José Martí tenía escasos 22 años cuando llegó a México procedente de España adonde había sido deportado por participar en el movimiento de independencia de Cuba. Apoyado por los liberales, estuvo en México entre 1875 y 1876. Sebastián Lerdo de Tejada era el presidente de la República en sustitución de Benito Juárez. En una carta a Manuel Mercado, Martí dice: “Si yo no fuera cubano, quisiera ser mexicano y siéndolo, le ofrendaría lo mejor de mi vida”.
México recuperó en los 70’s su tradición de asilo por los golpes de Estado que se dieron en los países del cono sur. Después de la irrupción en La Moneda, Luis Echeverría envió un avión a Santiago para traer a Hortensia Bussi, la viuda de Salvador Allende, quien vivió 15 años en México en la Casa de Chile.
El penúltimo episodio fue el del hondureño Manuel Zelaya y, el más reciente, el de Evo Morales.
Respecto de cada personaje ha habido empatía o rechazo en función de las ideologías. Nunca como ahora, sin embargo, ha habido tanta atención y puntual seguimiento a cada movimiento debido a los medios y modos de comunicación actuales. México, como país hermano, está jugando el papel que siempre ha jugado. Somos, por añeja tradición, tierra de asilo. Personajes y gente de a pie han salvado su vida al pisar nuestro suelo. (Leticia Bonifaz, El Universal, Opinión, p. 13)
Cabe recordar que, en años lejanos, nuestro país y sus embajadas fueron el habitual refugio de perseguidos políticos de todos los países latinoamericanos y otros más. Pero también tenemos presente con dolor, los desfiguros de los tres gobiernos anteriores –el último, para vergüenza nuestra, supuestamente del PRI– con que se tiró a la basura ese enorme prestigio que tenía México por su coherente respeto a los principios básicos de una política internacional que él mismo había gestado y hecho pública con gran aplauso general.
Su hazaña más notable fue sin duda el asilo a decenas de miles de republicanos españoles, a quienes no sólo les abrió las puertas sino que, incluso, acudió en su búsqueda y a no pocos se arrancó de las garras de asesinos nazis y fascistas. Pero también debe subrayarse la gesta chilena de 1973, junto con la sistemática apertura a todos los perseguidos por razones políticas del color que fueran.
Debe reconocerse que el canciller Ebrard, tras los lamentables antecesores que tuvo desde 2000, cuando se negó a respaldar, junto con Uruguay, la intervención militar en Venezuela, dio muestras de que es también suya la magnífica política exterior de antaño. (José M. Muriá, La Jornada, Política, p. 11)
Muchos, cientos, miles a lo largo de los años se encaraman en La Bestia, que con su rugido aterrador pasa diariamente a pocos metros de la casa de Damián, disminuyendo apenas su velocidad, también tremenda, momento en que su mamá aprovecha para lanzarles paquetes de comida que, con su peculio y el de otras generosas matronas como ella, prepara día a día para aliviar, así sea mínimamente, el hambre de los migrantes que, perdida toda esperanza de mitigarla en su lugar de origen, se lanzan a la tenebrosa aventura de buscar una hipotética vida mejor allá en el norte.
Ignoran, y si no lo ignoran tampoco les importa ni los detiene, que cientos de otros como ellos no llegaron jamás a su destino. Las turbulentas aguas del río divisorio, las candentes arenas del desierto o las balas oficiales o ilegales se encargaron de truncar su vano sueño.
Pero Damián no sabe nada de esto, él sólo sabe que Juan, Pedro, María o Raquel son sus amigos. Efímeros, cierto, pero amables, gratos para él y agradecidos con su madre que les proporciona El Descanso. (Raúl Díaz, La Jornada, Espectáculos, p. 9)
Imagina que te ofrecen un trabajo con el triple de sueldo, pero antes tienes que atravesar una puerta cerrada y los que tienen la llave no quieren abrir. Pagarías para que dejaran pasar y ni te planteas si eso está bien o mal: ellos tienen la llave y tú, no. Si les dieras parte de aumento salarial, ganaríais todos.
Con esta analogía analiza este comentario editorial la política migratoria que hay actualmente en el mundo. Cuando los migrantes llegan a un país rico, lo normal es que ganes entre tres y seis veces más de lo que ganaban en sus países de origen. Se estima que el mundo sería el doble de rico si a todo el que quisiera se le permitiera migrar. Sin embargo, se obliga a la mayoría a quedar donde vive: la puerta está cerrada y los países ricos tienen la llave. (Editorial, The Economist, El País, Opinión, p. 12)
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia ha protestado oficialmente ante el gobierno de México por no frenar la actividad política subversiva que Evo Morales practica abiertamente desde nuestro territorio, incitando a la violencia en Bolivia.
Es evidente que el costo de la estancia de Evo Morales en nuestro país, incluyendo el envío de un avión para trasladarlo a México, es a cargo del presupuesto federal, o sea recursos públicos, lo cual compromete a este asilado a respetar la regulación que determina su calidad migratoria. Por tanto, si él mantiene una actividad política en contra de un país con el cual México mantiene excelentes relaciones diplomáticas, es con la anuencia de las autoridades mexicanas.
¿Será que México pretende convertirse ahora en el centro moral de la insurrección izquierdista latinoamericana, en sustitución del liderazgo que ejerció el comandante Fidel Castro desde que éste patrocinó la creación del Foro de Sao Paulo? (Ricardo Homs, El Universal, Opinión, p. 13)
Cartón

(Rubén, El Sol de México, Análisis, p. 17)