiempo cultivando relaciones insanas con los dictadores CAUSANTES de un ÉXODO latinoamericano de proporciones BÍBLICAS. (Manuel J. Jáuregui, Reforma, Opinión, p. 16)
Mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador desarrollaba una “cumbre” con algunos de los principales países expulsores de migrantes, su colega estadounidense Joe Biden, líder de la principal meta continental de la migración, solicitaba al Congreso 13,600 millones de dólares extra para enfrentar el problema en sus fronteras.
Aunque ambas ideas no son excluyentes y hasta pueden ser eventualmente complementarias, ilustran condiciones que parten de necesidades políticas diferentes, pero coinciden en la necesidad de soluciones urgentes.
La petición de fondos es parte de un paquete de ayuda para Ucrania e Israel, aliados estadounidenses que enfrentan conflictos bélicos, y es en sí un anzuelo para atraer a los republicanos.
Para Biden es el control de un fenómeno que parece descontrolado a ojos de sus votantes y afecta sus ambiciones electorales y las de su partido; para López Obrador, adelantar sus propias posturas sobre la necesidad de resolver de raíz el problema migratorio y su papel como interlocutor latinoamericano de Washington.
Uno de los fines del “summit” migratorio convocado por López Obrador fue encontrar una propuesta común para ser presentada al propio Biden.
La demanda presupuestal de Biden está dictada por necesidades de política doméstica: para muchos estadounidenses, migración y seguridad se unifican con la preocupación por la entrada de drogas, especialmente fentanilo, y la posibilidad de que el terrorismo llegue a través de la “desprotegida” frontera con México.
Es una visión promovida, sobre todo, por republicanos, que buscan así demostrar la debilidad y hasta senilidad del presidente Biden, que se presenta a la reelección a los 81, casi 82 años de edad.
Aprovechan, sin embargo, las imágenes de la masa de migrantes provenientes de países en crisis económicas por razones internas, incluso crisis políticas o sequías, y en la versión de varios, sanciones y bloqueos aplicados por Washington a los que ve como regímenes adversariales o dictatoriales, como Cuba, Nicaragua y Venezuela.
Esa muchedumbre es visible en varios puntos de México fronterizos con Estados Unidos y ha generado tensiones, pero también obligado a la colaboración entre los dos países.
Biden propone incrementar el número de agentes de la Patrulla Fronteriza y el de funcionarios a cargo de procesar peticiones de asilo, así como reforzar las deportaciones y los centros de solicitud de visa y asilo establecidos en otros países para evitar que miles de personas emprendan el azaroso viaje.
Es un poco y un mucho la idea de mostrar fuerza sin dejar del todo una apertura que contraste con la dura y cerrada política de su predecesor.
Pero la realidad es que la crisis migratoria, como el problema de drogas, no puede ser resuelta de manera unilateral.
Aunque la petición presupuestaria de Biden puede responder a necesidades políticas domésticas es una realidad también para un país tan integrado con Estados Unidos como México. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Online)
Fue una cumbre rápida para un tema tan importante como el problema migratorio que aún no es atendido desde sus raíces. La falta de autocrítica de los países expulsores de mano de obra y de personal calificado privó en Palenque. Sí sólo se culpa a los países ricos y no se genera empleo, sólo se dan dádivas, el problema no será solucionado. (La Esquina, La Crónica de Hoy, P.p.)
3 Dignidad para todos. El Encuentro de Palenque simboliza el esfuerzo latinoamericano por un trato digno hacia los migrantes. La convocatoria del presidente Andrés Manuel López Obrador, “Por una vecindad fraterna y con bienestar”, es un hecho inédito que no debían dejar pasar mandatarios como Miguel Díaz-Canel, de Cuba; o Xiomara Castro, presidenta de Honduras, dos de los once países invitados a esta cumbre que representa un llamado a la solidaridad y cooperación en medio de una crisis migratoria sin precedentes. Soluciones para abatir la pobreza en la región que deben echarse a andar… ya. (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 13)
LA CUMBRE de Palenque de presidentes latinoamericanos sobre el problema migratorio dejó varios pendientes. El principal fue que los gobiernos de los países que más expulsan migrantes simple y sencillamente no asumieron ninguna responsabilidad en el asunto. Inclusive Cuba y Venezuela prefirieron endilgársela a Estados Unidos. Y a lo mejor tienen razón: ¿quién en su sano juicio querría salir de esos paraísos de libertades y prosperidad llamados Cuba y Venezuela? ¡Azúcar! (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 14)
Que va quedando claro para los países de América Latina el insuficiente nivel de compromiso de EU para resolver el tema migratorio, pues además de no haber encontrado eco a los exhortos de contribuir con recursos para detener el fenómeno, frenar el muro y respetar los derechos de indocumentados que ya se encuentran en ese país, ayer en la cumbre de Palenque el presidente Andrés Manuel López Obrador dejó aún más patente la situación: “no podemos quedarnos esperando a que se tomen iniciativas de fondo desde el gobierno de EU, tenemos que actuar”. Eso sí, la cita sirvió para sacar de su ostracismo a Nicolás Maduro, quien mandó decir a Joe Biden que si le quitan las sanciones a Venezuela, en un año resuelve el tema. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)
El presidente Andrés Manuel López Obrador encabezó una reunión internacional sobre migración cuyos resultados prácticos habrán de verse. Entre otros mandatarios, o representantes de éstos, destacó la presencia del venezolano Nicolás Maduro, el cubano Miguel Díaz-Canel y el colombiano Gustavo Petro. El tema a tratar propició en términos geográficos el asomo de esas figuras a escenario mexicano, pero también dibuja las principales coordenadas del Palacio Nacional mexicano, sus principales alianzas compensatorias.
La reunión, llamada Cumbre, tiene como marco de referencia las presiones de Washington al gobierno obradorista para que asuma peores medidas restrictivas contra la migración que entra por el sur del país en busca de llegar a Estados Unidos. Días atrás estuvo en México una poderosa delegación encabezada por el secretario de Estado, Antony Blinken, para dialogar con sus contrapartes mexicanas y el Presidente de la República.
Ya se verá si las propuestas y declaraciones hechas este domingo en Palenque implican alguna forma de respuesta unitaria ante las presiones de Estados Unidos. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 14)
REMATE INDIGNO
La parte más ingenua del PAS considera que los mandatarios de todos los países que se reunieron en México para analizar la situación de la migración hacia Estados Unidos debieron haber pedido disculpas y estudiar por qué están fracasando en darle a sus habitantes medios para que vivan y progresen en su país; sin embargo, se dedicaron a culpar a los otros. (David Páramo, Excélsior, Dinero, p. 3)
DE ESTO Y DE AQUELLO…
En una desangelada “cumbre migratoria” en Palenque, en la que participaron los presidentes de Cuba y Venezuela, dos de los más señalados dictadores del continente, así como los de Colombia y Honduras y el primer ministro de Haití, el Presidente Andrés Manuel López Obrador les pidió sumar esfuerzos, voluntades y recursos ante la crisis que enfrenta la región.
Es un asunto humanitario, dijo, en el que tenemos que trabajar unidos y les ofreció la cooperación de México en todo lo que se necesite, en presencia de Gustavo Petro, su colega de Colombia y Xiomara Castro de Honduras y al que asistieron representantes de los mandatarios de Guatemala y El Salvador. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 6)
¿Será una reunión seria?
El deseo compartido es que la Cumbre de Palenque alcance acuerdos que permitan ordenar el flujo migratorio de diferentes países de centro y Sudamérica rumbo a Estados Unidos a través de México. Nuestro país se lleva, con mucho, la peor parte.
La realidad es que los países expulsores no tienen incentivos para mantener a sus connacionales en casa. Al contrario, tal parece que les muestran la puerta de salida. Esto ha conducido a una crisis sin precedente que tiene un altísimo costo humano.
Es cierto que la presencia en nuestro país de figuras como Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel resulta por demás controvertida por decirlo suavemente, pero no queda otra que hablar con ellos y con los demás convocados a Palenque para bosquejar soluciones reales.
El reto de miles y miles de migrantes circulando por los caminos ha sobrepasado a México que no tiene infraestructura ni recursos suficientes para garantizar el tránsito seguro. Al contrario, es un viaje difícil que suele generar tragedias.
Ya se verá si trata de una reunión seria y logra conformarse una posición que pueda presentarse de manera colectiva frente el principal implicado, que es el Tío Sam. (Pepe Grillo, La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 3)
Acuerdo para regular la migración

(Fernando Llera, Excélsior, Nacional, p. 12)
Sin autocrítica

(Xolo, 24 Horas, México, p. 2)
Cumbre

(Rictus, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 44)
Tal Cual

(Alarcón, El Heraldo de México, La 2, p. 2)
Desinteresados

(Obi, Reforma, Opinión, p. 14)
En la Cumbre

(El país de nunca Jabaz, Milenio, Al Frente, p. 3)